Hortensia y Olegario

Amaury Pérez en Miami. Foto: Alan Pérez
(A mis queridos vecinos H y O)
–¡Mira el mundo que había allá afuera y nos lo perdimos, Hortensia! –comentó Olegario escrutando el televisor con sus ojos lacrimosos y desteñidos. –¡Estoy cumpliendo ochenta años y no me di cuenta! Olegario estaba eufórico mientras disfrutaba un "colorido documental" sobre los grandes países de Europa; Francia, España, Italia, Gran Bretaña, Austria, Alemania, siguiendo el viaje televisivo desde Portugal hasta Rusia. -¡Qué extraña belleza, Hortensia!, echa un vistazo y ve lo brillantes, coloridas y saludables que son esas naciones, percibe cómo los ríos y las carreteras se juntan y se aparean con montañas y valles, ¡Cómo ha crecido la humanidad Hortensia!, acércate y da una ojeada, te sorprenderá lo que dejamos ir, tráeme un poquito de café que parece que esto va para largo! –señaló entusiasmado.
Hortensia prosiguió sus labores en la cocina, fregaba los desgastados sartenes con rutinario desinterés como si aquella letanía de “ven Hortensia y mira esto” no pudiera tocarla. Deslizó las manos sobre el delantal, agarró la arrugada y gastada tela y se secó las manos en ella, luego abrió el recipiente, extrajo con cuidado un par de cucharadas de café molido, montó la cafetera en silencio, la dejó sobre la hornilla y con desgana volteó hacia la sala donde Olegario ajustaba sus lentes y se frotaba los dedos con la misma exaltación con que un niño desarma un juguete nuevo.
–Vieja, apúrate, no te puedes perder esto!, es verdad lo que dicen por ahí, no hay nada como Europa -afirmó Olegario sin dejar de mirar la pantalla. –Ahí está Suiza, tan pequeñita que apenas se distingue, anaranjada, y Bélgica, con sus campos verdes de tantos viñedos, ¿por qué Polonia se verá rosada?, debe ser que ya no se atreven a mostrarse rojos los muy mal agradecidos. Debimos habernos dado una vueltecita por allí cuando era posible y aún teníamos fuerzas, ahora no, ya esos cabrones polacos no son nuestros amigos.
Mientras colaba el café, Hortensia abrió el refrigerador y sirvió dos vasos de agua helada, se bebió uno con prudencia, entonces llamó a Olegario y le ofreció el otro. El viejo pareció desentenderse, de todas maneras me lo pedirá después, se dijo para sus adentros con una mueca cansina y lo puso en la bandeja cuando la cafetera daba urgentes muestras de terminar su humeante función.
–Mujer, ¡si yo hubiera sabido que el Reino Unido era tan azul habría aceptado aquel viaje que me propuso tu hermano, el finado Eumelio, cuando dirigía la Oficina Central de Planificación Física!, ¿Te acuerdas que me lo propuso, verdad?, o ya soy un anciano desmemoriado y embustero. Pensé que era todo gris y lo desestimé, ¡qué tonto fui, es más azul que el cielo que nos cubre!, si no te apuras te perderás estas maravillas. El amarillo de Francia me recuerda el otoño, si te sigues demorando no verás nada, digo que me recuerda el otoño por decir algo porque en mi larga vida jamás he vivido esa estación, pero sin dudas debe ser amarillo porque estos documentales no mienten.
Hortensia, con paso lento, cargó la bandeja desde la cocina hasta la sala sin prestarle demasiada atención a los agitados movimientos de brazos de Olegario, quien disfrutaba del paisaje europeo con desaforada alegría, luego puso la bandeja al alcance de sus manos, quitó las tachuelas que sujetaban el mapa de Europa de los bordes de madera del inservible y antiguo televisor y le dijo con un bostezo.
–Tómate el café viejo y vamos a dormir que ya es muy tarde, si no te resistes, mañana te pongo el de África.
