A solas con Higinio Vélez, su última entrevista...

Higinio Vélez. Foto: AP
*Publicada originalmente el 31 de diciembre de 2020
Conocí a Higinio Vélez Carrión hace muchos años, gracias a la magia de la televisión. Caminaba de un lado al otro del dugout, sin cesar. Lucía sereno, sabio, consciente, “tocado” por la virtud de ganar. Podía “explotar”, lo hacía, pero la cordura terminaba por imponerse. Manejaba equipos plagados de estrellas y recibía elogios, muchos más que las críticas siempre presentes en la vida de quienes obran delante de los reflectores.
Aquellas escenas acabaron hace más de una década. También funge como vicepresidente de la confederación panamericana.
Su vida pasó de los diamantes, de los secretos del antiquísimo juego, al complejo tablero en que se organiza la pelota cubana. Ha cosechado éxitos y cometido errores, no lo niega. Y explica mejor que muchos las variables que han definido los derroteros del béisbol cubano en el tránsito de un siglo a otro.
Andar en el ojo del “huracán” y cargar “culpas” que varias veces le rebasaron han sido su día a día, ante lo cual posee una coraza emocional forjada en la disciplina y el trabajo.
No gusta de las entrevistas, pero ha prometido el testimonio de su vida a varios periodistas cubanos y cumplirá. Lo hizo con JIT hace algunas semanas, a poco de iniciarse la 60 Serie Nacional. El diálogo de casi dos horas no se reduce a estas líneas y verá la luz íntegramente más adelante. Eso sí, en su memoria hay “gavetas clausuradas”… Hechos, pasajes, trances, pactos que se llevará a la tumba.
Su oficina, en el Estadio Latinoamericano, reluce de blanco. No hay lujos, ni siquiera muestras de su amplia vitrina de premios. Todo lo preside una gran fotografía de un Fidel sonriente, elegante y listo para lanzar… Eso dice mucho de su ideología.
Nació el 27 de julio de 1946, en la antigua provincia Oriente. Su pueblo, Dulce Nombre, pertenece a Songo La Maya. De origen campesino, descubrió el béisbol gracias a su padre Juan Walberto, quien jugaba en el barrio los fines de semana.
Desde pequeño mostró habilidades en el campo corto y muchos lo consideraron el mejor del municipio. Hizo la selección regional y motivó tanto a su papá que este construyó un terreno ante la casa. Aprendió de todo en el campo, para ayudar a la familia, pero también le exigieron estudiar. De hecho, para ir a la pelota debía cumplir con ambas tareas.
Por ese camino, en 1966 fue elegido para la selecta Escuela Superior de Educación Física (Esef), existente en la capital. Integró la tercera generación junto a distinguidos como Jorge Fuentes, Carlos Martí, Rodolfo Puentes, Charles Díaz y otros.
“Me costó trabajo. Era un guajirito. Venía y me iba por mis propios medios. Teníamos un solo pase al final del curso. El régimen era militar. Íbamos a la caña y al llamado Cordón de La Habana. Aprendimos mucho, de todos los deportes, pero existía la especialización y tomé el béisbol, lógicamente”, recuerda.
“Juan Ealo era el jefe de cátedra y los profesores René Massip, Nelson Cielo, Juan Vistuel, Lago y varios alumnos ayudantes. Era muy activo y desarrollé relaciones con aquellas personas”, explicó sobre la antesala de un giro decisivo en su vida.
Al lanzarse la convocatoria para el equipo Fajardo, que actuaba en el torneo provincial habanero, Vélez evaluó el panorama y decidió buscar un puesto como lanzador, pues en el short stop y el center field había constelaciones de estrellas. Le salió bien y pasó dos campañas como relevista.
Sin embargo… “Al tercer año, en la primera formación, Ealo me mandó a salir y quedé sorprendido, pues lo hacía bien, con mucha disciplina e incluso era el jefe de grupo. Pregunté y me dijo, ante todos, que desde aquel momento era el mánager, pues Massip había salido a dirigir Camagüey en la serie nacional”.

