Por la serena convivencia

La protección de la niñez en Cuba es una tarea de primer orden, que se revela en la prioridad que se le concede a los programas relacionados con este grupo poblacional.Autor: Abel Rojas Barallobre
Parecía un fotograma extraído de una película de guerra. Vidrieras rotas, saqueo, confusión… y una niña descalza penetrando en un comercio vandalizado, caminando sobre los cristales y perdiéndose al interior de la debacle…
Ese instante, captado por una cámara desconocida el 11 de julio, en Cárdenas, nos dejó la prueba documental de lo que está en juego para Cuba y para quienes la habitamos: la inocencia y la seguridad de nuestros infantes, que son, en definitiva, el futuro más limpio y promisorio de la Patria.
Me pregunto qué hacía allí aquella pequeña, si estuvo en el lugar de los hechos fortuitamente, como quien pasa por una avenida y se encuentra por casualidad con una flor, la arranca y sigue, sin mayores consecuencias; o si estuvo al tanto de lo que planeaban los mayores, si vivió el sobresalto en medio de los gritos, de las piedras, del desatino… y también del miedo. Me pregunto si ese hecho marcará para siempre su destino. No lo sabré y prefiero que así sea, porque saber, a veces, duele.
Pero el horror no acababa. Parecía poco y se armó de pedruscos lanzados con total alevosía hacia el área del hospital cardenense que acogía a los pacientes pediátricos. Sobresalto, ansiedad, desconcierto… y otra vez el miedo. Dicen muchos que aquello no fue un simple acto vandálico, sino terrorismo. Yo no estuve allí, y es posible que algunos me acusen de alarmista. Les sugiero creerles a las familias de los infantes que sí lo vivieron, que temieron por la vida de sus hijos enfermos y corrieron con ellos en brazos, para protegerlos.
Narrar el odio, resumirlo con palabras, es difícil en estas horas cuando, en vez de lograr detenerlo, se multiplica, sobre todo en redes sociales. Que ese rencor tome como blanco a un niño ya es, solo por el amago, un crimen. Lo acaba de vivir una colega nuestra, a la que le enviaron el fotomontaje de su sobrino con el cuello ensangrentado, como amenaza de lo que le podrían hacer por lo que escribe.
Mucho de lo que no imaginamos que sucedería alguna vez en este país de gente noble, salió a la luz el día en que ese alguien que aún desconocemos tiró la primera piedra y quebró —junto a quienes le siguieron— la serena convivencia que habíamos logrado los cubanos durante más de seis décadas.
Lo peor es que los efectos de ese enfrentamiento que hoy confunde, en una masa casi homogénea, a los manifestantes pacíficos, a los vándalos, a los curiosos, a los asalariados de la anexión, puede afectar directa e indirectamente a quienes más nos necesitan en calma: a nuestros niños, los verdaderos inocentes.
He leído, entre las razones expuestas en internet por algunos detractores del Gobierno, que una gran motivación es cambiar el futuro de sus hijos y vivir en un país donde los muchachos no crezcan soñando con juguetes que jamás tendrán y donde no les falte todo lo que se vendía en las tiendas en MLC que resultaron saqueadas.
Dicho así parece la prosperidad misma y el sueño más legítimo de desarrollo. Yo también —que no tengo moneda extranjera— apostaría por ello. ¿Quién no quiere lo mejor para sus hijos? ¿Pero será eso lo más valioso que podemos legarle?
Hasta ahora, lo que va quedando de todo ese novísimo guion es vandalismo, robo, inseguridad, violencia… No nos dejan claro en sus manifiestos radicales si, en ese país "refundado", permanecerían intactas las garantías conquistadas que, quizá por cotidianas, a muchos les parecen irrelevantes. Tampoco es seguro que nuestros infantes estarán a salvo del temor, de la angustia de estos días, de ese miedo que le descubrí a aquel niño sentado frente a la pantalla de su televisor, mirando con ojos azorados cómo la gente vociferaba y destruía los autos en las calles de La Habana.
Entre la fuerza de un grupo para empujar y remover los cimientos de la nación, con tal de arrancarle de raíz el socialismo, y la pujanza de otra porción de país para defender lo logrado y sostener una soberanía que costó sangre y lágrimas, hay un grupo etario que nos mira con la angustia reflejada en la mirada.
