Los dilemas de una mujer invisible

Sometidas a cargas que otros grupos sociales no reciben, las protagonistas de este trabajo muchas veces pasan por la vida como si fueran invisibles… hasta para ellas mismas. Foto: La Mente es Maravillosa.
Pueden llamarse Yamilé, Indira, Katia, Aymara o Graciela. Caminan por las calles o caminos de cualquier zona de Cuba, generalmente a alta velocidad. En un hombro, la cartera de trabajo, que puede cargar desde una laptop, hasta un set de peluquería o un estetóscopo. En el otro, una jaba de compras que puede contener “de lo humano y lo divino” y se va cargando, poquito a poquito, en el camino de regreso a la casa.
Tienen entre 45 y 59 años; son protagonistas de la educación de sus hijos y en muchos casos cuidadoras de sus padres o abuelos; cumplen importantes misiones laborales o sociales; y comienzan a sentir malestares, dolores, ante los que no siempre se detienen a reflexionar... No tienen tiempo.
Son las llamadas “mujeres sándwiches” o “generación del emparedado”. Y tal calificación no es precisamente fruto de la ocurrente chispa de los habitantes de este archipiélago, aunque bien podría serlo. El término se le atribuye al psicólogo estadounidense Quaeshi Walker, quien define de esta manera a quienes se encuentran comprimidas entre el cuidado de hijos y ancianos, la pareja, el hogar y el trabajo.
Con más de una traducción a varios idiomas y asumida por especialistas de casi todo el mundo, la expresión the sandwich generation lamentablemente se puso de moda hace poco más de dos décadas y aparece con mucha frecuencia en esa literatura ligera al estilo de Cosmopolitan, anunciando consejos enlatados, pretendidas soluciones, también ligeras, para asuntos bien serios y aún poco identificados.
¿Quiénes son estas mujeres? ¿Qué características comparten? ¿Qué les preocupa? ¿Qué les duele?
Coinciden especialistas en que estas también llamadas mujeres de la edad mediana, en Cuba residen fundamentalmente en zonas urbanas, tienen un nivel educacional elevado y una vida social intensa, ya que muchas integran la población económicamente activa, aunque no todas tengan un empleo remunerado. En su mayoría, son madres.
Un grupo nada despreciable se ha casado o unido más de una vez y, a menudo, son pilares de sus familias. Viven los cambios biológicos del climaterio. Se desempeñan, al mismo tiempo, como esposas, hijas, madres, abuelas y hasta nietas, por obra y gracia de la alta esperanza de vida en el país. Y, por si fuera poco, trabajan y dirigen.
Las mujeres reciben una influencia cultural que las lleva a sentirse responsables de todo. “No te gusta, te frustra, te desgasta, pero sientes la obligación de que eso te pertenece”, ha graficado más de una vez, también por experiencia propia, la doctora Norma Vasallo, psicóloga y presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de la Habana.
Otras señales pueden distinguir a estas mujeres “maduras” en el entramado social: su fecundidad es muy baja, pues biológicamente cursan por el final de su vida reproductiva; una parte considerable son jefas de hogar, porque están solas al frente de la familia o porque sus propios esposos las reconocen como tal y muestran un movimiento relativamente agitado en la formación y disolución de parejas.
A veces lucen cansadas, abatidas, pero, según las estadísticas, apenas están en la plenitud de sus vidas –las cubanas de estas edades tienen hoy una esperanza de vida de más de 30 años más-, por lo que les queda mucho camino por delante. Pero ¿logran escapar del centro del pan?, ¿se ven?, ¿las vemos?
Sometidas a cargas que otros grupos sociales no reciben, las protagonistas de este trabajo muchas veces pasan por la vida como si fueran invisibles… hasta para ellas mismas. Ellas, por ejemplo, no suelen estar contempladas entre grupos de población que demandan atención específica -niñas, adolescentes en edad reproductiva, mujeres envejecidas-, por lo cual carecen de programas de atención específicos, diseñados o implementados para ellas. Las políticas de salud, por otra parte, se detienen en la etapa reproductiva y después en la edad geriátrica; casi nunca en el intermedio.
