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Para que la democracia sea democracia

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En la Plaza con Fidel. Foto: Roberto Chile

En la Plaza con Fidel. Foto: Roberto Chile

Desde que se acuñó para nombrar una forma de funcionamiento social en la Grecia culta y fértil, pero esclavista, el término democracia —etimológicamente, poder del pueblo— ha venido cargando con realidades y embustes, logros y manquedades, en proporciones varias. Así y todo, constituye un desiderátum de la mayor importancia para la humanidad. Pero causa espanto el atolladero a que ha llegado su uso en las versiones privilegiadas en el mundo por los medios imperantes, instrumentos de los poderosos.

En medio de una realidad en que los intereses imperiales fomentan guerras, genocidios, actos terribles como los sufridos por las masas de emigrantes echados de sus tierras por los conflictos bélicos y la pobreza que estos agravan, cuando en muchas partes asoman las garras del fascismo, sobran ejemplos para ilustrar la falsedad de quienes medran falseando y haciendo fracasar la democracia. Dos casos palmarios son el de los Estados Unidos, autopromovido e incluso aceptado por muchos como supuesto paradigma de la democracia, y el de España, en pose de imitar el modelo estadounidense.

El primero de ellos sobresale como tutor mandón, OTAN mediante; el segundo, como engendro patético, como zarzuela mala. Ambos ignoran los derechos de los pueblos, incluidos los suyos, y en el europeo las fuerzas dominantes —o vicedominantes, porque se supeditan a las del Norte— imitan a la potencia que hoy las coyundea y en 1898 humilló a sus predecesoras. Para colmo, se ha implantado como supuesto recurso para garantizar la estabilidad —preparado por el cabecilla fascista que sumió al país en sangre y luto y urdió la transacción “democrática”— nada menos que una monarquía, forma de gobierno caduca raigalmente incompatible con la democracia verdadera.

Allí alternan en la casa de gobierno el partido cuya cúpula ha traicionado los rótulos socialista y obrero de su nombre, y el que, también usurpando una denominación que no le pertenece, popular, encarna la continuidad del llamado Bando Nacional, el que llevó al poder al caudillo asesino. Tal es el partido que recientemente ha logrado seguir habitando La Moncloa, tras episodios comparables en la imaginación cubana como un San Nicolás del Peladero carente de gracia, trágico.

En los Estados Unidos la más reciente campaña por el voto presidencial mostró una vez más, reforzada incluso, la realidad descrita por José Martí al hablar de política y elecciones en esa nación: “no se ha peleado a lo púgil, sino a lo serpiente”. En la pugna se enfrentaron otra vez los representantes del partido demócrata y el republicano, nombres tan intercambiables en esencia como las organizaciones políticas designadas con ellos.

En la continuidad del secular modo de hociquear en la contienda por ocupar la Casa Blanca se enfrentaron, de un lado, una intervencionista que envuelve en porte elegante su alma asesina y, del otro, un ser que, con su burda catadura neroniana, encarna la decadencia, peligrosa y en marcha, del imperio. Su desempeño, si no lo liquidan por el camino, llegará —al igual que llegaría el de su adversaria si ella hubiera ganado— hasta donde se lo permitan los dueños del negocio terrible que él representará como presidente.

Modelos tales encarnan miseria moral para los pueblos del mundo en cualquier época, y máxime cuando las reglas impuestas se emplean en función de estratagemas neoliberales como las que han primado en el Brasil de un turbio golpe de estado parlamentario. También en Argentina, donde la derecha capitalizó recursos en los cuales se incluyó una falaz maquinaria propagandística.

Así las fuerzas de la reacción consiguieron que el pueblo apareciera como protagonista de un hecho costoso para la inmensa mayoría: ponerse la soga en su pescuezo con la elección de un presidente que obedece al imperio y a la oligarquía intestina, de la que forma parte. Como la maniobra perpetrada en Brasil, la de Argentina corrobora cuán antidemocrática puede ser, capitalismo por medio, la llamada democracia.

Esos triunfos de la derecha —tras los cuales es fácil adivinar o ver el empuje de fuerzas que en el Norte son capaces de alternar, cuando les conviene, la zanahoria que manipulan y el garrote que las caracteriza— la han envalentonado todavía más en el afán de derrocar gobiernos que no le hacen el juego al imperio ni, por tanto, a ella. Ocurre en la Bolivia del Movimiento al Socialismo y en el Ecuador de la Revolución Ciudadana y, señaladamente, en la Venezuela del proyecto bolivariano.

