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¿Qué entender por una normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU?

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Desde que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes de Cuba y los Estados Unidos realizaron de manera simultánea los históricos anuncios sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio del proceso hacia la “normalización” de los vínculos bilaterales, han sido muy disímiles las interpretaciones y análisis sobre cómo sería esa hipotética “normalización”.

En ese sentido, lo primero que resulta oportuno aclarar, es que Cuba y los Estados Unidos jamás han tenido relaciones normales. En el siglo XIX la Mayor de las Antillas era una colonia de España, imposibilitada por su metrópoli a tener relaciones de normalidad con el vecino del norte.

Por otro lado, desde fecha muy temprana quedó establecida la esencia de la confrontación Cuba-Estados Unidos: hegemonía versus soberanía, raíz fundamental que ha impedido hasta nuestros días una relación normal entre ambos países.

Los documentos históricos existentes demuestran que las pretensiones de anexar o dominar a Cuba estuvieron presentes en los padres fundadores de la nación norteamericana, incluso desde antes de alcanzada la independencia de las Trece Colonias. Ya en 1767 Benjamín Franklin había recomendado al lord William Petty II, conde de Shelburne y Secretario de Estado para los asuntos coloniales de Inglaterra, fundar un asentamiento en Illinois para que, ante un posible conflicto armado, sirviera de puente para descender hasta el golfo de México y luego tomar Cuba o México mismo.[i] También en una fecha tan prematura como 1783, John Adams, segundo presidente de Estados Unidos, había hecho la siguiente declaración: «Cuba es una extensión natural del continente norteamericano y la continuidad de los Estados Unidos a lo largo de ese continente torna necesaria su anexión».[ii]

Para 1823, la llamada política de la fruta madura se convertiría en la piedra angular de la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba hasta finales de siglo. Mientras no existieran las condiciones para apoderarse de Cuba, era preferible que la isla permaneciera bajo el dominio de España, antes de que su soberanía fuera transferida a una nación mucho más poderosa, especialmente Inglaterra, la reina de los mares en aquellos años. Asimismo, Estados Unidos rechazó con vehemencia la posibilidad de una expedición colombo-mexicana que llevara la independencia a Cuba y Puerto Rico en la década del 20[iii] y se negó a reconocer la beligerancia de los cubanos durante las gestas independentistas de la segunda mitad del decimonónico. Estados Unidos consideró que estas opciones políticas para Cuba, también podían poner en riesgo sus ambiciones expansionistas.

Finalmente en 1898 Estados Unidos intervino en el conflicto cubano-español y convirtió a la Isla en la primera probeta de ensayo neocolonial del imperialismo norteamericano. La Enmienda Platt, impuesta por la fuerza a los constituyentes cubanos de 1901, bajo la amenaza de ocupación permanente, garantizó a Estados Unidos el control político sobre la Mayor de las Antillas. En pocos años Washington logró también el control económico y financiero de Cuba. Ningún gobierno de la Isla podía sobrevivir por mucho tiempo sin contar con el reconocimiento de los Estados Unidos. De ahí que resulta también imposible hablar de relaciones normales entre Cuba-Estados durante la llamada República Neocolonial burguesa de 1902 a 1959.

Entonces, cuando triunfa la Revolución cubana en 1959, es cierto que la administración republicana de Dwight D. Eisenhower reconoció —no sin cierta reticencia— al nuevo gobierno el 7 de enero, pero al mismo tiempo se trazó como meta fundamental evitar la consolidación de la revolución social en Cuba y con esto, que los intereses estadounidenses en la Isla fueran lastimados. De ahí la poca cooperación y animadversión que mostraron las autoridades norteamericanas hacia los nuevos líderes cubanos desde el propio momento del triunfo, a pesar de la valoración positiva que tenían sobre varias figuras moderadas dentro del Gabinete cubano, a las cuales pensaban utilizar para evitar la radicalización del proceso y garantizar la conservación de la Isla en la esfera de influencia norteamericana.

