Imprimir
Inicio » Especiales, Sociedad  »

Quiero el pelo bueno

En este artículo: Cuba, Disney, Reinas de belleza
| 42
Foto: Tomada de www.ehowenespanol.com

Foto: Tomada de www.ehowenespanol.com

Por Arletty Sánchez. Estudiante de periodismo

De pequeña no podía mojarme bajo la lluvia o soltarme la cabellera como otras niñas del aula. No podía hacerme todo tipo de peinados. No me elegían como la más bonita del aula y todo por culpa de mi pelo.

Antes lo tenía rizo y me caía en bucles sobre los hombros. El color era castaño claro, un “sueño” para otros adultos. Sin embargo, el cambio hormonal llegó y con él, mi nuevo pelo, más enroscado y rebelde, con poco brillo y puntas partidas. De niña rubia, me volví jabá.Muté del color castaño a jabá capirra.

¿Qué cubano desconoce esa mezcla criolla, que para algunos es la mortificación del blanco y la envidia del negro?

Sólo me consolaba que mis compañeritas sufrían más que yo. Aquellas que les tocó de congo y carabalí la herencia africana, cada sábado debían pasarse el famoso peine caliente. El pelo les quedaba con olor a chamuscado y algunas quemaduras en el cráneo. Si protestaban las madres les daban un pescozón y se iban con la tía, la abuela o la vecina maestra en ponerles el pelo “bueno”.

Quizás a ellas les dijeran como a mí:”para ser bonita hay que sufrir. Un refrán bien generalizado por estos días. A tal punto que ya a los diez años de edad recibí mi primer tinte de pelo y desrriz, u regalo de mis ancestros.

La mezcla fenotípica en Cuba no es nueva, data desde el 1492, cuando los españoles descubrieron nuestra tierra y a sus indias. Luego llegaron las africanas con su sabor diferente, los chinos, judíos y árabes. La amalgama cultural de nuestros ancestros y sus características transcendieron así hasta nuestros días.

Pero entonces, ¿por qué sólo el canon de belleza europea impera por encima de otros? Las macro industrias del entretenimiento idealizan a la mujer y entonces, descubrimos que nuestras niñas están soñando con ser rubias, de ojos claros y de pelo lacio. Incluso, los personajes que rompen con el arquetipo del cinema anglosajón no son muy oscuros de piel y su pelo ya tiene la magia de los productos químicos. A Barbie, las Bratz y las princesas de Disney no se les encoge el pelo cuando se los lavan, ni se hacen rolos o desrriz.

De esta controversia contadas excepciones como la película venezolana “Pelo malo”, con 23 premios en su haber, entre ellos Mejor guión y dirección en certámenes internacionales, se acerca a la problemática de una manera cruda y directa.

Junior es un pequeño de nueve años que quiere acabar con sus rizos para una foto escolar y bajo este pretexto nos conduce por una analogía entre la intolerancia y la pobreza del niño que quiere cambiar su pelo. El documental “Pelo malo, pelo bueno” también muestra la casi obsesiva decisión en las dominicanas por tener el pelo alisado. Dos ejemplos de los que corrompen el silencio que cerca el tema.

En el mismo panorama, se benefician las “pociones mágicas” para estirar el pelo y novedosos productos como la keratina (muy famosa en nuestro país).

Ambas industrias, la cosmética y cinematográfica, están en consonancia. La primera nos propone soluciones a un problema casi existencial ¿me estiro o no el pelo? y la segunda nos pone el escalón cada vez más alto.

Sobre los daños que provocan la exposición continúa a estos productos químicos ya llueve sobre mojado. El uso de formaldehidos, lo que permite “enderezar” nuestro pelo, puede exponernos a contraer cáncer, según los expertos, o desencadenar el asma. Sin embargo todo parece inútil en contraste con la saturada exposición a los arquetipos comerciales.

El impacto social de estas consabidas influencias se aprecia en la precoz iniciación de niñas en los salones de belleza. Un problema que ya se liberó de sexismos para importarles también a los muchachos. Nuestros jóvenes más presumidos ya no sólo se preocupan por el qué vestir, un fenómeno consecuencia de la metro sexualidad.

