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¿Cosmopolitismo o huellas de colonización? (+ Video)

En este artículo: Cuba, Cultura, identidad
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Foto tomada de La Jiribilla.

Foto tomada de La Jiribilla.

La cultura cubana —llamada, como parte que es de la especie, a ser humanoascedente— tiene más de una raíz: de entrada, es hispano y afrodescendiente a la vez, y en distintos grados también la han enriquecido aportaciones como las llegadas de China y, en lo más cercano, de otros pueblos del Caribe. En tal fusión se fraguó lo que Fernando Ortiz, quien empezó su carrera hablando de lo afrocubano asociado a lo hampesco o marginal, terminó definiendo centralmente como fusión cubana de blancos y de negros. Aunque más presente —incluso en lo material: en la genética— de lo que suele reconocerse, el elemento aborigen no dejó aquí una huella tan relevante como la que ha conservado en otros pueblos de nuestra América. Pero ignorar su presencia les haría un favor a las fuerzas que en gran medida asolaron a los habitantes originarios de las Antillas.

Todo ello es válido para la sociedad cubana en el plano colectivo y, de distintos modos y con diversas gradaciones, en el individual. Desde la formación que la puso en camino de ser la Cuba que es, y por su posición geográfica, esta tierra se relacionó intensamente con el resto del mundo. Tal realidad la ha marcado de diversas formas, y ha sido y es natural el cultivo en ella de expresiones artísticas de otras comarcas, por lejanas que sean o parezcan. En especial afines le resultan el conjunto de nuestra América, su familia natural, y particularmente España y África, fuentes básicas de su forja como nación.

En general, y sobre todo con respecto al cultivo de las expresiones de esas dos áreas, lo más sensato sería lograr el mayor equilibrio posible en la atención a unas y a otras, superando las parcialidades que históricamente se hayan dado en el afán de revertir o imponer privilegios o silenciamientos. Hoy no se deben pasar por alto las desproporciones que pueda imponer el mercado, apreciables hasta en el uso de un idioma dominante, el inglés.

La maquinaria cultural del imperio que procura mantener su hegemonía planetaria inunda los medios de comunicación en el mundo, incluso en un país asediado, agredido y bloqueado por la potencia imperial. Eso no ha impedido que los símbolos de esa nación, empezando por su bandera —que merecería ser rescatada por un pueblo que a veces ya ni la reconoce como suya, de tan manipulado y burlado que ha sido—, se esparcen de una manera que acusa, cuando menos, insuficiente prevención por parte del territorio inundado.

Ejemplos de semejante inundación abundan. El autor de este artículo ha resumido en otros textos algunas muestras representativas de tal realidad, frente a la cual artistas, promotores culturales y guías de política cultural —de política— tienen una alta responsabilidad que cumplir. Los convocan su relación profesional y es presumible que también afectiva con lo simbólico, con los valores históricos y éticos, y su posibilidad de trasmitir o abonar los mejores de estos en el seno de la sociedad. Se trata de un terreno donde las prohibiciones suelen ser contraproducentes o no resultar lo más aconsejable. Pero la resignación, la inercia, un acrítico dejar hacer —en lo cual acaso influyan temores y prejuicios nutridos por las consecuencias de haber aplicado en otros momentos interdicciones desmedidas— pueden de igual modo conducir a despropósitos y males mayores.

En un espacio de la Televisión Cubana se puede premiar un programa de una emisora radial también cubana denominado Cuba Tonight, que parece llamado a propiciar más anchos cauces a búsquedas institucionales de animación que en la capital del país llevaron a lanzar un itinerario recreativo bautizado como Havana Tonight. Se diría que fue concebido para atraer turistas, en medio de una confusión globalizadora que ha hecho suponer que el mundo entero habla la lengua franca imperial, o que resulta poco menos que forzoso hablarla.

A pesar de la expansión del inglés —no debida precisamente a grandezas como las de William Shakespeare y Walt Whitman, sino al poderío del mercado, el dólar, la tecnología y la OTAN, y a su distintivo pragmatismo intrínseco—, no es ni remotamente cierto que todo el mundo domine ese idioma, ni se debe propiciar que esa lengua someta al mundo. Y, en cualquier caso, ¿no deben los turistas que lleguen a Cuba tener ocasión de percatarse de que se encuentran en ella, no en un apéndice de “cubanidad” como el que pudieran hallar en la calle 8 de una ciudad cuyo nombre, si del español se trata, se pronuncia Miami, no Mayami? A bordo de un ómnibus para turistas, ¿se debe desterrar la música cubana, en el entendido —sin la menor demostración— de que les interesa no digamos ya la música de otros países, sino la peor de las que circulan en sitios comerciales del mundo, cuando si en algo es Cuba una potencia es en la riqueza de su música?

