Imprimir
Inicio » Opinión, Historia  »

Karl Marx: Rusia y América Latina

| 16

Karl Marx.

Es poco conocido (y hasta desconocido) el trabajo intelectual de Karl Marx (1818-1883) en sus últimos años de vida. Para aquella década de los ochentas, estaba muy enfermo: “una enfermedad nerviosa […] me viene aquejando periódicamente en los diez últimos años” le escribe a Vera Zasúlich el 8 de marzo de 1881, en una carta de cuya existencia también se conocen los borradores, pero que al parecer no llegó a su destinataria. El documento lo descubrió Riazánov en 1911, entre los papeles de Paul Lafargue (1842-1911, cubano/francés, yerno y primer biógrafo de Marx).

Vera Zasúlich (1849-1919) fue una destacada revolucionaria rusa, que el 16 de febrero de 1881 envió una carta a Marx, en la cual le pregunta su opinión sobre el futuro de la comuna rusa: o bien si dicha comuna rural puede ser la base del socialismo, o si, por el contrario, debe pasar previamente por el desarrollo capitalista, como algo inevitable. Añade que, según los “marxistas” rusos, las comunas son formas arcaicas que la historia condena a desaparecer, porque “lo dice Marx”.

Antes de ir a la respuesta de Marx, cabe señalar que, a fines de 1877, este científico escribió otra carta al director de Otiechéstvennie Zapiski (El Memorial de la Patria), que no fue enviada. Fue Engels quien la encontró entre los papeles que quedaron tras la muerte de Marx, y fue publicada en ruso en octubre de 1888.

Marx dice al director: “Para poder estar autorizado a estimar el desarrollo económico actual de Rusia, estudié el ruso y luego estudié durante muchos años las publicaciones oficiales y otras vinculadas a este asunto”. A continuación, añade que, si Rusia sigue por la vía del desarrollo que mantiene, perderá la gran oportunidad histórica de evitar los sufrimientos del capitalismo.

Aclara, al respecto, que el capítulo sobre la acumulación primitiva escrito en El Capital, tuvo el propósito de establecer cómo se expropió a los productores directos de la propiedad de sus medios de producción, para que, de un lado, aparezcan trabajadores asalariados (proletarios sin ninguna propiedad) y, de otro, propietarios capitalistas de los medios de producción.

Marx afirma, en forma contundente y citando textos de su propia obra, que esa expropiación “se ha cumplido radicalmente en Inglaterra” y que “todos los países del Occidente Europeo están yendo por el mismo camino”. Por consiguiente, afirma, si Rusia tiende a volverse una sociedad capitalista siguiendo a Europa Occidental, no lo logrará sin transformar primero en proletarios a buena parte de la población campesina, y solo entonces experimentará las “despiadadas leyes” del capitalismo.

Pero Marx hace otra afirmación aún más contundente: su esbozo histórico de la génesis del capitalismo en Europa Occidental no puede ser transformado “en una teoría histórico-filosófica de la marcha general que el destino le impone a todo pueblo, cualesquiera sean las circunstancias históricas en que se encuentre, a fin de que pueda terminar por llegar a la forma de la economía que le asegure, junto con la mayor expansión de las potencias productivas del trabajo social, el desarrollo más completo del hombre”.

Y para aclarar aún más el asunto, nuevamente acude a El Capital para poner como ejemplo lo ocurrido con los plebeyos de la antigua Roma: habían sido campesinos libres, pero fueron expropiados; sobre esa base surgió la propiedad de los fundos y la del capital financiero; pero estos “proletarios romanos” no se transformaron en trabajadores asalariados sino en una “chusma de desocupados”, bajo un modo de producción que no era capitalista, sino que dependía de la esclavitud.

Marx concluye:

“Así, pues, sucesos notablemente análogos pero que tienen lugar en medios históricos diferentes conducen a resultados totalmente distintos. Estudiando por separado cada una de estas formas de evolución y comparándolas luego, se puede encontrar fácilmente la clave de este fenómeno, pero nunca se llegará a ello mediante el pasaporte universal de una teoría histórico-filosófica general cuya suprema virtud consiste en ser suprahistórica”.

