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La Revolución bolchevique en su centenario: Lo que no debemos olvidar.

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Mucho tiene que ver la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia con las actuales búsquedas de un mundo mejor al que millones de seres humanos aspiran por haber provocado una transformación revolucionaria de largo alcance, más allá de las fronteras rusas – más tarde soviéticas-, y por ser la primera experiencia de desconexión del dominio capitalista e imperialista.

Los méritos de ese importante acontecimiento se multiplican si se tienen en cuenta las condiciones económicas de la Rusia de principios del siglo XX, país inmenso semifeudal, con millones de analfabetos y solo con algunos bolsones de desarrollo industrial. A ello se une que al derrocar la reaccionaria monarquía zarista y emprender el cambio revolucionario debió enfrentar la agresión económica y militar de prácticamente todas las potencias capitalistas de la época.

En aquellas difíciles condiciones la revolución provocó una colosal transformación socioeconómica, política y cultural a favor de los intereses de las mayorías desposeídas y excluidas de riquezas y derechos.

Fue una experiencia de búsqueda y descubrimiento de un cambio cultural y civilizatorio y, como muchos reconocen, fue un huracán de esperanzas, no solo para Rusia y para las repúblicas soviéticas que más tarde fueron conformándose, sino para los trabajadores del mundo empeñados en lograr una mejor distribución de la riqueza y el cese de la explotación, junto con la dignificación del trabajo.

La Gran Revolución Socialista de Octubre revolucionó el mundo, motivó la implementación de fórmulas organizativas para enfrentar al capital y como una oleada se fueron multiplicando partidos comunistas, sindicatos, movimientos obreros y campesinos, junto con organizaciones de mujeres en defensa de sus derechos, a la vez que creció el enfrentamiento al colonialismo y al neocolonialismo.

Aquella revolución impregnó de nuevos bríos la lucha popular en nuestro continente, gestada desde fines del siglo XIX cuando el imperialismo norteamericano – como había avizorado José Martí-, se expandía con botas injerencistas y usurpadoras de riquezas naturales. En ese contexto la clase obrera crecía en algunos países de mayor desarrollo industrial bajo el influjo de ideas revolucionarias, marxistas en muchos casos, anarquistas en otros, que traían los inmigrantes europeos que llegaban a tierra latinoamericana y caribeña. Fueron ideas y acciones revolucionarias que después de 1917 se multiplicaron.

Mucho tuvo que ver la revolución de 1917 en Rusia con las conquistas sociales obtenidas por amplias masas populares a lo largo del siglo XX y con las capacidades patrióticas e internacionalistas desarrolladas en los pueblos de las repúblicas soviéticas que, junto con el Ejército Rojo, fueron decisivos en el enfrentamiento y derrota del fascismo. También tuvo mucho que ver con las razones que llevaron a que la URSS se convirtiera en la segunda potencia mundial, a devenir factor de equilibrio que posibilitó mejores condiciones para el logro de la independencia de muchos países coloniales. Aquel inmenso país fue el que envío el primer hombre, la primera mujer y el primer latinoamericano al espacio, lo que no es simple simbolismo, sino muestra de desarrollo científico y tecnológico a favor de la paz.

El propio capitalismo no pudo eludir los impactos de la revolución y se vio obligado a adaptarse a un nuevo contexto en el que le aparecía un fuerte rival que más tarde condujo a la bipolaridad. Las tesis y acciones reformistas a favor del llamado “Estado de Bienestar” en las formaciones del capitalismo europeo fue uno de esos impactos, al igual que la política del llamado New Deal (1933-1938) adoptada por el Presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt.

Fue una revolución genuina con incalculable valor histórico y político, que no puede subestimarse por las desviaciones que en algún momento alejaron a dirigentes y sectores de la sociedad soviética de las bases conceptuales y políticas de la revolución y de las honestas raíces marxistas de los ideales y acciones de Vladimir I. Lenin y de otros líderes de aquella gesta.

