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El Nuevo Progresismo Latinoamericano

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Políticos progresistas en América Latina: (de izq. a der.) López Obrador (México), Gustavo Petro (Colombia), Verónika Mendoza (Perú), y Giorgio Jackson – Gabriel Boric (Chile). Imagen tomada de CELAG.

Más allá de que ganen o pierdan en sus próximas citas electorales, ya podemos afirmar que ha surgido otra ola progresista en la región. Este nuevo bloque está conformado por: MORENA, en México, con Andrés Manuel López Obrador al frente; Gustavo Petro, de Colombia Humana; Verónika Mendoza con Nuevo Perú; y los jóvenes Gabriel Boric y Giorgio Jackson del Frente Amplio, en Chile. Ninguno de ellos es un personaje nuevo en la política, pero sí lo son sus formaciones políticas. Cada una tiene sus particularidades, propias del contexto histórico de cada país. Y, sin embargo, todas estas alternativas tienen rasgos característicos en común:

1) Surgen en países con gobiernos neoliberales desde hace décadas. Es precisamente en la Alianza del Pacífico donde se observa la emergencia de estas propuestas alternativas, basadas en la reivindicación de unos mínimos en materia de derecho social y soberanía. Tras años de aplicación de una política de “normalización duradera” de condiciones paupérrimas de vida para una gran parte de la población, germinan, en contraposición, unas opciones políticas en sintonía con demandas básicas en educación, salud, empleo y salario, y oportunidades para los jóvenes. Comienza a entrar en crisis la efectividad de la estrategia de inoculación del “no se puede” como sentido común dominante, para transitar hacia un estadio no tanto del “sí se puede”, sino más bien de una suerte de “quizás se pueda”. Y esto es, justamente, lo que abre un insólito momento de disputa en estos países neoliberales que por ahora nunca habían visto peligrar su hegemonía.

2) No nacen de movilizaciones, sino que lo hacen de manera silenciosa. No son tiempos de cortes de ruta y marchas multitudinarias. La nueva mayoría no se manifiesta con vehemencia, pero su descontento crece sin retorno. Desconfían de casi de todo lo que procede de la política y, por ello, su forma de acercarse a las nuevas propuestas es mucho más “light”. El apoyo no es visceral ni viene con un contrato de fidelidad eterna. Por ahora es transitorio, coyuntural; todo pende de un hilo, siempre están en vigilancia. Pero, poco a poco y a medida que las políticas neoliberales avanzan, y crecen la desigualdad y la exclusión, y asoma con mayor probabilidad la posibilidad de poner punto y final a lo viejo, el voto por el cambio crece. La vía electoral se presenta, así, como un camino sigiloso que ya canaliza la insatisfacción, sin necesidad de tener que acudir a las plazas.

3) Tienen sus orígenes en la izquierda. Todos los actuales representantes de esta nueva ola progresista latinoamericana vienen del mismo lugar político, aunque con sus propios matices. Eso sí: todos militaron en propuestas de izquierda. Lucharon en trincheras que, con el paso del tiempo, fueron abandonando. Petro dejó el M19 y el Polo Democrático; López Obrador, el Partido de la Revolución Democrática (PRD); Verónika Mendoza, el Frente Amplio; y Boric y Jackson, fueron dejando atrás los espacios de la izquierda universitaria para dar el salto a la política nacional. Es decir, todos tuvieron un punto de partida en la izquierda, y luego, al pasar de los años, fueron transformándose en función de sus propias circunstancias sin dejar de ser lo que eran pero actualizando propuestas y el proyecto político que ahora defienden.

4) Evolucionan hacia un campo político progresista aún en construcción. Es demasiado prematuro para encorsetarlos y para etiquetarlos. El desenlace dependerá del margen de posibilidades para abrir brechas y, también, de lo que la ciudadanía quiera. No se hacen revoluciones ni cambios políticos desde ningún software. Todo está en función de condiciones objetivas y subjetividades dominantes. Lo primero es encontrar la sintonía con el actual reclamo de la gente. Luego, todo se verá. Si se llega a gobernar o no y bajo qué condiciones de fuerza, si es que se logra. Son múltiples los factores que marcaran la vida de cada proyecto político. Hasta el momento, sí coinciden en algo: exigir derechos sociales básicos, políticas más inclusivas, oportunidades más igualitarias y mayor grado de soberanía. Pero ninguno de estos proyectos políticos está cerrado; todo está en pleno desarrollo.