Todavía al menos, la radiodifusión —televisoras incluidas— y los ómnibus del sector turístico son medios de propiedad social y administrados estatalmente, no bienes poseídos y controlados por particulares, déseles el nombre que se les dé, entre ellos el eufemismo de cuentapropistas. ¿Deben por alguna razón las instituciones culturales del país renunciar a los deberes que están llamadas a cumplir incluso en el sector no estatal? Para fomentar el conocimiento internacional de la música cubana, ¿es indispensable crear una institución llamada Bis Music? Para organizar un festival de música —internacional, sí, pero en Cuba— ¿es necesario llamarlo Havana World Music?

Mientras el país demora en darse su propia ley lingüística —otras naciones, como Francia, tienen la suya, y con ella defienden su idioma, aunque la Coca Cola insulte con un anuncio insolente el Molino Rojo, uno de los emblemas de París, y su gobierno se pliegue al imperio—, pueden seguir haciéndose algunas reflexiones. Tal vez aquellos nombres citados en el párrafo anterior apunten a una conjunción de entuertos: de un lado, la ya señalada tendencia a suponer que el inglés es la lengua del mundo; de otro, considerar que los hispanohablantes están obligados a entender qué significa music, mientras a los anglohablantes se les debe rendir pleitesía hasta el punto de evitarles invertir tiempo y neuronas en inferir el significado de música.

No cabe confiar acríticamente en que tal fenómeno solo opera entre lenguas diferentes. Una leve observación sugiere que en el propio uso del español remite a herencias del colonialismo: quienes vienen de España a Cuba hacen valer su aparcar y su coche, porque entienden que la población cubana debe saber qué significan esas palabras, o arreglárselas para saberlo. No se les ha de repudiar por ello. La mala señal estriba en las personas de Cuba que, no más llegar a España, renuncian a su parquear y a su carro, que —como aparcar y coche— son también extranjerismos adoptados y adaptados en español.

Cuba tiene sus raíces, sus caminos y su alma cultural, que no la desgajan del mundo, pero le han dado su identidad propia, con la que debe seguir insertada en él. En la atención a esa verdad le corresponde un sitio relevante al conocimiento de los nutrientes que ha recibido de África y de España, los cuales deben y merecen ser tratados con la mayor lucidez. No es cuestión de impostar el ceceo o el melisma andaluz, ni de zarandear nombres de orishas.

Por fortuna, para el cultivo del legado de origen africano que vive en la cultura cubana no ha asomado un desatino como llamar Tambores Batá Cuban Rhythm a una agrupación determinada. Acaso el acierto se base en la noción, o conciencia, de que se abraza y se defiende un elemento que, siendo de primer orden, resultó avasallado. En el plano del idioma —soporte del pensamiento— ese saber puede prevenir contra aberraciones como la antes imaginada a manera de muestra.

Quizás no ocurra exactamente igual en cuanto a la vinculación con la cultura española: esta, por haber sido dominante, durante un largo tiempo y con distintos recursos opresivos se asoció a lo impuesto, aunque tuviera base igualmente en los diversos sectores populares de la metrópoli. Pero, practicado individualmente o por colectivos, es tan legítimo cultivar el legado de los ancestros españoles como el de los africanos. En ese camino, y citando un ejemplo real, existe una compañía danzaria cuyo cometido lo define la denominación Ballet Español, completada con una expresión de raigalidad: de Cuba.

El baile español de España se hace en aquella nación peninsular; el interpretado en Cuba, y a lo cubano, tendrá en ritmo y movimiento, y en espíritu, matices aportados por la nación que lo acoge. Lo aberrante sería que esa agrupación, con vida y sede en Cuba, se denominara Cuba Spanish Ballet, lo que rendiría tributo al “cosmopolitismo” que, curiosamente, se expresa en inglés, como si el español no lo hablara también una de las mayores comunidades de pueblos del planeta. A otros pueblos se les impuso por “legítimo” derecho de conquista el inglés. A Cuba le tocó el español, que hizo suyo: ha enriquecido esa lengua en el medio milenio más importante de su evolución, marcada en 1492 por la edición de su primera gramática y por el encuentro de dos mundos.

