Sobre la cancha: Dos ciudades, mismo deporte

Ousmane Dembélé puso el 3-2 a favor del Paris al descanso, lo que convirtió este partido en la primera semifinal de la historia en la que se marcaron cinco goles en la primera parte. Foto: Getty Images
No en pocos momentos escuché en boca de aficionados y especialistas una sentencia para comparar lo vivido en los dos partidos de ida de la Champions League. Entre el vértigo de París y los cuidados tácticos de Madrid, algunos se aventuran a segmentarlos en dos deportes.
Con toda sinceridad, dentro del rectángulo verde casi todo es permitido. Al menos si de trato al balón se habla. Cada entrenador es filósofo desde la banda y aplica sus teorías según la materia prima con la cual cuenta en su plantilla. Incluso, las directrices varían entre partido y partido.
Luis Enrique y Company plantearon una batalla a la antigua. Caballerías frente a frente y tras la señal, matar o morir. Si la UEFA hubiese cancelado la final de Budapés, trasladándola a la capital francesa, quizás se pudiese entender la locura de área a área durante 90 minutos.
Dos tridentes sabedores de sus herramientas para hacer daño a unas zagas con muchos metros a las espaldas. A campo abierto son un espectáculo para los ojos neutrales, un deleite para sus parciales y un incordio para el oponente. La pizarra reflejó un 5-4, aunque la igualdad pareció lo justo.
Dembélé se acerca al del Balón de Oro. Olise solo presta la redonda a sus compañeros luego de eliminar rivales en modo fantasía. Kane lo hace todo. Doue es como el niño con ganas de gatear poco para correr más. Luis castiga a pura potencia y en Anfield le añoran. Ahora, Kvaratskhelia es otra cosa.
Sin mundial en el horizonte, el georgiano se presenta como candidato notable para relevar a Ousmane en la lista de France Football. Son 10 goles y 6 asistencias en esta Liga de Campeones. Lo mejor, de esos tantos, más de la mitad los acumula desde los octavos de final. ¡Y como regatea!... Brutal.
Mientras tanto, Arteta y el Cholo Simeone eligieron Londres para decidirlo todo. Minutos de evidente tanteo mostraron a dos equipos con una máxima inequívoca. Firmes atrás y pacientes para herir arriba. Riesgos los justos, pensaron ambos entrenadores.
Y sí, el Arsenal ratifica su diagnóstico de las últimas semanas. Además, el rendimiento sobre la cancha valida una manida frase futbolera: “La temporada pocas veces importa como las comiences, sino como las termines”. A este ritmo, el augurio para los londinenses no es de final feliz.
Sin embargo, el caso Rojiblanco no es muy distinto si de darle aire a las vitrinas se trata. La ilusión es la Orejona tras caer por el reinado copero y dimitir de la liga a mitad de curso. Claro, la primera media hora de la segunda parte abre la puerta a soñar, pero el arreón debe ser sostenido para cruzar alegre la meta.
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Curiosamente, hubo siete disparos más a puertas en Madrid que en París o sea que ni todo estuvo también en la capital francesa ni tan mal en la española. Además es válido el comentario del Cholo: si te hicieron cinco goles debes preocuparte.