Delegación cubana en Premier 12, encabezada por el Comisionado Nacional, Higinio Vélez, y el DT de la selección, Víctor Mesa. Foto: Ricardo López Hevia.
Graduado en 1970, llegó a Santiago y lo designaron auxiliar de Roberto Ledo en el famoso equipo Mineros que triunfó en 27 choques seguidos. Asumió como preparador físico y coach de primera. Ahí comenzó otra escuela.
“Roberto marcó mi vida. Y para no ser absoluto, diría que figura entre los tres mejores directores de nuestra historia. Inspiraba respeto, era una institución. Se fajaba en una cuarta de tierra, pero enseñaba, protegía, señalaba en privado. Creía firmemente que nada debía manchar a un mánager. Era un estratega y conformó un gran colectivo de entrenadores, cualquiera de los cuales se acercaba y daba un criterio con fuerza. Los jugadores sabían de aquella comunicación y sentían gran confianza”, narra.
Por aquellos años, Higinio comandó al equipo Mineros que se impuso en el primer torneo infantil en tiempos de Revolución, disputado en Isla de la Juventud. Luego pasó a los juveniles y también se proclamó campeón en lid celebrada en Villa Clara. Se acercaba la etapa en que, luego de la nueva división político-administrativa, alternaría como comisionado provincial, director en la Espa y del elenco indómito en el clásico nacional.
Ahí emprendió un camino harto conocido, que le llevaría a la gloria en cuatro series nacionales (1989, 1999, 2000 y 2001); tres selectivas (1987, 1992, 1995) y las copas Revolución de 1996 y 1997. Súmele también varios triunfos en el Juego de las Estrellas. Cada campaña de esas tiene su propia historia.
El equipo Cuba tocó a su puerta en 1987, con la encomienda de buscar en Indianápolis un nuevo título panamericano. “Venía de ganar la Selectiva y de hacer un buen papel con Santiago. Me seleccionaron, amargamente… Caí en una ´trampa´. Seguía siendo un guajirito cuando llegué al team Cuba. Pensaba que todo era sano y querían ayudarme. Cometí errores al armar el colectivo técnico, pues acepté a personas que aspiraban a mi puesto. Eso lo supe después.
“Durante la justa indicaron cosas absurdas a mis espaldas, como que Juan Castro tocara la bola con ventaja de ocho carreras, cambios de lanzadores y otras por las que respondí públicamente. Eso me marcó. Al regreso fui sustituido, aunque ganamos el oro en un partido increíble, extraordinario, en el cual me dejaron prácticamente solo. Recuerdo que salí y llamé a Omar Ajete, quien para entonces era un novato. Me dio la idea y él lanzó el relevo de su vida ante los americanos”.
Aquel pasaje no se borraría jamás: “La huella principal tuvo que ver con los conceptos para crear un colectivo de dirección. En mi caso se apresuraron al nombrarme, fruto quizás del embullo por haber obtenido un campeonato y sin tomar en cuenta que a veces ganar no es más que un golpe de suerte”.
Por eso, al retomar las riendas del plantel nacional en 2001, le dijo a parte de aquellos entrenadores: “Ya no soy el guajirito del 87. Ustedes saben lo que pasé. Ustedes estaban, siguieron y yo debí marcharme. Ahora regresé. Aquí ni la A, ni la B, ni la Z sin que yo lo sepa y apruebe. Si conviene se quedan, si no las puertas están abiertas y seguimos siendo amigos”.
II
A pesar de ganar tantas veces en Cuba y a nivel internacional, Higinio Vélez cree en el factor suerte y sabe que más de una vez le acompañó en los terrenos. Nunca se encomendó a eso, por supuesto, porque su filosofía se sustenta en la experiencia, la disciplina, el trabajo colectivo, la ciencia.
“Hay directores a los cuales se le dan las jugadas, los partidos, los campeonatos. A otros no. Yo tuve suerte, pero a partir de tres aspectos esenciales: un buen colectivo técnico, un buen equipo y la confianza mutua con atletas y entrenadores. Creían en mí, los tenía en cuenta y sabían que podía llevarlos por el camino correcto y hacerlos campeones”, asegura.