A pesar de que la aprobación formal del «Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro», ocurrió en marzo de 1960, la decisión del «cambio de régimen» había sido tomada desde el propio año 1959. Dos altos funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el subsecretario para Asuntos Políticos, Livingston T. Merchant y el secretario adjunto para Asuntos Interamericanos Roy Rubbottom, reconocerían luego que desde junio de 1959 se «había llegado a la decisión de que no era posible lograr nuestros objetivos con Castro en el poder», poniéndose en marcha un programa que «el Departamento de Estado había elaborado con la CIA» cuyo propósito era el de «ajustar todas nuestras acciones de tal manera que se acelerara el desarrollo de una oposición en Cuba que produjera un cambio en el Gobierno cubano resultante en un nuevo Gobierno favorable a los intereses de EE.UU.».[iv]

La administración Eisenhower comenzó de inmediato un amplio espectro de políticas agresivas contra la Revolución Cubana con el objetivo de lograr un cambio de régimen mucho antes de establecidas las relaciones entre Cuba y la URSS y de declarado el carácter socialista de la Revolución, entre ellas: suspensión de la asignación de créditos, campañas difamatorias, violaciones al espacio aéreo y marítimo de Cuba, sabotajes a los objetivos económicos en la Isla, ataques piratas, apoyo de la CIA a la contrarrevolución interna en sus actos de sabotajes, sostén e incitación al bandidismo, intentos de asesinato contra los líderes de la Revolución, utilización de la Organización de Estados Americanos (OEA) para condenar y aislar diplomáticamente a Cuba, apoyo encubierto a una invasión desde el exterior por elementos batistianos acantonados en Santo Domingo bajo el patrocinio del dictador Trujillo, entre otros actos de agresión. Sin embargo, muy pronto la CIA y el Presidente llegaron a la conclusión de que el único modo de «solucionar» el asunto de Cuba era sobre la base de asesinar a Fidel Castro o invadir la Isla.[v]

De este modo, desde diciembre de 1959 la CIA había concebido un programa de formación de un ejército de mercenarios cubanos, algunos de ellos criminales de la dictadura batistiana, para invadir el país. Este plan fue aprobado por el presidente Eisenhower en marzo de 1960. El 6 de julio del propio año el presidente estadounidense canceló la cuota cubana de azúcar y el 19 de octubre su administración declaró el «embargo» parcial al comercio, prohibiendo todas las exportaciones, excepto de alimentos y medicinas, aunque la guerra económica contra Cuba había comenzado mucho antes.[vi] Finalmente, el 3 de enero de 1961 el Gobierno norteamericano anunció el rompimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y el 16 de enero estableció las primeras restricciones a los viajes de los ciudadanos estadounidenses a la Isla.

De ahí en adelante, en los reducidos momentos en que Estados Unidos se planteó acercarse a Cuba con vista a explorar la posibilidad de una normalización de las relaciones, esa normalización fue siempre entendida desde la dominación, es decir que Cuba debía ceder terreno soberano en materia de política interna o externa para poder aspirar a normalizar los vínculos bilaterales con los Estados Unidos. Así fue durante las administraciones de Gerald Ford (1974-1977) y James Carter (1977-1981). Al propio tiempo, esto no implicó que Washington renunciara al cambio de régimen en Cuba por otras vías. La normalización era parte de la estrategia para socavar la Revolución desde dentro. Pero el cambio en la manera de enfocar la política ya era significativo, pues el resto de las administraciones no se habían apartado de la lógica de que había que cambiar primero el régimen para luego considerar la “normalización”.

Una verdadera normalización además de comprender relaciones diplomáticas plenas entre ambos países, debe materializarse en la eliminación de la clásica agresividad y prepotencia que ha caracterizado la política de los Estados Unidos hacia la Cuba revolucionaria; comenzando por el levantamiento de lo que ha sido su núcleo duro durante más de 50 años: el bloqueo económico, comercial y financiero. La normalización no implicaría en ese caso la ausencia de conflicto ideológico y de diferendo en determinadas esferas, sino la existencia de estos junto a los espacios de cooperación. En un escenario de normalización como este, los problemas se analizarían sobre la base del diálogo, la negociación y el respeto mutuo a la soberanía y los principios de ambos países, evitando la aplicación de medidas de corte agresivo de cualquier tipo. De esta manera, se excluirían la ejecución de medidas concretas, más allá de declaraciones simbólicas o expresiones de deseos ideológicos. Para la existencia de una normalización plena entre Cuba y los Estados Unidos, tendría que desaparecer definitivamente la esencia del conflicto: hegemonía versus soberanía. Al propio tiempo, deberá garantizarse un fuerte núcleo de cooperación, que termine prevaleciendo sobre las áreas de conflicto.

En ese difícil y complejo camino hacia la normalización, Cuba ha fijado su agenda de los puntos fundamentales que habría que resolver:

-Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.

