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La pandemia, un fenómeno total

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El planeta está ante "una crisis, con devastadores efectos sanitarios, económicos y sociales en todo el mundo. Foto: Archivo.

“La Pandemia es un fenómeno total, emerge desde el plano nanoscópico, microscópico, viral, molecular hasta discursivo, narrativo, pasando tanto por procesos clínicos, fisiopatológicos, como también por procesos ecológicos, poblacionales, hasta por procesos políticos, organizacionales. Todo eso es la pandemia, no es vinculado a la pandemia, es la pandemia”.

Naomar Almeida Filho

Transcurridos algunos meses del comienzo de la pandemia (fue declarada oficialmente por OMS el 11 de marzo), se va haciendo necesario pensar y reflexionar en torno a lo acontecido. Los días transcurren tan vertiginosos y llenos de información que pensarnos, mirar como veíamos hace uno o dos meses atrás nos parece muy lejano.

Avanzaba marzo y nos preparábamos para afrontar situaciones similares a las que acontecían en Italia, España y otros sitios de Europa. La aplicación estadística de modelos matemáticos, parametrizados en función de las dinámicas de aquellos sitios e insertados a nuestra composición demográfica, nos auguraban meses de enfermedad total, de muerte asediando cuan maldición divina. El mejor de los escenarios posibles se vislumbraba tan catastrófico como la peor de las pesadillas.

Hablábamos entonces de la clínica, buscábamos sistematizaciones sobre modos de identificar la enfermedad, caracterizaciones clínicas que permitieran prepararnos para su detección. Hablábamos también del nuevo virus, de su elevada capacidad de transmisión, de su potencia en desencadenar respuestas inmunes exageradas, de tormentas de citocinas, de receptores ACE, queríamos comprender la fisiopatología, debatíamos en torno a opciones terapéuticas posibles, apoyados en el conocimiento fisiopatológico y, absolutamente siempre nos manteníamos expectantes de la aparición de “la solución”, de “la cura”, de aquello que sea capaz de devolvernos del mal sueño en que estábamos sumidos.

El mundo de las decisiones de estado se debatía entre declarar la cuarentena o no limitar el flujo de personas y su movilidad. Hablábamos sobre medidas de control, tomábamos nota sobre las capacidades (o la ausencia de las mismas) de nuestros sistemas de salud, conocíamos sobre cantidad de camas de hospitales, respiradores, médicos por habitantes, debatíamos acerca de las acciones que deberían tomar los estados.

La ciencia sintió como nunca antes la mirada posada sobre sí, pululaban estudios y diseños de todo tipo, iban desapareciendo las barreras de acceso al conocimiento en torno al COVID 19, se conformaban consorcios y alianzas de todo tipo para lograr sinergias capaces de avanzar en la construcción de respuestas, se compartían datos como si lo que verdaderamente importara fuera aquello de encontrar las respuestas, íbamos siendo testigos de un interés genuino e inusitado por aportar a la solución del problema.

Al ritmo de este recorrido iban apareciendo preguntas tales como ¿Qué sabemos y qué podemos? ¿Dónde y por qué ocurre o no determinado evento? ¿Por qué no ilimitamos todo el saber? ¿Por qué no lo hacemos verdaderamente universal, accesible y vinculado a cada uno de los aspectos que impulsan nuestra reproducción en tanto seres vivos y en tanto individuos? ¿Cuándo lograremos que el impulso y el sostén de cada cuestión a investigar tenga como interés primordial el progreso en términos de objeto, bienes o valores que contribuyan al mejoramiento de la vida en la tierra? ¿Quiénes publican, cómo, por qué y dónde? ¿Cuáles son los caminos que deben transitarse para compartir libre y universalmente un producto de la ciencia? ¿Quién y cómo se valida lo que se conoce? ¿Por qué solo podemos pensar en términos de objeto, de bien susceptible de ser intercambiado? ¿No es una sin razón total que un producto genuino de la ciencia tenga dueño? ¿No deberíamos liberar de ataduras cada nuevo avance?

