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Los intelectuales y la Revolución

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Foto: Archivo.

En 1959, Carpentier llevaba 14 años instalado en Caracas, donde sus conocimientos en los campos de la publicidad y la radiodifusión le proporcionaron bienestar material y, por primera vez, la disponibilidad de tiempo para desarrollar su obra literaria. Con El reino de este mundo alcanzó renombre internacional, reafirmado luego a partir de la difusión de Los pasos perdidos. En Europa y Estados Unidos la crítica acogió con entusiasmo la aparición de una narrativa renovadora en su visión de América y en la concepción de la novela histórica. 

El triunfo de la Revolución Cubana lo estremeció con el despertar de sueños forjados desde sus años juveniles. Quemó las naves. Regresó para compartir el destino de los suyos y poner al servicio de la obra en construcción su experiencia de vida en el terreno de la cultura y sus amplios contactos en el plano internacional. 

Hijo de rusa y francés, había nacido en la ciudad suiza de Lausana. Llegó a Cuba en su primera infancia. Aquejado de asma, no pudo frecuentar la escuela de manera regular. En procura de una atmósfera menos contaminada, vivió en una zona todavía rural de los alrededores de La Habana, donde aprendió los secretos de nuestro paisaje y conoció de cerca las duras condiciones del vivir campesino. En el aislamiento impuesto por la enfermedad empezó a construir su inmensa cultura musical y literaria. 

No había salido de la adolescencia cuando, abandonado por el padre, se hundió de súbito, junto a su madre, en la más absoluta indigencia. Con los zapatos rotos y la ropa remendada, tuvo que sumergirse en la ciudad desconocida en busca de sustento. Se inició entonces en el periodismo. En las redacciones de los órganos de prensa y en las célebres tertulias del café Martí se fue vinculando a una generación que sería la suya. La renovación de los lenguajes artísticos se imbricaba entonces con el espíritu emancipador y el crecimiento de la conciencia antimperialista. 

Eran jóvenes que irrumpían en la tercera década del siglo XX movidos por la voluntad de transformar en todos los órdenes la República neocolonial. Se fueron congregando alrededor del llamado Grupo Minorista, cuyo manifiesto programático había sido inspirado por Rubén Martínez Villena. Algunos de ellos habían participado en la Protesta de los Trece contra la corrupción imperante al amparo de la presidencia de Alfredo Zayas. Ante la dictadura de Machado, las posiciones políticas se definieron aún más y consolidaron los vínculos con el movimiento intelectual latinoamericano, sometido en muchos lugares a similares formas de opresión. 

Atento al peligro que lo amenazaba, Machado apeló a la represión. Tomando como pretexto una inexistente conspiración comunista, el dictador lanzó una cacería policial contra sindicalistas y profesores de la Universidad Popular José Martí, además de dirigentes estudiantiles y miembros del Grupo Minorista. Carpentier fue detenido y encarcelado. Para impedir la deportación que lo amenazaba, contando con la asesoría de Emilio Roig, su madre hizo constar, ante notario, que el joven Alejo había nacido en La Habana, ficción a la que Carpentier se atendría durante el resto de su vida, porque en su país de adopción el sentimiento de cubanía había arraigado definitivamente. 

En ese viraje de los años 20, Carpentier se comprometió en lo político. Exploró, así mismo, lo más profundo de la sociedad cubana. Asociado a los proyectos renovadores de los compositores Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla descubrió la importancia de la contribución de África al desarrollo de la cultura nacional. En términos polémicos, enfrentó los prejuicios de una sociedad racista. 

A partir del triunfo de la Revolución, Carpentier se dedicó de lleno a las faenas del momento. Con generosidad extrema entregó al país los beneficios de su premio Cervantes. Donó al Museo valiosísimas obras de arte, entre ellas La silla, de Wifredo Lam. En cumplimiento de su voluntad, su viuda, Lilia Esteban, liberó sus bienes personales, incluida la importante papelería del escritor en favor de la Fundación Alejo Carpentier. 