5) Intentan ser equidistantes entre la vieja derecha disfrazada como nueva y la izquierda nacida a inicios del siglo XXI. Claramente, se sitúan en las antípodas de la ofensiva conservadora. Sin embargo, también procuran poner cierta distancia con la izquierda de Chávez y Maduro, Evo, Correa, Néstor y Cristina, y Lula y Dilma. No quieren ser herederos de activos ni pasivos de otros procesos que les son ajenos aunque sí hayan tenido un cierto grado de influencia, al menos en una enseñanza: la necesidad de tener que asaltar el poder para cambiar las cosas. Pero no quieren rendir cuentas de otros procesos. Es como una sombra que les persigue porque es usada por sus detractores para estigmatizarlos rápidamente como lo viejo, como lo pasado. Se trata de un dilema todavía por resolver que, seguramente, a medida que se vayan emancipando y teniendo su propia vida esas comparaciones tan recurrentes dejarán de ser efectivas.

En definitiva, la vida política siempre está en movimiento. Nada permanece estático por muy adormecida que una sociedad pueda aparentar ser. Siempre hay una fibra que tocar. No siempre es la misma en cada momento histórico. Cada época cuenta con sus reglas y su propia episteme. En estos años en los que muchos hablan de fin de ciclo, podemos asegurar justo lo contrario: está surgiendo otro ciclo, tal vez más sosegado, pero que puede volver a dar otro salto adelante en la Historia Latinoamericana.

(Tomado de CELAG)

Se han publicado 4 comentarios



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  • Jose R Oro dijo:

    Muchas felicidades al autor Alfredo Serrano Mancilla. El novedoso y aun incipiente desarrollo del Nuevo Progresismo Latinoamericano (NPL) es parte del desarrollo dinámico de la sociedad regional, bien explicado por el gran pensador y político boliviano Álvaro García Linera en su magistral trabajo “¿Fin de ciclo progresista o proceso por oleadas revolucionarias?”
    http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/06/27/fin-de-ciclo-progresista-o-proceso-por-oleadas-revolucionarias/#.WuWx-NTwbcs
    Se regresa en este substancial articulo al tema del “fin de la historia” del “fin del ciclo progresista”, etc. una falsedad mas para decir que el socialismo se ha agotado y que está en un retroceso final. No hay fin de la historia, ni comienzo de la misma. Todos los grandes pensadores (Hegel, Marx, Engels, Lenin, Teilhard de Chardin) o sus seguidores (Kojeve, Fukuyama, Derrida, Huntington, otros) de una forma u otra consideran una cierta forma de nivel “cumplido e insuperable” de la sociedad. Para Karl Marx, la verdadera historia comienza con el fin de la lucha de clases, cuando los humanos sean los verdaderos dueños de su destino (y si hay un fin, ese será el fin de una prehistoria). Pero en realidad no existe ni fin ni comienzo de la historia. Ni mucho menos “fin del ciclo progresista” en América Latina, solo su renovación y encause a las realidades de la actualidad.
    Coincido con el autor Alfredo Serrano Mancilla en los cinco puntos básicos que caracterizan al NPL. Muy comedidamente incluiría en el punto 1 la palabra también “Surgen (también, mi comentario) en países con gobiernos neoliberales desde hace décadas”, en el punto 3, mas allá de decir que “tienen sus orígenes en la izquierda”. Más bien son una evolución y perfeccionamiento de la izquierda en aquellos países que están fuertemente controlados por políticas y economías capitalistas. En el punto 5, no creo que haya “equidistancia” sino una intención de proteger a la izquierda y al espacio político de centro –izquierda de no ser derrotados o absorbidos por la así llamada “nueva derecha”.
    Pero estos movimientos y futuros gobiernos progresistas NPL, para tener éxito deben haber aprendido algunas lecciones de la historia, de su propia historia. Dijo el ya citado Álvaro García Linera “En política y, en general, en todas las lucha de las clases sociales, las acciones del adversario no son las únicas que explican los resultados finales, a saber, alguna victoria, sino que son nuestras propias acciones o inacciones, las acciones de las clases y los sectores laboriosos, las que convierten las agresivas acciones del adversario en condición eficiente, produciendo un tipo de resultado favorable a unos y contrario a otros” No puedo estar más de acuerdo con esta clara y concisa afirmación del vicepresidente de Bolivia. El atraso y la ineficiencia económica expresados en carencias de productos y servicios, hace a los procesos revolucionarios o progresistas vulnerables o los convierte en opciones poco atractivas. En Vietnam, fuera de nuestro ámbito latinoamericano, es socialismo es mucho más popular y sólido hoy que hace 30 años, incluso ha ayudado a la inclusión de las minorías en la vida social del país. (Continuará)