No es en esta oportunidad que vamos a juzgar las tergiversaciones acerca del ideal socialista, ni la perversión de prácticas democráticas que más tarde permearon a la URSS, tampoco nos detendremos con puntos de vista acerca del desmontaje de la construcción del socialismo que condujo al desplome de una sociedad que se levantó con notables éxitos como alternativa al capitalismo. Pero mucho menos vamos a demeritar lo que significó la Revolución de Octubre y la existencia de la URSS y el campo socialista europeo para el mundo subdesarrollado y para el avance de la Revolución Cubana.

Lo cierto es que lo ocurrido fue una extraordinaria experiencia cuyos logros y errores requieren de profundización y análisis. Los primeros como muestra de lo que es posible alcanzar por los pueblos a favor de sus intereses, y los segundos para reflexionar acerca de factores endógenos en un proceso de transición socialista que pueden llevar a su desmontaje, incluso en muy poco tiempo, si no se solucionan adecuadamente las contradicciones propias de ese tipo de proceso.

Son temas en los que hay que profundizar junto con interrogantes alrededor de enfoques conceptuales, socioeconómicos y políticos que se fueron instalando en la URSS sobre problemáticas muy sensibles, sobre todo para el pueblo.

Es el caso de la correlación entre desarrollo y crecimiento económico sin que se despliegue una conciencia individual y social permeada de valores socialistas y comunistas; el distanciamiento de las estructuras partidistas, estatales y de gobierno de las masas y del Estado con la sociedad civil, junto con la subvaloración del factor subjetivo en un proceso revolucionario y de su rol en la necesaria renovación de la hegemonía socialista. También el impacto social de distorsiones en el campo de la cultura, el dogmatismo, el burocratismo y la corrupción merecen serias reflexiones si se tienen en cuenta los alertas planteados por Lenin desde antes del triunfo de la revolución, pero sobre todo entre 1918 y 1923.

De muchos trabajos, notas y reflexiones expuestos durante poco más del primer lustro de la revolución en el poder destacamos sus análisis en “Las tareas inmediatas del poder soviético” y ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder? donde profundizó sobre las complejidades asociadas a la tarea de gobernar representando los intereses de obreros y campesinos. También resaltamos las proyecciones sobre temas de organización y política partidista expuestos en su carta de diciembre de 1922 al congreso del partido que para muchos constituye su testamento político con claras referencias al importante rol de los obreros y campesinos, de las masas populares, en un proceso hacia el socialismo.

Lo cierto es que lo que lo que condujo al derrumbe de la URSS no puede achacarse ni a Lenin, ni al marxismo, ni puede utilizarse para descalificar el valor histórico y político de la Revolución Bolchevique de 2017, acontecimiento que reviste gran actualidad más allá de la celebración de su centenario. No se trata de envolvernos en nostalgia, sino de analizar equilibradamente los hechos históricos, los logros, los errores, las contradicciones que existieron, pero también la inconsistencia de mitos y trampas que se levantan, sobre todo desde 1989, con vistas a “fundamentar” la supuesta inviabilidad del socialismo y la inevitabilidad del capitalismo, lo que constituye un fatalismo histórico inaceptable.

Pero sobre todo el análisis de la Revolución de Octubre demuestra que las lecciones de la historia son un legado irrenunciable que nutre el movimiento anticapitalista y antiimperialista en la actualidad, son recursos que alimentan el accionar para enfrentar el presente y proyectar el futuro de los que aspiran a un mundo mejor. Son lecciones para el despliegue de los procesos de transición socialista que siempre se desarrollarán con muchas condiciones inéditas porque no hay dos países iguales, pero que a la vez requieren de brújulas que permitan encausar el rumbo hacia una estrategia de orden socialista. Por tanto no solo aporta a la evaluación del pasado, sino a la proyección del presente y el futuro de la humanidad.