No son pocas las mujeres de estas edades que se preguntan cada día por qué nadie se ha dado cuenta de que ellas necesitan descansar y quererse un poco a sí mismas. Otras, ni siquiera se percatan de esas urgencias, y hasta las hay que sienten un atávico orgullo por asumir con esmero una asfixiante montaña de tareas laborales y domésticas.
Las “supermujeres”
Se parecen más a heroínas de comics que a verdaderos seres humanos, si atendemos a la variedad de las tareas que realizan, dentro y fuera del hogar. Pero a diferencia de lo que ocurre en las caricaturas, donde estos seres son aclamados por multitudes agradecidas, las proezas de nuestras protagonistas quedan, casi siempre, en el anonimato.
Al indagar acerca de cómo transcurre uno de sus días –no importa si son profesionales, obreras agrícolas, trabajan por cuenta propia, o incluso, si se quedan en casa- es fácil notar que, parejo a sus responsabilidades profesionales y sociales, dedican tiempo a labores consagradas al cuidado de otros: hijas e hijos; padres, madres y esposos constituyen para ellas una prioridad.
La Encuesta Nacional de Igualdad de Género (ENIG) realizada en 2016 por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), confirmó que las mujeres dedican como promedio, en una semana,14 horas más que los hombres al trabajo no remunerado. O sea, a la llamada segunda jornada. ¿O tercera?
A juicio de la economista Teresa Lara Junco, experta en estadísticas e indicadores de género, cuando se mide el tiempo nos colocamos ante el resultado expreso de la división sexual del trabajo y las relaciones de poder: las expresiones más claras de desigualdad.
El panorama se agrava cuando a las cargas se suma el cuidado de adultos mayores -población en ascenso vertiginoso en el país-, pues exige un desgaste físico y emocional que llega a transformar totalmente las dinámicas cotidianas de estas cubanas, hasta el punto, incluso, de abandonar definitivamente el trabajo remunerado.
"Si se tiene en cuenta la alta participación social de las mujeres en la economía cubana, a la vez que la permanencia de patrones sexistas que consideran las labores de cuidado como responsabilidad principalmente de las mujeres, puede vislumbrarse una potencial zona de conflicto", aseveró, por su parte, Ana Violeta Castañeda Marrero, en su estudio "¿Quién cuida en la ciudad?", publicado en 2018 en la serie Asuntos de Género, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En la edad mediana, para colmo, se consolida la experiencia profesional y, por tanto, es este un segmento donde se registra una gran cantidad de mujeres con cargos administrativos y públicos.
“Bajo esas condiciones, son frecuentes los estados depresivos, irritabilidad, ansiedad, cansancio frecuente, sobrecargas al sistema nervioso y la disminución de la llamada calidad de vida”, ha explicado la médica y antropóloga Leticia Artiles Visbal.
En pocas palabras, los “superpoderes” solo existen en la imaginación.
Con motivo de los 25 años de Beijing, que se cumplen justo este año, organismos internacionales como ONU Mujeres promueven campañas que exigen igualdad en la remuneración y a la hora de compartir el trabajo doméstico y el cuidado no remunerado.
En Cuba, especialistas de diversos perfiles abogan en Cuba por más estudios que profundicen los diversos ciclos de vida de las mujeres, no solo como etapas particulares, sino viéndolas desde los diversos impactos acumulados que ocasionan en su salud y calidad de vida. La respuesta, coinciden miradas expertas, debe encaminarse hacia un enfoque integral en la atención a estas edades, que tenga incorporados enfoques de género y no pierda de vista las particularidades del cuidado.
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Socializar este y otros tópicos relacionados con temas de igualdad de género es de capital relevancia, por el abordaje de situaciones tan sensibles en la sociedad cubana actual donde, y a pesar de todo, persisten múltiples situaciones negativas alrededor del tema de marras..
Hace falta también un trabajo sobre los conflictos de género sobre el hombre, que también existe. Por que si somos iguales las mujeres entran gratis a muchos bares y los hombres no? Por que muchas veces solo se piden dependientes gastronómicas mujeres?
Esos ejemplos que pone son del tipo negativo. Ahi se usa a la mujer como gancho para atraer mas hombres, es una forma de objetificacion de la mujer escondida.
Me parece muy interesante el artículo, en nuestro país se debe abogar más por el derecho de las mujeres, y pensar en todo el peso que cargan en sus hombros, sobre todo esas mujeres entre 45 y 59 años.
