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¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro?

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El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro durante la campaña. Foto: Nelson Almeida/ AFP.

Algo cambió el domingo en la política latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileños y brasileñas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del país más grande de la región (y el quinto del mundo) eligió a un candidato que reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirtió en el diputado más votado de la historia brasileña.

El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se venía acentuando con los Macri, Piñera, el propio Temer, Mario Abdo, Iván Duque y varios más. Pero la irrupción de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social -un experimento que se instaló en EEUU con Trump y que se extiende en Europa- es un emergente novedoso en América Latina que nos alborota los diagnósticos. Y enciende todas las alarmas.

Brasil quedó al borde del abismo. Y más allá de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentrañar la película completa ante el retorno del oscurantismo. ¿Cómo se gestó este fenómeno político, sociológico y hasta religioso llamado Jair Messias Bolsonaro?

El triunfo de la “antipolítica”, o la política del odio

Simpatizantes Jair Bolsonaron celebran triunfo parcial en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Fernando Maia/ EFE.

Para comprender este tsunami político es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe portugués, que no vivió procesos revolucionarios, cuya última dictadura duró 21 años y tuvo una salida bastante consensuada, parió una sociedad históricamente despolitizada. Pero este sentimiento “antipolítica” se repotenció en los últimos años, estimulado por la operación Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituyó a Dilma en 2016 y la paupérrima gestión de Michel Temer, quedó en evidencia la putrefacción del sistema político y se impuso un sentido común de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los principales castigados de la elección del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no llegó al 5%, y el MDB de Temer que postuló a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.

Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaña de satanización mediática y judicial contra el PT, que permitió asociar la epidemia de corrupción unilateralmente a esa fuerza política y justificar socialmente la irregular prisión y proscripción de Lula.

En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosión de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidación de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis económica que potenció el hastío. Como la política aborrece el vacío, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema –pese a que hace 28 años ejerce como diputado- que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prédica mesiánica. Y de ser un legislador marginal, que ganó fama cuando juró por el militar que torturó a Dilma, se convirtió en el efecto más siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso

Bolsonaro recibe gran apoyo de instituciones religiosas. Foto: Carl de Souza/ AFP.

No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que desplegó la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evangélica neopentecostal -que juega cada vez más en el terreno político en toda la región- ataca en tres frentes simultáneos: en el Congreso, donde “la bancada de la Biblia” controla la quinta parte de la Cámara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del país achicándole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetración territorial que no logra ningún partido.

Quizá parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaña furiosa por el ex militar en los días previos a la votación.

Las otras tres patas de la mesa

Los partidarios de Jair Bolsonaro sostienen una figura gigante que representa al candidato de Bolsonaro para la vicepresidencia, Hamilton Mourao, en la noche electoral. Foto: Ueslei Marcelino/ Reuters.

Otro factor clave en la construcción de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarización con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las últimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pasó con el poder empresarial y financiero, que también cerró filas con Bolsonaro. No es para menos: su gurú económico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultraliberal.

Por último, el creciente poderío del llamado “Partido Militar”, que este domingo cuadruplicó su presencia al ritmo de la debacle de la política tradicional. Además de Bolsonaro y su compañero de fórmula, el inefable general Hamilton Mourão, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarán gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los límites del progresismo

Una mujer se toma un selfie junto a un cartel de rechazo a Bolsonaro, el 29 de septiembre en São Paulo. Foto: Nacho Doce/ Reuters.

También al PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en la despolitización de la sociedad brasileña y en la creación del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 años faltó audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma política o una ley que limitara la concentración mediática. Y sobre todo, no se profundizó en el empoderamiento popular y la formación político-ideológica, facilitando el terreno para la diseminación de valores retrógrados y autoritarios.

Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileño se conformó en dar la pelea casi exclusivamente en el andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilización permanente de los movimientos populares, la estrategia petista quedó atrapada en la telaraña de un sistema democrático controlado por el golpista entramado mediático, religioso, militar y financiero.

Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileñas y su poderosa consigna #EleNão se puedan encontrar algunas pistas de cómo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.