-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo

-Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba

-Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.

-Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.

-Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.

-Restitución de los fondos congelados robados.

Un escenario de post bloqueo no bastaría para normalizar las relaciones Estados Unidos-Cuba. En mi opinión, cuando eso suceda se habrá dado un paso fundamental en el espinoso camino hacia un modelo de relación más civilizada, pero aun no podrá hablarse de normalización plena mientras permanezca ocupado ilegalmente parte del territorio cubano por una base naval estadounidense, lo cual mantiene comprometida la soberanía territorial y la seguridad nacional de la Isla. La presencia militar estadounidense en Guantánamo continúa siendo un tema muy sensible para los cubanos, una afrenta al orgullo nacional y una triste recordación no ya de la Guerra Fría, sino de los tiempos en que los cubanos sufrieron la aplicación del articulado de la Enmienda Platt. La base naval estadounidense en Guantánamo constituye un vestigio de aquella execrable enmienda.

Por otro lado, para una normalización efectiva de los vínculos bilaterales, la política de los Estados Unidos hacia Cuba no solo tendría que cambiar en los instrumentos, sino en los fines. ¿Cómo podría garantizarse esa normalización cuando aun Estados Unidos persiste en sus objetivos estratégicos de cambio de régimen en Cuba, los cuales se manifiestan a través del financiamiento millonario a grupos que atentan contra el orden interno y constitucional de la Isla, así como a Radio y Tv Martí? ¿Cómo hablar de normalización de las relaciones cuando gran parte de la estructura de hostilidad de Estados Unidos contra Cuba, aún se mantiene en pie?

Téngase en cuenta por otro lado, que incluso dentro de ese proceso de normalización, o de normalizaciones múltiples, en los espacios que más se ha avanzado o existe mayor cooperación y diálogo, aun no pueden hablarse de normalidad. Es cierto que Cuba y los Estados Unidos han restablecido relaciones diplomáticas, ¿pero cómo se puede sostener que ya existen relaciones normales en el plano diplomático, cuando al propio tiempo el gobierno de los Estados Unidos de forma abierta –y encubierta- continúa desarrollando programas para cambiar el régimen en la Isla, algo que ningún analista serio en ese país apoya y que se ha convertido en un negocio sucio que afecta cada vez más el bolsillo del contribuyente estadounidense? O piénsese en el terreno migratorio, uno de los campos en que más se han desarrollado conversaciones y alcanzado acuerdos. ¿Podrá decirse que ya existe una relación normal cuando se mantiene la Ley de Ajuste Cubano, el programa Parole que incita a médicos cubanos a desertar de sus misiones internacionalistas y la política de Pies secos, pies mojados, instrumentos que politizan el tema migratorio e impiden la existencia de una migración legal y ordenada de cubanos hacia los Estados Unidos? Todas estas contradicciones e incongruencias en la política de Washington hacia La Habana, entre el discurso y la realidad, afectan también el logro de la normalización en otro terreno muy importante por los impactos que tienen en el resto: el de la confianza mutua.

Cuba ha aceptado el desafío que representa el “nuevo enfoque” de la política de los Estados Unidos tratando de aprovechar con inteligencia las nuevas oportunidades que también se abren para una mejor relación entre ambos países y pueblos, así como para la economía cubana. Aunque muchos no lo ven de esa manera, la actitud de Cuba no deja de ser además de osada, una prueba de la confianza que existe sobre sus fortalezas internas, pues realmente son pocos los que abren las puertas de su casa al vecino –sobre todo a uno tan poderoso-, sabiendo que éste a la larga pretende incendiarla.

En su discurso en el Gran Teatro de La Habana, Alicia Alonso, Obama retomó una idea que había expresado con otras palabras en la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, en abril del 2015: “Estados Unidos no tiene ni la intención ni la capacidad de imponer cambios en Cuba, los cambios dependen del pueblo cubano. No vamos a imponer nuestro sistema político y económico, porque conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino, tener su propio modelo; pero al quitar el velo de la historia debo hablar claramente sobre las cosas en las que yo creo, las cosas que nosotros como estadounidenses creemos”.

