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Digna Guerra: “Pongo en las manos que sostienen la batuta, el sentimiento que tengo dentro” (+ Fotos y Video)

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Digna Guerra. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate

A los cuatro años, Digna Guerra Ramírez se subió encima de una caja de madera de bacalao y comenzó a dirigir un coro de niños. Sin conocimientos de música, por instinto. Definitivamente, no era un juego de infantes, y mucho menos casualidad.  

Su papá era albañil, la mamá ama de casa y ella una niña pobre de Centro Habana, con el único anhelo de tener un piano. Tendría unos siete años cuando visitó un bar de la esquina de su casa con unas amiguitas. Estaba triste, pues no podría continuar estudiando en la Escuela Vocacional de Música porque no tenía el instrumento. 

“Un hombre se acerca a la mesa y nos dice que había oído la conversación, que existía un señor que se llamaba Diego González Alonso, Dieguito Tendedera le decían, que ayudaba a todo el mundo porque quería postularse a concejal. Tenía un show en la televisión, le envié una carta y pidió ayuda desde su programa. A la semana, la única vecina que tenía televisión en el barrio llegó a la casa gritando que yo me había ganado un piano”.   

Dieguito Tendedera fue al solar a llevarle el regalo. Pedía que votaran por él para concejal. Con una soga lo subieron hasta el segundo piso, pero apenas había espacio. Se hizo el hueco…Digna, feliz, dormía debajo de su piano. 

*** 

- ¿Cómo reacciona cuando todas las miradas están puestas sobre usted?

“No sé. No me fijo en eso. Estoy concentrada en la música. No sé si todos están mirando. Supongo que sí. Pero no estoy pensando en eso, ni me preocupa”. 

- ¿Y cuándo nadie la mira?

“Soy una persona normal y corriente. Cuando no trabajo, estoy en mi casa con mi familia o en la cocina. Hoy cocino yo, mañana mi esposo. Y así, nos repartimos las tareas del hogar. Tengo perros y gatos. Los disfruto y les doy mucho cariño”.  

- ¿Cómo la definen otras personas?

“¿A mí? No sé”. 

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Digna Guerra. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

- ¿Por qué la música?

“En mi árbol genealógico no hay músicos, pero mis padres siempre fueron muy afinados. Cantaban en la cocina, en el baño, en cualquier parte de la casa. Increíble. Mi canción de cuna era Una furtiva lágrima. Me dormían así, en el sillón, meciéndome y eso no se me olvida. De dónde habrá sacado mi papá, albañil, esa melodía, no lo sé. Eso también está en los genes. 

“Cuando estaba en el kindergarten no quería salir al recreo como todos los niños. Me paraba al lado del piano porque lo que quería era tocar, tocar y tocar. Al final me dejaron usar el instrumento y la maestra se percató que interpretaba con el piano las canciones que nos enseñaban en el kinder. Se alarmó. Era insólito. Cuando mi mamá me fue a buscar le preguntó si no se había dado cuenta de la inclinación que tenía su hija por la música. ‘Increíblemente esa niña ha tocado la melodía sin que se la enseñáramos y, además, está tratando de ponerle armonía’. 

“Vivía en un solar en la calle Animas entre Oquendo y Soledad, Centro Habana, y al doblar de la casa abren una Escuela Vocacional de Música. Con los truenos de que sí tenía condiciones, mi mamá va al centro, me hacen la prueba y me aceptan. 

“Allí empiezo a estudiar solfeo y las demás teorías. Pero en la calle Neptuno había una academia particular, el Conservatorio Fe Castillo. Cobraban cinco pesos al mes por las clases. Así empecé mis primeros pasos serios en el piano. 

- Y después, ¿siguió superándose?  

“Mi papá trabajaba en muchas obras importantes de La Habana, como el túnel y la reparación de la Iglesia de Paula. Estando ahí conoce a Odilio Urfe, director del Museo de la Música, que radicaba en la institución religiosa. Entonces, él le dice a Odilio que tenía una hija que le gustaba mucho la música y que tocaba piano. ‘Yo quisiera conseguir una beca para el Conservatorio de La Habana’. 