(Tomado de Rebelión)

Se han publicado 53 comentarios



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  • ERNESTO BUSTOS dijo:

    La televisión y medios de comunicación tienen mucha responsabilidad en el resurgimiento del fachismo, sus modalidades de comunicación son un hábil estrategia psicosocial de lavado de cerebro, inhibiendo la conciencia de clase del ciudadano haciéndole temer y odiar a sus hermanos pobres a la vez que fomentan la admiración de criminales adinerados.

    • Sergio dijo:

      Ernesto Busto

      Pues te comento que no es tan SIMPLISTA así. Como bien dice ALEJANDRO, con conocimiento de causa, el fenomeno BOLSONARO es digno de estudio, y cuando que es digno de estudio es para no se REPITA.

      Es un fenomeno complejo, multifactorial que implica muchas cosas, noes tan simple la cosa.

      Saludos,

      • Antonio dijo:

        Es mucho mas simple, y tu réplica debe de ser mas clara. Porque ya estas en la fraseología de la confusión y los obreros no son tan estudiados pera entender tanta filosofía, di ya esto no lo entendéis los resultados del BRASI Y. HAY ALGUN OTRO PAIS QUE ESTA EN LA MISMA LIBEA. ALGO AREIS MAL.

    • Oscar dijo:

      En otras palabras, que el Pueblo es muy vulnerable, inconsistente y políticamente analfabeto. Excepto si vota por la Izquierda.

  • Fernando dijo:

    El incumplimiento de la Izquierda, y esa peligrosa similitud que acerca a polos opuestos..o es q acaso la Izquierda no esta llena tambien de intolerancia y extremismo?…, y esa mania de siempre culpar a Las amenazas externas por sus propios erroree y carencias…ejemplo este articulo….hasta tanto no SE acaben de dar cuenta de ESo continuaremos viendo fracasos comp estos…la apolitica hasta ahora es la mejor apuesta…no te decepciona…sabes lo que apostaste y sabes long vas a recibir a cambio…no hay sorpresas…

    • David dijo:

      Es precisamente el discurso de Fernando el que hace mas daño a los pueblos en nuestro continente. Es la critica de la izquierda, desde la izquierda.
      Los errores se rectifican y nadie esta xento de ellos. La cuestion esta en que el problema va mas alla de los errores.
      La izquierda no tiene el poder financiero, economico y mediatico y eso la hace vulnerable. Plantear que la opcion apolitica es la mejor apuesta es una manipulacion. No existe la apolitica, en realidad es un enfoque para que no se haga resistencia a la politica retrograda.
      Escudarse detras de eso es coberde y mal intencionado. El mensaje es, no hagas nada y deja que las cosas salgan.
      Ademas se plantea el concepto manipulador de que todos los politicos son corruptos. Esta es una cortina de humo de los corruptos para emparejarse con los que no lo son.
      Hay que luchar y tomar el poder de verdad, quitarle el poder que las oligarquias tiene, esta es la tarea. Claro que entonces vienen conceptos como estos de que “la Izquierda no esta llena tambien de intolerancia y extremismo” para ocultar el extremismo de la derecha.
      Si, hay que ir al extremo, a la “dictadura” de los trabajadores sobre los oligarcas.
      Si tienen dudas miren hacia Cuba, Castro le arranco todos los poderes a los oligarcas y estos tuvieron que salir zangando para miami a gritar como mariquitas para que el todopoderoso los sacare de la “injusticia” que se habia cometido con ellos.
      Todavia estan llorando casi 60 años despues.

      • Elpidio V dijo:

        “Mi honda es la de David”. Excelente su comentario, duro contra los mercenarios del imperialismo.
        No son pocas las veces que escucho a algunos jovenes y a no tan jovenes diciendo algo así como: “la política es cochina”, asiendo alución a la politiquería, no se dan cuenta que no hay “apoliticos”, se está o no de acuerdo con una filosofía, un regimen politico o no.
        Por eso me gustó tanto el artículo de Antonio Gramsci (italiano) “Odio a los indiferentes” escrito el 11 de febrero de 1917, los invito a buscarlo en su republicación del 1 de julio de 2018.
        Decía: “Vivir significa tomar partido”, a continuación dice: “La indiferencia es apatía,es parasitismo, es cobardía, no es vida”
        Los invito a leerlo y saquen sus propias concluciones.