Al decir de Raúl Roa, uno de los protagonistas, la Revolución del 30 se fue a bolina. Contribuyó, sin embargo, a revitalizar una tradición. Dejó la impronta de la acción y el pensamiento febriles de Rubén Martínez Villena, ya sin voz y con los pulmones devorados cuando recibía las cenizas de Julio Antonio Mella. Quedaron en el recuerdo el sacrificio ejemplar de los estudiantes universitarios, el batallar de Antonio Guiteras, el espíritu rebelde de Pablo de la Torriente Brau, que permea su obra literaria y lo induce a proseguir el combate a favor de la República Española hasta la entrega de la vida en Majadahonda. 

Los efectos del intervencionismo norteamericano en los asuntos del país, así como la frustración del intento emancipador de los años 30 profundizaron el desarrollo de la conciencia antimperalista. Para los intelectuales cubanos, más allá de diferencias en lo estético y en lo filosófico, la reivindicación de la soberanía nacional y la conquista de la justicia social se convirtieron en aspiraciones irrenunciables. 

El vínculo de los intelectuales con la Revolución de enero no responde a privilegios concedidos para producir alabarderos oficialistas. Se fundamenta en experiencias de vida, en una memoria histórica vigente y en la resistencia ante el asedio de un imperio tozudamente empeñado en torcer el destino de la nación.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 10 comentarios



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  • Cesar Bustamante dijo:

    MAGISTRAL!!!!!!!!!

    El vínculo de los intelectuales con la Revolución de enero no responde a privilegios concedidos para producir alabarderos oficialistas. Se fundamenta en experiencias de vida, en una memoria histórica vigente y en la resistencia ante el asedio de un imperio tozudamente empeñado en torcer el destino de la nación.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magistral profesora. Un artículo como guía o referente, un manual práctico para la formación de intelectuales. Reflexiono sobre ello. Los intelectuales por naturaleza cargan internamente el germen de revolucionarios de sus tiempos, categóricamente todos, la diferencia de unos, en su obra y actuar, al alinearse con las aspiraciones legítimas de las mayorías más desprotegidas como lo hizo Carpentier, con la de otros que le dan la espalda a esas aspiraciones, la génesis de esa contradicción profesora, el origen radica en la actitud. Al hacer la nanotecnología de las causas de porque ese proceso de formación se bifurca en esos dos caminos en el punto más maduro de esa intelectualidad, como mismo sucede en todo ser humano, con un arquitecto, un ingeniero, un psicólogo, un dirigente, un actor, con todos, que al llegar a ese punto, el ego determina sobre uno u otro. En el ser humano profesora mientras mayor es su cultura y desarrollo intelectual, más grande es el desafío ante el ego. En el ego se define ese punto de inflexión, ahí se pone a prueba la capacidad de cada cual en gestionarse mejor a uno mismo, en sentido general la actitud. Si aceptamos que ese es el punto de inflexión, el punto clave para ese viraje que define a un individuo, mucho antes que el factor ideológico, cultural o profesional, entonces Profesora sería fácil desde el sistema EDUCACIONAL guiar ese ejercito de futuros potenciales intelectuales, formándolos más centrados en la actitud bajo esa ejemplaridad de los momentos jóvenes de Carpentier, porque nos centraríamos dentro del sistema educacional primero que todo, en formar esa nueva actitud masivamente, de donde surgirán también los intelectuales. Una conceptualización del sistema educacional diferente, formando una actitud nueva y superior. El hombre nuevo que aspiramos se define TODO en ese primer escalón; en la actitud que le formemos, es lo primero, el tronco, la base, los cimientos. La conciencia, la ideología se materializa como consecuencia de una ACTITUD. La actitud es lo primero en la formación del hombre nuevo, valido también para los intelectuales.

