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Manuel Porto, un cubano reyoyo que nunca pensó ser artista

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El actor cubano Manuel Porto. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

A los setenta y cinco años, sentado en un sillón de madera que cruje mientras se mece, Manuel Porto confiesa que, a veces, siente al olvido dándole vueltas. Un protagónico para un hombre de su edad, con más de medio siglo dedicado a la actuación, resulta difícil de encontrar en un libreto. No obstante, para el actor, el mejor personaje es el que está bien escrito.

Pero sí, Porto huele el tufo del olvido y advierte que la vejez trae sus achaques. “Uno no puede llegar a viejo”, aconseja y ríe. Se mira a los 22 años, cuando comenzó a trabajar como actor en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y conoció que el arte transforma al ser humano. Mientras repasa la memoria, se ve a los 31 en la película “La tierra y el cielo”, a los 38 en “Se permuta”, o a los 45 en “Caravana”. No tiene la juventud de entonces, pero afirma, por si alguien osa dudarlo, que está entero, “para que tú lo sepas”.

–¿Ustedes toman café? –pregunta y, luego de la afirmación, agrega entre risas: “ahora hay que ver si hay”.

El fotógrafo Abel Padrón se mueve por toda la sala buscando encuadres y ángulos. Cuando íbamos para la entrevista me comentó que a Porto hace tiempo no se le ve en televisión y la gente lo extraña. Pienso en su personaje en “José Martí: el ojo del canario”, en “Vestido de novia” y “Cuba Libre”, de sus más recientes películas. Desde la cocina, se huele el café que prepara Lila, la esposa del actor. Lo trae servido en tres tazas y él le lanza una mirada socarrona.

–Vamos a cumplir 33 años juntos –señala.

–¡Qué aguante! –responde Lila.

–Sí, qué clase aguante tú has tenido.

–Tú y yo –dice su compañera y ambos ríen, como si en ello repasaran los secretos que solo los dos conocen.

El actor habla de su infancia, cuando no era Porto, sino Manolito, y recogía sancocho para los animales de la finca de su padre. El viejo, cuenta, construyó la casa con retazos de ladrillos que buscaba en el antiguo central Toledo, cerca de la Universidad Tecnológica “José Antonio Echeverría” (CUJAE). El Porto de entonces era “el gallego”, que vino joven y solo de España, y en Cuba hizo una familia.

“Mi papá era un combatiente revolucionario, a quien torturó Esteban Ventura; un comunista, ateo, que no creía ni en su sombra. Y mi mamá era de fe, creía en Dios y en todas las religiones. Pero los dos se adoraban. La vieja era una criada, y me tenía que esconder en el sótano de la casa de la millonaria, donde trabajaba. Aquella mujer tenía perros, monos, pero niños ninguno, jamás se me olvidará”, dice.

Porto habla de raíces, de no forzar a la memoria para que borre el lugar donde uno nace, porque hacerlo es de ingratos y la desmemoria, bien lo sabe, puede torcer los caminos. “Siempre llevé a mis hijos a la casita pobre donde crecí, muy cerca de aquí, y les hablé de aquellos años para que no pensaran que yo nací en la televisión. ¡Si yo soy artista de casualidad!”.

Manuel Porto. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Cuando tenía 13 años, los rebeldes entraron a La Habana. El padre lo tomó de la mano y fueron caminando desde Pogolotti hasta el entonces cuartel de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad.

“Vimos a Fidel chiquitico, allá lejos. No se me olvida nunca que mi papá me dijo: ‘Manolito, tú ves ese hombre que está ahí, el de las palomas en el hombro, ese es tu futuro’”.

–Usted se vincula rápidamente a la Asociación de Jóvenes Rebeldes. ¿Fue por complacer a su padre? ¿Por qué lo hace?

–Por admiración a los rebeldes que se convirtieron en un símbolo para mí. Yo quería tener el pelo largo, por ejemplo.

Manuel Porto no había cumplido 15 años cuando montó en un tren lechero de la terminal de ferrocarriles de La Habana rumbo a Bayamo. En el Oriente del país se entrenó militarmente y aprendió a utilizar un fusil por primera vez.