Si este planteamiento fuera cierto, Cuba no tendría nada que objetar. Si se tratara solo de una cuestión de persuasión y de confrontación ideológica no habría nada que denunciar, pero esta es una de las idea que menos se sostiene de todo el discurso de Obama. En primer lugar, se contradice con otras declaraciones del presidente Obama y sus asesores más cercanos y, en segundo lugar, lo cual es más importante, no se corresponde con lo que está sucediendo en la práctica. Solo tres días después de la visita de Obama a Cuba, el Departamento de Estado anunció un programa de orientación de prácticas comunitarias por $ 753 989 pa­ra “jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana”. La administración Obama, según el Servicio de Investigaciones del Congreso –de enero de 2016- es la que más fondos públicos ha destinado a la subversión interna del sistema cubano en los últimos 20 años, unos 159, 3 millones de dólares entre 2009 y 2016.

Por otro lado, a pesar de todos los pronunciamientos de Obama contra el bloqueo y de los pasos que ha dado su administración en el camino hacia su desmantelamiento, aun la relación económica y comercial entre Cuba y los Estados Unidos está lejos de ser normal. Como ha declarado el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, esos pasos han sido positivos, pero limitados y con un una clara motivación política que discrimina al sector estatal de la economía cubana. Exceptuando el sector de las telecomunicaciones, las empresas estadounidenses siguen teniendo prohibido invertir en la Isla. Persisten las restricciones de exportación de los principales productos y servicios cubanos hacia el mercado estadounidense. La posibilidad de que Cuba utilice el dólar en las transacciones financieras –medida que aun no se ha puesto en práctica- no incluye a las transacciones financieras con bancos estadounidenses, ni que la Isla pueda tener cuentas de corresponsalía en los mismos. Las posibilidades de comercio entre Cuba y Estados Unidos continúan siendo unidireccionales, de los Estados Unidos hacia Cuba, pero no de Cuba hacia los Estados Unidos. ¿Acaso eso es normal? ¿Por qué Obama no ha agotado las amplias facultades ejecutivas que aun posee para convertir al bloqueo contra Cuba en una especie de cascarón vacío? ¿Hay una intención clara y sincera en los pasos que Washington ha dado en función del debilitamiento del bloqueo de buscar una normalidad de las relaciones entre ambos países?

Como ha expresado el abogado estadounidense Robert Muse: “Para que EEUU tenga relaciones normales con Cuba, debe hacer dos cosas: en primer lugar, eliminar las medidas punitivas impuestas a ese país; y en segundo lugar, extender a Cuba los beneficios de las naciones que están en paz. Un ejemplo de esto último es la concesión de igualdad de acceso a uno que otro mercado. Esto significa ir más allá de levantar la actual prohibición estadounidense de las importaciones cubanas y la prohibición sobre las exportaciones estadounidenses a Cuba. Esto requerirá que EEUU permita a Cuba –un miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) –el mismo acceso al mercado que extiende a los productos de otros países miembros de la OMC”.

Por lo tanto, prefiero caracterizar esta etapa que estamos viviendo de las relaciones Estados Unidos-Cuba, como de transición hacia una modelo de convivencia más civilizada entre contrarios, o de modus vivendi entre adversarios ideológicos. Algunos consideran incluso que resulta utópico pensar que Estados Unidos algún día tendrá una relación normal con Cuba, pues ese tipo de relación no lo tiene prácticamente con ningún país en el mundo, ni siquiera con sus aliados, al ser el hegemón regional y la superpotencia líder del capitalismo global. Pero como Fidel le dijera a dos enviados de Carter en conversaciones secretas sostenidas en La Habana, 1978: “Tal vez sea idealista de mi parte, pero nunca he aceptado las prerrogativas universales de los Estados Unidos. Nunca acepté y nunca aceptaré la existencia de leyes diferentes y reglas diferentes».

No obstante, como el camino hacia la “normalización” entre Cuba y los Estados Unidos no deja de ser también un viaje hacia lo ignoto, esa utopía resulta imprescindible para caminar.

Estamos listos para acompañarlos, pero respetando vuestra identidad, vuestro modelo, vuestra independencia. Para nosotros esos son principios esenciales”, expresó el presidente francésFrançoisHollande, cuando visitó Cuba en mayo de 2015. Por qué no soñar con escuchar algún día ese planteamiento de un presidente norteamericano. Y más importante que escucharlas, ver que esas palabras se corresponden con lo que sucede en la realidad. Solo llegado ese momento, podremos entonces sostener que hemos alcanzado la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

Notas

[i] Ernesto Limia, Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural, Casa Editorial Verde Olivo, 2014, p.276.

[ii] Atilio A. Borón, América Latina en la Geopolítica Imperial, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014, p.66.

