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De 1820 a 2018: Remedianos, parranderos, cubanos y hacedores del Patrimonio de la Humanidad

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Las parrandas de Remedios son una de las tradiciones de este tipo más reconocidas en el país. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate/ Archivo.

En Remedios, mientras los barrios de los 18 pueblos parranderos de Cuba central desfilan en la noche del viernes, y antes, en un encuentro con líderes de esos barrios, me llama la atención cuán llanos y sinceros son los parranderos; cuán fácilmente hallan palabras inusuales en el habla cotidiana para describir su pasión; cómo hablan de emoción y mezclan las palabras fuego y cultura; cómo se le raja la voz a un veterano parrandero al contar lo que siente un niño por la parranda; cómo hay frases que se repiten con la cadencia de una polka remediana o una conga: “Sin fuego no hay parranda”, “A la parranda no la mata nadie”, “Esto es identidad”…

Nadie mejor que los remedianos, o los de Guayos, o Zaza, o Camajuaní, o Zulueta, y así hasta llegar a 18 pueblos y 36 barrios de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, para saber, y comentar, los problemas que han tenido y tienen las parrandas, las realidades que podrían cambiar la fiesta y que molestan a la tradición.

La noche del viernes 14 de diciembre, durante el acto oficial por la inscripción de las parrandas de la región central de Cuba en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, decía desde la glorieta del Parque Central de Remedios: “Estamos viviendo un acontecimiento histórico para Cuba. Todos los que estamos aquí somos privilegiados”. Miles de personas aplaudían con visible orgullo mientras esperaban con ansiedad los desfiles de los barrios y el fuego de los morteros.

Esa noche no había, no hubo parranda en Remedios. No era la fecha, todavía no. Pero vivimos el mejor homenaje a las parrandas: en el Parque Central remediano, que tanto fuego y luces y rivalidad de Gallos y Gavilanes y tradición ha visto, vimos desfilar, hasta tarde en la noche, a los 36 barrios de los 18 poblados y ciudades del centro de Cuba que celebran estas fiestas. Antes, 36 morteros fueron disparados, uno por cada barrio parrandero.

Tienen retos las parrandas, y dificultades, algunas limitaciones que señalan los portadores de la tradición. Han pasado por épocas difíciles y sucesos como los del pasado diciembre de 2017.

Pero lo mismo entre las reliquias y la historia del Museo de las Parrandas, como esa noche en el parque, en los rostros de veteranos parranderos, en los de niños pequeños a quienes sus padres llevan en hombros mientras se sumergen en las multitudinarias congas; en el aire, en el ambiente previo a la parranda grande, se siente la plenitud del hecho cultural que es uno solo con el pueblo, la cultura que nace del pueblo y que nada, ni los tiempos malos ni los tropiezos, le puede quitar.

Erick González Bello, director del Museo de las Parrandas, define ese sentimiento así: “La identidad del remediano es algo muy fuerte, algo que hemos definido como la ‘remedianidad’, ese segmento dentro de la cubanía que nos distingue. Somos cubanos, pero primero somos remedianos”.

Carlos Acevedo: “El fuego es primordial. Y ahí hay arte también”. Foto: Deny Extremera.

Si no hay fuego, no hay parranda

Lo dicen todos, jóvenes y viejos, lo mismo de Zulueta que de Guayos que de Zaza o Remedios, universitarios o no, Gallos o Gavilanes, Chivos o Sapos, azules o rojos.

Carlos Acevedo García lleva 35 años como presidente del barrio Guanijibes, de Zulueta, municipio de Remedios.

Luego de los accidentes de diciembre pasado en Remedios y Zulueta, Acevedo comenta que en términos de protección de las áreas de fuego “esto está bien apretado, nos está ayudando la policía, ha tenido reuniones con nosotros para tratar de hacerlo todo con la mayor seguridad posible y cumplir la ley. A veces algunos lo ven mal, pero lo hacen para cuidarnos a nosotros mismos, porque es verdad que no se puede tener un saco de mortero donde uno está tirando.

“Nosotros llevamos más de 120 años en la parranda y nunca habíamos tenido ese tipo de problema. Alguien con quemaduras sí, eso es posible, eso pasa, pero esto que pasó no”.

