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El “Alba” de Marcos Pavón

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Alba Rosa Arévalo Vives, esposa del pintor holguinero Marcos Pavón. Foto: William Parrao.

 

Cuenta Alba, su esposa por unos hermosos 26 años, que Marcos Pavón Estrada se desvelaba cada madrugada. Así, en ese insomnio constante, pensaba sus cuadros, soñaba con duendes, brujas, mujeres; dibujaba, en su mente, a su Isla histórica y rebelde. Alucinaba en colores y trazos.

Desde los 8 años, Marcos pintaba con la boca. Fue un hombre muy enfermo, postrado. Aun así, dejó más de mil piezas, diversas en estilos y tendencias, que fueron desde lo más figurativo, hasta elementos abstractos. Era un artista de fuerza y voluntad, en mayúsculas.

Hoy la galería de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera- del municipio de Holguín, cabecera de la ciudad cubana de Los Parques- lleva su nombre, y en su homenaje, se expusieron varias de sus obras, cuando se cumplen 15 años de su muerte.

Gran parte de las piezas de Marcos Pavón, en la Casa de Cultura de Holguín. Foto: William Parrao.

Pero en su casa, que es también otro espacio galérico no tradicional, se conservan alrededor de 90 pinturas de varias épocas. Esa ha sido una de las principales motivaciones de Alba, mantener vivo el arte de alguien que amó desmedidamente y que superó las limitaciones.

Ella, que fue su madre, su padre y su todo, me narra cómo lo conoció, de los inicios de esta historia: “Fue en casa de la periodista Olivia Pupo Mulet. Era el cumpleaños de ella y él fue a llevarle un cuadro. Olivia me lo presentó y ahí fue donde me enamoré, sobre todo de su sonrisa.

“Poco después me dijo ´vamos a casarnos´ y le dije que no. Yo me caso después que llevemos un año de estar juntos, para ver si tú te acostumbras a mis manos y yo me acostumbro a las tuyas”.  Pasó un año, llegó la  boda. Alba Rosa Arévalo Vives se adaptó.

En el reparto holguinero de Alcides Pino, calle Comandante Fajardo, esquina 18, vivió Pavón sus últimos años. Esta casa, casi siempre está llena de niños, algo que Marcos no tuvo, al menos biológicamente, porque en sus pinturas y su corazón, habitaban miles de “chamas”.

Alba comparte la obra de Pavón con niños del barrio. Foto: William Parrao.

Dice su esposa que mientras vivió venían más que ahora. A cada muchacho que va ella le muestra los colores, el valor, los trazos inexactos del pintor. Él amaba los niños, y ella quiso darle uno, pero no pudo. Alba había tenido ya seis hijos y se había esterilizado.

Este artista fue el primer presidente que tuvo la Asociación Cubana de Limitados Físico- Motores (Aclifim) en la provincia de Holguín, organización que se ha encargado de difundar su obra. En su biografía aparecen varios reconocimientos y distinciones, como ser Hijo Ilustre de su Ciudad y miembro de la Asociación Internacional de Pintores con la Boca y los Pies.

Algunos de los reconocimentos y condecoraciones entregados a Marcos Pavón. Foto: William Parrao.

Aunque parezca increíble, sobre él se ha escrito poco. Un artista que realiza más de 30 exposiciones colectivas en Cuba y en otras naciones y más de 100 muestras personales merece más referencias. Pintó, hasta el final de sus días: “Le ponía una tabla con los colores, y yo le echaba lo que me dijera, pero él se encargaba de ligarlo y prepararlo”. Alba no se separaba prácticamente de su esposo.

A ellos les encantaba viajar. Lo hicieron por toda Cuba, gracias a su arte. Visitaron otros países. Comprendieron realidades. Mientras, Marcos observaba y analizaba en colores, lo que podía llevar al lienzo, que fue Fidel, Camilo, la propia Alba, los campesinos,  mujeres hermosas y puras, su niñez, sus miedos, sus alegrías y sus misterios.

Pavón sacaba décimas. Su mujer me las enseña. Orgullosa, todavía las conserva en una vieja libreta a rayas. Hay muchas historias en esas páginas. Recuerda su manera cariñosa de tratarla, y nos describe algo de lo que se esconde detrás de algunos cuadros.

Libro de décimas del artista Marcos Pavón. Foto: William Parrao.

En 2006 nace Alucinaciones de Marcos Pavón, un proyecto fundado por Rosa Tavera, promotora cultural que en ese entonces tuviera la zona de Alcides Pino, con el propósito de rescatar su obra, y vincular a la comunidad y a otras instituciones. Ello ha ayudado mucho, pero todavía se puede hacer más, para darle vida la insinuaciones artísticas del pintor, es necesario hacerlo, después de tanto sacrificio.

Alba lleva bien puesto su nombre, es como un amanecer, radiante y vivo, en sus casi 78 años. Hasta que muera seguirá llevando las huellas de su pintor preferido a cualquier rincón. Luchará por eso.

Marcos Pavón pintó a su esposa en varias ocasiones. Foto: William Parrao.

La mujer era un elemento recurrente en sus obras. Foto: William Parrao.

Sus piezas estaban impregnadas de cubanía y de historia. Foto: William Parrao.

Camilo y Fidel formaron parte de sus pinturas. Foto: William Parrao.

Autoretrato de Marcos Pavón. Foto: William Parrao.

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Jorge Suñol Robles

Jorge Suñol Robles

Gestor de Redes Sociales en Cubadebate. Licenciado en Periodismo de la Universidad de Holguín en 2018. Contacto: jorge@cubadebate.cu En twitter: @jsrobles94

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