“En todas las novenas hay buenas y malas personas, religiosos, creyentes, etc… Si no aúnas todo eso, sobre la base del carácter y la responsabilidad, no hay resultados positivos posibles.
“Una vez, en Santiago, sorprendí a un entrenador de pitcheo diciéndole a un atleta: ¡Si Higinio se entera de lo que hiciste! Interrumpí aquello, separé al profesor del equipo y al lanzador le dije que su falta la pagaría sobre el box, porque le tocaba. Si te ocultan lo que sucede, si no se actúa como corresponde en tu ausencia, y si no te opinan con sinceridad, entonces no posees un buen colectivo de dirección”, considera.
Le pedimos que contara el sentido de caminar todo el tiempo en los partidos: “Siempre lo hice, en Cuba, afuera y durante los entrenamientos. Tenía total vivencia del juego, liberaba tensiones, observaba, oía y controlaba todos los nueve innings. Lograba que ningún jugador estuviera ´fuera´ del choque. Les pedía opiniones sobre situaciones que se daban y los preparaba para ingresar. No critico otras rutinas, pero sí las indisciplinas y entretenimientos en el dugout”.

Higinio Vélez, presidente de la Comisión Nacional de Béisbol, felicita a Pedro Luís Lazo durante su retiro oficial, en el estadio Capitán San Luís de la ciudad de Pinar del Río el 26 de diciembre de 2010. Foto: Abel Padrón / ACN
Su filosofía para manejar a tantas luminarias juntas ilustra de veras: “Resulta fácil cuando aprecian en ti a un líder y sienten que resolverás los problemas. Los atletas se comunican entre sí, sobre todo las estrellas, y crean una opinión sobre el director. Por eso la importancia del ejemplo y de actuar como mánager todo el tiempo, dentro y fuera del campo”.
Contrario a nuestra apreciación inicial, el 39 se considera un director dado a discutir con los árbitros… “Lo hacía bastante. Era polémico. No existía el replay y los atletas debían sentirse respaldados. Veía una injusticia y salía. Por eso la importancia de conocer las reglas, para evitar papelazos ante los jueces, el público y los propios jugadores.
“Una vez, al principio, salí a hacer una pregunta al árbitro y me dijo rampante: esto no es para aprender, el curso ya se dio. Aquello me marcó. En otra ocasión, un gran referee se equivocó en segunda base por ´dos metros´. No había terminado de cantar el out y ya yo estaba allí. Igual me paralizó diciendo: tú y yo sabemos que me equivoqué, pero es una jugada de apreciación y no puedo virarla. Dime lo que quieras sin gesticular, de lo contrario te boto. En esencia: hay que saber discutir”, admitió.
Vélez no se arrepiente de su enérgica protesta en el I Clásico Mundial, en 2006… “Hasta ver el video todos me daban la razón. Paret pasó con tiempo sobre la base y eso en Cuba era out de oficio. Al final, el árbitro estaba en lo cierto, pero se dio una actitud muy arrogante allí, pues me expulsó el oficial de primera base, que hablaba español y no debía hacerlo. Aquello me afectó. Era el Clásico y a muchas personas les pareció mal mi actitud. Sin embargo, no había replay, Paret y Gurriel se quedaron tiesos, asustados, y alguien tenía que defenderlos”.
Higinio sostiene que en los años 90 del pasado siglo se jugó el mejor béisbol de la era revolucionaria. Resalta la calidad de atletas y elencos, la entrega total en el terreno, el amor por las cuatro letras y la pasión de los aficionados. Cancelar las series selectivas constituyó “un error que todavía estamos pagando, sobre todo a nivel internacional”.
Estuvo cerca de imponerse en cuatro temporadas seguidas, tras las coronas en 1999, 2000 y 2001… “Con aquella ´Aplanadora´ podíamos haber ganado cuatro o cinco campeonatos, pero en 2002 se combinaron varios factores y no pudimos. Uno de aquellos fue mi designación al frente del equipo Cuba en 2001. Eso cambia las cosas. Jugadores y técnicos se ven con opciones de acompañarte, y si no los llamas se sienten mal. Por eso defiendo que el mánager del Cuba esté fuera de la serie nacional”.
