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La Ciencia como forma de pensar en la política

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cubadebate_fidel_90_cumple_id_verticalSe ha comentado que la búsqueda de la verdad científica, la que es imposible de desechar porque todos pueden comprobarla, exige una forma de razonar y de obrar. Las creencias son más libres: es patrimonio de cada individuo creer en lo que desee, tenga o no pruebas para confirmarlo.

Algunos prestigiosos científicos han tenido expresiones que denotaban sus sentimientos y creencias, no tanto verdades comprobadas. Se suele citar a Lord Kelvin en un famoso discurso en 1900, a las puertas del siglo XX. Fue en el hermoso anfiteatro de la “Royal Institution” de Londres, la catedral de Faraday. Se le conoce con el título: “Las nubes del siglo XIX sobre las teorías dinámicas del calor y la luz”. Se le cita como que creía que el ilimitado mar de la física, de las teorías dinámicas de entonces, podía responder y explicar cualquier cuestión en la realidad objetiva. Expresó también que solo quedaban dos pequeños problemas por resolver en aquel momento crucial: la teoría del “éter” y la interpretación de la radiación del “cuerpo negro” (un experimento acerca de la emisión de luz por cuerpos calentados que no tiene nada que ver con los “agujeros negros” siderales). Pues sus creencias eran infundadas y los dos pequeños problemas solo pudieron explicarse después de una reformulación de la comprensión del universo con las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, respectivamente. Ambas revolucionaron la física predominante entonces y limitaron su validez al entorno de las dimensiones y la temporalidad de la existencia humana, no a todo el universo.

La política no suele ser considerada como una ciencia. Tiene de creación, de arte, porque concierne a las relaciones entre los seres humanos en una sociedad y sus sentimientos. Sin embargo, la forma de razonar y obrar en busca de verdades irrefutables que se ha ido desarrollando para la ciencia puede alcanzar también a la política y a muchas otras esferas de la conciencia y la realidad social.

Fidel se dirigió a los estudiantes universitarios a sus 79 años en uno de sus discursos más importantes, el 17 de noviembre de 2005. El ya muy experimentado político desarrolló un razonamiento que vale la pena releer. Decía:

Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida, tan sabida como el sistema eléctrico concebido por algunos que se consideraban expertos en sistemas eléctricos. Cuando decían: “Esta es la fórmula”, este es el que sabe. Como si alguien es médico. Tú no vas a discutir con el médico acerca de anemia, de problemas intestinales, de cualquier especialidad, al médico nadie lo discute. Puede creer que es bueno o malo, qué sé yo, puede hacerle caso o no; pero a nadie se le discute. ¿Quién de nosotros va a discutir con un médico, o con un matemático, o con un experto en historia, en literatura o cualquier materia? Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía —y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país— es una ciencia exacta y eterna, y que existió desde la época de Adán y Eva.

Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx. A mil leguas de mi pensamiento el revisionismo, rindo verdadero culto a Marx, a Engels y a Lenin.

Un día dije: “En esta universidad me hice revolucionario”; pero fue porque hice contacto con esos libros, y antes de empatarme, por mi propia cuenta y sin haber leído ninguno de esos libros, estaba cuestionando la economía política capitalista, porque me parecía irracional ya en aquella época, y estudiaba economía política en el primer año por Portela, 900 páginas en mimeógrafo, durísima, casi a todo el mundo lo suspendía. Era el terror aquel profesor.

Una economía que explicaba las leyes del capitalismo, mencionaba las distintas teorías sobre el origen del valor, y mencionaba también a los marxistas, los utopistas, los comunistas, en fin, las más variadas teorías sobre economía. Pero estudiando la economía política del capitalismo comencé a sentir grandes dudas, a cuestionar aquello, porque yo, además, había vivido en un latifundio y recordaba cosas, tenía ideas espontáneas, como tantos utopistas hubo en el mundo.

Después, cuando supe lo que era el comunismo utópico, descubrí que yo era un comunista utópico, porque todas mis ideas partían de: “Esto no es bueno, esto es malo, esto es un disparate. Cómo van a venir las crisis de superproducción y el hambre cuando hay más carbón, más frío, más desempleados, porque hay precisamente más capacidad de crear riquezas. ¿No sería más sencillo producirlas y repartirlas?”