    • Marty dijo:

      Y la familia. O sobretodo la familia. La que educa a los hijos en el amor a la patria, sus héroes y símbolos, en la sensibilidad humana, en el respeto y cuidado de los niños y ancianos, en la ayuda a los más necesitados y lo más importante: aprender a ganarse con su propio esfuerzo el pan de cada día.

      • Eugenio dijo:

        Marty, la enseñanza familiar es importante, pero yo nunca cerraría mis ojos completamente entregándole toda mi confianza. Yo, la expresión “la enseñanza familiar es lo más importante” la considero capciosa.
        Para poder hacer un comentario corto, utilizo un ejemplo extremo, y otro cotidiano y desapercibido.
        La familia capitalista, sigue enseñando capitalismo a sus hijos, de lo contrario, ya no existiera esa fiera salvaje, insensible e insaciable. Pero algunas personas en esos países, después de haber sido educadas de esa forma, y haber analizado todo lo aprendido en casa, en las escuelas, en las bibliotecas y en las noticias de todo tipo, logran darse cuenta o reconocer, o llegar a la conclusión de que el capitalismo salvaje no se puede sostener materialmente, que es perjudicial para el planeta, que agota sus recursos naturales, que contamina las aguas, el aire y la tierra, lo contamina todo, que genera conductas muy egoístas, ambiciosas y muy insensibles y todas las demás calamidades que conocemos, y que existen otros criterios o formas de vivir y relacionarse entre las personas que evitan todos esos daños.
        Entonces las llaman progresistas, socialistas, o comunistas, que no está mal, y se buscan problemas en sus propios países.
        Pero qué les pasó a esas personas para llegar a esas conclusiones, a pesar de aquella educación y ambiente.
        Sencillamente hacen un mejor uso en sus cerebros de la lógica y del sentido común y esas cualidades de su cabeza les permiten adoptar una mejor conducta racional.
        El ejemplo cotidiano y desapercibido sucede en las escuelas.
        Muchos maestros logran desde sus aulas y con la influencia de sus criterios, salvar a alguno de sus alumnos de una enseñanza familiar incorrecta o deformada o maliciosa.
        Muchos muchachos llegan a casa un buen día oponiéndose rotundamente a situaciones familiares que simplemente son inadmisibles.
        No es necesario más explicación de este ejemplo.
        Muchos problemas de la humanidad no existieran si al nacer cada persona se le dedicara especial atención a su nivel de razonamiento lógico y desde bien temprano y durante toda la educación tanto familiar como escolar, sus respuestas e inclinaciones se reorientaran constante y firmemente hacia un sentido común y una conducta racional con niveles positivos, alejados de daños a otras personas, al medio ambiente y a sí mismos.
        Nosotros, (la sociedad, el hombre), tenemos la obligación de preguntarnos qué va a hacer un niño con todo el conocimiento que se le va a impartir en la escuela y en la familia, antes de que el niño ya joven o adulto lo empiece a usar de forma incorrecta o perjudicial, tenemos que adelantarnos a ese momento y prepararle o entrenarle el cerebro para lograr que por sí solo genere conductas racionales en todos los aspectos de la vida. Y eso no es una simple Educación Formal, es mucho más abarcador, se trata, repito, de su razonamiento lógico y sus conclusiones, su sentido común, sus conductas racionales
        Estos comentarios defendiendo contra viento y marea, la especial atención durante el crecimiento de los niños, de su razonamiento lógico y de respuestas racionales, lo hago a partir de mi experiencia personal, de mi propia vida, de mis decisiones puramente individuales, personales y solitarias, que desde niño, increíblemente, pero por suerte, siempre han sido juiciosas, sanas, correctas.
        Saludos.

  • Zatarra dijo:

    Y yo agregaría al comentario de Hector y el hermano que la EDUCACION DE LOS EDUCADORES es piedra fundamental. Nunca olvido a Varela: ..."un evangelio vivo", sobre el educador, para potenciar todo lo dicho en la formación del hombre nuevo.