Muy cierto y muy real el artículo, quién se ocupa de ese segmento poblacional, nadie, ni la familia ni otras instituciones sociales.
GRACIAS Dixie y GRACIAS Norma. Llevo AÑOS reclamando esta visibilidad, no en el terreno personal (que también), sino en el social y cotidiano. por un lado hay que abordar de manera urgente la educación, pero sin olvidar que es un roceso lento y contradictorio y que debe llevarse por todos sus lados a la vez. muchas de nosotras podemos "educar en casa" pero nuestros hijos nos ven desaurorizadas por la realidad social, lamentablemente "la calle pervierte", y el vernos "victimizadas" no ayuda. Hay una cantidad enorme (no conozco cifras) de familias monoparentales donde está normalizado el escaso o nulo aporte del padre (económico y práctico), y cuando mas queda para "ratos de ocio" (mientars nosotras, las regañonas, cargamos con la "disciplina") , y esa situación, sin medidas POLÍTICAS no tiene solución. Me parece terrible que muchos hablen de "la culpa".... Claro que TOD@S somos transmisores de actitudes machistas, conscientes y/o inconscientes, las mujeres también; es una carga de SIGLOS. Pero no se trata ya de culpas, se trata de SOLUCIONES, y no podemos solucionarlo solas, por más concienciadas que estemos. Por ejemplo, todas las mañanas en el "extraño" matutino de la escuela primaria la directora y maestras refuerzan la visión machista de la educación, los libros siguen sin reseñar suficientemente los aportes de las mujeres en la Historia de Cuba y Universal, se siguen reforzando los estereotipos sexistas, etc. Y hay mucho más, claro, la educación (y la mala educación) la recibimos diario en múltiples ambientes, no sólo la familia y la escuela. ¿Qué decir de los medios de comunicación, los audiovisuales y todos los productos de consumo? Hay mucho por hacer y desde muchos ángulos. Soy testigo directo de hij@s machistas a pesar de madres concienciadas y activas en actitudes de CAMBIO. NO PODEMOS lavarnos las manos y REVICTIMIZAR a las mujeres. Pero, además del tema educativo (lento, siempre muy lento, PERO FUNDAMENTAL), las políticas oficiales ESTÁN MUY ATRASADAS. Claramente las mujeres necesitamos medidas de discriminación positiva, beneficios compensatorios que ayuden a ir nivelando situaciones. La jubilación de las mujeres debiera ser MUY DIFERENTE por ejemplo. Si, como podemos constatar, la aportación económica paterna a los hijos en matrimonios separados sigue sin ajustarse a la ECONOMÍA REAL, ¿qué queda? Ni la sociedad ni el estado puede lavarse las manos ni retrasar más estas y otras cuestiones. Si tocáramos el tema de violencia machista, por ejemplo (tan necesario también), veríamos claramente que su germen comienza en la educación, el maltrato social invisiblizado, las desigualdades reales cotidianas.
Nuestras sociedades sobreviven gracias a las mujeres y su enorme aporte invisible. No basta con flores y reconocimiento en un día festivo, o una campaña oportuna pero insuficiente.
Necesitamos POLITICAS concretas y ESTABLES en todos los ministerios e instituciones, EN TODOS.
uf... Hay TANTO por hablar. Necesitamos ACCIÓN sostenida, leyes, medidas, asistencia educativa, cultural, material, de salud.
Y son ellas, y solo ellas, las responsables y culpables de que eso sea asi.
No obstante, muchas gracias por todo lo que hacen por nosotros. No hay como devolverles lo q han hecho.
Muy buen trabajo Dixie, gracias por la parte que me toca es así y muchooooooo más
Un amigo vino a mi casa a tomar café, nos sentamos y hablamos, hablando de la vida. A un cierto punto de la conversación, le dije: "voy a lavar los platos y vuelvo enseguida".
Él me miró como si le hubiera dicho que iba a construir un cohete espacial. Entonces me dijo con admiración pero un poco perplejo: "me alegra que ayude a su mujer, yo no ayudo porque cuando hago algo mi mujer no agradece. La semana pasada lavé el piso y ni un gracias."
