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Ecuador debe mirar al Sur, a propósito de las próximas elecciones presidenciales

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ecuadorEl próximo domingo 19 de Febrero se celebrarán en Ecuador elecciones presidenciales. Será una nueva y decisiva prueba de fuego para los procesos progresistas y de izquierda que se abrieron en América Latina desde finales del siglo pasado.

En el último año, aquellos sufrieron varias derrotas a partir del aciago momento en que poco más de la mitad del electorado argentino decidió que era necesario cambiar  -sin preguntarse en qué dirección y bajo cuál liderazgo- y darle una oportunidad a una alianza de derecha que, en la campaña electoral, había jurado que mantendría “todo lo bueno” hecho por el kirchnerismo y corregir lo que estaba mal.

Lo ocurrido después desnudó el carácter absolutamente demagógico de esas promesas porque, una vez en la Casa Rosada, el gobierno de Mauricio Macri puso en marcha un programa encaminado a desandar el camino transitado los doce años anteriores. La bien conocida “restauración conservadora”, que hoy abruma y oprime al pueblo argentino.

La derrota del kirchnerismo, en Noviembre del 2015, fue el preludio de un perverso “efecto dominó” cuyos principales hitos fueron el revés sufrido por el gobierno bolivariano de Venezuela en las elecciones de la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015; el que experimentara el presidente Evo Morales en el referendo de Febrero del 2016 y el inesperado –y lamentable- resultado del convocado por el presidente Juan M. Santos por la paz en Colombia, en Octubre del año pasado.

Esta sucesión de tropiezos adquiere una dimensión desoladora cuando a ellos se le suma el “golpe institucional”, o “golpe blando”, propinado al gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, apelando a diversos dispositivos de carácter pseudo-legal y francamente inconstitucionales los cuales, sin embargo, no impidieron la destitución de la presidenta brasileña sumiendo a ese país en una crisis política y moral que potencia la ya de por sí gravísima crisis económica.

En este marco, la inminente elección ecuatoriana adquiere una importancia trascendental. Muchos latinoamericanos confiamos en que una victoria de la candidatura de Alianza País, presidida por Lenin Moreno, podría marcar el principio de la contraofensiva reaccionaria orquestada  desde Washington y cuyo objetivo es volver a la situación en que América Latina y el Caribe se encontraban al anochecer del 31 de Diciembre de 1958, en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana.

Ese es el objetivo estratégico -expresado con uso y abuso de eufemismos para ocultar tan inconfesables designios- en diversos documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos cuando, con melifluo lenguaje, hablan de “restablecer la paz y la seguridad” en el Hemisferio Americano. Es por eso que la continuidad del gobierno de Alianza País tiene una proyección continental que excede el ámbito estrictamente ecuatoriano.

Una nueva derrota de las fuerzas progresistas y de izquierda en Ecuador ratificaría el agotamiento del impulso ascendente de las luchas populares, aislaría a los gobiernos de Evo Morales y Nicolás Maduro, y robustecería las esperanzas de quienes, desde la derecha y con el concurso de alguna izquierda que hace tiempo perdió la brújula,  profetizan con el apoyo de los medios de comunicación del imperio el “fin del ciclo progresista” y nos impulsan a dar un salto al vacío, optando por un “cambio” aparentemente inocente pero que nos colocaría, una vez más, bajo la férula de las feroces oligarquías de la región.

Esta apuesta por la continuidad del gobierno de Alianza País no significa ignorar las asignaturas aún pendientes, o los errores y problemas suscitados en la gestión gubernamental a lo largo de estos años –tema sobre el cual el heterogéneo arco opositor machaca sin cesar. Pero aún reconociendo esto es preciso preguntarse, con total honestidad, ¿cuál gobierno en este mundo está exento de críticas?

Maquiavelo decía socarronamente en El Príncipe  que ni siquiera los principados eclesiásticos, que contaban con la protección directa de Dios, estaban a salvo de los males de la política. ¿Cómo podría un principado común y corriente, terrenal, estar exento de ellos?

