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Santiago Álvarez: Un nombre que se escribe con mayúsculas, negritas y subrayado

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El subconsciente escribió por Fernando Pérez. Con mayúsculas, en negritas, y subrayado trazó Santiago Álvarez, en la sucinta respuesta a mi pregunta  sobre el fundador del Noticiero ICAIC latinoamericano. “¿Puedes decir en un párrafo que significó para ti su impronta?”

Con respuestas a esa pregunta, pretendí  (y lo he logrado en un alto por ciento) una nota coral, para homenajear al cineasta que cumple 100 años el 8 de marzo. Quienes respondieron, tuvieron, y tienen una relación singular con el director de ¡Now¡,  el primer videoclip para no pocos especialistas.

Para mí Santiago era  el hombre símbolo de aquellos noticieros que veía en el cine, muchas veces con humor tiraba la realidad a mi cara. A  veces fui sólo a la sala oscura por ver el noticiero. Pronto supe que era un producto colectivo con personas virtuosas en el audiovisual, que contaban con un buen director de orquesta para sacar cada nota.

Pero Santiago es también el mago que enseñó Viet Nam  y que logró  reflejar una reacción tan tierna como pícara de Fidel, en su conversación con  Salustiano Leyva, un guajiro que  con 11 años conoció a José Martí y luego le hablaba al barbudo que tenía en frente, en 1976, de “mi hermano Fidel”.

Calificado como uno de los documentalistas más grandes del siglo XX, Santiago dirigió su primer noticiero a los 40 años. No tenía estudios de cine como Julio García Espinosa o Tomás Gutierrrez Alea,   pero Alfredo Guevara confió en él. Se conocían de haber formado parte de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, y allí Santiago asistía regularmente a los cines clubes que se organizaban.  Alfredo no se equivocó: al final de su carrera había acumulado una cifra superior a 80 primeros premios en festivales internacionales y concursos nacionales, pero más que eso: formó a un grupo de artistas en la concepción de que el cine debe ser un arte de vanguardia, experimental y por ello revolucionario.

Espero que amén de la programación en los cines de sus noticieros y documentales, la televisión trasmita parte de su obra, en el centenario de un ser humano que su nombre se escribe con mayúsculas, negritas y subrayado.

Y terminó: aquí está el homenaje coral que me propuse, no están todos los que traté de involucrar, pero quienes respondieron son herederos de una singular escuela del mundo audiovisual:

Siempre he dicho que el Noticiero fue mi escuela de cine (lo fue para muchos de los que hacemos hoy cine de ficción). Y lo fue porque Santiago nos dejó hacer de todo: nos dio libertad aun a riesgo de provocarse problemas. Ese arrojo y coherencia es también lo que ha hecho que su obra documental, siendo un cine militante y comprometido, conserve todavía hoy una dimensión universal.

Un ejemplo: hace cinco años asistí en el cine Arsenal en la Cinemateca de Berlín al homenaje de despedida, por jubilación, de su proyeccionista, una mujer que durante más de cuarenta años proyectó en esa emblemática institución casi todas las películas de la historia del cine. Como parte del homenaje, ella escogió sus películas preferidas y las proyectó por última vez. Fue muy emocionante para mí descubrir que había seleccionado a NOW como el mejor documental de su vida. Fernando Pérez (cineasta)

