Opinión, Deportes  »

| 109
Leo Messi

Lionel, apodado “el Mesías”, alzaba los brazos al cielo; pero de ahí no llovían a sus piernas los goles y la gloria prometida. Corrieron el Ungido y sus diez acólitos durante ciento vente minutos y la cancha fue franja del Calvario. Messi rumiaba su desamparo, la soledad de hijo abandonado en la cruz. De nada valió que los miles de hinchas argentinos rezaran, se persignaran, para conjurar el milagro desde la grada. A escasos minutos del final del alargue, el tanto de Götze retumbó como martillazo de Thor: habían ganado los descendientes de los dioses paganos, de la tosca mitología »