No exagero. Ha habido llanto infantil por el padre movilizado que demora en regresar a casa, sobresalto por el peligro ruidoso de las calles, ansiedad por la tensión familiar de los últimos días…
De uno y otro lado están los niños, siendo testigos de los actos de sus mayores, mirando un país con ojos azorados. Si no encontramos un motivo superior, en cualquiera de los bandos donde militemos, al menos por ellos, deberíamos apelar a la razón y salvar la concordia en esta nación cuyo mayor tesoro siempre ha sido la paz.
Lo sabe —y lo dice mejor— la Doctora en Ciencias Psicológicas Roxanne Castellanos Cabrera, quien se muestra muy preocupada por la repercusión que puedan tener estos hechos en nuestros infantes:
"Los niños dependen de sus adultos y hay situaciones que pueden ser muy desgarradoras para ellos, sobre todo si se ven solos, si ven a quienes quieren en peligro, o si ellos mismos se encuentran en una situación de riesgo y esas personas no los pueden asistir. Todo eso tiene una fuerte tendencia a afectarlos de manera importante".
Precisa la doctora que demasiado han tenido ya nuestros niños con el confinamiento y el estrés causado por el coronavirus. Hay que cuidarles la tranquilidad y, sobre todo, la inocencia.
Este tercer domingo de julio podría haber escrito sobre otros temas: del sueño de volver a los parques repletos de traviesos, de las aventuras que inventamos en casa para burlar el encierro, de la esperanza… Pero hay algo mucho más perentorio: hay que hablar de integridad física y mental, de pensamiento y de futuro.
(Tomado de Juventud Rebelde)
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Mucha juventud sin trabajar y viviendo del cuento,de internet les da mucho tiempo para convertirse en antisociales..
Recuerdo,los antiguos censos de MTSS y todo joven que no trabajaba tenía que emplearse.
El trabajo engrandece al hombre pero también afianza ideales. Pues a exigirle, a todos,que trabajen.
En mi edificio ningún joven trabaja ¿de que viven???.Tenemos que arreglar nuestros problemas sociales. La agricultura necesita de esos jóvenes, por Dios.
Excelente comentario Liudmila, sería muy, muy educativo tomar este artículo como estudio y reflexión, estimada Liudmila, realmente, duele, duele mucho, que haya pasado esto, es indignante y repugnante estas cosas, no se que pasaría si a mi nieta en su escuela, en su 4to grado le hacen algo, me convertiría en un terrorista contra esa gentuza, no miraría nada, solo el castigo que merecen,pienso en Fidel todo el tiempo, todo lo que se esforzó, toda una vida dedicada a nuestros niños, jóvenes y el pueblo en general,como le escribí a tu colega Aylin, lo mas lamentable e irónico es que toda esa lacra despreciable SE VACUNÒ CON NUESTRA ABDALA Y CON NUESTRA SOBERANA, fruto de nuestros científicos, es muy lamentable, pero amiga SOMOS MAS, MUCHOS MAS Y VAMOS POR MAS, VIVA CUBA, VIVA FIDELLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL. VIVA LA CONTINUIDAD HISTORICA.
Es una realidad que existe una situación pandemica en el país y la mayoria de los niños (los que son cuidados por sus familias) se encuentran en confinamiento, donde se han visto afectadas las actividades rectoras del grupo etáreo en que se desarrollan (juego, actividad de estudio y relaciones de grupo). Ahora se presenta la situación de los pudieramos decir disturbios porque verdaderamente no hay un calificativo acorde para tanto mal. La tranquilidad de nuestros niños se ha ido y es nuestro deber ciudadano devolverles, para cuando llegue el reinicio de el curso escolar ver sus caritas sonrientes llenar nuestras calles y nuestras aulas.
Quizás esos que arruinaron su tranquilidad no sepan, que las bombas no tienen nombre y en el afan de tener MÁS pierdan lo MÁS VALIOSO.
De la niña que nos consternó a todos, si hay que saber porque es una niña cubana en situación de desventaja,, espero que los especialistas cardenences le den segumiento y que la vivencia no le afecte su normal desarrollo, para que tenga un lindo destino en esta isla hermosa, libre y soberana que la vió nacer.