Los detalles alrededor del nombramiento en 2001 conmueven: “Me llamaron una noche. Al otro día me montaron en el primer avión de Santiago a La Habana. Me llevaron a un lugar y me informaron de la tarea. Se trataba de un mandato de Fidel y acepté. Además, quería demostrar que podía resolver el problema”.
Acababa de perderse la final olímpica de Sídney 2000 y venía la copa del mundo en Taichung. “Cumplimos la preparación más larga que recuerde: cinco meses. Y cuando íbamos a hacer el equipo no dejaban incluir a Ulacia, Pacheco, Linares, Germán y Kindelán. Me puse de pie y renuncié. Dije que, si ellos habían perdido la olimpiada, aquel debió ser el momento de excluirlos, no ahora tras meses de preparación y habiéndose ganado el puesto. Estuvimos una semana discutiendo, pero al final entraron”.
Lo emocionante ocurrió en Taipéi de China, al llegar, en una habitación de hotel… “Los cinco me llamaron, sabían todo lo sucedido, agradecieron mi posición y aseguraron que aquello estaba ganado. Así fue. Ulacia, incluso, pidió batear suelto”.
Ese éxito marcó el final de una generación y la entrada a un tiempo convulso, pues varios sustitutos naturales y algunas figuras establecidas emigraron o cometieron indisciplinas. También se estremeció el colectivo de dirección.
“A todo eso nos enfrentamos, pero ningún evento se perdió y empezamos a consolidar el núcleo de peloteros que ganaría los Panamericanos de Santo Domingo 2003, los Olímpicos de Atenas 2004, las copas del mundo de Cuba 2003 y Holanda 2005; y el segundo lugar en el I Clásico Mundial, en 2006.
“La clave estuvo en la unidad, la afinidad, la credibilidad, la preparación y un deseo tremendo de triunfar. No teníamos una constelación de estrellas y alguna que otra vez nos acompañó la suerte. ¿Ejemplos? Australia nos quitó a Japón de encima en Atenas; y el cuarto bate de Panamá no cogió el pelotazo en nuestro debut en el I Clásico”, ilustró.
Su testimonio sobre lo vivido aquel marzo de 2006 no cabe en estas líneas. Solo decir que al regreso de tanta gloria “me fui a Santiago, a criar pollos. Nombraron a otro director para los Centrocaribes de Cartagena y nunca me dieron razones. El tiempo pasó y en 2007 se repitió la historia… El teléfono sonó en la noche y al otro día estaba volando hacia La Habana. Me confiaron la Dirección Nacional de Béisbol hasta 2014 y poco después la federación cubana.
“No pedí esos cargos, los he desempeñado con entrega total y un apoyo inmenso de mi familia, sin la cual habría sido imposible. Cuando acabe me jubilaré y seguiré aportando mis experiencias y conocimientos. Pero no, ya no vuelvo a los banquillos. Ese tiempo pasó”, confesó.

Higinio Velez y Joe Torre se abrazan a la llegada del estadounidense al estadio. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
En video, Fallece Higinio Vélez Carrión
(Tomado de Jit)
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Muy buena entrevista de este gran hombre entregado al béisbol revolucionario, aclaraciones que me parece debió ser vista mucho antes se nos fue un amante de nuestro pasatiempo QEPD
Que en paz descanse, es una gran perdida y una muestra de los desmanes que ha causado la covid, y las que siguen pasando y no tomamos conciencia de los altos riesgos que corremos todos al no respetar el aislamiento y las medidas sanitarias. que sirva la memoria de Higinio para el beisbol, la revolucion y para elevar la persepcion de riesgo en atletas, directivos y poblacion en general
Chago, excelente tu comentario. Buen trabajo periodistico, este hombre de Beisbol se lo merecia. Muchos lo criticaban pero estos momentos dificles que les toco dirigir la federacion cubana trabajo mucho y lo dio todo por el deporte nacional. Se les agradece a todos los que han dado su opinion en este trabajo. Honor y gloria HiginioVelez.