Por eso es preciso valorizar los trascendentales cambios que tuvieron lugar en los últimos años en Ecuador. Los que hace muchas décadas visitamos ese país comprobamos que cambió mucho, y para bien, y que sería imperdonable que esas  transformaciones no fuesen reaseguradas y fortalecidas, arrojándolas por la borda en búsqueda de un “cambio” que todos sabemos hacia donde se dirige: reconstruir la vieja trama social de desigualdad, inequidad y opresión que caracterizó a ese país durante siglos.

Y quienes tengan dudas, miren al Sur. Miren lo que está ocurriendo en la Argentina o en Brasil y verán, en esos tenebrosos espejos, lo que podría esperarle al Ecuador en caso de que la derecha vuelva al gobierno.

El Ecuador de hoy poco o nada tiene que ver con el que conociéramos en el pasado. Su gobierno es un ejemplo de que aún un país con una economía pequeña, altamente vulnerable, carente de moneda propia (y por lo tanto sin poder echar mano de un instrumento fundamental de manejo macroeconómico: la política monetaria) y rodeado de vecinos que se sometieron sin chistar a la hegemonía norteamericana y firmaron gravosos tratados de liberalización comercial  que perjudicaron la competencia de las exportaciones ecuatorianas y con un gobierno acosado sistemáticamente por el imperio a través de un enjambre de organizaciones sociales, falsas ONGs, fuerzas políticas y medios de comunicación que atacaron sin respiro al presidente Rafael Correa; aún bajo esas condiciones, decíamos, el gobierno de Alianza País demostró que fue posible construir una sociedad mejor -reduciendo significativamente la pobreza, garantizando el acceso a salud, educación y movilidad a sectores secularmente privados de ello, desarrollando una impresionante infraestructura de transporte y comunicaciones y ejerciendo una política exterior latinoamericanista e independiente- y que, por lo mismo, no se debe escatimar esfuerzo alguno para garantizar la continuación y profundización de este vital proceso.

La creencia de que, sobre la base del señalamiento de los yerros e insuficiencias que tiene todo proceso político real, un cambio político va a ser para mejor en el Ecuador; que la oposición actuará patrióticamente, sin ánimo revanchista y sin intenciones de revertir algunos de los más grandes logros del gobierno del presidente Rafael Correa, y que, como lo prometió Mauricio Macri en la Argentina, se consolidaría “lo que estaba bien” y se “corregiría lo que se había hecho mal”; una tal creencia, en síntesis, es una muestra de una virginal inocencia, en el mejor de los casos.

Por eso exhorto a mis amigos y amigas ecuatorianas, varios de los cuáles me hicieron conocer su disgusto con el gobierno actual, que miren lo que nos está pasando en el Sur.

Detrás de un lenguaje edulcorado esa derecha ecuatoriana y sus mandantes del imperio tienen el perverso propósito de regresar el reloj de la historia al pasado, encubriendo tan siniestros designios con una hueca palabrería progresista y republicana que engañó a muchos en Argentina y Brasil y que ahora, viendo al monstruo en acción destruyendo metódicamente los logros de la última década, están arrepentidos por haber caído en la trampa de que “todo es igual. Que Dilma era lo mismo que Aécio. Que Scioli era lo mismo que Macri”. Y no era así, no fue así, y ahora se están pagando las consecuencias de tan funesto error.

Espero que en ese entrañable país que se llama Ecuador no se reitere lo ocurrido en el Sur. Los candidatos pueden, admitámoslo como una hipótesis, parecer lo mismo, pero no lo son porque personifican procesos históricos y fuerzas sociales muy diferentes, y sería un yerro fatal ignorar tal cosa.

Por eso, por el Ecuador y su futuro; por América Latina y su futuro es imprescindible asegurar la victoria de Alianza País el próximo 19 de Febrero. Sería, tengo esa esperanza, el inicio de una contraofensiva popular destinada a erigir un dique a la “restauración conservadora” del imperio.