Se han publicado 17 comentarios



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  • Francesco Monterisi (Italia) dijo:

    Viva Lenin!
    articulo traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=27529

  • HDSalazar dijo:

    Es un articulo muy bueno y soy estoy completamente de acuerdo con la autora en que el impacto social de distorsiones en el campo de la cultura, el dogmatismo, el burocratismo y la corrupción fueron las principales responsables del derrumbe de la URSS, especialmente la CORRUPCIÓN imperante en una gran mayoría de dirigentes a todos los niveles, lo digo con propiedad porque estudié en ese país durante cinco años (1981/86) y ya se vislumbraba la hecatombe.

  • Pedro moreano dijo:

    No se puede valorar el centenario de la revolución bolchebique sin mencionar al camarada Stalin fiel y leal discípulo de Lenin…acaso hay que hacerle coro a los argumentos del imperio y corifeos….Lenin sentenció así…. Quien no compendre el papel de la dictadura del proletariado conlleva al revisionismo y por ende a la restauración del capitalismo…..Stalin después de Lenin no fue el artifice del desarrollo del socialismo en la URSS y del conductor magistral en la degunda guerra mundial para así derrotar con el ejército al fascismo aleman?….Retomemos los fundamentos del socialismo científico para reorientar el camino revolucionario para derrotar al imperialismo y a las burguesías apátridas en el mundo?

  • Daniel Luis Baute Churrut dijo:

    hola..Che en sus cartas de Praga..anuncio el regreso al capitalismo.Fue un visionarioi..pero el dogmatismo impidio ver esas crticas del hombre nuevo…del CHE.
    Gracias.

  • johnwayne dijo:

    …cuando se trata de logros y errores,¿que importan los hombres?…¿importa como piensen los hombres?…creamos mitos y,en mi opinion eso fue la “Gran” revolucion de octubre…les recomiendo mas y mas lectura…

  • Jose dijo:

    ¡Todo el Poder a los soviets!
    Hay que ser más respetuosos con la Historia; todos los documentos de la era soviética han sido desclasificados y pueden ser consultados libremente por cualquiera que así lo desee, incluso en línea…

  • yunier dijo:

    Muchas gracias, por tan equilibrado, ameno e interesante artículo sobre la importancia de la primera Revolución Socialista en el mundo y su impacto hasta nuestros días. Sobre todo para Cuba, que se mantiene en el camino de la transición socialista.

  • chaika dijo:

    En la historia moderna y contemporanea del mundo hay que hablar de un antes y despues de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Lenin vivio, vive y vivira siempre!!!! URRA!!!!

  • Taran dijo:

    No debemos olvidarlo, pero la verdad tengo la impresion de que se recuerda bien
    poco, sobre todo a las nuevas generaciones, ellos ya no veran aquellas excelentes
    peliculas de guerra que evocaban las hazannas del Ejercito Rojo, ellos veran muchos mas peliculas y series norteamericanas, recuerden que en ese pais muchos todavias creen que ellos ganaron la guerra. Ellos no veran la excelente pelicula sovietica en dos partes “Campanas Rojas”, dedicadas a las memorias de John Reed, testigo de la Revolucion mexicana y de la de octubre. Ellos no leeran libros de las Editoriales Raduga y Mir, es mas, casi no leeran ningun libro, mejor veran alguna serie o pelicula ya sabemos de donde. Aunque es historia pasada, creo que debemos recordar mas todo lo bueno que logro el socialismo en Europa, por todos los medios, creo que se le ha dado de un poco de lado a eso. Felicidades y no se si me publicaran.

  • José García Álvarez dijo:

    LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE ES PASADO Y PRESENTE DE GENERACIONES QUE SE QUITARON EL YUGO IMPERIAL Y COMENZARON UNA LARGA LUCHA EN IGUALAR LAS RIQUEZAS CREADAS POR EL HOMBRE PARA QUE LOS PUEBLOS SUFRIERAN MENOS EL IMPACTO DE LA DESIGUALDAD,HOY TADABÍA LA HUMANIDAD SE INFRENTA A UN CAPITALISMO SALVAJE Y HEGOISTA ,QUE PRETENDE DETENER LOS MOVIMIENTOS SOCIALES QUE EMERGEN DEL DESIGUAL SISTEMA CAPITALISTA ,PERO LA HISTORIS ES IRREVERSIBLE Y LOS PUEBLOS NO SE DETENDRAN EN BUSCAR SOLUCIONES JUSTAS PARA UN MUNDO MEJOR.

