Reencuentro

Yo no soy supersticiosa, no creo en las casualidades, pero me sientan bien las buenas sorpresas. ¿A quién no? Por estas fechas se recuerdan a los maestros, los buenos, los malos, los regulares. Y claro, los memorables. En mi tiempo como estudiante tuve un puñado de cada tipo y siento un orgullo particular al decir, que tuve más de un profe memorable.
La sorpresa fue a las 3.40 de la tarde. El lugar, la parada de los ruteros que está a una cuadra del preuniversitario dónde alguna vez estudié. Debajo de una gorra roja, una voz conocida. Han pasado siete años y aunque su rostro tiene nuevas arruga, y quizás haya perdido estatura, esa voz me resultaba familiar, era el profe Norberto.
El profe tenía fama de estricto, de los que no les permitía ni media a sus estudiantes. Llegó de otro preuniversitario cuando estábamos en onceno grado y mi grupo cruzaba los dedos porque no nos tocará como profesor de historia en doce. Los ruegos de ese 11no1 no fueron escuchados, por suerte para nosotros, cosa de la que nos daríamos cuenta uno año después.
“Buenos días, soy el profe Norberto y seré su profesor de Historia de Cuba, conmigo se prepararán también para las pruebas de ingreso”. Esa fue su presentación y de ahí en adelante su trabajo habló por él.
Recuerdo como decía que al entrar en el aula y poner el asunto en la pizarra, comenzaba su misa. Para el profe esos 90 minutos eran sagrados, ni las dosificaciones, ni los papeles del departamento rompían el ritual. Solo el timbre del receso era capaz de detener aquel acto prácticamente religioso.
Con él vivimos la historia intensamente, parecía casi viva, como en una película y no es mero cliché. Vi mucho del profesor Norberto en el personaje de Manuel, interpretado por Ray Cruz en la novela cubana, Entrega.
Lo recuerdo especialmente cuando escucho hablar de la guerra de Angola. El profe fue maestro voluntario en la provincia de Uíge donde enseñaba la historia de ese país africano a adolescente de hasta 15 años.
Norberto no es solo un profe de historia, es también un héroe, de esos anónimos. Cuando estudiaba en el pedagógico fue testigo del sabotaje al círculo Le Van Tam. Él fue de los que ayudó a evacuar a los cientos de niños atrapados entre las llamas.
Todavía recuerdo aquella clase. Todavía recuerdo la cara del profe cuando nos contaba esa historia. No se me olvida su descripción de la seño que se había quedado en una esquina de su salón de clase con ocho de sus niños alrededor, todos abrazados, como una gallinita cuidando a sus pollitos.
Por esta y tantas otras anécdotas. Por esta y tantas otras formas de ver y sentir la historia Norberto es de los profes que guardo en mi memoria como memorables. Por eso, adoré la sorpresa del reencuentro.
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Que artículo tan lindo.
Si, me has hecho recordar, precisamente en este día, a todas las maestras y los maestros que han pasado por mi vida. Son muchos. Pertenezco a una generación que tiene la suerte de recordar con cariño a casi todos los que nos enseñaron. Y no estoy desdeñando a los maestros de hoy. Pero los tiempos han cambiado.
Hay dos cosas que un cubano no olvida: la maestra de preescolar y la unidad militar en la que pasó el SM. Recuerdo con cariño a mi maestra Rosa, aquella que hacía de madre para todos y nos ayudó a querer estar en la escuela. Gracias por recordármelo
Bella crónica
Si en el preuniversitario había un Profesor de Matemáticas de apellido Powert. Que hacía de las Mate.el agua más potable que he bebido y soy malo en matemáticas.
En la secundaria al Profe Nelson de Historia quien entraba y decía se enteraron de la última y todos nos poníamos muy atento ... Diga profe que paso y nos decía: Que Napoleón invadió Rusia y ahí comenzaba su clase de historia Potable y así aprendimos de aquellos Grandes de la Educación. Para ellos y el montón de profe que me hicieron el Médico dedicado que soy Hoy GRACIAS !!!!!
Hasta yo tuve un gran profe de matematicas en la secundaria apellido Powel muy bueno (para muchos el mejor que paso) que nos inspiro a prepararnos para la prueba de ingresos y demas desempeños. Una profesora rectisima prero de lo mas cariñosa (Ana Maria) que fue como una madre en este ciclo de vida. A todos ellos le dedico cada momento de mi desarrollo profesional porque cada quien pone su granito de arena en la formacion de cada persona.
Dígale a Norberto, por favor, que le damos calificación de Excelente+ por haberla preparado a usted Karina. Su artículo me parece muy bueno. Gracias.
Muy bonita crónica. Textos así quisiera leer con frecuencia.
Felicidades!!!
Que bonita historia Felicidades a la periodista es sencilla pero profunda como en todas sus publicaciones y Felicidafdes a sus profresores porque recogieron el fruto de su trabajo.
Genial profe, genial crónica, genial periodista.
Muy bonito y sencillo articulo.Tengo 51 años y me viene a la mente como si fuese ayer,mis maestros de primaria ,los veía mayores,hoy ne los encuentro a muchos y los veo igualitos,pero que clases de maestros ,con aquellos punteros de madera que daban miedo,pero cuanto no aprendimos,cuanta enseñanza nos dejaron,a mis profes del preuniversitario en el campo ,troncos de profesores,con cuanto gusto daban las clases,la de literatura cariñosamente le decíamos Mio Cid,para todos ellos donde quiera que estén,un millón de besos y muchas gracias de parte de esta generación.
Mi profesora de Historia en 8vo y 9no grados tenía esa propiedad de introducirte en el ambiente del hecho histórico, recuerdo la clase del asalto al Cuartel Moncada, que por algún motivo que ahora no recuerdo la impartió con los 3 novenos grado todos sentados en una misma aula, a tantos años de aquello solo recuerdo el silencio y sentir como que se oían las balas, los gritos de los torturados... tanto nos supo llevar a la escena... ella logró que yo amara la Historia, que tanto había aborrecido hasta llegar a su aula, hoy mi nieto gusta de repasar Historia conmigo, me dice "que le haga los cuentos de Historia"... lo que quiere decir, que le cuente de Martí, de Fidel, del Che... como yo le digo, de los súperheroes de carne y hueso...
Muy bonito artículo. Te felicito
Qué lindo artículo, muy bonita historia, tuve la dicha de tener excelentes profesores a lo largo de mi vida estudiantil, lo que cuenta me recuerda a dos de mis profesores, a la Prdofesora de Español-Literatura Marisol Cabrera en la S/B Leónides Castañeda, era muy armoniosa su clase, cargaba hasta con un tocadiscos para escuchar las canciones de Joan Manuel Serrat cuando trataba de poemas de Antonio Machado y otros poetas.Nunca olvido al Profesor de Matemáticas Alfredo Franco, del IPU Cepero Bonilla, nos enseñó a razonar, nos inculcó disciplina, muy recto y a su vez muy amigo,nada de consolidaciones para la prueba, decia que él no daba ningún contenido por gusto, que todo en las matemáticas era importante, nos aclaraba las dudas sin importarle el tiempo, hasta que lo aprendíamos.
Magnifica crónica, la felicito, gracias a profe como ese usted es la gran profesional que es