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La doctrina y la libertad

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A fines de 1823, mediante un mensaje al Congreso, el presidente James Monroe proclamó lo que se conocería como la Doctrina Monroe.

La palabra española “doctrina” presenta varios significados en el Diccionario de la Real Academia (RAE), de las que tomamos las tres primeras: “1. Enseñanza que se da para instrucción de alguien; 2. f. Norma científica, paradigma; 3. f. Conjunto de ideas u opiniones religiosas, filosóficas, políticas, etc., sustentadas por una persona o grupo. Doctrina cristiana, tomista, socialista.” Todas tienen algo que ver, y ninguna se adapta particularmente a la “doctrina” que más se menciona hoy en nuestra prensa: la llamada “doctrina Monroe”.

Se trata de una política establecida por el quinto presidente de los EE.UU., James Monroe, y preparada por su secretario de estado, John Quincy Adams. Ambos son considerados en la historia de ese país como “padres fundadores”. En esencia establecía que cualquier esfuerzo de alguna nación europea para controlar un estado independiente en cualquier parte de América se vería como “la manifestación de una disposición inamistosa hacia los Estados Unidos”. También comprendía que ese país reconocía y no interferiría en las colonias que aún existían. Debe tenerse en cuenta que en el momento de su promulgación, en diciembre de 1823, ya la mayor parte de los países de America habían alcanzado su independencia de las metrópolis coloniales europeas. Solo quedaban en manos de potencias europeas nuestras islas del Caribe, las Guayanas y Canadá.

Nos dedicaremos solo a una de las múltiples consecuencias de este hecho histórico y para ello tenemos que usar un formalismo lógico muy útil en las matemáticas y las ciencias básicas en general. Si se desea comprender un proceso u objeto cualquiera, reconocer su estructura y predecir su comportamiento, es preciso encontrar la base, los factores conocidos que en última instancia lo determinan, y que deben ser preferiblemente independientes unos de los otros. En el mismo momento en el que uno de esos factores básicos contiene o determina a algún otro, toda la definición pierde su sentido. En buena matemática, toda base debe ser “ortogonal”, estar constituida por términos absolutamente independientes entre sí. Si esto no se cumple, deja de serlo.

Proyectado esto al escenario político y geográfico de 1823 en América, la definición de “independencia” de cualquiera de los países que se había liberado estaba siendo evidentemente comprometida por uno de ellos mediante la doctrina Monroe. La aparente solidaridad con las nuevas naciones independientes que podía interpretarse de su pronunciamiento, refleja fríamente una atribución unilateral de guardián privilegiado de injerencias externas para uno de esos países, el que la promulgó. Es poco probable que el “Supremo Poder Ejecutivo” que gobernaba México en ese tiempo hubiera hecho una declaración de esa índole, siendo de hecho entonces uno de los mayores países independientes de América. El otro gran país, Brasil, que se había declarado a si mismo imperio por Pedro I en 1822, seguramente que tampoco.

La doctrina Monroe de 1823 ha creado formas de pensar y obrar por parte de políticos del país del norte que enviciaron las relaciones interamericanas a lo largo de casi dos siglos, siempre para mal. Esgrimirla hoy equivale a declarar implícitamente superioridad política y de muchos otros tipos para el país del norte. Se hace evidente que en cualquier circunstancia en la que una entidad, persona o país cualquiera se declara unilateralmente afectado por acciones externas sobre otro, establece un esquema de protectorado que es muy oneroso de aceptar entre supuestos iguales. Algunos políticos, interesados e ignorantes, han amplificado aún más la aberración ética de esta doctrina a lo largo del tiempo. Han cambiado así lo que debería ser un esquema de paz para convivencia entre iguales en un modelo en el que un país presenta la fachada y todos los demás habitan su patio trasero. Son muchos los hechos históricos en los que las formas de pensamiento y acción originadas de esta forma han resultado fatídicas para todos en nuestra America.

Otra dimensión se manifiesta cuando las leyes o sanciones dictadas por un país establecen condicionamientos para el comportamiento político de otro y lo obligan a renunciar a su independencia y libertad si se atreve a cumplirlas. Deviene así en paria y dependiente del que estableció la ley.