En otras palabras, lo que dice Marx es que él estudió el desarrollo del capitalismo en Europa Occidental, que su análisis sobre la acumulación primitiva no se aplica a Rusia y que nunca creó una teoría histórico-filosófica general, aplicable a cualquier sociedad, bajo cualquier circunstancia.

Volvamos, entonces, a la carta a Vera Zasúlich. Marx le responde que en el fondo del capitalismo está la separación entre el productor y los medios de producción (como señala en El Capital:

“La propiedad privada, fundada en el trabajo personal… va a ser suplantada por la propiedad capitalista fundada en la explotación del trabajo de otros, en el sistema asalariado”); y que su base histórica (se refiere a la acumulación originaria) es la expropiación a los campesinos, un asunto realizado en Inglaterra, aunque el mismo camino siguen los países de Europa Occidental. Y recalca: “La «fatalidad histórica» de este movimiento está, pues, expresamente restringida a los países de Europa occidental”.

Por consiguiente, advierte a Vera Zasúlich que, si en occidente, el movimiento ha consistido en “la transformación de una forma de propiedad privada en otra forma de propiedad privada”, en el caso de los campesinos rusos, por el contrario, “habría que transformar su propiedad común en propiedad privada”.

Se sobrentiende que solo de este modo avanzaría en Rusia la producción capitalista, y siempre, además, que la fuerza de trabajo liberada por la expropiación, se convierta en asalariada de la clase capitalista. Sin embargo, añade Marx, que tras sus estudios especiales, se ha convencido de que la comuna “es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia”, una vez que, liberada de sus trabas, pueda tener su propio desarrollo espontáneo.

El tratamiento que dio Marx al tema de la comuna rural rusa es perfectamente aplicable a la situación de América Latina. Es seguro que si Marx se hubiera propuesto estudiar a nuestra región en la forma que lo hizo con Rusia, habría aprendido el español, para leer los documentos originales en este idioma. Pero se quedó con pocos conocimientos sobre esta parte del mundo.

De modo que la acumulación primitiva que estudió para Europa fue distinta en América Latina. Aquí fue un proceso recurrente no solo en la época colonial, sino en la época republicana. Las comunidades indígenas perdieron tierras durante todas estas épocas, sin que necesariamente surgieran proletarios indígenas, sino formas de sujeción servil a los latifundios, haciendas y plantaciones.

La población indígena del Ecuador, otrora numerosa, de acuerdo con el último censo de 2010 representa hoy apenas el 7% de la población nacional. Aunque las comunidades indígenas todavía conservan lazos de reciprocidad, han sido arrasadas por el desarrollo oligárquico y luego por el capitalista. Según varios estudios, territorios de algunas camaroneras ecuatorianas que tomaron auge en la década de 1990 surgieron de la expropiación territorial a las comunas montubias de la Costa.

Así, las comunas ecuatorianas difícilmente parecen ser potenciales gérmenes para una futura sociedad no capitalista, como idealizan algunos analistas, más bien orientados por conceptos milenaristas y hasta mesiánicos. Y dejan mucho que pensar los comportamientos políticos de altos dirigentes que se han identificado con las derechas nacionales.

De otra parte, el sector de “subempleados” alcanza el 19.8%; el “empleo no remunerado” el 9%, y el desempleo al 4.6% (datos del INEC a diciembre 2017). Todo ello significa que estos pobladores, igualmente carentes de medios de producción, tampoco se transformaron en proletariado, y bien caben en ese amplio sector llamado, en distintos tiempos, autónomos, marginados, informales, subproletarios o migrantes hacinados en las grandes ciudades (como ocurrió durante las décadas desarrollistas de 1960 y 1970). No cabe asimilarlos al concepto ejército industrial de reserva que Marx formuló.

El capitalismo latinoamericano y ecuatoriano, precisamente por su “subdesarrollo” y dependencia externa, merece, por tanto, estudios específicos. Además, la burguesía de la región igualmente debe ser estudiada en forma historiográfica concreta, porque no tuvo las características que Marx observó en las burguesías europeas, ya que proviene de las antiguas oligarquías republicanas y mantiene esos rasgos oligárquicos antidemocráticos que la vuelven reacia a cualquier promoción social.

Tampoco en América Latina se cumplen procesos inexorables o repetitivos de lo ocurrido en Europa. Es el momento de volver a Marx, pero sobre la base de comprender la necesidad de investigaciones concretas de las realidades latinoamericanas, en mucho adelantadas por numerosos estudiosos e investigadores, y dejar de considerar definitivamente la supuesta “teoría” suprahistórica de Marx, que él mismo negó.

