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Sobre las lecciones de Obama ante la sociedad civil cubana

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La intervención del presidente Obama ante una representación de la sociedad civil cubana, especialmente seleccionada e invitada, que vimos por televisión, es una joya de orfebrería política, que debería estudiarse en las facultades de comunicación y las escuelas del Partido. Sus frases no parecen haber sido bordadas por expertos y hábilmente leídas en un teleprompter, sino estar saliendo de su corazón. Esta pieza de oratoria, su puesta en escena y su perfecta interpretación la hacen parecer realmente una conversación, no un documento cargado de tesis de principio a fin.

Comento algunas de estas tesis y su brillante manejo discursivo, a partir de la lógica con que el Presidente ha construido la visión de nuestra realidad y la de Estados Unidos, así como de su tono directo. Mis modestos comentarios no pretenden ser el espejo de la sociedad civil cubana, sino apenas una reflexión crítica sobre el sentido común, el de Obama y el de esa sociedad, reconociéndola en su heterogeneidad, vibrante y politizada, no satisfecha con monólogos, por muy bien armados y carismáticos, sino con el diálogo real entre una diversidad de ciudadanos, ya que son mucho más que dos. Lo hago en un espíritu de debate, no solo por la invitación del presidente Obama a una discusión que “es buena y saludable”, sino porque ese debate se ha legitimado entre nosotros desde hace tiempo, como parte de una libertad de expresión que la sociedad civil se ha ganado por sí misma, más allá de estridencias y chancleteo, sin esperar dones de lo alto o de benefactores poderosos de afuera.

1. “Debemos dejarlo todo atrás.”

Desde su primer discurso, en la Cumbre de Puerto España (2009), el presidente Obama ha insistido en no ser responsable de la guerra que EE.UU. ha mantenido contra Cuba, porque todo eso pasó “antes de nacer” él. Con ese giro personal, soslaya lidiar con el legado en el uso de la fuerza de EE.UU. hacia Cuba en los últimos 150 años. Hoy nos dice que su mensaje es “un saludo de paz”, y que mejor sellamos ese pasado. Siempre que se trate de mirar adelante, hagámoslo. Sin embargo, a renglón seguido de este introito con rosa blanca, le pasa la cuenta a la revolución por el dolor y el sufrimiento del pueblo cubano, y despacha ese periodo como “una aberración” en la historia de las relaciones bilaterales.

Si en lugar de dejar atrás el pasado, queremos reexaminarlo de manera ecuánime, y verlo en toda su complejidad, sin espejuelos ideológicos ni frases diplomáticas, no ayuda evocarlo como si fuera The Pérez Family, aquella película con Alfred Molina y Marisa Tomei. La normalización se inicia del lado de EE.UU., no por su infinita benevolencia, sino porque es en sus manos donde ha estado la decisión de cambiar las cosas. Mirándola de cerca, la recapacitación de Obama y su desacuerdo con la política de EE.UU. durante todo ese mismo periodo “aberrante” consiste en que “no estaba funcionando”, porque no logró su objetivo: derrocar el socialismo cubano por la fuerza y el aislamiento. Su mérito consiste en haberlo declarado desde Puerto España, y proclamar ahora “el coraje de reconocerlo”, aunque se trate de una política que el resto del mundo comparte hace más de veinte años.

En ese discurso caracterizado por la franqueza, sin embargo, no dice ni una sola vez que además de errónea, esa política fue contraproducente, porque no solo atropelló el bienestar del pueblo y la soberanía cubanas, sino impuso la necesidad de armarse hasta los dientes, y condujo a la maldita situación de una fortaleza sitiada, y de un estado de seguridad nacional cuyas consecuencias económicas y políticas aún estamos pagando. No es posible desconocer que ese ciudadano norteamericano elocuente y sin pelos en la lengua, que reclama decirnos lo que piensa, es también el Presidente de los EE.UU. Con esa misma franqueza, podría haberle entrado al tema con la manga al codo, reconociendo el papel del Estado norteamericano no solo en los costos del pueblo, sino en nuestros problemas actuales, y dándonos un ejemplo de voluntad para decirlo todo, sin cortapisas, si queremos llegar realmente al fondo de las cosas, ahora mismo y en el futuro.