Hasta ahora no van a usar el nuevo fuego biclar. “Yo me alegro de que lo quiten, a nosotros el que nos gusta es el criollo, que es el que se puede tirar, el menos ofensivo. Antes era un poquito dura la bomba, porque era volador de bomba, mortero de bomba, era más peligroso, eso lo suspendieron por traqueteo… Hay veces que no nos gusta mucho, porque lo que nos gusta es el sonido profundo, pero bueno, este es menos peligroso y es el que tenemos y es el que vamos a luchar porque se mantenga”.

Acevedo recuerda que cierran la calle para que el público no se acerque, por si hay algún problema. “Hemos ido organizándolo mejor y ahora tenemos un carrito para trasladar el fuego desde los contenedores, no a mano, para que haya menos peligro. Porque el fuego después de que está en los tableros no ofrece peligro; si se enciende, sube”.

El presidente de Guanijibes coincide con otros líderes en que la pirotecnia debía regresar a los barrios. “Eso sería lo mejor, tener nosotros, como era antes, nuestros dos barrios, cada uno su pirotécnica, y trabajando el fuego nosotros. Lo hacíamos con la calidad que llevaba y con todas las regulaciones que puede haber. Esa es una añoranza de nosotros”.

Años atrás los barrios tenían sus pirotécnicas. Hoy hay en Chambas (la mayor del país), Zaza, Camajuaní y Remedios.

“Aquí en Remedios hay un solo pirotécnico trabajando en la pirotécnica. ¿Cómo se entiende eso? Que haya un solo pirotécnico en la cuna de las parrandas, con una pirotécnica que está al cien por ciento. La pirotécnica tiene que dirigirla el municipio, que es al que le duele, que puede exigir para que se cumpla ese requisito y que los compañeros pasen una escuela si hace falta para entrar. Aquí hay una cantera de jóvenes muy buenos para eso. Como la empresa encargada es provincial, a lo mejor esto no es su prioridad, su problema; eso nos está haciendo daño”.

Y agrega: “Porque le voy a decir una cosa, aun con la parranda más linda que pudiera salir aquí en Remedios, incluido trabajo de plaza y carroza, si no hay fuego, no sirve la parranda. Y se puede hacer una encuesta, a ver si lo que digo es así o no. El fuego es primordial. Y ahí hay arte también, porque se hacen piezas de fuego que imitan cualquier cosa. Son gente que no ha ido a la universidad, pero te dan una explicación de fuego que te quedas asombrado. Porque se estudian los libros, y aparte de eso está Internet y demás, y la gente se comunica y se supera. Eso es lo que gusta aquí en esta zona”.

Mucho más joven que Acevedo, Víctor Díaz Acosta, 31 años, es presidente de Los Chivos de Zaza desde hace dos años. Viste un pulóver rojo donde se lee: Bernito, y debajo una foto de su padre, y más abajo: El “1”, siempre te recordamos.

A Bernito, cuenta Víctor, le llamaban “El 1” porque lo consideraban el mejor pirotécnico del barrio.

“Soy parrandero desde que nací. Desde chiquito mi papá me llevaba a las parrandas. En mi familia todos han sido pirotécnicos escondidos: se colaban escondidos en las naves y aprendían. Bueno, vamos a regular eso, vamos a hacerlo como es, pero vamos a enseñar a los muchachos nuevos. Como decía Carlos, si no tenemos fuego no tenemos parranda”.

Para Vïctor, una de las grandes preocupaciones de los parranderos hoy “es el tema de los técnicos. ¿Qué caracteriza a las parrandas? ¿Qué las distingue en todos los lugares? Son una fiesta de pueblo. No hay que citar a nadie, no hay que convocar. Un tambor, un volador, una carroza y ya es el pueblo volcado. Los pueblos de la región central, eso es único de nosotros, y no nos lo quita nadie, por eso es Patrimonio de la Humanidad.

“Zaza, mi pueblo, tenía dos pirotécnicas, una El Chivo y otra El Perro. Se quedó con una. Dicen que la mejor de Cuba es la que queda allí, porque está preparada y certificada. Pero no estamos está buscando hacer pirotécnicos, ni en proyectos de desarrollo local en los municipios, ni en escuelas de talleres, ni en escuelas de oficios. No se están haciendo pirotécnicos”.