  • Rodolfo Poveda dijo:

    La Revolución de Octubre le enseñó a la Humanidad que es posible un mundo mejor y más justo,también que el Socialismo incuestinablemente es el futuro.

  • Jose R Oro dijo:

    La GRSO fue a mi juicio el más grande evento del siglo XX, no me canso de repetirlo, porque merece en cada lugar que se escriba ser enfatizado. El titulo de este interesante artículo es “La Revolución bolchevique en su centenario: Lo que no debemos olvidar”. Es muy importante no olvidar este excepcional proceso social. Pero además del necesario recuerdo de todo, es crítico saber que se debe repetir, que se puede adaptar y que se debe omitir, en los procesos actuales y futuros de construcción de sociedades socialistas. Por supuesto que este es un tema extenso, complejo y con granes cuotas de subjetivismo y opiniones, no para ser discutido en un artículo de jubileo y conmemoración. Es supremamente esencial como dice la brillante autora tener siempre presente, “lo que no debemos olvidar”, pero la memoria no puede ser selectiva. El recordar solo lo que queremos recordar, y olvidar lo que no deseamos discutir, no va a ayudarnos en ese “camino hacia lo ignoto” que es la construcción del socialismo
    ¡Gloria eterna a la Gran Revolución Socialista de Octubre!

  • Dinardo Suárez Rojas dijo:

    Mucho tiene que ver la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia con las actuales búsquedas de un mundo mejor al que millones de seres humanos aspiran por haber provocado una transformación revolucionaria de largo alcance, más allá de las fronteras rusas – más tarde soviéticas-, y por ser la primera experiencia de desconexión del dominio capitalista e imperialista.
    Estoy de acuerdo con el comentario anterior.
    Hasta la victoria siempre.
    Dinardo

  • johnwayne dijo:

    …estimado cubadebatiente Pedro moreano,el camarada Stalin,¿fiel y leal discipulo de Lenin?…

  • Angelina Rojas dijo:

    No es exactamente un comentario. El trabajo de Olguita es excelente. Es que desde hace dos días que quiero mandar un trabajo sobre el tema y no logro saber cómo puedo hacerlo. Por ersa razón lo incluyo aquí.