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Que hermoso relato hermano. Con una narración estupenda te felicito.
Realmente inesperado el final. Muy bien lograda la historia, que atrapa al lector y lo deja con deseos de que Amaury publique nuevamente.
Qué maravilla de relato, lo adoré. Es cómo un todo en 1 con final inesperado. Una ovación, gracias por compartir tanta maravilla !!!.
Buenos días: Solo apuntar que Hortensia y Olegario no son personajes de ficción, eran mis vecinos y hasta el fallecimiento de ambos, viví muchas veces lo que aquí, en homenaje a ellos, narro.. Ojalá les parezca bien. Ellos estarán felices. Les abrazo.
Y nos vas a dejar con los deseos de ir con Hortensia y Olegario a África... si el viaje a Europa está espectacular, imagino África...
Te abrazo!!!
Muy lindo de su parte homenajear a sus vecinos recreando su historia, muy ingeniosa ella para mantener calmado al esposo en ese estado. Gracias por compartirnos el texto, es muy lindo, de seguro están orgullosos. Un fuerte abrazo.
Amaury, siempre con tu humor en el back light, muy bien logrado. Al final H y O tienen razon los dos
La moraleja de esto, entiendo yo que tengo nada más 9 grado, es que si se te rompe el televisor y vives de un retiro, tienes que cogerlo de pizarrón
Sergio: ¡Yo también tengo solo 9no grado! Olegario ya había perdido la cabeza desde que los conocí. Saludos.
Estimado Amaury:
La añoranza, la idea plural de las cosas que cubren el imaginario y los pensamientos llenos de nostalgia por lo que no fue y pudo ser __ o por lo imaginamos y nunca habría de suceder__ nos llevan al idilio de la fantasía, es la verdad de los años, es la imaginación infantil de los ochenta años, es la verdad que te consume con el desvelo del deseo.
Asi de hermosa es la imaginación cuando estamos o somos octogenarios y algo más.
Muy bello artículo, me hizo recordar a mi abuelo que estando en el centro de la ciudad y dentro de un apartamento cabalgaba por los campos y comía grosellas al tiempo que veía el vuelo precipitado de las aves por su presencia.
Te saludo una vez más.
muy bello y lleno de amor y ternura
La mejor reflexión es la más sencilla: una sonrisa en el final.
hermoso relato
Excelente la trama y el desenlace....pero....uffff....muy para abajo, Amaury!
Con ese talento acumulado. No entiendo el por qué no existe un presupuesto en el Ministerio de Cultura para que Amaury Pérez retome el proyecto con Dos que se quieran. Le recomiendo a Amaury. Por qué no prueba y busca financiamiento en el exterior y graba de forma independiente con una productora MIPYME y grabé en México por ejemplo con invitados internacionales.
Genial.
Un final tan inesperado, como mágico. Gracias Amaury.
exelente relato , espero por usted todos los martes
Amigos/as: Les diré que cuando Hortensia y Olegario fallecieron víctimas del COVID, la hija, que vive en Miami, vino a los funerales y luego en un par de días me visitó para entregarme, a pedido de Hortensia, los mapas que yo le regalaba. Fue muy conmovedor. Aquí los guardo. Les saludo.
Conmovedor Amaury... ¡¡¡GRANDE TU LADO HUMANO, GRANDE!!!
Amaury. La sociedad debe proveer a sus miembros de los medios para que puedan tener una vejez digna. Pero con todo respeto, creo que la hija -por muy precaria que fuera su situacion en Miami- podía haberlos ayudado a que tuvieran un televisor nuevo... Aunque fuera un panda de uso. Por otra parte; me encantó y entristeció su relato; y no puedo dejar de pensar que Olegario perdió la razón y no pudo conocer Europa, pero tenía una compañera paciente y comprensiva que le hizo más llevadera su enfermedad.
¡Excelente Amaury!