Los dirigentes revolucionarios en ese país, ahora con Nicolás Maduro al frente y también apoyados por la mayoría de la población, han conseguido contener, con un denuedo que asombra y conmueve, la ofensiva contrarrevolucionaria y criminal apoyada por el imperio. Es una ofensiva comparable al menos con la que en Chile frustró por la fuerza el experimento pacífico del gobierno de la Unidad Popular, encabezado por Salvador Allende.

Hasta ahora la diferencia entre ambas realidades la va marcando el hecho de que en Venezuela no ha prosperado un golpe militar como el representado por Augusto Pinochet en Chile. Pero los intentos de acabar con el afán bolivariano se comprobaron fehacientemente incluso en vida de Hugo Chávez, contra quien se orquestó un golpe respaldado por fuerzas foráneas. En ellas descolló el Partido Popular español y, sobre todo, el imperio al que esa organización política sirve, como sirven los cabecillas de la contrarrevolución que actúa dentro de Venezuela.

Agredida, bloqueada, calumniada, asediada por ese mismo imperio, que viola los derechos humanos y la legalidad internacional, Cuba se ha mantenido firme, gracias a una Revolución a la que el pueblo le ha dado un apoyo ampliamente mayoritario, y no por casualidad ni como fruto de un supuesto milagro. Esa Revolución llegó al poder tras una lucha armada que le permitió desmantelar la maquinaria gubernamental impuesta por una burguesía que calculó mal al irse para los Estados Unidos, suponiendo que pronto volvería para recuperar su posición. El pueblo, por su parte, vio en la obra revolucionaria un rumbo verdaderamente democrático.

El 16 de abril de 1961, en el entierro de los mártires de los bombardeos con que en la víspera la CIA intentó destruir parte importante de las fuerzas con que Cuba podría defenderse contra la invasión desatada el 17, el líder Fidel Castro Ruz declaró que la Cubana era ciertamente una Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes: es decir, encarnaba en los hechos el poder del pueblo, esencia de la democracia.

Desde el alba de 1959 el pueblo cubano tenía evidencias de que se estaba cumpliendo el Programa del Moncada. Lo mostraba cuanto se hacía en el terreno de la educación y la salud, en el laboral y en el de la dignidad basada en la conquista de la soberanía que el imperio le había arrebatado al país en 1898, con la oportunista intervención que impidió que Cuba alcanzara la victoria que merecía contra el colonialismo español.

Para defender a su patria contra la invasión mercenaria, preparada y financiada por la CIA, y que fue aplastada en menos de setenta y dos horas, lucharon en Playa Girón soldados y milicianos —pueblo uniformado— que sabían necesario salvar y cuidar logros como la Campaña de Alfabetización en marcha, gracias a la cual el año 1961 finalizó con la proclamación de Cuba como país libre de analfabetismo. Ese fue el bautizo grandioso de una obra educacional en ascenso, que prepararía al pueblo para defender sus derechos contra todas las fuerzas que quisieran arrebatárselos.

Hace unos años, en medio de las calumnias contra Cuba, profesionales de diferentes países dialogaban en un debate, y uno de ellos —digamos que equivocado, víctima de la campaña mediática que la nación caribeña ha tenido que enfrentar sin descanso durante más de medio siglo— tildó de dictatorial al gobierno cubano. Entonces una colega española, haciendo acopio de claridad y de fina ironía, le respondió: “Pues se le debe impartir un curso al gobierno de Cuba para que aprenda a ser una dictadura, porque mal va el dictador que lo primero que hace es buscar y conseguir que su pueblo se instruya”.

La obra de educación, cultura y ciencia desarrollada por la Revolución Cubana con un denuedo superior a sus recursos materiales, no solamente le ha dado al país una fuerza laboral altamente capacitada. También lo ha dotado de un ejército —el pueblo— preparado para enfrentar con armas y pensamiento, en trincheras de piedra y de ideas, las campañas enemigas, y para hacerlo con la claridad de quien sabe dónde está lo que debe defender. Una Revolución que rinde culto filial a José Martí sabe, como dijo él, que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Algunos habrán creído, o posado como que lo creían, y hasta intentado propalarlo como cierto, que la fuerza de esa Revolución había desaparecido o se difuminaba en medio de carencias internas provocadas por un criminal bloqueo que perdura. Pero no les habrá quedado más remedio que ver la reacción de la inmensa mayoría de este pueblo ante la muerte de su Comandante, las claras, resueltas expresiones de la voluntad de mantener vivo su legado y continuar una obra revolucionaria irreductible a los designios del mercado y al sometimiento en que los imperialistas quisieran y en vano han intentado sumir a Cuba. Habrán podido ver también la solidaridad de los pueblos del mundo con ella.

