Dile a tu hijo que no venga

Cientos de cubanos dejaron sus historias en Playa Girón. Foto: Archivo.
Madre de ojos azules,
Madre de Norteamérica:
Mis hijos son pacíficos,
Trabajan, cantan, sueñan,
aman bajo la verde
sombra de sus palmeras.
Se cumple un nuevo aniversario de la victoria del pueblo cubano sobre el imperialismo estadounidense. Se ha quedado en la memoria del pueblo que fue la primera derrota de los “yankees” en el continente latinoamericano, pero, ¿alguien ha pensado qué más significó la muerte de todos esos cubanos que salieron a defender su tierra en esas horas? No ya solo la derrota de la tiranía norteamericana, sino la salvación de millones de vidas cubanas. Porque si los mercenarios hubieran avanzado, el pueblo entero se habría echado a la calle a defender su bandera. Y quizás, el ejército estadounidense en vez de en horas, hubiese sido derrotado en más tiempo, pero a costa de la vida de millones de cubanos. La victoria para Cuba siempre está asegurada. Pero la muerte de esos hombres conquistándola, significó la salvación de un pueblo entero.
Robert, tu joven rubio,
¡qué feliz se sintiera
jugando al béisbol con mi alegre Juan
de cabellera negra!
Sin embargo, los turbios mercaderes
que a tu pueblo gobiernan,
quieren que Robert asesine a Juan
bajo su propio cielo, bajo su propia tierra.
Mi Juan es noble,
pero cuando le ofenden su bandera
salta como un león, y sus palomas
luchan como las fieras.
Mi paisano Sabina nos pregunta reiteradamente en un estribillo quién le ha robado el mes de abril. Sinceramente, si de robar un mes de abril se tratara, es el pueblo cubano quién se lo robó a Estados Unidos, desde que el presidente Kennedy mandó a los mercenarios a desembarcar en las costas de la isla. Sabemos y no olvidamos que lo mismo que los nazis no olvidarán jamás la ciudad de Berlín, a los vecinos del norte de Cuba les pasa lo mismo con Girón, aunque anochezca y amanezca durante milenios.
Saben y sabemos que al que se le ocurra pisar un país que lleva resistiendo años a ataques extranjeros, a una guerra silenciosa y defendiendo a su soberanía, con la intención de violar la paz; correrá la misma suerte que Benito Mussolini y su amante Chiara Petacci en una gasolinera de Piazzale Loreto en Milano.
Cuando las situaciones queman, el pueblo siempre ha mandado y manda.
Me es fácil comparar dos sistemas sociales tan diametralmente opuestos por haberlos estudiado, vivido y sentido. Me es fácil entender que la mayor parte del pueblo cubano sea revolucionario. Me es más fácil aún elegir al socialismo como camino de salvación humano en un mundo que está perdiendo la poca humanidad que le queda.
Pero, debemos de salvar y reforzar al socialismo cada día. Nosotros, en conjunto. Individualmente. En cada acción.
De madre a madre te lo digo:
dile a tu hijo que no venga.
Los piratas que tocan esta isla
Se quedan en sus costas y vivos no se quedan.
Fidel, guía máximo de la Revolución Cubana y prueba de que el socialismo es viable, el que si salía llegaba, si llegaba entraba y si entraba triunfaba, declaró el carácter socialista y marxista leninista de esta su Revolución.
Y obviamente, y acudiendo al pensamiento de Antonio Gramsci, el marxismo surge de la revolución. No es un proceso evolucionista de cambios en la sociedad. Cuba la hizo y luego acudió al marxismo como condición sine qua non.
El capitalismo no va a caer nunca solo ni por su propio peso, al capitalismo hay que tumbarlo. Por eso, como nos decía Gramsci, necesitamos de un sujeto social colectivo que intervenga en este derrocamiento. Y este sujeto debe intervenir políticamente.
Hacer una catarsis. Y si se tiene que repetir ahora o renovar la que se hizo años atrás, se repite o se renueva. Una catarsis “gramsciana” que pase de lo particular a lo general. De la economía a la política. De las reivindicaciones particulares y minoritarias a abrazar una conciencia socialista. Y esta catarsis debemos hacerla tantas veces sea necesaria.
Tú llorarías sin orgullo
lágrimas de vergüenza.
Por el contrario yo,
si Juan muriera,
como la madre de un patriota
tendría una orgullosa pena.
Y es muchas veces esa pena la que nos sirve como escudo para seguir combatiendo más fuerte. Con la frente cada vez más alta. Aunque el campo de batalla no sea el mismo. Aunque quizás, el escenario haya cambiado.