[iii] Véase Elier Ramírez Cañedo, Estados Unidos contra la independencia de Cuba: otro rostro del Bicentenario, en: Cuba en el movimiento independentista nuestroamericano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012, pp.231-245.

[iv] Veáse Carlos Alzugaray, «La búsqueda de la verdad en el debate histórico: Acerca de una polémica sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos al principio de la Revolución», en: La Jiribilla, no. 411, La Habana, pp. 24-25.

[v] En un memorando fechado el 11 de diciembre de 1959, el jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA J. C. King dice textualmente: «Analizar minuciosamente la posibilidad de eliminar a Fidel Castro (…) Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno…». Reflexiones de Fidel Castro, La tiranía mundial. Los fundamentos de la máquina de matar, La Habana, 8 de julio de 2007.

[vi] Un documento desclasificado en los Estados Unidos, fechado el 26 de enero de 1960, donde se recoge la versión de una reunión entre el presidente Eisenhower, el secretario de Estado, Herter, el embajador estadounidense en La Habana, Philip Bonsal y otros funcionarios, señala: «El Presidente dijo que Castro empieza a parecer un loco. (…) Dijo que (…) deberíamos aplicar una cuarentena a Cuba. Si ellos (el pueblo cubano) tienen hambre, botarán a Castro. (…) Preguntó cómo Cuba podría vivir si no pudiera vender su azúcar». Véase, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado: «Girón. 40 años después», Conferencia de académicos y actores históricos cubanos y norteamericanos, La Habana, 22-24 de marzo de 2001. Materiales de Información, Carpeta #2, pp. 56-57.

Se han publicado 26 comentarios



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  • ITALIANO dijo:

    Bueno a mi entender según lo que leo todos los días las relaciones entre EUA-CUBA an abierto un camino muy grande a inversionistas de todo el mundo y a lanzado al turismo a un numero muy elevado de visitantes a nuestro país ,ahora no es tiempo de estar pensado lo que hizo EUA sino aprovechar el momento y aumentar la economía, dejemos de politizar y pensemos en nuestra cuba con un alto desarrollo y creo que vamos por buen camino, dentro de muy poco tiempo seremos la perla del caribe.

    • ernesto dijo:

      Italiano si hay que politizar porque las relaciones se establecen en base a la política de cada uno, la de nosotros no ha cambiado ni cambiará, es la política de la sobreanía y la autodeterminación y la de ellos es la de continuar pretendiendo nuestra dócil subordinación.

    • Hector Martinez dijo:

      “ahora no es tiempo de estar pensado lo que hizo EUA…dejemps de politizar…seremos la perla del caribe..” Tantas frases mezcladas de un oportunismo, ignorancia, sueños vendidos desde el norte, en fin, la rendición al imperio no puede tener mas signo de victoria sin lucha que la opinión de ITALIANO. Lástima por sus ideas. Lo único bueno en ello es que no son las ideas dominantes en Cuba.

  • qbaneando. dijo:

    que significa… la aceptación de las diferencias y el hecho de asumirlas como un reto mutuo para la convivencia en paz en primer lugar!?

  • novo dijo:

    Querido Elier Ramírez Cañedo, las relaciones NUNCA serán normales. La aspiración de apropiación de la isla por la clase política estadounidense es GENÉTICO.

  • HLG dijo:

    Yo lo veo como un proceso que va avanzando con sus características muy particulares. Pasos lentos, pero seguros. y coincido con el planteamiento del italiano. Si se decidió establecer relaciones hay que cambiar un poco predisposiciones al pensar que las cosas no van a ser para bien. Es verdad que el pasado fué bastante agresivo para con muestra isla y el presente le esta dando tanto a ellos como a nosotros la oportunidad de hacerlo todo mejor. Ese debe ser el sentir de las nuevas generaciones

  • Loco dijo:

    Hasta ahora según dicen se ha avanzado algo en las relaciones de EEUU y Cuba. Todos hablan de que las relaciones no va a ser normales y eso tiene un poco de todo, no veo porqué no van a ser normales dichas relaciones si: por parte de los EEUU ellos tienen relaciones normales con China y este es un país socialista y su partido principal el Comunista y sin embargo no existen problemas como los de nosotros. Por la parte nuestra se habla de no olvidar el pasado y concuerdo en eso, la historia es la raíz de un pueblo y el desconocimiento u olvido de la misma conlleva a errores irreparables en la ideología de cualquier país, pero pienso que no debemos poner hechos ocurridos en el transcurso de la historia como obstáculos, si no como deberían quedar los españoles entonces, porque ellos nos colonizaron e hicieron las mayores atrocidades del mundo en nuestra isla y sinenargo tenemos las mejores relaciones e incluso nos adecuaron la deuda. Yo pienso que las relaciones que si se debería romper cuanto antes es la del gobierno de los EEUU con la mafia anticubana que son los que verdaderamente tienen interés sobre Cuba y presionan con sus recursos al mayor Imperio de la Tierra, se visten de salvadores del pueblo cubano y resulta que todas sus leyes y acciones van dirigidas contra el pueblo que a la corta o a la larga y durante la historia es quien mas a perdido y sufrido y si no se ponen de acuerdo seguirá padeciendo. Yo tengo un niño de 3 años y me gustaría que para el todo esto fuese un cuento que yo le haga cuando sea mas grande. Si por mi fuera ese cuento tuviera un final feliz.

  • Dinardo Suárez Rojas dijo:

    “Estamos listos para acompañarlos, pero respetando vuestra identidad, vuestro modelo, vuestra independencia. Para nosotros esos son principios esenciales”, expresó el presidente francésFrançoisHollande, cuando visitó Cuba en mayo de 2015. Por qué no soñar con escuchar algún día ese planteamiento de un presidente norteamericano. Y más importante que escucharlas, ver que esas palabras se corresponden con lo que sucede en la realidad. Solo llegado ese momento, podremos entonces sostener que hemos alcanzado la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
    Aquí está la clave del artículo.
    Hasta la victoria siempre.
    Dinardo

  • c d m c dijo:

    veo el articulo muy bueno, esa es la realidad historica inogetable, y entiendo tambien que es correcto lo que expresa ITALIANO, y en tal sentido es muy importante el trabajo politico e ideologico sistematico interno, sabemos lo que tenemos que hacer, y debemos , por el bien de nuestro pueblo, aprovechar todo para salir adelante, sin lacerar, ni con una arruga en el pensamiento ,nuestros principios.

  • Barbaro Yasel dijo:

    Excelente artículo, contextualiza el momento histórico en que se encuentra Cuba frente a los EE.UU:

  • hectorl dijo:

    Excelente articulo, las apetencias de Estados Unidos contra Cuba son historicas y datan desde las fechas aparecidas en el articulo, esa es la historia y no lo puede negar nadie. Ahora, relaciones normales con los Estados Unidos significa que aunque se llegue a relaciones plenas: comerciales, economicas y financieras, tendremos siempre el diferendo ideologico con sus consecuencias.

  • Juan Manresa dijo:

    Buen artículo con enfóque histórico y de futuro. La mesa esta servida, sólo esperamos que los EUA cumplan con nuestros justos reclamos para normalizar las relaciones.

  • juan carlos corcho vergara dijo:

    Estimado Elier Ramírez Cañedo, muy buen artículo, para todas las edades, para todos los niveles e incluso para todas las posiciones ideológicas, mas claro ni el agua. ´´Por lo tanto, prefiero caracterizar esta etapa que estamos viviendo de las relaciones Estados Unidos-Cuba, como de transición hacia una modelo de convivencia más civilizada entre contrarios, o de modus vivendi entre adversarios ideológicos. Algunos consideran incluso que resulta utópico pensar que Estados Unidos algún día tendrá una relación normal con Cuba, pues ese tipo de relación no lo tiene prácticamente con ningún país en el mundo, ni siquiera con sus aliados, al ser el hegemón regional y la superpotencia líder del capitalismo global. Pero como Fidel le dijera a dos enviados de Carter en conversaciones secretas sostenidas en La Habana, 1978: “Tal vez sea idealista de mi parte, pero nunca he aceptado las prerrogativas universales de los Estados Unidos. Nunca acepté y nunca aceptaré la existencia de leyes diferentes y reglas diferentes».
    No obstante, como el camino hacia la “normalización” entre Cuba y los Estados Unidos no deja de ser también un viaje hacia lo ignoto, esa utopía resulta imprescindible para caminar.
    “Estamos listos para acompañarlos, pero respetando vuestra identidad, vuestro modelo, vuestra independencia. Para nosotros esos son principios esenciales”, expresó el presidente francésFrançoisHollande, cuando visitó Cuba en mayo de 2015. Por qué no soñar con escuchar algún día ese planteamiento de un presidente norteamericano. Y más importante que escucharlas, ver que esas palabras se corresponden con lo que sucede en la realidad. Solo llegado ese momento, podremos entonces sostener que hemos alcanzado la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos´´.

