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¡Defendamos a Petrocaribe!

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Primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, durante la IX Cumbre Extraordinaria de Petrocaribe. Foto: AIN.Intervención de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del PCC y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la Cumbre Extraordinaria de Petrocaribe, efectuada en la República Bolivariana de Venezuela, el 6 de marzo de 2015, “Año 57 de la Revolución”

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Estimado Presidente, querido hermano, compañero Nicolás Maduro;
Hermanos de Petrocaribe;

Compañeras y compañeros:

En las complejas circunstancias actuales vale la pena comenzar con una invocación a José Martí, cuando expresó que “La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte. En esto, como en todos los problemas humanos, el porvenir es de la paz”.

Tras haber participado en una hermosa jornada junto al hermano pueblo venezolano, donde rendimos sentido tributo al eterno líder de la Revolución Bolivariana, hoy asistimos a esta Cumbre de Petrocaribe, in­mensa obra de hermandad y compromiso con la integración de nuestros pueblos, resultado de la vocación solidaria de Chávez y de su patria.

Más que las palabras, los hechos deben hablar por nosotros: desde su creación en el año 2005, Petrocaribe impidió el quiebre de las economías nacionales de nuestros países en una coyuntura internacional particularmente adversa y ha permitido contrarrestar las secuelas que dejaron tantos siglos de colonialismo y neocolonialismo, donde se crearon injustas asimetrías económicas y condenaron a las naciones del Caribe insular y ribereño a enmascarar las desigualdades con certificados de renta media.

Petrocaribe ha devenido mecanismo para la unión y la cooperación, que continúa asegurando el abastecimiento de recursos energéticos en condiciones preferenciales y justas a un importante grupo de naciones pobres, y con ello contribuye significativamente a la preservación de la estabilidad política y económica regional.

A pesar de la compleja coyuntura que enfrenta la hermana Venezuela, caracterizada por la abrupta caída de los precios del petróleo en el mercado internacional, la implacable guerra económica y los continuados intentos de desestabilización, este país solidario ha desplegado un esfuerzo heroico para que ninguna de nuestras economías se paralice por falta de combustible. Y hoy un hecho altruista, digno, nuevamente nos convoca a todos.

Ello ha permitido que Petrocaribe siga cum­pliendo su función económica y social en nuestros países, aunque los enemigos de siempre pretendan tapar el sol con un dedo y echar por tierra con mentiras y maniobras absurdas lo que tanto esfuerzo nos ha costado construir.

Nadie en su sano juicio podría afirmar o compartir la idea de que Venezuela utiliza el petróleo como un método de coerción política. Todo lo contrario, lo hace con infinitos sentimientos de solidaridad, de amistad y de amor.

De no haber existido este mecanismo, probablemente los países pequeños y con menos recursos del Caribe y Centroamérica hubiéramos enfrentado una desastrosa situación económica y social durante la crisis del capitalismo mundial en los años 2008, 2009 y 2010 y la explosión de los precios de los hidrocarburos.

Según datos del gobierno bolivariano, en sus casi diez años de fundado, Petrocaribe ha suministrado a sus países miembros más de 300 millones de barriles de petróleo, recurso que se ha convertido, gracias a la solidaridad de Venezuela, en una poderosa herramienta para construir sociedades más justas, para trabajar cada día, con más compromiso, en la erradicación de la pobreza, en la superación del subdesarrollo y la dependencia.

Las extraordinarias inversiones en infraestructura energética, la cuantiosa inversión social en más de 430 programas, la constitución de más de una docena de empresas mixtas, entre otras acciones, demuestran claramente el carácter verdaderamente integral de esta iniciativa solidaria que trasciende el ámbito del suministro de hidrocarburos.

Es injusto afirmar que con Petrocaribe Ve­nezuela ejerce un chantaje petrolero e impide el acceso de nuestros países a las energías renovables. Aquí estamos muchos de los que acudimos a la Cumbre de Cienfuegos, en diciembre del 2007, donde se habló de estos temas, y estamos muchos de los que conocimos al comandante Chávez y sabemos perfectamente cuál era su pensamiento sobre este tema y cómo, de entre los numerosos proyectos que podrían derivarse de Petrocaribe, estarían los de la introducción en nuestros países de las costosas tecnologías de energía renovable, de lo cual hay suficientes ejemplos aquí.

