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José Antonio Echeverría, Cuba y la América Latina

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José Antonio Echeverría tuvo a su cargo la alocución al pueblo de Cuba aquel 13 de marzo. Foto: Archivo

Palabras leídas, la biblioteca José Antonio Echevarría, de la Casa de las Américas, durante el panel de homenaje a líder estudiantil en el 88 aniversario de su nacimiento.

Buenas tardes a cada uno de los presentes.

Quiero agradecerles por acompañarnos este 16 de julio, día en que conmemoramos el aniversario 88 del natalicio de José Antonio Echeverría. Como es conocido, el actual escenario epidemiológico no permite que estén aquí todos los que hubieran querido participar, pero junto al pequeño grupo de invitados que nos acompañan están también representantes de la prensa que nos ayudaran a amplificar a través de diversos medios este homenaje. Quiero agradecer muy especialmente al Dr. Eduardo Torres Cuevas, miembro del Consejo de Estado y Director de la Oficina del Programa Martiano junto a mí en la mesa, y saludar a Luis Morlote Rivas, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cubaa María Elena Salgado, viceministra primera de Cultura, a Mohamed Azis Pérez, miembro de secretariado de la FEU, a Abel Prieto Jimenez, Presidente de la Casa de las Américas y a los miembros del Consejo de Dirección de esta institución.

Quienes participamos hoy en este encuentro hemos tenido la posibilidad de ver al llegar a la sala donde nos encontramos la muestra denominada “José Antonio Echeverría, Cuba y la América Latina”, la cual ha sido preparada por un equipo de trabajadores de esta biblioteca que lleva el nombre del líder estudiantil cubano. Forman parte de la muestra un conjunto de objetos personales de José Antonio y piezas históricas vinculadas a los sucesos del 13 de marzo de 1957, que pertenecen a los fondos del Museo de la Revolución. Se exhiben también instantáneas históricas de sucesos relacionados con las luchas del estudiantado cubano y los primeros años de la revolución en el poder, procedentes de las colecciones de la Fototeca de Cuba, carteles de la Colección Arte de Nuestra América Haydee Santamaría, así como un conjunto de publicaciones de nuestro acervo bibliográfico que abordan el contexto de los movimientos estudiantiles tanto en Cuba como en la América Latina. Otra muestra, digital, que quedará accesible en Internet a partir de hoy hasta finales de julio, reúne fotos de José Antonio resguardadas por el museo que le rinde tributo permanente en Cárdenas, su ciudad natal, junto a las portadas de algunos de los libros sobre su vida que pueden verse también aquí en las vitrinas. Quiero dejar constancia de nuestra gratitud hacia todas las instituciones que han colaborado con estas exposiciones, algunas ya han sido mencionadas y habría que adicionar a esas la emisora Radio Reloj y la Casa Editora Abril.

Al pensar en la muestra que inauguramos en esta sala, la cual también incluye el audiovisual con imágenes y audios de archivo, quisimos insistir en aspectos poco conocidos de la trayectoria revolucionaria de José Antonio que dan cuenta de su latinoamericanismo, de honda raíz martiana, sin duda, uno de los elementos fundamentales que lo conectan con las ideas de Fidel y de otros jóvenes de la Generación del Centenario. Las notas que siguen son apenas una provocación para invitar a los más jóvenes, y en particular a los universitarios de hoy, a ahondar en la biografía de uno de los principales líderes del estudiantado cubano.

En primer lugar quiero recordar que, siendo ya presidente de la FEU, José Antonio viajó, en enero de 1955, junto a un grupo de sus compañeros, a Costa Rica para combatir el golpe y la invasión mercenaria de Anastasio Somoza a ese país. En una foto se le puede ver armado con una subametralladora M-3, como parte del frente de Guanacaste. Fue el propio José Antonio quien, una vez terminada la campaña, entregó al presidente del estado centroamericano, la bandera cubana que los acompañó. Al regresar, las palabras de los jóvenes serían breves, pero contundentes: “fuimos a defender el régimen democrático de Costa Rica y hemos participado en numerosas acciones de infantería contra los invasores”.