“Odilio le dijo que él era de esos padres que querían que su hijos fueran pianistas sin condiciones. Me llevó a la iglesia, empecé a tocar y Urfe solo dijo: ‘Es verdad Lorenzo’. Finalmente, entré a estudiar en el Conservatorio de La Habana. Allí me gradué y terminé mi carrera de piano. 

“En ese tiempo inauguran la Escuela de Canto Coral de La Habana, fundada por Manuel Ochoa. Hice la prueba en el propio Conservatorio para entrar en la dirección coral y aprobé. Estudié a la par ambas carreras”.  

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Digna Guerra. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

- ¿Cómo se define Digna Guerra?

“Soy una persona que se preocupa mucho por los demás. Siempre estoy al tanto de mi familia. No sé, me defino como un ser humano”. 

  - ¿Cuál ha sido la decisión o proyecto que haya tomado del que se sienta más orgullosa?

“Son muchas cosas que uno hace por la música, la cultura, en bien personal. No podría definir algo en específico”. 

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Digna Guerra fue instructora de arte, en el año 61. Recuerda que la primera escuela de esa especialidad estaba en los pisos 4, 5 y 6 del hotel Habana Libre. “Allí tuve excelentes profesores como Gisela Hernández, Rafael Somavilla y el propio padre de Rafael que enseñaba solfeo. Pasé el curso de seis meses, después de que Fidel hablara de la necesidad de llevar la cultura a los campos”.

Según la artista, ser instructora fue una experiencia maravillosa que le aportó, profesional y personalmente.

“Por todos los lugares por los que he pasado, he recogido importantes experiencias que le han aportado a mi carrera artística. Siendo instructora conoces a mucha gente. Trabajé en la Patrulla de Orden Público, en un laboratorio que está en la Virgen del Camino. Dirigía coros en todas partes. Me ligué con varios colectivos de trabajadores y eso me enriqueció. Algunos de esos coros participaron en los primeros concursos de artistas aficionados. Ese tiempo fue la base, un sustento para lo que iba a pasar después conmigo”. 

Cuando termina en la Escuela Coral de La Habana, el Consejo Nacional de Cultura le otorga una beca para continuar los estudios en Alemania. “Cuando llegas a ese país te hacen una prueba que determina sí estás apta para quedarte en la capital o irás para otra provincia. Me la hicieron y me quedé en la Escuela Superior de Música de Berlín”. 

En ese centro iba a estudiar dirección coral, pero en la prueba inicial también tuvo que tocar piano, que era una asignatura complementaria. Cuando terminó el examen el tribunal le propuso estudiar piano básico como una materia principal. “Había ido a Alemania a estudiar, acepté la propuesta e hice dos diplomas”. 

Regresa a La Habana en el año 1974 y empieza a asesorar en temas de dirección coral en la Escuela Nacional de Arte. “En el 75’ se comienza a gestar la fundación del Instituto Superior de Arte y me llaman para formar parte del Consejo Científico que elaboraría los planes y los programas de estudio del futuro ISA”. 

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- ¿Cuál es el fallo más grande que ha cometido?

“No puedo decir eso en público”.

- ¿Qué le gustaría hacer que no esté haciendo ahora mismo?

“Seguir en la música, dirigir orquestas. Lo he hecho, aunque no me dedico a eso, sino al coro. Pero sí, me gustaría hacer cosas grandes con coros de orquestas”.  

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Digna Guerra. Foto:Abel Padrón Padilla/Cubadebate

- ¿Qué siente Digna Guerra cuando tiene la batuta en la mano?

“Pongo en las manos que sostienen esa batuta todo el conocimiento y el sentimiento que tengo dentro. Le digo siempre a mis cantores que la música es sagrada. En el momento en que haces música estás en otro plano, en un trance diferente. Tienes los pies supuestamente en la tierra, pero esa entrega te levanta en peso. 

“Aquí hemos vivido muchos fenómenos, por ejemplo, estar cantando una obra y por esa sensación de elevación, todo el mundo termina llorando. Esos fenómenos tienen que ver con la entrega y la sinceridad. 