Incipientes ensayos clínicos, sugerentes verdades vinculadas al agente y su propagación, tratamientos de todo tipo, patrones moleculares y pruebas diagnósticas, sinuosas evidencias, argumentos contrapuestos  y debilidades fácticas nos recordaban una y otra vez la complejidad en la que vivimos; fractalidad, borrosidad de límites y no linealidad iban haciéndose tan evidentes como las propias insuficiencias de una ciencia ortodoxa defensora de verdades absolutas o reducidas a principios estáticos con pretensión de universalidad.

Iban quedando atrás discusiones en torno al origen de la pandemia, que si acaso un incauto se comió un animal vivo, o tal vez un laboratorio capaz de diseñar una cepa tan efectivamente transmisible como ésta, deformábamos primero y denostábamos luego costumbres de otras latitudes.

Pocas voces alertaban sobre el daño ambiental, sobre la recurrencia de eventos en los cuales determinados agentes (en este caso un virus) encuentra condiciones propicias para la mutación, adquiriendo mayores capacidades para su reproducción, mucho menos discutíamos sobre los orígenes de estos daños del ambiente, sobre el antropoceno (era temporal en la cual nuestra presencia va dejando huellas en la tierra), la manía de creernos centro del mundo cuando solo somos una porción minúscula de la trama de la vida, agrediendo y avasallando permanentemente a la biodiversidad que garantizala existencia de la vida en el planeta.

Nuestro planeta y sus 4600 millones de años son olvidados y relativizados ante lo suntuoso de nuestra existencia, valga decir que de tan solo 10 mil / 15 mil años. Un día (figurativamente pues en realidad ha sido un proceso de años del desarrollo de las ideas) comprendimos que nuestro planeta era uno más entre otros muchos que giraban alrededor de un astro central, van siendo tiempos para nuevos giros copernicanos, entendernos parte de la trama de la vida, usar nuestras potencialidades en pos de cooperar en la reproducción colaborativa de la vida en el planeta.

Quedaban relegadas también las discusionesen torno al mundo globalizado que habitamos y su tambaleante curso económico, azotado por burbujas, especulaciones, estanflaciones, recesiones, dominado por mercados cada vez más concentrados, compuesto por excéntricas riquezas y populosas carencias, legislado por férreas cláusulas contractuales de libre circulación de casi todo.

Mundo con grandes urbes portentosas, llenas de luces y tecnologías, con periferias grises y populosas, distantes a los extensos territorios de monocultivos, prestidigitados comercial y genéticamente, para abastecer mercados imbuidos de más consumo. Van quedando en el recuerdo las crías extensivas, más valen 5 000 cerdos encerrados en un reducto de granja, engordados artificialmente mediante el uso de antibióticos que arrasan su microbiota, llenando los bolsillos de los que lo poseen y de genes de resistencia el ambiente, agua y suelo del mundo.

Han transcurrido dos meses en los que nos fuimos concentrando en el desarrollo de las curvas, en el conteo de casos y fallecidos, en la construcción de tasas que pudieran brindarnos posibilidades de comparar, de conocer el peso relativo, el ritmo e intensidad de la circulación en diferentes partes del mundo. Aquellos territorios cuyos estados han preservado el interés de la mayoría, lograron reducir significativamente el impacto de la pandemia en términos de vidas, ganando tiempo para dotarse de herramientas que permitan que la circulación, en una magnitud menor a la que ocurriría sin intervención, vaya reduciendo el número de susceptibles, y de ese modo pueda el virus continuar su reproducción al tiempo que las sociedades humanas también continúan con la suya.

Resta conocer el efecto de la temporada invernal en sitios con mayoría de población susceptible, la magnitud de los daños en poblaciones con altos niveles de inequidad social y sanitaria, el comportamiento de la circulación en comunidades carentes de servicios, con altos niveles de hacinamiento y niveles inmunitarios bajos.