Se sabe que solicitaron armas para la lucha en Cuba a los costarricenses y aprovecharon la posibilidad de apoyar la resistencia a la invasión mercenaria, respaldada por los Estados Unidos, para entrenarse militarmente y adquirir la experiencia que les permitiría enfrentar a la dictadura batistiana. Pero lo más importante, era enviar un mensaje claro a los universitarios cubanos: los estudiantes podían ocupar la primera línea en el combate armado tal como lo habían venido haciendo en la política y sus principales representantes habían dado el ejemplo.

La solidaridad de la FEU con los pueblos de nuestra América ya se había expresado antes en apoyo al gobierno de Jacobo Arbenz y contra la ocupación norteamericana a Guatemala. El 3 de marzo de 1954 se había constituido el Comité Pro Guatemala en el propio local de la organización en la Universidad y sus dirigentes llamaron a los cubanos a alistarse como voluntarios para combatir el defensa del pueblo guatemalteco. Unos días después, el 22 de junio, se realizaría un acto de masas en la escalinata en repudio a la invasión de mercenarios contra el legítimo gobierno de Arbenz. José Antonio, quien sería proclamado presidente de la FEU en 1954, era entonces Secretario General de la organización y su liderazgo fue fundamental en estas acciones.

Otro momento muy importante en la relación de José Antonio Echeverría con Latinoamérica será el viaje que realiza entre julio y agosto de 1956 por varios países del continente y que concluye en México donde se produce el histórico encuentro con Fidel. Sobre ese viaje escribirá desde Londres, el 3 de septiembre de 1956, a su amiga Berta Hernández:

El viaje que he dado por Suramérica y por parte de Centroamérica me ha dado la oportunidad de conocer un poco las costumbres de los respectivos países, y sobre todo la manera de pensar de la juventud estudiantil (…) todos nos admiran y sobre todo, están al tanto de lo que sucede en nuestro país (…) Por lo general, tan pronto nos poníamos en contacto con la federación Estudiantil del país que llegábamos, inmediatamente convocaban una asamblea general para que explicáramos la situación por la que atravesaba el estudiantado cubano.

La realidad es que no nos podemos quejar del trato recibido por todos los países que hemos cruzado.[i]

Unos meses antes de iniciar ese viaje, el 9 de marzo de 1956, apenas un año y cuatro días antes de las acciones que condujeron a su muerte, José Antonio pronunciaría, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, uno de sus más importantes discursos, el cual ha sido publicado bajo el título Contra las dictaduras de América. En sus palabras, el Presidente de la FEU dejará muy clara su clara su vocación latinoamericanista y su postura antimperialista. En el acto están presentes jóvenes latinoamericanos que se encuentran en ese momento en Cuba. A ellos les dice:

Los estudiantes cubanos deseamos cumplir con nuestro deber al ofrecerles a ustedes, desterrados de la causa libertadora de sus p[ii]ueblos, esta tribuna para decir la verdad de vuestra causa y franco apoyo a los principios democráticos y antidictatoriales por ustedes mantenidos.

Para nosotros es pauta insoslayable las palabras del esclarecido escritor ecuatoriano Juan Montalvo, cuando afirmaba: “¡Ay de los pueblos en que los jóvenes son humildes con el tirano, en que los estudiantes no son capaces de mover al mundo!” Nosotros, hombres de América, los jóvenes y estudiantes de Cuba, no somos ni debemos ser cómplices de los tiranos que se enseñorean sobre las espaldas de nuestros pueblos, ni tampoco somos indiferentes, no lo podemos ser, con la situación despótica que coarta y yugula la libertad y soberanía de los cubanos.[iii]

El líder tiene en cuenta, sin duda, la situación de su propio país enfrentado a una dictadura sanguinaria, pero al mismo tiempo reconoce la necesidad de la integración latinoamericana. De ahí que cite las palabras de José Martí en un artículo de 1884, aparecido en La América: “Pueblo, y no pueblos, decimos de intento, por no parecemos que hay más que uno del Bravo a la Patagonia. Una ha de ser, pues que lo es, América.”[iv]

Su análisis tiene en cuenta una perspectiva que reconoce las consecuencias de la conquista y la colonización europeas sobre estas tierras e incluso sus impactos sobre los pueblos indígenas que vivían de este lado del mundo, así como la justa aspiración de libertad no realizada:

Pero a nadie se le ha negado tanto su derecho a la libertad como a los pueblos y a los hombres de América.