      • Taran dijo:

        La publicacion a la que se refiere Elpidio V fue en el Granma, y este es su link:
        http://www.granma.cu/mundo/2018-07-01/indiferentes-01-07-2018-20-07-41

    • OBSERVADOR dijo:

      Brillante comentario.

    • Fernando dijo:

      Gracias David y Elpidio..sus comentarios no hacen mas que reafirmar mis argumentos..ahora ya soy mercenario por decir lo que pienso?…es esa retorica gastada la que debe repensarse…Los errores de la Izquierda Los tenemos q criticar Los de Izquierda y no esperar q vengan otros a aprovecharse de ellos. La politica actual solo conoce de Izquierda Centro derecha y extrema dura…si es asi prefiero la apolitica porwue hasta ahora nibguna de Las 4 ha demostrado ser capaz de lograr la realization plena del individuo..Al final ese es el.objetivo y si lo perdemos de Vista de que estamos hablando entonces?

  • Alejandro dijo:

    El autor ha hecho un esfuerzo loable para intentar sintetizar en un corto espacio las causas del Bolsonarismo en Brasil. Sin embargo, considero que todavía es muy temprano para poder afirmar de la forma más objetiva posible como se engendró ese fenómeno. La propia naturaleza de los fenómenos sociales, muy complejos, multidimensionales, que no son determinísticos, o sea, que no involucran únicamente 3 o 4 variables sobre las cuales se puedan establecer relaciones directas de causa-efecto porque involucran a millones de personas viviendo en sociedad, sus estados mentales y las condiciones para esos estados, indican a las claras que lo que estamos percibiendo hoy en Brasil es únicamente la punta del iceberg de un fenómeno mucho mayor. Se va a necesitar de mucho más tiempo y de innumerables estudios de las ciencias sociales para que se pueda alcanzar una aproximación objetiva al surgimiento del Bolsonarismo.

    Algunas consideraciones personales. Primero, no fue el 46% del electorado del país que, como afirma el autor, votó por un candidato que “(…) reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales”. En realidad, fue un poco más del 33% de los electores. Según datos del Tribunal Supremo Electoral de Brasil (TSE), votaron un total de 147.306.295 electores, de los cuales, por Bolsonaro votaron 49.276.990 (33,45%), por Haddad 31.342.005 (21,28%), por los otros candidatos 26.432.894 (17,94%), se abstuvieron 29.941.265 (20,33%), votos nulos 7.206.205 (4,89%) y votos en blanco 3.106.936 (2,11%). O sea, Bolsonaro no fue la opción mayoritaria del electorado brasileño; 98.028.047 brasileños (66,54%) no votó por él.
    Lo anterior me parece esencial, porque se parte de interpretar erróneamente el panorama electoral brasileño. Se trata de un enfoque tan erróneo como la otra cara de la moneda (no es el caso de este autor), autores que afirman que sí hay posibilidades en el segundo turno de que gane Haddad, precisamente, porque 65% de los electores no votó por Bolsonaro en el primer turno. Esa es una mentalidad mecanicista de la realidad que cree que en Brasil todas las personas votan ideológicamente uniformadas por partidos. Lamentablemente, no es así. Primero, porque según los datos del TSE de julio de 2018, en Brasil solamente hay 16.797.985 electores afiliados a algún partido político (11,40% de los electores que votaron); por lo tanto, la inmensa mayoría (88,60%), no vota por afiliación partidaria. Segundo, porque el electorado brasileño no vota por derecha o izquierda, vota por candidatos. Por lo tanto, ni todos los electores que votaron por partidos de centroderecha van a votar por Bolsonaro, ni todos los electores que votaron por partidos de centroizquierda van a votar por Haddad. Por ejemplo, los electores que votaron por Ciro Gomes (PDT) en el primer turno, no votarán obligatoriamente por Haddad (PT) en el segundo turno, aunque el PDT ya le haya declarado su apoyo al PT. No es tan simple como sumar sacar cuentas y sumar porcientos, no es así que funciona.