“Una de las tareas fue subir cinco veces el Pico Turquino. Antes de diciembre de 1960 yo fui a la Sierra Maestra, donde estuvimos tres meses, para cumplir esa misión. Las brigadas eran de miles de jóvenes. Mi papá lo único que me pidió fue que si iba no podía rajarme. Era voluntario. Fue una prueba física y revolucionaria. Subir el Turquino como si fuéramos los soldados rebeldes de Fidel, vaya. Hubo muchos raja’os, pero yo, Manolito, no podía acobardarme porque cuando llegara a la casa aquello iba a ser grande. El gallego no entendía eso”.

Aquella fue la primera vez que se separó de la familia. Se opuso a que su madre fuera a despedirlo a la terminal porque, si algo nunca quiso, fue ver a la vieja llorando. Siendo sinceros, tenía miedo que los sentimientos fueran más fuertes que él.

“Yo no podía rajarme antes de subir al tren. Pero ella me juró que no iba a llorar y para allá fue con mi papá a despedirme. Cuando estoy subiendo al tren los miro a los dos. Mi mamá estaba firme, mirándome, y al lado mi papá, con las lágrimas a flor de piel. Me dije: ‘pero qué cosa más grande, caballero’”, cuenta Porto y la mirada se le vuelve mansurrona, nostálgica.

Camisa de miliciano, boina negra y “pantalones azules con bolsillos grandísimos”, mochila de saco, botella de cristal como cantimplora y cero casa de campaña. Pino del Agua como campamento central, recuerda. Manuel Porto –dejémoslo claro– aprendió a marchar y manejar un fusil antes de subirse a un teatro o salir en la pequeña y gran pantalla.

De repente, Lila llega a la sala con pastillas para la diabetes y un vaso con agua.

“Verdad, las pastillas. Ah, pero eso se puede decir en la entrevista”, bromea y recuerda una vez más que “no es fácil llegar a viejo”. Le devuelve el vaso y en lo que su esposa regresa a la cocina añade, como en un susurro: “Si no es por ella yo estuviera muerto, para que tú sepas”.

De militar a verdulero

Manuel Porto afirma que la función principal del arte es hacernos mejores seres humanos. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

En diciembre de 1960, cuando el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower estaba a punto de terminar su administración para iniciar la del mandatario John F. Kennedy, Porto ya estaba de regreso en La Habana. Cuenta que fue uno de los 192 niños pobres que matriculó en la antigua escuela militar de niños ricos de Batista, convertida en la escuela tecnológica del Ejército Rebelde.

“A cada rato había que movilizarse. Allí me hice infante de marina, bazuquero. En el cambio de Eisenhower para Kennedy, teníamos los barcos americanos ahí pegados. Yo estaba en lo alto del hotel Riviera con mi bazuca. Así comenzaron mis primeros años en aquella Revolución vibrante en la que sigo confiando y creyendo”.

Se fajó en la escuela tecnológica y terminó en Holguín, donde comenzó a estudiar Agronomía hasta que enfermó y regresó a La Habana. Traduciendo: fue un experto cortador de caña. En la capital matriculó en Electricidad, hasta que lo cogió la corriente –la 220– y desistió. Luego intentó ser tornero, pero tampoco le gustó el oficio. “Hasta quise ser periodista, compadre, pero qué va, había que estudiar mucho. Entonces me enamoro y mi vida empieza a cambiar”.

“Yo no quería que mi papá me mantuviera. ¿Y sabes lo que empecé a hacer con apenas 17 años? Me puse con una carretilla a vender ajoporro, cebollino, zanahoria, remolacha, berro, ajo, todo eso para poder vivir con ella”, dice mientras baja la voz porque “a Lila no le gusta que yo haga esta historia”.

–¿Y tenía su pregón? –le pregunta Abelito.

–La centella en carretilla –responde–. Cuando aquello había una aventura que se llamaba así “La centella”. ¡Y cómo yo hacía dinero, asere! Me acuerdo que un día fui a un restaurante; el dependiente era chino y cuando vio que yo saqué el dinero me miró asombrado y me dijo: “Muchacho, dónde tú tlabaja? Ah, lo otro era que mi papá me delataba. Yo caía preso todos los días porque era ilegal lo que estaba haciendo. El viejo no entendía.