Esto sería una consecuencia obligada de una ley norteamericana muy mencionada también en estos tiempos, la llamada Ley Helms Burton de 1996. No es solo el título III que se activó ahora el verdaderamente lesivo e inaceptable por cualquier persona digna. Lo peor está promulgado y vigente desde su misma firma hace 23 años. La esencia de esa Ley radica en que establece un código de conducta y de acciones que debe seguir un gobierno en Cuba para que se puedan establecer relaciones normales entre los dos países y se levante el bloqueo que nos tiene agobiados desde hace casi 60 años. La independencia de Cuba se vería hecha añicos por cualquier político o grupo que pretendiera cumplir las indicaciones del Congreso de los EE.UU. para nuestro país. Es el caso de una nueva enmienda Platt. La dignidad de los cubanos, nuestro derecho a estar orgullosos de nuestra condición de personas libres, se vería destruida. Estos sentimientos puede tenerlos cualquier otro ciudadano del mundo en circunstancias similares. No se trata solo de nuestra incuestionable vocación soberanista, tan coloreada con la sangre derramada por tantos y tan honorables patriotas.

Un aparte es bien merecido por los que concibieron e impulsaron esa Ley en el país del norte. Resulta evidente que para ellos no tenemos valor alguno como tal. Su engendro solo les serviría para satisfacer intereses personales al precio de la libertad de las cubanas y cubanos dignos. ¿Creerán que pueden lograrlo? En abril de 1961 se respondió sin duda alguna cuando fueron derrotados en Girón. Su fracaso de entonces no se debió a que los EE.UU. no participaran directamente, como deshonrosa y colonizadamente afirman. Se debió verdaderamente a la dignidad, condición humana y apego a la libertad en la Revolución Cubana y sus combatientes. Y todos esos valores siguen en pie.

La doctrina Monroe de 1823 ha creado formas de pensar y obrar por parte de políticos del país del norte que enviciaron las relaciones interamericanas a lo largo de casi dos siglos, siempre para mal.

Se han publicado 15 comentarios



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  • El combatiente dijo:

    Están aplicando nuevamente la doctrina como sinónimo de libertad, si la de las guerras, la de los asesinatos selectivos a personas que no les convienen, la que mata gente inocente en su pais con un arma de fuego adquirida bajo el precepto de libertad y democracia.
    Se han equivocado con Cuba y asi será por el resto de su vida, esta isla jamás será doblegada a sus designios, no aprenden que preferimos desaparecer que ser dominados por ellos, sus leyes y medidad nos afectan y limitan nuestro desarrollo económico pero saldremos adelante mas fortalecidos político e ideológicamente para continuar luchando contra ellos y las injusticias en el mundo.
    Lo cubanos somos libres desde el 10 de octubre de 1868 y ninguna doctrina, ley , medida o cualquier m… que se les ocurra a las administraciones norteamericanas nos hará retroceder, se ha derramado mucha sangre y han muerto muchos cubanos y cubanas patriotas a los cuales no defraudaremos aun en las más dificiles condiciones, que poco nos conocen no han aprendido con nuestra historia ni la que esta por venir.

  • Jose R. Oro dijo:

    Magnifico artículo del destacado científico cubano Dr. Luis A. Montero Cabrera, que apoyo por completo. El mismo comentario que el autor hace de que «…derrotados en Girón. Su fracaso de entonces no se debió a que los EE.UU. no participaran directamente, como deshonrosa y colonizadamente afirman» lo hacen hoy los venezolanos anti – chavistas que exigen una invasión asesina contra su país. Uno de ellos afirmó recientemente que hace falta que invadan Venezuela y maten a algunos miles de «malandros» para que la sociedad venezolana vuelva a respetar las leyes (!!!!)
    Quisiera discutir los conceptos de desprecio o subestimación implícitos en la Doctrina Monroe, la Enmienda Platt, Helms – Burton y muchas otras legislaciones o como expande correctamente el autor “doctrinas”. Es el concepto de “pueblo elegido” o de “exclusividad” el que esta generalmente detrás de todas esa leyes o acciones. Este es un concepto muy amplio que puede tener connotaciones religiosas (“fieles e infieles”, “ortodoxos o herejes”, “judíos y gentiles”, etc.), racistas, monárquicas (Rey de España por la gracia de Dios, otros parecidos) o de vocación imperial de estados. En este último caso en el Nuevo Mundo o las Américas, la expresión práctica fueron los Estados Unidos desde el siglo XIX temprano. No así en el Viejo Mundo, donde existían y en algunos casos aun existen conceptos de “exclusividad”, “pureza de sangre o de fe” y de “destino manifiesto” No aburro a los Cubadebatientes con ejemplos, son fehacientes y conocidos. El genocidio en todas sus variantes es parte de la aplicación de esas “doctrinas”. Reconcentración Weyleriana, holocausto Judío (ahora de los Palestinos a manos de los Judíos, Holocausto segunda parte), destrucción de los pueblos originales de América a manos de los europeos, del pueblo chino a manos del imperialismo japonés, de los hugonotes en Francia a manos de los católicos, etc. todos tienen una base doctrinaria que representa de una forma u otra el concepto de “pueblo elegido” y una tarea “dada por Dios” u otra entidad Teleológica sin tal nombre explícitamente.
    Es necesario separar Historia e Ideología, Religión y Leyes, y cualquier “Doctrina” que no tenga la paz, el bienestar de los pueblos, la colaboración y no el enfrentamiento, la igualdad de oportunidades, de sexos, edad, raza o fe, como base primordial e inamovible. Trump y sus seguidores son la exégesis del pensamiento de “pueblo elegido” en nuestra época. Pero lamentablemente no los únicos. Bolsonaro esta asomando la cabeza en ese sentido. En algunos casos es común ver, en reuniones de organizaciones políticas y fraternales, el trato de «distinción», muchas veces casi religioso, que se les da a sus miembros, al igual que los «Títulos honoríficos», que son formas de exclusivismo o de diferenciación de los demás.
    Las doctrinas malignas de odio, pueden existir a diversos niveles de importancia e impacto social, todos son malos. A los que odian a un cuentapropista por solo serlo (y encuentran justificaciones para ello a niveles más trascendentes), muy comedidamente les propongo sentarse a meditar que Trump llama a los mexicanos “violadores y asesinos” y Hitler a los polacos y rusos “subhumanos”. La “doctrina” del odio que es la base de las execrables Helms – Burton, Platt y Monroe, es como los “guayabitos” se puede esconder en muchos rincones.

    • Lilita dijo:

      Impresionante y profundo comentario de Jose R Oro. Siempre me admiran sus conocimientos, su dominio del idioma y principalmente su sinceridad. Coincido en la alta calidad e importancia del articulo de Montero Cabrera, muy brillante

    • Alex dijo:

      Me gustó mucho el trabajo de Montero, coincido con Oro en que los sentimientos de «exclusividad y de destino manifiesto» son la base de la doctrina Monroe, de Helms – Burton, de la superioridad de la «raza aria» etc. Muy interesante lo del Holocausto cuando los judios fueron las victimas y del Holocausto II, donde son los criminales contra los palestinos.

    • Marquinho dijo:

      Solido articulo, me gusta mucho como escribe Montero Cabrera. Las «doctrinas» como dice Oro deben defender el bien, lo justo, lo humano; unir y no dividir personas y pueblos. Defitivamente la Doctrina Monroe ha sido muy perjudicial para America Latina, como para Cuba en particular lo fuera la Enmienda Platt y por muchas decadas el Bloqueo, ahora mas sanguinario aun con Helms – Burton

  • FLY dijo:

    SI algo ha sido clave en esta etapa desde la aparición de la «presuntuosa» doctrina Monroe ha sido la falta de unidad y solidaridad de los países latinoamericanos. Si nos hubiéramos comportado como una gran nación, si Bolivia tuviera salida al mar, si méxico no tuviera guerrillas, si las Malvinas Fueran Argentinas, si la izquierda y la derecha no se alternaran el poder periódicamente sin lograr transformaciones sustanciales, si la OEA no fuera un instrumento al que todos acuden serviles, si hubiéramos superado los golpes de estado y las rencillas internas, si no nos dejáramos inundar de bases militares de EUA… y un largo etc. Pues hoy la doctrina Monroe sería no solo papel mojado, si no también papel higiénico, además de ella han contado con nuestra propia incompetencia para ser uno. Lo sabía Martí hace casi 150 años que luchó para América en pleno, no solo para Cuba.

