Imprimir
Inicio » Especiales, Política  »

Las evidencias que deja la crisis del Grupo de Lima y los llamados a la intervención

| 17 |

Luis Almagro, uno de los impulsores del Grupo de Lima. Foto: Misión Verdad.

El Grupo de Lima, plataforma impulsada por Luis Almagro y el Departamento de Estado norteamericano, como proyecto paralelo a las organizaciones internacionales tradicionales para producir un acuerdo regional contra Venezuela y de respaldo a las sanciones económicas, difundió un comunicado donde rechaza las últimas declaraciones del Secretario General de la OEA, precisando que no se debe descartar ninguna opción para derrocar el gobierno de Nicolás Maduro, ni siquiera la intervención militar.

Esta aparente manifestación de condena a una confrontación directa en territorio venezolano liderado por Estados Unidos, es consecuencia de una línea narrativa que viene tanteando la posibilidad de avanzar con ese plan, apoyándose en el relato de la “crisis de refugiados venezolanos”, el “Estado fallido” y la supuesta amenaza que implica Venezuela para la región, en distintos órdenes.

Al plantear con seriedad el ataque unilateral contra la República Bolivariana, los países de la zona se desvincularon del planteamiento, ejerciendo cierto pragmatismo frente a los sectores más hostiles contra la soberanía venezolana. La evidencia principal que deja este alejamiento, es que la idea de la intervención militar en Venezuela se ha posicionado fuertemente en medios y ha logrado escalar a los decisores de la Casa Blanca y el Pentágono. Se transforma en una amenaza creíble.

Pero esta salida diplomática no es nueva. En septiembre de 2017 Donald Trump se reunió al margen de la Asamblea General de la ONU con el ex presidente Juan Manuel Santos y los presidentes de Brasil, Panamá y Perú, presionando con el tema de invadir a Venezuela, propuesta que fue rechazada en consenso por los países consultados.

Fallido el magnicidio, avanzan los llamados a la intervención militar

Inmediatamente de que se frustrara el primer intento de magnicidio mediante el uso de drones a un Presidente de una nación, se dio pasó a una cobertura extensa, con datos imprecisos y exagerando situaciones puntuales del fenómeno migratorio causado por las medidas de guerra económica implementadas contra Venezuela por Estados Unidos.

Tomar los reportajes de los medios corporativos en relación a este tema como sustento de las denuncias que posicionan al país como un asunto de seguridad para la región que compete a Estados Unidos, es la agenda que manejan tanto Almagro como el senador Marco Rubio. Ambos han utilizado la construcción de la “diáspora venezolana” y la narrativa del “Estado fallido” para proyectar un escenario en el que la invasión militar sea un recurso factible.

En el mismo seno del gobierno norteamericano existe una disputa acerca de la política exterior a tomarse contra Venezuela. La disputa entre los neoliberales demócratas y neoconservadores bipartidistas junto a su escolta mediática mundial y los sectores conversadores, ultranacionalista y supremacistas blancos representados por el presidente Trump, ha abierto una discusión pública sobre los planes de intervencionismo.

La posición de Almagro, en este sentido, responde a ese contexto inmediato. Durante un viaje que hizo el 14 de septiembre a la frontera colombo-venezolana, el Secretario General de la OEA ratificó la línea de violencia a escala militar.

En rueda de prensa realizada en el Puente Internacional Simón Bolívar, sitio al que asistió para fundamentalmente recoger insumos que le dieran el toque dramático a la cuestión migratoria, manifestó que “en cuanto a la intervención militar para derrocar a Nicolás Maduro, no debemos descartar ninguna opción”. Un abordaje superficial de testimonios “desgarradores” fue la maniobra para presionar con la amenaza de la “ayuda humanitaria”.

Sus consecutivos fracasos en concretar las acciones para desmantelar al país bajo la excusa de las denuncias humanitarias, hoy se intensifican debido al presente contexto de ofensiva económica que está asumiendo el presidente Maduro con el apoyo de fuerzas geopolíticas importantes, a saber, Rusia y China, que también lidian contra golpes a sus sistemas financieros bajo factura estadounidense.

A partir de allí, ese es el punto en el que surge la aceleración de velocidades, que no todos los actores políticos involucrados están dispuestos a asumir.