Una verdadera pérdida para el deporte cubano y en especial, por el Béisbol en Cuba. Considero un hombre de los que más a hecho por la pelota cubana. Llegué a sus familiares y amigos mi más sentido pésame. EPD Higinio Vélez Carrión.
Lamento profundamente la partida sin retorno de Higinio Vélez Carrión, Presidente de la Federación Cubana de Béisbol, partida que nunca significará ausencia, pues él siempre estará presente. Ruego a sus familiares, amigos y compañeros de trabajo acepten mis más sentidas y sinceras condolencias. MSc. Prof. Roberto Pérez Collado. Metodólogo de la Facultad de Ciencias Médicas "10 de Octubre".
Mucho dolor por tu muerte, El que halla conocido personalmente sabe de lo sencillo que fuiste, y como hacia la cola en el mercado del Cerro para comprar juntos a todos los cubanos que en ocaciones coincidimos alli.QUE DESCANCE EN PAZ.
MUY SENTIDA PÉRDIDA, ES DURO CONOCER QUE LA PANDEMIA NOS LLEVÓ A UN GRAN REVOLUCIONARIO, ÍNTEGRO, LA MAYORÍA DE LOS CUBANOS LAMENTA SU PARTIDA FÍSICA CUANDO MUCHO PODÍA DAR AL DEPORTE CUBANO TODAVÍA, EPD QUERIDO HIGINIO.
Que a tiempo se hizo esta entrevista para reivindicar a Higinio. No se sabía lo que venía en 2021. Felicito al periodista. Ha habido muchos detractores en las redes contra él. Y solo por ser el preferido de Fidel, por ser comunista, por estar con la Revolución. Lo defendí en muchos de esos posts, pero indudablemente esta entrevista salvo a Higinio Velez para la Historia además de sus títulos que son incuestionables. Gracias y que en paz descanse el gran manager.
"Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan mas que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz".
José Martí
Gracias Higinio
Inreparable perdida,la calidad humana,su conocimientos unico,inrepetibles,insustituible,hermano descanse en paz ,usted siempre estuvo en la Gloria ,porque estrella es y sera por siempre,cuanto siento su partida,abrazo de este hermano santiaguero que eres y sera por siempre un idolo del deporte revolucionario.
Edilberto Sosa Rey
Dolorosa pérdida para todo el pueblo de cuba. Gloria eterna para este grande de nuestro deporte . Mis condolencias a familiares y compañeros.
Al oír la noticia ayer del deceso de Higinio veles quede conmovido, sabia por un amigo que al igual que el compañero Ernesto Reinoso estaba contagiado con la covid, después volví a preguntar y me dijeron que se había recuperado, al menos eso entendí, Pero mi trago volvió a ser amargo en la mañana de hoy al encontrarme con un vecino de esos que en los últimos tiempos solo lee noticias de FACEBOK y al yo comentarle sobre la muerte de Higinio empezó a rajar de sus manchas de lo que el considera los errores del gran mentor de la pelota cubana, en verdad me indigne y no quise rehuir la discusión, no suelo hacerlo cuando alguien politiza el deporte y montado en ese carril quiere decir cosas del país que no tiene el valor de decir de manera clara, esta entrevista expone de manera clara la grandeza, humildad y carácter de este hombre, Gloria eterna para ti Campeón, los que amamos el deporte de verdad y en especial la pelota cubana no lo permitimos antes, menos lo permitiremos ahora que venga ningún advenedizo a tratar de mancillar tu nombre que es igual que hacerlo con nuestro Béisbol.
Excelente entrevista, aclara muchas cosas sobre todo, a los que como yo, nos la pasamos hablando "pestes" de él, sin saber a ciencia cierta las cosas que internamente pasan a ese nivel (porque no se publican). Discúlpeme Higinio. EPD.
Carajo...es de las noticias que duele,perdimos un Cubano bueno,de los imprescindibles,¿cuantos mas tendremos que pagar por ese maldito bicho?Descansa en paz hermano y mi mas sentido pésame a compañeros familiares y amigos.