“Les digo a mis alumnos que tienen que ser sinceros con la música. No puedes engañarte a ti, ni al fenómeno musical y mucho menos al público, quien recibe ese mensaje espiritual. Para mí, la música es lo más grande. Siento un respeto absoluto por ella y no permito que nadie le falte el respeto”. 

- Además de la dirección coral y el piano, ¿usted también canta?

“Me gusta mucho cantar porque es una de las grandes pasiones del espíritu. Siempre digo que todo el que canta en la ducha sale fortalecido después del baño, no por la limpieza, sino por ese acto de cantar, que pone en acción las endorfinas y las hormonas de la alegría y del bienestar. Le recomiendo a todos que canten, aunque no sepan. El mero acto de hacerlo es una extensión grandísima del espíritu. Eso solo produce felicidad y bienestar”. 

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- ¿Cómo le gustaría que la recordaran cuando ya no esté?

“Por lo que he entregado y por el legado que uno va dejando a través de la vida”. 

- ¿Cuál es su mayor defecto?

“Pregúntaselo a mi esposo”, sonríe. 

- ¿Y virtud?

“Creo que todos tenemos defectos y virtudes. A veces, soy demasiado bondadosa”. 

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El coro de la Radio y la Televisión fue el primero profesional que Digna dirigió, en el 1976. “Recuerdo que estaban al frente Octavio Marín y Cuca Rivero. Después,  Marín se enfermó, Cuca estaba más alejada del trabajo y es cuando me nombran directora del coro”. 

Para ella, esta fue una experiencia diferente. “El coro estaba en función de la programación: tenías que hacer determinado grupo de obras para el programa de esta noche con Rosita Fornés o mañana,  un concierto con la orquesta del ICRT. O sea, era muy movido y heterogéneo el material que me pasaba por las manos. Eso también te aporta”. 

Luego, pasó al coro de la Ópera Nacional porque se habían quedado sin director. “Esa fue una experiencia maravillosa. La ópera me atrapó y me aportó conocimientos de esa vertiente de la música. Me fascina la ópera. Donde quiera que viajo, pido que me lleven a espectáculos de ese tipo”. 

El 2 de enero de 1975 la nombran directora del Coro Nacional de Cuba. Serafín Pro, fundador del coro, se enfermó y no pudo seguir con la batuta de la agrupación. “Este año cumplí 45 años al frente de ese coro”. 

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Digna Guerra. Foto:Abel Padrón Padilla/Cubadebate

- ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

“Escuchar música. También, me gusta mucho el mar, la playa, pero no cuando está llena de gente. La prefiero desierta. Me gusta esa intimidad con el mar”. 

- ¿Cuál ha sido su mayor sueño?

“La salud de mi hija”. 

- ¿A qué le tiene miedo?

“A un día no estar...Increíble, desde niña. Siempre he tenido terror a la muerte”.

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- ¿Qué ha significado dirigir el Coro Nacional de Cuba?

“Primeramente, el compromiso con la cultura cubana, porque al estar en una institución nacional, tiene que existir un reflejo de la cultura en nuestro trabajo. Es también una retroalimentación, porque le entregamos a la cultura esta representatividad musical, este género que es la música coral.

“He tratado de mantener desde el inicio, en primer lugar, el estatus que tenía el coro bajo la dirección de Serafín Pro. Ellos tenían una obra de gran envergadura. Traté de mantener ese nivel e incrementé en los primeros tiempos el repertorio de música cubana, latinoamericana y contemporánea.

“Siempre trato de buscar obras que mantengan al coro en actividad, en acción y plantearles retos a los cantores que tengan que vencer, porque así es como único crecen.

“Ha sido como la vida misma, de verdad. Me han alimentado tanto el alma, que no puedo vivir sin este grupo. Mediante la música, hay un intercambio constante de cosas que me enriquecen. A su vez, se enriquecen mis alumnos y enriquecemos el panorama de la cultura cubana en ese renglón que es la música coral”. 

- ¿Qué características la definen como directora dentro del panorama coral cubano? 