Volví a sentarme con él y le expliqué que yo no "ayudo" a mi esposa. En realidad, mi mujer no necesita ayuda, ella necesita un socio. Yo soy un socio en casa y por vía de esa sociedad se dividen las funciones, pero no se trata de una "ayuda" como las tareas de casa.
Yo no ayudo a mi esposa a limpiar la casa porque yo también vivo aquí y es necesario que yo también limpie.
Yo no ayudo a mi mujer a cocinar porque yo también quiero comer y es necesario que yo también cocine.
Yo no ayudo a mi mujer a lavar los platos después de comer porque yo también uso esos platos.
Yo no ayudo a mi esposa con sus hijos porque también son mis hijos y mi trabajo es ser padre.
Yo no ayudo a mi mujer a lavar, extender o doblar la ropa, porque la ropa también es mía y de mis hijos.
Yo no soy una ayuda en casa, soy parte de la casa. Y con respecto a elogiar, le pregunté a mi amigo cuando fue la última vez que, después de que su mujer termine de limpiar la casa, lavar la ropa, cambiar las sábanas de la cama, bañarse en sus hijos, cocinar, organizar , etc., le dije gracias?
Pero un gracias del tipo: Wow, cariño!!! Eres fantástica!!!
Eso te parece absurdo? Te está pareciendo extraño? Cuando usted, una vez en la vida, limpió el piso, vos esperabas en lo mínimo un premio de excelencia con mucha gloria... por qué? Nunca pensaste en eso amigo?
Tal vez porque para usted, la cultura machista haya mostrado que todo sea tarea de ella.
Tal vez usted se haya sido enseñado que todo esto debe hacerse sin tener que mover un dedo? Entonces la elogia como usted quería ser elogiado, de la misma forma, con la misma intensidad. Dale una mano, compórtate como un verdadero compañero, no como un huésped que solo viene para comer, dormir, bañarse y satisfacer las necesidades sexuales... Siéntete como en casa. En su casa.
El cambio real de nuestra sociedad empieza en nuestros hogares, enseñémosle a nuestros hijos e hijas el real sentido del compañerismo!
Esto me lo envió una amiga se los comparto
Deja la rereza, me parece espectacular la reflexión gracias por compartirla la copie para imprimirla y poder mostrársela a todas las personas que pueda, ya que considero no se nos tiene en cuenta, y estamos necesitadas de ayuda tanto de la pareja, como los hijos u otra persona que conviva con nosotras.
Me parece que artículo está muy bueno, pero sería que todos las personas que lean y opinen sobre este tema, ya sean parejas, hijos, madres, yernas, yernos, tíos o convivientes tomaran conciencia y brindarán solidaridad y ayuda en el entorno familiar en que vivan, para hacernos la vida, que es muy corta, un poco más amena.
Deja la pereza
.Ahora yo pregunto esos pocos hombres que hacen eso, quién los enseñó, quién los motivó a ser así¿? l___la madre, ___ la esposa___ ellos mismos
Lo digo porque nosotras las madres muchas veces somos las primeras en ser las machistas. Cuando vivía con mi esposo ( matrimonio joven) el 90 % de las discusiones eran porque yo me sentía sobrecargada con la responsabilidad del hogar y mi suegra me decía que yo lo tenía que educar y yo le decía que ella había criado a un inútil. Moraleja el matromonio duró 4 años. Las mujeres de ahora ya no aguantan lo de antes
BRAVO
Me quito el sombrero... eso pasa todos los dias y no nos damos cuenta. Lo hacemos (o mejor dicho, NO LO HACEMOS) primero con nuestra madre, cuando chicos (y durante todo la vida), nos atiende, nos baña, se preocupa por nuestros problemas, nos cocina, nos friega. Y despues, de mayorcitos, pues nuestras esposas hacen casi lo mismo y le sumamos lo que ella, como madre tambien, hace por nuestros hijos... y nunca le decimos: Gracias por existir!!!!, eres UNICA!!!
Yo lo digo y lo repito aunque censuren mi comentario: la culpa de eso la tiene la mujer!!! Señora, si usted tiene que hacerlo todo para que quiere a ese hombre? Dejelo!! Si no tiene el valor de dejarlo, callese la boca y aguante en silencio.