Tanto como la Revolución Cubana tiene el derecho y el deber de defenderse, y hacerlo con la mayor lucidez posible, asume igualmente la misión de salvar la cultura de la nación, que en ella tiene —así la definió el Comandante— su mayor escudo. Esa cultura no se agota en la riqueza artística y literaria cosechada: abarca un patrimonio más amplio, en el que están inscritos los valores éticos que han sido y han de seguir siendo el pilar de la obra revolucionaria y del acervo cultural de la nación en su conjunto.

No es fortuito, sino orgánico, el llamamiento de la propia dirección de la Revolución al pueblo para que fortalezca su participación activa y consciente en el ejercicio de la democracia. Sin él, la Revolución sería un logro bamboleante, fácilmente derribable con sacudidas mucho menores que las propulsadas contra ella por las fuerzas imperiales. De ahí la necesidad de fortalecer el funcionamiento democrático, participativo, con que el pueblo la lleva a cabo, y no contentarse con saber que ante la grandeza y la índole popular de su obra deberían al menos guardar silencio, si tuvieran pudor, los voceros de la falaz democracia burguesa que intentan desacreditarla.

Los lemas “¡Yo soy Fidel” y “¡Somos Fidel!” expresan apoyo, voluntad de participación en el cuidado cotidiano de las conquistas y los requerimientos de la Revolución. Significan que, lejos de menguar, esa voluntad crece ante la ausencia física del dirigente en quien el pueblo intuía que podía delegar en gran medida, con plena confianza, la responsabilidad de mantener bien orientada la Revolución. A partir de ahora no debe quedar resquicio al que no llegue el sentido colectivo, a fondo, de la democracia plena que se necesita para que el legado revolucionario perdure en marcha hacia un futuro que debe y merece ser victorioso.

No se sirve en Cuba, ni se ha de servir, a rejuegos para que accedan al poder millonarios o aspirantes a millonarios que representan a los opresores y ellos mismos lo son. La cultura revolucionaria de la nación garantiza que aquí no haya magnates que encuentren espaldas de pobres sobre las cuales sentarse. Eso, cualesquiera que sean los ropajes con que el opresivo sistema se vista, ocurre diariamente en los países que, dominados por el capitalismo, presiden a escala planetaria la violación de los derechos humanos.

Esa realidad es medularmente ajena a un pueblo como el de Cuba, preparado para saber cuáles son sus derechos, y defenderlos. Se trata de un pueblo instruido, formado —como debe serlo crecientemente— en el conocimiento de su historia, y de la historia de sometimiento en que lo quisieran hundir otra vez y para siempre los mismos que lo sumieron en ella desde 1898 hasta el 1 de enero de 1959, y ahora lo invitan a olvidarla.

No olvidará su historia la Revolución que ha abierto caminos necesarios para que ciertamente democracia signifique democracia, no campañas de serpientes al servicio de la opresión nacional e internacional.

(Tomado de Cubarte)

Se han publicado 20 comentarios



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  • Carlos noda dijo:

    Una gran verdad para el mundo.la verdad que nos esconden.esa es la revolucion de los pobres.de los humildes.el neocolonialismo es el cancer de america y del mundo.la serpiente se arrastra . desea engullir nuestra libertad nuestra soberania.nuestra revolucion.las ideas de fidel viviran en nuestros hijos.porque nosotros que aprendimos gracias a fidel.a ver la luz.se la transmitiremos a nuestros hijos de cuba.a defenderla.comandante nuestros hijos seran tu legado.viva cuba soberana.viva nuestras ideas.que viva la democracia socialista. con los pueblos y para los pueblos de america.comandante en jefe.ordene.

  • Felicia DM Padron dijo:

    “A partir de ahora no debe quedar resquicio al que no llegue el sentido colectivo, a fondo, de la democracia plena que se necesita para que el legado revolucionario perdure en marcha hacia un futuro que debe y merece ser victorioso.”
    …LA DEMOCRACIA PLENA QUE SE NECESITA!!!