Claro que en recetas de belleza, cada cual escoge la suya. Pero por qué elegir las foráneas en detrimento de las nuestras. El estilo afro también es plausible. En Cuba, para los setenta, la moda era ver a los hombres con el pelo esponjoso y de gran volumen.

Símbolo también de rebeldía, y espíritu bohemio, esta opción no la desechan del todo los jóvenes de estos días. Aún cuando en nuestra propia televisión estén escasos los personajes como Loretta de la novela dominical “De amores y esperanza”.

La decisión de alisarse o no el cabello está a costa de cada cual. Para gustos los colores, afro o liso, no importa la modalidad, seguirás siendo cubano. Después de todo al decir de la colega María Mercedes Puzo, en materia de pelo, no hay ni buenos ni malos.

Foto: Tomada de www.alexmourahairvip.com

Foto: Tomada de www.alexmourahairvip.com

Se han publicado 42 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Oscar dijo:

    Arletty: pelo bueno, pelo malo es una consecuencia del racismo solapado conjugado con el consumismo, que hace trastocar la identidad, lo mismo se vende la figura estilizada junto a la parafernalia de dietas, productos milagrosos para adelgazar, ropa etc. Claro que la decisión es de cada cual, pero cuidado, a mi entender lo más plausible es profundizar en raíces e identidades, reconocer lo irrepetible que somos y no la “moda” , vistamos nuestra exclusiva identidad, defendámosla en estre mundo globalizado y lleno de banal consumismo, en esa batalla por la identidad, por la unidad en la diversidad , por asumir las palabras de Martí cuando sentenciaba lo uno en lo diverso, lo diverso en lo uno…Lo bello está en lo irrepetible, en lo exclusivo, lo único…no debes sufrir para ser bonita, tu belleza está en tu originalidad.

  • Otro Luis dijo:

    Pelo malo es el de los calvos que se cae, todos los demás son buenos, claro si nos guiamos por el canon europeo ya es otra cosa. Si la historia de la conquista y la esclavitud hubiera sido al revés, entonces los de los pelos malos serian los blancos.

  • Yo dijo:

    Muy buen artículo. Yo siempre he sido una mulata de “pelo bueno” y sin embargo añoro y me gusta el look de la muchacha que hace tatuajes en la novela cubana. lo que pasa es q no se me da. Por otro lado, no estoy en contra de quienes se hacen la queratina. Creo que es una buena opcion que nutre el cabello y ademas facilita su peinado. Desde que tiene la queratina ¿con q o con k? una amiga me dice que solo gasta 3 segundos en su peinado. ¡¡¡¡eso en la era moderna cuenta!!!!!!. Por otro lado no todos los pelos de negra se rizan como mi deseado canon de belleza representado por el personaje de la novela. no todos lo rizos negros son iguales ni quedan bonitos. Por lo tanto queda para aquell@s que tienen el pelo rizo no tan bonito decidir. Es mas facil estirarselo que rizarselo. Recordemos tambien la epoca del Cowey en los años 90 donde las blanquitas se quemaban el pelo rizandoselo. Si, hay que luchar porque lo negro con look autoctono tenga lugar en las pasarelas y sea apreciado y no discriminado; pero la solucion y las respuestas no estan en plancharse o no el pelo.

  • Pedry dijo:

    Yo soy blanco,descendiente de canario y tengo dos sobrinos mestizos, la hembrita es una jabaita de pelo medio amarillo y rebelde, tengo además,una nieta mulatica y las dos son mi orgullo.¿Qué carajo importa el cabello para ser bonita? Los cánones de belleza que inventaron en Europa son una mierda, mi socia,la nuestra,la belleza de Cuba,esa si es de verdad.

    • Enrique dijo:

      Poco has entendido la esencia del artículo. Por cierto, un buen entrante para un asunto tan profundo. Debió la periodista partir de la hegemionía cultural de las industrias culturales capitalistas y no de los cánones europeos. ¿Cuáles son los patrones de belleza que adoptamos todos? Los occidentales que vienen de la antigüedad, que se basan en la belleza externa y no en la interna que profesamos hoy. Y esa belleza externa ¿en qué se basa? en las proporciones, su uniformidad, simetría, consenso, generalización, etc. Luego a las industrias culturales les es más fácil vender lo consensuado, en cincronía con sus intereses elitistas, que imponer una nueva visión del asunto. Es preciso leer a Edgar Moran, para comprender bien los patrones del consumismo, belleza, juventud, violencia, entre otros. Ya los asiáticos está especulando con la occidentalización de los rasgos externos del rostro: están cabiando el aspecto externo de sus ojos por los ojos rasgados de occidente, a través de cirugías plásticas. Y todo es la categórica hegemonía de la cultura occidental, de EE.UU.. Para ello el imperio cuenta con un descomunal aparato mediático en el que se incluye hoy más que nunca Internet, con satélites y numerosos nodos, fibras ópticas y redes telemáticas. Los mass media jugaron y juegan su papel, ahora se les ha unido Internet.
      Ahora bien, el problema hay que verlo de matera multilateral, con visión holística, porque no es solo la hegemonía cultural, apoyada en la hegemonía económica, política y militar, también hay que verlo desde el racismo, enquistado en el tuétano de nuestras ideas y nuestras gestualidades. Hay que verlo desde las políticas estales, desde la voluntad política de los gobiernos y las instituciones. Miren para nuestra TV. ¿Cuántos negros son protagonistas en la TV nuestra? ¿Cuántos negros se desempeñan en cargos fundamentales de nuestras instituciones? ¿Cuántos negros salen del país en gestiones de negocios? ¿Quiénes son los que tienen los más altos niveles de vida en Cuba? ¿Carros, casas, computadoras? y un inmenso etcétera. Sería interminable la enumeración. Eso que repito aquí está escrito en mi novela ensayo “Kalimantán o la Desnudez de Raisa Milvia”, pueden introducir en Google ese título y les saldrá. En “¿Monos extraterrestre?”, un segmento de esa novela, se pone el ejemplo de los fundadores del casino en Cuba que salieron por la TV y donde no hay ni un negro. Un baile tan popular y ni un mulatico siquiera.
      Pero el problema es de todos, nuestro gobierno ha hecho lo que ningún otro en el mundo para arrancarnos esa herencia, pero se torna imposible en un mundo dominado culturalmente por las industrias culrturales y globalizado a la vez. Lean también en Google “El escenario cultural de la Guerra No Convencional” para una mejor comprensión de este asunto, que no es tan sencillo como parece y no se limita al pelo bueno o malo.

      Saludos.
      Enrique Martínez Hernández.

  • Mirror dijo:

    Me gusta el pelo natural, aunque con keratina no se ve mal, lo natural es más bello.

  • Sergio dijo:

    Es como todo, porque en la TV y el cine CUBANO IMPERA, hasta nuestro días, el patron de EUROPEO,,,,, no se lo ha preguntado?

    Espero su próximo articulo al respecto.

    Saludos,

  • Andrés dijo:

    Muy honesta tu crónica Arletty. Representa un primer acercamiento a un tema absolutamente tabú en nuestro país, y que sin embargo está muy impregnado en nuestro imaginario colectivo. Yo le llamo una de las “fastidiosas ladillas” que afligen al alma cubana.

    Muchas de estas diferencias fueron ideadas por los colonizadores, los cuales encontraron en estas taxonomías un modo de destruir la identidad unitaria de los descendientes de esclavos. Divide y vencerás. Efectivamente, el resultado fue que absorbimos los modelos estéticos occidentales de tal forma, que, ya no sólo los blancos, sino que incluso los negros y mestizos (se cual fuere la especie) han aprendido a reproducirlos de forma muy tristemente disciplinada.

    Esto, como bien tu señalas, no solamente es un problema cubano. Existe en toda América (sur y norte) y más allá. Muchos esperaban que nuestro ethos socialista acabara con estas cosas, pero la realidad ha sido otra. Ahí están todas estas horribles taras, vivitas, coleando, y haciéndole la vida imposible a niños y niñas (como la que tu fuiste), a jóvenes y a adultos.

    Creo que hablar del tema sin tapujos, como lo acabas de hacer, es lo primero. Si uno no habla del problema entonces no se le puede concientizar como tal. Como periodista también puedes tratar de influir en la percepción de nuestros medios sobre el asunto. Por ejemplo, hace poco anunciaron que la televisión cubana iba a transmitir muchas de las películas nominadas al Oscar de este año, algo que alegró a muchos, a mí incluido. Uno de los objetivos que se mencionaba era el de darle la posibilidad al espectador cubano de hacerse un juicio personal y más crítico del cine internacional, particularmente del norteamericano, sin tener que depender de los criterios, muchas veces estereotipados, de la academia cinematográfica norteamericana.

