Imprimir
Inicio » Opinión, Política  »

El ciclo progresista no estaba muerto, andaba de parranda

| 46

Ciertamente encararemos un 2020 donde Trump tiene muchas posibilidades de reelegirse, surfeando de nuevo una ola ascendente del ciclo progresista. Foto: Granma.

Lo quisieron dar por muerto. La derrota del kirchnerismo en la segunda vuelta de las elecciones generales (noviembre, 2015), unido a la derrota del chavismo en Venezuela en las elecciones legislativas (diciembre, 2015) y la pérdida del referendo por la repostulación de Evo Morales (febrero 2016) llevaron a muchos analistas de derecha, pero también de algunos sectores de la izquierda progre y académica, a decretar el fin del ciclo progresista iniciado por Chávez, Lula y Néstor Kirchner en Venezuela, Brasil y Argentina en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI.

El argumento principal era que estos gobiernos progresistas, de izquierda y/o nacional-populares, se aprovecharon del alto precio de los commodities, y lograron apoyo popular mediante medidas asistencialistas de redistribución parcial de la riqueza. No tomaban en cuenta que los mismos precios altos que pudieron tener los gobiernos del ciclo progresista también los tuvieron gobiernos como Perú, Colombia, o un México donde la tasa de extrema pobreza en 2018 (16.8 por ciento) es la misma que había en 2008, 10 años en los que la pobreza patrimonial se reducía de 49 a 48.8 por ciento.

Mientras, en Bolivia, y en un lapso muy similar, la extrema pobreza pasaba de 38.4 a 15 por ciento. Es decir, la reducción de la pobreza y la desigualdad en cada país de América Latina no dependía tanto de los precios de las materias primas, como de una determinada voluntad y políticas económicas y sociales.

Echando la vista atrás, Macri fue el primer, y único, candidato de la derecha que pudo ganar por la vía electoral a un gobierno del ciclo progresista. Los demás gobiernos fueron desalojados mediante golpes de Estado (Honduras, 2009) o golpes parlamentarios (Paraguay, 2012, y Brasil, 2016), a los que se le sumó el lawfare, la persecución judicial en Ecuador (agravada por la traición del señor apellidado Moreno) contra Rafael Correa y Jorge Glas, en Brasil contra Lula, y en la propia Argentina contra Cristina. En Colombia no necesitan perseguir judicialmente a la disidencia, porque asesinarla o desaparecerla sale tan barato como la impunidad.

Por ese motivo, la posible reelección de Macri en la presidencia argentina era factor clave y determinante en este momento histórico. Revalidar en las urnas el proyecto político de restauración neoliberal hubiera supuesto un duro golpe al ciclo progresista.

Sin embargo, la aplastante victoria de la unión entre kirchnerismo y peronismo en las PASO, obteniendo más de 15 puntos de ventaja sobre el macrismo (casi 20 en el caso de Axel Kicillof sobre la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal), y asegurando, salvo fraude electoral, la victoria en primera vuelta, vuelve a dar un impulso al ciclo progresista latinoamericano.

El inminente desalojo del macrismo de un gobierno del G20 deja más solo que nunca a Bolsonaro en Brasil, y entorpece la injerencia de Trump en América Latina en la medida en que el tercer país latinoamericano del G20, México, ha recuperado la soberanía y ha dejado de tener una política internacional subordinada al Departamento de Estado.

La del macrismo es la derrota de un modelo neoliberal que no encuentra un líder ni proyecto político que pueda darle continuidad. La victoria del kirchnerismo y el peronismo en las PASO nos enseña, además, la importancia de la unidad del campo nacional-popular y de centrarse en lo que de verdad importa a la gente: educación, sanidad, empleo o pensiones. Los bienes comunes que el despojo neoliberal va recortando.

En cualquier caso, si bien es verdad que nunca hubo tal fin del ciclo progresista, y que la historia es dialéctica, un constante ir y venir de flujos y reflujos, una guerra de posiciones entre distintos proyectos, es necesario reconocer que por momentos el ciclo progresista se fue de parranda. Los gobiernos progresistas se acomodaron, y si bien redistribuyeron la riqueza y democratizaron el Estado, no generaron cambios culturales para sostener dichos procesos. Se durmieron festejando los cambios en la lucha institucional, dejando de lado la lucha ideológica o de masas.