  • ernesto dijo:

    EL problema es que nosotros entendemos por normal una relación de mutuo respeto a la soberanía y para ellos lo normal es una relación de subordinación. Nosotros nunca cambiaremos lo que para nosotros es normal y la definición de ellos cambiará cuando dejen de existir sobre la faz de la tierra los EEUU como imperio.

  • la loca dijo:

    para mi normalizar relaciones es que de una vez y por todas se acabe el bloqueo todo lo demas esta muy lindo pero hasta que no se llegue a eso nunca seran normales

  • aida dijo:

    Ojalá que al menos se resuelvan los apectos fundamentales de la Agenda de Cuba; porque los Estados Unidos no tienen relaciones normales con ningún país; solo se trata de conspiración y sometimiento de los demás a sus intereses.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Como otros foristas considero que hablar de normalización es algo que tiende a confundir, aunque esta es la nomenclatura utilizada por ambos gobiernos. Hay que construir unas relaciones lo más ganar-ganar posible. Hay cosas que nosotros no queremos ni debemos perder, al igual que ellos. Opino que debemos actuar con inteligencia, creatividad y firmeza en los principios. Es caminar sobre una cuerda floja, es debatirse entre el pragmatismo y la sagacidad. Admiro la participación de Josefina Vidal porque sabe cuándo acudir a la política y cuándo centrarse en los acuerdos y las llamadas hojas de ruta. Esperemos que se dice en la conferencia de prensa de hoy.
    Para Elier mi respeto y aprecio.

  • David dijo:

    Los años de revolución han servido la mesa para la “penetracion ideológica” aunque parezca contradictorio. El gobierno revolucionario envía a su pueblo al exilio por las razones que sean, y los otros cabrones se trazan como estrategia de poseción a largo plaz recibir a todos sus vecinos y darle estatus legal preferenciado. En conclusión estamos en un escenario en el cual más del 30% de la población cubana (incluido los hijos de cubanos) será ciudadano de país vecino. La mesa está servida, porque el principal deseo de poseción ha calado indisolublemente en el ADN del pueblo cubano, aunque el gobierno en el poder intente lo contrario.

  • scrdmgl dijo:

    Los EEUU y Cuba pueden mantener reuniones hasta el dia del juicio final y jamas se podra lograr un acuerdo que contemple los intereses Cubanos y su soberania.
    Si tal cosa sucede, sera debido a una capitulacion por parte de cuba provicada por un embargo de cinco decadas que la ha herido mortalmente hasta este momento.
    La meta basica de EEUU no ha cambiado ni va a cambiar y Obama claramente y mezclado con frases y reclamos de buenas intenciones lo dijo claramente; si el pueblo Cubano entiende o escucho un mensaje diferente que se ajusta a sus necesidades, nada lo puede impedir pero es una ilusion y una fantasia.
    Como alguien puede esperar reciprocidad y equilibrio por parte de un pais que posee mil bases en el mundo entero y esta cercando a Rusia en sus fronteras arriesgando una tercera guerra mundial que destruiria el planeta. Es esta realidad una fantasia? o son alegaciones? Es mas, aunque parezca mentira, si el bloqueo desaparece, puede comenzar el proceso de cambio que destruya toda la lucha de tanto tiempo por ser un pais independiente. Como lamentablemente las necesidades economicas y estructurale Cubanas no cambian y exigen solucion, se deben aumentar los lazos y relaciones con el resto del mundo en un intercambio de interes mutuo que jamas va a existir con EEUU.
    Cuando en conferencia de prensa se califica de positivo el intercambio no es otra cosa que una farsa diplomatica de conveniencia para Cuba que no refleja la realidad.
    El pueblo Cubano puede pensar y creer lo que se le antoje, pero nada va a cambiar pues es imposible salvo que Cuba se entregue a la voluntad de su nuevo “socio” diplomatico.
    Querer compara a la mayor economia del mundo (China) con EEUU en sus relaciones, es incompatible, pues China mantiene por su importancia, una posicion de fuerza y no de debilidad como en el caso de Cuba. Ni hablar de su poderio militar y nuclear.
    China no es Cuba. Cuando desaparezca el bloqueo y visitantes Americanos puedan llegar a Cuba sin restricciones, el pais se va a llenar de colaboradores de cambio de regimen que tendran rienda suelta para integrar el equipo de Yoani Sanchez y sus secuaces.
    Algo que hoy dia no pueden hacer abiertamente. Son estas reflexiones derrotistas o negativas? en absoluto que no, pero muy reales y evidentes.
    Como alguien puede acusar a Cuba de falta de derechos humanos o de falta de “democracia” cuando un ser malefico y traidor como esa mujer y tantos otros, pueden seguir conspirando para destruir su propio pais?
    Alguien piensa por ventura que han olvidado la humillacion de Playa Giron y el haber sobrevivido Cuba por cinco decadas como pais independiente? que ilusion sangrienta.
    Aun terminado el bloqueo, cerrada la base de Guantanamo y devuelta su posesion a su legitimo pais, nada va a cambiar pues la meta del imperio es otra. Miren a Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc., etc. el proceso no para hasta que se derrumbe el coloso economicamente lo cual puede ocurrir en cualquier momento.
    Mientras tanto algo cambia, y todo sigue como esta.

