¿Robots contra humanos en el Mundial de 2050?

Torneo del Robocup en la categoría de fútbol. Foto: Robocup.
Para 2050, según la premisa fundacional de RoboCup, el equipo campeón de la Copa del Mundo se enfrentará a la primera selección de robots entrenados y programados para jugar fútbol bajo los estándares de la FIFA, y esa escuadra robótica resultará vencedora. Esta hipótesis sostiene desde hace tres décadas el trabajo de la liga internacional, que nació como un programa educativo orientado a impulsar el desarrollo de la robótica en diversas áreas.
Hace apenas dos décadas, la imagen de un robot humanoide enfrentándose a futbolistas como Ronaldo, Zidane o Del Piero resultaba difícil de imaginar. Hoy, en cambio, el avance acelerado de la robótica y la inteligencia artificial —impulsado en buena medida por el desarrollo de las redes neuronales— plantea la posibilidad de que, en algunas décadas más, la tecnología alcance un nivel capaz de poner en desventaja a los jugadores humanos.
Le T1 de Booster Robotics frappe des ballons assez fort pour cabosser le mur derrière le but. Un humanoïde pékinois d'1,18 m taillé pour la RoboCup.
Source : Booster Roboticshttps://t.co/OV3wbzimNi pic.twitter.com/q5oo2iv212
— RoboActu (@roboactu) June 14, 2026
Como muestra de ese ritmo de desarrollo, en meses recientes se han difundido en redes sociales videos de robots capaces de correr maratones o de ejecutar artes marciales y coreografías, como ocurrió durante la ceremonia del Año Nuevo Chino 2026.
El enfrentamiento entre humanos y robots en una cancha de fútbol tiene antecedentes en la cultura y la literatura, pero un análisis más detenido de esa posibilidad lleva a cuestionar si el planteamiento mismo tiene sentido como objetivo final de la robótica.
Qué es el RoboCup y por qué el fútbol es solo una parte de la competencia
El RoboCup es una iniciativa internacional que busca impulsar la investigación en robótica, inteligencia artificial y disciplinas afines mediante un problema estándar en el que distintas tecnologías pueden integrarse y ponerse a prueba, de acuerdo con la Federación Mexicana de Robótica. El futbol robótico es su categoría más visible, pero el torneo también incluye competencias de robots de servicio y de rescate, cada una con sus propias subcategorías.
“En este tipo de competencias, como el fútbol robótico, hay un enfrentamiento del hardware, así como de la velocidad de cómputo, cálculo y programación”, explica Raúl Rojas, profesor e investigador de la Universidad Libre de Berlín.
Rojas, ingeniero politécnico con una larga trayectoria en robótica e inteligencia artificial, participó y dirigió a su equipo en dos triunfos del RoboCup. En 2007 dejó de construir robots futbolistas para enfocarse en el desarrollo del sistema de control de los vehículos autónomos berlineses autoNOMOS, proyecto al que se dedica actualmente junto al estudio de redes neuronales profundas.
Según el investigador, el avance de la robótica ha corrido en paralelo al de la inteligencia artificial, con un crecimiento acelerado en los últimos años. Durante su etapa como competidor, observó que la capacidad de cómputo y de cálculo se duplicaba cada año, pero en 2012 esa curva sufrió un salto exponencial que no solo transformó el diseño de los robots futbolistas, sino también las capacidades de la inteligencia artificial en todo el sector, gracias al desarrollo de redes neuronales con múltiples capas capaces de imitar procesos de razonamiento.
“El otro factor importante es que ahora tenemos los llamados GPU: tarjetas que antes se utilizaban para gráficas y para juegos, que ahora se utilizan para el paralelismo masivo de estos sistemas. Sin esas tarjetas hubiera sido imposible entrenar a estos sistemas de redes neuronales, entonces las dos cosas se complementan”, señala Rojas.
Para el académico, la inteligencia artificial y la robótica han representado una revolución constante desde su origen, en la década de 1950, pero hoy constituyen una “híper revolución”, ya que tanto los algoritmos como el hardware registran ritmos de crecimiento anual mucho más acelerados que en el pasado, lo que ha hecho posibles avances antes impensables. Como ejemplo, menciona los robots desarrollados en China capaces de correr maratones o participar en competencias, cuando hace dos décadas apenas podían subir un escalón sin dificultad.
Golem, el robot mexicano que llegó a competir en el RoboCup