    La Revolución de Octubre y el pueblo cubano. Una visión a cien años.
    Por Angelina Rojas Blaquier
    Al triunfar la Revolución de Octubre en Rusia, en 1917, el pueblo cubano había concluido su larga lucha contra los colonialistas españoles e iniciado su enfrentamiento al neocolonialismo impuesto por Estados Unidos.
    Tras el escamoteo de una independencia ganada en los campos de batalla por los heroicos mambises mediante la adición de la Enmienda Platt a la Constitución de 1901, los trabajadores y el resto de los sectores populares enrumbaron sus luchas contrala explotación capitalista, y contra los primeros intentos gubernamentales y reformistas por crear organizaciones obreras que les fueran afines. Así, las ideas de la Revolución de Octubre guiada por Lenin, influyeron especialmente en sus luchas, en tanto demostración de que los trabajadores podían alcanzar el poder.
    El surgimiento e influencia del primer estado de obreros y campesinos en el mundo, coadyuvó al rápido avance organizativo y político de las masas trabajadoras, de una parte de los intelectuales y también entre los estudiantes. La prensa obrera y otros medios, en oposición a los órganos de la burguesía, comenzaron a divulgar su alcance, y su carácter de verdadera revolución social. Entre ellos se destacan, escritos por Carlos Baliño: En Marcha hacia la vida y la libertad, publicado en el mes de abril de 1017 en la revista Cuba y América, coincidiendo con las Tesis de Abril de Lenin, en el cual describe la situación existente tras el triunfo de la revolución de febrero en Rusia, y vislumbra los cambios que se producirían varios meses después. Otro fue el titulado La Revolución Rusa, aparecido en diciembre de 1917, que refería el alcance de la Revolución, y su carácter de verdadera revolución social.
    Pero la Revolución de Octubre no sólo despertó una simpatía declarativa en el pueblo cubano. De inmediato de desplegó una solidaridad activa con el nuevo estado, al tiempo que repercutía acelerando la radicalización de sus luchas contestatarias, coadyuvando también al rápido avance de su proceso organizativo.
    El líder obrero Alfredo López y otros anarquistas y anarco-sindicalistas honestos, se acercaron aceleradamente a la ideología marxista, respaldados por la tremenda labor ideopolítica realizada por Carlos Baliño, Agustín Martín Veloz, Julio Cesar Gandarilla, entre otros pensadores y luchadores revolucionarios cubanos. Ello favoreció la polarización clasista de los trabajadores frente a aquellos dirigentes que se anclaron en un reformismo ajeno a la verdadera defensa de los intereses de la clase que se suponía representaban.
    Entre sus primeros respaldos se destacan las conmemoraciones del 1º de Mayo en 1918 y 1919, efectuadas en el Teatro Payret, convocadas por la Agrupación Socialista de La Habana. Allí se escucharon mensajes solidarios con la nueva Rusia; vocablos como soviet y bolsheviki, y comenzaba a sustituirse la forma organizativa gremial por la sindical.
    En el Congreso Nacional Obrero celebrado del 14 al 16 de abril de 1920, sus delegados aprobaron un histórico saludo de la clase obrera cubana a la Rusia soviética donde se precisaba que “la Rusia Roja era como un faro de luz, como ejemplo, guía y estímulo para las maltratadas muchedumbres ansiosas de redención y justicia…, y le enviaban “a nuestros hermanos de Rusia el testimonio de nuestra solidaridad revolucionaria. El Congreso.”
    También en 1920, en respuesta a la solicitud de ayuda hecha por Lenin ante la sequía y la hambruna en su país, surgieron varios Comités de Ayuda a Rusia en las provincias hasta llegar al Comité Cubano de Ayuda a Rusia, presidido por Carlos Baliño, que centralizaba las acciones solidarias, especialmente para la recaudación de fondos, transfiriéndolos posteriormente desde La Habana a nombre de Vladimir I. Lenin.
    El Octubre Rojo también influyó en el fortalecimiento de la Agrupación Socialista de La Habana desde 1918, mediante la profundización en el conocimiento del socialismo marxista. Ella encabezó las campañas de solidaridad de los trabajadores cubanos con la naciente Rusia soviética y trabajó arduamente en la divulgación de la misma y su significado universal.
    En Declaración de Principios del 16 de julio de 1922, la Agrupación Socialista denunció a los falsos líderes que impedían la unidad obrera y se declara marxista, identificada con los principios que caracterizan a la revolución rusa, hace oficial ruptura con la II Internacional, y declara su adhesión a la III Internacional, aceptando sus 21 condiciones, asegurando que los obreros cubanos responderían con su espíritu solidario, al clamor de los compañeros rusos.
    La misma precisa entre sus objetivos, fijar en las organizaciones obreras cubanas el espíritu de la lucha de clases, y convencerlas de adherirse a la Internacional Sindical Roja, por su espíritu revolucionario.
    Ya en manifiesto de apoyo a la Rusia Soviética, firmado por Baliño a finales de 1921, se expresa: “los ardientes deseos de los obreros de Cuba (…) de contribuir directamente con sus esfuerzos a consolidar la República soviet, la obra revolucionaria más trascendental que pueblo alguno haya realizado, siendo nuestros camaradas rusos, los cíclopes de esa colosal empresa de transformación social (…) Los obreros de Cuba partirán su pan con los camaradas rusos… por deber y por conciencia”.
    Vale decir que Lenin tuvo temprano conocimiento de la existencia de Cuba y sus luchas: en la despedida del duelo del cubano Pablo Lafargue, yerno de Carlos Marx, dijo de él que había llegado de «una tierra cálida y heroica donde en 1898 se libró la primera guerra imperialista del mundo».
    La primera expresión concreta y trascendente de los avances organizativos y políticos de la clase obrera, fue la fundación por Alfredo López, en 1921, de la Federación Obrera de La Habana.