    Creo que autor indica algunos elementos que, en mi criterio, son válidos. Por ejemplo, que la preferencia de una parte significativa del electorado (a veces mayoritaria) por candidatos ultraconservadores, con ideologías que, en mayor o menor grado, contienen elementos neofascistas, está siendo constatada en varios países: EEUU, Hungría, Polonia, Francia, Austria, Holanda, Italia, etc. Al parecer esa situación está motivada por un rechazo cada vez mayor de amplias capas de la población al sistema político e institucional predominante. En sentido general concuerdo con esa visión. No obstante, considero que las particularidades de cada uno de esos contextos los hace también únicos, exclusivos y, por lo tanto, no me parece válido realizar generalizaciones a partir de esas experiencias para cualquier otro contexto. Los problemas sociales, económicos, culturales, que se viven en Brasil, resultantes de todo un proceso histórico, son exclusivos del gigante sudamericano. Por ejemplo, EEUU, Francia, Holanda, Polonia, Austria no fueron colonias de Portugal por más de 300 años; ni EEUU, ni Francia, ni Holanda, etc., pasaron por una cruenta dictadura militar reciente que duró 20 años (1964-1984); entre otros aspectos.

    Repito, considero que se necesita de más tiempo y de muchos más estudios para poder llegar a develar las verdaderas causas del Bolsonarismo en Brasil.

    • aps dijo:

      Como es posible que se decia que lula era el favorito hace unos meses…y ahora que??? Mucho se hablo que Lula era el favorito y mira que?? nada Fue una abrumadora derrota y de seguro el 28 de octubre sera peor.. Subestiman a los candidatos de derecha y piensan que por publicar cosas qUe son fascistas, antisociales, etc, no van a cambiar la opinion de un electorado que en realidad demuestra que no quiere saber del progresismo que ofrece el movimiento de izquierda… No hagan muchos analisis, han subestimados a los ultimos candidatos de derecha en America Latina y han ganado facil. Inclusive subestimarn a Trump y gano… pueden fundamentar con lo que sea, que si la prensa, los grandes medios, lo que sea… Ganaron y no me parece que esos millones de brasileños veen “esos grandes medios” todo el dia..para mi se subestima demasiado y se es triunfalista antes de tiempo…la realidad esta demostrando otra cosa.

    • Andrés dijo:

      Excelente análisis Alejandro. Ciertamente los fenómenos sociales merecen un abordaje profundo y multidimensional. Coincido en que habrá que hacer un estudio a largo plazo. Sin embargo, opino que este resultado, lo cual incluye a los que no votaron, muestra claramente los serios errores de gestión y movilización del PT. Y creo que en este aspecto, al menos de modo superficial, se puede apreciar una similitud entre lo que ha ocurrido al PT y lo que ha ocurrido con otras fuerzas progresistas de la región.

      La filosofía política del PT dejó demasiados cabos sueltos, y esto se venía criticando desde hace tiempo. Uno de los grandes errores, en mi criterio, es la aceptación tácita del modelo de democracia representativa como modo de superar la relación con los poderes fácticos, incluyendo los medios. Fue, en mi opinión, una ingenuidad.

      En particular, el fenómeno Brasil, como tú mencionas, también sugiere muchos puntos de contacto con el auge neofascista en el mundo, pero además con el colapso del “neoliberalismo progresista”, ocurrido en todo el mundo industrializado, donde todas las fuerzas socialdemócratas adoptaron principios neoliberales y terminaron auto-extinguiéndose. La obsesión del PT con la inflación, por ejemplo, favoreció mucho al sector financiero, a expensas de la creación de puestos de trabajo en otros sectores.

      Por otro lado, como el autor menciona, pienso que el tema del fundamentalismo religioso juega un papel primordial en el asunto. En Brasil este fenómeno asusta, y sin embargo es algo que, hasta dónde sé, ha sido muy poco tratado en los análisis sociopolíticos. Creo que la mayor parte de los estudios juzgan la sopa por su aspecto superficial y nunca introducen la cuchara hasta el fondo, para ver de qué está hecha en realidad. El fundamentalismo religioso, un asunto en el cual este país guarda mucha relación con los Estados Unidos, debe ser tomado seriamente en cuenta, pues, como otros fanatismos, bulle bajo la superficie.

