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El águila, el cóndor y el jaguar

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Estados Unidos es el país más acostumbrado a idear casus belli para justificar sus intervenciones militares. Foto: Reuters/Archivo.

Los conflictos y guerras impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea en Ucrania, el Caribe y el Cercano Oriente, sumadas a las provocaciones llevadas a cabo por Japón en el sudeste asiático, son el resultado de la descomposición del orden instituido luego del fin de la Guerra Fría. La hegemonía unilateral, imaginada por los intelectuales orgánicos del capitalismo neoliberal, apenas se sostuvo durante tres décadas. Los actuales gobernantes de Occidente se formaron creyendo que su influencia y poder eran omnímodos y que la historia había concluido. Donald Trump, Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Keir Starmer irrumpieron en el escenario público conjeturando que las disputas estructurales por el futuro global habían sido superadas.

La vertiginosa irrupción económica y comercial de la República Popular China y el orgullo soberano de la Federación Rusa obligaron al Occidente envanecido a modificar sus certidumbres hegemónicas. Quienes insistían en presentarse como herederos triunfantes de una superioridad civilizatoria, aparecen hoy como dubitativos, frustrados y exasperados. El magnate estadounidense prioriza su confrontación con Xi Jinping porque busca reducir la productividad y competitividad de Beijing. Por su parte, la Unión Europea pretende coartar el resurgimiento ruso liderado por Vladimir Putin. Washington y Bruselas han decidido enemistades estratégicas disímiles. Sin embargo, ambos socios de la OTAN coinciden en la necesidad de contener, inmovilizar o interrumpir la emergencia de cualquier forma de multipolaridad, sobre todo la que expresan los BRICS.

Estados Unidos es el país más acostumbrado a idear casus belli para justificar sus intervenciones militares. Todos los pretextos históricos utilizados por Washington han tenido como común denominador la victimización propia y/o de poblaciones de terceros países. Los atentados de falsa bandera, como el incidente del golfo de Tomkin en 1964 (que le permitió a Lyndon Johnson obtener la autorización del Congreso para la invasión a Vietnam); las mentiras respecto a las armas de destrucción masiva en Irak, y las actuales entelequias descabelladas sobre el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles son –y han sido– artificios flagrantes para imponer su voluntad imperial.

El investigador indio Achin Vanaik compiló varios ensayos reunidos en el libro Cómo los Estados Unidos venden la guerra. Los artículos describen las diferentes formas de falacias, intimidaciones, extorsiones y guerras cognitivas utilizadas para instituir un sentido común acorde a las necesidades de Washington.

Uno de los antecedentes de la actual situación en el Caribe, en términos de los recursos naturales, remite a la defensa del territorio mexicano impulsada por el presidente Antonio López de Santa Anna, en 1836, cuando los esclavistas sureños ocuparon la Misión de Valero, conocida como El Álamo, en la actual ciudad de San Antonio. Esa defensa territorial de las fuerzas militares de Santa Anna brindó el caricaturesco subterfugio para iniciar una guerra que concluyó con el robo de casi la mitad del territorio mexicano: los actuales Estados de Texas, California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. En esa porción territorial, birlada brutalmente a México, se asienta el 60% de las reservas totales de hidrocarburos (gas y petróleo). Cuatro de las siete cuencas de extracción más abundantes de ese país se ubican en esas tierras robadas. La cuenca pérmica ubicada en Texas y Nuevo México; la cuenca DJ Basin (Colorado, Wyoming y Dakota del Sur); la cuenca de Haynesville Shale (Texas y Luisiana) y la cuenca de Anadarko (Oklahoma y Texas).
Curiosamente, muy poco tiempo después de la anexión de esas tierras, en agosto de 1859, se inició el proceso de extracción industrial del petróleo, iniciándose la fiebre del oro negro, que ubicó a los Estados escamoteados a México como meca de peregrinación obligada. Las cuatro cuencas proveen, en la actualidad, más de la mitad de los combustibles utilizados por Estados Unidos. Sin embargo, las reservas que contienen se están reduciendo. Según diversas estimaciones de la agencia American Oil and Gas, el hegemón norteamericano cuenta con existencias para unos diez o quince años –como máximo– si sigue consumiendo al ritmo actual.

Frente a esta realidad, el arrogante excepcionalísimo estadounidense, pretende imponer cuatro prescripciones básicas respecto a Caracas: (a) las reservas de hidrocarburos de la República Bolivariana no deben contribuir al fortalecimiento de la economía venezolana; (b) dichos recursos naturales no pueden –de ninguna manera– contribuir al desarrollo de los BRICS ni producir sinergias de cooperación virtuosas con China; (c) no deben ser utilizados en ningún caso para implementar estrategias de integración regional latinoamericano-caribeñas destinadas a la autonomía energética, base de cualquier desarrollo industrial; y (d) las reservas deben convertirse en los stocks estratégicos estadounidenses. Para lograr este último objetivo, se ha desplegado una serie de iniciativas que se definen bajo el concepto de guerra híbrida.