    En noviembre de 1922 apareció la revista Espartaco como homenaje al quinto aniversario de la Revolución de Octubre, a fin de divulgar las ideas de la Revolución, sus líderes, sus primeros logros en la economía, la educación y la cultura, difundir las ideas más avanzadas del pensamiento social y político de la época, e incorporar análisis de diversos problemas de interés para la clase obrera cubana.
    Ya el 18 de marzo de 1923 se fundó la Agrupación Comunista de La Habana, inspirada en el ideario leninista, y poco después la de Guanabacoa, otro formidable paso hacia el avance de las luchas proletarias con sentido clasista.
    La publicación del periódico Lucha de clases, órgano de dicha Agrupación desde marzo de 1924, bajo la dirección de Carlos Baliño, fue otra fuente para el enriquecimiento cultural e ideológico de la población con respecto a la situación socio política del país, al quehacer de las organizaciones representativas de los intereses populares y al conocimiento de las razones y avances de la epopeya rusa.
    La simpatía y respaldo a la Revolución de Octubre, germinó también entre los jóvenes, especialmente los estudiantes. Guiados por Julio Antonio Mella, comprendieron tempranamente que la movilización espontánea inherente a las clases y sectores potencialmente contestatarios, necesitaba de la preparación teórica y cultural que sustentara el respaldo. Con esa convicción crearon cuantos medios les fue posible para coadyuvar a la movilización interna y a la solidaridad internacional, entre ellos, el grupo Renovación en mayo de 1923, para el estudio de la teoría marxista y los ideales martianos.
    Los participantes al Primer Congreso Nacional de Estudiantes, del 15 al 25 de octubre de 1923, presidido por Julio Antonio Mella, expresaron su respaldo a la Revolución de Octubre, se declararon contrarios a todos los imperialismos, especialmente el yanqui, y pidieron al gobierno cubano el reconocimiento de la URSS. A ello se sumó la fundación de la Universidad Popular José Martí, a fin de dotar a los trabajadores y sus familiares de los conocimientos necesarios para entender el mundo en que vivían, la necesidad de realizar una lucha verdaderamente emancipadora y promover la alianza obrero estudiantil.
    Un momento importante en la solidaridad del pueblo cubano hacia el pueblo soviético y su revolución, visto como paradigma de continuidad para las luchas propias, fue el homenaje rendido al líder del proletariado mundial en esta colina que desde 1924 lleva su nombre y el acto que siguió frente al Ayuntamiento. La numerosa concurrencia manifestó su adhesión combativa al pueblo soviético y al jefe de su revolución victoriosa y esperanzadora.
    Existen numerosas informaciones y testimonios de los actos realizados en distintas localidades del país, en honor a Lenin. Especialmente valioso resultó el realizado en el Centro Obrero de La Habana el 4 de febrero de 1924, organizado por la Agrupación Comunista, entre cuyos oradores se destacó Julio Antonio Mella.
    También es notable la conmemoración del 1º de Mayo de 1925 en el país, especialmente en La Habana donde se realizó el primer desfile obrero en la República, con más de 40 mil asistentes. Ya en horas de la tarde, una peregrinación desde el Ayuntamiento de Regla hasta la recién inaugurada Colina Lenin, con participación del alcalde, Antonio Bosch, portando numerosas banderas rojas.
    La visita de Mella y varios compañeros al barco soviético Vatslav Vorovski en el puerto de Cárdenas, y la confraternización con los marinos soviéticos, quienes recibieron los saludos y la admiración del pueblo cubano, fue otro importante acontecimiento solidario.
    Tanto crecieron esa solidaridad y muestras de simpatía, que en la negativa del Ministro de Gobernación para que Mella visitara el barco, argumentó que “…la campaña bolchevique se ha extendido tanto en Cuba que el gobierno está dispuesto a expulsar a todo extranjero que se dedique a esa propaganda y a encarcelar al nativo que la secunde”. El 10 de agosto Mella pronunció una conferencia en la, titulada Una tarde bajo la bandera Roja, impartida en la Sociedad de Torcedores.
    Estos y otros actos hicieron de agosto de 1925 una suerte de colofón del accionar revolucionario que se venía radicalizando entre los distintos sectores sociales del país desde principios de la década.
    Del 2 y el 7 de agosto se efectuó en La Habana el III Congreso Nacional Obrero que originó la Confederación Nacional de Obreros de Cuba, cuyo valor esencial fue la agrupación de los trabajadores en una sola organización nacional, punto de partida para la concertación de una verdadera unidad clasista.
    Pocos días después, el 16 de agosto, quedó fundado el primer Partido Comunista de Cuba. Con su creación se abrió una nueva etapa en la lucha política y clasista de los trabajadores y el resto de los sectores populares. El eco del octubre ruso alcanzaba a todos, acelerando el difícil camino hacia la derrota del imperio.
    Los dos objetivos aprobados por el Partido para su labor, precisaron el vínculo del ideario comunista con las tradiciones de luchas cubanas, al precisar:
    “Con la enseñanza de Lenin, haremos una realidad el postulado ideológico de Martí adaptado al momento histórico: CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”.
    En el transcurso de las luchas de los trabajadores y el resto de los sectores populares en aquella trascendente coyuntura interna e internacional, quedó demostrado hasta dónde podían llegar quienes buscaban apropiarse del mundo, y simultáneamente, hasta dónde podía llegar la fuerza de los trabajadores. La Revolución de Octubre se erigió como constatación de un camino.
    Cualquier acercamiento a la historia de las luchas políticas hasta hoy, evidencia con claridad y prontitud la influencia de la Revolución de Octubre y el aporte de su conductor, Vladimir Ilich Lenin. Su experiencia, sus teorías, sus resultados, sus dirigentes y sus paradigmas, deben ser estudiados como nunca antes, toda vez que no ha cambiado la esencia opresora que la justificó entonces y la sigue exigiendo ahora.