      Va a tomar algo de tiempo desentrañar como un militarista, racista y misógino marcha a la cabeza de la nación más grande del continente. Pero hay, en mi criterio, suficientes y nítidos puntos de partida para el análisis.

  • Pelotero dijo:

    Todo tiene su explicación pero lo que resulta incomprensible que un candidato con todas esas “virtudes” que tiene Bolsonaro prácticamente arrase en las elecciones, ¿me pregunto que ven en el? ¿o que no ven en las supuestas fuerzas progresistas? Me atrevo a asegurar que sera bien difícil superarlo.

  • Tamara Dovale Moisés dijo:

    Sí, es un gran peligro para Brasil y América Latina que el poder esté en manos de pro-burgueses y neoliberales como Bolsonaro, Macri, Iván Duque y otros fieles al Imperio o de traidores como Lenin Moreno, de esos que nunca harán nada por las grandes mayorías y que solo endeudan a sus países y lo llenan de bases militares para amenazar a gobiernos como el de Venezuela que tiene otro proyecto político.
    Lo más triste es la falta de conciencia, la falta de valores humanos, el odio que caracteriza a los partidarios de la derecha, algo que por supuesto es resultado del trabajo de los medios que demoniza a los socialistas, a los partidarios de la izquierda. El terror al comunismo les hace defender el capitalismo. Los medios usan fake news para satanizar a Maduro, Lula, Cristina, Evo, Daniel Ortega y Correa y cuando estos líderes constituyen una amenaza para sus intereses los acusan de corrupción y los encarcelan. Y la iglesia como casi siempre, defendiendo a los ricos.
    Moraleja, la izquierda no puede equivocarse, tiene que ser perfecta porque hay muchos ojos llenos de odio intentando destruirla.
    Ellos los de derecha como Trump, Netanyaju, etc, etc pueden ser racistas, homofóbicos, matar, ser corruptos y no pasa nada, los justifican sus socios imperiales y capitalistas, porque para ellos lo más importante es defender ese sistema injusto y luchar contra el socialismo.
    La esperanza de Brasil y de América Latina está en Hassad, el PT es el partido que defiende alos trabajadores y estos son la mayoría.
    Triunfo para el PT. Libertad para Lula

    • Luis dijo:

      De que mayoria usted habla? Acaso no vio los resultados

  • Alfredo dijo:

    Se repite la historia, Donal en USA y ahora Bolsonero en Brasil. La izquierda tuvo su oportunidad pero no la supo aprovechar u contra la maquinaria capitalista no se puede dudar, si cometes un error, lo pagas con creces. Ya esto es un proceso global, las masas no votan por una opsion, votan en contra de la opción q ya conocen y q odian profundamente (por motivos comolejos). Si Hitler fue el candidato igual saldría victorioso. Esto es una gran derrota para la izquierda latinoamericana q cada vez pierde más adeptos, tienes q replantearse estrategias, optar por formas no convencionales de lucha, sin acudir a la violencia y cambiar la deteriorada imagen q hoy cargan, esto tomara muchos años, el ciclo vuelve a comenzar en América latína y tomara años, sangre, sudor y lágrimas volver al florecimiento social, si es q volvemos.

  • Mezquita dijo:

    La izquierda en América Latina debe ser más creativa a la hora de hacer política, pues los fenómenos derechistas están utilizando las redes sociales montando matrices de opiniones negativas lo cual junto a los ¨Grandes Medios¨ de des-información logran penetrar en los gustos, pensamientos, costumbres y culturas de los pueblos para manipularlos. La campaña sucia de desacreditación de Lula con su judicialización a lo cual había antecedido el ¨Golpe de Estado Parlamentario¨ sobre Dilma en la presidencia nos demuestra que hay que estudiar y profundizar cómo hacemos política en los nuevos escenarios.
    No se trata de decir ¨cómo los brasileños dieron más votos¨ a un racista, facista, xenófogo y admirador de los militares que dieron el golpe de estado, se trata de desmontar CON ANTICIPACIÓN las campañas de desinformación que estos políticos realizan y de avalar los programas sociales de los cuales se beneficiarán las grandes mayorías.
    Es muy preocupante lo que está pasando en Brasil y TODOS DEBEMOS ESTAR ALERTA Y SOLIDARIZARNOS CON EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES Y LULA, COMO BIEN EXPRESARA NUESTRO PRESIDENTE DÍAZ CANEL EN LA ONU.