2. “Gracias a las virtudes de un sistema democrático y respetuoso de la libertad de los individuos, EE.UU. es el país de las oportunidades, donde el hijo de un inmigrante africano y una blanca madre soltera pudo llegar a ser presidente”.

Este notable discurso nos conduce a menudo por caminos clásicos como el del sueño americano, con una maestría narrativa propia de Steven Spielberg, que habría envidiado entre nosotros el gran Félix B. Caignet. Aunque se niega, con razón, a quedar atrapado por la historia, Obama termina dándonos su propio relato de las cosas que han pasado no solo aquí, sino allá. En una de sus tesis centrales, afirma que la justicia social alcanzada por ellos se debe precisamente al sistema democrático adoptado por los padres fundadores.

El año próximo se cumplen 150 años del fin de la Guerra civil, que dividió el Norte y el Sur de esa gran nación, en el enfrentamiento más terrible, en términos materiales y humanos, que hayan sufrido los EE.UU., sumando todas las guerras en que ha participado. Si la democracia hubiera bastado para resolver el problema de la esclavitud, no hubiera sido necesaria aquella guerra atroz, provocada por el alzamiento de la tercera parte del país en contra del poder legítimo, democráticamente electo, y que costó 750 mil muertos, medio millón de heridos, 40% del Sur destruido, propiedades perdidas para siempre por los sureños derrotados, un presidente Lincoln vilipendiado y finalmente asesinado, solo para abolirla.

Un siglo después de esa terrible Guerra civil, al lado de la cual nuestra revolución, con todos sus costos humanos y familiares es un paseo por el campo, todavía la mamá de Obama tuvo que irse con su familia a criarlo en un estado tan próximo como Hawai, donde su hijo mulato pudo crecer rodeado de menos discriminación rampante que en los EE.UU. continentales –como él mismo nos recuerda en su discurso–. Todavía hoy, como demuestran historiadores y sociólogos norteamericanos, las heridas de aquella conflagración no han cerrado del todo, y las causas estructurales de la desigualdad racial y la violencia asociada no logran rebasarse. Si Martin Luther King Jr. y muchos norteamericanos, de todos los colores, así como nosotros en Cuba, celebramos el triunfo de un candidato negro en las elecciones de 2008, también sabemos que con eso no basta para que un sistema político se haga más democrático –ni allá ni en ninguna parte.

En cuanto al pluralismo del sistema, suena como un wishful thinking, o una buena idea, que un candidato socialdemócrata hiciera campaña y llegara hasta el final con alguna visibilidad, como una tercera vía en el marco de hierro bipartidista de los EE.UU., en lugar de verse forzado a un Partido Demócrata que abomina, para tener algún chance de participar, en ese bicentenario sistema político estadounidense, al cual José Martí le dedicó cientos de páginas, que leemos poco y conocemos menos de lo que deberíamos.

3. “El socialismo tiene sus cosas buenas, como la salud y la educación (aunque le falta los derechos ciudadanos y las libertades que tienen los EE.UU.)”.

Gracias. Pero es que eso de la salud y la educación lo dice todo el mundo. En rigor, la cuestión de contrastar los atributos de nuestros dos sistemas requiere ponerlos en un contexto mayor. Antes de compararlo con Cuba, habría que poner al sistema norteamericano al lado de otras economías de mercado y democracias liberales del mundo. ¿Alguien más tiene uno igual? Lo que hay que explicar es por qué esa democracia basada en valores universales, donde todo se alcanza, no ha podido conseguir un sistema nacional de salud, ni siquiera uno tan incompleto como el proyecto original del Obamacare. ¿Cómo se explica que la educación pública, que no es un invento comunista, ha funcionado en muchos países europeos, mientras en EE.UU. tiene índices tan pobres?

