Liuba María Hevia: Más allá del canto

Liuba María Hevia. Foto: Archivo
Si al hablar de los cuarenta años de vida artística de Liuba Maria Hevia, nos limitáramos al análisis de su obra desde una perspectiva musicológica, evidentemente que nos quedaríamos a mitad de camino.
Aunque se parta de la evaluación de la estructura de sus canciones o se exalte su capacidad para motivar, con la dulzura del canto, el fluir de sentimientos profundos, la aproximación al inspirador universo humanista recreado por el talento de Liuba durante estas cuatro décadas, es imprescindible para poder visualizar el alma de los grandes cultores de la canción de autor.
La consecución de semejante línea de pensamiento nos permitiría, por una parte, alabar su coherente e impecable desarrollo como profesional a la vez que tendremos la seguridad de quedar hechizados por la presencia de singulares aristas inherentes a su desenvolvimiento como trovadora.
Si la aparición en el mercado de su primer disco Coloreando la esperanza (1993), fue motivo de una estimulante acogida por la inesperada entrega de hermosas canciones con una lirica de alto nivel poético, para el siguiente fonograma, Alguien me espera (1996), el impacto de este disco resultó francamente enaltecedor al constatarse que el complejo creativo Liuba Maria Hevia, implica la conceptualización de fundamentos relacionados con las razones mismas de nuestra existencia.
Tanta belleza acumulada en la magnificencia de sus canciones, plasmada en exquisitas melodías nacidas como espontáneamente desde los propios instrumentos musicales, nos revelan a través de sus textos una singular sabiduría, la que identificamos con mensajes proféticos acaecidos en un remoto pasado donde cantarle al esplendor de la vida, se consideraba como un don solo reservado para elegidos.
Por eso, cuando escuchamos el cantar de Liuba, no es necesario saber cómo se llama la canción interpretada ni mucho menos urge conocer exactamente, de qué disco ha sido tomada.
Siempre nos quedaremos con una certeza: el privilegio de recibir una carga de puro sentimiento, expresado a través de canciones personalizadas con la correspondiente dosis de ternura y elegancia que le distinguen. No por gusto a esta cubana de pura cepa, le tenemos prohibido recostarse en las llanuras de nuestros campos para no correr el riesgo que de su cuerpo le nazcan girasoles, palmas y mariposas.
De todos modos, temores como este los damos como inevitables porque en realidad, de solo mencionar el nombre de Liuba, ya tendremos a su corazón entre las manos, inundado por huellas de nuestra identidad. Entonces, sirva esta reflexión del Apóstol José Martí como el más cálido y sincero agradecimiento por todo el amor que nos entrega en sus canciones desde hace cuarenta años:
“Cuando nos cautiva una grandeza, cuando el corazón se mueve de regocijo, cuando muchas bellezas nos deslumbran, se siente amor, y esperanza, y orgullo por los demás, y fe en la gloria. Las pasiones malas huyen, los brazos se mueven inquietos por el deseo de abrazar, y la pasión buena, la fraternidad hermosa, hace nido y morada de nuestro corazón”.

Liuba María Hevia en Santa Clara su gira cuando celebró sus 35 años de vida artística. Foto: Archivo
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Liuba María es la magia de lo bello, es la flor que no envejece, es la música que enaltece a la mujer que la representa.
Gracias, por ser la musa.
Desde que la conocí en Nicaragua, cuando cumplía una misión internacionalista en ese hermano pueblo, en los años 86-88, la admiré y lo continúo haciendo por su belleza, dulzura, por sus lindas canciones, muy acertado y meritorio comentario Villar. Una cubana 100x100. Ratifico mis respetos y admiración.
Magnífica cantautora con una sencibilidad y sencillez a flor de piel,su poesía,su lírica única que identifican su obra siempre,muchas bendiciones para ella!soy su más fiel admiradora
hermoso escrito sobre una gran artista que es todo talento Liuba es maravillosa y sus canciones tienen un vuelo que es difícil que no te atrapen tanto es así que sus canciones infantiles nos atraen hasta a nosotros los adultos, me alegra que se reconozca pues ella es parte de la historia musical cubana y que mejor esto dicho por el guille vilar uno que sabe bastante de eso
Liubita querida: Te amo a ti y tus canciones. Tengo el privilegio de podértelo decir al oído. También por aquí. Guille fue justo y equilibrado. Lo celebro. Les adoro a ambos.
Gracias por tan grande y valiosa entrega de lo mejor. Agradecemos existas. Eres modelo de profesionalismo, ética.
¡Cuánto aplaudo se le dedique este espacio a Liuba! Confieso q por mis peques tanto mis familiares como yo y no pocos amigos, nos acercamos a su maravillosa discografía. La sensibilidad de los niños es el mayor aval para evaluar su entrega : cuánta felicidad irradian al escucharla! Verles interesados en aprender sus canciones , q a su vez les cultivan la espiritualidad es una maravilla y, q decir de su condición de trabajadora incansable en proyectos de indiscutible humanismo, su sencillez y modestia... Martiana de corazón, de palabra y acción. Dios le colme siempre d bendiciones para q continúe con esas melodías mágicas, para todas las edades!!! Ciudad d lágrimas, es hoy una d las preferidas en el ámbito familiar, un " himno" q ilustra nuestra " alma_Venecia" , inundada con las lágrimas d los q elegimos seguir aquí mas añoramos a los q se fueron respetando su elección sin cuestionamientos, pero, curiosamente, encontramos el antídoto al ver los retoñitos bailando y cantando sus melodías .¡Muchos éxitos a esa carismática cubana cubanísima, lo merece!¡Agradecimiento infinito!
Liuba es inmensa!