Igualmente Marco Rubio avanza en la dirección militar en una ruta despejada, luego de que quedara en evidencia por medios de alcance global como Bloomberg y The New York Times, que publicaron la participación de Washington en conversaciones con agentes del golpismo que estaban a cargo de la “Operación Constitución” y de otros planes de golpe de Estado.

Desde ese entonces, y bajo el formato de la campaña mediática migratoria (“la diáspora venezolana”), el senador republicano ha defendido el enfoque de “las opciones no descartadas” para abordar un problema continental que le ha costado al Estado norteamericano ingentes recursos en mecanismos no convencionales de agresión.

Además de funcionar como parte de su trabajo de “gendarme” dentro del Senado estadounidense, Marco Rubio aprovecha el relato del éxodo venezolano para hacer control de daños ante el recule del Grupo de Lima. La propagandización de un falso estado de miseria y hambre en la población venezolana empuja el motivo moral de salvaguardar los derechos humanos, saliendo a relucir Occidente como el “protector” de esta causa. La esencia que les permite invocar la “Responsabilidad para Proteger” (R2P) como doctrina de intervención humanitaria.

De hecho, luego del comunicado emitido por los 11 países firmantes, Rubio publicó en su cuenta de Twitter estar de acuerdo con que “todas las opciones deben estar sobre la mesa para lidiar con la crisis en Venezuela”, refiriéndose a lo expresado por el embajador colombiano en Estados Unidos, Francisco Santos, en su primer acto como funcionario internacional en ese país.

Bogotá: el sastre que toma las medidas del traje invasor

Colombia, Canadá y Guyana, fueron los únicos países que no firmaron el comunicado del Grupo de Lima rechazando cualquier acción que implique una intervención militar. Las declaraciones del embajador Santos aseguran que el cambio de régimen es indispensable para garantizar una solución a la situación venezolana. Respalda a Almagro y señala la falta de consenso con el resto de los países latinoamericanos sobre la consideración de todas las posibilidades para que ese cambio ocurra.

Anteriormente, su homólogo en Bogotá, Kevin Whitaker, marcó la pauta para que el país subordinado pudiera manifestarse con soporte sobre las últimas movidas de operaciones informativas que atacan, con el trasfondo de guerra a la Administración Trump, las salidas violentas de la dirección política de Washington.

En una entrevista de El Tiempo, el embajador de Estados Unidos en Colombia reiteró que Colombia cuenta con el apoyo de su país en caso de una supuesta agresión de Venezuela. Comentó la más reciente inyección de dólares que se hizo para la causa migratoria: 60 millones financiando la intervención humanitaria, disimuladas en la asistencia a los precarios “centros de refugiados” instalados en las ciudades limítrofes del país colombiano.

La insistencia en un supuesto conflicto fronterizo producto de la “tragedia venezolana” se está armando con el beneplácito del alto mando político estadounidense, quienes enviaron en el mes de agosto al secretario de Defensa, James Mattis, con la agenda prioritaria de puntualizar las acciones que el nuevo presidente colombiano debe seguir para aterrizar el suceso que desencadene el enfrentamiento y justifique el ataque unilateral del país vecino.

“Será como la primera visita a un sastre”, fue lo que expresó el jefe del Pentágono de la reunión para tratar el tema de seguridad del hemisferio con Iván Duque. Las medidas fueron tomadas con precisión por Colombia, que está asumiendo desde el fatídico quiebre de la oposición venezolana, al fallar con el modelo de revoluciones de color, el lobby pro-intervención a escala regional.

Condiciones a las que se enfrenta el Grupo de Lima en el continente

El cisma queda evidenciado en la región: la breve integración colectiva de los países en amparar los planes de caotización económica y social de la población venezolana, no mantiene su ritmo cuando las políticas exteriores del poder fragmentado en Estados Unidos se obstruyen entre ellas, sacudiendo a los Estados avasallados en la región latinoamericana.

Cuando países que se benefician de recursos facilitados por el Gobierno venezolano son sacrificados para continuar con la agenda sancionadora, como Brasil, que puede verse afectado en el suministro de energía eléctrica en una zona de su territorio por las acciones económicas coercitivas que le impiden pagar a Corpoelec, se dan esta clase de virajes en las relaciones con Venezuela.