Yuniet Domínguez Rodríguez tiene 36 años. Desde hace ocho meses es presidente del barrio remediano de San Salvador. Empezó en la parranda en 1999, ayudando en la electricidad. En 2007 asumió la dirección de la electricidad del barrio, hasta 2017, y en abril de 2018 asumió la presidencia.

“Somos una directiva joven y tenemos un gran reto: limpiar la imagen que dejó al mundo lo sucedido en la última parranda. El accidente afortunadamente no costó vidas humanas, pero sí hubo gente que quedó marcada para toda la vida. Queremos borrar esa imagen.

“El objetivo principal es común a los dos barrios: que la parranda quede buena, gane quien gane, pierda quien pierda. El que más la disfruta es el pueblo. Ahora más, que ya no nos pertenece solo a nosotros, sino que pertenece al mundo. Y el mundo, tanto como Cuba, debe apoyarnos más en las parrandas.

“El fuego ha estado muy limitado en cuanto a la producción, porque es muy difícil con una sola pirotécnica produciendo para tantos barrios. Ahora mismo Zaza es la que más produce, pero hay muchas parrandas en diciembre. Camajuaní produce, pero poco. En Remedios uno o dos pirotécnicos no dan abasto para hacer unas parrandas. Chambas, que era el puntal fuerte del barrio de San Salvador, lleva un año cerrada.

“Una parranda tiene que tener fuego, es lo que mantiene viva la noche, porque el trabajo de plaza y la carroza son muy lindos, pero son momentos; el fuego te mantiene viva la fiesta desde las cuatro de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente.

“Si no hay fuego la parranda se vuelve monótona. Yo sé que tiene que haber regulaciones en cuanto al fuego, y las hay, y estoy de acuerdo con ellas, porque mientras más regulaciones haya más disciplina hay y menos posibilidades de accidentes, pero se debe llegar a un consenso en torno a esa libertad a la hora de hacer el fuego. Si El Carmen tiene mucho volador y San Salvador poco, la parranda se desluce. Van a ver el cielo lleno de voladores cuando le toque a El Carmen, pero cuando le toque a San Salvador no va a haber”.

Víctor, el presidente de Los Chivos de Zaza, recuerda que en ese pueblo había casi 50 pirotécnicos. “Hoy hay ocho, para enfrentar una parranda en que tiramos ciento y pico mil tableros. ¿Por qué? Porque no se fomenta el desarrollo de los pirotécnicos. Y quizás tienes diez muchachos en el parque que quieren ser pirotécnicos. ¡Vamos a trabajar con ellos! Vamos a prepararlos, a educarlos, enseñarlos para que sean pirotécnicos. Está claro que la parranda no va a morir, es patrimonio. No la mata nadie, pero sí tenemos que buscar la forma, y en eso nos tendrán que ayudar las autoridades”.

El parrandero de Zaza del Medio (Taguasco, Sancti Spíritus) dice no estar de acuerdo en que las pirotécnicas pertenezcan a la Emprova (Empresa de Producciones Varias), porque “está en la provincia y al final es una empresa con su autonomía y piensa en su funcionamiento como empresa, no en una fiesta de pueblo ni en la cultura. La pirotécnica tiene que ser de Cultura, o de un organismo que responda a la cultura”.

Y aclara que “mi municipio apoya la parranda, nos apoyan con grúas, con camiones para cargar fuego, infraestructura, acceso para comprar en la industria agroalimentaria para abastecer la parranda… Pero quizás hay trabas que no dejan que el municipio funcione mejor en este sentido.

“Hace falta fomentar la fuerza de la pirotecnia. Mi pueblo tiene buena pirotécnica (la mayor de las cuatro que existen en Cuba) pero veo que está muriendo la pirotécnica, no crece, lo que hace es decrecer.

“Sin fuego no hay parranda. No sé lo que dicen los parranderos más viejos, pero sin fuego no hay parranda”.

La pirotecnia -cuenta Erick, el director del Museo- es un elemento que tuvo un cambio a partir del año 68, cuando el presidente del barrio San Salvador (Remedios) tiró en el saludo más fuego que todo el que se había tirado durante la parranda anterior. “Es algo que marcó un cambio en el desenfreno en torno a este elemento, y que fue marcando a todos los pueblos parranderos”.