Muy correcto usted, imagino que entonces cuando tenga que cargar la balita del gas, las cosas del agro, cargar bloques, tirar paredes, hacer la mezcla y demás, su mujer no lo ayude y sabe porque. aunque pienso que quizás cuando ella traiga sus amigotes a la casa usted le sirva el café y la despida cuando se va junto con ellos a alguna descarga para que se relaje de tanto trabajo.
Verdad absoluta, por desgracia aún en nuestro país existen muchos hábitos machistas. Tenemos que educar a nuestros hijos en ese sentido. Por la parte que me toca como padre de dos niños, nada me parece suficiente para agradecer la gran dicha que les dió la naturaleza a las mujeres de ser madres, esposas, amigas...... Mi esposa me dice que nuestros niños en vez de una, tienen dos mamás, y yo me rio, pero en realidad tienen una madre espectacular y un padre, que disfruta compartiendo todas las obligaciones que le corresponden en la crianza de sus hijos. Eso tiene que ser la regla y no la excepción. Gracias.
Muy de acuerdo, las tareas deben dividirse y asi habran menos crisis
MUCHAS GRACIAS POR EXISTIR, POR SER UNO DE ESOS HOMBRES "FUERA DE TIEMPO", QUE SABEN VALORAR A SUS PAREJAS, OJALA Y NO FUERAS EL UNICO, AUNQUE SE QUE ESTAN EN "PELIGRO DE EXTINCION"
Pienso que si se reduce la cantidad de trámites que tenemos que hacer para gestionar nuestra vida cotidiana (1,500-1,700) y dejamos de estar corriendo detrás de un plato de comida, (reducción de la precariedad) esa carga de trabajo adicional se pudiera reducir.
La cuestión nos remite a la cultura patriarcal que pervive y a las políticas sexistas qué se aplican por más de seis décadas.
En tal sentido, en ese período la vida cotidiana del cubano ha vencido lo menos tres etapas: años 60s, espartanismo; años 70-80s, productivismo; años 90s, hedonismo; cerrándose así el ciclo histórico de un modelo de sociedad.
Muy bueno el artículo y ya que tenemos que dedicarnos al cuidado de hijos, esposos y ancianos en los hogares, lo de los ancianos a veces hasta obliga a dejar el trabajo antes de la edad de jubilación la edad laboral nuestra debería ser hasta los 55 años. Gracias.
Por ser otra de las que estoy viviendo esa etapa y aunque se quiera o no la solvencia económica es importante para poder mantener el equilibrio entre las diferentes capas del BOCADITO..., a ratos me pregunto como es posible que aun se mantenga iguales criterios para la jubilación para varones y feminas teniendo en cuenta que al ser profesional por mucho que exprimas para obtener el 90% en la fase de jubilación exigen 44 años de labor, de manterelo así se obtiene la jubilación en la tumba y seguró el gran IDEOTA es o son MACHISTAS por excelencia. Saludos y muy buen artículo
Muchisimas gracias por acordarse de nosotras, fue una descripción perfecta.
Muy buen artículo...soy una de las sandwich!!!
me gustó mucho el artículo, más bien, me identifiqué con las características que describen, y solo cuento con 37 años, fue en lo único que no coincidí.
Yo también tengo 37 años y me identifico mucho con el texto del artículo...
Por lo menos sé de muchísimas mujeres que aquí en nuestra Cuba de hoy no son mujeres sandwich,SON MUJERES MARAVILLA, y no se parecen en nada a la de los Comics,SON MEJORES Y TIENEN MÁS SUPERPODERES QUE ELLAS. Un beso para todas.
Ellas no quieren un beso. Quieren que se les releve de la mitad de las responsabilidades, porque NO LES TOCAN TODAS A ELLAS, y asumirlas, como lo hacen, no se llama magia, se llama SOBRECARGA DOMÉSTICA.
Es un tema de idiosincrasia (no solo en Cuba), la sociedad es machista por muchísimo que se haya avanzado en derechos para las mujeres, seguimos viviendo en un mundo de discriminación de género, y somos privilegiadas de haber nacido y vivir en Cuba por este sentido.
Debe ser parte fundamental de la educación de las nuevas generaciones eliminar ese machismo de la sociedad, el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y deberes cuando forman una familia, lo mismo si los dos son profesionales y con cargos importantes o si se es ama de casa, que también es una ocupación que como cualquier otra necesita de vacaciones, fines de semana, festivos, feriados y jubilación.