Pero siempre hay tiempo para corregir los errores, aunque sea, como en el caso de la Argentina, volviendo después de una travesía del desierto como la que han pasado el kirchnerismo y el peronismo. Travesía en que se ha demostrado la importancia determinante de los liderazgos históricos, en este caso el de Cristina Fernández de Kirchner.

Si a una Argentina en la que, como dijo Máximo Kirchner la noche del triunfo en las PASO, no se trata de reconstruir lo que fue, sino de construir lo que viene, se le suma el México de López Obrador en pleno proceso de transformación, y se mantienen los gobiernos de Bolivia y Uruguay en este mismo 2019, ciertamente encararemos un 2020 donde Trump tiene muchas posibilidades de reelegirse, surfeando de nuevo una ola ascendente del ciclo progresista.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 46 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Colibrí97 dijo:

    Excelente artículo, el análisis muy atinado y alentador.

    • OBSERVADOR dijo:

      Progresistas viene de progresar no?

  • Adelante dijo:

    Amigo periodista.
    La izquierda perdió capacidad movilizativa, ahora Macri en Argentina está utilizando el mismo lenguaje del pensamiento izquierdista, eso trae mucha confusión en las masas, recuerda que la traición de la izquierda y muchas ocasiones las tienen sus mismos dirigentes, por muchas razones puedo citarle algunas.
    Perdida de nivel de convocatoria.
    Alianza con otros partidos para ganar elecciones, es muy peligroso, recordar caso ecuador, si profundamente eres de izquierda es porque has ganado suficiente prestigio y no necesitas debilitar tu pensamiento izquierdista con partidos tienen tendencias corruptas, que al final empañan el papel de la izquierda.
    La izquierda debe trabajar más con los mecanismos de comunicación utilizan sus rivales.
    Hay un renacer de la izquierda, pero no puede ser que sea una izquierda solo para cuatro años, algo sucede.
    Usted lo podrá explicar.
    Gracias.

    • Dorita dijo:

      Amigo Adelante, en Argentina cuatro años menos de Macri en el poder es muy importante, esta destruyendo a Argentina y a los argentinos. La tarea hoy es derrotar a Macri y sacarlo de la Casa Rosada. Despues perfeccionar lo bueno, hacerlo mejor, extenderlo en el tiempo y en su arraigo popular

  • Elpidio dijo:

    Felicidades por los Argentinos, es hora también que Brasil despierte. Pienso que las fuerzas progresistas de América Latina tienen en estos momentos una tarea priorizada y es impedir que EU materialice el golpe de estado en Venezuela que está tratando de ejecutar hace varios años, pero que cada vez , mediante el bloqueo económico y de todo tipo, el congelamiento y robo de los fondos de Venezuela en todo el mundo, las miles de mentira que divulga diariamente contra el gobierno bolivariano, están trayendo , penuria y escaseces de todo, incluyendo los medicamentos en ese hermano País. Denunciar en todos lugares ese genocida bloqueo y las intenciones yanquis de apoderarse de Venezuela y sus recursos naturales es prioridad para las fuerzas progresistas de América Latina y del Mundo. El Pueblo de Venezuela resiste, está cada vez más unido a su gobierno y a sus fuerzas armadas, pero es nuestro deber ayudarlos a vencer las intenciones de Trump y su pandilla. ¡VIVA VENEZUELA!, ¡PAZ PARA VENEZUELA!

  • Alexey dijo:

    Muy buen articulo, el análisis demuestra que la izquierda latinoamericana tuvo cierto "fallos" y acomodos pero aún es, en mi modesta opinión demasiado pronto para avisorar un regreso de los gobiernos progresistas,lo que paso en Argentina es una esperanza pero aun no estamos en octubre, falta todavía las elecciones en Bolivia, Lopez Obrador quisiera también pero....bueno ,en fin es mejor seguir esperando e irnos preparando.
    Insisto, considero muy pronto esto del regreso de los gobiernos progresistas.
    Saludos

  • MAD dijo:

    Este artículo nos recuerda los errores en los que no podemos seguir cayendo y la necesidad de una izquierda articulada de manera permanente. Excelente análisis.

  • Hugo Batista dijo:

    La izquierda necesita ganar una batalla decisiva si quiere consolidarse en el poder de cualquiera de nuestro países. Esa batalla es la económica. Se deben trazar políticas en este sentido que permitan economías sostenibles que sepan aplicar las leyes del mercado de la mejor manera. La izquierda debe aprender a sacar los mejor del capitalismo para aplicarlo en su beneficio por desgracia así funciona el mundo y no podemos pretender construir nuestros países dentro de una burbuja de cristal.