A propósito de la medida del socialismo cubano, me pregunto si esta se contiene en dos servicios públicos gratuitos, como salud y educación, igual que tienen los canadienses y los finlandeses. Ya sé que muchos cubanos piensan así. Desde mi punto de vista, sin embargo, el mayor logro del socialismo cubano (incluyendo no solo al gobierno, sino a todos los cubanos que lo hacen posible) ha sido la reivindicación del sentido de la dignidad de las personas y la práctica de la justicia social, al margen de su origen de clase, su color o su género. Eso explica, por cierto, que los cubanos estemos alarmados hoy ante el crecimiento de la desigualdad y la pobreza, y no la aceptemos como un hecho natural, sino como la erosión de una condición ciudadana fundamental. ¿O es que el costo del retroceso de los perdedores se equilibra con la prosperidad de los ganadores, y la mayor polarización social es el costo fijo de una mayor libertad? ¿Se resuelve con impuestos y un supuesto efecto de derrame hacia abajo? ¿Dónde es que pasa eso? Cuando digo igualdad –no uniformidad ni igualitarismo– me refiero a a la práctica real de ese derecho, no a la letra de una constitución.

Los cubanos debemos recordar que nuestro huésped, el Dr. Barack Obama, es graduado de la Escuela de Derecho de Harvard, y enseñó en la Universidad de Chicago esa materia, Derecho constitucional, antes de ser organizador comunitario en esa ciudad, y luego político local, así que tiene plena conciencia de lo que estamos tratando. Una cosa es la ley y las instituciones del sistema, y otra la justicia social. Decir que la práctica de esa justicia en Cuba consiste en “el papel y los derechos del Estado”, en oposición a los del individuo, revela, en el mejor caso, ignorancia, y en el peor, mala fe. Tratándose de él, seguramente se trata solo de lo primero.

Claro que tenemos mucho que avanzar en materia de derechos ciudadanos efectivos, refuerzo de la ley, empoderamiento y representación de todos los grupos sociales, y no solo de nuestros emprendedores privados, en el camino hacia una democracia ciudadana plena. Hacerlo sobre la base de nuestra propia cultura política, y tomando en cuenta otras experiencias de descentralización y participación local en América Latina, más que las de nuestros amigos asiáticos, es una tarea que no se debe dejar para más adelante. Con sincera admiración hacia los luchadores por los derechos civiles en EE.UU., decenas de ellos asesinados por la ultraderecha y acosados por el FBI, nuestro horizonte de derechos ciudadanos queda mucho más allá.

4. “El cambio en Cuba es cosa de los cubanos”.

Naturalmente, todos aplaudimos. Pero en ese mismo párrafo, el Presidente toma cartas en el asunto, para defender los derechos de “sus cubanos”, es decir, los exiliados de Miami y los disidentes en Cuba, precisamente aquellos que se reconocen como aliados de EE.UU. Aunque sabemos que la mayoría de los emigrados de los años 80, 90 y actuales, no se han ido por las mismas razones políticas que los emigrados en los 60 y 70, sino económicas y familiares; aunque los que se han ido desde 1994-1995 no son considerados refugiados políticos por la ley norteamericana, sino simplemente inmigrantes; que 300 mil de ellos visitan Cuba pacíficamente cada año; que esos inmigrantes más recientes representan la mitad de todos los cubanos residentes en EE.UU., y son los que mandan 1,7 mil millones de dólares a sus parientes en la isla, con los que mantienen estrechos vínculos, pues no se fueron peleados; que la mitad del resto nacieron en EE.UU., y por tanto tampoco son refugiados políticos, e incluso visitan la isla con pasaporte norteamericano, el presidente Obama habla de dos millones de “exiliados” cubanos, con los cuales él promueve algo llamado la “reconciliación”. ¿Será posible que tampoco sepa del creciente número de los repatriados, desde la ley migratoria de enero de 2013? ¿De los cubano-americanos que no hacen negocios con Cuba porque la ley del bloqueo se los impide? Y si no es así, entonces, ¿entre quiénes es la “reconciliación” por la que aboga? ¿Serán los políticos del lobby archiconservador cubano-americano, opuesto a la normalización? ¿Sus aliados en Cuba? ¿Los batistianos sobrevivientes?