Por ese tiempo parecía, como le parecía también a Carlos Marx en la época del Programa de Gotha, que el límite a la abundancia estaba en el sistema social; parecía que a medida que se desarrollaban las fuerzas productivas podían producir, casi sin límites, lo que el ser humano necesitaba para satisfacer sus necesidades esenciales de tipo material, cultural, etcétera.

Todos se han leído aquel Programa, y es, por cierto, muy respetable. Establecía con claridad cuál era la diferencia en su concepto entre distribución socialista y distribución comunista, y a Marx no le gustaba profetizar o pintar futuro, era sumamente serio, jamás hizo eso.

Cuando escribió libros políticos, como “El 18 Brumario”, “Las luchas civiles en Francia”, era un genio escribiendo, tenía una interpretación clarísima. Su “Manifiesto Comunista” es una obra clásica. Usted la puede analizar, puede estar más o menos satisfecho con unas cosas o con otras. Yo pasé del comunismo utópico a un comunismo que se basaba en teorías serias del desarrollo social como el materialismo histórico. En el aspecto filosófico, se apoyaba en el materialismo dialéctico. Había mucha filosofía, muchas pugnas y disputas. Siempre, desde luego, hay que prestar la debida atención a las diversas corrientes filosóficas.

En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real. Ninguna táctica o estrategia que desuna sería buena.

Aquí el político usa el razonamiento científico para:

  • cuestionar radicalmente las experiencias fallidas de socialismo y plantearse la necesidad de reevaluarlo fundamentalmente.
  • dejar de lado la inamovilidad de algunas apreciaciones desarrolladas en entornos pasados y diferentes, como la Europa de Marx, Engels y Lenin, y plantearse una interpretación dialéctica.
  • apreciar polémicamente los sentimientos que pueden conducir a utopías justas pero irrealizables y tener en cuenta los hechos reales para llegar a acciones acertadas en cada momento.

También apela a los más puros sentimientos políticos al resaltar que el mundo debe ser cambiado y que ese es un deber del revolucionario. Y que el cambio debe hacerse bien, buscando consensos, unidad, para que sea efectivo. Y esto si es más arte que ciencia.

Sirva este comentario como modestísimo homenaje al político nonagenario que hizo que la cultura, el saber y la ciencia fueran indispensables en nuestra Patria, por primera vez en nuestra corta historia como nación.

Se han publicado 12 comentarios



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  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    La bandera que hoy somos y que seguiremos siendo en el firmamento, es gracia, a la única persona con un gen de Dios en la tierra, los cubanos somos afortunados por tener un Fidel.
    En lo personal cuando pretendo razonar sobre estos problemas filosóficos me apoyo en las teorías del conocimiento, y en particular en el materialismo dialectico, y los aportes de Lenin a esa teoría que son geniales. Cuando se trata de construcción del socialismo, nos referimos a algo nuevo, que no existe, como sucede, haciendo un símil, con el mercado, la ciencia, la tecnología, al crear un nuevo producto o iniciar una nueva investigación, que tampoco existe cuando la estamos gestando, en ese proceso de descubrimiento el ser humano necesita apegarse más, mucho más a la intuición, a desarrollar una mayor imaginación que recree mas esa nueva plataforma, que a las certezas y verdades de hoy. Por eso insisto que desarrollar un pensamiento en forma de diseño para visualizar el futuro es obligatorio, sin ese tipo de pensamiento no logramos ampliar nuestra visión al razonar, no producimos el cambio, las ideas tienden a calcar lo que existe, nos quedamos estancados. Para no fallar en la construcción de una sociedad que es nueva debemos asegurarnos de contar con una brújula para no desviarnos y construir una nueva sociedad que represente a la mayoría, esa brújula es el sentido común, como una lectura permanente de las necesidades materiales, espirituales y las expectativas de la sociedad en cuestión.

  • Carlos L dijo:

    Que hace a Cuba más revolucionaria que digamos, Canadá, Finlandia, Suecia, etc? Cuál es la definición de revolucionario ?