  • cubaneando.cu dijo:

    asombrados estamos al ver como desde hace ya algún tiempo en nuestros medios se viene hablando de democracia -lo cual desde donde yo lo veo, es genial- y esa es la razón por la que, me atrevo a abordar y someter a debate tan complicado tema en este espacio. Para lo cual debo hacer al menos el intento de exponer lo que posiblemente sea nuestro más coincidente criterio. “la democracia es la plataforma que permite que el criterio de las mayorías pueda ser impuesto ante el criterio de las minorías“. Esto, por supuesto deja o pasa por los principios que propician que tanto mayorías como minorías puedan y tengan espacios donde exponer ante todos sus criterios, propuestas para luego exponerlas a debate y elección, o sea, este espacio debe garantizar que todos estén plena y permanentemente incluidos… O sea, posiblemente coincidamos en que; es cub la democracia una de las herramientas necesarias para una sociedad que pretenda avanzar o evolucionar en lo social, político así como en lo económico, y precisamente de su nivel de inclusión o la calidad de su democracia puede depender el nivel y calidad en la coexistencia de oportunidades para todos…

    • m&m dijo:

      para evitar la “Dictadura de la Mayoria” lo que se puede traducir incluso en discriminacion, muchas contituciones de paises lo tiene contemplado, incluida la nuestra, los mecanismos para que esas minorias puedan hacer valer su opinion de alguna forma. Lo que si no se permitirá es que esas “opinion” sea encauzada por una potencia extranjera, en ese caso y si es demostrado, la ley se aplica bien fuerte, en Cuba, USA, y en saturno.

  • Candela dijo:

    Usted ha sabido expresar el sentimiento de la mayoría de los cubanos y de los que desde lo profundo de nuestro ser nos brota en el dolor por la pérdida física del líder de la Revolución Cubana, el grito de “Yo soy Fidel”, cual expresión de voluntad firme para mantener y seguir desarrollando esa sociedad diferente, que sin ser perfecta, nos trajo a los cubanos la dignidad de sentirnos seres humanos, de tener y luchar por nuestros derechos verdaderos. Y apunto aquí, un fragmento de lo escrito por usted con el cual comulgo ciento por ciento:

    “No se sirve en Cuba, ni se ha de servir, a rejuegos para que accedan al poder millonarios o aspirantes a millonarios que representan a los opresores y ellos mismos lo son. La cultura revolucionaria de la nación garantiza que aquí no haya magnates que encuentren espaldas de pobres sobre las cuales sentarse”.

    Quien crea o aspire, se esté haciendo planes o los tenga ya en marcha para cuando la generación histórica no exista o se retire próximamente, cambiar las cosas a favor de una élite rastrera que viene colándose entre los resquicios de nuestras propias ineficiencias -como ocurrió en la Unión Soviética y el otrora campo socialista europeo-, que nosotros, el pueblo, los sabemos identificar y que estamos dispuestos a volver a asaltar cuantos Moncadas sean necesarios para impedir que nos roben el camino de derechos humanos verdaderos -educación, salud, empleo, dignidad, igualdad plenas y no teatrico de jueguitos de urnas- que la Revolución nos entregó por primera vez en nuestra historia.

    Gracias Toledo Sande, por su intelecto al servicio del pueblo; gracias Cubadebate por publicar artículos tan certeros en momentos tan precisos.

  • Heriberto dijo:

    Estoy plenamente de acuerdo con el articulo y su esencia politica, este analisis permite darnos una idea de lo que hay que hacer para mantener lo logrado.
    El gran dilema es trabajar, trabajar y trabajar.

  • cubaneando.cu dijo:

    posiblemente coincidamos en que una sociedad donde , todos tengan igual espacio para aportar a la construcción del sistema sociopolítico y económico, es una sociedad que primero puede presumir de ser una sociedad realmente incluyente. Ya que, dicha sociedad puede ver como sus problemas, deficiencias o realidades pueden cambiar o mejorar continuamente y favorablemente para todos. O sea, posiblemente coincidamos en que; es cub la democracia una de las herramientas necesarias para una sociedad que pretenda avanzar o evolucionar en lo social, político así como en lo económico, y precisamente de su nivel de inclusión o la calidad de su democracia puede depender el nivel y calidad en la coexistencia de oportunidades para todos…
    Pero a pesar de todo ello no es posible negar los riesgos, ni mucho menos significa que la democracia o las sociedades que decidan convivir o aceptar la democracia como principal herramienta de construcción estén exentas de retos, puesto que la propia democracia incluye retos no pequeños, que sin dudas deben ser tenidos en cuenta. Entre los que por supuesto se encuentran los que imponen el propia calidad y principio del hombre que describió nuestro Martí cuando afirmaba que; el hombre como seres humanos, suelen ser “…abusadores, soberbios y ambiciosos…” caracteristicas que en medio de la democracía igualmente pueden ser palpadas, pues estas desventajas sin dudas saldrán a flote en la medida que la propia inclución e interpretación de las reglas lo permita…