Suscribo la calificación por Georges Sadoul de «hombre fundamental en el que siempre destaca la fuerza de sus imágenes», y del británico Derek Malcolm quien lo bautizó «el maestro de la moviola». En mi criterio, Santiago Álvarez, cineasta que se formó sobre la marcha gracias a ese «misterio de la intuición» que, según su colaboradora Rebeca Chávez lo caracterizaba, legó a la historia del cine documental clásicos como Now! (1965), Ciclón (1963), Hanoi, martes 13 (1967), L.B.J. (1968) y 79 primaveras (1969). Considero que el rasgo estilístico predominante en su prolífica obra —que él llamó documentalurgia— es la mezcla extraordinariamente rítmica de las formas visuales y auditivas al apelar a cuanto estaba a su alcance (metraje documental histórico, fotos fijas, imágenes de ficción, animación, carteles…) con cierta dosis de ironía y sátira para trasmitir su mensaje. En lo personal pienso que su mayor impronta es en prescindir todo lo posible de la entrevista —algo de lo que abusa tanto hoy el cine documental— y dar rienda suelta a su irrefrenable imaginación, además de poseer esa capacidad de reunir a un muy eficaz equipo de colaboradores, en especial en la fotografía, el sonido y la edición. Coincido con él en que «el cine documental no es un género menor, como se cree, sino una actitud ante la vida, ante la injusticia, ante la belleza y la mejor forma de promover los intereses del Tercer Mundo». Luciano  Castillo (crítico)

Lo conocí en 1959 en el ICAIC. Venía de la CMQ y de Nuestro Tiempo, militante del PSP desde 1939, cuando tenía 20 años. Esto último lo supe leyendo una planilla que por alguna razón tuve que leer y no olvido porque yo nací ese año. Se tuvo que exiliar, en los días de la huelga de abril del 58 porque lo estaban buscando. Su militancia era bastante conocida, la cumplió a cabalidad en aquellos años.

Alfredo lo lleva al ICAIC en 1959 como funcionario cultural porque tenía condiciones para las relaciones de trabajo con el personal artístico. Por urgencias de aquel tiempo de fundación le da la "tarea", de realizar semanalmente el Noticiero ICAIC (Latinoamericano) creado en mayo de 1960. Fue un encargo político por su capacidad de trabajo, disciplina y confianza.

Cumple la "tarea" y sobre la marcha comienza a descubrir y a descubrirnos, poco a poco, que no solamente tiene talento para las relaciones con el personal artístico. Él también es un artista. Se forma en el intenso fogueo de todas las semanas y comienza a llamar la atención.  Aquello comenzó a ser algo más que un ágil recuento de los principales acontecimientos políticos que se sucedían en el país. La eficacia artística iba surgiendo y potenciando la eficacia política.

Soy de los que recuerda el dedicado al entierro de Benny Moré, en 1963, como el que certifica que Santiago Álvarez es un creador en serio. Me atrevo a asegurar que hubo sorpresa en algunos cuando nos presentó esas credenciales indiscutibles.

Después viene el despegue de su obra mayor como documentalista, sin dejar de hacer noticieros o pasando a supervisarlos.  Su capacidad de trabajo y disposición a enfrentar cualquier reto cinematográfico que demandasen las urgencias políticas de la Revolución es un rasgo que caracteriza su quehacer a lo largo de tres décadas. Pero fue así, pudo ser así, porque era profundamente sincero en su actividad creadora indisolublemente integrada a sus convicciones revolucionarias. Manuel Pérez (cineasta)

En Santiago convivían el periodista y el poeta. ¿Cuál primero, cuál después? Lógico que no pueda  aplicarse una mirada mecánica, pero si resaltar la imaginación y el poder asociativo que lo caracterizaba, y Hanoi, martes 13 es una prueba de ello. En 1966 lo sorprende un bombardeo estadounidense a Hanoi y no se limita a captar el hecho noticioso, a convertirse en testigo de primera mano del horror, sino que pasa a un plano mayor y arma un documental que hoy está considerado entre los clásicos mundiales del género, entre otros aspectos porque hace gala de un montaje asociativo que habrá de caracterizarlo a lo largo de su carrera. Rolando Pérez Betancourt (crítico)

El dominio de la vanidad, -no ya la humildad-, que tanto daño hace al artista, pero sin que esa actitud dañe el combustible de la subjetividad.  El sentir artístico sin la tiranía del ejercicio solapado de la vanidad, que tanto frena al artista. La necesidad de vivir la expresión artística siempre en lo que vendrá, no en lo que ya pasó, que tanto seca al artista. Jorge Luis Sanchez (cineasta)