  • Jose R Oro dijo:

    Ayer se cumplió un siglo de ese 7 de noviembre del 1917, en que triunfó la siempre joven GRSO, el evento más grande del siglo XX, conducente al desarrollo de una nueva y superior formación económico-social, el Socialismo. Dirigida por el genial V.I. Lenin, convirtió el pensamiento teórico de los clásicos del marxismo (incluyéndolo a el mismo) en un estado real, tangible, corpóreo, que se defendió y defendió a muchos otros pueblos de sus enemigos de clase.
    Muy bien expresado en el artículo de Olga Fernández Ríos, de indudable valor, merecido reconocimiento a ese hecho de relevancia planetaria que fue la GRSO. Deseo sin embargo comentar algunos puntos, decididamente menores que no tienen conflicto con la esencia sumamente correcta de lo escrito.
    1. El zarismo fue derrocado por la Revolución de Febrero, no por la GRSO que derrocó al “Gobierno Provisional” de A. Kerenski.
    2. Muy importante a mi juicio es la afirmación de Olga Fernández Ríos, de que “para reflexionar acerca de factores endógenos en un proceso de transición socialista que pueden llevar a su desmontaje, incluso en muy poco tiempo, si no se solucionan adecuadamente las contradicciones propias de ese tipo de proceso”, palabras con las que concuerdo, aunque quizás no estemos pensando de lo mismo. En mi opinión las principales causas “endógenas” que hacen vulnerable al socialismo son las carencias, es decir el estar faltos de un desarrollo de las fuerzas productivas que sustenten las relaciones de producción que se establecieron, porque no se puede distribuir lo que no se ha producido. Las desviaciones de ideología que dieron al traste con la URSS, no con la GRSO, ¡que triunfó para siempre!, son a mi juicio consecuencia y no causa de lo anterior.
    3. Dice la autora que: “Pero sobre todo el análisis de la Revolución de Octubre demuestra que las lecciones de la historia son un legado irrenunciable que nutre el movimiento anticapitalista y antiimperialista en la actualidad, son recursos que alimentan el accionar para enfrentar el presente y proyectar el futuro de los que aspiran a un mundo mejor.” No puedo estar más de acuerdo con tal enunciado, solo que creo que el futuro socialista no se puede proyectar o planear mas allá de principios y líneas generales, el querer hacerlo conduce a un concepto determinista muy peligroso, porque la construcción del socialismo es “un camino a lo ignoto”.
    La gran tarea que nos deja la GRSO, no es repetirla en un acto de clonación político –social, sino es continuarla, mejorarla, perfeccionarla, para que el socialismo triunfe en el mundo y se siga desarrollando ilimitadamente a lo largo de una historia que no tiene fin. El triunfo de la GRSO con toda su extraordinaria grandeza no pudo evitar a la postre la caída de la URSS. Una contundente demostración de que no existe un “Fin de la Historia” ni del imaginario capitalismo liberal de Hegel/Kojeve/Fukuyama, ni de ningún otro tipo incluyendo al desarrollo del socialismo, que tiene que ser dinámico, creciente, ilimitado, y no estático, inmóvil o supuestamente finalizado. Detenerse en algún punto, no seguir cambiando y progresando, es casi seguro, destruir lo avanzado
    ¡Viva la Gran revolución Socialista de Octubre, faro que alumbra el camino a lo ignoto!