La venta de verduras terminó cuando Daysi, su esposa en aquel momento, decidió irse a Estados Unidos por el puerto de Camarioca. Porto la acompañó hasta el barco. Había cumplido 20 años el día en que el Comandante en Jefe, Fidel Castro, anunció la habilitación del puerto de Camarioca para la salida segura del país de todo el que tuviera pariente en el extranjero que viniera a buscarlo. Entre octubre y noviembre de 1965, alrededor de 2 733 cubanos emigraron rumbo a Estados Unidos por esa zona del occidente de la Isla.

“Yo tenía un proceso dentro de mí tan extraño que no te puedo explicar. Era un sufrimiento, una ansiedad y desesperación tremendas, pero yo no iba a dejar a mi papá. Pensaba en todos los años del ‘59 para acá. Eran muchos sentimientos agolpados y mezclados adentro, pero me quedé”, confiesa.

***

Manuel Porto aprendió a marchar y manejar un fusil antes de subirse a un teatro o salir en la pequeña y gran pantalla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Porto hace una pausa, pone el dedo índice de la mano izquierda sobre la boca y la nariz, y con el pulgar se agarra la barbilla. “¿Tú me preguntas que cuándo empecé a ser artista?, pues una vez que decido entrar de nuevo al ejército. Me presenté como voluntario al servicio militar. Ahí conocí a Rogelio Blaín, por ejemplo. Y comenzó a organizarse el movimiento de artistas aficionados de las FAR”.

–¿No había prejuicios respecto al arte?

–¡Muchacho! En Pogolotti había mucho prejuicio, y mi papá no llegaba a cuarto grado. Un día me propusieron en la unidad si quería entrar a un grupo de teatro y les dije que no, que yo era hombre. Jamás quise ser artista. Lo mío era lo militar. Después conozco que por esa razón podía tener pase los fines de semana. Y es cuando les digo “apúntenme ahí”. O sea, yo entro al movimiento de artistas aficionados de las FAR para salir de pase, como todo el mundo, que nadie me vaya a decir que lo hizo porque quería ser artista.

Allí realizó su primera obra de teatro: “La falsa justicia del Señor Corregidor”. Después, cuenta, lo envían para una unidad militar en San Julián, Pinar del Río, donde organiza un movimiento de aficionados por una orden de la jefatura de la base.

“Tenía la música, la danza, pero ¿y el teatro? Me puse a buscar en una biblioteca y me encontré un libro titulado ‘Los cuchillos de 23’, que era un solar radicado donde está hoy el hotel Habana Libre, según esa obra de teatro. Empecé a montarla, pero necesitaba mujeres y en la unidad no había ni una. ¿Tú sabes lo que hicimos?: Pruebas de actuación a mujeres de diferentes centros de trabajo por aquella zona de Pinar del Río. Montamos todo eso y una comisión de cultura aprobó las tres manifestaciones para ir a competir a nivel nacional en La Habana.

“En teatro cogimos el segundo lugar, en la orquesta el primero, y la danza cogió tercero o cuarto, pero San Julián obtuvo el primer lugar a nivel nacional en participación. Ya a mí se me había metido el bicho del arte en el cuerpo”, recuerda.

En 1967 Manuel Porto llegó, junto a un grupo de aficionados de las FAR, al ICRT. Allí les hicieron pruebas de actuación y dirección. Dice que quien no aprobaba, regresaba a la unidad. “Éramos como 60 y quedamos nueve: un coordinador, dos directores y seis actores, entre estos últimos estaba Rogelio Blaín, Serafín García, Agustín Benítez, Pedro Martel, Enrique Pena y yo. Todavía me están esperando en San Julián”.

Añade, mientras recuerda una de sus obras de teatro, que “el arte es así y así será porque todos sus ríos desembocan en la luna o en algún planeta demasiado hermoso”. Comenta que la función del arte es hacernos mejores seres humanos. “Juega un papel importantísimo en la lucha contra la envidia, la ambición, como también puede desbaratar y echar a perder a las personas. Eso depende cómo lo apliques”.