  • Zatarra dijo:

    Disculpen...Luz y Caballero

  • Eugenio dijo:

    Bravo para los artículos de Graziella y los comentarios que le ponen.
    En política yo me he fabricado mi propia espada Laser, y una vez más la incluyo en un comentario: La Historia debe ser siempre la luz frontal de los seres humanos.
    Hermano, saludos. Me atrevo a tratar de ser un poco más preciso, a tratar de encontrar la punta del ovillo.
    Considero que la actitud es consecuencia, es posterior a ver, escuchar, procesar la información reunida y después escoger una decisión, un camino, una conducta, y esa acción de procesar del cerebro, opino que una buena parte de la humanidad no lo hace con niveles de razonamientos que resulten positivos para todos he incluso no alcanza a defender la salud de la propia persona. De lo contrario, los médicos no fumaran. Este es el ejemplo que más desafía a la Lógica, al Sentido Común, a la Conducta Racional, y la pandemia que ahora nos ataca, lo está demostrando contundentemente, observándose tantas personas no cuidarse ni cuidar, a pesar de tantos fallecidos.
    Qué esperar entonces de un insuficiente razonamiento, cuando incursiona en otros terrenos como la política, la economía, la sociedad, etc.
    Perdí varios compañeros de estudios muy inteligentes y con muy buenas notas al principio de mi carrera en la Cujae, porque sus cerebros no fueron capaces de imaginar figuras u objetos en el espacio en la sencilla asignatura Geometría Descriptiva. No es culpa de ellos, se nace así, y no es peligroso ni negativamente influyente para nadie ni para ellos.
    Y también se nace con escases de los tres elementos que mencione, y en estos casos sí es peligroso y negativamente influyente para todos como repito, lo está demostrando la pandemia.
    Más abarcadora o estratégica que aquella asignatura de Cívica o Educación Formal, debería existir una, que desde muy temprana edad y a lo largo de toda la educación, se dedique a despertar o desarrollar la lógica, el sentido común, y la conducta racional .
    Niveles adecuados de estas cualidades del cerebro, les permiten a personas analfabetas, tener conductas personales admirables ante la familia, el trabajo, y la sociedad en general. No se justifica, que después de tantos siglos acumulando tanta experiencia negativa y positiva de nuestra conducta o comportamiento, tanto conocimiento científico, tantas soluciones técnicas, el hombre tenga tantos problemas por resolver.
    No se entiende que el hombre no sepa aun sacar conclusiones, de la experiencia acumulada de sus propios pasos.
    Lo repito. Lógica, Sentido Común, Conducta Racional, en ese orden. Después hablemos de política, y con seguridad seria noble, solidaria y apegada a la tierra.
    Saludos a todos.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Gracias, de acuerdo plenamente con usted Zatarra, tiene toda la razón. Si me preguntaran apoyando su idea, donde habría que hacer hoy la mayor revolución, la mayor inversión en nuestro país, la nunca vista e inimaginable revolución en conceptos, en materia de ciencia como una revolución dentro de la revolución, afirmaría categóricamente que en el sistema educacional, desde prescolar hasta la universidad, un solo sistema. Ahí es donde todo empieza, la vía expedita para el desarrollo, la tierra fértil para sembrar lo nuevo, lo diferente los cambios para el salto de un país. El sistema educacional no es un fin. Es una herramienta, una “terminal o parada” NATURAL para “montarnos” en cada momento concreto al “carro del desarrollo tecnológico” que vive la humanidad.
    El desafío actual más grande y peligroso a vencer en la formación del hombre nuevo, un campo aun virgen por los estudiosos de la cultura y los sistemas educacionales, que deben sumarse integralmente con las ciencias sociales; “la globalización vs la individualización de la sociedad”.