Otro caso es Argentina, que siente exterminada la economía nacional luego de seguir la receta dictada por asesores del FMI y que ha derivado en una precarización de la vida social, con recortes financieros a los sectores públicos, el aumento del costo de servicios básicos y el debilitamiento de la seguridad social.

Los agentes encargados de retomar la senda de la Doctrina Monroe en el seno de los gobiernos progresistas, mediante intervenciones indirectas vía infiltración (judicial en el caso brasileño, política en lado ecuatoriano) en el Estado, ahora ven cómo se revierte la situación en sus respectivas administraciones. Son fichas frágiles en las operaciones contra Venezuela y por lo tanto descartables. Pedro Pablo Kuczynski, anfitrión inicial del Grupo de Lima, es testigo de ello.

De hecho, apoyar una intervención militar extranjera en Venezuela significaría para esos gobiernos que firmaron el último comunicado del Grupo de Lima un equívoco como decisión política, pues no sólo están frescas en la memoria los desastres humanitarios resultantes de tales invasiones (Panamá 1989, Libia 2011, etc.), sino que también tendría consecuencias regionales con mucha ascendencia en los países limítrofes con Venezuela o que tienen una relación comercial y diplomática que cuidar con el Estado que preside Maduro.

Colombia, por su parte, parece tener razones e intereses de sobra para empujar hacia una campaña bélica, pues con ese medio buscarían garantizar el control de una zona estratégica (el occidente venezolano) para el corredor del narcotráfico, así como del petróleo y la gasolina, un recurso imprescindible para la elaboración de la cocaína y su transporte.

En un contexto de golpe vía invasión militar, avizoran que los carteles de la droga quedarían al mando, cuyos intereses convergen estrechamente con la dinámica paraeconómica de poderes estadounidenses. Ello se ilustra con la siguiente pregunta enunciada desde esta tribuna: “¿Cómo satisfacer a los sectores gubernamentales de los Estados Unidos poniendo freno al negocio que oxigena y sostiene la economía colombiana, la parapolítica y el negocio de la guerra, que a su vez se mezcla con los intereses de otros sectores del mismo Estado norteamericano?”.

Proyecciones (realistas) de un ataque unilateral de Estados Unidos

Bajo este delicado cuadro, pareciera no haber un acuerdo entre las élites de Estados Unidos para activar ese escenario, ya que las fuerzas que se oponen están cartelizadas en una campaña de desprestigio contra el actual inquilino de la Casa Blanca.

Este conflicto interno, primero, determina con mayor claridad las intenciones de Estados Unidos y maximiza sus costos de credibilidad en la opinión pública. Segundo, legitima las denuncias que ha hecho el Estado venezolano de todas las operaciones para cambiar el orden político en el país.

Por otro lado, le da un margen para maniobrar con actores políticos que se decantan por el diálogo en detrimento de las acciones violentas, y hacia ese lado vira la diplomacia venezolana.

En lo inmediato se aprecia ese rumbo: una reunión con el directorio de Nicolás Maduro fue confirmada por José Luis Rodríguez Zapatero este miércoles 19 de septiembre. El ex presidente español, que ha desestimado las causas políticas del flujo migratorio y las ha contextualizado en las sanciones económicas, podría participar en una reversión del tratamiento que países miembros de la OEA le han dado a Venezuela.

En ese sentido, Hugo de Zela, vicecanciller de Perú que dirigió el comunicado del Grupo de Lima y que prevé la caída del actual presidente peruano, Martín Vizcarra, buscaría “congraciarse con la izquierda regional para que faciliten su elección tras una eventual salida de Almagro de la secretaría general de la OEA”, según publica Rafael Poleo en la Revista Zeta.

Así, una combinación de intereses y políticos que pugnan por un sitial en la cúspide regional pueden alejar en el corto plazo los vientos de intervención militar de una Venezuela asediada y amenazada por Washington.

Estas riñas internas y la intención de ganarse a los sectores que defienden el discurso oficial de las agresiones políticas y financieras a las que ha sido sometido el país en los últimos cinco años, describe una tendencia regresiva en los efectos de los embates internacionales, aun cuando estos buscan ser más agresivos.