“Soy una de tantas. Muy exigente conmigo misma. Tengo una manera de ver la música un poco diferente. En la partitura que me cae en las manos, está todo lo que se quiere decir. Eso sí, hay que tener vista para ir hasta el fondo del papel, ver qué es lo que hay y pensar cómo lo saco. Siempre me baso en el contenido de los textos, que es lo que te guía.

“Puedes ir describiendo musicalmente con la dramaturgia que te da la partitura. Si haces eso, todo en la obra es una maravilla y puedes expresar a lo mejor esta frase de una manera, o de otra. Eso es lo que me distingue del resto. Siempre voy hasta el fondo. No es ver la partitura por fuera, sino ir a la raíz, sacarla y ponerle la música después”.  

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- Si llegara una persona nueva a su vida, ¿qué puede hacer para llegar a conocerla mejor?

“Que se ponga a mi lado y vea cómo me proyecto en la vida.”

- Si todo desapareciera y puede rescatar una sola cosa, ¿qué sería?

“Mi familia”

- ¿Si pudieras empezar de cero, que cambiaría?

“No sé, es que todas las cosas que he vivido han sido tan provechosas, tanto las positivas como las negativas, porque de lo negativo también se aprende. ¿Qué cambiaría? Que mi hija no se hubiera enfermado”. 

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Una tarde llamaron del Ayuntamiento de Gran Canarias al Ministerio de Cultura, para pedir que Digna fuera hasta las Islas Canarias a conformar el Coro Filarmónico. “Fue una odisea. Era prácticamente un coro de aficionados, porque se hizo una convocatoria para que se presentarán candidatos. Algunos conocían de música, pero la mayoría no sabía ni una nota. Fue un trabajo de hormiguita escuchando a todos para hacer una selección. Se hizo, elegimos el coro y empecé a trabajar con ellos, incluso con gente que tenía problemas vocales”. 

El debut del coro fue un éxito. Todos le preguntaron como lo había logrado. “No sé. Al final salió, pero fragmentada porque algunos cantores no tenían la extensión adecuada de timbre, voz y clasificación”.

El Coro de Cámara Entre Voces surge en 1981. Después que cogió el ritmo en el Coro Nacional, seis años después, Digna tenía ganas de hacer cosas mucho más “con la punta de los dedos”. Por eso, escoge un grupo de personas para crear un coro más pequeño. 

“Recuerdo que Entre Voces empezó con 10 personas, incluyéndome. Fui quien implanté la moda del coro sin director, por lo menos dentro de la presentación. Todos preguntaban cómo pude y yo respondía siempre, no sé. Así empezamos. Después eran 14, 18, hasta ahora que somos 20. También, la cantidad de personas te da la oportunidad de escoger obras con un diapasón de divisiones mayor”. 

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Digna Guerra. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate

- ¿Qué consejo le daría a su versión de hace 10 años?

“Hiciste bien Digna, te seguiste superando, seguiste adelante. Eso es lo más importante, que uno no se deja vencer. No es caerse, es levantarse. Siempre he sabido levantarme y andar”. 

- ¿Cuáles son sus principios y valores sagrados?

“La honestidad. La mentira y la hipocresía son cosas detestables. La verdad siempre tiene que ir por delante”. 

- ¿Qué es aquello por lo cual moriría?

“Por Cuba, por mi familia y por mi hija”. 

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- ¿Cómo surge el proyecto Cantorías?

“Todo comenzó cuando Fidel habló de formar a los niños en el arte, aunque después no fueran cantores al final de su vida. Mediante el canto puedes despertar los intereses de los infantes y educarles la voz. 

“Quería hacer un Coro Infantil, no una cantoría. No deseaba que cantaran Duérmete mi niño o la Cucarachita Martina. Para pasarle información cultural a los niños en las canciones, tienes que darle un repertorio serio. La única obra que hice al unísono fue La Muñeca Negra. De ahí en adelante, comencé a hacer temas del alemán Carl Orff, compositor de Carmina Burana, con dos y tres voces. Los niños son una esponja. 

“A partir de ese coro jerarca empezaron a llegar muchos pequeños a hacer pruebas. Hice otro coro de tres a seis años, otro intermedio y el que había hecho en un inicio, con el tiempo se convirtió en el Coro Nacional Infantil”. 