Santiago Álvarez es uno de los cineastas cubanos que en mi opinión ha influido más en las generaciones posteriores a la fundacional del ICAIC. Sus documentales son profundas reflexiones sobre la realidad de la compleja vida en Revolución, así como mismo escudriñó en la realidad internacional. Nos legó obras de altísimo compromiso revolucionario y humano, demostrando su carácter militante y a la vez creativo, como expresión genuina de un artista verdadero y comprometido con su tiempo. Waldo Ramirez de la Ribera (cineasta)

Santiago es el precursor de un tipo de periodismo cinematográfico que hoy con todas las técnicas digitales y los avances parece muy fácil; aun así, muchas veces denota la falta de imaginación y de enjundia periodística que desplegaba él a raudales, y que impregnó en su eficaz equipo de colaboradores. Algo que ni la más avanzada técnica, se sabe, logra suplir. En épocas sin mucho avance, Santiago hizo de la truca, la foto de archivo, la música, y los más diversos materiales, un noticiero eficaz, dinámico, ampliamente comunicativo, donde el poder de síntesis,  la esencialidad y la fuerza predominaban. Por eso nos legó ese Noticiero ICAIC Latinoamericano que aun hoy es paradigma, aula siempre abierta, lección vívida; no por gusto detenta la distinción que aun sin mediación de la Unesco encerraba por derecho propio: Patrimonio de la humanidad.  Frank Padrón (crítico)

Imagínate que yo venía de estudiar en una beca (1967) donde estaba prohibido oír a los Beatles o a cualquier grupo de habla inglesa de esa época y mucho menos usar melena, bigotes, etc., pues te acusaban de “diversionismo ideológico” y cuando entro en el ICAIC y más concretamente en el Noticiero no solo era permitido todo eso sino que se estudiaban las grabaciones de música de esos grupos. Santiago nunca censuró nada de esto y además comenzó los trabajos críticos al mal funcionamiento de algunos organismos. Estar a su lado, fue como estar en el espacio más revolucionario de de esa época. Daniel Diez Castrillo (cineasta)

Mi relación con Santiago se arma por varias rutas: primero que coincidí con el en el Festival de Leipzig, donde era toda una personalidad y diseñé la banda sonora de una de sus obras. Era un hombre que llegaba tempranito, él antes pasaba por la Asociacion de Cine Radio y Televisión, de la UNEAC. Las conversaciones versaban de acontecimientos internacionales y nacionales y siempre eran constantes mis preguntas sobre esa mirada tan centrada para expresar en códigos sonoros y visuales. Sus obras son de maestría comunicacional, inigualable y se rodeó de un equipo creativo que lo acompañó, en un momento único. Un equipo donde el virtuosismo en la creatividad, responsabilidad, de un periodismo humano, que con su meta estremecía la conciencia emotiva y obligaba a pensar desde lo crítico,  para alentar  la conciencia emotiva de una nación. Lizette Vila (cineasta)

Si se puede hablar de una escuela de cine documental cubana una de las figuras cimeras indiscutiblemente es Santiago Alvarez Román. Su genialidad no solamente abarcó a la manera insólita de estructurar el Noticiero ICAIC, sino de articular y desarrollar una intensa hornada de documentalistas que salieron y se formaron bajo su égida. Sus documentales con una fuerte carga política, y artística utilizaron sabiamente los recursos cinematográficos apoyándose en una banda sonora de alta gama. Lourdes de los Santos (cineasta).

(Tomado del Portal de la TV Cubana)

Se han publicado 2 comentarios



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  • Jose R Oro dijo:

    Genial articulo de la gran Paquita Armas Fonseca!

  • Víctor Angel Fernández dijo:

    ¿Qué mejor homenje al centenario que retomar el Noticiero ICAIC? Ahora con las facilidades que ofrece el video, podría ser UNA MUY BUENA opción para hacer llegar un noticiero diferente donde se note la impronta de Santiago Alvarez y otros grandes que le dieron brillo y respeto a ese medio informativo

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con Cubadebate y otros medios digitales como La Jiribilla, CubaSi y el Portal de la Televisión Cubana. Fue directora de El Caimán Barbudo.

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