    • Juana dijo:

      Se te olvido lo del Indio Hatuey, la toma de La Habana por los Ingleses, la muerte de Pepe Antonio y la conspiracion de los Rayos y Soles de Bolivar ademas de lo de la conspiracion de Aponte

  • Raisa Hernàndez Valdivia dijo:

    Bello Artìculo muy Bueno, muy Real, muy Exacto. Y estoy completamente de acuerdo con lo que dicen Ernesto y Novo, con los EEUU nunca podremos tener relaciones Normales, pues la Polìtica de este paìs siempre ha sido la de Subordinaciòn a su paìs. Y como dice Novo eso es Genetico en ellos. Lo que no logran entender que todo eso se acabò a partir Enero de 1959 cuando triunfò la Revoluciòn Cubana y los Cubanos Dignos Nunca dejaremos que ellos impongan su Polìtica, que como dice el Artìculo ha sido desde la Enmienda Platt de Subordinaciòn y Dominaciòn. Somos Libres y Soberanos y esto los Cubanos no lo podemos perder, despuès de haber llegado a esta Cima. Y lo que pretenden desde el inicio de las Relacionesy con la Visita de Obama al paìs y hacièndose el Simpaticòn y el que està “A la Mano”, es subvertir nuestra Sociedad llenàndole los Ojos con la Sociedad de Consumo. Debemos estar alertas y no permitir que nos quieran imponer su Bota Sucia y Sangrienta una vez mas en nuestro paìs. “VIVA CUBA LIBRE E INDEPENDIENTE” “VIVAN FIDEL Y RAUL”

  • Julio dijo:

    Es interesante que se reitere el complicado asunto de la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Pero, lo esencial está en la efectividad de nuestra política interna. Hay que pasar a una etapa sin precedentes en la historia de la Revolución en el enfrentamiento al burocratismo, la ineficiencia y las manifestaciones de corrupción para aprovechar las oportunidades que en materia de intercambio se le ofrecen a Cuba a partir de una eficaz política exterior del Estado. Hay que interpretar, como lo exige el contexto, lo reflejado en el informe al VII Congreso con respecto a las políticas subversivas y cito ¨el mejor antídoto contra las políticas de subversión consiste en trabajar con integralidad y sin improvisación, hacer bien las cosas, mejorar la calidad en los servicios a la población, no dejar acumular problemas, reforzar el conocimiento de la historia de Cuba, la identidad y cultura nacionales, enaltecer el orgullo de ser cubano y propagar en el país un ambiente de legalidad, defensa del patrimonio público, de respeto a la dignidad de las personas, los valores y la disciplina social¨ Del mejor antídoto pudieran efectuarse eventos con sus correspondientes ponencias, discutirlo en los colectivos y hasta ponerlo en los murales, pero, lo impostergable es evaluarlo con la capacidad crítica necesaria en cada colectivo laboral respetando los puntos de vistas que se manifiesten por muy complejos que sean para persuadir y consensuar su implementación. Así es como debemos contribuir a la normalización de las relaciones.

  • Cubano 100% dijo:

    Felicidades al escritor del Artículo, extenso pero directo. No a negociar nuestros principios, libertad sin ceder nada, queremos lo que nos pertenece. Viva Fidel

Se han publicado 26 comentarios



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Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”. En Twitter: @islainsumisa

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