  • Pablo Portillo de Jesús dijo:

    "Alta es la noche, Morazan y Bolívar vigilan". Creemos que los pueblos volverán a despertar, que el contundente triunfo del pueblo argentino repercutirá en la conciencia de los pueblos latinoamericanos.

  • Adolfo Carbonay dijo:

    Pero cuidado con Uruguay la derecha está avanzando y el nuevo partido , el de Manini, está cogiendo poder.
    Los gobernantes de cualquier tendencia tiene que oír al pueblo conectarse con el como lo hace Diaz Canel y digo yo el Chavismo .
    Tienen que saber qué piensan.
    Y no cantemos aún Victoria en Argentina ese desplome del peso argentino pudiera ser una advertencia, infundada , de lo que pasaría si la "izquierda logra el poder " .
    Si a eso se le suma que Trump amenace con convertir a Argentina en una Venezuela puede provocar temores.
    No pueden dormirse en los laureles como le pasó al PT insistiendo hasta ultima hora con Lula

  • f dijo:

    Mucha razón, la razón de por que pierden gobiernos progresistas después de haber traído beneficios: económicos, sociales, disminución de la pobreza, es porque no viene acompañado de una campaña cultural, ideológica, para hacerles entender al electorado lo que ellos buscan, lo que quieren lograr y lo que están logrando, y demostrar lo que significa la derecha, lo que le han hecho a tal país, lo que le harán y lo que planean hacer si obtiene el poder, principalmente en el ámbito nacional y después en el internacional, ya que así es como lo hace la derecha y evidentemente les fusiona, pero por supuesto a diferencias de ellos la verdad está del lado de la izquierda, Venezuela supo eso desde el principio con Hugo Chávez y por eso la Revolución Bolivariana y Chavista ha podido mantenerse en pie.

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Últimamente, la política de izquierdas y derechas en latinoamérica se me está pareciendo mucho al voleibol; Es un juego que no se gana por tantos positivos del equipo propio, sino por tantos negativos acumulados por los errores del equipo contrario.

  • Antonio Díaz Medina dijo:

    La izquierda en el poder tiene que hacer mejor y cambiar algunas estructuras de poder que siguen en manos de la ultraderecha, como es el caso de los jueces y los aparatos de represion.
    En Estados Unidos, que tiene una quasi perfecta dicotomía política en Demócratas y Republicanos, lo primero que hacen cuando estan en el poder es posicionar jueces y jefes del law enforcement de su afiliación politica, ultradecha o liberal, segun el caso. El Partido Demócrata se mueve mas cada vez hacia la izquierda, no porque quiera, sino por su base que lo fuerza debido a los cambios objetivos en la explotación en ese país, explicado en la formula 1 % rico contra el resto del pueblo, el 99 % donde se incluye la llamada clase media cada vez mas deprimida y cerca de los más explotados.
    El otro problema de la izquierda, salvo los casos exitosos de la Bolivia de Evo Morales y el Ecuador de Correa, es una economia exitosa, creciente y con mayor justicia social. Esto no se logra solo con distribuir mejor la riqueza, sino, y sobre todo, con crear mas riqueza. El caso de Venezuela y Cuba son importantes. Venezuela pudiera haber tenido mejor desempeño económico, el que incluye un beneficio político importante, no solo por las mejoras tremendas que logran los más necesitados, sino porque mantiene a la burguesia nacional con estimulo suficiente para no sumarse militantemente a la ultraderecha terrorista.
    El juego es peligroso, pero imprescindible. Se pueden cometer errores, pero hay experiencia suficiente para no repetir los más dañinos.
    Si el abrazo solidario entre Cuba y Venezuela hubiera incluido el libre comercio bilateral con la participación del sector privado de ambos países creo que se hubiera podido ganar el cambio constitucional en epoca de Chavez y las legislativas del 2015.
    El caso de Ecuador es bien diferente, pero no menos ilustrativo de lo que la izquierda debe aprender y aplicar. No se puede depender solo de un hombre si se mantienen las reglas del juego político establecida por decenios y cientos de años por la ultraderecha en todo el hemisferio. Hay que lograr cambiar estas reglas hacia las más democráticas y justas y garantizar que un hombre no pueda con su traición al partido consumar la traición a todo el pueblo.