RobotGolem III creado en el IIMAS de la UNAM. Crédito: UNAM.
En México, el robot de mayor desarrollo y popularidad ha sido Golem, un proyecto universitario encabezado por el investigador Luis A. Pineda desde el Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS) de la UNAM.
De acuerdo con Pineda, el robot de servicio Golem surgió a principios de la década de 2000 con el objetivo de crear un agente conversacional capaz de sostener diálogos en lenguaje natural mediante inteligencia artificial. A diferencia de otros sistemas de la época, Golem integraba capacidades multimodales que le permitían combinar conversación, navegación y percepción visual en español.
Su presentación en el Museo Universum tuvo amplia repercusión mediática y acercó al público a la interacción con robots a través de conversaciones apoyadas en gráficos y herramientas visuales.
El desarrollo del proyecto coincidió con la candidatura de México para ser sede del RoboCup Mundial 2012. Para dar el salto de la investigación a las demostraciones públicas y a un entorno competitivo dentro de la categoría de Servicio, Pineda y su equipo le dieron un nuevo cuerpo a Golem.
“Fui a Singapur en el 2010 al RoboCup y a la vez que participaba en la delegación que solicitó que México fuera la sede en 2012, vi lo que hacían los robots en diversas competencias y en particular en la competencia de robots de servicio, los de tipo 'Robotina' que asistan a seres humanos en las tareas cotidianas”, recuerda el investigador.
Golem tuvo un desempeño destacado en distintas competencias internacionales, entre ellas el propio RoboCup, donde en más de una ocasión se ubicó entre los primeros lugares. Como local, en 2012 terminó en el octavo puesto, aunque su nivel fue mejorando en las ediciones posteriores.
El equipo se preparaba para presentar una versión más avanzada, Golem III, en 2020, pero la pandemia interrumpió esos planes: el robot permaneció guardado en el laboratorio durante un par de años y finalmente fue desarmado. Pineda señala que su carrera competitiva llegó a su fin, aunque el robot fue rehabilitado para continuar siendo usado en labores de investigación.
Una masa crítica de desarrolladores en deterioro
El RoboCup 2012, celebrado en el World Trade Center de Ciudad de México con el respaldo de diversas instituciones, dejó en el equipo de Golem la sensación de que pudo haber tenido una mejor actuación. Esa mezcla de entusiasmo y decepción —comparable, según describe, a la de un jugador de la selección nacional que falla un penal— se reflejaba entonces en el rostro de académicos como Hernando Ortega.
Ortega, también investigador del IIMAS, ha incursionado además en el emprendimiento robótico a través de Laidetec, empresa incubada en la UNAM que retoma aprendizajes derivados de la participación en el RoboCup en el área de servicio.
“Lo bonito de RoboCup fue que muchas de las pruebas nos recordaban por qué en la escuela enseñaban ecuaciones diferenciales”, afirma. La ciencia, la ingeniería y las matemáticas que sustentan el funcionamiento de los robots en competencia, explica, son las que permiten que estos encuentren y reconozcan objetos, identifiquen y escuchen a personas, o logren patear un balón sin perder el equilibrio.
Pese a que la robótica se ha popularizado en México, Ortega advierte que la masa crítica de especialistas capaces de diseñar y desarrollar robots como Golem se ha reducido. A su juicio, el acceso a tecnología ya desarrollada ha llevado a que escuelas, instituciones, empresas y gobierno opten por comprar soluciones extranjeras en lugar de invertir en diseño y programación propios, muchas veces sin entender a fondo qué hay detrás de esa tecnología.
A esto se suma, señala, la formación de nuevos estudiantes sin que exista un mercado o una industria capaz de absorberlos. En su paso por distintas ferias tecnológicas del país, donde ha presentado modelos como Centurión, ha observado que numerosos grupos de emprendedores buscan inversión para sus proyectos sin ofrecer innovación o desarrollo propio.
“Están comprando componentes o los robots por completo sin participar mucho en su programación, inteligencia artificial o la propuesta de cosas novedosas. Parece que en México nos estamos volviendo usuarios y compradores de tecnología robótica como con el desarrollo de la computación”, advierte Ortega.
En el contexto del Mundial de Futbol que se celebra en México, el Gobierno federal, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), puso en marcha la Copa FutBotMX, un torneo nacional de futbol robótico orientado a fomentar entre estudiantes las habilidades en matemáticas, inteligencia artificial y programación que, según Ortega, se han ido perdiendo.
“Quizá no es el torneo de RoboCup, pero es algo parecido en su planteamiento. Es un buen evento para incentivar y emocionar a los estudiantes”, considera.
Un laboratorio de ideas, más que una meta competitiva
Tanto Pineda como Ortega coinciden en que el RoboCup funciona más como un medio que como un fin en sí mismo. Rojas lo plantea de forma todavía más directa: “El planteamiento de que en el 2050 los robots ganarán a los campeones del Mundial es más bien un slogan, una forma de atraer a la gente para interesarse por la competencia”. La verdadera función del torneo, agrega, es operar como un laboratorio de ideas que no solo produce robots futbolistas, sino tecnología de muy distinto tipo.
“Muchos de los que participaron en RoboCup —me incluyo— comenzaron a hacer otro tipo de robots posteriormente, como vehículos autónomos o drones”, apunta Rojas, quien recuerda el caso de un rival al que enfrentaba en el torneo y que más tarde fundó una compañía dedicada a la producción de robots de transporte.
(Con información de El Universal)
- Sabor y tradición: Quimbombó a la habanera y plátanos rellenos
- Reuters: La tasa de mortalidad en los centros de detención de inmigrantes del ICE se duplicó con creces bajo la administración Trump
- Sobre la cancha: Lágrimas a los dos lados del campo
- La jaula de cristal: Por qué tu JWT no es tan seguro como crees
- ¿Por qué el verano se les hace corto a los rusos?
- ir aEspeciales »
- La jaula de cristal: Por qué tu JWT no es tan seguro como crees
- Este primer día del verano es de los Padres
- ¿Robots contra humanos en el Mundial de 2050?
- ¿Es el progreso tecnológico de China algo “regalado” por las grandes corporaciones extranjeras?
- Google presenta Gemini 3.5 Live Translate
- ir aCiencia y Tecnología »

Haga un comentario