(Tomado de Firmas Selectas de Prensa Latina)

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Oscar Hernandez dijo:

    Quizas por desconocer la historia de America y su idioma escribio el Artículo Bolivar y Ponte, publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231.

    • Makito dijo:

      Cree usted que fue por desconocimiento. Marx ofendió gravemente al libertador de america. a uno de sus mas ilustres hijos. Disculpe usted señor Oscar pero cuando no se sabe lo que se habla, el RESPETO es mantener el silencio

  • Sergio dijo:

    Ya lo había dicho Albert Camus (El Hombre Rebelde),,,, Marx vió una cosa en el siglo XIX, en al siglo XX hay otra cosa,,,,,,,,,,,,,y yo digo que en el XXI otra bien diferente,,,, tanto al XIX como al XX.

    Por otra parte, como bien deice este autor, las regiones no tienen nada que ver unas con las OTRAS.

    Saludos,

  • Pedro Adolfo dijo:

    Está muy bueno el artículo, apoyado en documentos imperceptibles en los estudios sobre Marx; pero me hubiese gustado que se profundizara en las caracteristicas ecuatorianas, tan complejas a la vista de todos actualmente.

  • Jose R Oro dijo:

    Una de las características de Karl Marx que lo distinguen como genio mundial, es su capacidad de avanzar, de aprender, de poner conceptos en un contexto propio (lo de Rusia o de América Latina, no es igual que lo de Francia o Japón), de no apegrase a lo errado o a una época, como el ejemplo de los plebeyos romanos devenidos no en proletarios sino en lumpen – proletarios, parásitos de los esclavos y del estado imperial que les daba “pan y circo”. Creo que eso es algo que faltó en la URSS y en general ha faltado en muchos representantes del pensamiento socialista mundial, el no apartarse del dogma y no convertir experiencias y consignas en una forma rígida de pensamiento y acción, que en algunos casos se aproxima a la ortodoxia teológica (basarlo todo en la fe). La ideología no puede ser así, ni dogmatica ni inmóvil. Este artículo nos muestra la grandeza del pensamiento de Marx en una forma diáfana.
    En el caso de Cuba, creo que la ponderación de los cambios en la sociedad (lineamientos, etc.), corresponde bien a un estilo marxista, no del “Konstantinov”, que es una especie de “catecismo”, sino del real y vivo pensamiento de Karl Marx. Pero es necesario implementarlo con mayor celeridad y profundidad. Las excepcionalmente altas consecuencias del cruel Bloqueo y de todas las otras formas de agresión estadounidense contra Cuba no deben limitarnos en cambiar todo lo que deba ser cambiado, al contrario, se necesita “mas socialismo” mas productivo y efectivo.

    • Leandro dijo:

      Coincido con Ud. Hay que cambiar todo lo que deba ser cambiado, necesitamos más socialismo, sin una visión dogmática de la teoría del socialismo de Marx. Pero el asunto está en determinar qué debe ser cambiado; no es cambiarlo todo; es precísamente “lo que debe ser cambiado”: unos creemos que es una cosa y otros, otra. Estoy convencido que las líneas generales de lo que debe ser cambiado para lograr la sociedad socialista próspera y sostenible que nos proponemos están en los documentos programáticos derivados del VI y VII Congresos del Partido, resultado de amplios intercambios con el pueblo; pero el problema está en su implementación.Considero que el problema fundamental radica en la falta de previsión (¿Incapacidad?) por parte de muchos dirigentes que prolongan innecesariamente los cambios y vinculado a ella, los errores que se cometen en decisiones que se adoptan, seguidos por otros cuando ya tardíamente se pretende rectificar. En mi modesta opinión, ello sucede por la falta de consulta a los implicados, antes de adoptar las decisiones. Si bién los documentos estratégicos fundamentales se consultan con amplios sectores de la población, muchas otras decisiones, principalmente ramales, no siguen ese camino y no pocas veces se aprecia divergencias entre las políticas aprobadas y la realidad de la vida. Pueden hacerse estudios por comisiones integradas por los más encumbrados especialistas, pero si no se consulta a los trabajadores del sector o de la empresa, según sea el caso, no habrá integralidad en la decisión, y no es un favor que se hace a los trabajadores, es una obligación en una sociedad socialista.