Se han publicado 8 comentarios



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  • Juan dijo:

    estimado la cosa pinta fea en la llamada sierra en el ecuador… la formula de alianza pais moreno glas no la quieren… no quieren mas impuestos. no quieren corrupcion…no quieren mas concursos para optar por los trabajos en el sector de la salud. q con estos cambias un buen medico por alguien q gana una prueba manipulada… quieren cambio sin saber por quien.. prefieren el suicidio

    • Sara Santacruz dijo:

      Tengo la leve sospecha que usted es mi paisano, o sea ecuatoriano, y de los llamados revolucionarios. Le sugiero leer el artículo de Martínez Heredia y pensar.

  • manolo dijo:

    O sea que los gobiernos de izquierda “progresista” nunca pueden perder y tienen que ser eternos envel poder?

    • Eduardo González S. dijo:

      Pues si la mayoría lo quiere, sí, que sean eternos, que sean eternamente criticados por esa misma mayoría cuando yerren y no por los que son asalariados de la criticonería. Los pueblos nunca son oportunistas.

  • medardo m rivero p dijo:

    LO SUCEDIDO EN ARGENTINA QUE LLEVO AL PODER A MACRI POR SER POCO MÁS DE LA MITAD DEL ELECTORADO QUE DECIDIÓ QUE ERA NECESARIO CAMBIAR Y LE DIERON A ESE SER CORRUPTO, SIN ETICA Y MORAL PATRIOTICA, DARLE UNA OPORTUNIDAD A ESA ALIANZA DE DERECHA, QUE, EN LA CAMPAÑA ELECTORAL, HABÍA JURADO QUE MANTENDRÍA “TODO LO BUENO” HECHO POR EL KIRCHNERISMO Y CORREGIR LO QUE ESTABA MAL, FUE UN ACTO DE DESCONOCIMIENTO HISTORICO, ECONOMICO Y POLITICO DE LA PÓBLACION, QUE EN EL CASO ECUADOR, NO TIENE PARECIDO; LAS INTERVENCIONES DE CORREA, LOS SABADOS, SON ESCLARECEDORAS Y ESENCIALES, ADEMAS DE REALES Y YA VA POR LAS MAS DE 500.
    LA BIEN CONOCIDA “RESTAURACIÓN CONSERVADORA”, QUE HOY ABRUMA Y OPRIME AL PUEBLO ARGENTINO, ES RESULTADO DE DEJAR ESPACIOS ABIERTOS A LA EXPLICACION DE LA REALIDAD, QUE SIEMPRE, PARA LOS QUE VIVEN LOS PROBLEMAS COTIDIANOS, EN LOS PEQUEÑOS ESPACIOS DOMESTICOS, EN OCASIONES, LA REALIDAD, SIN LA DEBIDA, OPORTUNA Y VERIDICA SITUACION, CONVIERTEN LA OBRA EN UN “GUIÑAPO”.
    LA DERROTA DEL KIRCHNERISMO, EN NOVIEMBRE DEL 2015, FUE, EN LA REALIDAD, EL PRELUDIO DE UN PERVERSO “EFECTO DOMINÓ”; PRODUCIENDOSE DESPUES, EL REVÉS SUFRIDO POR EL GOBIERNO BOLIVARIANO DE VENEZUELA EN LAS ELECCIONES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE DICIEMBRE DEL 2015; EL QUE EXPERIMENTO EL PRESIDENTE EVO MORALES EN EL REFERENDO DE FEBRERO DEL 2016 Y EL LAMENTABLE RESULTADO DEL PLESBICITO, CONVOCADO POR EL PRESIDENTE JUAN M. SANTOS POR LA PAZ EN COLOMBIA, EN OCTUBRE DEL AÑO PASADO, LO QUE INDICO EL VERDADERO ESTADO POLITICO-MORAL EN QUE SE ENCONTRABAN LAS MASAS CON RESPECTO A LA INFORMACIÓN POLÍTICA Y SU EDUCACIÓN.
    LA VICTORIA DE LA CANDIDATURA DE ALIANZA PAÍS, PRESIDIDA POR LENIN MORENO, TIENE UN MARCADO MENSAJE PARA LA DERECHA ECUATORIANA, ALIADA DE INTERESES ECONOMICOS EXTRANJEROS, ESPECIALMENTE NORTEAMERICANOS, ASI COMO PARA LAS FUERZAS RESTAURADORAS DEL PASADO Y LOS SIMPATIZAQNTES DE LAS MISMAS, QUE SE ENCUENTRAN HACIENDO TODO LO QUE PUEDEN, DENTRO DEL MARCO LEGAL Y ALGUNA QUE OTRA ACCION, QUE FUERZAS EXTERNAS, LE ESTAN HACIENDO.
    CIERTAMENTE QUE LA VICTORIA, PODRÍA MARCAR EL PRINCIPIO DE LA CONTRAOFENSIVA REACCIONARIA ORQUESTADA DESDE WASHINGTON Y CUYO OBJETIVO ES VOLVER A LA SITUACIÓN EN QUE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE SE ENCONTRABAN AL ANOCHECER DEL 31 DE DICIEMBRE DE 1958.
    UNA NUEVA DERROTA DE LAS FUERZAS PROGRESISTAS DE LA PATRIA NUEVA, REPRESENTADAS EN ALIANZA PAÍS, RATIFICARÍA QUE LA DERECHA HA TENIDO RAZÓN TODO ESTE TIEMPO DEL AGOTAMIENTO DEL IMPULSO ASCENDENTE DE LAS LUCHAS POPULARES, LO QUE ESTA PRESENTE, Y TRAERÍA COMO CONSECUENCIA, AISLAR A LOS GOBIERNOS DE EVO MORALES Y NICOLÁS MADURO, ROBUSTECIENDO LAS ESPERANZAS DE LA DERECHA NACIONAL E INTERNACIONAL, QUE PROFETIZAN, APOYADOS POR MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES Y DEL IMPERIO, EL “FIN DEL CICLO PROGRESISTA”.
    ¿QUÉ ESTA HACIENDO EL IMPERIO PARA EVITAR LA CONSOLIDACIÓN DE ALIANZA PAIS?
    UNA MUESTRA ES LO DICHO POR ATILIO, TELESUR Y OTROS DIRIGENTES LATINOAMERICANOS.