Pero si estos valores no los enseñamos en la casa, en las escuelas, en cualquier espacio, seguiremos produciendo mujeres sandwich y hombres que no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta o simplemente no es responsabilidad...
Si eres una mujer sándwich y no eres capaz de enseñar a tu hijo varón a que no es lo correcto en la sociedad y encima viendo el ejemplo del padre en casa, no puede salir nada mejor, por mucho que los niños se parezcan más a su época que a sus padres.
El hombre no es menos hombre ni la mujer una vaga porque en una familia, halen en el mismo sentido.
muy de acuerdo con usted, vivimos en una sociedad tan machista que esa misma mujer sandwich enseña a su hijo varón a ser macho preguntándole cuantas novias tienes y diciéndole todo el tiempo que los hombres no lloran.
pues si sabemos que eso esta mal es un paso de avance no? entonces cambiemos el future y hagamos las cosas diferentes con nuestros hijos
Excelente artículo. Felicitaciones.
Pero creo que el dilema de la mujer sandwich comienza antes de los 45. Conozco un número importante de mujeres de 40 años que ya tienen esos problemas y más.
Ojalá que sigan abordando temas como estos.
Igual habría que hablar de la problemática silenciada de los hombres. Ellos también necesitan atención.
Saludos y gracias a Cubadebate
Yo todavía no he llegado a esa edad de 30 y pico pero ya me concidero una mujer sandwich..Muy bueno el artículo
Exactamente es asi, muy buen articulo, alguien al fin habla de nosotras no hay tiempo para nada pero hay que hacerlo todo y hacerlo bien ........... no se duerme apenas y no se te puede escapar nada ni en el trabajo , ni en la casa y a mi me tiene que dar tiempo tambien para ayudar y proteger a los animales desamparados eso tambien me toca, gracias periodista por hacernos visibles !!!!!!!!!!!!!!!!!!
Buenos días: Buen comentario las personas que nos rodean no se percatan de la carga,tan grande que recibimos,pero las mujeres nos olvidamos de todo y enfrentamos la vida con gran sencilles.
Muchas gracias.
Este artículo me sacó las lágrimas, me sentí identificada casi en su totalidad, yo también soy una mujer invisible, que cargo sobre mis hombros muchas responsabilidades, mucha experiencia, mucho amor por lo que hago. Soy de esas mujeres que abarcan todo con su perspectiva y dan soluciones, tienen visión, compromiso y entrega, pero no soy ni siquiera tenida en cuenta para ocupar cargos que otras ocupan sin tener ni la mitad de mis condiciones, pero... estoy en esa edad que es estigmatizada, pero a la vez nos necesitan como el oxigeno oara respirar.
en el entorno familiar pasa otro tanto, No obstante, desde nuestra invisibilidad, continuanos aportando todo nuestro caudal de amor y experiencia y hacemos más llevadera la vida, a pesar de todo y de todos. Gracias a la autora de este artículo, ojala y muchos lo lean y lo interioricen. Ojala y mi jefe lo lea.
Muy buen escrito, es verdad, cuando las mujeres llegamos a la edad de 40 en adelante tenemos una responsabilidad enorme sobre nuestro hombros, nietos, hijos, padres, esposo, casa, trabajo y más, cuando somos dirigentes, la responsabilidad se duplica, por todas estas razones y el envejecimiento en Cuba que tiene un alto %, la edad de la jubilación debía bajar a: Mujeres 55 años y hombres a 60 años.
La síntesis y el mensaje de artículo no debe ser cuánto nos identificamos con la definida mujer sandwich, el mensaje es ¿qué debemos hacer para cambiar este concepto?... no es un orgullo ser una mujer sandwich, sea cuál sea el motivo que haya llevado a la mujer a convertirse en ello...