      • Jose R Oro dijo:

        Muy de acuerdo con usted, estimado Leandro, no es cambiar por cambiar, si n ton ni son. Los cambios están bien expresados en los documentos que usted menciona, principales factores, son la aceleración de la actividad productiva, la lucha anti –corrupción y anti -burocracia, mas participación de los trabajadores en las empresas y del pueblo en la dirección del país. Todo ello debe ser aplicado con mayor celeridad para que llegue 2030 y todavía no se hayan resuelto de manera visible una parte significativa de los problemas. No más “muela” sin resultados. Sin dudas todo lo que está en los documentos programáticos derivados del VI y VII Congresos del Partido, constituyen la estrategia para hacerlo. Hay tres cosas que creo que deben permanecer y evolucionar, pero la primera palabra es permanecer:
        1. El papel rector del PCC en la sociedad cubana
        2. El carácter y orientación socialista del país
        3. El predominio (no la exclusividad, ni remotamente) de la EES en la producción y los servicios.
        Los que se opongan a estos tres principios, pienso que no quieren el avance de la sociedad cubana, sino la erradicación del socialismo en Cuba, lo que es una idea que no va a funcionar y de cualquier manera que se mire, perjudicial para Cuba y los cubanos.
        Los que dicen defender estos principios, pero no propugnan los cambios legítimos e imprescindibles detrás de cualquier cantidad y surtido de excusas y pretextos, también perjudican a Cuba en grado sumo, y de hecho justifican a los primeros. El pensamiento de Karl Marx siempre tuvo a la práctica como criterio de la verdad, no solo desde el punto de vista epistemológico (o del pensamiento) sino también en la actividad social real, su análisis del fracaso de la Comuna del Paris, es muy buen ejemplo.
        En Cuba los cambios se deben ver reflejados en una mejor vida para el pueblo, en la disminución y subsecuente eliminación de las demasiado prolongadas “carencias”, en la mantención y mayor profundización de la justicia social No confundir principios con tabúes es una parte esencial de la dialéctica y del anti – dogmatismo.
        El enemigo existe (hace 48 horas tiraron más de 100 misiles contra Siria después de un sucio montaje contra ella), pero todo esto lo debemos lograr a pesar del enemigo.
        Un fuerte abrazo cubano para usted.

  • Carlos Rodríguez dijo:

    Interesante artículo, que nos revela una vez mas el carácter antidogmático del pensamiento de Marx.

    • Jose R Oro dijo:

      Total y completamente cierto, estimado Carlos Rodríguez. Como usted muy correctamente afirma, el portentoso Karl Marx, siempre y manifiestamente dialéctico, era anti – dogmático por naturaleza y convicciones. Creo que es muy difícil que haya un genio que sea dogmático, el dogma embrutece.

      • George dijo:

        Excelente, estimado Jose! Pero no nos lo diga a nosotros, simples mortales…………personalmente pienso que el problema no esta en la teoria marxista como tal que no aparenta ser dogmatica en lo absoluto, sino en su aplicacion.
        Su mensaje debia ser escuchado por aquellos que nos hicieron repetir como un catecismo los manuales marxistas durante decadas y ahora se resisten a hacer los cambios necesarios para
        adecuarlo a los nuevos tiempos.
        “Sin prisa pero sin pausa” parece ser la consigna del momento cuando debia ser: “Con prisa y sin pausa!”.
        Un abrazo cubano desde Berlin!
        P. D. Ayer pase por la Universidad de Humbolt, donde hay una estatua de Marx, aquel que todavia nos habla………….pero algunos no lo escuchan.

