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El momento de Donald Trump, al margen de su personalidad

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La declinación estadounidense y la disyuntiva sobre su papel global

En no pocas ocasiones el triunfo electoral de Trump en 2016 y su cambiante y polémico modo de conducirse en la presidencia han sido explicados en base a su compleja y controvertida personalidad, de ser un tipo venático, narcisista, y engreído, bastante ignorante, mentiroso, maniático y muchas cosas más, así como debido a la supuesta manipulación electoral en contubernio con los rusos.

Otra explicación, que trataremos se resumir aquí, va encaminada a aproximarnos a la sociedad y el momento en que se dio su triunfo electoral (incluyendo las falencias de la candidatura alternativa que presentaron los demócratas ese año) y considerar cuanto de esa sociedad ha devenido refractaria y alienada por las abusivas políticas al uso.

Para ello debemos acercarnos también –pues es parte importante del contexto actual- a las verdaderas contradicciones entre diversas corrientes del establishment y al debate que tiene lugar entre sectores de la elite de cómo enfrentar la evidente declinación de EE.UU.

Creemos que esto último nos permitirá repensar de alguna manera las corrientes y tendencias sociales que subyacen tras el “fenómeno” Trump más allá de la coyuntura.

Solo un paréntesis, pues no vamos a detenernos en el resultado electoral de 2016: Trump obtuvo 63 millones de sufragios; gano en 30 de los 50 estados; eso significó una mayoría de 306 votos en el Colegio Electoral, muy por encima de los 270 votos necesarios para confirmarle el triunfo.

Victorias por la mínima en estados claves de tradición demócrata en el Medio Oeste le resultaron decisivas a Trump. Pese a ser un millonario reaccionario, éste no era el candidato favorito ni del liderazgo republicano ni de la elite dominante de la oligarquía.

Pero su lenguaje provocativo y polémico le ganó rápida presencia nacional y atención de la prensa, así como su capacidad de manipular grandes masas que habían visto deteriorarse sus ingresos, resentidas y contrarias a los políticos y las elites tradicionales, estuvieron entre los factores de su victoria (frente a un partido demócrata dividido y una candidata presidencial con altos niveles de rechazo).

La fuerte campaña anti-Trump desplegada durante casi tres años, incluyendo acusaciones e investigaciones de contubernio con los dirigentes rusos, tienen todos los visos de servir de instrumento para hacer entrar en cintura a un reaccionario y díscolo Donald Trump quien, no obstante, esporádica pero recurrentemente ha tenido interesantes salidas del libreto y expresado desacuerdo con algunos de los más belicistas de su entorno…

En este último sentido puede preguntarse ¿qué relación tiene la polarización política y social y el desasosiego de muchos estadounidenses para que se volcaron detrás del demagogo que prometía traer empleos a casa, dar prioridad al país y hacer que otros compartieran la carga militar de EE.UU.?

Y ahí nos tropezamos con parte del meollo del asunto.

Personalmente creo que el advenimiento de Trump – como producto en parte de la crisis -, su presidencia y muchas de las fuerzas que le apoyan, independientemente de la conciencia que de ello tengan sus protagonistas o no, son asimismo en alguna medida expresión aún verde y relativamente temprana de un reajuste o giro necesario, aunque muy espinoso y complicado, por donde deberá encaminarse un aspecto central de la política estadounidense de cara a futuro y acorde con las nuevas realidades geopolíticas e internas.

Me explico. Tiene que ver con las evidencias de la marcada declinación del país en los últimos 40 años, su pérdida de hegemonía y disminución de capacidad de dominación en el concierto de naciones, así como con el deterioro de sus indicadores económicos y sociales internos.

Se trata de que, durante demasiado tiempo, ha habido una sobre extendida y tensada proyección global y pretensiones hegemónicas que EE.UU. ya no está en condiciones de sostener y que estarían en la medula de su declinación posterior al fin del boom económico de la postguerra.

Acorde con ello correspondería emprender un reajuste necesario, de sus políticas fiscales y estratégicas, que debería permitirle a EE.UU. prolongar por bastante más tiempo una significativa estatura en un mundo multipolar.