Como humanidad vamos aprendiendo muchas lecciones, aprendemos que debe aumentar el valor relativo que le otorgamos a determinados fenómenos, como los relacionados con la salud, aprendemos que nuestras posibilidades de salud tienen que ver con la del resto de seres que habita la tierra, que nuestros sistemas de salud deben ser fuertes y estar dotados incluso de herramientas para lidiar con contingencias y situaciones no previstas, que son los estados naciones, nuestros gobiernos, los encargados de garantizar las condiciones de posibilidad para estar a la altura de las demandas surgidas, que no solo están relacionadas a la infraestructura sanitaria sino también a otros aspectos vinculados con las condiciones de vida de las poblaciones; también aprendemos que la ciencia debe estar al servicio de la humanidad y lo más lejos posible de intereses comerciales y ganancias, que las industrias y grandes monopolios vinculados a la salud debieran dar paso a grandes complejos biotecnológicos nacionales y regionales, desde donde se garanticen los recursos estratégicos que dan respuesta a las situaciones sanitarias.

También aprendemos sobre la importancia del abrazo, de la presencia del otro, del cuerpo a cuerpo desde el cual hemos ido constituyendo nuestro lenguaje, nuestra autoconciencia, nuestras nociones del mundo. Aprendemos también que hay enfermedades devastadoras que transcurren ante nuestros ojos sin provocarnos siquiera compasión, muchas de las cuales pueden resolverse efectivamente si se cuenta con voluntad, y vivenciamos cómo la inminencia de padecer una enfermedad nos debilita. Aprendemos que existen innumerables posibilidades de ejercer la solidaridad, de pensar en el bien del otro como modo de vivir, somos testigos de experiencias genuinas y novedosas de organización colectiva, aprendemos también que, conformando una comunidad de decisiones consensuadas, podemos transitar situaciones difíciles con mejores herramientas.

Decía Samaja (Epistemología de la Salud) que somos sistemas complejos con historia, conformamos una totalidad compuesta por múltiples partes. En el proceso, las partes van suprimiendo, conservando y superando características propias hasta constituirse en totalidad, que al mismo tiempo ejerce influencia sobre cada una de las partes. De tal modo que somos ese desarrollo, en el que la humanidad contiene fragmentos suprimidos, conservados y superados de su propio transcurrir.

 

Se han publicado 15 comentarios



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  • Mágico dijo:

    Dicen que la letra de médico no se entiende. Pero la letra de este doctor sí es bien clara. Tiene buena letra el doctor, indiscutiblemente. Yo por lo menos leí el artículo completo, aunque casi nunca leo los artículos periodísticos extensos. A la mayoría de ellos pudiera quitárseles la mitad sin mutilar las ideas. Aunque no soy médico estoy de acuerdo con sus opiniones, doctor. Felicidades. Pero ese camino que usted esboza es bien complejo; porque da pie a que algunos tengan la falsa creencia de que ya están transitando por donde usted los encamina.

  • Kiki dijo:

    Muy buen artículo que refleja lo que estamos viviendo desde que surgió la pandemia.Solo agregar que amar al prójimo verdadera y sinceramente es la única via para lograr erradicar esta enfermedad y para tener un mundo mejor y mas humano.

  • Tamara Dovale Moisés dijo:

    Muy buen artículo, interesante, reflexivo y abarcador. La humanidad debe aprender mucho con esta Pandemia, dejar el egoísmo y la indolencia a un lado, aprender a ser mas solidarios y desterrar el odio, las guerras y todo lo que nos destruye. Invertir en salud y desarrollo amigable con el Medioambiente.

  • Avelino Montenegro Balmaceda dijo:

    MI PREOCUPASION ES LA SÍGTE. SI SABEMOS QUE EL COVID19 PUEDE ESTAR EN LA CALLE ES DECIR SE TRASLADA CON LOS ZAPATOS. COMO ES POSIBLE QUE EN MI ZONA COCOSOLO - ZAMORA DE MARIANAO ESTAN LAS COMPANERAS DE SALUD ENTREN A REVIZAR LA VIVIENDA CUÁNDO DICE EL PRESIDENTE. QUE NO SE DEVEN RECIBIR VISITAS. PARA CUIDAR .LA FAMILIA.EL PUEBLO EN GENERAL.VIVA EL MINSAP. VIVA NUESTRO GOBIERNO. Y ADELANTE HAGAN ALGO CON MARIANAO ANTES DE LAMENTARNOS .