    • jpuentes dijo:

      Habría que ver el sentido que usted le dá a la pregunta. Porque la palabra “revolucionario” indica alguien que hace evolucionar algo. La pregunta suya también hay que ponerla en contexto. Usted puede hacer algo “revolucionario” en la politica, en la ciencias, en la agricultura…. Lo revolucionario siempre se entiende en “comparación con”. Me parece que usted pone el termino en un solo sentido: el indice de desarrollo economico. Como si ese contexto fuera el unico importante en hacer cosas revoluionarias. Se puede ser revolucionario en muchas cosas. Raul Paz, el cantante cubano, dice que: revolución es evolución y Silvio Rodriguez, dice que a la palabra revolución habia que quitarle la “r”. Espero que comprenda, o mejor entienda el mensaje de este comentario

      • Ballack HG dijo:

        No, no, no, que tampoco es sólo desarrollo económico. Por ejemplo, los países nórdicos (dos de ellos se mencionan en el comentario) son de los de mayor índice de desarrollo humano en el planeta; con altos estándares de salud, educación, seguridad, distribución de la riqueza y, según encuestas, felicidad de su población. Por cierto, algunos con modelos socialistas (dígase socialdemócratas, aquellos traidores de los tiempos de la Tercera Internacional), como Noruega.
        Pero nada, tiene usted razón, según Marx tampoco eran nada revolucionarios, demasiado lentos, decía…

  • jpuentes dijo:

    Yo considero que la politica es una ciencia. No de las exactas, pero es una ciencia toda vez que actua y tiene su impacto sobre los seres humanos, como usted deja entrever, de cierta manera. Todo proceso que impacte en el ser humano, su ser y estar, en su conciencia y en su medio, para mí, tiene algo de sociología, psicología y hasta de antropología. Incluso se puede hacer politica desde los medios digitales. Eso la estan llamando ahora Politica 2.0. Ahí hay ciencia sociales, comunicacionales, tecnologicas. Todo pensamiento politico tiene hasta de algo que llaman, y cuyo concepto está muy de moda: La Ingenieria Social. La wikipedia dice que la Politica es “la ciencia social que estudia el poder público o del Estado”. Hoy en día también está de moda algo que se llama Antropología Social, que ha derivado en Antropología Politica, cuya acepción “wikipediana”, dice así: ” …estudia los tipos de gobierno, partiendo del principio de que éstos estructuran la sociedad civil.”. Ahora bien, cada nación seguramente debe dejar claro, que entienden ellos por “sociedad civil”, mas allá de sus formas clasicas. Y hablando de los clasicos: recién en un articulo de JR en la sección de OPINION, el que lo suscribe, Ricardo Ronquillo Bello, bajo el titulo: “Estado, ni omnipresente ni ausente”: http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2016-08-07/estado-ni-omnipresente-ni-ausente/, hace referencia a una carta donde se plantea: “El freno mayor que hemos tenido…ha sido el miedo a que cualquier aspecto formal nos separe de las masas…”. Yo escribí (intenté, porque no fué publicado, supongo que por razones tecnicas) que mas bien lo que se tiene miedo es de alejarnos de los clasicos del Marxismo y del Leninismo. Pues todavía persistimos en algunos preceptos que no lo acabamos de acoplar a las nuevas realidades y le seguimos dando la interpretación que tenia hace casi un siglo, coadyuvan a que algunos procesos no tengan un final exitoso. O mejor dicho, el no reconocimiento de la falta de interpretación que pudiera tener determinados postulados en las nuevas realidades. De manera que el Estado en su relación con estas u otras doctrinas no debe ofrecer un paronama dogmatico. El papel del Estado y en consecuencia, de la Politica debe ser, ante todo, anti-dogmatico. Según leí por ahí hace algun tiempo, las doctrinas marxistas, son las que mas conflictos han traido a la humanidad y por la que tanto y tantos han luchado, peleado e inmolados (planteamiento que no comparto sino se analiza a profundidad, holisticamente). Creo que este planteamiento va también asociado a las interpretaciones que le dá la gente, pero sobre todo las interpretaciones que se le dá desde la posición del Poder: ahí donde se toman las mas grandes e impactactes desiciones. La interpretación está ligada, inconmensurablemente, a la cultura. Y eso es lo primero antes de hacer politica. Fidel estaba claro cuando dijo: “A este pueblo no se le va a decir cree, sino lee”. Torres Cuevas, en una recién intervención publicada por CubaVisión decía que ese era el plantamiento mas anti-dogmatico que él habia escuchado. Y veniendo de la representación mas autentica y memorable, en materia de la emergente politica o nueva politica de la nación cubana, huelgan los comentarios….