Puesto que en lo concerniente al cultivo hoy en suelo cubano del arte de España se ha usado como ejemplo una agrupación real, el Ballet Español de Cuba, también da gusto añadir que su gestor y director no ha incurrido en la incongruencia de colgarle un nombre anglosajón. Pero, si lo hiciera, y las instituciones encargadas de orientar la cultura en Cuba y trazar, establecer y aplicar la correspondiente política cultural, se lo permitieran o fueran insensibles a ese hecho, habría que respetar el derecho de cada quien a enjuiciar tal decisión. Por lo pronto, ¿no habría motivos para poner en duda el tino de semejante bautizo? La duda recaería no solo sobre el guía de la agrupación: afectaría de paso a las instituciones mencionadas.

No habría que descartar la influencia de intereses mercantiles en una decisión de ese carácter. No todo el mundo está obligado a tener idéntica formación intelectual que un músico de la talla de Leo Brouwer, ni a compartir plenamente sus criterios sobre la cultura, como el que ha mostrado con respecto a los premios Grammy, de los Estados Unidos. Sin desconocer la altura académica de las autoridades que los dirimen, ha rehusado ir a ese país para recibir el galardón cuando, más de una vez, se le ha conferido. Estima que en el otorgamiento y en la promoción de use lauro —que tan codiciado se percibe— operan no solo razones artísticas, sino también, o sustancialmente, intereses mercantiles. ¿No define un diccionario de lengua inglesa el rótulo Grammy como la marca comercial (trademark) de un premio conferido cada año por logros en la industria de la música grabada?

Los demás artistas cubanos que residen en Cuba, y aquí tienen la base fundamental o la raíz de su labor, ¿no deben abrazar la idea de que, triunfen donde triunfen, y vayan adonde vayan, son cubanos? Es seguro que por lo menos la mayoría lo hace. En sus circunstancias y para moverse principalmente fuera del territorio cubano, fundó en 1931 Ernesto Lecuona —quien, según apunta Radamés Giro en su Diccionario, “nunca actuó con ella”, y pronto la dejó en otras manos— la orquesta Lecuona Cuban Boys. Pero esa estrategia comercial no dio margen para dudar de la nada aldeana cubanía del autor de “La comparsa”, “Siboney”, “Suite española” y la música de “María la O”, por solo citar algunos ejemplos.

Por su parte, Benny Moré asumió para su orquesta el formato de la jazz band, y la guio y la nombró con un sabor cubano que sigue honrando y alegrando a la nación. Para actuar en Cuba ¿no sería impertinente algo que, gestado en el país y emplazado en él aunque aspirase a hacerlo también en el exterior, se llamara Peter The Lame and His Cuban Drums? Allá quienes consideren ese bautizo más elegante y a la moda que Pedro el Cojo y sus Tambores Cubanos.

Ojalá que lo indeseable expuesto hasta aquí no pasara de enumerar engendros imaginados, sin equivalencia alguna con la realidad. Pero no hay que sentirse tan seguro de que así sea, y este artículo no pretende agotar el tema ni sentar cátedra de ningún tipo. El asunto es complejo y demanda meditación a fondo, de largo alcance. Demanda cultura.

Añádase que la convicción, abonada por la experiencia, de que las prohibiciones pueden ser contraproducentes, no autoriza a rehuir la responsabilidad de aplicar guías culturales lúcidas. Si hay desorden en un área de la sociedad, es probable que lo haya también en otras, y pertenecer laboralmente al sector cultural, e incluso gozar de prestigio artístico, no basta para garantizar que se tenga una acertada preparación cultural y una perspectiva conceptual bien orientada en ese terreno.

(Tomado de La Jiribilla)

Vea video de la Mesa Redonda “La bandera y la guerra de símbolos”

Se han publicado 28 comentarios



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  • María López dijo:

    Al señor Luis Toledo Sande.
    Con todos mis respetos y estando de acuerdo con usted en el fondo del artículo, discrepo en que los cubanos que llegan a España se les olvida decir parquear y carro o rápidamente lo cambian por su propio gusto y decir aparcar y coche. Usted sabe perfectamente por su carrera en Ciencias Filológicas lo que es la economía del lenguaje. Intente estar explicando a los interlocutores españoles durante todas sus conversaciones el significado de las palabras que ha dicho y sus distintas connotaciones según el contexto y después me cuenta. Le puedo asegurar que es agotador.
    Respetuosamente.