  • Heriberto dijo:

    Manolo pregunte Ud. a los POBRES de America Latina, si desean dictaduras militares, golpes de estado, tarifasos, gasolinasos, neoliberalismo, ha y sobre todo si quieren que los ricos y autocracias nacionalistas, mantengan su poder economico y politico de forma vitalicia, bajo la teoria de las elecciones democraticas de los partidos tradiciones, que funcionan a buen tono en la mayoria de los paises latinoamericos, como Perú, Mexico, Paraguay y otros.
    Claro esos si pueden ser eternos en el poder, según su interesante pregunta.

  • Pioneer dijo:

    La garantia de que alguna vez tengamos en America Latina desarrollo, paz , armonia y buen gobierno es que las intituciones funcionen que quien gobierne tenga que hacerlo bien sea de la corriente que sea o si no sea cambiado inmediatamente , que se respete el metodo mas efectivo para llegar a un fin independientemente de quien lo defienda sin maquiabelismos por supuesto , solo asi llegaremos a ser un pueblo feliz y me importa un bledo si es de izquierda de derecha o de lado , quien no represente el ancia de su pais afuera y que venga uno nuevo y que lo haga bien., los gobernantes son ELEGIDOS por el pueblo para que ese PUEBLO todo ricos, pobres, que viven ahi o viven fuera o donde quiera que vivan, sean felices, properos y dignos quien no cumpla eso debe ser cambiado y si no quiere expulsado.

  • eduardo escandell dijo:

    hay un error grave en: Muchos latinoamericanos confiamos en que una victoria de la candidatura de Alianza País, presidida por Lenin Moreno, podría marcar el principio de la contraofensiva reaccionaria orquestada desde Washington y cuyo objetivo es volver a la situación en que América Latina y el Caribe se encontraban al anochecer del 31 de Diciembre de 1958, en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana.

    Deberia decir r “el principio del fin”

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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