(Tomado de Misión Verdad)

Se han publicado 17 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Rey64 dijo:

    No se entiende. Por un lado el Grupo de Lima “rechaza” la posición de Almagro y otro “apoya” lo mismo que este propone.

  • profesor dijo:

    almagro es un titere de los yankis. pasara al basurero sin dudas. que pena un tipo asi. ademas es un asesino peligroso. un gran cobarde como el es capaz de llevar al region al olocausto.

  • armando dijo:

    Saludos:

    ¿¿ Cuando se va a Publicar las fotos de este mercenario entrando al Dpto de Defensa de EEUU para recibir indicaciones ??

  • Radical dijo:

    creo q va a ganar mucho dinero en Cuba haciendo de payaso en fiestas infantiles

  • Mágico dijo:

    Para el articulista todos los problemas de Venezuela son inventados: ni crisis migratoria, ni crisis alimentaria, si crisis de salud, ni crisis monetaria. Todos son mentiras fabricadas por las transnacionales de la información para justificar una intervanción en el país. Pero la realidad es que el mundo entero se ha creído las supuestas mentiras que divulga la prensa diariamente y Maduro no ha podido convencer a nadie con sus supuestas verdades. Así las cosas, Venezuela sí está amenazada militarmente, independientemente de si por el momento el Grupo de Lima apoya o no la intervención directa. Es de sobra conocido ya que la oposición política venezolana no puede acabar con Maduro, porque está prácticamente destrozada en lo inteno. Tampoco hay un pueblo en el que pueda apoyarse dicha oposición, pues los venezolanos se han dado cuenta de que es más fácil huir del país que tumbar al presidente. Exactamente los venzolanos están imitando a los cubanos: subordinan sus diferencias con el gobierno a la posibilidad de buscar, en otros escenarios, un mejor futuro. Por otra parte, Nicolás Maduro no va a entregar el poder, porque tiene compromisos con su propia persona, con los dirigentes chavistas y con Cuba. Maduro no tendría lugar donde reposen sus hueso si abamdona Miraflores; por eso trata de aferrarse a cualquier clavo caliente que se encuentra en su camino. Hace bastante tiempo ya que Maduro quemó sus naves. Ante esa sombría perspectiva, no le queda otra alternativa a los enmigos de Maduro que la opción militar, ya sea apoyando una rebelión castrista interna o invadiendo el país desde Colombia, en busca del apoyo o la rendición de la Guardia Nacional Venezolana. Sguramente los Estados Unidos ya están preparados para eso y el vecino colombiano también. No se necesita a nadie más. El costo político para los Estados Unidos frente a Latinoamérica, resultaría mínimo. No será la pimera vez que el gobierno norteamericano toma una medida de este corte, y siempre ha salido victorioso, nunca para ellos la sangre ha llegado al río. En estos momentos son mucho mejores que nunca las condiciones que tienen los gringos para lanzarse a la aventura, pues cuentan con un país fronterizo con Venezuela dispuesto a secundarlos y con el resto de los vecinos decididos a mirar hacia el lado, para ni enterarse de lo que ocurre.

    • x48 dijo:

      EU inventa miles de cosas sobre Cuba, de q es un país peligroso, y los únicos q le hacen caso son los mismos estadounidenses porq, porq nunca han venido.

    • rafael g dijo:

      magico para ti todo lo del articulista es inventado lo que es inventado es toda la mentira que tu expresa que ni tu mismo te lo cree. yo estuve en Venezuela y aunque habia problemas con la economia creada por tus amigos de la burguesia para crear dificultades y no pudieron vencer ni lo podran para pena tuya .lee mas y no hablas boberias

  • LGG dijo:

    HASTA CUANDO Y POR QUE SE LE PERMITE A ESTE SEÑOR HACER LO QUE QUIERA, LOS PUEBLOS DEBERIAN JUNTARSE PARA JUNTOS DESTERRAR A TERRORISTAS COMO ALMAGRO

  • José García Álvarez dijo:

    “No hay peor siego que el que no quiere ver”,reza un refran popular.El llamado grupo de Lima,deviera llamarse grupo de traidores,de vende patrias,de servilismo,entreguismo,sumisión.
    Los problemas que hoy infrenta la hermana República de Venezuela estan dado como todo el mundo sensato sabe a causa de la constante agresión Yanqui y sus lacayos internos e externos,que no le han tregua con agresiones,que le han querido arrebatar la paz que construyen. A venezuela el Imperio,la OEA,y mal llamado grupo de lima,le estan aplicando el terrorismo de estado.
    ¡ VENEZUELA Y LA UNIÓN CÍVICO-MILITAR VENCERAN!

