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Washington no cree en lágrimas

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  Un paciente con SIDA en Zambia: las drogas paratratar el mal están fuera del alcance de la mayoríade los africanos  

Recientes pronunciamientos estadounidenses confirman, otra vez , la insensibilidad del imperio y los saldos negativos de los acuerdos de libre comercio para el continente.

Que al imperio le importa poco el sufrimiento ajeno, es historia vieja. Lo confirmaron en los últimos años la guerra en Afganistán y los brutales bombardeos contra Iraq.
Informaciones de los últimos días también demuestran, para no variar, que el dinero vale más que la buena salud del planeta. 

Según reportes de AP, Estados Unidos seguirá oponiéndose a los intentos de cualquier gobierno de fabricar medicamentos antisida baratos, utilizando componentes de drogas patentadas por laboratorios farmacéuticos estadounidenses.

"Los Estados Unidos han sido muy claros en esto", declaró Tommy Thompson, el mismísimo secretario de Saludy se apresuró a explicar que el gobierno va a "continuar protegiendo la propiedad intelectual".

El funcionario fue más lejos. Si no se respetan los designios del amo, los laboratorios punteros en la rama farmacéutica en ese país dejarán de investigar nuevas drogas contra la pandemia, porque "podrían ser forzados a la quiebra" o suspenderían, en el mejor de los casos, las búsquedas para mejorar sus actuales productos. Nada más parecido a un chantaje mondo y lirondo.

A la par, la organización no gubernamental Médicos sin Fronteras (MSF), recién ha denunciado que el acuerdo comercial de Centroamérica con Estados Unidos (CAFTA por sus siglas en inglés) restringirá el acceso a los medicamentos en la región.

La jefa de la misión de MSF en Nicaragua, Mónica Negrete, dijo, también a la AP, que a los países de la región se les impedirá el registro y la comercialización de los medicamentos genéricos, si una versión del producto estadounidense ya está registrada en el país.
Negrete aseveró que los países signatarios del acuerdo comercial "estarán obligados a extender los términos de patentes farmacéuticas más allá de los 20 años requeridos por la normativa de la Organización Mundial de Salud".

Asimismo, estos países tendrán que otorgar derechos adicionales de exclusividad de mercado prohibiendo a las autoridades farmacéuticas hacer uso de los datos de pruebas farmacéuticas originales, necesarios para el registro de medicamentos genéricos, lo que se conoce como exclusividad de datos.

Las disposiciones relativas al registro son especialmente preocupantes. Si un medicamento para tratar el sida, por ejemplo, no está registrado en ninguno de los países centroamericanos, con la normativa del CAFTA el reconocimiento oficial de genéricos se prohibirá durante cinco años.

Obviamente, las personas que sufren de sida no pueden esperar cinco años o más por medicamentos para tratar su enfermedad. Una vez más la urgencia de sobrevivir  de la gente del sur es ignorada por los vecinos del norte.

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Dixie Edith

Dixie Edith

Periodista cubana y profesora del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana.
En Twitter @Dixiedith