    • ernesto dijo:

      FLY, es que de eso se ha encargado el imperio desde su nacimiento, a dividirnos utilizando como punta de lanza a la oligarquía latinoaméricana que siempre ha sido anexionista. No es de extrañar que el «presidente» Duque agradeciera a los padres fundadores de EEUU por la independencia de Colombia, seguro se estaba refiriendo a como ellos conspiraron con la oligarquía para destruir la idea de Bolivar de la Gran Colombia, el imperio no podía permitir un país tan grande y con una vocación independentista en el Sur.

  • Leandro dijo:

    Coincido con el contenido del artículo del respetable Dr.C. Montero; no obstante, aunque sé que hay variedad de criterios en cuanto a los «Padres Fundadores» de los EE.UU. hasta donde conozco, ni James Monroe, ni John Quincy Adams se incluyen entre ellos. John Adams, padre de John Quincy Adams, sí se considera uno de esos «Padres Fundadores». Si alguien me puede esclarecer lo agradezco.

  • Jose R. Oro dijo:

    El tema de la “doctrina”, excelentemente tratado por el Dr. Luis A. Montero Cabrera, es de la mayor importancia en el mundo en que vivimos. Mas alla de las bases conceptuales de la Doctrina Monroe, la Enmienda Platt o la Ley (?) Helms – Burton, el fascismo en general es una malsana “doctrina” (¿ideología?) estrechamente vinculada al odio. Se vio en la Italia de Mussolini, en la Alemania de Hitler, en el Chile de Pinochet, en Grecia, Portugal, España, Polonia, Hungría, Rumania y en otros países. En todos fracasó brutalmente, trayéndole incontables sufrimientos a sus pueblos. Hoy se manifiesta en los Estados Unidos de D. Trump, acorde con las características propias de ese país.
    Los poderosos medios controlados por la ultra – derecha han desatado una guerra de odio, de grandes mentiras (ahora esta de moda decirles “fake news”), pretendidas “verdades”, omisiones, ocultamientos, salpicadas con algunas poco significativas exactitudes usadas para legitimizar todas la patrañas y hacerlas creíbles tanto a nivel estadunidense como en la arena internacional. Nada nuevo bajo el sol, pero si más intenso, agresivo, desposeído de cualquier escrúpulo.
    Toda esta estructura de desinformación mediática, muy bien explicada por varios destacados periodistas cubanos y latino americanos en recientes artículos está operando de la forma más intensa contra Cuba, Venezuela, Irán, Siria, Nicaragua, Rusia, RPDC, China y otros países que no se pliegan al “diktat” del gobierno de Trump y sus cofrades Bolton, Pompeo, Rubio. La forma principal de ataques mediáticos contra otros países, está basada en un odio xenofóbico extremo, en la supervaloración de la sociedad estadounidense y en un considerable “hibris” nacionalista, racial y de clase Todos ellos factores reiterados y manifiestos del fascismo.
    La exaltación de la xenofobia y del desprecio al movimiento progresista internacional, se ha exacerbado también dentro la política interior de los Estados Unidos. Ambas expresiones, hacia afuera y hacia adentro se han combinado, una suerte de odio “globalizado” fascista. Está dirigido a corto plazo a rechazar el formidable reto de los sectores más progresistas del partido demócrata contra la re-elección del Donald Trump en el 2020.
    Los principales esfuerzos de Trump y su equipo en búsqueda, a como dé lugar, de la reelección en el 2020, se han concentrado en promover la atomización del partido demócrata entre muchos candidatos y en el miedo cerval al socialismo en las mentes de muchos estadounidenses que rechazan cualquier idea socialista antes de siquiera intentar entenderla. Sus oponentes se concentran más en rechazar la política interna de Trump, y mucho menos en las peligrosas acciones del actual gobierno contra otros países, sobre todo acciones militares, amenazas y sanciones, a un nivel desconocido desde el fin de la guerra fría.
    En informes recientes, se señala que los Estados Unidos están peleando siete guerras, desde Afganistán e Irak, hasta Siria, Yemen, Somalia, Libia y Níger. Arriba de ello afirman estar listos para agredir a la hermana Venezuela. La “canalla mediática” ha logrado en Estados Unidos confundir a mucha gente y tratan de convertir vulgares agresiones en “patriotismo” y en el caso de la denuncia a Israel por su genocidio contra los palestinos, en “anti – semitismo”. Los dirigentes tradicionales de la derecha del Partido Demócrata han criticado a Trump por promover el odio interno, pero no la guerra, la forma más concentrada del mismo.
    El presupuesto militar en Estados Unidos, aprobado en agosto pasado, es de 717 mil millones de dólares, el más elevado en la historia de cualquier país del mundo, igual a la suma de los gastos militares de los 9 países que lo siguen. El incremento de 200 mil millones del presupuesto bélico durante la era Trump podría garantizar educación pública gratuita a nivel universitario a toda la población escolar de Estados Unidos.
    (Continuará)