  • Jorge dijo:

    Reducir la vida a una sola palabra es un gran error. Aquellos que fijan sus esperanzas para resolver todo lo que está mal en la palabra “democracia” son ingenuos en el mejor de los casos. En primer lugar, no hay tal cosa como democracia representativa perfecta. Este es un hecho matemático conocido como “Arrow’s Impossibility Theorem”, que lleva el nombre del matemático Kenneth Arrow, quien lo probó por primera vez. En segundo lugar, tanto como la gente puede ser manipulada, su voluntad puede ser manipulada y por lo tanto la democracia está siempre sujeta a las voluntades de los más poderosos. La ilusión de elección es un potente opiáceo. Sin embargo, lo que es necesario es que las voluntades del pueblo operen de manera armoniosa. Por lo tanto, es importante que no estén ocultos o bloqueados donde puedan acumularse y eventualmente estallar la represa o bloquear violentamente. Esta es la razón por la cual la democracia en alguna forma u otra es vital. Tal vez un término mejor es “shura”, el término islámico que significa “consulta”. Las nuevas tecnologías ofrecen la oportunidad de expandir la voluntad del pueblo, por lo que se requieren nuevas formas de democracia de “shura”. Mi humilde sugerencia es que se introduzca la democracia directa para que todos puedan votar electrónicamente en el parlamento sobre las propuestas del gobierno. Por supuesto, esto requeriría una inversión en infraestructura que actualmente no existe. Sin embargo, fortalecería enormemente la Revolución, haciendo que todas las propuestas del gobierno aceptadas públicamente fueran respaldadas por el pueblo, sin dejar lugar a dudas. Gracias.

  • Carlos T dijo:

    Yo soy Fidel, yo soy Fidel es y será mi actuar

  • Manuel dijo:

    Es Cierto que el Concepto de Democracia està muy claro en teorìa y que a lo largo de los años los Distintos Sistemas y estados lo han aplicado adaptàndolo a su momento històrico y a las carcterìsticas propias de cada Paìs y Sistema social,PERO NUESTRO FIDEL ESTUVO SIEMPRE CLARO Y LLEVÒ A LA PRACTICA JUNTO AL PUEBLO CUBANO,QUE UN SISTEMA NO SE CAMBIA DESDE EL GOBIERNO, SINO DESDE EL PODER. EN NUESTRO CASO PARTICULAR NUESTRO COMANDANTE LE ENTREGÒ EL PODER AL PUEBLO Y HOY CON SU VANGUARDIA AL FRENTE ; EL PARTIDO,CONSTITUYEN JUNTOS ,EL RELEVO NATURAL DE LOS LÌDERES HISTÒRICOS Y LA GARANTÌA QUE QUE SE MANTENGAN LOS LOGROS Y CONQUISTAS ALCANZADOS.

  • agbe dijo:

    Es este hombre el mas grande pensador que ha dado Cuba y America al que tenemos que leer y releer una y otra vez.

  • Cubano Cubano dijo:

    Mi pregunta es por qué hay que criticar las demás democracias en el mundo ? Lo que realmente deberíamos hacer es crear una verdadera democracia dentro del país y no por ejemplo, las elecciones de delegados etc., que muchas veces nos exponen sus biografías pero no sabemos de lo que es capaz , ni cuales son sus propuestasni sus proyectos , o cómo puede ayudar a la comunidad . Es tedioso a veces ver como estamos siempre criticando a los Estados Unidos , o algun país de la UE en su sistema electoral . En una parte del artículo se hace referencia a una monarquía , eso es un tema muy sensible. Existen modelos muy funcionales como el de Canada que tiene una democracia parlamentaria sería una buena opción. Yo creo que ya va siendo hora de que el Pueblo cubano pueda ejercer su derecho al voto , que sea el pueblo el que elija a quienes van a guiar al país según su proyecto de gobierno, y no que de una forma u otra alguien herede el mandato . Existe incertidumbre porque en los últimos tiempos han venido surgiendo cambios y el pueblo esta expectante , pero no se ha podido avanzar mucho en cuanto a democracia participativa real. Pido perdón si de alguna forma discrepo con la opinión de alguien , pero esa es mi forma de ver las cosas Saludos