    Sin embargo, paradójicamente, los programadores de nuestra televisión cubana ignoraron olímpicamente uno de los temas más relevantes que se discuten en la actual temporada de los Oscar. Me refiero a la enorme controversia estimulada por las declaraciones de Spike Lee , Jada Pinkett-Smith y Willy Smith, entre otros artistas afro-norteamericanos, las cuales han generado todo un movimiento con el objetivo de boicotear la ceremonia, dada la clara falta de representación de otras minorías, por segunda ocasión consecutiva, en especial la afro-norteamericana, en la premiación y en la industria en general.

    Esta increíble, pero entendible, omisión de nuestros programadores muestra que, aún cuando ellos se esfuerzan por mejorar el ojo crítico del espectador cubano; estos no pueden evitar reproducir los mismos esquemas occidentales (algunos bien colonialistas) que tratan de combatir. En la propuesta de la tv cubana han quedado fuera filmes como “Concussion”, donde Willy Smith brilló y sin embargo fue ignorado por la academia. Se habla de “Get on Up”, un biópico sobre James Brown que obtuvo muy buenas críticas, sobre todo por la electrizante interpretación de Chadwick Boseman, y sin embargo también ignorado. Se habla de “Dear White People”, una sátira muy inteligente e innovadora sobre los conflictos raciales en las universidades norteamericanas (aquí se trata el asunto del pelo, a propósito de tu crónica). Esta película fue aclamada universalmente por la crítica y el público, y también fue ignorada por la academia.

    ¿Si nuestros programadores quieren mejorar nuestra percepción crítica respecto a los premios Oscar, como es posible que hayan ignorado todos estos filmes, los cuales son extremadamente relevantes pues se enmarcan en el contexto de la premiación de este año? Ahí es dónde entran los periodistas como tú, que le sacan punta al lápiz (parafraseando a un amigo) y cuestionan todas estas cosas. Lo más probable es que nuestros programadores ni siquiera hayan reparado en esta controversia, sencillamente no se dieron ni cuenta del asunto. Esto ocurre porque los esquemas occidentales forman parte de nuestra sociedad, y la gente los toma como algo natural.

    Los periodistas como tú, que conocen el asunto de cerca, pues lo han sufrido en carne propia, o han aprendido a concienciarlo, tienen que hablar abiertamente del tema. A propósito del asunto del pelo, existe un documental muy bueno dirigido por el comediante estadounidense Chris Rock que también se llama “Pelo bueno” (Good Hair), el cual se introduce en las complejidades del tema, desde el punto de vista de la sociedad norteamericana. Creo que es importante reflexionar sobre la perspectiva norteamericana porque su comunidad afro-descendiente ha sido muy combativa en este sentido, y, a pesar del racismo atroz que se sufre en ese país, han conseguido cierta capacidad de denuncia a través de sus muchas organizaciones, artistas e intelectuales. Esto ha ayudado a sensibilizar a una buena parte de la sociedad norteamericana. Creo que en ese aspecto de denuncia y sensibilización, nos llevan ventaja a los cubanos. No estaría mal aprender de ellos en este particular.

  • Alejandro dijo:

    Conozco del tema, pq lo experimenté en carne propia, sin embargo, mis padres nunca siguieron la moda popular de los noventa “si tu pelo es malo rápate”. De hecho todo lo contrario me dejaban el ¨drm¨ (ahora llamado afro). Claro está que me criticaban por esto en la escuela, afortunadamente, tenía otras virtudes físicas e intelectuales, estas si socialmente valoradas, y mi autoestima no salió muy golpeada de esos años, todo lo contrario, se generó en mi un espíritu de rebeldía “sin causa” (como la autora llama) para con estas actitudes discriminatorias. Quizás eso explique mi luego emergente simpatía por Malcolm X e intolerancia a los chistes de “El Negro…” que tan populares son en nuestra isla. Cuando mis amigos veían que me molestaba con sus bromas, la solución que buscaban era decirme “… pero tu eres blanco para mi”. Con tiempo descubrí que no quería aceptar esa tentativa de tregua pq me hacía sentir traidor y así el bromista casi siempre terminaba por capitular derrota. A lo que quiero ir. Ese problema existe y punto. En todas partes del mundo existe un flujo de discriminación con gradiente dirigido a los sectores marginales de la sociedad. El estigma del “Pelo Malo” es solo una evidencia de ello. Las razones históricas evidentemente se correlacionan con la esclavitud. Continúa existiendo, pq no hay suficientes ‘idolos-mundi o alpha-mundi, como quieran llamarles, como para remodelar los cánones de la nuevas generaciones. Existen ejemplos, Obama, Martin Luther King, Malcolm X, Will Smith, Denzel Washington, en Cuba, los Maceo, Balmaseda, pero no es suficiente ….. ni por mucho. Tal flujo de discriminación hacia los afro-descendientes disminuirá cuando a nivel macro, en todas las escalas de la sociedad, sea normal encontrar a un afro descendiente mejor preparado o capaz que un blanco. Para que eso ocurra hace falta voluntad política y acciones concretas que permitan desarrollar el desarrollo físico e intelectual a nivel macro del sector discriminado. Solo así el sector discriminante comprenderá al cabo del tiempo, que no son superiores y podrá asimilar tal información a nivel subconsciente individual. La moda no quedará exenta de tal evolución. Procesos de esta índole toman generaciones en ocurrir, una vez las acciones de solución han sido tomadas. El paso tomado por nuestro país en 1959 de eliminar sectarismos y declarar educación gratuita para todos fue un primer paso necesario. La pregunta es, que pensamos hacer las nuevas generaciones al respecto?
    Saludos

  • Alex dijo:

    que manía de criticarlo todo..al que le guste el pelo crespo bien por él, al que le guste lasio también.

  • Casio dijo:

    “los Maceo, Balmaseda”. ¿Qué es eso?

    • Andrés dijo:

      ¿Que es eso Casio?

  • Casio dijo:

    Perdón por lo que voy a decir: En Cuba algunos negros lloran mucho, quieren que los quieran por ser negros.

    • Andrés dijo:

      Casio, no sé cual habrá sido tu experiencia, pero me parece que la cosa no es que protestan para que los quieran por ser negros, sino para que no los discriminen por ser negros. Es muy distinto.

    • analia dijo:

      Casio porque dices eso de los negros

  • hedel dijo:

    No creo que los culpables de los cánones de belleza sean ‘los europeos’, me parece una acusación demasiada generalista. Los cánones de belleza han variado muchísimo durante la historia de la humanidad, y su vez, varían de una cultura a otra. Por supuesto, como dice @Oscar, en un mundo globalizado y consumista hay cosas que se ‘venden’ más. Vivo en Europa, y sin pretender defender a los europeos, creo que culparlos de nuestros problemas no es justo, hablo por mi propia experiencia. Soy cubano, trigueño, típico; mi esposa es checa, rubia, de ojos verdes, el sueño de cualquier hombre cubano. Cuando vivíamos en Cuba era motivo de envidia su belleza y su pelo rubio, muy rubio y muerto, muy muerto; pero aquí es precisamente lo contrario, aquí es sólo una rubia más, y el trigueño, el mulato es el sexdream del europeo promedio.
    Creo entonces que no sólo que seamos víctimas de la globalización y cánones extranjeros, sino de nuestro sentido humano de querer lo que no tenemos. En Cuba soñamos con ser rubios y de ojos claros, en Europa les encanta la piel tostada del Sol del Caribe. Pero aún conservamos diferencias: a los hombres latinos nos gustan las mujeres ‘con masa’, en Europa la mujer extremadamente delgada es la moda (aunque a mucha gente no le gusta, pero es lo que vende la tv y las revistas).
    Pero sobre todo, pido, por favor, que dejémonos de victimizarnos. Los europeos tendrán sus modas, los norteamericanos la suya, y nosotros tenemos la nuestra. Si no somos capaces de defenderla, mantenerla y cuidarla, no es culpa de nadie más que no seamos nosotros mismos.

    • Andrés dijo:

      Hedel, vivo en un país europeo hace más de una década y entiendo a que te refieres. Pero una cosa es hablar de los europeos en general y otra muy distinta es hablar del colonialismo, una doctrina que, ciertamente, todos los europeos profesan. Es en ese sentido en el que yo opino que el legado racista y segregacionista del colonialismo (no de los europeos) todavía nos merodea. La evidencia práctica, no sólo en Cuba, sino en todas partes del mundo, lo confirma.