Siempre se recrean historias y temas. Foto: Deny Extremera San Martín.

La escuela magistral de la parranda

Acevedo, el presidente del barrio de Guanijibes (Zulueta) explica que “desde las escuelas a los niños y jóvenes se les va indicando… Y en las casas. Cada uno hala para lo suyo. Para mí eso está en la sangre.

“Nosotros llenamos los tableros en la calle y tratamos siempre de que los niños vean para que vayan introduciéndose en la fiesta. Los dejamos entrar a las naves para que vayan conociendo este mundo, y vean cómo se trabaja el atrezo. El trabajo ahora ha cambiado un poco: hemos dejado el yeso para hacer las figuras y se hace con poliespuma, que es más fácil, y los niños andan por allá y van a pedirnos recortes para hacer sus cosas”.

Erick señala que ser parrandero se va aprendiendo, se transmite de generación en generación y a veces dentro de las mismas  familias. “Las naves de trabajo son naves-escuelas, espacios donde no solo participa el trabajador adulto que domina las técnicas, sino que también van allí los niños. A veces salen de la escuela, se escapan y van a parar a las naves para comenzar a inclinarse por una técnica u otra. Algunos se inclinan por el atrezo, otros por la carpintería, otros por el vestuario. Es algo que continúa vivo. Dentro del museo tenemos un taller, ‘Por los caminos del güije’, que ha permitido enseñar la oralidad y las técnicas artesanales a niños de las escuelas primarias”.

Acevedo, quizá el presidente de barrio que ha durado más en la parranda, afirma que “esa es la gracia de nosotros: que en la fiesta de nosotros, desde que se inicia, hay chiquitos que tienen sus carrocitas hechas, chiquitas. Esa es nuestra emoción.

“El chiquito mío cuando se inició yo le decía ‘póngase guantes y no se esconda’. Porque hay veces que uno los esconde y los muchachos se meten hasta debajo de la cama a tirar el volador. No. Yo le decía: ‘Póngase un guante, y esto se tira así’… Porque así es la educación para que ellos aprendan”.

Se le quiebra la voz cuando relata una anécdota que le contaron: “El hijo de alguien en Guayos, un pueblo de Sancti Spíritus, llamó al pirotécnico de Chambas (Ciego de Ávila, a unos 100 kilómetros), y le dijo ‘Oye, si no me ayudas me queman’. Un chiquitico de cinco años. Eso es emocionante, ¿usted me entiende? -se le raja la voz-. Uno se da cuenta de que eso lo llevan en la sangre”.

Roberto Hidalgo Valdés se presenta como natural de Guayos, promotor cultural natural. “Soy cantarranero; cuando era director de Cultura del municipio tenía que halar para los dos lugares, lo mismo para Cantarrana que para La Loma. ¡Qué difícil era!”.

Hidalgo, líder del barrio Cantarrana, afirma que cada parranda tiene sus propias tradiciones y en cada una se recogen todas las manifestaciones del arte: la música, la danza, la literatura, la plástica…

“La parranda es una escuela. En Camajuaní dicen ‘la escuela magistral de la parranda’. Es verdad, porque los niños aprenden a modelar, a hacer atrezo, a hacer muchas cosas… Es una escuela”.

Un país llamado Parranda. ¿Quién gana, quién pierde?

Llevo una vida en la parranda, desde niño me gustaba y hemos perdido y hemos ganado, pero casi siempre lo dice el que ganó; el que perdió no lo dice. Hay que sacárselo. Nosotros somos el sapo; nuestros contrarios son el chivo. Ahí nos identificamos con las banderas, tenemos una conga, que sacamos en cada salida de la fiesta, en cada hora que nos toca, salimos con la conga y está tocando el barrio contrario a la parte de arriba hasta tanto nosotros terminemos de tirar. Y sacamos la carroza en la última entrada, con dos horas, y cerramos la fiesta con el fuego que tengamos”, dice Acevedo.

Como en el resto de los pueblos, en Zulueta -donde el fin de año se celebra como en ninguna otra parte en Cuba, en parranda y en la calle- causó júbilo popular la declaración de las parrandas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. “Todo el mundo está muy contento, sacamos un changüí aquí en el municipio, nos sentimos muy orgullosos. Tiene buena salud la parranda en Zulueta”, agrega.