  • Jose R Oro dijo:

    (Continúa)
    Creo que hay varios puntos para el éxito actual y futuro del NPL
    1. Crecimiento y estabilidad económica: base material de la justicia y la fortaleza política, el pueblo lo exige.
    2. Una revolución cultural, educacional y científica permanente como oferta indispensable para sobre todo el voto de los jóvenes.
    3. Reforma ética, y solidificación de la moralidad e incorruptibilidad gubernamental y/o política
    4. Continuidad de los liderazgos históricos en una nueva forma ajustada a la realidad de cada país. Fidel y Chávez perduran en el pensamiento progresista y son los promotores de los cambios, Perón o Lázaro Cárdenas mucho más limitadamente y con más necesidad de nuevas ideas, por poner unos mínimos ejemplos.
    5. Entendimiento e implementación del concepto de Estado plurinacional (este último ya muy avanzado en Bolivia y muy aplicable en países como Perú, Colombia, Guatemala, Honduras, Ecuador) o de la diversidad social inclusiva (Cuba, Venezuela, Chile)
    6. Desarrollo de la unidad de las izquierdas y movimientos progresistas, así como la necesidad de captación de sectores de centro-izquierda y/o populares con menor desarrollo de la conciencia social. La unidad de las fuerzas progresistas, las izquierdas y el proteger a sectores centristas de ser capturados por una derecha muy agresiva, organizada y pletórica de recursos, es indispensable, no solo para derrotar a la derecha, sino también para que la derecha no nos derrote.
    El NPL tiene también que entender los cambios demográficos, generacionales y de la realidad económica actual, México, Chile, Costa Rica o Panamá ni se parecen hoy económicamente a esos países hace solo unas décadas, han desarrollado una clase media en crecimiento que hay que tomar en cuenta, como una parte de la sociedad que debe ser captada, en el marco de una derecha dispone de un gran poder económico y mediático que hay que retar y vencer.
    Es necesario conceptuar y proponer más allá del horizonte post-neoliberal, un concepto y visión claras para el pueblo de que representa para ellos, en su vida diaria (individual, familiar y social, pero no solo social) una sociedad socialista próspera, sostenible y humana. No solo decir que es neoliberalismo es malo, sino porque el NPL es mejor
    Este formidable trabajo de Alfredo Serrano Mancilla es un material imprescindible para entender los procesos actuales y del próximo futuro en nuestro continente, y muy respetuosamente les sugiero a todos los Cubadebatientes, leerlo con el detalle que merece.

  • Francesco Monterisi (Italia) dijo:

    Si fueramos capaces de unirnos…America Latina UNIDA!
    ‘aunar nuestros esfuerzos y nuestras voluntades hacia la integración y la unidad de América Latina, no solo económica sino también política (Fidel)
    Articulo traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=31638

  • Salvatore de Monferrato dijo:

    En Perú y Chile puede ser , pero López Obrador que lleva más años en la política que yo sobre la tierra y ha sido de acá de allá y de mas acá y se coloca según el aire , no creo y de Petro exguerrillero del tormentoso y discutido M19 no me parece , creo que la Izquierda al igual que al derecha tienen que saber dónde están los limites de lo que no es un pensamiento realmente comprometido con lo que se defiende, el caso de Petro para la Izquierda se me parece al de Bolsonaro para la derecha en Brasil, errores , grandes errores que se pagan después , López obrador ya tiene demasiados años para no haber sido comprometido, blasfemará pero del dicho al hecho un gran trecho, pero los otros dos si cumplirán lo que están prometiendo y ambas cosas no serán felices para sus pueblos.

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Alfredo Serrano Mancilla

Alfredo Serrano Mancilla

Economista español, doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Centro de Estudios Estratégicos Latinoamericano de Geopolítica.

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