Estimada periodista:
Me indigna que Ud. comience su artículo describiendo el andar de una niña descalza sobre los vidrios rotos de una tienda durante los bochornosos y vandalicos hechos del pasado domingo. El resto del artículo en mi opinion personal habla de cosas puras, ciertas y auténticas. De acuerdo 3000%, pero que una niña se vea en esa situación SOLO ES RESPONSABILIDAD DE LOS PAFRES, FAMILIARES O TUTORES.Aproveche la imagen captada por la camara que refleja la niña y con ayuda del MININT identifique los padres y escriba otro articulo sugiriendo a la Fiscalia la pena de 10 o 15 años para sus padres por irresponsables.......y todo lo que le cuelga que es mucho!!!! Le escribe una cubana de 57 años, profesional, Comunista y que apoya con sus entrañas a la Revolución, el Partido y el Gobierno de mi pais. Si quiere continuar con un intercambio puede Ud. contactarme por el correo que declaro en este foro. Si quiere hacerlo publico y abierto de igual forma estoy dispuesta.EL PASAJE DESCRITO DE LA NIÑA IRRESPETA MI INTELIGENCIA.
Que me vengan a decir que el vandalismo y la violencia ciega es luchar por la libertad, la prosperidad y los derechos humanos.
Y si quieren mejoría económica y social, que les exijan a sus padrinos del Norte que levanten de una vez por todas el criminal bloqueo yanqui.
La felicito por este artículo tan objetivo y tan necesario
Liudmila.
Gracias de todo corazon por este trabajo, comparto 100 % todo lo que dice, en la vida real tengo una nietecita de 7 años que lleva desde los 5 encerrada por la COVID, ya que la amo tanto que prefiero que este segura y sana, tambien vi esa foto y si hay algo que detesto en estos momentos, es el miedo que tiene mi pequeña ahora, cuyo desea en los 7, es que su cumpleaños 8 sea con sus amiguitos en la escuela. que paz tendremos con los que atacan una salña de pediatria, es el acto mas repudiable y criminal que pueden hacer... Viva la Revolución, Protejamos nuestra infancia. Quiero lo mejor para mis hijos y nietos PAZ, AMOR, SEGURIDAD Y RESPETO A SU INTEGRIDAD... Saludos
Belquis tiene todas las razon los momentos dificiles de nuestra nación no paran pero esta en nuestras manos , en las de todos resolverlas pues cuando observas bien desde dentro y desde fuera creo que dejamos algo a la espontaneidad que hoy nos golpea fuerte, me refiero a la linda etapa de mi juventud como estudiantes en escuela en el compo donde existia la vinculación estudio trabajo, salias joven integral, con sentido de pertenencia, resposabilidad, independecia aun cuando no faltaba la presencia de los padres. todo eso se perdió hoy con muchos sacrificios de los padres damos lo que podemos y lo que no y hacemos daño lo que se adquier sin saber como no se valora.Por eso vemos tanto en las calles no trabajan, no estudian OJO. de que viven y aque se dedican. entonces tenemos que retomar muchas cosas que dejamos atrás y combinarlas con lo nuevos y las tecnologias sin son malas o buenas depende del uso que se le de y uso de quienes la utilizan. para mi un diapason muy alternativo, enseñanzas despertar de habilidades que no sabía podia realizar en bien de las familia y amistades en todas las esferas de la vida cuando le buscamos el lados buenos.Pero hay muchas cosas que se puede dejar a la espontaniedad. con los niños y jóvenes la guía es fundamental solo pero acompañado un trabalengua pero necesario. Hoy con dolor por todo lo feo que ocurrio el 11 me lo vamos a lograr, son muchas las razones con un importante legado.
Que viva Cuba la Bella
Ese domingo estaba disfrutando en la casa viendo la final de la Eurocopa ajeno a todo el mal que se avecinaba. De repente veo el llamado a tomar las calles. Tengo un niño de 7 meses de nacido. Lo bese en la frente y el con sus ojitos de ingenuo me miro como si nada pasara. Yo no sabía lo que podría encontrarme en las calles ni la gravedad de la situación. Pero una cosa si conocía y era que había que defender esta revolución de la delincuencia y los mercenarios que son los menos, por el futuro de mi niño y los niños de mi país. Luego se demostró la gran tragedia, la incitación de la contrarrevolución a golpear niños, a tirar piedras a los maternos y hospitales pediátricos, en fin. Yo Salí a las calles con la esperanza de cuidar a los niños también, al mío y a todos. Salir a darles un beso en la frente a todos los niños de Cuba y ratificar que los hombres de buen corazón los defenderemos cueste lo que cueste.