Pero es nuestra dignidad moral como combatientes la que nos diferenciará siempre de los otros.
Cuba se encuentra inmersa, entre otras guerras, en una contra la hegemonía cultural. Y de nuevo es con Gramsci, adelantado a su tiempo, con quién puedo entender bien la contienda.
A través de la hegemonía de un grupo de poder es que este logra generalizar su propia cultura y valores sobre otros grupos, ejerciendo de este modo el poder.
Por eso el compañero Gramsci ya nos alertaba: no hay que dejar de estudiar la dominación cultural del sistema capitalista para poder resistirla, generar “contrahegemonía” y vencer. Significados dominantes contra significados dominados.
¿Lo estamos haciendo? ¿Hemos perdido valores? ¿Luchamos para que los valores alcanzados por el socialismo no se pierdan? ¿En el caso de perdidos algunos, estamos haciendo lo correcto por recuperarlos?
Te prometo que Juan jamás será agresor.
Le enseñé a respetar soberanas enseñas.
Pero si Robert viene y le dispara,
Juan tiene mother Mary, derecho a su defensa.
Y los hay todavía que dudan del derecho de Cuba a defenderse. A defenderse legítimamente de los delitos de subversión del orden público, a defenderse del mercenarismo, a defenderse de la guerra silenciosa.
No podemos olvidar que la hegemonía cultural conlleva siempre violencia. Que presupone renunciar a la propia identidad y que los pueblos no suelen aceptarla de forma pasiva. Siempre hay un “tira y afloja”.
Es por ello que quién la ejecuta la está constantemente modificándola, recreándola, reforzándola y renovándola. Con el único objetivo, como nos recuerda el autor marxista argentino Néstor Kohan, que el de neutralizar a sus adversarios incorporando sus reclamos, pero arrancándoles la peligrosidad.
Y no dejes que turbios mercaderes
que piensan en el oro y en tus hijos no piensan
manden a Robert, a tu joven rubio,
a matar y morir en mis palmeras.
Porque esta guerra es dura, quizás ahora más que nunca. Pero en este socialismo que yo misma he conocido de adulta, hay un pueblo firme. Que no traiciona a la bandera que jamás fue mercenaria, ni colonizadora.
Que aunque a veces tenga momentos de debilidad, sabe, y se sabe, que no hay fuerza más poderosa que la de un pueblo. No hablamos de individuos, no hablamos de familias, no hablamos de entes particulares. Hablamos de un pueblo erguido y preparado para el combate. Cuando venga. Eso lo saben las estrellas, entre las cuales hay una que te puso a ti aquí Fidel, y te hizo de este pueblo, para la eternidad.
Por eso,
De madre a madre te lo advierto:
dile a tu hijo que no venga.
(Poema de Jesús Orta Ruíz, el Indio Naborí)
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Así mismo es Ana. Lo más gracioso es que muchos de los que salen a protestar, con razón o confundidos, también saldrán a defender su tierra. Porque incluso entre quienes se oponen al proceso revolucionario, también hay quienes no quieren una invasión, ni que sus hijos mueran por bombas extranjeras. Pero también desgraciadamente, si eso ocurre algún día, comprenderán a Fidel, a la Generación del Centenario y a todas las que antes se opusieron al imperialismo.
Ahora hubo celebración de veteranos de la 2506 en Miami recordando cuando demostraron ser capaces de un sprint de aceleración desconocida hasta entonces.
"Vinieron los mercenarios
por el único camino:
La ensenada de cochinos,
cochinos extraordinarios"
Nuestra Ana, por así decirlo; española, Revolucionaria. Ha aprendido en Cuba, viajando por el mundo, lo que representa esta isla hereje y rebelde, de Revolución Socialista, donde en Girón el yanqui perdió sus dientes.
Para ilustrarme... la bella periodista española, vive en Cuba?
Buen artículo. La victoria de Girón como bien dices evitó la muerte de muchos cubanos y además impidió que cayera sobre nuestra América con esa fuerza más el imperialismo Yanqui. Mariana mente hablando.
Ana me ha tocado profundamente tu escrito me llego al alma!
Muchas gracias Ana, muy bueno e ilustrativo el artículo.
Y pensar en la cantidad de familias cubanas destruidas por enviar sus hijos a luchas fracticidas en otros lugares. Quizás algùn día los asuntos internos de los paises los resolveran cada cual y los asuntos entre paises se resolverán entre esos paises y mediadores mediante el diálogo.
Esos hijos fueron orgullosos y voluntarios, a defender pueblos y no dictaduras. Gracias Ana por tan excelente artículo.