    • Jose R. Oro dijo:

      Me gusta mucho su comentario, estimado Antonio Díaz Medina. Lo que usted describe es precisamente lo que sucede hoy en los Estados Unidos, pero es un proceso de polarización. El partido demócrata se mueve cada vez más a la izquierda por las razones que correctamente usted apunta, mientras que el partido republicano se mueve hacia formas muy extremas de la derecha. Cuantitativamente hablando el movimiento a la izquierda de los demócratas es mucho más masivo que el de los republicanos a la derecha, e incluye a las minorías, que cada vez son más conscientes de la importancia de su acción política,
      En mi opinión, algo muy importante de su comentario es: “El otro problema de la izquierda, salvo los casos exitosos de la Bolivia de Evo Morales y el Ecuador de Correa, es una economía exitosa, creciente y con mayor justicia social. Esto no se logra solo con distribuir mejor la riqueza, sino, y sobre todo, con crear más riqueza” Honestamente, creo que ha sido uno de los principales problemas. El socialismo no es solo para que la gente viva con más justicia e igualdad, sino también, y en muy gran medida para que la gente viva mejor. Como se observa en los casos de Bolivia y Ecuador versus Venezuela y Argentina, este proceso es más complejo cuanto se parte de países con un desarrollo económico más alto, donde siempre existe la tentación de echarle mano a la riqueza existente y distribuirla, sin crear riqueza adicional. En los casos de Bolivia y Ecuador, que estaban entre los países más pobres del hemisferio, fue imperativo desarrollar los recursos naturales y con esa riqueza adicional, repartir con más justicia a la gente.
      Como usted explica hay que evitar todo lo que sea posible que la burguesía nacional se pase a las filas de la ultraderecha neo-liberal. En realidad sobre todo a la pequeña burguesía el fascismo no le conviene tampoco, igual por supuesto que al pueblo. Es un tema muy importante e incomprendido. Si destruimos a la burguesía nacional, sobre todo a la “clase media” para no entrar en precisiones filosófica, después tenemos que “reconstruirla” como lo evidencian la NEP y el proceso de crear un sector no –estatal de la economía en la RPCh, Vietnam o muy incipiente aun, en Cuba.
      El problema es claro, el socialismo debe ser construido desde los cimientos hacia arriba, no declarar que “ya existe” por tomar un grupo de medidas a favor del pueblo. La justicia social es parte indivisible e inexorable del socialismo, pero no es “el socialismo”. Creerlo así es parte de los que V.I. Lenin llamara “La enfermedad infantil del izquierdismo”, y esas posiciones utópicas y quiméricas constituyen un obstáculo que puede ser letal en la construcción del socialismo.
      El destacado autor Arkonada, habla aquí de los cambios culturales (muy, pero muy necesarios) pero no le da suficiente protagonismo a los cambios económico, que no son solo cambios del sistema de propiedad, sino también de desarrollo productivo. Se sigue ignorando por la izquierda latinoamericana la necesidad de implementar los cambios económicos en los cuales, como usted muy correctamente afirma, Antonio Díaz Medina.
      El otro elemento necesario es el de la unidad de la izquierda, pero ese es otro tópico que se escapa a lo que hablamos acá. Un fuerte abrazo cubano para usted.

  • alexander dijo:

    El caso de Argentina puede ser atípico en el sentido de que fue el único que vio al pueblo entregándole el poder a la derecha para su propia desgracia. En Ecuador puede pasar cualquier cosa debido a las traiciones y la desarticulación del partido de Correa. Es un caso donde se demuestra la frase del Che: "Confiar en todos, desconfiar de todos". De hecho, en Ecuador, en Brasil, en Honduras lo que se han implantado son gobiernos que dieron golpes de estado o derivaron de estos. En el caso de Ecuador fue un golpe de estado al partido.
    En esos tres países y tomando en cuenta que la legalidad no está siendo su fuerte, creo que la lucha será mucho más dura. Incluso, es probable que se llegue al asesinato de dirigentes de izquierda.
    Lo principal es que la izquierda deje de hablar el idioma de la derecha y empiece a enseñarle al pueblo el nuevo idioma. Que no se deje robar más las frases, denuncie sin medias tintas a todo el que se aparte en sus acciones de su discurso y no deje la labor política-ideológica con el pueblo. Cuba a sobrevivido a dos fines de ciclos progresistas por ello. La solidaridad está siempre.

  • Rafael Emilio Cervante