La noble raza india, abierta a la civilización europea con el descubrimiento, que representó, no el aporte de la cultura de una parte más adelantada del universo, sino el producto de la ambición y el ansia del oro. Tiramos como bestias de las monarquías imperialistas de Europa. Después, la colonización: sangre y dolor, miseria y sombras. Con el dolor y la sangre de nuestros indios se alimentaron imperios, y se embriagaron las cortes y se edificaron palacios.[v]

Más adelante tiene en cuenta el despliegue voraz de los Estados Unidos sobre las tierras del Sur.

(…) al tiempo americano irrumpe abruptamente el expansionismo norteamericano: son robadas las tierras del norte mejicano, se interviene en Cuba mediante la Enmienda Platt, se secuestra la independencia del pueblo portorriqueño, se interviene Nicaragua y cae asesinado Sandino, se interviene Santo Domingo y como estela terrible se deja ese azote de la libertad que se llama Rafael Leónidas Trujillo; se alimentan las fuerzas represivas guatemaltecas y brota el peor de los volcanes de ese pueblo: Castillo de Armas. Y a la política de intervención sucede la creación de la zona de influencia fuertemente defendida por los nuevos gendarmes defensores de las empresas extranjeras que explotan y destruyen las riquezas nacionales.[vi]

Habla de las dictaduras de entonces, pero al denunciar un modus operandi que sigue en pie y que no desdeña la violencia intervencionista, el empleo de groseros mercenarios y las presiones económicas más insólitas. Sus palabras se hacen actuales y parecen describir sucesos de estos tiempos

Más rotundas aún son sus convicciones sobre unidad de la lucha en nuestra América y el modo en que concibe la descolonización como parte de ese proceso revolucionario de los pueblos. Casi al final de su discurso, dice José Antonio:

¡Aquí estamos los hijos de Ariel, la lucha de América es una e indisoluble! quien pelea en Cuba por la libertad está peleando contra cualquier dictadura de América y si a la vez es genuino revolucionario lo está siendo también contra el coloniaje, y demás vicios estereotipados en el suelo americano.[vii]

En lo dicho hasta aquí hay razones más que suficientes para comprender la decisión de los fundadores de la Casa de las Américas de nombrar José Antonio Echeverría a esta biblioteca, en el momento mismo de la fundación de la Casa de las Américas. Pero a esos argumentos habría que sumar otros dos que, luego de seis décadas considero fundamentales. El primero, es el vínculo extraordinario de José Antonio y de la FEU de la que fue líder con el mundo de la cultura. Siendo un estudiante de arquitectura, tenía un gran interés por las artes visuales y las promovió ampliamente desde la revista que administró y las exposiciones que se organizaron. Habría que recordar que en febrero de 1954 la FEU convocó a los  Premios Fidelio Ponce, de Artes Plásticas, y Rubén Martínez Villena, de Literatura. Además se organizaron conciertos de la Filarmónica en la Plaza Cadenas, un Festival Universitario de Arte, multitudinarias presentaciones del Ballet de Alicia Alonso en el Estadio Universitario, exhibiciones de documentales y películas, e incluso funciones de teatro.

El segundo argumento tiene que ver con la relación histórica que entonces buscaban tener tanto la Casa como su biblioteca con los más jóvenes con los universitarios. Un contacto entonces buscado y luego conseguido y sostenido en el tiempo. Hombres y mujeres de todas las generaciones y de las más diversas procedencias y profesiones recuerdan con gratitud las horas de lecturas en este mismo lugar, que solo cierra en agosto, cuando los universitarios están de vacaciones. Entre esa multitud de usuarios jóvenes de esta biblioteca quiero mencionar solo a dos, por su compromiso con las causas más justas, su accionar revolucionario y la tragedia que representa sus vidas tuncas: ellos son el peruano Javier Heraud, el salvadoreño Roque Dalton y el nicaragüense Carlos Fonseca Amador.