  • Giolmis Pelier Estevez dijo:

    Lamentablemente, estoy recordando en este minuto, aquellos días en que el pueblo argentino levanto su mano por Macri, y vino, como ahora, el mismo pensamiento, esta decisión le pasara la cuenta al pueblo, muchos días después vimos los arrepentidos en Argentina, me cuesta creerlo pero si los intelectuales, los artistas, los líderes sociales, y todo Brasileño con conciencia clara del peligro al que llevan a su pueblo, no se levanta, la complicidad de los medios, la mano escondida y oscura de intereses extranjeros, y una oligarquía que prefiere al mismo diablo sentado en su casa, que ver el retorno de un poder que piensa en la mayoría.

  • Javielito Moret dijo:

    Es increible :( !!!!! Es lógico que suceda esto por la falta de experiencia política que tiene Brasil….. Vamos a ver como termina esto y ojalá de aqui a 10 años cambie la mentalidad socio-politica del pueblo Brasileño,
    LULA POR SIEMPRE
    El sur quiere imitar al Norte de Trump, MAL ejmplo de ello Macri !!!!

    • Chino Chan dijo:

      No es tanto falta de experiencia política…Como exceso de desinformacion para grandes masas populares “iletradas politicamente”.Ademas,ninguna sociedad CAMBIA realmente si mantiene las estructuras del poder tripartito en el mismo status quo.pues las derechas, se creen imbuidas del sacro santo papel de ELEGIDOS,y como tal, no descansan en hacer regresar. el agua a su nivel”.

    • Oscar dijo:

      Usted plantea que Brasil tiene falta de experiencia política. Eso aplica también a cuando eligieron a Lula y a Dilma ?

  • Jesus dijo:

    Es el juego democratico es el derecho de las personas a escoger y aun equivocarce
    es lo que siempre hemos proclamado el derecho de auto determinacion de los pueblos. Solo nos queda mirar aprender y respetar, y si se equivocan los Brasileños ya sabran ellos rectificar, pues son la octava economia del mundo un pais con enormes potencialidades y con el que debemos tener buenas relaciones sobre todo comerciales y ademas tener claro que alli viven muchos Cubanos a los cuales debemos proteger y apoyar.

    • Elpidio V dijo:

      Jesus, si en algo estoy de acuerdo contigo en este tú comentario, es que debemos “mirar y aprender”, aprender a no ser ilusos y creernos que los aliados del imperio son buenos y que son capaces de llevar adelante una política favorable para el pueblo, el resultado de esas votaciones (sea 33 ó 46 %) indican además de los errores de la izquierda el campo ganado por las transnacionales de la información, la apatía política, el trabajo cotinuo de los medios sobre las grandes masas para que la gente ni piense en política sino en la novelita, el serial de última hora o el video juego más sofisticado.
      Si este señor ganas las elecciones ya veras los problemas del pueblo de Brasil o sea el pueblo de la “octava economía del Mundo”, dile a la gentes de las fabelas, a los sin tierras, etc lo de la “octava economía del Mundo” y veras los que te responden.
      Vivir para ver y ojala que me equivoque, pero con sus antecedentes y con los que lo rodean cuidado no estemos en el preludio de una dictadura de nuevo tipo.

  • Sergio dijo:

    Bolsonaro es fruto de una COYUNTURA, como ha surgido, a lo largo de la historia, este TIPO de PERSONAJES. Hace tan sólo un año, nadie daba “un kilo prieto” por él. Sin embargo, fue “trabajando” sobre las deficiencias de sus adversarios, tanto de izquierda como de centro-derecha, y se convitió en lo que es hoy.

