El conde de las alturas

Los ómnibus y camiones le sirven de sostén al frenar con el semáforo en su tránsito por la vía.
- Tomado de Aula Todoterreno

yDe trepador de palmas, Félix Ramón pasó a trepar bicicletas gigantes. Corría el año 1981 y eran los carnavales en Ciego de Ávila, su provincia natal, y quería desfilar con algo innovador junto a las carrozas. La idea surgió al ver una bicicleta tańdem (dos bicicletas pegadas, una detrás de la otra) y fue entonces cuando nació la primera de las jirafas de hierro, de dos metros de altura.
“El día antes de empezar los festejos fui a la ferretería, compré una bicicleta en 125 pesos. Al llegar a mi casa la desarmé y la soldé con otra que yo tenía; así, salí el día de los carnavales montado encima de una bicicleta doble”.
Todavía la conserva, fue la primera de otras que vinieron después: “Recuerdo que ese día el periodista Bernardo Espinosa anunciaba las carrozas, fue él quien me apodó el ciclista solitario. Ya llevo 39 años y medio en ello y soy el único en el país que hasta ahora hace esa acrobacia”. Desde entonces se propuso participar en todos los carnavales con un cuadro de más en la bicicleta y ha llegado, hasta ahora, a tener una de siete metros y medio de altura.
En 2011 llegó a La Habana para regalarnos su intrepidez también a los capitalinos. Aquí conoció a su actual esposa, Francisca Acosta López; quien dice “le deseo muchísima suerte cada vez que se monta en la bicicleta y velo porque esté siempre bien”. Ella también ha sido partícipe de las alturas, pues en muchas ocasiones ha llegado a su centro laboral en una jirafa de hierro, manejada por él.
Félix emplea la bicicleta para hacer las compras de la casa o simplemente para pasear por La Habana como hobby: “Sentirme en las alturas, eso es lo que realmente me gusta”.
Desde 1987 hasta 2013 montó la bicicleta más alta del mundo, “pero nunca se me reconoció el récord”. Rememora que una vez vino a verlo el canadiense Terry Goertzen, quien tenía récord de montar bicicletas gigantes, con una de seis metros de altura: “Me trajo 24 cadenas, tres sillines y el cojín con que impuso el récord mundial, con el objetivo de que yo le rompiera la marca, según me dijo. Paseamos por La Habana montados en nuestros innovadores medios de transporte”. Todavía mantienen el contacto y Félix lo recuerda como su hijo.
Siempre surge la inquietud en aquellos que lo ven o escuchan hablar de él. ¡¿Cómo se sube y se baja?! Para Félix es muy sencillo. Según comenta, recuesta la bicicleta a una pared o superficie plana acorde con la altura del ingenio, trepa por los tubos diagonales que sustentan los empates de un cuadro con otro y escala hasta llegar a la cima. “Para bajarme voy frenando y me lanzo, generalmente caigo de pie”, alude entre risas.”Bajarse es más fácil que subirse, en mi opinión. ¡Para abajo todos los santos ayudan!, para arriba no, como diría en buen cubano”.
A pesar de ser para él como montar una bicicleta común, “quizás la clave está en no mirar pa’ abajo. Lo que yo hago es mantener la vista siempre al frente o como decimos los cubanos tener mente ‘positiva’, sin olvidar la gran capacidad de concentración, pero sobre todo, la buena vibra que transmite el público al disfrutar del espectáculo”.
Sin miedo a transitar por cualquier calle de la ciudad. Recuerda las películas de acción cuando va a cruzar un bache. “Cuando me encuentro uno, levanto la goma delantera, lo cruzo y después, levanto la de atrás, así paso sin problemas”. El viento también puede ir en su contra, pues al ser tan alta la bicicleta, existe una mayor columna de aire que le hace resistencia. Sin embargo, “eso no me interesa, yo salgo a cualquier hora sin importar cómo esté el clima; eso sí, tengo que hacer mucha fuerza para poder manejar bien el timón y cuando llueve me monto normal con la sombrilla y hago los mandados de mi casa”.
Si bien es asombroso el tamaño de estas bicicletas manejadas por él, resultan mucho más interesantes los 250 kilómetros, sin bajarse, recorridos en un viaje a Santa Clara: “Fui por la carretera central, junto a guaguas, carros, motos y camiones, siempre respetando el tránsito. Yo iba como un niño en mi bici de cumpleaños”.
Félix ha creado cuatro bicicletas: de dos metros (la cual usa para hacer las labores), de cuatro metros, de 5,5 metros y de siete metros y medio, que es la más famosa de todas. “¡Hacer la bici es complicado!” Las confecciona en el taller de la esquina de su casa, pero al no tener las componentes del largo y peso necesarios, “he innovado, fusionando piezas de bicicletas chinas con tubos desechados, cabillas y angulares de hierro”.
Félix se propone crear una de diez metros, pero no ha podido, puesto que a esa altura se encuentra el tendido eléctrico y le es imposible el tránsito. Sin embargo, con el sueño de encontrar su nombre algún día en el libro de Record Guinness, no descansa para construirla: “Este año unos amigos de Colombia, dueños de una fábrica de bicicletas, me invitaron para confeccionar entre todos una de diez metros de altura y ser yo quien la monte. Ya te contaré cuando lo haga”.
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Empecé a leer y llegué a la parte del precio de la bicicleta... No sé cuanto representaba ese dinero en los 80, pero si sé lo que cuesta una bicicleta hoy en día....
Y en los semáforos,como se sube cuando tiene que frenar???...porque no hay pared!!!
para un circo esta bien, para una feria tambien, para actividades coordinadas en dias señalados ok ok pero ese artefacto no es para circular por la via del malecon un dia cualquiera o por avenidas de la ciudad con alta concentracion de vehiculos y autobuses, luego yo que justo al amanecer solo quiero trotar 40 minutos en solitario, cerca al muro del malecon aprovechando ese fresco en estos dias tan calurosos no puedo porque las autoridades no me lo permiten y estos momentos eso es mas sano que quedarse en casa.