Gran entrevista, retrata a Higinio Velez Carrion, en cuerpo y alma, quienes lo conocieron como yo, los que compartimos estudios y trabajos con el sabemos de la grandeza de este hermano que se nos va, hombre integro REVOLUCIONARIO CABAL Y FIEL, AMIGO, HERMANO, MODESTO Y TRABAJADOR, no había tarea que se propusiera que no fuera el primero en meterse en el terreno para ejecutarla, en los entrenamientos era el primero el llegar al terreno y mantenerse en el sol, hasta la última tarea del día, con fongo en los jardines devolviendo las pelotas al infilder como un atleta más en las prácticas de bateo, indicando y controlando todo, en la entrevista deja claro cuánto tuvo que luchar para tener resultados, las trampas y obstáculos que sorteó los molinos que como Quijote arremetió y rompió lanzas, todo por el beisbol, solo un grande como nuestro Comandante jefe Fidel Castro lo valoró en su magnitud, y todas las misiones que asumió y no lo declaró nunca fueron dadas por Fidel, hizo mucho por el beisbol dió su vida, y pidió poco o nada, Higinio nunca tomó Vacaciones, en una oportunidad le pregunté porque y me dijo " la pelota se juega el año entero, cuando no tenemos Serie Nacional, tenemos Campenatos Provinciales, Juveniles, Escolares, Infantiles, Liga Azucarera, Universitarios, y todos los que el pueblo quiera desarrollar, entonces Callis la pelota es como la Zafra, cuando termina una, ya hay que preparar la otra. Descanse en paz hermano, los agradecidos sabemos que tu no tuviste manchas y dejas un pueblo que te quiere y te recordara con cariño.
Un Director excelente. Y dirigente excepcional. Supo mantener, con dedicación y entrega al béisbol en lo más alto, en los últimos 20 años. Ganador, no por suerte, sino, por naturaleza..... Siempre serás ejemplo, para todos aquellos, que realmente quieren hacer las cosas bien. Mi admiración absoluta....... Siempre lo recordaré. Mi deporte es el futbol. Pero la pelota es el deporte nacional.....
He leido y escuchado por mucho tiempo criticas fuertes al trabajo realizado por Higinio en las diferentes responsabilidades que ocupó. Pero lo real es que si cometio errores no fue por hacer daños, y seguro los cometió como todos.
El no era el responsable de todo lo que se hizo en su periodo al frente de la FCB. Muchas cosas pasan x canales con respuestas antes que la de él.
Bajo su mandato se hicieron lo que se ha hecho.
Reconozcamos lo positivo mas que lo negativo.
El fue un luchador por el bien del Beisbol sin hacer mucha bulla.
EPD Higinio.
ES UNA PÉRDIDA MUY GRANDE DE NUETRO BEISBOL REVOLUCIONARIO, SU HONRADEZ, HONESTIDAD, NOBLEZA, HUMILDAD, SABIDURÍA, ENTREGA Y FIDELIDAD FUERON VALORES QUE LO CARACTERIZARON. SIEMPRE TE RECORDAREMOS!!
SIEMPRE QUISIERON DESTRONARTE PERO NO LO CONSIGUIERON, DEMOSTRASTE TU VALOR, INTELIGENCIA Y HONESTIDAD. EL REY EN SU TRONO Y LOS PAYASOS EN SU CIRCO. NADIE PODRÁ IGUALAR TUS TÍTULOS TU GRAN CARRERA, CUBA TE RECORDARÁ SIEMPRE, POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE. TE RECORDAREMOS "CAMPEÓN".
Se trata de un hombre excepcional, con enormes virtudes y talentos. Me emociona haber compartido con alguien como él un mismo tiempo de vida. Su historia completa, si pudiera ser narrada así, con sinceridad, educa, enseña.
Cubano ejemplar, atleta de enorme altura, hombre íntegro, descanse en paz, Higinio Vélez, es lamentable que esta pandemia nos lleve a tantos compatriotas. No sé cómo se contagió este hombre sencillo, pero la lección es que a algunos, que son muy grandes y no se cuidan, hay que cuidarlos. Son el patrimonio vivo de la Nación.