    • I.... dijo:

      María, coincido contigo, muy bueno el artículo pero el hecho de utilizar vocablos distintos no tiene nada que ver con la pérdida de identidad del cubano. Como mismo parquear y carro no se utilizan, lo mismo ocurre con frijoles, blumers, pullovers y otros más. No solo España, en Venezuela tambiñen hay sus diferencias de vocablos. Recuerdo ahora la anécdota de la amiga, recién llegada a España, buscando dónde sentarse en un cine le pidió a su esposo que se corriera de lugar…Burlas, incomprensiones, de todo sufrió, pues “correrse” en España tiene su buena acepción de índole sexual.
      Es cierto que nos olvidamos en ocasiones de nuestra cubanía, pero también es cierto que nos incitan a olvidarla. No creen?

      • yo dijo:

        Mi hermano recien llegado a España pidió una jabita de nailon y nadie lo entendía, allí son bolsas plásticas, jaja

  • vox (ppCARLITOS) dijo:

    Qué manera de partirme de la risa y respetando al autor de este artículo no veo en ninguna parte que critique a Havana Club palabra inglesa también.

    Parece como si solo quisiera criticar lo que no le gusta y toma la lengua de los Ingleses, entonces también deberíamos criticar restaurantes Yang Tze que hay en Manzanillo y La Habana, sitios con nombres árabes, rusos y más y más y más.

    • Felicia DM Padron dijo:

      Yo no entiendo…alguien me pudiera explicar, por favor!

      FIHAV- Feria Internacional de la “HaVana”

  • Taran dijo:

    Yo siempre he tenido la teoria de que en un futuro proximo aqui hablaremos
    todos con palabras inglesas, parece que alguien mas se da cuenta de eso:

    1. los narradores,periodistas y comentaristas deportivos frecuentemente agregan nuevas palabras en ingles, no basta con los out y strikes, ahora tambien hat trick, dual meet y muchas otras.

    2. en television muchas veces se anuncia el titulo de la pelicula en ingles:
    toy story, gravity.

    3. de los reguetoneros mejor ni hablar.

    Yo admiro a los espannoles que dicen ordenador (pc) y devede (dvd).

    • m&m dijo:

      prefiero que se anunci el titulo en el idioma original a las “traducciones” que muchas veces ponen al titulo, que lo que dan es risa. Espero que no se pongan a poner las pelis y demas cosas dobladas por españoles, son muy muy pocos los doblajes que quedan bien

  • vox (ppCARLITOS) dijo:

    No estoy de acuerdo con usted para nada, pero además leo en sus palabras que solo critica lo que le conviene, pues di buscar en el artículo y nunca, pero nunca criticó a Havana Club Rum, inglesas también las palabras.

    Pero además… dejémoslo no vale la pena.

    • Eduardo González S. dijo:

      Respetable vox: Vale decir también que el entreguismo en la cultura debe evitarse, odiarse. No veo bien que ahora esa agrupación de Lizt Alfonso tenga que arroparse con el idioma de Shakespeare. Ni modo. Durante el machadato, un concurso anual del danzón fue ganado por el embajador norteamericano, el señor Guguengheim, gracias a la manipulación de los jueces por el gobernante y su chicharronería genuflexa. Y con lo patones que son los gringos.

  • Tamakun dijo:

    Efectivamente, hay una plaga de nombres en ingles en agrupaciones artisticas: Charanga Forever, Caribean Girls, etc., etc., parece que estamos en Mayami. Muy lamentable es ver ese cambio de nombre de Ballet Lizt Alfonzo por Lizt Alfonzo Cuba Dance, ¿que necesidad “comercial” tenia Lizt Alfonso para ese cambio?. ¿Por que tanta ansia y propaganda por los premios Grammy en nuestra TV? Este fenomeno no es nuevo, ya en la decada del 50 muchos cubanos antimperialistas protestamos por cosas similares. En estas cosas estoy plenamente de acuerdo con el articulista. Tambien rechazo el colonialismo cultural imperialista. Pero eso no me impide reconocer que la nacionalidad cubana se formo con una mayor influencia de la cultura anglo-sanjona norteamericana que con la cultura hispana de las naciones latinoamercicans del continente. Esto es lo que nos diferencia del resto de latinoamerca. Hay que tenerlo en cuenta para comprender los fenomenos que ocurren hoy y poder actuar sobre ellos. Mantener lo positivo de esa influencia y rechazar lo negativo implicito en ello.