- ¿Le alcanza el tiempo a Digna Guerra?

“Yo ni sé cómo me alcanza. De verdad que no sé. Además del trabajo, tengo una hija con un trastorno en el equilibrio y necesita de mi ayuda. No es fácil. No sé cómo, pero saco mi tiempo. Soy también diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Estuve del 2008 al 2010 en México, porque me contrataron para sacar del hueco al Coro Madrigalista de Bellas Artes.

“Saco el tiempo para cumplir con todo, porque lo necesito. Siempre fui tan pobre y la Revolución fue quien me saco de ahí. Voy a vivir eternamente agradecida con Fidel. Cuando llegué de Alemania, dije que pondría todo ese conocimiento en favor de mi país y de la cultura; y hasta hoy ha sido de esa manera. 

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- ¿Ha pensado alguna vez en tomarse un año sabático?

“No sé si aguantaría. Al menos, no creo que lo termine”. 

- Al terminar esta entrevista, ¿qué tres cosas debería llevarme de usted?

“Que veas cómo soy, con esta locuacidad. He sido sincera en todo lo que he dicho”. 

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Si le preguntas como ha sido llevar a la par familia- trabajo no deja de mencionar a su hija. “Empezó de niña en la escuela Caturla a estudiar violín. Un día llegaron a vacunar a todos los niños contra la viruela. Esa vacuna le atrofió el cerebelo. Dicen los médicos que es un caso entre mil. Perdió la capacidad motora. Yo tenía un coro juvenil y empezó ahí. Ahora, es parte del Coro Nacional. Es muy musical y afinada. Entonces, ¿para qué la voy a tener en mi casa?”. 

Su paradigma como músico es John Eliot Gardiner, director del Coro Monteverdi. “Lo veo y me quedo como una boba. Es un referente, me gusta mucho lo que hace y cómo lo hace”. 

El momento que ha marcado un antes y un después en su carrera ha sido aceptar la dirección del Coro Nacional de Cuba. “Eso me ha obligado a muchas cosas, el mismo manejo del repertorio, buscar constantemente subir paradas. Me he metido en esa espiral. Antes del Coro Nacional, todo lo que me pasó fue como una recopilación, que influyó en mis bases y me solidificó. 

En el 2015 le otorgaron el Premio Nacional de Música. “Fue inesperado. Recuerdo que un día llegaron a mi casa en la mañana y me dieron la noticia. Yo no hago las cosas pensando en premios, ni que me reconozcan. Si el coro me agradece el trabajo, no quiero más nada”. 

La música no le ha quitado nada a Digna Guerra, al contrario, le ha dado vida. Y mejor no pregunto qué sería de no ser músico, porque no visualizo, ni ella se concibe, sin su batuta en la mano.  

En fotos, trayectoria de Digna Guerra

Digna Guerra conversa con Cubadebate

Se han publicado 14 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Lya dijo:

    Lindo reportaje, digno de una mujer tan digna. Es una felicidad haber vivido en estos tiempos y disfrutar de su trabajo.
    Y felicidades para los periodistas, por el reportaje tan sincero y sensible como Digna.

  • Brian Castañeda Ramírez dijo:

    Me quito el Sombrero.Le doy gracias a Dios ,a la vida siempre que me haya puesto en mi vida a La maestra Digna .Antes no me gustaba la música coral y al llegar al Coro Nacional Infantil todo cambió ¡ es la magia del Coro ,de la música coral que te atrapa ,Siempre ayudando ,enseñando asi es mi Maestra Digna .Siempre me ha dado confianza para seguir junto a Benjamín y a mi amiga querida Natacha .Siempre Agradecido ¡¡¡ Gracias Maestra Digna Por tanto¡¡

  • león dijo:

    ES UNA MÚSICA QUE DEBE SER MÁS ESCUCHADA .MERECE LA PENA SER INCLUIDA EN LAS PROGRAMACIONES Y SER MÁS APOYADA EN LAS PROVINCIAS DEL INTERIOR DEL PAÍS.