  • Sergio dijo:

    Un detalle, porque la historia es así, llena de detalles, y veo que se sigue cometiendo el mismo ERROR, pues no se porqué, así lo impartieron en mi época de estudiante,,,

    “A ello se une que al derrocar la reaccionaria monarquía zarista”

    La Revolución de Octubre no derrocó a ninguna monarquía ZARISTA. En Octubre de 1917 (según el calendario JULIANO) existía un Gobierno de transición producto de una revolución anterior que había ocurrido en Febrero de ese mismo año que causó la caída del ZAR. El Gobierno estaba dirigido por Kerensky. El País estaba inmerso en una profunda crisis en todos los órdenes, además de que Rusia estaba “inmersa” en la I GM, lo cual agravaba aún más la situación. El Gobierno de Kerensky, sin poder de reacción, se vió metido en un callejón sin salida. En octubre de 1917 se porduce el derrocamiento del Gobierno de Keresnky (NO LA CAIDA del ZAR, por favor, no repitan más esto) y la toma del poder por parte de los BOLCHEVIQUES. Porteriormernte se llevan a a cabo elecciones para la ASAMBLEA CONSTITUYENTE, ganadas por el Partido Socialista Ruso con un 41% de los votos. Ante esta situación, los Bolcheviques, que habían derrotado al gobierno provisional, disolvieron la asamblea recién votada en elecciones, y lo demás ya es historia, con sus virtudes y defectos.

    La Revolucion de Octubre es un punto de partida en la historia del siglo XX, incluso para aquellos países CAPITALISTAS, principalmente en Europa. El Plan MARSHALL, por ejemplo, no sólo era INYECTAR DINERO y más DINERO para la recuperación y desarrollo de los países desvastados por la guerra (por cierto, el PLAN MARSHALL incluía también a la URSS y a los países “liberados” por la URSS, ayuda rechazada por STALIN, y por tanto extensiva a los demás países del Bloque, temiendo una dependencia ECONOMICA). Viendo los AVANCES de los paises socialistas, principalmente en el ámbito social, en los países como Inglaterra, Francia, Alemania, etc., pues también “introdujeron” la educación Gratuita, la salud gratuita (de hecho los inventores del “MEDICO de la FAMILIA fueron los Ingleses), la asistencia social, etc., etc., como medidas para contrarrestar “las ideas socialistas” del Bloque SOVIETICO. El llamado ESTADO de BIENESTAR que cita la autora.

    Saludos,

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Olga Fernández Ríos

Olga Fernández Ríos

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