–Y además de la actuación, Porto, ¿qué le apasiona?

–Me encantan las mujeres –dice y hace un guiño.

Manuel Porto. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Manuel Porto. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

En video, Porto habla de cómo le gustaría que lo recuerden

Se han publicado 111 comentarios



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  • Orlando William dijo:

    Muy divertida y reveladora la entrevista.... espero la próxima entrega

  • yaily dijo:

    Manuel Porto es de los artistas q uno siente como si fueran familia. Innecesario hablar del actor q es, para mi una institución. Siempre tuve la impresión de q era además un ser humano increíble y esta entrevista me lo ha corroborado. Gracias al equipo q la realizó y gracias a Manuel por existir. Dios le bendiga siempre.

  • Leonar87 dijo:

    Excelente actor!! Uno de los grandes

  • Deva dijo:

    Excelente actor. Esperamos la segunda parte pues aún tiene mucho que contar. Hace unos días lo vimos en el documental homenaje a Martica del Río (otra GRANDE), y lo veíamos con su sencillez y sabiduría. Felicidades

  • Msc Faro Alfredo Fundora Rodriguez dijo:

    Felicidades a ese actorazo. El Heredia de la Frontera del deber y otras obras emblemáticas de la tv, el cine y el teatro.

  • Iraida Calzadilla dijo:

    Hermosísima entrevista. En detalle. Se lee de un tirón. Felicitaciones. Este actor merece todo reconocimiento. Y las fotos de Abel son dramáticamente geniales. Buen trabajo en equipo.

  • Noslen AG dijo:

    En una ocasión lo pude ver en la escuela de instructores de arte en Santa Clara en la cual estudié.Lo admiro mucho ,grande de la tv ,el cine y el teatro.muchas cosas buenas para usted.

  • Randol dijo:

    Porto no es solo un grandisimo actor, es una gran persona, sencilla, sincero y no le importa para nada la popularidad y la fama, si lo conoces y hablas con el un rato te va a parecer q lo conoces de toda la vida, por cosas de la vida tuve la oportunidad de convivir con el y su adorada Lila por algo menos de un mes y ahora prácticamente los siento como familia, si antes de eso ya lo admiraba por su excelente trabajo después que lo conocí personalmente lo admiro doblemente y si, es cierto lo que dice, de no ser por Lila estuviera embarcado pues ella es la maravillosa mujer junto al gran hombre, un abrazo fuerte de todo el pasillo de calle 4 en el Vedado para ellos dos.

  • Jesus dijo:

    Uno de los mejores actores de cuba

  • Geor dijo:

    Lo mejor del mundo para una persona especial que nunca ha olvidado sus raíces

  • Amy dijo:

    Excelente actor!!

  • Lidia Pérez Márquez dijo:

    Joya de la actuación que convence y deleita.Grande.Mis saludos y mis respetos para el.Le deseo mucha Salud y larga vida para seguir disfrutandolo.

  • Ana dijo:

    Es un actor encantador y maravilloso me atrapo ese sentimiento y esa pasión con la cual cuenta su propia historia de vida ,es una pena que actores como EL no tengan más tiempo o espacio en nuestras pantallas bravo,bravo...

  • Boris dijo:

    Un cubano de verdad... un gran hombre y gran artista. Como actor me gusta la naturalidad que imprime a sus personajes,, tiene un gran instinto para la actuación. Sin gran preparación académica logra sacar lo mejor de sus papeles. Me encantó el profesor de piano de la película: Esteban. Cuando sale la segunda parte? Me quedé con deseos de seguir leyendo.

  • Felix Pérez Zúñiga dijo:

    Lo conoci en Topes de Collante una exelente persona y con una alta responsabilidad y sentido de pertenencia y profesionalismo en lo que hace.

  • jose dijo:

    Muy buen artista le deseo mucha salud y que vuelva pronto a la pequeña pantalla .

  • Ulises dijo:

    Una catedra viviente de la actuación. Grande entre los grandes! Si no le buscan un personaje, no saben lo que hacen. Donde quiera que actue, le da magnificencia a cualquier obra.