Cuando él habla, por cierto, de nuestras relaciones, las de todos los cubanos de Cuba con los norteamericanos, dice que somos exactamente “dos hermanos de la misma sangre” que nos hemos visto “separados por muchos años” debido a la fatalidad de esta “aberración” que tenemos aquí. Dicho sea en honor a la verdad, desde hace más de un siglo, los cubanos hemos sido vistos (y para muchos seguimos siéndolo), como una raza inferior, porque somos un pueblo de color, nada de consaguinidad. En cuanto a nuestro código genético compartido con afronorteamericanos y latinos, sería conveniente que sus asesores le contaran al presidente que a esos cubanos exiliados de Miami , donde no abundan los negros, pero sí el racismo rampante de la clase alta cubana, no les gusta que los llamen latinos, porque se sienten superiores –como bien saben los demás latinos y negros norteamericanos–. Esos exiliados de pura cepa le hicieron un acto de repudio al mismísimo Nelson Mandela, cuando visitó los EE.UU., y quiso ir a Miami; y suelen llamarle al presidente Obama, desde que fue elegido, “el negrito de la Caridad” (lo que no es exactamente un trato cariñoso, aunque lo parezca). Ahora que ha hecho todo esto con Cuba, lo llaman simplemente “el traidor”. Seguramente él entiende por qué no nos es fácil reconciliarnos con ellos.

5. “La normalización con EE.UU. está abriendo las puertas de los cambios en Cuba”.

Según este diagnóstico, aquí no ha estado pasando nada en estos últimos años. O sea, el gobierno cubano “se ha abierto al mundo” gracias al 17 de diciembre de 2014; y le falta todavía descubrir que la mayor riqueza de este país es su capital humano. Con todo respeto por el sector privado que tenemos, imaginar que nuestro potencial de desarrollo e inventiva se cifra en rentar habitaciones, fundar paladares, y mantener rodando los almendrones es ignorar a nuestro mayor capital humano, formado por lo que hacen nuestros médicos, profesores universitarios, artistas, agricultores, científicos, profesionales. Olvidar que los periodistas, oficiales de las instituciones armadas, diplomáticos, maestros primarios y secundarios, dirigentes, muchos de ellos jóvenes y bien preparados, son parte principal de la riqueza de la nación, aunque no sean ni vayan a convertirse en “sector privado”. No hay que confundir a la sociedad civil con los negocios. ¿O alguien piensa que estos barberos y dueñas de pequeños negocios tan justamente celebrados estos días han brotado en las calles por generación espontánea, en vez de haber sido creados por la ley cubana, y mantenerse ligados a las instituciones locales, con las que colaboran?

Esta visión excluyente privado-estatal parece acompañar la imagen de un país que se representa como paralizado, donde nada cambia, y no lo hará hasta que los cubanos no conozcan otros puntos de vista diferentes a los prevalecientes, gracias a una comunicación con el mundo exterior, de la que carecen. Cuando tengan una conexión ADSL en sus casas, y descubran internet, despertarán, como cuando la princesa fue besada por el príncipe. Mientras, seguirán en otro mundo, sin ninguna modalidad de acceso a internet, ni correo electrónico ni celulares. No es ni siquiera el vaso medio vacío, sino la idea de que no hay vaso alguno.

Finalmente, en el espejo del discurso del Presidente no se refleja nada parecido a un programa de reformas en curso, ni una sociedad cubana capaz de debatir sus problemas públicamente. Claro que la normalización puede ser un factor favorable a ese cambio; aunque también un factor negativo. De lado de allá, depende de la capacidad de la política norteamericana en tratar a Cuba como a otros países con los que colabora, a pesar de diferencias y problemas internos. Los casos de China y Vietnam, evocados en el discurso del día de San Lázaro, podrían ser una pauta constructiva a seguir. Del lado de acá, depende de la capacidad de nuestra política para evitar adherencias ideológicas, como las que ocurren cada vez que EE.UU. decide favorecer a un sector, trátese de internet, los trabajadores del sector no estatal o los jóvenes. Para decirlo como Nitza Villapol, ahora que la política con EE.UU. es la tarea de muchos, habría que aprender a cocinarla en una olla de teflón, donde las cosas no se le peguen, o se amarguen sin necesidad.

La milimetrada puesta en escena de Obama durante toda la visita, cuyo punto culminante, en términos dramatúrgicos, fue el discurso ante la sociedad civil, el 22 de marzo, se anticipaba en el blog del Departamento de Estado, titulado Engaging the Cuban People, cuatro días antes, por su encargado, el Vice Asesor de Seguridad Nacional para Comunicaciones y Discursos Estratégicos, Ben Rodhes.