Desde hace algunos lustros, varios analistas de peso han señalado esa necesidad, que choca con la tremenda influencia que tiene el llamado Complejo Militar Industrial en la política del país y con el incuestionable predominio que mantiene en la capital estadounidense y en la conducción de la política exterior toda una claque de neoconservadores y liberales intervencionistas se han apoderado de posiciones claves del gobierno.

En el contexto de las crisis recientes y de la gran recesión iniciada en 2008 se ha recalentado el debate y las preocupaciones sobre las perspectivas económicas del país: desindustrialización, demasiado consumo y pocos ahorros, persistentes déficits comerciales y de cuenta corriente, lento crecimiento económico y déficits crónicos del presupuesto federal que alimentan una deuda nacional creciente, en la que el gigantesco gasto militar es principal causante.

Se apuntan como muy preocupantes el alto porcentaje al que ha llegado la deuda respecto al Producto nacional, el creciente desasosiego sobre el futuro del papel del dólar, así como cierta parálisis política en la capital del país que arroja dudas sobre la habilidad de la nación para enfrentar sus tribulaciones fiscales.

Quienes visualizan y avanzan propuestas para detener la declinación señalan que se requieren varias medidas, incluyendo aumentos de impuestos y reducciones de gastos, en primer lugar reducir el monto de los gastos militares y a la par con ello una adecuación del papel tradicional que EE.UU. ha desempeñado en el mundo.

De concretarse, no se trataría en lo más mínimo de algún enfoque o reconsideración, digamos, pacifista, sino en todo caso de un impulso de naturaleza nacionalista, incluso conservador, instigado por la necesidad de evitar los muy serios riesgos a los que se aboca el sistema por sus desbalances económicos y sociales.

Implicará para el país, más tarde o más temprano, aceptar la inevitabilidad de reducir drásticamente algunas de sus pretensiones globales y la magnitud de sus gastos y compromisos militares acorde con sus decrecientes recursos disponibles y de las muchas necesidades internas desatendidas

Se han publicado 12 comentarios



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  • Jose R. Oro dijo:

    Leí con sumo detenimiento e interés este artículo de Fernando M. García Bielsa que considero en general muy bueno. Completamente de acuerdo con que más allá de las características personales sumamente negativas y repugnantes de Trump, su elección como presidente muestra una crisis de la forma actual del sistema político de los Estados Unidos, hecho a la medida de un mundo unipolar que no existe más. El autor lo explica bien.
    Hay cosas en el artículo que creo que se trataron insuficientemente o parcialmente:
    1. Cuando afirma que “Trump obtuvo 63 millones de sufragios” omite decir que la muy poco atractiva para los votante Hillary Clinton obtuvo casi 66 millones, es decir 2.87 millones de votos más, lo que es el mayor margen en la historia de los Estados Unidos para un candidato presidencial perdedor. Trump perdió el voto popular de manera inobjetable, lo que debe decirse siempre, porque ello es un presagio de lo que puede pasar en el 2020. Ejercieron el derecho al voto el 55.7% de los habilitados para votar, es decir cada 1% de los votantes representa 2.31 millones de personas con derecho a sufragar. Esto es muy importante y volveré a ello más tarde
    2. Acerca de la “confabulación rusa” no cabe duda que los rusos, con toda razón, no tenían ningún cariño por Hillary, organizadora del “Maydan” en Kiev, tratando de llevar la frontera oriental de la OTAN de la cuencas del Vístula y el Danubio a la del Don, al mismo borde con Rusia, y desalojando a esta gran potencia de Crimea y Sebastopol. El límite oriental de Ucrania (ahora con estrechas relaciones con la OTAN) está a menos de 500 kilómetros de Moscú, algo así como la distancia en avión de La Habana a Camagüey. Otros conflictos como el de Georgia también fueron incubados por el Departamento de Estado que ella dirigía. Pero está claro que a Trump no lo eligió la influencia rusa
    3. El caos fiscal de los Estados Unidos, su déficit muy considerable y deuda colosal, necesitan de más explicación. Primero creo necesario precisar que la deuda de los EE.UU. (de 22 billones de USD) no es un “alto porcentaje al que ha llegado la deuda respecto al Producto nacional” sino mayor que este (20.5 billones de USD en el 2018, datos del World Bank)
    Un importante componente del desorden fiscal es el presupuesto militar, que supera los 700,000 millones de USD en el corriente ejercicio. En el momento de mayor poder del Imperio Británico a finales del siglo XIX y hasta 1914, su principal recurso militar (la Marina Real), calculaba su poder y presupuesto, como ser ligeramente mayor que el de las dos Marinas de Guerra que la seguían (el Imperio Alemán y Francia). Mientras que el presupuesto bélico de los Estados Unidos hoy día es superior al de los 9 o 10 países que lo siguen combinados (la RPCh, Saudí Arabia, Rusia, India, Reino Unido, Francia, Japón, Alemania, y Sur Corea o incluso Brasil, dependiendo de la fuente), lo que se puede verificar en:
    https://sipri.org/sites/default/files/2019-04/fs_1904_milex_2018_0.pdf
    https://www.iiss.org/-/media/files/publications/military-balance-2019/mb2019-defence-budgets-branded.ashx?la=en&hash=C560EFFEC61FA0816B61B8A005215F0510F449EC
    Llama poderosamente la atención que de esos 9 países que combinados alcanzan el presupuesto bélico estadounidense !seis son estrechos aliados de los Estados Unidos! Es inexplicable la destrucción de riqueza que todo ello constituye, en homenaje y beneficio del Complejo Militar Industrial, pero pagado por los bolsillos del contribuyente estadounidense. Hasta el grotesco “Muro de Trump” en la frontera con Mexico es parcialmente cubierto por obra y gracia de una acción ejecutiva del presidente, por este presupuesto.
    (Continuará)