      Por otra parte, lo cierto es que el colonialismo moderno, con toda su carga ideológica racista, es un fenómeno básicamente europeo (al César lo que es del César). Y esto todavía se nota claramente en todas las sociedades europeas. Tan sólo observa la forma en que los representantes más conservadores de muchas naciones europeas se proyectan respecto a los emigrantes de origen magrebí, Romaní o africano (esto es particularmente virulento en Europa del este, donde vives).

      Lo que ocurre es que ya no vivimos en el siglo XIX y una buena parte de las nuevas generaciones de europeos reconocen la existencia de este triste legado colonialista y hacen lo posible por combatirlo. Hoy existen declaraciones universales contra el racismo, se pena legalmente la discriminación, etc. Sin embargo, como ya hemos visto en Cuba, las leyes por si solas no resuelven mucho, sobre todo en tiempos de injusticia e inseguridad, como los que vive el viejo continente hoy en día. La vida ha demostrado que el cosmopolitismo europeo, aunque ha traído beneficios innegables (algunos aún ausentes en Cuba, hay que reconocerlo), sigue siendo más cosmético que real. El progresismo europeo está de capa caída en estos días. Poco a poco se ve como una forma renovada de racismo emerge en Europa. Otra vez se comienzan a imponer partidos de corte abiertamente xenófobo y racista a través de todo el continente, con una fuerza que solo se vio en los años 30. Hay que estar ciego para no ver esto hedel.

      Es curioso que hables de la globalización en una época dónde el mundo entero denuncia la imposición cultural occidental a otras regiones, en detrimento de las culturas locales. Esto incluye sus cánones estéticos. Esto ha sido particularmente nocivo en las sociedades más diversas en términos raciales, como las latinoamericanas. Hoy todos saben que la globalización no ha sido un fenómeno equilibrado e integrador sino un proyecto hegemónico occidental. Eso que dices que “vende más” no sale de la nada, no es algo natural, sino el resultado de la repetición constante, a través de los medios, de un solo tipo de modelo como el único aceptable. No se trata sólo de querer lo que uno no tiene, sino de querer lo que no necesitas. Y esto último, no tiene nada que ver con lo humano.

      Es cierto que los cánones de belleza varían de cultura a cultura y que la inclinación hacia la diversidad nos motiva a acercarnos a gentes y modos de otras culturas. Esto es humano, no hay duda. Sin embargo, una cosa es nuestra tendencia natural hacia lo diverso, y otra cosa es discriminar al que no entra en nuestros cánones. Nada de esto existía antes de la colonización europea hedel. Es posible que muchos en Cuba sueñen con ser rubios y de ojos claros, pero esto no es casual ¿Si Cuba es un país tan diverso en términos raciales, dónde incluso hay cubanos rubios y de ojos claros, entonces porqué la obsesión? Por otro lado, otra vez, esta obsesión no justifica discriminar al que no corresponde con ese modelo. Cuando esto ocurre, hedel, estamos hablando de racismo. Los europeos adorarán la piel tostada y el sol, pero con seguridad no vas a encontrar las instituciones o los medios europeos llenos de gente con piel tostada trabajando en ellas. En la tv europea, y en los sitios de alta remuneración lo que vas a ver es rubios. Y nosotros, sin embargo, en Cubita la bella, les seguimos la corriente a ellos. En otras palabras, reproducimos los peores demonios occidentales, en detrimento del bienestar de una buena parte de nuestra propia sociedad.

      Cuando ves que personas como Denzel Washington se convierten en sex symbols en una sociedad abiertamente racista como la norteamericana, no es que ellos tengan su moda y ya. Eso es muy ligero. Se trata de un proceso de pelea por los propios derechos que no tienen nada que ver con la moda y si con la acción política y social. Así es como evolucionan las modas, no por casualidad. Y efectivamente, si no hablamos de esto, es culpa nuestra si permanece de la misma manera. En Cuba no se trata de victimizarnos, se trata de hablar abiertamente sobre una injusticia que está afectando a muchos cubanos. Y ciertamente, si no hablamos alto y claro sobre el racismo que empaña la diversidad cubana, entonces será culpa nuestra que siga prevaleciendo.