      • Jose R Oro dijo:

        Tremendo su comentario, estimado George! Espero que todo va bien por alla. Recuerdo hace casi 40 años un gran acto de amistad con Cuba en Unter den Linden, que termino en la plaza de la Biblioteca de la Universidad
        Un fuerte abrazo cubano para usted

      • George dijo:

        Estimado Oro: Por aca “sin novedad en el frente”………trabajo, trabajo y mas trabajo (aqui trabajan como mulos). Si vuelve por aca no va a reconocer a Unter den Linden, despues de todas las mejoras que se le han hecho a esta vital avenida de la ciudad. Mi parte favorita esta entre Friedrichstasse y La Puerta de Branderburgo (Brandenberger Tor), donde se puede caminar por las tardes y degustar una buena cerveza artesanal (o dos) en una de las tantas Biergartens que hay.
        Muchas gracias por aportar a este debate tan necesario y como siempre, llamar a la cordura.
        Un abrazo desde la lejana Berlin. Auf Wiedersehen, mein freund!
        Un abrazo cubano para usted desde la lejana

      • Casa con vista al mar dijo:

        Estimados ORO y George. gracias por sus siempre estelares , sabios e intresantes comentarios. En especial, este demuestra lo antidogmatico que fue el genio aleman y las indiscutibles diferencias de epocas ( Hablamos de siglos en estos casos) y de continentes. le pido a usted el favor de enviarme el correos del amigo George, lo tenia pero lo extravie, me intresa contactar con el a raiz de los futuros estudios de mi hijo, como usted sabe Lengua y literatura Alemanas. El culmina con exito Gracias a Dios su deber con la Patria dentro de 3 meses, se encuentra bien y le manda saludos. Un abrazo fuerte y bien cubano

  • Antonio Díaz Medina dijo:

    Asumir el Materialismo Dialéctico significa abominar el dogmatismo. Si nos recreamos pensándo esta forma de ver el mundo, entendemos que hasta ella misma está sujeta a cambios con el tiempo, inexorablemente. Si esto de las comunas rusas es así, que queda para el socialismo en Latinoamérica, Africa, Asia. El abrazar al socialismo no puede significar intentar seguir al pie de la letra el proyecto socialista que pudo realizar Marx para Europa. La vida demostró que ¨el rodeo¨ del que habla Marx en su Critica al Programa de Gotha¨ refiriendose al mercado, no es tal rodeo, sino condición objetiva de la sociedad hoy.
    China y Vietnam lo entendieron, bien avanzados sus procesos socialistas. Sin mercado, sin relaciones monetario mercantíles, no hay esperanza de un socialismo viable en economía atrazadas como las nuestras.
    Pero seguimos empeñados en maniatar al mercado que se impone de todas formas, incapacitado de brindar los resultados que pudiera por las ataduras.
    El problema está en el dicho de ¨quien no quiere caldo, tres tazas¨ y se nos venga a la rusa o la húngara, que ahora tratan de rescatar sus esencias como naciones, en particular Hungría con la situación actual.
    Aqui los ¨rusos blancos¨ y el imperialismo están a 90 millas.

    • Jose R Oro dijo:

      Me gusta mucho su comentario, estimado Antonio Díaz Medina, que comparto completamente. El socialismo no es compatible con economías permanentemente atrasadas y que no crecen rápidamente. En Vietnam donde he estado 2 veces en los últimos tiempos, se está avanzando de una manera acelerada, resuelta y sólida, no solo porque lo digan ellos, se ve real y palpablemente. Estoy seguro que Karl Marx es nuestros tiempos pensaría de esa manera (o mucho mejor aun, probablemente) en que el principal enemigo de una sociedad socialista es la pobreza (y las carencias asociadas con ella), que la hace vulnerable y quebradiza. Y a la gente desanimada y escéptica. En Vietnam el 87% de los núcleos familiares tiene al menos una moto (casi todas modestas y de baja o mediana cilindrada).
      El pensamiento dogmatico sobre Cuba esta, a mi juicio, representado por dos extremos. Uno de “ultraizquierda” que dice que no hay que cambiar nada, que hay que seguir “a pie”, ya que caminar es saludable, y los otros que dicen que se oponen a una sociedad socialista (explícita o implícitamente) porque esta justa sociedad no tiene (e incluso que no puede tener) la capacidad de crecer y sostenerse económicamente. Además este último grupo, dice que para que la sociedad tenga éxito debemos saltar de ir “a pie” a viajar en “carros de lujo” idea tan quimérica como perniciosa. Los extremistas son o utópicos e intolerantes, o distópicos y no menos intolerantes. Cuando decimos repetidamente que “los extremos se tocan” que uno de los aspectos en que se tocan o se parecen como una gota de agua a otra, es en la intolerancia, el dogmatismo, la falta de pensamiento dinámico y sobre todo en ser excluyentes, no aceptar la diversidad como la via para la unidad voluntaria del pueblo.
      Lo más lógico y sensato, en mi opinión, es pasar de ir “a pie” a ir “en moto” y después seguiremos creciendo, paso a paso, y acorde con las condiciones de Cuba. No hay que copiar (ni de Vietnam ni de nadie), lo que es un facilismo extremo e incorrecto. Pero más incorrecto aun es ignorar lo que palmariamente ha dado resultados y no aplicarlo, cuando la sociedad lo necesita en grado sumo.
      Considero que Karl Marx es uno de los genios más grandes de la historia. Su capacidad dialéctica, de entender la diferencias entre sociedades, cambios en el tiempo, en el nivel de desarrollo económico, nos siguen sorprendiendo y motivando, casi 200 años después de su nacimiento, el 5 de mayo de 1818. Cada vez que lo leemos crecemos como seres humanos y en la capacidad de ayudar a transformar, para bien, a la sociedad.