La exposición que aquí se muestra finaliza con un volumen que recoge las memorias de uno de los talleres de proyecto Casa Tomada que convoca a jóvenes creadores y activistas sociales menores de 35 años y es organizado por los especialistas de la institución que están en ese rango de edad. Ellos serán los principales responsables de sostener ese diálogo y de amplificarlo en todo el país. Como institución tenemos también la misión de presentar la cultura y las realidades  de la América Latina y el Caribe a los universitarios cubanos y esta biblioteca, ahora especializada en la historia y las ciencias sociales del continente, constituirá, junto a la recién nombrada Roberto Fernández Retamar, ubicada en línea y G, el principal apoyo para continuar realizando esa tarea.

Quiero por último hacer referencia a algunas de las imágenes que se pueden ver en esta muestra. Se trata de instantáneas tomadas el 6 de abril de 1952 durante el entierro simbólico de la constitución de 1940. Entre los participantes se pueden distinguir a José Antonio, a Álvaro Barba, a Juan Pedro Carbó, a Armando Hart y, portando la bandera cubana al, entonces veinteañero, Raúl Castro Ruz. Corresponderá a Raúl, apenas siete años después, cerrar el ciclo de conferencias “Cuba en América”, que dejó inaugurada, en septiembre de 1959, esta biblioteca. De sus palabras de entonces extraigo esta cita que se conecta de manera profunda con las ideas, antes comentadas, de José Antonio y también, por supuesto, con las de Fidel, Haydee y otros muchos revolucionarios cubanos.

Somos un país pequeño –decía Raúl hace 61 años– con una gran responsabilidad. Estamos explorando los caminos de la historia de la nueva independencia latinoamericana. Nuestra revolución, como un faro de esperanza, proyecta su luz sobre nuestros países hermanos, la Revolución cubana, la Revolución de nuestro pequeño país, ha sacudido a doscientos millones de latinoamericanos, les ha dado una nueva conciencia de sus fuerzas y de su destino, ha elevado el sentimiento de solidaridad y de cooperación latinoamericana en pro de los altos ideales de la liberación, de progreso y de libertad, ha puesto en movimiento nuevas fuerzas, ha mostrado nuevas experiencias y descubierto nuevas posibilidades.

América Latina encontrará los medios de juntarse y cooperar para acelerar su desarrollo y garantizar su libertad.

Cuba está en la vanguardia de ese empeño. No dejaremos que la luz de la Revolución cubana se apague para los pueblos hermanos de nuestra América.[viii]

En eso estamos.

Muchas gracias.

La Habana, 16 de julio de 2020.

Notas:

[i] Hilda Natalia Berdayes García: “Carta a su amiga Berta Hernández”, Papeles del Presidente. Documentos y discursos de José Antonio Echeverría Bianchi, La Habana, Casa Editora Abril, 2006, pp. 88-89.

[ii]

[iii]Hilda Natalia Berdayes García: “Contra las dictaduras de América”, Papeles del Presidente. Documentos y discursos de José Antonio Echeverría Bianchi, La Habana, Casa Editora Abril, 2006, p. 67.

[iv] Citado, al parecer de memoria y con variaciones, por José Antonio en “Contra las dictaduras de América”. Lo tomamos aquí de José Martí: “Libros Hispanoamericanos, y Ligeras consideraciones”, Obras completas, Edición crítica, Tomo 19, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2011, p. 286.

[v]Hilda Natalia Berdayes García: “Contra las dictaduras de América”, Papeles del Presidente. Documentos y discursos de José Antonio Echeverría Bianchi, La Habana, Casa Editora Abril, 2006, p. 67.

[vi]Ídem, p. 68.

[vii]Ídem, p. 68-69.

[viii]Raúl Castro Ruz: “Mensaje revolucionario de Cuba”, Discurso pronunciado en la Casa de las Américas el 11 de septiembre 1959.Archivo Casa de las Américas.

Vea además:

El guapo José Antonio Echeverría

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  • Cruz dijo:

    Aspectos de JoseAntonio que no conocía, su grandeza se amplifica aún más. Sobre todo los jóvenes universitarios deben conocer bien su trayectoria

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Jaime Gómez Triana

Intelectual cubano. Vicepresidente de la Casa de las Américas.

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