    • Andrés dijo:

      Una errata en mi comentario anterior. Donde dice “una doctrina que, ciertamente, todos los europeos profesan” quiero decir “una doctrina que, ciertamente, no todos los europeos profesan”

      • hedel dijo:

        @Andrés, gracias por tu respuesta, 100% con todo lo expuesto. Creo que a pesar de las diferencias textuales, tenemos la misma intención de fondo: proteger nuestra identidad.
        Sólo un detalle, que considero que es cuestión de criterios, pero bueno, como convivo con los checos te cuento: esto no es Europa del Este, es Europa Central :) Realmente, si te fijas en el mapa Chequia está justo en el centro del continente, incluso, Austria se extiende más al este. Pero el término supongo que se acuñó durante la Guerra Fría y aún lo utilizamos, aunque ellos no se consideran ‘del este’. Este país, a pesar de su lengua eslava, está más cercano a la cultura germana por los siglos que permaneció bajo el yugo del imperio Austro-Húngaro.
        Frío abrazo para usted, compatriota vecino :)

    • Frida dijo:

      Hedel, perdón, pero es a ti a quien le gusta las rubias, de ojos verdes o claros y piel blanca, ¡No a cualquier cubano le gustaría! como dices. Conozco a muchos que son felices con sus negras, mulatas, trigueñas y rubias cubanas, así que tu experiencia tiene determinado valor, pero no es una generalidad. Lo importante en este asunto es lo que casi todos han coincidido: la dominación colonial y cultural que padecen muchos pueblos del mundo IMPUESTO por la cultura occidental y nosotros no estamos excentos. Soy blanca (según CI) pero trigueña con el pelo muy rizado y jamás me importó llevarlo de otra manera, adoro el mío así, como lo tienen mis hermanas y hemanos por la mezcla de negros, indios, arabes y blancos que existe en mi familia. Nos ENCANTA ser como somos y estamos casadas y casados con negros (a), mulatos (a) y blancos (a), el asunto va más allá de lo que personalmente deseamos sino, sobre ¿cuánto tenemos que hacer para revertir el ordenamiento neo-cultural? Hoy es el pelo, los ojos, la piel, pero desde SIEMPRE ha sido EL CEREBRO, para que pensemos y actuemos a semejanza del poderoso caballero DON DINERO. Por favor, lo que nos une y diferencia es lo IDENTITARIO y para mi VALIOSO.
      Frida

      • hedel dijo:

        Disculpa Frida, pero creo que me mal interpretaste. Yo reconozco la belleza en cualquier raza, no creo que ninguna es superior a otra, y tuve novias cubanas, y créeme, no precisamente rubias de ojos claros. Mi exposición es que muchas veces, los seres humanos, no me refiero sólo a los hombres, nos sentimos atraídos por lo nuevo, lo distinto, y no tiene que ser solo el físico de una persona: a mi me fascina la nieve en Europa, tú has visto la nieve? quizás no, y apuesto a que te gustaría, sin embargo, cuando conozco a alguien aquí lo primero que me dice es: si eres de un país tropical, por qué viniste a este infierno invernal? Porque para ellos la idea de la playa con la palmera y el Sol del Caribe es el paraíso (y si que lo es! eh?)
        Pero lo que más me importaba transmitir, y creo que no lo logré, es que no podemos continuar con el complejo de víctimas que tenemos los cubanos (y muchos otros pueblos del tercer mundo), precisamente, por lo que tú dices, porque debemos, y tenemos que, estar orgullosos de nuestra mezcla, de nuestra sangre negra, española, china, americana! Y a pesar de que los pueblos con mayor fuerza siempre intentan, e intentarán imponer su palabra, su cultura, su costumbre, es nuestra responsabilidad mantener la nuestra. Un ejemplo simple: cuántas veces escuchas en la radio a Katy Perry? cuantas a Sonantas Habaneras? Es más, cuántos cubanos conocen Sonantas Habaneras? y cuántos conocen la discografía completa de Usher? Entonces, mi amiga, no es que a mi me gusten las rubias, o que los europeos/norteamericanos, nos quieran imponer su cultura (que ambas proposiciones son ciertas), sino que la mayoría de los cubanos, y nuestros medios de comunicación, prefieren ‘lo de afuera’.