  • Dornes dijo:

    Solo lamento la poca oportunidad que tienen las provincias como Ciego de Ávila de disfrutar de su excelente trabajo. Felicidades por tanta entrega y decicación. Ojalá después que pase la Covid 19 pueda hacer una gira nacional para devolver Fe, esperanza y energía positiva que tanta falta hace.

  • Angel dijo:

    La Maestra es una Digna representación de la cultura nacional. Cualquier elogio podría resultar menor ante su importante contribución a nuestra educación y nuestra música. La excelencia de las agrupaciones que ha dirigido y lidera dan fé de su vocación y sacrificio.

  • Cruz dijo:

    Muy virtuosa, me gusta mucho la música coral. Muy bonita su historia personal y su trayectoria profesional. Felicidades Maestra.
    Sueño conque cada escuela en Cuba tenga su coro, deberían organizarlos todos los estudiantes de música como parte de sus prácticas preprofesionales. La música engrandece el espíritu. Hace falta formar a los niños con buena música, los coros ayudan en la formación, la disciplina, la solidaridad.

  • Xiomara dijo:

    No tengo palabras para describir a esta mujer inigualable. Gracias Digna

  • Julio dijo:

    Si no cierran todas las playas y piscinas, todos los bares y restaurantes, todas las cafeterías, todos los hoteles, todo el turismo, todos los lugares recreativos, culturales y deportivos, todo, absolutamente todo lo que no sea una instalación de servicio básico o de emergencia, seguiremos pagando caro nuestro desatino.

  • Tatimar dijo:

    Un gusto leer cosas como esta entrevista a la Maestra Digna Guerra en medio de de tantas noticias alarmantes sobre la Covid. Felicidades a Cubadebate por permitir conocer historias de mujeres que dignifican nuestra cultura.

  • Isabelita dijo:

    Maestra, desde Jiguaní, en la provincia de Granma, la saludamos y aplaudimos una vez más por esta magistral presentación. Sabe que no solo tiene el Escudo de este municipio; también tiene nuestro corazón. Si Dios lo permite, esperamos que nos visite nuevamente. Cuídese mucho.

  • alina dijo:

    LINDA TRAYECTORIA, UNA MUJER DIGNA COMO SU NOMBRE DE HOMENAJEAR, Y GUERRERA COMO SU APELLIDO, GUERRA, SE ENFRENTO ANTE TODAS SUS DIFICULTADES Y MIRA QUE FRUTO HA TENIDO UNA POR NO DECIR LA MEJOR DE LAS QUE DIRIGEN ESTOS COROS. FELICITACIONES DIGNA. ERES EXCEPCIONALMENTE ESTUPENDA.
    SALUDOS

  • Leonel R Suárez Fonseca dijo:

    Muy linda entrevista. Estoy de misión médica en Botswana y me dio mucho placer leer esta entrevista. Recordaba sus presentaciones y me embargó la nostalgia de no tener la posibilidad de ir ahora. Por suerte me acompaña, no solo en la memoria donde su digna y hermosa obra se combina con cada lugar de la Habana donde la escuché. Su música va también en mi corazón y en mi bolsillo acompañando cada paso por este país y por Cuba. Gracias, gracias, gracias DIGNA.

  • ANA CIARA dijo:

    Felisidades por cumplir sus 45 años. Un beso. Ana Clra

  • María de los Angeles Cruz dijo:

    Siempre he dicho que cuando se quiere se puede y prueba de ello es la trayectoria de vida de Digna Guerra. Me ha complacido mucho leer esta entrevista, hay personas que tienen buenas aptitudes y no se han esforzado para llevar adelante sus sueños. A pesar de todos los obstáculos que pone la vida, es un orgullo llegar a vencerlos y eso es lo que Digna Guerra con su talento y fuerza de
    voluntad ha podido lograr. Continúa cosechando éxitos Digna, lo mereces.

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Thalía Fuentes Puebla

Thalía Fuentes Puebla

Periodista de Cubadebate. Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2019). Contactos: thalyfuentes14@gmail.com. En Twitter: @ThalyFuentes

Abel Padrón Padilla

Abel Padrón Padilla

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en la Agencia Cubana de Noticias (2008-2018) y en el periódico Trabajadores. Correo: abel@cubadebate.cu

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