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Mi madre primero

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"La familia cubana castigará a Bush en noviembre", afirman cuatro emigrantes cuando juzgan las medidas más recientes del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Un movimiento espontáneo de repulsa, por primera vez, hizo perder las calles de Miami a la extrema derecha

 

Se trata de la familia cubana, y quien la ataque tiene todas las de perder.

El sábado 19 de junio, centenares de cubano-americanos, en rechazo a las medidas que restringen las visitas y la comunicación con Cuba, recién aprobadas por la administración de George W. Bush, protagonizaron un hecho inédito en Miami: tomaron las calles para defender sus derechos familiares.

Dos caravanas de autos recorrieron simultáneamente las calles Flager y Ocho, en espontánea manifestación, organizada no sobre bases políticas, sino por algo tan justo y humano como el amor filial.

Hubo un servicio religioso en la Ermita de la Caridad, punto final del recorrido desde Hialeah y desde la calle 77 y La Pequeña Habana. Esa misma tarde también celebraron un culto yoruba. Es la unidad del afecto y la raíz.

Cuatro emigrados cubanos que participaron en esas acciones contaron en La Habana detalles y anécdotas -dos de ellos desde el anonimato, para evitar represalias-, pero sobre todo definieron un pronóstico muy serio: "Noviembre va a ser catastrófico para Bush. Va a perder a la Florida por el voto cubano".

Damián Díaz, secretario general de la Asociación José Martí, y Jacinto Valdés, presidente de la Alianza de Trabajadores de la Comunidad, formaron parte del grupo de cubanos que consideraron la necesidad de expresarse públicamente contra la decisión del gobierno de Estados Unidos de restringir los viajes a Cuba a uno cada tres años y el dinero a gastar en la Isla, limitar las remesas de ayuda familiar y los envíos de paquetería, y la redefinición de la familia hecha por Bush y sus asesores que atenta contra la tradición cubana de sus afectos filiales.

Cuentan que algunos consideraron dar un acto en un hotel, a puertas cerradas, pero "había que hacerlo distinto, algo de más connotación" y fueron las mujeres quienes abogaron más por la caravana que al final tuvo dos ramales, una de 121 carros por la cuenta de la policía aunque se le incorporaron otros carros y algunas motos, y otra de más de cien.

"Por primera vez, los Díaz Balart y la Ileana perdieron las calles de Miami por un movimiento espontáneo, no político. Casi un 80 por ciento de las personas que acompañó las caravanas y las que esperaban en la Ermita eran espontáneas. Nosotros también fuimos sorprendidos. Vinieron hasta de Orlando y de Los Cayos. Es una derrota para ellos (la ultraderecha) porque le hemos tomado las calles de Miami", afirma Jacinto.

Cuando una de las caravanas atravesó la Pequeña Habana, despacio, haciéndose notar porque "íbamos por algo que creemos justo y creemos humano, muchos nos felicitaban, nos alentaban o hacían una señal de aprobación", contó otro de los participantes, a lo que Jacinto acota, pero aparecieron "cuatro recalcitrantes a los que se les congeló el casette en el año 59 y mostraron su frustración e histeria arrancando algunos carteles o golpeando los carros. No nos dejamos provocar y seguimos defendiendo nuestro derecho a la reunificación familiar".

No fue habitual que el Canal 23 y el Canal 4 le dieran cobertura a la convocatoria y luego a las caravanas. Muchos se enteraron por las telemisoras o la radio y se les unieron, como una madre que estaba con su hijo, al que le habían prometido como regalo de graduación un viaje a Cuba a conocer a la abuela y ahora se le frustraba el sueño.

Ya hablan en Miami de una manifestación grande ante la oficina de Lincoln Díaz Balart. Unos dicen que para el mismo día 30 de junio, o el 4 de julio. Relatan que el periodista Francisco Aruca, en su emisora radial, dice: "Yo voy a ir, el que quiera está invitado"...

"Las medidas son indefendibles, arbitrarias, monstruosas e inhumanas. ¿Cómo me va a poner límite a mi familia? Eso es absurdo" sostiene Damián Díaz, por eso explica que se ha creado un Comité cubano americano por la defensa de la familia y también un Comité de las madres cristianas.

"Es un movimiento que comienza, va a seguir y va a terminar con las medidas. El presidente de Estados Unidos debe darse cuenta que ha metido el pie", nos decía otro emigrante cubano que por razones obvias pidió no ser identificado.

"Abajo Bush, primero la familia", esa fue también el clamor en la actividad que tuvo lugar el sábado a las seis de la tarde con el grupo yoruba.

Se define la posibilidad de un voto de castigo para quien trampeó las elecciones en la Florida por 500 votos y ahora las va a perder por miles, aseguran, pues ya hay grupos trabajando por el empadronamiento de nuevos votantes.

Denuncia otro de los cubanos americanos que Otto Reich ha renunciado para hacer un trabajo sucio que no podía realizar como miembro de la administración Bush, "caerle atrás a todo el que rompa o viole las medidas que van a ser aplicadas a partir del 30 de junio".

Saben de la confabulación de Reich y los congresistas (Lincoln y Mario Díaz Balart e Ileana Ros Lehtinen), los cuatro asesores de Bush, a quienes "les ha salido todo al revés, porque la repercusión ha sido desastrosa, porque una cosa es la política y otra es la familia y han tocado el punto neurálgico del cubano. Hasta ahí la cuenta les fue bien a ellos, menos con la familia. Se les echó a perder la cosa".

"Mi madre tiene 95 años y está todavía lúcida, en Placetas. Ella sabe que su hijo va a seguir viniendo a Cuba a celebrar su cumpleaños. Por eso una de las pancartas que llevé a Hialeah fue la foto de mi madre celebrando sus 95 años. No pensaba que esa foto iba a tener que utilizarla, porque pertenece a mi privacidad y a mi familia, pero en vista de las medidas tan violentas de esta administración, salí con ella. Yo vengo a Cuba en primer lugar por mi madre y voy a celebrarle los 96, y si me atengo a la medida no puedo venir hasta su 99 cumpleaños" -señala Damián.

"A los cubanos de allá les digo que vamos a luchar por el derecho a visitar a nuestra familia. Este es un movimiento que ha comenzado, espontáneo, y el sentir de la inmensa mayoría de los cubanos en Miami es que estas medidas son absurdas y violatorias de los principios humanos. Y a los cubanos de acá les digo que seguiré viniendo. Mi madre primero".

Juventud Rebelde Digital  

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Juana Carrasco Martín

Juana Carrasco Martín

Periodista cubana y jefa de la página internacional del diario Juventud Rebelde.