  • Jose R. Oro dijo:

    (Continúa)
    El odio contra los negros, latinos, judíos no – sionistas, musulmanes y otras minorías, son parte cotidiana de la política de Trump. El entusiasmo que impulsó a los demócratas a una victoria decisiva en la Cámara de Representantes del Congreso durante las elecciones intermedias del 6 de noviembre, sigue aumentando. Esas multitudes están motivadas por el anhelo de expulsar al Presidente Trump, aunque no tengan muy claro a quien prefieren para sucederlo.
    El número de grupos de odio en Estados Unidos aumentó de 954 a 1,020 en el 2018, 7% de crecimiento respecto al 2017 revela un informe del SPLC (una entidad que cuantifica y estudia los delitos de “odio” en ese país. En el reporte se revela que al llegar a la mitad del gobierno de Trump los grupos de odio crecieron un 30%. Durante el gobierno de Obama, este número había disminuido en un 23%. Hoy día, el centro del odio en los EE.UU. es la Casa Blanca y sus dependencias.
    Las principales grupos de odio reconocidos son:
    1. Anti – Inmigrante. Muchos grupúsculos con un poderoso apoyo de la Casa Blanca y en ciertos sectores del Congreso
    2. Anti – LGTB. Grupos evangélicos y de varias otras denominaciones conocidas en general como la “derecha cristiana”.
    3. Anti – Musulmán. Muy fuerte dentro de la minoría judía (incluso en personas muy progresistas en otros temas), y en sectores muy reaccionarios. Muchos afroamericanos se han convertido al Islam, una manifestación de “contraodio”
    4. Separatismo Afroamericano. Luchan por reivindicaciones propias, no de otros sectores de la sociedad. Se les supone manipulados para dividir a los afroamericanos entre si y hacerlos impopulares con otros sectores del pueblo.
    5. Ku Klux Klan, National Rifle Association (NRA), Supremacistas Blancos, Neo – Nazis, Supremacistas/Machistas, Cabezas Rapadas Racistas, Catolicismo ultra-conservador, Negadores del Holocausto y otras formas de anti – semitismo, grupos de “Odio a la Música” y “Odio a la Ciencia”, y Pro – Confederados sureños, entre otros.
    6. Diversos grupos anti – cubanos y anti – venezolanos sobre todo en Florida
    7. Casi el 100% de los grupos de odio, que se supone reúnen entre 2.5 y 3 millones de personas participando activamente, son fieramente “anti – comunistas” o “anti – socialistas” sin saber mucho de que se trata.