Q' lástima q algunos solo "fjaran" lo de viejo televisor.. Ya sacan "conclusiones" de desatención, falta de recursos... y obvian el humano mensaje de acompañamiento de la esposa a un esposo "ya ido".
Una vez más Amaury "saca" amor a borbotones en este simple relato. Felicidades!!!!!
Amaury, todos conocemos a una Hortensia y a un Olegario, gracias por este relato, que nos recuerda a alguién de nuestra familia. Que viva el amor, complice del tiempo. Amor que es sostén y remanso, saludos, cuidese.
Elia
Me atrapo la narración, sinceramente lo adoré.
Lindoooo
Bella historia hermano Amaury, llena de ternura, gracia y ocurrente, un vivo retrato de nuestros ancianos cuando les florece el mundo en su mente
Me encantó la historia, que cierto aquello de que la realidad supera la ficción!! Sé que muchos extrañamos tu presencia televisiva. Gracias Amaury por tanto y por todo, nunca pierdas tu esencia...Bendiciones!!!
Maravilloso. Así la vida. Como regresamos con los años a ser niños nuevamente. A algunos no les pasa
Brillante su poder de síntesis¡Qué fuera de la vida!,sin esas estampas,a veces imperceptibles,de convivencia,rutina y,¿por qué no? amor.
Conclusion...viaje y conozca el mundo y su pais ...para q luego pueda contar sus historias a nietos y sobrino y no andar delirando (en el mejor sentido) de un mapa y deje a un lado el trabajo las costumbres ..la vida es sola una , lo demás es reemplazable..
Bendiciones. Honor a quien Honor merece.
Conmovedor y bello
Sencillamente genial, sólo quien ha convivido y sobrevivido con padres o abuelos con demencia senil o arteriosclerosis, puede apreciar y entender la experiencia descrita por Amaury, es muy real la ocurrencia de escenas de este tipo que provocan una mezcla de risa y tristeza al ver como se convierten en niños indefensos y ocurrentes los ancianos con estos padecimientos. Lo felicito Amaury, me encanta leer sus crónicas, las disfruto, sus dotes para escribir son excelentes, usted tendrá 9no grado de escolaridad, pero ojalá muchos profesionales universitarios contaran con su educación, cultura, intelecto, conocimiento, talento, sencillez, maestría y muchas más cualidades que aprecio aún sin conocerlo personalmente.
Me encantó Amaury, como siempre sorprendiendo, me encantaba tu programa, es una pena q no lo pongan, exitos y muchas bendiciones
Excelente narración, nostálgica y triste. Además de la enfermedad, la realidad de muchos cubanos, toda una vida encapsulados, sin conocer más allá, ni dentro tampoco.
Gracias Amaury.
No es solo la vida de los cubanos. Por diversas razones he tenido la oportunidad de viajar y he conocido personas q nunca han podido salir más allá de los límites de la ciudad donde nacieron.
Precioso relato Amaury. Lástima que Europa no sea solo eso: bellos colores,, en sentido literal y metafórico, y que ahora sus políticos o politiqueros -que en realidad es lo que han demostrado ser- sean tan "miopes" y sumisos y, a despecho de los intereses de sus propios países, estén sirviendo a los intereses espurios mezquinos e irracionales de los yankees en contra de Rusia, y estén promoviendo desde hace años al renacimiento del fascismo qué tanto dolor sufrimiento y destrucción ha causado ya. Y me perdonan el comentario político pero, no lo pude evitar un día como hoy 9 de mayo, Día de la Victoria sobre el Fascismo. ¡Abajo el fascismo! ¡Viva la humanidad! ¡Gloria eterna a los héroes y mártires que combatieron y combaten al fascismo en Europa y el mundo!
Que relato tan hermoso y humano
Gracias Amaury!!
Fascinante la narrativa querido Amaury, me encantan tus crónicas. Sigue publicándolas para nuestro disfrute. Un abrazo desde Las Tunas.