Su oponente, el presidente del barrio de La Loma, le abraza y comenta que “Acevedo puede ser mi padre, al final hacemos buenas parrandas y acabamos así como nos ven (abrazados), porque la rivalidad es el 31 de diciembre y es una fiesta popular en la que tiene que haber rivalidad para que la parranda coja fuerza. Siempre acabamos así la parranda, en amistad, aunque haya mucha rivalidad entre los barrios”.

Hidalgo Valdés cuenta que en Guayos hay la fusión de la que hablaba Fernando Ortiz: un barrio está representado por Liborio, el pueblo, y Maconcha, la negra africana, mientras que el otro tiene como imagen al Gallego y a la China. “Están en un mismo espacio la cultura asiática, la española, y la africana, y el pueblo cubano. Debemos agradecerle a Remedios, pero hay aportes de distintas partes del mundo que vinieron a hacer la parranda”.

En otros lugares tienen “la raya”; en Guayos tienen “la frontera”. En Guayos se compite en audio, en conga, carroza, fuegos artificiales… “En otros pueblos, aunque es importante, no es determinante el audio. Pero en Guayos siempre queremos que el audio de nosotros suene más que el otro. Que la locución, la animación de la parranda, sea más profunda”.

“En tiempo de parrandas somos enemigos, cuando se acabó la parranda quien gana es el pueblo, no hay un jurado, no puede haberlo. Yo, sin ningún chovinismo, creo que estas son las fiestas más importantes que se hacen hoy en América Latina.

“Nosotros los cantarraneros de Guayos somos creedores de que somos ganadores, y los lomeros creedores de su victoria. Cuando hay una diferencia bien marcada, el barrio lo reconoce. Yo como cantarranero he visto que el otro barrio ha ganado, no lo divulgo pero he admitido que vaya la conga a mi casa, a las seis de la mañana, a ‘tumbarme las puertas’, y los he recibido y abrazado por una cuestión cultural. Reconozco que perdí, abrazándolos, pero nunca digo ante un medio de prensa que perdí”.

En Zulueta, explica Acevedo, “arrancamos a las cinco y media de la tarde y paramos a las seis de la mañana. No tenemos trabajo de plaza pero hacemos carrozas bastante bonitas y en cuanto a nivel siempre hemos sido una de las plazas que más fuego tira.

“Zulueta lo que tiene es que toda la noche es media hora un barrio y media hora otro, nos metemos la noche en eso, hasta la hora de las carrozas, que es de 1 a 3 un barrio, y 3:30 a 6 el otro. Hay otros lugares donde se hacen tiradas temprano y después no hacen más nada hasta por la mañana o hasta que salen las carrozas. Nosotros estamos la noche completa. Desde las 5 o 5:30, según la situación que tengamos en el fuego, hasta el final”.

En Remedios los trabajos de plaza han llegado a tener hasta 105 pies de altura (unos 32 metros), más altos que el campanario de la Iglesia Parroquial Mayor. En estos momentos están entre 80 y 90 pies, o más.

José Enrique Jiménez, presidente del barrio El Carmen, de Remedios, precisa que “el trabajo de plaza de nosotros es excepcional, único, de 30 metros de altura y diseños dinámicos que llevan hasta más de 15 mil bombillas… Nuestras congas son diferentes a todas, nuestras insignias son únicas, y también nuestras banderas. Todos los barrios tienen cosas únicas. Las músicas de nosotros son diferentes, se sabe cuándo toca la trompeta de El Carmen y cuándo la de San Salvador. Todos los remedianos sabemos cuál es la de un lado y cuál es la del otro”.

José Enrique Jiménez, presidente del barrio El Carmen, de Remedios: “Esto es un amor de vida muy intenso, de familia, y es también trabajo muy duro, y mucho estrés… Es algo excepcional”. Foto: Deny Extremera San Martín.

Todo el año, y ya llegan los días

Acevedo dice que ayer salió a buscar el cartón para el año que viene. “Uno va tratando siempre de tener las cosas en las naves”.