  • Raúl Ernesto Gutiérrez García dijo:

    Muy linda historia, de veras, pero incompleta...Faltó de sus experiencias en el cine, de la construcción de cada personaje, de la Creación de Korimakao, de la evolución de ese lugar, de su comienzo con Lila, trabajé de fotografo-camarografo en la Ciénaga de Zapata, de la mano del mismo Porto y si, dejaron fuera lindísimas historias....

  • Joe 67 dijo:

    Pienso que en los últimos años lo han encasillado un poco en personajes parecidos aunque los ha desarrollado con la misma profesionalidad de siempre. En su juventud hizo personajes siempre diferentes con una capacidad increíble para caracterizarse, de manera tal que siempre era un rostro diferente, una personalidad totalmente nueva que sorprendía por su desdoblamiento.
    Es un actor de esos que quedan en la memoria popular, no es posible olvidarlos.
    En la entrevista, muy buena, me parece que le faltó hablar de su brillante trabajo al frente del grupo Korimacao en la Ciénaga de Zapata.

  • Zarza dijo:

    Bien vale la pena que escribas la impronta de lo que significo y significa laRevolucion en tu vida, para que sirva de "espejo" para las presentes y futuras generaciones de jovenes que ansian ser algun dia hacedores de "nuevos sueños" , en el cine, el teatro, la teve, la radio.

    Esto es mucho mejor y mas firme que un titulo universitario o una comision de evaluacion en temas artisticos actorales.

    Animo Manolo y sigue quebrado lanzas, que aun tienes mucha cuerda que ofrecernos, a un publico que te admira, ama y respeta en lo que interpretas para nuestro disfrute estetico y espiritual.

  • Sonnia Moro dijo:

    La vida nos hizo el regalo de que Lila y Porto se convirtieran en familia; por casualidad primero y despues por la fuerza del cariño. QUE VIDAS PARA HACER UNA PELÍCULA. Cuanto talento, cubania y patriotismo al servicio de la cultura y del pueblo.

  • Yarelis Soto García dijo:

    Excelente actor,grande entre los grandes,todas sus actuaciones por muy sencillas que sean son MAGISTRALES,para mí el solo hecho de dejar en los años 90 la Habana e instalarse en plena Ciénaga y fundar KORIMAKAO , luchando contra viento y marea y de aquella semilla recoger sus frutos es suficiente para valorar si grandeza como ser humano.

  • Regla Rodriguez Martinez dijo:

    Mis más sentido pésame no solo a la familia sino a la cultura cubana.

  • juana machado dijo:

    Que dolor tan grande.Se fue uno de los grandes.EPD maestro.

  • Kenia Cedeño dijo:

    Triste Noticia.Marravilloso Actor y Muy comprometido.lo recordaremos Siempre.

  • Alejandro Santana Diax dijo:

    Para mi uno de los grandes de la actuación en Cuba. Muy sencillo, muy humano
    Tuve la suerte de intercambiar con el hace años en el Ministerio de Cultura. Me impresionó mucho su manera tan sencilla de hablar. Un criollo de verdad. Su proyecto en la ciénaga de Zapata fue sensacional. Las Palmas para él.

  • audama dijo:

    Una extraordinaria historia de vida la de este gran actor, perdurará para siempre porque fue ante todo un cubano que amó a su país y quiso lo mejor para su pueblo

  • Melba Montero dijo:

    Grandes entre los grandes, ejemplo de actor, profesor y revolucionario

  • Dunia dijo:

    El pueblo lo quiere mucho y nunca olvidaremos sus actuaciones q a mi en lo particular las q mas me impresionaron fueron ... Cuando el agua regresa a la tierra,.... Y Esteban q Dios lo acoga en su seno

  • Aida Bustamante dijo:

    Que clase de ser humano tan diáfano y tan auténtico. Lo vamos a extrañar mucho.

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Andy Jorge Blanco

Andy Jorge Blanco

Periodista de Cubadebate. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en 2020. Trabajó como redactor multimedia de Telesur (2019-2020). En twitter: @ajblancocu

Abel Padrón Padilla

Abel Padrón Padilla

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en la Agencia Cubana de Noticias (2008-2018) y en el periódico Trabajadores. Correo: abel@cubadebate.cu

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