  • Heriberto dijo:

    Señor CARLOS L. desde mi modestos conocimientos, considero que no existe una REVOLUCIÓN más REVOLUCIONARIA que otra, al igual que ningún pais es mejor que otro.
    Parece que Ud. no entendio la esencia de este articulo, que sencillamente habla de la REVOLUCIÓN CUBANA, llevada a cabo por el PUEBLO CUBANO y magistralmente dirigida por un LIDER, llamado FIDEL CASTRO RUZ.
    Quizas YO no recuerde bien donde se define el concepto de revolucionario, pero creo y casi estoy seguro, que el CONCEPTO DE REVOLUCIÓN elaborado por FIDEL, que conceptualiza lo que es UNA REVOLUCIÓN, si lo personalizas, podría ser MUY BIEN, la definición conceptual de que es UN REVOLUCIONARIO.

  • artemiseño dijo:

    Exelente

  • Giordan R dijo:

    Los seres humanos, hasta ahora, solamente nos hemos aproximado a lo que usted llama Verdad Científica, como la resolución de una fracción cuyo denominador tiende al infinito. La historia y la antropología nos enseñan que “No hay verdad sin fe ni razonamiento sin imaginación mediadora”. Porque el ser Humano sólo comenzó a transformar la naturaleza desde su raciocinio, cuando aprendió a anticiparse, aun cuando esa anticipación se basara en una interpretación aproximada, sesgada incluso, de lo que percibía -percibe- como realidad. No importó que el homínido creyera que el rayo procedía de una deidad, un “otro-superior”, para que éste evolucionara y conquistara el fuego. Si fe, -no digo fe dogmática o religiosa-, sino sin creer en la existencia de aquello de lo que no se tiene o s cree tener certeza de su existencia, no hay avance científico, ni social ni tecnológico. La fe, es asunto de futuro.

  • Gervasio dijo:

    Estimado Don Luis:
    Como siempre Usted “tira” sobre nuestras mesas los temas de “rupturas” al pensamiento tradicionalista y ésto siempre tiene y tendrá “un precio” político, al que hay que arriesgar. Lo plantado por el Comandante Fidel a los estudiantes en el 79, ¡fue!, el hacer “sonar” la diana que el materialismo histórico nos obliga en el decurrir dialéctico entre la evolución y los cambios. Nos parece que la realidad está demostrando que el concepto de “política” no lo podemos enmarcar dentro de una definición científica por diferentes razones objetivas y se acerca más a la posibilidad de una concepción espiritual de fundamentos aplicando algunos métodos científicos de análisis, porque se presentan diferentes los dos aspectos más sobresalientes, que son: las religiones y la ecología. Éstas, en nuestra época actual están asumiendo cada vez más incidencias en nuestras relaciones sociales y las tendrán cada vez más, lo que define que las teorías filosóficas mantenidas hasta mediados del siglo pasado dejan de ser “científicas” y debemos de cambiar para continuar a avanzar revolucionariamente, creo que éste es planteo estratégico del Comandante; Saludamos el 90 cumpleaños con alegría y respeto, Gervasio

  • Andrés dijo:

    Un interesante comentario Dr. Montero. Opino que en algún momento, cuando la bruma de los antagonismos extremos se diluya un poco, se reconocerá, en todas sus dimensiones, la estatura intelectual de Fidel Castro. Yo no me considero marxista (sobre todo por respeto a los marxistas), pero no hay que serlo para reconocer la grandeza. Ya hoy lo reconocen incluso algunos de sus adversarios ideológicos más enconados, pero aún se recurre mucho a la postura ideológica para aprobar, ó desaprobar, los enunciados de este político cubano.

    Opino que es hasta cierto punto comprensible que así sea con personas que llevan su pensamiento a la acción, pues esto siempre crea fisuras emocionales profundas entre seres humanos concretos (las acrimonias intelectuales también son de “anjá”). Todos los marxistas se han leído a Marx y vea la multitud de interpretaciones (algunas antagónicas entre ellas) que han surgido. La realidad social (o mejor, la praxis) es siempre más extraña y contradictoria que la teoría que la explica. En la realidad social hay imprecisiones, se cometen errores y siempre hay grupos de intereses afectados. Precisamente por eso se le considera un acto de creación a la praxis. Pero esto, como usted reconoce, puede bien ser objeto, y material, de análisis sistemático. No veo a la investigación científica como algo divorciado de la creación, todo lo contrario. Dos investigadores estudiando el mismo fenómeno (social o natural), incluso con la misma dotación de datos, pueden arribar a interpretaciones completamente distintas, a veces incompatibles (es decir, hay uno que está equivocado) pero a veces no. Y un posible motivo de esto último es que en la investigación estamos lidiando con fenómenos multicausales y complejos, con muchas facetas por explorar. El artista siempre será necesario, y no necesariamente en contraposición al científico.