Jiménez es presidente desde hace cuatro años del barrio El Carmen, pero lleva 31 años en otras actividades como parrandero. “Llegar a ser Patrimonio de la Humanidad ha sido un reto muy grande, pero lo logramos. De todas formas, con esa declaración o sin ella, nuestra fiesta tiene que ser especial. Vamos a seguir haciendo lo mismo que hasta hoy; eso sí, con esa condición se pueden facilitar muchos problemas que hay. Muchas comunidades portadoras de la tradición necesitan apoyo.

“Esto es un amor de vida muy intenso, de familia, y es también trabajo muy duro, y mucho estrés… Es algo excepcional. Si no tienes eso, no puedes lograr una buena parranda. Se trata de trabajar el año entero, como trabajo yo, para obtener mi triunfo. Si trabajas el año, lo logras. Yo termino el 24 y ya estoy pensando en la siguiente parranda, ese es mi triunfo”.

En Remedios, la frontera imaginaria es el centro de la plaza. Hacia el norte San Salvador; hacia el sur, El Carmen.

En la noche del viernes 14 de diciembre de 2018 suenan algunos morteros y se sienten la polka de los barrios remedianos y las congas de los poblados hermanos en la parranda. En torno al parque avanzan los preparativos. Hay soldadores trabajando en las estructuras de hierro de los trabajos de plaza. Por estos días aumenta el ajetreo en las naves de Gallos y Gavilanes.

Está cerca la noche de fuego, carrozas, desfile y trabajos de plaza que une a los días 24 y 25.

Como cada año, se espera a  muchos visitantes de Cuba y de otros países. Entre ellos, a remedianos ausentes. En Zulueta también reciben al zulueteño ausente cada 31, y antes de amanecer una conga llama a los pobladores a dar la bienvenida a los que vienen de afuera.

Para Víctor Díaz Acosta, “una persona nacida aquí está en cualquier país, en España, donde sea, y viene a ver su parranda. Esto es identidad de los pueblos, de las personas, y no lo mata nadie. De hecho, la fiesta comenzó hace 200 años en Remedios, en 1820, dos décadas antes del inicio de la Guerra de Independencia. Hicimos parranda antes de ir a la carga al machete. Y hoy está aquí todavía la parranda porque nuestros antecesores decidieron defenderla, dijeron ‘sí va a haber parranda’.

“Mi papá nos decía: ‘Lo único que quiero es que no sean parranderos’. Eso fue imposible. Soy parrandero, mi hermano es parrandero, mi niño tiene ocho años y es parrandero. Mi esposa es del barrio oponente al mío, y mi niño le dijo un día: ‘Recoge y vete de la casa. Esta es la casa de Los Chivos’. La parranda no la mata nadie, y menos ahora que es Patrimonio”.

Erick, el director del Museo de las Parrandas, recuerda que una tradición tiene que ajustarse a los signos de los tiempos. “Si no, perece. De ahí que se vayan incorporando nuevos elementos y se vayan dejando otros, aunque la esencia sigue ahí. Si se pierde la esencia, deja de ser la fiesta.

“La esencia de la parranda está en los elementos competitivos, y ha habido alguna pérdida o fluctuación de elementos no competitivos. En el caso de Remedios, el renacer de las sociedades culturales, una en cada barrio, el Sansarí y Monte Carmelo, ha permitido la revitalización de elementos como faroles, banderas y estandartes, que habían caído un poco en desuso en determinado momento de la fiesta.

“Las parrandas han llegado a tener un costo de hasta cuatro millones de pesos cubanos. Estamos hablando de una fiesta efímera, que se muestra durante una noche, luego de la cual se desmontan todos los elementos compositivos de la fiesta”.

Hay un acuerdo por el cual el uno por ciento del aporte al desarrollo local se dedica a esta expresión cultural. Pedro podría ser más. Para algunos, sería positivo un modelo de autogestión más favorable a los barrios.

“Algunos reclaman que sectores como turismo, comercio y gastronomía y otros que se benefician con la parranda tributen además para el desenvolvimiento de la fiesta al año siguiente.