Por eso Petrocaribe es necesario para nuestros países. Y por tal razón, no es difícil prever que una situación de inestabilidad en Venezuela no solo afectará al gobierno venezolano y este pueblo inmensamente solidarios, sino que podría provocar una crisis energética regional de efectos devastadores en nuestras economías y en la vida de nuestros pueblos, sin mencionar las consecuencias políticas y sociales, que todos pueden imaginar perfectamente.
Esto no parece importarles a quienes tratan de desestabilizar a la Revolución Bo­li­va­riana, mientras aseguran sus fuentes energéticas por todo el mundo y preservan las propias. Son los mismos que prometen financiamientos, que nunca llegan, para el desarrollo de la explotación de fuentes de energías renovables y nos ofrecen maravillas en las conferencias de cambio climático.

Si de verdad existieran preocupaciones genuinas por crear nuevos paradigmas de seguridad energética, se debería comenzar por cambiar los patrones y modelos de vida excesivamente consumistas, derrochadores y extremadamente agresivos para la naturaleza y la vida humana, y se debería proveer acceso a fuentes de financiamiento justas para la introducción y desarrollo de nuevas tecnologías, más eficientes, económicas y limpias.

Por eso asistimos a esta Cumbre en Ca­racas. Venimos no solo a ratificar la vigencia y continuidad de este proyecto y a defenderlo, sino a reafirmar nuestro compromiso de trabajar incansablemente en su desarrollo y perfeccionamiento, lo cual será una contribución invaluable a la integración regional. Y debemos hacerlo ahora, para demostrarlo con resultados en la venidera VII Cumbre de las Américas, donde el tema de la cooperación para la prosperidad y las energías serán objeto de debates.

Debemos convertir a Petrocaribe en un instrumento que permita potenciar la cooperación productiva, el comercio de bienes y servicios, la interconexión y complementariedad económica entre nuestras naciones, manteniendo al mismo tiempo los programas de alto impacto social que contribuyan al bienestar de nuestros pueblos.

Debemos pensar colectivamente cómo redirigir los ingresos hacia esas metas de redes de transporte que interconecten a la región, y que desde hace tantos años los caribeños nos planteamos sin alcanzarlas, porque nadie las quiere financiar y nos prefieren aislados y desconectados.

La compleja situación actual exige acciones concretas por parte de todos nosotros. Debemos elevar la eficiencia y eficacia de nuestra gestión en todos los ámbitos y ar­ticular nuestros esfuerzos en aras de garantizar la viabilidad de Petrocaribe.

Todo lo que podamos hacer en este sentido, representará un justo reconocimiento a los esfuerzos del gobierno bolivariano por preservar este mecanismo, que forma parte del inmenso legado del Comandante Hugo Chávez Frías.

Al mismo tiempo, ratificamos nuestro respaldo a las iniciativas de articulación entre Petrocaribe, ALBA-TCP, Mercosur y Caricom. Estamos convencidos de que solo a través de la unidad y la integración podremos enfrentar los difíciles retos que nos depara el futuro.

Una vez más Cuba reitera su convicción de que es necesario avanzar a través de acciones concretas y factibles, que redunden en beneficios para nuestros pueblos, en la implementación de la Zona Económica ALBA- Petrocaribe, en base a la Zona Eco­nómica de Petrocaribe y el Espacio Eco­nómico del ALBA y con alcance al resto de los mecanismos de integración. Es un proyecto ambicioso que requerirá muchísimo trabajo, esfuerzo y disciplina, pero los revolucionarios tenemos siempre que soñar con lo imposible.
Compañeras y compañeros:

No habría mejor homenaje al Co­man­dante Chávez que trabajar arduamente por materializar sus sueños de integración y unidad, en el décimo aniversario de la suscripción del Acuerdo de Cooperación Petrocaribe, por la seguridad energética, por el desarrollo socioeconómico, por la integración regional, y por la disminución de las asimetrías energéticas, sociales y económicas de nuestros pueblos.

Como proclamara Martí, “es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de la destrucción.”

¡Defendamos a Petrocaribe y con él, al legado inmortal del comandante Hugo Chávez Frías!

¡Viva la Revolución Bolivariana de Venezuela!

Muchas gracias (Aplausos).

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