En su discurso, el presidente Obama reconoció afinidades culturales cubanas con los EEUU en el béisbol, el cha-cha-cha, los “valores familiares”. También llamó la atención sobre las capacidades de los cubanos, especialmente los jóvenes, para funcionar en el contexto de la cultura de mercado de EE.UU. A lo largo de este documento hizo exhibición de familiaridad con lo cubano, y su cultura popular.

No estoy seguro de que los asesores de Obama entiendan que la familiaridad cubana con lo norteamericano no es solo una razón para apreciar sus productos y sentido del espectáculo, sino una capacidad para entender sus usos y manejos. En efecto, sin haber puesto nunca antes los pies en la isla ni haberse criado con cubanos, en su discurso del día de San Lázaro de 2014, dijo “No es fácil” en español; cuando aterrizó en La Habana y en su conversación telefónica con Pánfilo, sin venir mucho al caso, suelta “Qué bolá”, igual que cuando el Air Force One toca suelo cubano; fue capaz de citar a José Martí una y otra vez (ninguna de ellas hablando de EE.UU.). El empaquetamiento cultural del mensaje no parece haberse ahorrado nada, ni a la Ermita de la Caridad de Miami.

Según este guion, la reunión procuraba demostrar su apoyo a “los valores y derechos humanos universales, incluyendo el respeto por el derecho a la libertad de expresión y reunión.” Y su “profundo desacuerdo con el Gobierno cubano” en torno a estos temas, y su creencia en que el encuentro pone a EE.UU. en posición mejor para suscitar estas diferencias directamente con el gobierno cubano, y seguir escuchando a la sociedad civil.” Finalmente, “este guion anuncia que sus planteamientos subrayarán el continuo espíritu de Amistad, y proyectarán su visión sobre el futuro de la relación entre los dos países”. En resumen, una de cal y otra de arena, como era de esperar.

Me gustó ver a Raúl, desde su balcón, sonriendo después de escuchar la tirada de Obama, saludando y haciéndoles señas a los asistentes, en lugar de asumir una expresión adusta o contrariada. Unas horas después, con un elegante saco azul de sport, acompañó a un presidente Obama en mangas de camisa, en los primeros innings de un juego de pelota, que perdimos sin remedio. Sportmanship es una vieja palabra, que puede resumir de manera muy simple el nuevo estilo que demandan las relaciones políticas entre Cuba y los EE.UU.

A mi juicio, los cubanos tenemos mucho camino por delante en materia de fortalecimiento de prácticas de participación y de democracia ciudadanas, no meramente multipartidistas. Y más vale que tomemos ese toro por los cuernos, en lugar de asumir la postura vergonzante de que a nuestro socialismo lo único que le falta es eficiencia económica y recuperación de bienestar social, de manera que no hay que tocar el funcionamiento del sistema político, los medios de comunicación, el papel de los sindicatos y las organizaciones sociales, el propio Partido Comunista y el poder omnímodo de la burocracia –eso que Rául llama “la vieja mentalidad” –. No basta con citarlo a él, hay que llevar ese guion, que no es precisamente el de un espectáculo, a una nueva puesta en escena, a la altura que piden los tiempos y la gente.

En cuanto al significado de la visita para los cubanos, esta cumplió su cometido, más allá de la escena, pues permitió que ambos presidentes conversaran directamente sobre los próximos diez meses acerca de nuestros intereses comunes, la etapa decisiva en la construcción de ese puente que la próxima administración debe encontrar tan avanzado como para que sea demasiado costoso dinamitarlo.

Irónicamente, cuando Barack Hussein Obama salga del cargo como presidente # 44 de EE.UU., adonde llegó ocho años antes envuelto en las mayores esperanzas de las últimas décadas, entre su puñado de realizaciones estará la normalización con Cuba. Quizás dentro de unos años no se recuerden las frases bordadas por su talentoso equipo de especialistas en comunicación, ni lo que dicen sobre nosotros y ellos. Pero muchos cubanos y norteamericanos no olvidaremos su mensaje de paz, y muy especialmente, su determinación como primer presidente, después de tantos años de guerra, en atravesar este camino distante y cercano, para hacernos la visita en La Habana.