    Por esa razón, no veo a la ciencia como un proceso de búsqueda de verdades irrefutables, sino como una búsqueda ( a través del método científico) de nuevos conocimientos a partir del estudio sistematizado de determinados fenómenos. Este conocimiento, dependiendo de la disciplina que se trate, debe ser lo más generalizable y reproducible posible, pero siempre será, en mayor o menor medida, perfectible y/o refutable. Esto aplica tanto a las ciencias naturales como a las sociales. El método científico sigue principios básicos que funcionan como prerrequisito a todas las ciencias.. No se puede hablar de búsqueda sistemática de conocimiento, ni en el mundo natural ni en el social, sin la aplicación de dichos principios. En mi modesta opinión, esto no es un monopolio de las ciencias naturales. Creo que podría tender a confundir, o puede resultar redundante, cuando decimos que se está aplicando la forma de razonar de las ciencias a la política, como si esto fuera una singularidad o una novedad. El método científico se puede aplicar al estudio de cualquier materia: dígase ciencia de la comunicación, ciencias filológicas, ciencias políticas, etc, y ya se sobreentiende que se habla del estudio sistemático de estos campos.

    El asunto es quizás que el método científico está compuesto de diferentes metodologías y epistemologías, dependiendo del objeto de estudio. Y ha sido un legado nefasto del positivismo el pretender elevar al estatus de ciencia sólo a aquellas disciplinas que emplean metodologías provenientes del mundo de las ciencias naturales. La economía ha llevado la peor parte en este asunto, por eso lleva primacía como ciencia dura entre las ciencias sociales. Ese aspecto es al que probablemente hace referencia el fragmento del discurso citado en el artículo. Efectivamente, para legitimarse como ciencias, las ciencias sociales no necesariamente tienen que recurrir a las metodologías familiares a las ciencias naturales. De hecho, muchas veces es absurdo hacerlo. Aunque la génesis de ambos conocimientos sigue un proceso sistemático, su naturaleza es distinta. Es por eso que pienso que es preferible definir cada disciplina científica por su objeto de estudio, en lugar de clasificarla de acuerdo a la metodología que utiliza. Este último es un legado triste del cientificismo.

    Por ejemplo, las ciencias políticas comenzaron a ser reconocidas como tal durante los 50 y 60, cuando muchos investigadores comenzaron a importar técnicas cuantitativas de la economía neoclásica al estudio de la política (esto es como agarrarse del palo que se está cayendo). Sin embargo, las ciencias políticas, es decir el análisis y estudio de los sistemas de gobierno y del comportamiento de los actores políticos, aunque de reciente codificación como campo dentro de las ciencias sociales, tiene una larga y muy diversa historia. Desde Maquiavello (e incluso antes), pasando por Vico, Hobbes, y llegando a Marx, Weber y a Antonio Gramsci, todos han hecho análisis sistemáticos de la realidad política, siendo muchas de sus conclusiones aplicables hoy en día. En muchos de estos casos (aunque no en todos), las relaciones entre los seres humanos en una sociedad y sus sentimientos, no solamente han sido compatibles con, sino que han sido el material imprescindible de la investigación científica.

  • jpuentes dijo:

    Yo creo que cuando se haga un analisis profundo del pensamiento politico de Fidel siempre se va a encontrar como eje primario la cultura. Todos los estadistas que han trascendido en la historia, por sus aportes en el tiempo y que no hayan sostenido el Poder mediante las armas, han sido ademas hombres, ante todo de su tiempo, como expresara en una ocasión García Marquez, pero sobre todo han sido hombre cultos. Y de eso necesita mucho la nación, cuyos hombres y mujeres que la gobiernan y la dirigen tienen que ser por naturaleza y para bien de los dirigidos y gobernados, hombres y mujeres cultos. A proposito Dr. Montero: Quisiera hacerle una pregunta: Cree usted que el Periodismo pudiera considerarse también una ciencia?. Siendo así, cree usted que en Cuba se hace Ciencia del Periodismo?

  • Tony22 dijo:

    Eintein fue sabio no solo por sus conocimientos de fisica sino porque no se metio en la politica donde el sabia que no sabia nada. Me immagino a spielberg opinando sobre como sembrar cafe o gandy visulizando a apple en un futuro o quizas steve job disertando sobre como luchar contra el dengue.Zapatero a Tu zapato.

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias Químicas y miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana.

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