  • MsC Roberto C. Riccardi Marquez dijo:

    EXCELENTE ARTICULO EN DEFENSA DE LA CUBANIA Y SUS RAICES. DENTRO DEL AJIACO CRIOLLO TAMBIEN HAY UN PEDACITO DE MIS ANCESTROS ITALIANOS POR PARTE DE PADRE. DESDE EL 2008 SE FORMO UN GRUPO DE DESCENDIENTES DE ITALIANOS QUE POSTERIORMENTE Y HACE VARIOS AÑOS PRESENTO AL MINJUS LA DOCUMENTACION ESTABLECIDA PARA UNA ASOCIACION DE AMISTAD CUBA-ITALIA ¨MIGUEL D¨ESTEFANO PISANI¨ EMINENTE PERSONALIDAD DEL DERECHO INTERNACIONAL Y PROFESOR CUBANO YA FALLECIDO). SOLO SE HA RECONOCIDO UN ¨COMITE GESTOR¨SEGUIMOS ESPERANDO.

  • Roberto dijo:

    no concuerdo con el articulista.

  • Ma. Cristina dijo:

    Buen artículo para fomentar la polémica. Pienso que la cubanía es mucho más que la forma que va tomando el lenguaje en el que influyen inclusive la personalidad, la preparación cultural de cada e inclusive las experiencias de vida en contacto con personas de otros países , entre otros muchos factores. Sólo revisando los mejores diccionarios se ponen de maifiesto como la lengua se va plagando de raíces de otras. En lo personal no me agrada que nuestras agrupaciones de calidad demostrada adopten nombres de otras lenguas pero el mercado también impone sus reglas y en tal sentido ahí está nuestro Havana Club que es nuestro y no de otros. Nada, buen tema para iniciar un buen debate.

  • Yoel dijo:

    Aqui en españa no se obliga a nadie a decir coche solo que la costumbre te lleva a decirlo. Es cuestion de tiempo no de imperio ni colonizacion por favor que españa fue invadida durante siglos por romanos y musulmanes. La cubania no se pierde por esas cosas

    • m&m dijo:

      y cuantos vocablos arabes y derivados del arabe crees que hay en el español?
      y del latin? el español es una lengua romance y buena parte viene del latin.

  • vilma dijo:

    El hecho de desconocer la realidad objetiva del mundo actual solo aísla a Cuba y a su gente, como por ejemplo el caso del idioma ingles, resulta increíble ver a los niños afganos, sirios, etc. refugiados en Grecia, Turquía, etc., hablar un ingles fluido.

  • cadillac dijo:

    pero autor si aca hay mil palabras por decir institucionalizadas de habla inglesa, que ud no menciona, por ejemplo el simbolico ron HAVANA CLUB…como decimos en la TV cuando entravistan a los artistas que grabaron un ¨cidí¨ dvd, o simplemente cuando se dice el nombre de algun futbolista por ejmeplo Thomas Muller NADIE dice ¨muller¨ literalmente leyendolo, dicen ¨miuler¨ o un famoso comentaria lo dice en aleman y dice algo asi como ¨miuola¨ ….entonces que?…..

  • Alisa dijo:

    Excelente y coherente artículo Luis. El sentirse cubano es vibrar dentro de sí lo cubano, estés en cualquier lugar del planeta. La cultura revela nuestra esencia más profunda Lastimosamente hay algunos que tienen conciencia de dominados y reproducen esas huellas coloniales. Recrearnos y educarnos culturalmente como cubanos debe ser quehacer de todas las estructuras y actores sociales, no sólo del Ministerio de Cultura

  • Metralla...!!! dijo:

    No ostento, ni de lejos, ninguno de sus titulos, pero con mis 32 años me siento mas cubano que cualquiera, y tomando parte del comentario de @María López “Con todos mis respetos y estando de acuerdo con usted en el fondo del artículo” todo lo que expone es producto de la dinámica de la vida pues quizas asi lo exijio quellos o estos tiempos y asi debe ser

  • Papo2016 dijo:

    “Si hay desorden en un área de la sociedad, es probable que lo haya también en otras”
    Si la base economica determina la superestructura, es logico que cambios en la economia cubana se reflejen en el ambito social.
    Estoy parcialmente de acuerdo con su articulo: tenemos que defender la cubania, mantener nuestra escencia, pero no podemos condenarnos al ostracismo cultural y negar los cambios en el mundo globalizado de hoy. El ingles predomina en el mundo actual como reflejo del poderio economico de los EU, pero tambien por ser un idioma mas “eficiente” y facil de aprender si se compara al chino o al japones otras de las potencias economicamente dominantes.
    Me opongo al termino colonialismo cultural, lo veo mas como integracion o globalizacion cultural, ?o es que acaso hemos colonizado a los EU cuando la cultura Americana ha sido invadida por terminos como: ‘tacos, chimichangas, tamales, salsa, etc? ?O seran que fuimos colonizados por Rusia, cuando en la decada de los 80 y 90 bajo la influencia economica sovietica nombrabamos a los nacidos en esos anos: Katiuska, Yenisey, Yunieski? Mas del 80% del equipo de besibol en Sidney tenia nombre terninando en “Y”
    Creo que lo importante es asilmilar los cambios y tendencias del mundo actual sin perder nuestras raices.

  • eldris dijo:

    no más llegar a España, renuncian a su parquear y a su carro, que —como aparcar y coche— son también extranjerismos adoptados y adaptados en español.con todos mis respeto señor Toledo no se si sus motivos son por inspiracion o para tener mas comentario que otros escritores pero realmente no concuerdo con ud, para que me entienda ud deberia de vivir en España y despues comentar cuando llegues tendras que hablar mas español que los mismo Españoles y cuando llegues a cuba tendras que hablar mas cubano que los mismo cubanos, ademas de eso no tienes que ir tan lejos para ver diferencia en tono y lenguaje soy santiaguero y la forma de hablar de los orientales es totalmente diferente a los de occidente verdad o mentira sin embargo cuando un oriental se muda para occidente (raras veces es alrevez ) el oriental se ve obligado a cambiar todo desde el tono hasta el vocabulario sin darse cuenta sucede y hasta donde se no deja de ser oriental .
    inevitablemete el mundo no gira alrededor de nostros somos nosotros los que giramos si no estuvieramos como El hombre de Neandertal pero ud dira si cumplio con el objetivo de este articulo que de hecho no pude terminar de leerlo, sabras porque

  • Magy Ceci dijo:

    “Si hay desorden en un área de la sociedad, es probable que lo haya también en otras”,…..afirma el autor, y considero que por ahí va el problema…..en lo que al valor de lo extranjero ante lo cubano se refiere , …..Ej. usual en estos tiempos es que veamos caravanas de autos antiguos lleno de extranjeros ,donde los choferes suenan los “claxon” a todo volumen y en múltiples ocasiones ,y nada sucede es una gracia!!!!….En los bancos, si eres cubanos no te permiten entran en “Short” y chancletas, si eres extranjero no sucede nada!!… Son pequeñas cosas de las que se esta plagando nuestra sociedad y nada hacemos,… y mire que intento no usar anglicismo pero ya forman parte de mi hablar….. El problema es de otro tipo, pone muy bien el Ej.del nacionalismo lingüístico de los franceses, pero sabe usted que tras ese actuar hay hasta guerras y odios le larga data ….. el desorden es cuando la juventud vea solo en lo extranjero la clave del éxito en su vida …… y esto va más allá del simple uso de palabras en Ingles ….aunque por ahí se empieza…

  • Mat dijo:

    Yo nací en Santiago de Cuba y desde pequeño nos mudamos para La Habana y me acostumbre a decir tamal y no ayaca, chancleta y no cutara, fruta bomba y no papaya; y eso sin salir de Cuba. He viajado a Francia, Alemania ,Japón y en todos ellos he utilizado el inglés no sólo en el hotel sino también el restaurante y medios de transporte, imaginase que tenga que viajar y solo la información estuviera el chino arabe u otros idiomas por eso todos estos países en sus carreteras y comercios tienen la información en su idioma y en inglés

  • mcs dijo:

    Si bien pudiera discrepar en algunos puntos con el autor del artículo me parece que toca un tema que es importante para todos los cubanos, y digo cubanos, nuestro idioma es el español con aportes propios, no es el inglés, ni tenemos que bufonear para ser agradables o caerles en gracia a quienes nos visitan o contratan, nuestra cultura, nuestra educación y nuestra hospitalidad debe ser suficiente.
    Por otra parte, es cierto que nuestras raíces son españolas y africanas, pero en eso de la cultura hay que agregar la influencia anglosajona como alguien comenta y específicamente la de Estados Unidos que ha influido para bien y para mal. Es sabido que durante muchos años la raíz negra en la cultura cubana estuvo minimizada o apocada, pero eso no debe constituir hoy una deuda y la cultura negra predomine en los medios por encima de las otras y especialmente la española pues si de por ciento se trata la población cubana blanca es el 63 % y la de negros y mulatos el 37. En ambos casos el folclor debe ser eso folclor, raiz, tener su o sus días, no todos los días ni a toda hora .Nadie debiera tener que soportar a toda hora del día la música ni demás elementos folclóricos o religiosos de origen africano ni españoles, pues no somos ni uno ni otro sino cubanos. Tampoco debemos olvidar cuanto influenció en nuestra cultura la cultura del campo socialista y cuanto nos acercó a la música culta, a la danza, el cine y el teatro, por cierto carentes de las vulgaridades que hoy “disfrutamos”.

    • Negramustelier dijo:

      Me gustaría saber en qué ámbito de este país la “cultura negra” predomina sobre las otras. Lamentablemente, en nuestra cotidianidad, así como extranjero es sinónimo de bueno, superior, emulable, “negro” es sinónimo de atraso genético, de incultura y superstición. Me parece bien que encumbre nuestra cubanía, pero decir que la cultura negra predomina me parece, por decirlo de una manera muy liviana, algo muuy alejado de la realidad. TAmpoco es cierto que más del 60 % de la población cubana sea blanca, estamos en una población mayoritariamente mestiza, desafortunadamente en muchas ocasiones una pesrona mestiza es tipificada como blanca, fenómeno asociado sin duda a la lamentable tendencia de relacionar lo “”negro, lo africano” con desagradables connotaciones negativas, y por favor que no me diga nadie que en nuestra sociedad no hay racismo, si quiere que me diga que, en lo particular, él o ella no es racista, pero racismo y discriminación racial sí hay, y bastante.

      • Enano dijo:

        Negramustelier los datos que cuestiona son el resultado de un estudio genetico realizado en Cuba y son reales, si no le gustan puede realizar otro estudio multicentrico y tratar de revatirlos cientificamente esta en todo su derecho.

  • Revenge dijo:

    Pues en mi opinion, Cuba esta mas ligada desde el punto de vista historico cultural y geografico, a los Estados Unidos que a muchos paises de Latinoamerica. Como apunto otro forista, el verdadero problema es cuando el pueblo ve en lo extranjero -sea donde sea- la clave del exito para la vida. Ahi comienza el verdadero desarraigo; cuando a la gente se le acumulan las razones para asociar lo nacional con lo negativo.
    Se puede cantar la Guantanamera a toda voz, y al otro dia vender la patria por un puñado de dolares. Se puede ser seguidor de cualquier chillon artista o actor anglosajon y morir defendiendola. (Y por cierto, a los Grammys no va Leo Brouwer, pero si asisten ‘delegaciones’ de nuestro ministerio de Cultura).
    El idioma ingles es tan respetable como cualquier otro idioma. Y por cierto, dicen con orgullo algunos habitantes de Miami, que en esta ciudad hay que saber hablar… español. Acaso nuestros emigrados estan ‘colonizando’ allá? No lo creo.
    El mundo, tal y como lo conocemos hoy, es una amalgama de fusiones. Por pensar como Ud., los mas concurridos restaurantes de la Habana no estarian en el Barrio Chino, ni habria franquicias de la Bodeguita del Medio en medio mundo. No le habriamos construido una costosa iglesia a los rusos ortodoxos frente a la Bahia, y tampoco existirian ‘Casas del Habano’ en todos los aeropuertos internacionales que se respetan.
    La batalla cultural hay que darla pero me parece que on otra direccion.

  • jorge dijo:

    muy de acuerdo con este articulo y me da pena con aquellos que le critican que no incluyera a havana club. A mi en los ultimos tiemos me da rabia oir y leer como ya nadie dice duos ocacionales sino featuring (solo se salva el canal clave) y algunos y algunas pronucian tan mal el ingles que dan lastima oirlos pronunciar (martha veronica marcel radio progreso). mira que el colonialismo tienes vias para hacerce sentir!!!

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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