Dicho dispositivo –en el caso de Venezuela– incluye el despliegue de tropas en el Caribe, las ejecuciones extrajudiciales de presuntas mulas marítimas, la guerra psicológica, la apelación al peligro del narcotráfico y la utilización mediática de la escuálida Corina Machado.

Para aumentar la presión y sumar al lobby de AIPAC, el secretario de Estado Marco Rubio ha señalado en Fox News –para sumar al lobby de la derecha israelí– que milicias de Hezbolá se encuentran en Caracas y que el chavismo le vende uranio a Hamás. A esta ofensiva se le suman las actividades de la CIA al interior del territorio venezolano. La última semana, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, detalló los intentos de la CIA orientados a instalar falsos laboratorios de drogas en zonas rurales para convencer al Capitolio de la necesidad de incrementar las acciones militares. Las filtraciones divulgadas por la periodista Maureen Tkacik en The American Prospect, respecto al programa de guerra bacteriológica –con contaminación inducida de hepatitis, influenza, sarampión y fiebre porcina–, se suman al conjunto de embestidas criminales planificadas por el Departamento de Estado.

Los planes destinados a imponer futuros casus belli incluyen también la remanida justificación humanitaria, esgrimida para bombardear Yugoslavia, Irak y Libia. Para instalar en la opinión pública la necesaria "intervención por desastre y hambruna", Washington divulga desde hace más de seis décadas una situación caótica en La Habana. Repitiendo lo que ya fracasó en Cuba, Trump también sueña con utilizar ese subterfugio. Todos esos intentos, lejos de garantizar el sometimiento, pueden llegar a estimular –como lo sugirió el presidente colombiano Gustavo Petro– el advenimiento de la ancestral profecía andina:

"El jaguar va a despertar, si el águila dorada se atreve a atacar al cóndor".

Se han publicado 5 comentarios



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  • Rene Santiago Batista Aja dijo:

    Muy buena su publicación.ahora están amenazando Venezuela.pero su objetivo puede ser cualquiera que ellos vean donde puedan tener éxito.hasta ahora se han centrado en tratar de mediante su maquinaria mediática infundir miedo,condición y calumnias contra el presidente maduró. Si Caracas mantiene su unidad pueblos gobiernos ejército dudo mucho que se enreden en una aventura que no saben donde va a ir a parar.su maquinaria de propaganda es un arma mas de su ejercito donde engañan a poblaciones enteras y infunden a sus adversarios no con razón invierten tanto dinero en sus des informantes medios pero ya lo conocemos y la batalla se gana en ese frente.

  • Amado dijo:

    Es que hay tantos gobernantes en América Latina y el Caribe entreguistas y faltos de dignidad personal q favorecen las acciones del águila y las apoyan con todo lo q pueden

  • Juan dijo:

    Cada día se oye más utilizar la denominaciones, occidente y Oriente, el profesor autor de este artículo pudiera dar una explicación acerca de esta división actual del mundo, primero, si es una división geográfica, cultural, racial política, en fin, por ejemplo si es geográfica, el continente americano pertenecería al occidente o no y otros continentes como África Oceanía, en fin si es político, qué política hay en cada una de esas divisiones son países capitalistas o comunistas, son países con democracia o con dictadura si es de razas, qué razas comprendería cada denominación, si es cultural que religiones, por ejemplo comprendería cada denominación Muchas gracias profesor

  • Rogelio López Rodríguez dijo:

    Excelente artículo.

  • Juan Z dijo:

    Hoy Venezuela aun con la actitud servil de algunos paises de nuestra área su situación es favorable respecto a la que sufrimos en los años 60 del pasado siglo, solo Mexico y la España de Franco tenían relaciones con nosotros.
    Hoy Venezuela militarmente es fuerte y el pueblo chavista apoya a Maduro, eso es fundamental y hay que mantener esa decisión de lucha, luchar por la paz preparados para enfrentar una agresión imperial y hacer pagar caro al enemigo su osadía.
    Si los Estados Unidos quisieran realmente luchar contra las drogas establecerían acuerdos de cooperación con nuestros paises y han demostrado todo lo contrario, la DEA ha sido un instrumento de corrupción y sabotaje contra los pueblos, he dicho en otra ocasión, si no quieren que las drogas entren a su país que bloqueen con su poderío naval sus propias costas, que destruyan en tierra el tráfico de drogas en su propio país, que cooperen con Mexico en el control de su frontera, cuando bajen y/o erradiquen el consumo de drogas en EE UU, mayor consumidor del mundo, los traficantes vendedores no tendrán mercado. La droga es un mal pretexto, lo que quieren es el petroleo venezolano gratuito pues Maduro nunca se ha negado a vender petroleo a EE UU.

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Jorge Elbaum

Jorge Elbaum

Jorge Norberto Elbaum (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1 de marzo de 1961) es un sociólogo, periodista, investigador y profesor universitario argentino.

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