  • Amatista dijo:

    Muy buen artículo. Buena redacción. Gracias.

  • Paquita dijo:

    ¡Bravo, Arletty!…perteneces a una nueva hornada de periodistas que gusta y sabe tomar el toro por los cuernos. Felicidades

    • Andrés dijo:

      Tienes razón Paquita, es una nueva hornada de periodistas.

  • Zeky dijo:

    En Cuba hay más racistas que lo que se estima. En ocasiones criticamos a otros paises que son menos prejuiciados que nosotros mismos. Subconscientemente predomina en muchos miembros de nuestra sociedad el criterio de que mientras más clarita sea tu piel y menos enroscado sea tu pelo eres superior. Conozco a muchos que se dicen ser trigueños o no se qué por miedo a reconocer su verdadera identidad, ya que saben que de un modo u otro ser negro o negra implica tener menos posibilidades reales de tener éxitos en muchas esferas de trabajo. Aunque sé que algunos me van a contradecir, eso es así

    • POR FIN!!! dijo:

      Zeky:
      100 % de acuerdo con tu comentario!!!! Es exactamente como dices, un fenómeno solapado, inconsciente y muy muy hostil!!

    • filho dijo:

      No creo que nadie que viva en Cuba te pueda contradecir, aunque bueno, siempre están los cercanos al cielo que creen que pueden tapar el sol…

  • Isolina Carrillo dijo:

    Pelo “malo” el que se cae…

  • Jorge dijo:

    ME PARECE MUY DESAGRADABLE ESO DE QUE ES LA MORTIFICACION DEL BLANCO Y LA ENVIDIA DEL NEGRO,SEGUN EL ESCRITO,ESTA MUY FUERA DEL ENTORNO ,YO MAS BLANCO NO PUEDO SER Y NI ME MORTIFICA LO AGENO Y MIS AMIGOS NEGROS Y NEGRAS LOS CONOZCO SIEMPRE FELICES DE SER NEGROS.
    TODOS SABEMOS QUE LA PIEL NO ES UNA ROPA QUE SE PUEDA CAMBIAR.
    NEGROS BLANCOS ,AMARILLOS ,TODOS SOMOS UNO ,SER HUMANO.

  • vilma dijo:

    Realmente es asi, no estamos conformes con nuestro pelo soy mulata de pelo risado me hago desrriz, me queda estirado, las puntas como flechas que horror y mis amigas de pelo lacio chino se quejan porque se les caen las hevillas, los ganchos y que es demasiado lacio, la peor parte es para las de pelo pasa y poquito, pero ya hay implantes, extenciones trensas y lucen muy bien.

  • Marina dijo:

    Solo queria comentarle a la periodista que PELO SE REFIERE A EL PELAJE DE UN ANIMAL Y EN EL CASO DE LOS hUMANOS SE DENOMINA CABELLO. gRACIAS.

    • Andrés dijo:

      Eso es una pomposidad de mal gusto Marina. Sabes perfectamente a lo que la autora se refiere.

      Dejemos, por favor, los juicios ad hominen a un lado, y vamos a enfocarnos en el tema tratado. Es polémico y necesario.

    • Frida dijo:

      Marina hija: ¿de dónde saliste tú? ¿Por qué te ensañas con la periodista haciéndote la culta? Todo el mundo sabe en Cuba a qué cosa llamamos pelo, si supieras que mal has quedado con ese súper detalle picúo y no cursi. Tienes que arrimarte a los barrios populares (La timba, luyanó, Cuatro Caminos, La Guinera, el Canal, etc.,) para que hables como los cubanos de a PIE.
      Frida

  • Negra cubana dijo:

    Este artículo publicado en Cubadebate me parece más que irrespetuoso con lo que aconteció en “Las Indias” durante la conquista y mas aún durante la esclavitud. Ella olvida que las africanas no llegaron sino fueron traídas por la fuerza y que muchas de ellas fueron violadas por sus amos. Así dice la autora: “La mezcla fenotípica en Cuba no es nueva, data desde el 1492, cuando los españoles descubrieron nuestra tierra y a sus indias. Luego llegaron las africanas con su sabor diferente, los chinos, judíos y árabes. La amalgama cultural de nuestros ancestros y sus características transcendieron así hasta nuestros días”.

Se han publicado 42 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también