  • Jose R. Oro dijo:

    (Continúa)
    Como dice correctamente. a mi juicio, el autor del artículo, se está produciendo una polarización muy fuerte en la sociedad estadounidense:
    1. Un movimiento hacia la “izquierda” dentro del partido demócrata, masivo. En las primarias del partido demócrata del 2016, Bernie Sanders obtuvo más de 13 millones de votos por casi 17 millones de Hillary Clinton. Que un candidato que se declara públicamente ser socialista obtenga más de 13 millones de votos (solo entre miembros del partido demócrata) fue algo sorpresivo en los Estados Unidos, y aun mucha gente no lo acaba de procesar. Este movimiento hacia la “izquierda” hace que los programas de cualquier candidato demócrata se hayan movido en esa dirección.
    2. Por el otro lado hay un movimiento dentro de los sectores más reaccionarios de los Estados Unidos hacia el fascismo, palabra que lamentablemente se omite en el artículo que discutimos. Como dice correctamente el autor, Trump es criticado y ha tomado acciones que han sido criticado y rechazado no solo desde posiciones liberales sino también por conservadores.
    3. En las próximas elecciones presidenciales del 2020 no se van a enfrentar el partido republicano contra el partido demócrata de una forma clásica, sino Donald Trump y la “derecha” cada vez más violenta y agresiva, contra el candidato demócrata que representará (sea quien sea) una masa de votantes mas hacia la “izquierda” y opuestos a Trump, con un nivel de rechazo en las últimas encuestas del 62% con un 36% de aprobación, ver:
    http://www.apnorc.org/projects/Pages/President-Trump%27s-Approval.aspx
    4. No solo a un alto nivel global de los Estados Unidos, la sociedad más compleja que haya jamás existido, sino a nivel de los ciudadanos las cosas han cambiado mucho:
    a. Las minorías adquieren más conciencia, y va mas allá de su concepto anterior; ahora es mucho más amplio, e incluye elementos raciales, lingüísticos, culturales, de credo, género o preferencias sexuales.
    b. Contra las armas de fuego se está a favor (cada día menos personas) o en contra
    c. Los fenómenos de racismo y xenofobia han crecido durante el gobierno de Trump, siendo un hito de ello, el perdón presidencial al criminal comisario de Phoenix Joe Arpaio
    d. Una peculiaridad de las elecciones del 2020, es que muy probablemente la cantidad de votantes que asistirá a los precintos será altísimo en los Estados Unidos quizás alcanzando la asistencia a votar en 1960 (cuando Kennedy fue electo) de un 62.8%. Esta cifra se alcanzaría por rechazo a Trump es decir entre 12 y 16 millones de votantes más, la mayoría contra el actual presidente.
    Coincido completamente con lo que dice el autor de que la desafinada imagen de Trump esconde u oculta muchos de los eventos que el autor refiere y que son característicos de la decadencia de grandes potencia en una forma propia de los EE.UU., ver:
    http://bookparadise.online/pdf?title=Auge+y+ca%C3%ADda+de+las+grandes+potencias&geo=es&i=OTc4ODQ5NzkzMTY3MA%3D%3D&src=google
    Este artículo de Fernando M. García Bielsa es excelente y de interesante lectura. Solo me atrevo muy comedidamente a aconsejar a quienes lo lean que no crean que el que salga Trump o la oposición en el 2020 “da lo mismo, porque los Estados Unidos y cualquier candidatos son iguales”. No creo que sea esto lo que quiera trasmitir el autor. En el mundo real, es imprescindible entender que lo “menos malo” y los “muchísimo peor” son cosas radicalmente diferentes, parar a Trump es necesario. Una de las cosas más importante para un “mundo perfecto” es que la humanidad sobreviva y consiga llegar a el..