    La globalización tecnológica de desarrollo exponencial arrastra como locomotora a una globalización al resto de todo lo demás, nada queda fuera de ello, cada día más amplia e inmensamente abarcadora, rompedora de barreras, fronteras de todo tipo, algo que a simple vista es bueno, es liberador. Pero trae consigo un DESAFIO, nos hace contradictoriamente más INDIVIDUALES, más aislados como seres humanos, es brutalmente personalizadora, un proceso inconscientemente e infinito del cual no nos percatamos. Mientras más global es lo tecnológico, mas individualistas nos volvemos. Ese adictivo y novedoso juguete sofisticado y PERSONALISADO; celulares inteligentes y/o implantes en nuestro cuerpo de inteligencia artificial refuerzan esa perceptiva que la inteligencia y el conocimiento también se podrán comprar junto al dispositivo. El dispositivo en cualquier variante nos empodera individualmente al acceder al conocimiento y la información, y rompe ese miedo escénico donde accionamos decididamente en la toma de dicciones ahora en la nube, un nuevo escenario donde nuestro ego no tiene límites o interlocutor que nos detenga. Un empoderamiento tecnológico enorme, cada día mayor, ante un adolecente con una inmadurez psicológica, social, política e ideológica enorme, una desproporción que solo la escuela pueda equilibrar. Ese es el enorme reto de la ESCUELA contemporánea, centrare desde las primeras edades en formar actitudes, como vacunas para corregir ese adictivo e inevitable desborde tecnológico, que culmina en la universidad. Los intelectuales en el campo de las ideas, como viene haciendo la profesora semana por semana, deben ampliar el debate con soluciones de todo tipo, en especial en pedagogía para CULTIVAR las emociones científicamente formadora de esa nueva actitud, un escudo para evitar que nuestros jóvenes queden atrapados dentro de los “beneficios” que aporta la globalización tecnológica y nos conduciría a una sociedad sumatoria SOLO de individualidades asiladas cada vez más empoderadas, como nueva “célula” de la sociedad globalizada. En el campo de las emociones formando una nueva actitud está el antídoto ante tal desafío.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Estimados Eugenio y Marty gracias por atender mi comentario, son muy amables.
    En el proceso de formación de un individuo debemos poner el concepto actitud en perspectiva, conceptualizándolo, de forma dialéctica y cronológicamente. El niño aprende a caminar con las “herramientas físicas” que dispone al dar sus primeros pasos, de la misma forma empieza a descubrir con las “herramientas” que dispone el mundo que lo rodea, la escuela, las asignaturas le imparten, ninguno de ellos funciona de forma aislada, todo ese conjunto forma parte de un todo, un sistema, un SISTEMA idéntico a cualquier otro SISTEMA bajo iguales principios. En ese sistema, niño, sus primeros pasos de aprendizaje son 100% en un escenario de emociones, clave para formar la futura actitud, por eso insisto que es más importante en esas etapas para la escuela concentrar toda la artillería pesada en las emociones, es lo que el alumno más demanda y entiende mejor, particularizando si es posible la pedagogía en aquello que son sus talentos eso sería el punto cumbre en cuanto a formación, estaríamos accionando sobre lo que más lo MOTIVA, usando su talento como un vehículo para formar su actitud. Es más importante concentrar la escuela primero en la formación de una actitud que formar inteligencias. La inteligencia sin actitud es un rotundo fracaso, la diferencia en cuanto a resultados lo define la actitud. El coeficiente de inteligencia de un ingeniero, un campesino, un mendigo o un presidente de un país es el mismo por lo general, la diferencia entre uno y otro solo estriba en la actitud.
    Los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman dieron origen a esa corriente de investigación sobre cómo opera nuestra mente y los engaños en los que caemos. Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en el 2002.