“Es algo que aún no se acaba de interiorizar, pero no nos cansaremos de insistir en ello, mucho más ahora con el desarrollo de la cayería norte y el turismo dentro de la ciudad, los hoteles, los hostales, el remozamiento después de 2015, y el hecho de que estamos en una ciudad hermosa, una ciudad que puede vivir de su patrimonio, del turismo patrimonial  e histórico y cultural. Es algo que está aún pendiente de resolver por las autoridades, más ahora que estos festejos recibieron la condición de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Las parrandas:

Remedios, 1820, El Carmen (Gavilán) y San Salvador (Gallo)

Caibarién, 1892, La Loma y La Marina

Placetas, 1894, Zaza y Fortún

Zulueta, 1894, Guanijibes (Sapos, color azul) y La Loma (Chivos, rojo)

Camajuaní, 1894, Santa Teresa (Chivos) y San José (Sapos)

Yaguajay, 1896, Sansarí y La Loma

Vueltas, 1900, Jutíos y Ñañacos

Buena Vista, 1901, La Sierra y La Loma

Mayajigua, 1904, La Campana y Puerto Arturo

Encrucijada, 1910, Chivos y Sapos

Punta Alegre, 1913, El Yeso y La Salina

Zaza del Medio, 1917, Oriente (Chivos) y Occidente (Perros)

El Santo, 1923, Carraguao y Pavo Real

Taguayabón, 1923, El Gallo y El Gavilán

Calabazar de Sagua, 1924, Sapos y Chivos

Guayos, 1935, Cantarrana y La Loma

Chambas, 1935, La Norte (Gallo) y Narcisa (Gavilán)

Quemado de Güines, 1949, La Puya y El Perejil

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  • Parrandero de Camajuani dijo:

    La parranda de Camajuani y Remedios. La mejor…
    Excelente trabajo

  • Andrey dijo:

    Excelente artículo; para conocer la sustancia conque está construida la parranda; que es el pueblo que la lleva en su sangre. Decir remediano por nacimiento y no gustarle la parranda es como una malformación genética; eso es rarísimo. Que viva la Parranda….

  • RAFAEL MATANZAS dijo:

    A finales de los 90 tuve la oportunidad de ir a varias parrandas como fueron las deCaibarien Remedios y Vuelta es un expectaculo Unico e inolvidable

  • MAR dijo:

    Punta Alegre pueblo de tradiciones hace 105 años. Maravillosas sus carrozas y toda la parranda en general. Este fin de semana del 21 al 23 de diciembre se celebra otra jornada de derroche de belleza y creatividad en este poblado.

  • whilo dijo:

    Gracias Cubadebate por poner el listado de todos los pueblos parranderos. Siempre escriben 3 o 4 como si fueran los más importantes. La parranda es importante en cada uno de los pueblos.

  • parrandera de a verdad dijo:

    expectaculo unico y emocionante.
    no hay nada mas especial que la salida de tu barrio en la presentacion
    se llora, se sufre, se dvierte. Y siempre crres que tu barrio es el ganador
    pero al final quien gana es la parranda

  • parrandera de a verdad dijo:

    xpectaculo unico y emocionante.
    no hay nada mas especial que la salida de tu barrio en la presentacion
    se llora, se sufre, se dvierte. Y siempre crres que tu barrio es el ganador
    pero al final quien gana es la parranda

  • Fiu dijo:

    Muy importante y necesario ese reconocimiento dado a las parrandas, al considerarlas Patrimonio inmaterial de la humanidad, pero que bochornoso que pasado más de un año, después del paso del huracán Irma, todavía esté obstaculizada la avenida del paseo unas de las carrozas más bellas del centro de la isla, producto de un derrumbe parcial de una edificiación, que además peligra la vida de las personas, en Camajuaní.

  • Fred dijo:

    Por favor del 21 al 23 de diciembre son las Parrandas de Punta Alegre, un pequeño pueblo costero en el norte de Ciego de Ávila, municipio Chambas, esta tradición cultural es la más antigua de la provincia. Hasta ahora según los comentarios es que no hay fuego, desde las parrandas de Chambas en agosto estamos presentando este problema en el municipio, como dicen muchos en el articulo sin fuego no hay parranda, ojalá se tomen todas las medidas y no le privemos al pueblo de ese espectáculo pirotécnico.

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Deny Extremera San Martín

Deny Extremera San Martín

Periodista de Cubadebate. Ha trabajado en Radio Reloj, Casa de las Américas y otras instituciones y proyectos periodísticos.

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