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Reforma Agraria en Cuba, genuina emancipación campesina

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Cuba celebra esta semana en disímiles lugares de la geografía nacional el 50 aniversario de la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria, una de las iniciativas más recordadas en su historia.

Cuando la entrega a los campesinos de áreas y recursos para cultivar la tierra y producir alimentos constituye hoy un reclamo constante a nivel mundial, esta isla caribeña presenta otra realidad.

La Revolución cubana tenía cuatro meses y medio de vida en el momento que dio paso a la mencionada normativa, firmada por su líder histórico, Fidel Castro, el 17 de mayo de 1959.

Escenario de la lucha guerrillera contra la dictadura de Fulgencio Batista
(1952-1958), la serrana Comandancia de La Plata acogió engalanada para la ocasión el importante suceso.

Para reconocidos historiadores, sociólogos e investigadores, la legislación desencadenó las transformaciones estructurales en la agricultura y enrumbó al país de manera firme por el sendero de la justicia social. Años antes, en su alegato de autodefensa en el juicio por el ataque al cuartel Moncada, conocido como la Historia me Absolverá, Fidel Castro enumeró seis problemas fundamentales de la nación, entre ellos, el de la tierra.

Con el triunfo del 1 de enero de 1959, las autoridades revolucionarias aceleraron esfuerzos para resolver este tema y el resto en aras de favorecer al pueblo, esa masa discriminada por anteriores administraciones .

Bajo tal premisa, una primera Ley de Reforma Agraria expropió el latifundio, proscribió la tenencia extranjera de la tierra, entregó la propiedad de ésta a quien la trabajaba, y socializó áreas cultivables.

A partir de entonces, el máximo de tierra a poseer por toda persona natural o jurídica quedó en 30 caballerías, aunque tal límite podía alcanzar las 100 en caso de sobrepasar el rendimiento agrícola de algunos productos seleccionados del promedio nacional.

Documentos históricos señalan que con la proscripción del arrendamiento, aparcería y precariedad sobre la tierra, más de 100 mil familias campesinas se convirtieron en dueñas legítimas de sus terrenos.

También, la legislación, protectora del medio ambiente e impulsora de una estructura gubernamental para ejecutarla, permitió transferir a propiedad del Estado el 40 por ciento de las áreas cultivables, las cuales fueron convertidas en granjas estatales.

Mediante otras normas y decretos complementarios, dicha ley otorgó al campesino créditos y facilidades para la explotación de la tierra y la comercialización de los productos que influyeron en el incremento de su nivel de vida.

Cuba inicia una nueva era que será de extraordinario esplendor si por encima de las avaricias nos dedicamos a trabajar todos por el porvenir venturoso que tenemos delante, apuntó Fidel Castro en un mensaje al pueblo, el señalado 17 de mayo.

Desde ese día, el odio de Estados Unidos hacia la naciente Revolución cubana creció aún más, y las divergencias políticas e ideológicas entre ambas partes incrementaron su ritmo.

La primera Ley de Reforma Agraria fue el punto que agotó la paciencia del país norteamericano que vio seriamente afectados los intereses de sus compañías, especialmente las azucareras, aquí, subrayaron a Prensa Latina varios testigos del acontecimiento.

Con esa ley comenzó esta lucha de los cubanos en defensa del país, ante la hostilidad y agresiones de todo tipo de las continuas administraciones norteamericanas y de sus lacayos contra nuestro territorio, indicó después Fidel Castro.

Sin embargo, ante incontables ataques para destruirla, la Revolución Cubana prosiguió su curso, y a la altura del medio siglo de vida festeja las cinco décadas de aquella ley que hizo verdaderamente libres a los campesinos.

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