  • Rafael Cantero P. dijo:

    El artículo es analítico, sin embargo una agresión a Venezuela en la actualidad no creo que traiga positivos resultados a EE.UU y sus lamebotas, de todas maneras Venezuela debe prepararse y hacerlo bien, adquirir las mejores armas AA rusas que sería el primer paso para enfriar las calenturientas mentes de aquellos que no ven más allá de sus narices detrás de un cómodo buró, como Marquitos Rubio, el bitonguito de Miami.

  • GAM dijo:

    La OEA no necesita solución, sino disolución. Dejemos de lado las hojas de parra y reconozcamos que ha tocado fondo con la solicitud de agresión a una nación independiente. Si Cuba ha sobrevivido sin OEA, y Venezuela decidió excluirse voluntariamente, ¿qué esperan los países de América Latina y el Caribe que defienden su dignidad? ‘’Llegó la hora de la Segunda Independencia’’, aunque hay que estar dispuestos a pagar el precio de la Libertad.

  • Radical dijo:

    Perdiendo el tiempo con el talento q tiene para entretener a los niños haciendo de payaso.

  • Elpidio dijo:

    El “Grupo de Lima” y la OEA deberían dejar que los problemas de Venezuela lo resolvieran lo venezolanos, dejar de estar heciéndole “la pala” a los EU, para que les garantice un pago por servicios oscuros. Seguramente que Almagro ya tiene garantizada una Mansión en Miami y una pensión por los servicios que les hace a los Yanquis.

  • El Tombo dijo:

    Con esa pose tan singular todo me inclina a pensar que el señor Almagro necesita urgentemente un aplique de Mebendazol.

  • Jose R. Oro dijo:

    Eso es lo que está pasando, tal y como lo dice el artículo de Misión Verdad. Si deseo acotar que Colombia está jugando a favor de los EE.UU., pero no tiene ninguna intención de invadir a Venezuela, los lideres colombianos, no importa cuán ultraderechistas sean, no van a dar un paso que ellos saben es completamente suicida. Desatarían un conflicto de una envergadura espectacular, también dentro de Colombia, no solo de Venezuela.
    El artículo omite expresar la importancia de la elección de AMLO, en Mexico y el impacto positivo que esto tiene para Venezuela. También menciona por sus nombres a los países que no firmaron el rechazo a la vía militar, pero omite, lo que es incorrecto a los países que si lo hicieron: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía.

  • Jose R. Oro dijo:

    México, que durante la presidencia de Peña Nieto había sido bastante hostil contra la República Bolivariana, ahora va a cambiar el rumbo sustantivamente, para el mayor chagrín de Almagro y DT.

  • Jose R. Oro dijo:

    Eso es lo que está pasando, tal y como lo dice el artículo de Misión Verdad. Si deseo acotar que Colombia está jugando a favor de los EE.UU., pero invadir a Venezuela, los lideres colombianos, no importa cuán ultraderechistas sean, deben pensar mucho antes de dar un paso que ellos saben es completamente suicida. Desatarían un conflicto de una envergadura espectacular, dentro de Colombia (la aplastante mayoría de los colombianos se oponen a una agresión anti –Bolivariana), no solo de Venezuela.
    El artículo no expresa la importancia de la elección de AMLO, en Mexico y el impacto positivo que esto tiene para Venezuela. Hay que decir que la victoria de AMLO tiene un impacto colosal en disminuir a la OEA como una avenida de afgresion anti – bolivariana. También menciona por sus nombres a los países que no firmaron el rechazo a la vía militar, pero omite, a los países que si lo hicieron: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía.

Se han publicado 17 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también