    Por ello, Donald Trump fundamenta su campaña de re-elección en acusar de “socialistas” a sus opositores, que los EE.UU. “nunca serán socialistas” etc. Es una cruzada de odio, de intimidar al pueblo y a las grandes corporaciones. Las políticas de agresión contra Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros países, combinan los intereses económicos, estratégicos y el intenso odio para obtener el voto floridano e influenciar las mentes de muchos estadounidenses con imaginarias “hordas” de inmigrantes, ahora también con ideas “socialistas anti – EE.UU.” Las canallescas declaraciones de M. Pompeo y ayer M. Pence (de nuevo) contra Cuba y Rusia por su apoyo al gobierno legitimo de Venezuela, son una increíble explosión de odio “doctrinario” contra el “socialismo que puede destruir a los EE.UU.” Más grave aún, es la aplicación de los Título III y IV de la ¿Ley? Helms – Burton sobre todo por su extraterritorialidad; la limitación de las remesas familiares y la casi imposibilidad de viajar a Cuba por parte de los estadounidenses.
    En otras palabras, el fascismo entronizado hoy en la Casa Blanca, no es un accidente de unas elecciones con la débil y poco motivante candidata demócrata Hillary Clinton, sino consecuencia y evolución de las doctrinas de ‘destino manifiesto” y hegemonismo estadounidense, que tienen cerca de dos siglos de existencia.
    Felicito de todo corazón al Dr. Luis A. Montero Cabrera por su excelente y oportuno artículo.

    • Claudio Oscar dijo:

      Estos comentario de Jose R Oro, merecen ser publicados en la Tira del lector u otra manera que se entienda mejor. Son análisis muy profundos, sinceros, de izquierda progresista, que no podemos obviar. A veces dentro de nosotros desarrollamos pensamientos «exclusivistas» o despreciamos a personas o formas de produccion, eso debe hacernos meditar si a veces no incurrimos en lo mismo que denunciamos. No debemos aceptar el odio en ninguna de sus manifestaciones sea de derecha o de seudo -izquierda. Brillante articulo del Dr Luis A. Montero, felicidades

    • Maria Pabon dijo:

      No quiero usar lugares comunes, pero estos comentarios de Oro rompen los instrumentos de medida que puedan existir para la claridad de ideas y la perfeccion intelectual. Las doctrinas del odio son la base del fascismo y del mal. Con Donald Trump en el poder, las «doctrinas» de Monroe, Platt y Helms – Burton resurfacen de las cloacas (donde merecen vivir) a tratar de intoxicar a la humanidad. Hay que parar a Trump y hay que desbrozar a las «doctrinas del odio», cualesquiera sean sus manifestaciones.

    • m&m dijo:

      fijese usted del odio y el mete miedo y hasta etc, que hace un tiempo veo en algunos medios made in usa hasta ataques a los sitemas socio-economicos de los paises nordicos

      • Jose R. Oro dijo:

        Asi estimado m&m, el fascismo es enemigo de la libertad, incluyendo la sociedades capitalistas menos agresivas, las odian frerozmente.

  • Arango dijo:

    Creo que tanto el articulo del Dr. Montero Cabrera como los comentarios, sobre todo los de Jose R Oro, están yendo a niveles muy altos de pensamiento social. Sin ofender a nadie (o al menos sin intención de hacerlo) con frecuencia enfocamos los hechos del devenir histórico de una manera simplificada y aplicando un seudo -marxismo o caricatura del mismo. El marxismo o su expresión en forma del materialismo histórico, no es solo una doctrina, va mucho mas allá, es una concepción científica armónica y siempre probándose a sí misma, mientras mas evoluciona la historia, no tiene fin como ciencia el materialismo histórico, en tanto que su fuente, la historia misma no tiene fin. Muchas “doctrinas” están basadas en conceptos imaginarios, creados por la fantasía humana, idealistas, religiosos, en “palabras de Dios”, en supuestas “verdades reveladas”, por lo tanto no son científicas como el materialismo histórico.
    Las doctrinas como Monroe, como sus expresiones en la Enmienda Platt y ahora en la increíblemente inmoral e ilegal Helms – Burton, son representaciones de exclusivismo, de pueblo elegido, de “destino manifiesto”, no son el resultado de un análisis profundo y científico de la historia, sino una fabricación doctrinal para justificar la ambición y el odio, en estos casos citados (porque naturalmente hay muchos otros) de los Estados Unidos contra Cuba.

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

«Es Doctor en Ciencias. Preside el Consejo Científico de la Universidad de La Habana. Miembro de mérito y coordinador de ciencias naturales y exactas de la Academia de Ciencias de Cuba.»

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