    Con un discurso POPULISTA en EXTREMO-EXTREMISTA, calando hondo en el sentimiento de la religiosidad del pueblo brasieño (la mayoría) y con un “POSTUREO” típico Bolsonaro supo ganarse sus electores, y ni los candidatos ni la PRENSA supieron como lidiar con este FENOMENO NUEVO. Cabe señalar que la inmensa mayoría de la prensa (TV, incluyendo la GLOBO, escrita, Internet, Blogs, etc.) se dedicaron al ATAQUE DIRECTO a la figura de Bolsonaro, y no a la ausencia de una propuesta de GOBIERNO, que aún, a día no tiene. Sin embargo nadie utilizó esto en su contra, ni los candidatos en los debates, ni la Prensa, ni las personas en la calle. La clase conservadora, y la NO CONSERVADORA también, al parecer, le llamó mucho la atención de esto, y es posible que sea esto lo que explique este fenomeno, Este Sr., a direfencia de TRUMP, no hizo Campaña televisiva, renunció a ella (algo muy controvertido pues el dinero de campaña sale del dinero público), fue a un sólo debate y de los CANDIDATOS fue uno de los que menos dinero USÓ para su campaña.

    En resumen, que el “engendro” es multifactorial, como bien intenta ilustrar el autor.

    Sobre el PT: Claro que nunca le importó hacer una reforma POLITICA, porque el sistema, sí ese mismo sistema que el AUTOR DICE AHORA que es esto y lo otro, le garantizaba “PODER” mientras pudiera manejar las MANIJAS a su antojo.

    #ELeNão, es una genuina demostración de PROTESTA contra Bolsonaro, pero para nada es la forma de combatir a este ESPERPENTO, y esto es una opinión muy particular mía.

    En resumen, veremos que pasa el día 28. Ciro (que en mi opinión debió haber sido el candidato de la izquierda) ha dicho que apoya a Haddad así que creo que la mayoría de los 13 millones, NO TODOS, que obtuvo votarían por el candidato petista, habría que ver. El PSB, sin candidato directo a la presidencia, apoyaría a HADDAD, así como el PSOL ~600 mil votos. Ahí tienen otros partidos como el NOVO que no apoyará a Bolsonaro, pero tampoco al PT. Es que el indice de rechazo entre Bolasonaro y el PT es prácticamente el mismo, alrededor de un 45%.

    Saludos,

  • Javier Francisco dijo:

    La ignorancia y la manipulación de los medios hacen que el pueblo ame al opresor y odie al que representa a sus intereses. Por eso la premura de Fidel por alfabetizar nuestro pueblo apenas triunfo la Revolución. Hoy necesitamos alfabetizar a la juventud de cara a las campañas de mentiras que se desatan en las redes sociales. Siempre que puedo penetro con nuestra verdad las paginas enemigas y mentirosas.

  • Marcelino Silverio vasquez dijo:

    Muy buen artículo tiene mucho fundamentos y dice muchas verdades

  • JUANe dijo:

    No entiendo si Lula ” tenia la mayoria de los votos ” sin Lula votan por su contrario algo no cuadra ahi

  • Mágico dijo:

    Pienso que algo muy interesante pudiera ocurrir en América Latina en los próximos años, si efectivamente Jair Bolsonaro es elegido en Brasil. Este país con 207 millones de habitantes, la mitad de la población de América del Sur, tendrá una democracia de derecha; y México, con 123 millones de habitantes, tendrá una democracia de izquierda. Son los dos paísea más poblados de América Latina y sus presidentes habrán llegado al poder a través del voto popular mayoritario. Tanto Bolsonaro como López Obrador tienen una gigantesca tarea por delante, enfrentados a las derechas , las izquierdas, las transnacionales, los bancos internacionales, los grandes centros de poder, las desigualdades de sus sociedades, la corrupción dentro de sus propios partidarios, la delincuencia, los enemigos políticos oportunistas y los grandes medios de comunicación, entre los que están ahora las redes sociales. Los presidentes de Brasil y México tomarán posesión casi al mismo tiempo, pero López Obrador tendrá que abandonar el poder definitivamente en 2024, porque en México no existe la reelección presidencial. Como en Brasil sí existe, el pesidente brasileño pudiera gobernar hasta el 2028. Sea como sea, Bolsonaro y Lópea Obrador tendrán suficiente tiempo para verse las caras en más de una ocasión en reuniones internacionales, para visitarse si quieren y para tratar de demostrar ante América Latina y ante el mundo, cómo conducir hacia el futuro a sus respectivos países, enarbolando políticas diferentes, porque de ninguna manera serán opuestas.