  • isa 2020 dijo:

    la naturaleza es la única obra verdaderamente perfecta, de lo que nos da vivimos, nos alimentamos y también nos da lecciones de vida. Ahora parece que nos juega una mala pasada, pero también nos está mostrando lo que verdaderamente vale, las riquezas pueden ser robadas, se acaban, son como las nubes que pasan en el cielo, debemos aprender a enfocarnos en lo que verdaderamente vale, el amor, la fe, la misericordia..... pero mas que todo enfocarnos en lo eterno. Como se dijo anteriormente la naturaleza es una obra perfecta, ella muestra por si misma que no pudo ser hecha al azar, es perfecta incluso cuando vemos eventos como este y desastres naturales, eso no es muestra de imperfección, al contrario, es un aviso de que algún día que solo Dios conoce tentrá fin porque como mismo es necesario tener síntmas que te avisen a tiempo de una enfermedad para evitar complicaciones y la muerte Dios nos avisa, el puede mantenerlo todo tranquilo y de momento venir y terminar con todo, pero Él quiere darnos un aviso, puede ser cualquier día Él viene como ladrón de noche.

  • Alain dijo:

    Es uno de los mejores análisis de la pandemia que he leído hasta el momento ,muy interesante
    Felicitaciones

  • Chase dijo:

    No es menos cierto , la importancia de que esta pandemia , más que tristes recuerdos , los cuales considero serán por desgracia inolvidables , deje verdaderas enseñanzas para bien en todos y cada uno de nosotros.

  • Lilian dijo:

    Interesante analisis..
    Felicidades al Epidemiologo

  • Armando Enrique dijo:

    Lamentablemente, además de todo lo bueno que nos ha enseñado esta pandemia, también afloran actitudes oportunistas, hipócritas y doble moral.

  • Yoa dijo:

    gran artículo

  • Eneida dijo:

    Aprendimos a perfeccionar el funcionamiento de los Consejos de Defensa de los sistemas de Salud, Educación Cultura, Deporte...; la comunicación y sobre todo el valor de la vida de un ser humano

  • Zaraherkys dijo:

    Que bueno q se a normalizado el virus

  • Armando dijo:

    Gracias a los médicos que en primera línea salvan vidas y luchan contra la pandemia cada día.

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Poético, científico y político análisis. La pandemia nos ha enviado a casa a repensar el mundo, nuestras vidas, los valores las injusticias. Ha despertado una solidaridad que permanecía dormida y que marcó urgencias y sentidos, aparecieron nuevos héroes y heroínas que no son las celebridades de los diferentes campos que acaparan el favor de los medios. Ahora coro de aplausos sin director, cantos y conciertos estremecen las almas del vecino desconocido, una legión de valientes se exponen al peligro con sentido sentido del deber, sin redundancia. ¿Nos purificará una pandemia global? Directamente no, pero nos abrirá los ojos a dimensiones insospechadas.

  • Feria dijo:

    Hay quienes, mal llamados cubanos para no decir estúpidos confundidos, en momentos donde debe imperar la solidaridad, están publicando sin respaldo objetivo alguno que Cuba está ocultando los enfermos y muertos por la Covid-19. Aunque está por demás de que nuestro País lleno de humanismo y seriedad transparente nunca haría eso, es bueno decirle a los mal intencionados de que eso no es posible ocultarlo porque explota.
    Solo con tener dos dedos de frente y algo de lógica queda claro que si los enfermos aumentan exponencialmente aunque oficialmente no lo publiques se conocería porque:
    Colapsarían los hospitales. Los hospitales y centros de aislamiento preparados están casi vacíos, sin presión de casos en espera por el trabajo realizado.
    No tendríamos capacidades en los cementerios, los muertos estarían en las casas y algunos en las calles como ha ocurrido en muchos países y sería un enorme problema para el Gobierno y la Dirección de Salud porque para ocultarlo no se le podría informar a la familia la causa real y al realizar un velorio normal multiplicarían los infectados.
    Que si la intención era ésa nuestro Estado no hubiera preparado el sistema hospitalario para el peor escenario ahorrándose esos recursos.
    Las estadísticas de la Pandemia las publica diariamente una prestigiosa Universidad de los Estados Unidos. Nunca ha cuestionado los datos de Cuba y si lo ha hecho con la de otros países.
    Nuestra magia es otra:
    Todos, los que de esa manera lamen las botas del Imperio haciéndole el juego, saben que nuestro bloqueado Sistema Primario de Salud es único en el mundo: Pesquisas casa por casa, tratamiento diferenciado al adulto mayor y personas en riesgo, aislamiento escalonado con tratamiento aunque aún no se le haya diagnosticado la enfermedad, hospitales preparados para atender con todos los recursos y personal debidamente calificado a los enfermos aplicando el protocolo establecido por la OMS con medicamentos apropiados que para nuestro orgullo la mayoría son producto de nuestros científicos en laboratorios cubanos.
    Nuestro País, libre del neoliberalismo, puede dirigir todos los recursos materiales y humanos en la dirección adecuada y eso se hace día a día dirigido por el Secretario del Partido y el Presidente del Gobierno con todo el aparato estatal, hoy por el Covid, ayer por un tornado o un ciclón. Que le pregunten la opinión a los puertorriqueños que aún no han podido resolver los daños de un ciclón que les dejó unos cuatro mil muertos y Trump fue allí a tirar paquetes de papel sanitario.
    Aunque sólo publican algunas alteraciones en las colas para comprar alimentos, problema que si buscan aparece también en los llamados países desarrollados, nuestro pueblo ha contribuido con disciplina en el uso del nasobuco, el aislamiento social saliendo sólo en extrema necesidad. Ha demostrado un comportamiento solidario con miles de voluntarios para llevarle la comida a los ancianos o personal en cuarentena e incluso trabajando voluntariamente en los hospitales y Zonas de aislamiento en diversas funciones. Se puede ver un Dr. en Ciencias sirviendo comidas, un Deportista famoso llevando alimentos a las zonas de cuarentena, un músico haciendo limpieza en un hospital, un estudiante organizando las colas, campesinos donando los productos a los Hospitales y Zonas de aislamiento, trabajadores de centros inactivos trabajando en otro para que las personas de la tercera edad puedan aislarse en sus casas. Los choferes y trabajadores del transporte volcados de lleno a esta tarea con el peligro que entraña para ellos. Día a día los estudiantes de medicina pasan casa por casa preguntando por enfermos para que sean atendidos por el personal especializado.
    Y con punto y aparte la labor de los trabajadores de la salud en primera línea de combate salvando vidas y sufriendo en carne propia cada caso que fallece, pero sin desmayar.
    No estamos exentos de errores, pero los enfrentamos sin miedo, con coraje y transparencia.
    Somos solidarios y el mundo es solidario con nosotros.
    No hacemos política. Si quieren saber que es hacer política miren a su presidente que no resuelve el problema, le echa la culpa a todo el mundo, receta sin ser médico desinfectante para combatir la enfermedad y por último declara que es bueno que en USA hayan muchos casos con el Covid 19 porque demuestra que sus pruebas son las mejores del mundo y es el país que más hace. Si eso no es política electoral, no sé cómo llamarla, quizás cinismo.
    Nosotros sigamos trabajando, extremando las medidas. Que ladren los perros, el mundo está de nuestro lado.

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Emiliano Mariscal

Emiliano Mariscal

Médico Epidemiólogo Argentino formado en Cuba. Miembro de la Brigada Internacional Henry Reeve que actuó en Haití tras el terremoto de 2010. Profesor Titular de Epidemiología en la Escuela Superior de Medicina Universidad Nacional de Mar del Plata

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