    • Lilita dijo:

      Muy de acuerdo con sus importantes aclaraciones!

  • Jose R. Oro dijo:

    Volviendo al tema de los cambios profundos en Estados Unidos, muy bien explicado por Fernando M. García Bielsa, algunos congresistas republicanos dicen que Trump está dispuesto a recortar el Seguro Social y Medicare si gana en 2020. Varios senadores dijeron al New York Times que hablaron con el presidente sobre la reducción de los costos de los programas federales de atención médica y jubilación, una medida que probablemente despertaría enorme controversia (mejor decir rechazo) en la actual temporada de elecciones presidenciales.
    Los republicanos han dicho que recortar ambos programas es crucial para reducir el déficit de la nación, que se ha disparado bajo Trump gracias, en parte, al proyecto de ley de impuestos del Partido Republicano aprobado en 2017.
    El senador John Barrasso (R), describió el proceso de reducir los costos de la seguridad social y el medicare como "mejor hacerlo durante el gobierno dividido" (es decir con el Senado controlado por los republicanos y la Cámara de Representantes por los demócratas. No explicó cuáles son las ventajas de hacerlo con un “gobierno dividido”. "Lo hemos planteado con el presidente Trump", agregó, "quien dijo que es un proyecto de su segundo mandato".
    El senador John Thune (R), dijo que reducir los costos de los programas federales requeriría "liderazgo presidencial" y "valentía del Congreso para hacer algunos votos difíciles"."No podemos seguir pateando la lata en el camino", dijo, y agregó: "Espero que en un segundo mandato, [Trump] esté interesado. Con su liderazgo, creo que podríamos empezar a lidiar con esa crisis. Y es una crisis". Cierto, pero están proponiendo las soluciones más desacertadas posibles para enfrentar tal crisis.
    Trump ganó en 2016 alegando, entre otras cosas, que sería capaz de eliminar por completo la deuda de Estados Unidos. Pero la deuda es hoy de más de 22 billones (millones de millones) USD, mientras que a finales del 2016 era de 19.2 billones, habiendo crecido casi un 15%. También prometió no hacer recortes a los programas populares, incluso cuando otros republicanos decían que sería crucial para reducir la deuda. "No voy a recortar el Seguro Social como cualquier otro republicano y no voy a recortar Medicare o Medicaid", dijo Trump en ese momento. Pero era otra de sus muchas mentiras.
    El senador David Perdue (R), afirmó que "probablemente se necesita un segundo periodo presidencial" para hacerlo y agregó: "Es políticamente difícil decir que vas a recortar el Seguro Social, porque la mayoría de la gente piensa, bueno eso significa reducir los beneficios por lo que ya pagué durante toda mi vida laboral." Por supuesto que esto es una medida puramente neo – liberal.
    Algunos demócratas también han expresado preocupación por la creciente deuda, incluido el senador Jon Tester: "Simplemente no es financieramente sostenible en absoluto". Pero su solución es otra, por supuesto, es recortar seriamente el enorme presupuesto militar, por un lado y aumentar los impuestos al tercio de más ingresos de la población, y de una manera bien significativa al uno por ciento de los estadounidenses súper – ricos. Ninguna de estas cosas (entre otras) son ni siquiera mencionadas por Trump o los republicanos en general. Si es mucha verdad que los EE.UU. están cambiando y que la derecha se está volviendo más reaccionaria, mientras las bases demócratas se mueven más hacia la “izquierda” a pesar de que bastantes lideres de ese partido son también conservadores, aunque a veces no lo reconozcan. Pero son enfoques opuestos, hay que quitarle al presupuesto militar y darle mas a la educación y la salud, por supuesto.