  • Pioneer dijo:

    Los marxistas tiene un gran problema con un tema simple, el marxismo se basa en la planificación de la sociedad desde sus cuatro pilares , “la lucha de clases” , la crítica a la económica del capitalismo,”la Ideología” y el “comunismo” , no sin antes hacer referencia a que tantos éstos como otros conceptos como “Dialéctica” no tienen una descripción explícita dentro de las obras de Marx y si tiene muchas en obras de estudiosos de sus obras con diferentes puntos de vistas, pero bueno al caso, veo la obra de Marx como la de un filósofo estudioso que tiene importancia como la de otros muchos y coincido con muchos foristas que hablan de que se nos enseñó como un catecismo pero es que para mi el socialismo ha sido eso una fe, nadie sabe como se hace, nadie ha podido demostrar que funcione pero de nuevo nacen nuevas generaciones y dicen ahora sí , ahora vamos a lograr que sea como dice que es , porque lo haremos mejor y vuelve a ser un sinsentido económico y desbarata la sociedad y aparecen los monstruos externos el capitalismo no deja que el socialismo y con él las ideas de Marx tengan éxito y lo vuelven a intentar, en 1960 la mitad de la tierra era socialista en el 2015 no pasa de un 10 % quien está pasando de moda.
    Para mi los términos y conceptos son descriptivos de un fenómeno y yo quiero que la sociedad sea justa, equitativa y que cada cual tenga lo que sea capaz de lograr con su esfuerzo y proteger a todo quien sea desvalido real no soy ni puedo ser un consecuencialista , no porque haya más hombres que mujeres presos voy a condenar mujeres inocentes y dejar libres a hombres culpables , soy un procedimentalista todo lo que para el resultado fue lícito es lícito en su conjunto, pero para ello no me aferro a conceptos que dicen lograr lo que busco y no es cierto , en la práctica es evidente que no se logra y entonces aparecen formas de lograr esa sociedad sin ceñirnos al capitalismo clientelar de amiguetes y sus innumerables atrocidades pero tampoco al socialismo.

    Hay muchas personas que dicen tener una visión marxista de la sociedad pero niegan esa misma filosofía en cada propuesta que hacen y no se si lo hacen por desconocimiento o por ponerle nombres raros a figuras que ya lo tienen.

    Creo al final para no emborronar más cuartillas en una sociedad minarquista libertaria capitalista que si tiene respuesta teórica a los desafíos actuales y que dibuja sin ser estrictos y tomando elementos de otras muchas corrientes claro las sociedades más exitosas de la tierra en la práctica, creo que deberíamos debatir más sobre todo esto y contraponer pensamientos modernos de estas teorías con las teorías que aquí se exponen y dejarnos de inventar neolenguas y tratar de llamarle con el término que nos gusta a lo bueno aunque no lo sea y con el término que no nos guste a lo malo aunque no lo sea.

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Juan Paz y Miño Cepeda

Juan Paz y Miño Cepeda

Ecuatoriano. Doctor en Historia. Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia. Ex presidente de la Asociación de Historiadores Ecuatorianos (ADHIEC). Fue Secretario Ejecutivo del Comité Presidencial del Bicentenario, Cronista de la “Ciudad de Quito y Director de Cultura del Consejo Provincial de Pichincha.

Vea también