Regresar a Cuba en medio de la COVID-19: “Aquí no se abandona a nadie”

Estudiantes cubanos regresan de México. Foto: Periódico 26.
Nada como viajar para aprender a regresar; nada como vestirte de extranjero para valorar aún más todo a lo que le dices adiós. Mis viajes han sido muchos desde inicios de marzo, más de lo que habría imaginado a mis 20 años de edad, cuenta Legna María Caballero Pérez, estudiante de Periodismo.
Viajar fue descubrir a personas y lugares, aprender que buenos y malos hay en todo el mundo. Me “enchilé” más de cuatro veces, lo confieso; y adoré la diversidad de sabores de la culinaria mexicana, sobre todo, de los famosos tacos al pastor. Caminé por la tierra de Frida, de Orozco, de Sor Juana Inés… Intenté bailar banda y fracasé totalmente. Pero poco a poco, y casi desde el primer viaje, llegaron los regresos.
Regresas cuando cocinas congrí, incluso, con ingredientes extraños; cuando pones a los Van Van y bailas sola en el cuarto; cuando miras todas las tardes por la ventana y entiendes que ese no es tu barrio; miras hacia atrás y sabes que esa no es tu cama. Y de momento los ojos te llevan al pasado, a lugares felices a los que tu mamá te prepara el cafecito de la bodega, las fichas de dominó suenan tan alto como la voz de los vecinos, donde algún desconocido te saluda como un amigo viejo.
Mas cuando una epidemia amenaza la felicidad del mundo, entonces los regresos son cada vez más duros. Entonces no hay lugar como tu cama, como tu barrio, no hay mejor café que ese, el de la bodega. Y todo lo que respiras nunca es suficiente si no es el aire cubano.
Una mañana me llegó un mensaje desde mi Universidad, en el que me anunciaban la confirmación del vuelo y ese día comenzaron los retornos de verdad. Al aterrizar en La Habana todos los cubanos aplaudimos y mis lágrimas corrían mientras miraba un cielo, que no es por ser cursi ni más patriota que nadie, pero al final era verdad: no hay un cielo tan azul como mi cielo.
El otro regreso fue hacia Las Tunas y aunque ya era más de las 3:00 de la madrugada, tuve que despertarme para ver el toro de El Cornito. Cuando llegamos al Cerro de Caisimú, pensé en las ocasiones que compartí con mis amigos y familia, pero esta vez no venía a divertirme.
Allí conocí a un psicólogo, un informático, una económica, un entrenador de tenis, cuyas conversaciones parecían sacadas de una novela de Padura, con historias escuálidas y perturbadoras y cada uno con sus propios motivos para regresar. Aunque casi todos coincidíamos en lo mismo: “Aquí no se abandona a nadie”.
Después vino otro viaje, quizás el más triste, porque no fue en avión ni en guagua, sino en ambulancia. Me trajeron a otro centro para personas con síntomas y nada fue tan complicado como este traslado, sobre todo, por la voz de mi mamá por teléfono, llorando, diciéndome que acababa de verme pasar frente a mi casa.
Apenas entré a la cabaña, encendí la televisión; casualmente estaba ese bárbaro de Fico, tirando con su fusil “boca de jarro” y sonreí tanto que olvidé mi dolor de garganta.
Cada mañana las enfermeras me despiertan para darme los medicamentos, con la dulzura de quien viene a ofrecer su corazón, como leo siempre en sus máscaras plásticas. Varias veces al día me comprueban la temperatura, me dan consejos y se interesan por mi bienestar. Quizás algún día vea a esas personas en la calle y no pueda reconocerlas y agradecerles, porque los disfraces necesarios no me permiten ver más allá de su mirada buena.
La incertidumbre es el peor de los destinos y el único consuelo que todos me dan por las redes sociales es: “No importa, ya estás en Cuba”. No sé cuál será mi próximo viaje, solo espero que sea ese regreso feliz con el que he soñado tanto: hacia el abrazo de mi madre.
(Tomado de Periódico 26)

Legna Caballero. Foto: Periódico 26.
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Me emocioné con tu escrito! Qué hermosas palabras llenas de sentimiento.
Gracias infinitas por esas preciosas palabras a pesar de tu corta edad tienes una madurez y sobre todo un inmenso amor a nuestra patria te deseo lo mejor .seguro estoy qué llegará muy lejos tus palabras lo dices cuídate y pronto estarás con tu mamá abrazos desde us
me has. hecho llorar con tu comentario claro k esta es nuestra kda y incomparable Cuba
Oh! Legna, que hermoso escribes, se nota que tu corazon de hija agradecida, guia tu pluma. Ya tendras el abrazo de tu mama y con el, el mio tambien.
No soy uno de tus profesores para evaluar tus resultados en esa especialidad, soy el pueblo y al pueblo se le escribe así como lo has hecho tú: con el corazón. Vas a triunfar, pronto estarás en casa y después a continuar entregándole a tu país todo cuanto sientes por el.
Me gusta la publicación
Soy algo sentimental y para poder terminar de leer tu increíble aunque triste articulo
tuve que tragar varias veces pues estoy en el trabajo y quería revisar el periódico pues hoy ha sido un día cargadito y casi no repose ni el almuerzo, no quería que me vieran las lagrimas, sabes soy madre, mi hijo no vive en cuba, pero aun durante la pandemia trabaja pues el supermercado no cerro, te auguro desde el fondo de de mi corazon un hermoso regreso a los brasos de tu madre ya que la patria en estos momentos te esta abrazando y no te soltara, ten fe, las cubanas somos duras y tu eres una fuerte y maravillosa periodista.
Legna me alegra muchísimo que tú y Yilenis por fin estén en Cuba muchos besos y cuídense estoy segura que pronto podrás recibir ese abrazo tan esperado de tu madre.
Como siempre me encantó tu escrito y no creo que algún día llegues a ser una gran periodista como dicen algunos de los comentarios anteriores, yo creo que ya lo eres, que lo fuiste desde esa primera publicación en el periódico Adelante que conmovió a todos tus compañeros. Muchos besos te deseo lo mejor.
Bienvenida a casa, no sabes quién soy, no importa, soy como muchos, uno más entre millones, enamorado de esta isla indomable y enigmáticamente bella, que no es ni el paraíso, ni el infierno con que algunos la pintan, llena de bondad y dulzura, donde el no hay, es secundado por el amor y la solidaridad de las gente buena, sana de cuerpo, de alma y de mente.
Tu conmovedor relato, hace gala de tu inmensa sensibilidad y amor por Cuba, la tierra de nuestros amores, es por ello que te conozco, tal y como clamo el poeta: “Desde siempre desde lejos, te conozco”
Otra vez, Bienvenida
Bienvenida a casa, soy como muchos, uno más entre millones, enamorado de esta isla indomable y enigmáticamente bella, que no es ni el paraíso, ni el infierno con que algunos la pintan, llena de bondad y dulzura, donde el no hay, es secundado por el amor y la solidaridad de la gente buena, sana de cuerpo, de alma y de mente.
Tu conmovedor relato, hace gala de tu inmensa sensibilidad y amor por Cuba, la tierra de nuestros amores, es por ello que te conozco, tal y como clamo el poeta: “Desde siempre desde lejos, te conozco”
Otra vez, Bienvenida
Me encantó Legna tu crónica