    • lector dijo:

      Señor periodista: Fernando M. García Bielsa, dese un tiro porque esta mejor y mas interesante lo escrito por Jose R Oro que por usted... sin palabras

  • L.R.A dijo:

    Este tipo està loco. Da verguenza un presidente asì.

  • Alex dijo:

    Me parece muy correcto el concepto de que hay que estudiar los reales problemas de los Estados Unidos como un todo, y no solo ir a los detalles de personalidad de Trump, que Garcia Bielsa menciona muy exactamente: "un tipo venático, narcisista, y engreído, bastante ignorante, mentiroso, maniático y muchas cosas más". Pero es muy dificil sustraerse de la personalidad de Trump. Hoy Axios* dio a conocer una conversacion sobre seguridad nacional donde participaba el actual presidente de los EE.UU., que creo expresa como las peculiaridades de personalidad del Donald Trump impactan politicamente a todos los que lo rodean, quieranlo o no.
    El presidente Trump sugirió hace unos dias estudiar el arrojar bombas nucleares a los huracanes para evitar que golpeen a Estados Unidos en reuniones con funcionarios de seguridad nacional.
    "Entiendo. ¿Por qué no los bombardeamos? ", dijo Trump en la Casa Blanca.
    "Empiezan a formarse frente a las costas de Africa, mientras se mueven a través del Atlántico, lanzamos una bomba dentro del ojo del huracán y lo interrumpimos. ¿Por qué no podemos hacer eso? ", añadió la fuente, parafraseando los comentarios del presidente
    El funcionario de Seguridad Nacional respondió con algo como "Señor, vamos a investigarlo”, no muy convencido de si el presidente hablaba en serio.
    Según una nota del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) de 2017 transmitida a Axios describe una conversación anterior en la que ya Trump preguntó si la administración debía bombardear huracanes para evitar que golpearan la patria. Una fuente que conoce la nota del NSC en el 2017 señaló que esta no contiene la palabra "nuclear", aunque esto es disputado por otras personas. En general usar bombas convencionales contra un huracán es aun mas inconcebible que un artefacto nuclear.
    La Casa Blanca no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios sobre el informe de Axios. Un alto funcionario de la administración le dijo a Axios: "No comentamos las discusiones privadas que el presidente puede o no haber tenido con su equipo de seguridad nacional." Otro alto funcionario de la administración dijo a Axios: "Su objetivo, evitar que un huracán catastrófico golpee el continente, no es malo. Su objetivo no es malo."
    La idea de utilizar armas nucleares para interrumpir los huracanes ha existido antes.
    Una hoja informativa de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica sobre ciclones trópicos aborda el concepto y señala que sería poco probable que funcione y muy probablemente cause más daño que bien. "Aparte del hecho de que esto ni siquiera podría alterar la tormenta, este enfoque descuida el problema de que las sustancias radiactivas liberadas se moverían con bastante rapidez con los vientos alisios para afectar a las zonas emergidas y causar problemas ambientales devastadores," dice la hoja de la NOAA."No hace falta decir, que esto no es una buena idea”
    * Axios es un sitio web de noticias e información estadounidense fundado en 2016 por el cofundador de Politico, Jim VandeHei, el excorresponsal de la Casa Blanca de Politico, Mike Allen, y el exfuncionario de Politico, Roy Schwartz