  • Alejandro dijo:

    Si gana la segunda vuelta que es muy seguro, la derecha va aplicar lo que siempre hace, el pueblo lo sentirá y pasarán los años; pero regresará la izquierda con más experiencia. No podemos culpar tanto a la izquierda. Es que los poderosos saben que lo pueden perder todo y no están dispuesto a compartir. Para evitar eso hacen lo que haya que hacer y como tienen el apoyo de los grandes del mundo hacen y deshacen. Los gobiernos de izquierda no importa lo que hagan siempre los condenan.

  • Mario dijo:

    Es el precio a pagar por permitir elecciones libres y democráticas.

  • sachiel dijo:

    Bolsonaro si o si será presidente de Brasil,la fuerza castrense está con el

  • Eddy.SS dijo:

    El fenómeno Bolsonaro, Tromp y semejantes, no es nuevo, solo matices que empujan desde que surgió el primer estado socialista del planeta, veo parte del error desde su génesis, al usarse el término “Dictadura del proletariado” en oposición a la dictadura de los burgueses.

    Pero los si desposeídos cambian de parecer cuando alcanzan el poder y se corrompen, de lo que es difícil cuidarse y cito a nuestro Comandante Fidel cuando decía que la dirección debía ser colegiada porque: “si el poder corrompe, y el poder absoluto, corrompe absolutamente”

    La única forma de salvarse es llevando una vida limpia y honesta de entrega total a las causas sociales, ese es el ejemple de vida de la mayoría de nuestros revolucionarios y tal parece que esto falló al PT.

    A mi juicio, los errores vienen desde el pasado y de ellos debemos cuidarnos todos los revolucionarios que creemos perfecta nuestras obras y contemplamos desde la crítica piadosa los errores de otros, sin antes saber mirar los nuestros.

    Alguien se inventó el ´termino de “La derecha” y puso de “zurda” al progreso social. A los ambidiestros o “media tintas” los han llamados centristas, los que se dicen neutros.

    La verdadera definición la dio el Maestro: “los hombres van en os bandos, los que aman y construyen y los que odian y deshacen”. Y José Martí decía más… pero su obra está como la de Bolívar –con las botas puestas y pendientes por acabar”

    El problema es que encontrar a los que amen al pueblo es de puro evangelio y eso lo aprendieron los que no quieren perder el poder.

    Lula y Dilma, nunca debieron dejar brechas abiertas para que se impugnase su limpia hoja de trabajo a favor de los trabajadores, ni estos comprendieron a tiempo el precio del poder.

    Espero que el resto del electorado que es precisamente la mayoría, comprenda los riesgos y permita al PT retomar las riendas de la nación. El susto es necesario para la toma de conciencia, pero si no deciden a tiempo, el susto se convertirá en suplicio para esa mayoría. Unirlos es la meta de Haddad.

  • costelany dijo:

    He aprendido con los años que nada es verdad ni es mentira todo depende del cristal con que se miran las cosas, y ellos sabran digo los brasileños , si se que el partido de Lula fue perdiendo adeptos ha medida que pasaban los tiempos y ya cuando llego Dilma ya era muy poco lo que quedaba de ese partido , asi como van las cosas ese señor gobernara Brasil en breve, y eso es un asunto de los brasileño de nadie mas lo demas esta por ver …

Se han publicado 53 comentarios



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Gerardo Szalkowicz

Periodista. Editor de Nodal. Colabora en diversos medios como Tiempo Argentino, TeleSUR, Rebelión, ALAI y otros. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo” por Radionauta FM. Coordinador, junto a Pablo Solana, del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”.

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