    Ellos llegaron a la conclusión de que todos tenemos dos formas de pensar, dos sistemas operativos. El sistema 1, reactivo, relacionado con el pensamiento rápido y automático. En él se conforman los juicios y las ideas prestablecidas. En esta fase también se procesan las decisiones intuitivas o las del experto, quien después de muchos años de trabajo es capaz de reconocer algo a golpe de vista. El sistema reactivo es también el encargado de responder cuando la persona está en pleno secuestro emocional, es decir, cuando vive una emoción con mucha intensidad, lo que le dificulta ver las cosas con claridad. El sistema 2, o consciente, está relacionado con el pensamiento lento, el que necesita tiempo para elaborar la conclusión. Se activa cuando la atención es plena. Es el encargado de los cálculos complejos y de la concentración. Entra en acción cuando el sistema 1 está atascado o cuando se activa en nosotros una alerta que nos despierta del modo automático. Todos tenemos estos dos sistemas, pero lo más curioso es que el sistema 2 está normalmente en un segundo plano. Como reconoce Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio, nuestro cerebro es perezoso por naturaleza. Consume en torno al 20% de la glucosa y del oxígeno que está en nuestro cuerpo, a pesar de que suponga menos del 5% de su masa. Para evitar un consumo excesivo activamos el modo automático, el sistema 1 o reactivo. En otras palabras, respondemos y actuamos según lo primero que se nos viene a la cabeza, sin elaborarlo demasiado. Así por lo general reacciona un niño, un adolecente, un joven, un alumno en general dentro del sistema aprendizaje, incluso hasta después de graduado de la universidad.
    Ese hacer sin pensar nos lleva a poner etiquetas a las personas o las cosas. Nos dejamos arrastrar por un estilo a la hora de vestir o la forma de ser, por un nuevo modelo de celular, por una tendencia sexual, o dentro del sistema educacional por tantos otros sesgos inconscientes que evitan que tomemos decisiones más reflexivas e inteligentes. Diversas investigaciones han demostrado que la mayoría de las personas adultas se mueve por el sistema 1, algo mucho más evidente y generalizado en el comportamiento “normal” en los niños y jóvenes alumnos. Ese es uno de los retos de la escuela contemporánea en pedagogía, formar una actitud a partir de las emociones a tono con el desarrollo de ese individuo, un preámbulo para prepáralo para conductas superiores más centradas en el RAZONAMIENTO lógico. Nuestras intuiciones son un instrumento altamente ecológico, proporcionan respuestas eficaces y de bajo costo cognitivo a los estímulos que nos acosan desde el exterior y desde el interior. Nos permiten tener una percepción inmediata de una situación o una idea, nos hacemos con facilidad un criterio sobre cualquier cosa sin razonar en lo más mínimo, ahorrándonos complejos procesos mentales. La intuición actúa como un “sexto sentido” indispensable para la supervivencia, determina en las edades juveniles, cuestión que debemos saber aprovechar con pedagogía para guiarlos en la formación de su definitiva actitud. No es una tarea fácil, es compleja y exige mucha ciencia. Las intuiciones por su rapidez van en detrimento de su precisión, cargadas de afectividad emotiva, difíciles de controlar o de modificar, las intuiciones visto en el sistema de enseñanza y en el marco familiar son aproximativas, a veces desorientadoras. Encaminar y educar esas intuiciones es un gran reto, por eso es clave una pedagogía más centrada en el talento de cada cual como “cemento” para reclutarlo, DESPERTANDO su interés, haciendo ese proceso para el mucho más divertido y creativo, un inspirador camino reinventando la pedagogía en la contemporaneidad, al ATRAER primero que todo la ATENCION del alumno, contrariamente al sistema actual; un ambiente rígido, tenso, competitivo y evaluativo que tiende a cerrar el cerebro, limitando más las posibilidades de razonamiento.

  • María Elena Moreiras dijo:

    Pienso que sería bueno que se tomen medidas para el transporte público
    No fumar mientras se espera el ómnibus ni dentro,
    No hablar por teléfono dentro del ómnibus
    Guardar silencio dentro del ómnibus
    Saludos y gracias

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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