No es darle gracias o estimular a la mujer que tiene el peso de los niños, la casa y la familia encima, ¡para nada!, es hacer que esto cambie, que no sea responsabilidad única de la mujer el cuidado y educación de los hijos, de los padres, de los suegros, las gestiones, las compras, las tareas del hogar, debe ser responsabilidad a partes iguales del hombre también, del padre, del hermano, del esposo... debemos exigir y enseñar eso.
bien x el articulo, la mujer cubana en su mayoría es ejemplo de consagración al trabajo, la familia, los quehaceres cotidianos, siempre dando ese detalle de feminidad, bien x nosotras que aún en el cansancio más agudo ahi estamos para todos, iva la mujer cubana
Para mi la mujer es lo máximo,es lo mejor que ha inventado la naturaleza,siempre las he admirado mucho,tienen un sexto sentido para preverlo todo,planificar,ejecutar,meditar,expresar,trabajar,dirigir,convencer,ayudar,cuidar,halagar,aconsejar,estimular,etc,etc,etc,hay que reconocer que nos superan.Tengo 5 hermanos varones,somos 6 y ninguna hembra,hubiera querido tener una hermana.Ahora nos toco a los varones hacer de mujer e hija en el cuidado de los desvalido de la familia.Tengo 3 hijos,uno de ellos es ya una mujer con 2 niños,para mi es fantástica en verla como se desenvuelve en los quehaceres de la vida.Que vivan las mujeres.Estoy muy de acuerdo con este articulo.
Gracias por el artículo, ha permitido que sienta, que alguien me vio. GRACIASSSS
Muy buen artículo, descripción exacta, pero a veces somos culpable de ser mujer sándwich, pues nos creemos y en eso me incluyo que nada va a salir si no ponemos nuestras manos, nos preocupamos por todo sin dejar nada para los demás creyéndonos imprescindible, y en realidad cuando si por desgracia de la vida faltamos, el mundo no se acaba, toda la familia se acomoda y la vida sigue igual por eso vamos todas a ceder un poco de responsabilidades, (claro siempre mirando de reojo las cosas no vaya ser que se nos vaya de las mano)
Muy buen articulo Dixie, es cierto que casi somos invicibles, pero que fuertes somos, en ese grupo esta el peso total tanto de la vida familiar y economica del pais, una atencion hacia este grupo seria
la jubilación voloviera a la edad de 55 años.
Me pareció brillante el artículo. Nunca antes me habia sentido tan identificada con la descripción que se brinda de las mujeres en esas edades. Y asi mismo ocurre.... como yo digo... solo entienden que estamos enfermas o nos sentimos mal si nos ven literalmente en la caja y con flores encima. Mientras estamos de pie, podemos con todo. Me parece importante profundizar en este tema. Gracias.
Excelente descripción de ¨mi misma¨ ahora mismo que tengo 46 años. Es un tema profundo socialmente.
Por mi parte contribuir más con los quehaceres del hogar y la vida con mi esposa y comprenderla mejor.
Salvo por el tema de la menopausia (que no me toca por la edad), soy una de estas mujeres con superpoderes o “sándwich” y no llego ni a los 35....!!!!!!
ES GENIAL EL ARTICULO, CREO QUE NOS DESCRIBE A MUCHAS DE NOSOTRAS, ES CASI UN ESPEJO, SERIA BUENO QUE EN ESTUDIOS SOCIOLOGICOS SE ABRAN LINEAS DE INVESTIGACION RESPECTO A ESTA TEMATICA, PUES SE NOS ACHACAN UN EMPEDERNIDO ESTADO DE SOLTERIA EN ESTA ESTAPA, Y CREANME NO ES VOLUNTARIA, HAY ALGUNOS IGANORANTES QUE HASTA SE CUESTIONAN EL PORQUE DE ELLO, Y NOS ENDILGAN CIERTOS ATRIBUTOS QUE NI REMOTAMENTE TENEMOS, CON AQUELLO DE QUE....POR ALGO ESTA SOLA, ES DEMASIADO INDEPENDIENTE PARA MI GUSTO, ETC, ETC, Y QUE DECIR DE NUESTROS MALESTARES, NO PARECIERA IMPORTARLES A NADIE, TENEMOS QUE PRONUNCIARNOS DEFENDER NUESTROS DERECHOS A LA IGUALDAD EN TODO SENTIDO, EN ESO LA FMC TIENE BASTA EXPERIENCIA, A PESAR DE QUE LA MUJER CUBANA EN EL MUNDO ES EEJEMPLO DE DERECHOS RESPETADOS, TODAVIA TENEMOS MUCHO EN QUE AVANZAR. GRACIAS NUEVAMENTE POR ESTE TAN BELLO Y GENIAL ARTICULO