  • Masso de Santiago de Cuba dijo:

    Creo muy honestamente, que la personalidad de Trump es parte importante de los procesos que hoy se viven en los Estados Unidos, y tambien espero (aunque nadie pueda decirlo aun con exactitud) que va esa personalidad horrible y aplastamente, va a garantizar su fin. No hablo solo de una posible derrota electoral en el 2020, sino incluso hasta de un "impeachment". Su personalidad es tan creida y narcisista que lo pueden empujar a cometer delitos. Mas aun pienso que ya los ha cometido, pero no han salido a la luz.
    Por supuesto que hay una decadencia de los Estados Unidos y la imposibilidad real de mantener un mundo "unipolar", pero la personalidad de Trump es un importante catalizador. Si repite mucho las reales y existentes fobias anti -socialistas en ese pais, en muchos estadounidenses, por rechazo puro a Trump, va a contribuir a aliviar en vez de exacerbar esas fobias.

  • Ernesto Ravelo dijo:

    Leí el artículo con interés y el periodista obvia el crecimiento económico de la administración Trump.
    Yo vivo en USA durante 20 años y noto la gran mejoría de la economía norteamericana.
    Para poner un ejemplo, tengo un negocio de transporte, es decir nuevo mercancías y siempre que llega la época de vacaciones escolares el negocio disminuye.
    Pues este verano del 2019 no bajó el trabajo, me mantuve bien ocupado y eso es un signo de que la economía estadounidense está en alza.
    Así lo percibo yo y millones de personas en este país.
    Y la economía es un factor crucial para las elecciones, de mantenerse a ese ritmo Trump saldrá reelecto.
    Es una realidad y quien no quiera verla está equivocado o se está engañando a si mismo.

    • Jose R. Oro dijo:

      Estimado Ernesto Ravelo, interesante su comentario, que me parece una honesta reseña de cómo ve la realidad una persona que simpatiza o apoya a Trump. Le daré mi opinión con igual claridad.
      Cuando usted afirma que “el periodista obvia el crecimiento económico de la administración Trump”, creo que eso conlleva dos glosas diferentes. La primera es que no existe el “crecimiento económico de la administración Trump”, sino el “crecimiento económico (relativo) de los Estados Unidos”. Son dos conceptos completamente diferentes. El crecimiento económico, o por mejor decirlo los mejores números en partes de la economía estadounidense, ha sido usurpado por Trump como propios, aunque es evidente que estaban incubados desde mucho antes, porque los ciclos económicos de una gigantesca y diversísima nación como los Estados Unidos no son, ni pueden ser de ciclo corte. No es como apretar un interruptor y encender la luz. Pero si ha existido una fuerte percepción entre muchos de que Trump es el artífice de ellos, en parte porque hay gente que lo cree (millones, como usted afirma mas tarde en su comentario) como otros que se fuerzan a creerlo, por temor al movimiento “hacia la izquierda” que se está produciendo en la sociedad estadounidense. Y por supuesto hay una enorme cantidad de personas que los niega o que expresa que no es consecuencia de Trump, sino a pesar del presidente actual.
      La segunda, es que coincido con usted que en el artículo de García Bielsa se debió tratar un poco más el tema por su gran importancia. Es una de las pocas cosas, en que se basan las intenciones de re-elección de Trump en el 2020, y hay que quitarle el mito y ponerla en su justo lugar.
      Más tarde usted expresa que “de mantenerse a ese ritmo Trump saldrá reelecto” La economía es sin duda alguna muy importante pero no el único factor, pero además hay muchos síntomas de que no va a “mantenerse a ese ritmo”. Uno de ellos es que los Estados Unidos existen en una relación estrecha con el resto de las grandes economías mundiales, si existe una cuota de “globalidad” en la economía. La economía estadounidense no puede ser “próspera por sí misma” como plantean de forma cardinalmente errónea los sectores del chovinismo y el fascismo dentro de los Estados Unidos. La guerra comercial contra la RPCh, contra el acero y el aluminio de otros países, de los vinos franceses y los tomates mejicanos, por no mencionar a Venezuela, Cuba, Irán, Siria y otros países, solo crean distorsiones en contra y de ninguna manera a favor, de la economía estadounidense, y todo ellos después de dos años de Trump en el poder comienzan a hacerse sentir. Recientemente escribí sobre el tema
      http://www.cubadebate.cu/opinion/2019/08/15/el-precio-del-oro-espejo-del-impacto-economico-de-las-politicas-de-trump/#.XWUeyN5Kjcs
      Después usted cierra su interesante y creo que sincero comentario, estipulando que “Es una realidad y quien no quiera verla está equivocado o se está engañando a sí mismo” La realidad es un concepto complejo, sobre todo en cuestiones tan agudas como las que usted trata. Esta afirmación lastima y hace sumamente improbable la aceptación de lo dicho por usted.
      El artículo de García Bielsa lo considero muy bueno , pero separar la situación política actual en los Estados Unidos de la personalidad de Trump es un tanto escabroso, por cierto que la dinámica económico/social del país va mucho mas allá de las patanerías de Trump, pero su personalidad es la que motiva el voto de los que están a favor o en contra del modelo que el preconiza de errática manera.