    • Eduardo González S. dijo:

      Cubano-cubano: Creo que sí, el tema es sensible, pero cuando empiezan a manipularlo allá afuera, es cuando me encabrona. “Ustedes no presentan más de un candidato” y con esto nos condenan con la letanía que no tenemos democracia. Olvidan, o lo pretenden, o no quieren enterarse de, que aquí el partido no postula a nadie sino que lo hace el hombre de pueblo con la sencilla acción de levantar su mano. Y nuestro sistema tiene que ser el de ellos ¿por qué? Y si atacan mi democracia tengo el legítimo derecho a defenderla. Cuando aquí un dirigente mete la pata (o la mano) sale en primera página de los periódicos independientemente de que sea incluso, hasta pariente de la generación histórica. Por mi parte, no concibo una democracia sin atención médica ni enseñanza para todos o con un alto porcentaje de analfabetos. Por eso desde el principio nos atacaron. “Leer y no creer” fue un lema entonces. No sé cómo un iletrado se orientaría entre un sinnúmero de candidatos a presidente si ni siquiera podría leer las biografías de cada uno de ellos. Mi democracia, imperfecta, no es por lo menos, tan hipócrita.

    • Jorge dijo:

      Como dije en mi comentario, la democracia representativa perfecta es matemáticamente imposible. Sin embargo, es posible la democracia directa, en virtud de la cual todas las propuestas son sometidas al voto popular por el pueblo, es decir, por referéndum. Así fue como funcionó la democracia ateniense, aunque excluyó a ciertos segmentos de la población. Con la tecnología moderna de Internet es posible hacer esto, convirtiendo a todo el país en el parlamento. Esto sólo fortalecería la Revolución.

  • Arturo Ramos dijo:

    Tengo Fé en los Revolucionarios Cubanos. Sabremos adecuar nuestra democracia a las condiciones actuales. Siempre con la mira en favorecer cada vez más la PARTICIPACIÓN. En definitiva, hay en el pueblo suficiente talento y pasión revolucionaria como para favorecer su protagonismo. Allí, en el pueblo…hay muchos Camilo…

  • Sira dijo:

    Buen tema, si tenemos que reflexionar mucho que compromisos se contraen socialmente cuando se dice Yo soy Fide. Lo que màs me llamò la atenciòn es que naciò espontaneamente del pueblo habanero cuando el lìder de la revoluciòn sandinista preguntò Donde està Fidel y creo que el pueblo dolido ante la pèrdida clamò con dolor està aquì y yo soy Fidel con la profundida que requerìa el momento; ser Fidel es cultivar el altruismo sin lìmites, es preocuparse por el otro ante todo, es explicar con minuciosidad revolucionaria intransijente las causas de cualquier fracaso y saber ajustarse y buscar la alternatividad social sin ceder a los principios, saber observar el presente en sus mùltiples contradicciones y proyectar al futuro con agudeza y buen tino, es ser modesto, saber escuchar al otro aunque se discrepe, pero escuchaar bien, es estar comprometido con los resultados de su trabajo, es poseer una sensibilidad extrema para sentir los problemas de los màs olvidados en la historia.
    Nos toca seguir la revoluciòn y juntos garantizar nuestro futuro. Estimo que si hay un legado que nos dejò: su enfoque agudo y dialèctico de analizar los problemas que pudieramos enfrentar. Mi generaciòn creciò bajo el ala de su fecndo magisterio fuera del aula, en cada comparescencia nos enseñaba, nos hacia còmplice de la lògica de sus razonamientos y nos incorporaba a su lògica de razonamiento, cuando juntos terminabamos coincidiamos en la tesis final. Nunca impuso, nos ayudò a pensar bajo la ègida de su fecunda mano. Tenemos que aprender la capacidad fidelista para lejos de imponer, convencer y hacer protagonista al otro. Mil perdones, creo que me excedì, pero no puedo hablarr de Fidel y la trascendencia con pocas palabras. Sira

  • Elizabeth dijo:

    Cubano Cubano sería bueno te estudiaras exactamente nuestro sistema electoral, no será perfecto pero se acerca bastante, en nuestro parlamento puedes ver a un campesino, obrero, estudiante, un discapacitado a un dirigente, a una mujer etc, a todos representados, para llegar al parlamento debes ser delegado del poder popular en la base y la otra vía es que los organizaciones de los diferentes municipios del todo el país elijan a delegados según sus intereses, pero todos, escucha, todos REPRESENTAN A UNA INMENSA GRAN MAYORÍA DEL PUEBLO, NUESTRO PUEBLO, A NUESTRO PAÍS, NUESTRO PAÍS, es un sistema electoral que nos protege precisamente del imperio que no cesa en sus intentos por desacreditarnos, no es un sistema electoral para agradar ni satisfacer las demandas del imperio y sus lacayos que viven dentro de nuestro país y tienen tú mismo discurso y pretenden con piel de corderos hacernos creer que esa es la democracia. Basta ya de boberías y de hacerle el juego a EEUU.

  • Felix dijo:

    Colegas, todo nuestro pueblo es y será Fidel, quien puede obligar a un pueblo a las muestras de afectos, sentimientos mostrados por CUBA, por eso TODOS SOMOS FIDEL.

  • Cubano Cubano dijo:

    Señora Elizabeth y señor Eduardo , antes que todo quisiera pedirles disculpa porque al parecer les toqué algún punto débil y sinceramente no fue mi intención. Lo que sucede es que a veces nos creemos dueños absolutos de la palabra y en virtud de ello de la razón. La convivencia es algo muy difícil y debemos aprender a convivir con las personas que no necesariamente tienen que pensar y actuar igual a nosotros. Ahora , señora no creo ni remotamente que usted me conozca en persona para llamarme lacayo del imperio indirectamente como lo ha hecho , sabe de mi andar en la vida a pesar de mi corta edad ? yo estoy seguro que he hecho tanto o mas que usted por esta Revolución , solo doy opiniones igual que los demás para crecer más como nación. No hay mayor pobreza que la de la mente. Buen Día Saludos

    • Eduardo González S. dijo:

      Cubano Cubano: No diría yo que se trate de un punto débil pero sí sensible ese, al que usted se refiere. Aunque acepto sus disculpas, y creo que al menos a mí, no me ha ofendido. Vea: usted empleó la palabra razón. Una cosa es tener razón y otra tener LA razón. Es común en nuestra gente que tiene razón creer que tienen LA razón y al acudir a la ofensa para demostrar su verdad debilitan su razón. No es un galimatías, pero retrata al cubano de cuerpo entero. Solo si respetamos a nuestro oponente, lo podremos vencer o convencer. Cuando en esas democracias del mundo permiten que un asalariado de la (des)información se refiera a la despedida que le dimos a Fidel equiparándola con los funerales de “Stalin y Rafael ´Chapitas´ LeónidasTrujillo y otros dictadores” debieran decir que en esta democracia nuestra nadie nunca ha cometido el crimen de quemar una bandera norteamericana ¡y que se cuide de hacerlo alguien! Pero no, no lo van a decir como tampoco comentarán cómo en cuestión de horas, Fidel organizó una brigada con mil quinientos médicos para invadir a la Nueva Orleans inundada saldando una deuda de más de un siglo al bautizarla con el nombre de Henry Reeve, un norteamericano que peleó por nuestra independencia, un aplatanado timbalú, que al quedar baldado de una pierna por un balazo, se construyó un arnés especial para amarrarse a la silla y no caerse cuando cargaba. Esos periodistas no rinden culto a la verdad histórica. Si lo hacen, no cobran. Yo conocí la guerra en tres veces que fui a Angola, por eso admiro tanto la serie BANDA DE HERMANOS de Tom hanks y Steven Spielberg sobre libro homónimo de Stephen Ambrose. Estoy seguro que algún día nuestra tele ofrecerá este material a nuestro pueblo y nos admiraremos de cuán respetuosos fueron sus autores con la memoria de aquellos hombres que al igual que yo, se sienten orgullosos de su actuación. Por eso admiro tanto a los médicos de esa brigada que ya han enfrentado de todo en sus combates por ahí. Y produce emoción ver un serial norteamericano bueno, pero es repugnante que la cacareada democracia norteña ni haga alusión a eso ni a lo que estuvimos listos a hacer por los olvidados de aquella ciudad objeto del ensañamiento del Katrina. Eso me da derecho a criticar esa democracia.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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