  • Lilita dijo:

    Sr. Ernesto Ravelo, me gustan dos cosas de su comentario, con el que estoy en recio desacuerdo. Primero que usted usa su nombre, lo que evidencia su compromiso con lo que escribe, tremendamente bueno y me hace respetarle mucho. Lo segundo es que usted describe su experiencia personal, con su empresa, es decir que tiene un termómetro directo de la economía, al menos donde y en el sector que se relaciona, con usted. Por esas dos cosas lo felicito sobremanera. También coincido que el autor de este articulo no le da la importancia debida o subestima un tanto los factores económicos en la realidad de los Estados Unidos, en lo que, insisto, creo que usted tiene razón.
    Quisiera pasar a otros temas, de los que considero que no se aclaran bien en su comentario. En primer lugar cuando usted afirma que: "Así lo percibo yo y millones de personas en este país", debiera comentar que también otros millones no lo considera así, y la causa para ello radica en que en una economía como la estadounidense, por poner un ejemplo ilustrativo el PIB de los Estados Unidos es el 24% del PIB mundial (y un tercio del PIB del mundo sin los Estados Unidos), no puede cambiar en el poco tiempo en que Trump ha sido presidente, las mejoras se venían acumulando desde bastante antes de asumir su mandato. Es una economía con un movimiento paquidérmico, donde las medidas del gobierno se manifiestan en la práctica diaria varios años después. Estoy muy contenta con que su empresa haya tenido un buen verano, y con una buena economía al menos sectorial y regional. Pero ni en todos los Estados Unidos o todos los sectores económicos funciona iguamente bienl, ni las causas que produjeron esa bonanza tienen que ver principalmente con el gobierno de Trump.
    Por otra parte usted expresa su opinión de que: "Es una realidad y quien no quiera verla está equivocado o se está engañando a sí mismo" Respeto su opinión, pero ¿ha considerado usted la posibilidad de que sea usted el equivocado o el que se está engañando a sí mismo? Considerar que lo que uno dice constituye la verdad absoluta e indiscutible, constituye muchas veces la más sublime de las fantasías en la mente humana.
    Muchos saludos

  • Carlos Hlpolito dijo:

    Esta escrito en la Biblia que primero pasa un camello por el hueco de una aguja que un rico por la puerta de un templo (más o menos la parabula es esa,pero que hermosa para representar al imperio) lo anterior lo digo porque no se de economía ni preparación política para poder hacer análisis científicos sobre el tema pero si con mucha convicción digo que el gobierno norteamericano no cabe por la puerta del templo,ellos cuidan y protejen a los millonarios de EEUU a ellos no les interesa los pueblos ni su bienestar sólo les interés explotarlos,por tanto ni Clinton,Obama,ni Trump,ni el que le siga a Trump cabe por la puerta del templo

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Fernando M. García Bielsa

Fernando M. García Bielsa

Especialista en temas de América del Norte. Ha publicado en Cubadebate y otros sitios digitales cubanos y extranjeros.

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