Se han publicado 56 comentarios



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  • Pueblo y Gente dijo:

    EXISTE UNA VERDAD PARA CADA PUEBLO Y SU LIBERTAD EN SER MEJORES QUE NUNCA ; MAS TENER ESE COMPROMISO CON LA HUMANIDAD.

    …solo así nuestro camino para todo Pueblo y Gente se hace al andar para poder llegar; si en cada consciencia, ejemplo y ese espíritu de nuestra propia razón humana se convierte en esa verdad divina que abrazando con Amor , Fe y Esperanza hay Futuro mejor en este Mundo tan desigual; reflexionemos todos lo que mirando de frente y alzando cada brazo con mano franca y valiente se resiste para no arrodillar ni vender cada Valor y Principio que nos viene de una entraña para tener la buena estirpe, esa nace , se desarrolla y muere unido a quien lo emana para cada voluntad de los demás; porque habrá que continuar hasta llegar y quien mejor que todos los Hombres; Mujeres; Juventud; Veteranos y Amigos de aquí y de allá para saberlo emancipar en las Nuevas Generaciones, si para un Hombre Nuevo y esas Batallas de las Ideas; que jamas renunciaremos y se hacen vivas en cada corazón abierto que levanta cada Alma y su Ser por un Bien para vencer cada Mal que nos azota en Tiempos, Historias y Verdades, solo nuestro camino a la mejor convivencia, concordia; bienestar, prosperidad y esa defensa en Patria y Humanidad estará en nuestra propia convicción de Vida y Muerte ; con ella se no hace dignos para el pensamiento y nuestro quehacer que sin dudas DEBER SE MEJOR CADA DÍA, así rechazamos a quien miserable, cobarde y lleno de oportunismo nos hace el engaño, mas todo vil presagio de lo que vamos a querer y no querer entre tantos y para tantos; PARA TENDER NUESTRA CONFIANZA AL PERDÓN DE NUESTRA VIRTUD; SOLO ASÍ SABEMOS ANDAR PARA LLEGAR PARA UN VIVA EL PUEBLO CUBANO; VIVA EL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA TODOS SOMOS RESPONSABLES Y VAMOS A TENER ESE COMPROMISO DE NUESTRAS VERDADES EN ESTA TIERRA, MAR Y CIELO; ADELANTE ES CAMINO…

    Gracias a todos; que Dios nos bendiga en su misericordia y amor pero saber que somos nosotros lo que tendremos que llevar esa voluntad para toda la Humanidad; Seguro que Sí…

    Con Pueblo y Gente en Familias… Adelante …

  • sergio dijo:

    Un discurso tan hipócrita como la política exterior gringa, el mundo entero sabe que a los gringos no les interesan ni respetan los derechos humanos de los demás, ellos son los conspiradores, desestabilizadores y saqueadores en la historia resiente de la humanidad, con bases militares, embajadores y agencias de “ayuda” como fachada para sus fines aviesos, nada mas abusivo que pretender hacer cambios en Cuba, antes de hacerlos en su propio país, le economía gringa se cae y endeuda, ya no responde a las demandas sociales de los gringos, mientras que la economía socialista llega a toda la sociedad, un delicado y peligroso ejemplo por su cercanía al imperio en decadencia, si no logra atender las demandas sociales de sus mas de 300 millones, los mismos habitantes de los estados unidos optaran por un sistema que ya no enriquezca únicamente al 1% de su población.

  • Paquita dijo:

    Genial Rafa…

  • Nelson P Valdes dijo:

    Gracias Rafael. Analítico, abarcador y profundo. Como debe ser.

  • Juan Ernesto dijo:

    Obama hasta donde yo sé es el presidente del imperio, no pretendemos pensar que va a decir lo que nos guste, nosotros los cubanos tenemos diseñado nuestros oídos para escuchar lo que nos gusta (halagos, aplausos, risas, “viva”, e incluso la adulonería), si escuchamos algo que no nos conviene se nos rompen los tímpanos, no somos nada receptivos, no sabemos convivir con lo diferente, no somos nada diplomáticos, somos intolerantes con la crítica, nos creemos perfectos y dueños absolutos de la razón y la verdad, nos hacemos la idea “de que tenemos a Dios agarrado por una pata”; les tiramos a otros demasiadas piedras, y no nos percatamos que nuestro tejado es de vidrio, también hemos aprendido a decir siempre lo que nos convienes y no lo que nos dicta el corazón, así ha sido nuestra escuela.
    Creo estar claro en algo, el bloqueo nos ha hecho daño, no nos ha derribado, pero nos ha lacerado demasiado, como también es honesto decir que el daño mayor lo hemos aportado nosotros. Yo no creo en eso que dicen los gringos, de que se acercan a nosotros porque “el aislamiento no ha funcionado”, no nos han derribado, pero si han hecho mucho daño.
    Esta apertura no depende del corazón de Obama, esta apertura es una estrategia imperial, o nos ven muy bien y no les queda otra alternativa que acercarse, o nos ven muy mal y llego la hora de aproximarse para la estocada final, son cálculos de su laboratorio imperial, es su problema. Obama es un gran orador y de mucha facilidad de palabra, no necesita de un teleprompter, ante un discurso debe de ser cuidadoso, y si lo utilizó debe haber sido para guiarse y extremase en sus cuidados. Lo que no debíamos esperar los cubanos era que Obama dijera que quiere brindarle todo su apoyo político a la Revolución cubana, o que vino para ofrecernos todas las facilidades económicas necesarias en la construcción de nuestro socialismo sustentable y sostenible; tampoco vino a quedarse a vivir en Cuba, el tiene que regresar al país donde es presidente, por lo que el cuidado al expresarse tiene que ser al cuadrado. Obama en su visita fue ético, se porto mejor que lo que muchos pensábamos, se expreso con inteligencia, evitó herir al menos directamente, respeto bastante y cumplió con su la táctica imperial.
    El Che dijo “al imperialismo ni un tantito así”, hemos dicho siempre que las causas de nuestras desgracias es culpa del bloqueo, no nos queda otra alternativa que comérnoslo con papa, para recibir hay que dar, para hablar hay que oír. Con bloqueo o sin bloqueo su fin es desaparecernos, nada de lo que dijo Obama me impresionó, nada me fue inesperado.
    Hay algo muy claro, si algún día la Revolución cubana desaparece, busque las causas en Cuba, no se le ocurra buscarlas en la desaparecida URRS, ni en los países ex socialistas, y mucho menos en la casa del imperio.

    • carlos 88 dijo:

      En fin hermano Ernesto que trató de decir ??? me pareció estar leyendo una cancion de mozart escrita en letras musicales, que si, que no, por fin…??? de verdad me gustaria saber que piensa porque sus argumentos son validos para ambos lados, pero no logro entender que quiere expresar en su comentario…

      • CUBAMÍA dijo:

        muy claramente crée que nosotros somos los responsables y Obama cual viejo hipnotizador de sociedades nos hace creer que nos la pone facil por que nosotros nos la ponemos dificil, Juan Ernesto vé más allá.

        Yo quiese ser de la UJC, me dijeron que yo tendía a decir lo que pensaba y que la hipocresía era parte de la educación, y Obama sabe lo que saben casi todos los poderosos que hacen guerras.

        Solo creer que quien me critica con la solución implícita en su punto de vista, merece mi atención y mi respeto, pero a quien asiente siempre y no propone y no disiente nunca, TËMELE, porque ni la familia siempre está de acuerdo. Esa es filosofía de familia y así, me criaron, por ella he cogido palos y por ella muero, es mi gente, imagina lo que pienso de Marti, Marti es también mi familia.

      • CUBAMÍA dijo:

        Disculpa olvidé terminar la idea del segundo parrafo.

        Muy claramente crée que nosotros somos los responsables y Obama cual viejo hipnotizador de sociedades nos hace creer que

        nos la pone facil por que nosotros nos la ponemos dificil, Juan Ernesto vé más allá.

        Yo quiese ser de la UJC, me dijeron que yo tendía a decir lo que pensaba y que la hipocresía era parte de la educación, y

        Obama sabe lo que saben casi todos los poderosos que hacen guerras, la pobresa lleva implicita la miseria y estas son cosas diferentes, es más normal ver a un millonario miserable que a un pobre sino allá en Afganistan está el ejemplo, no muy alagúenno o en el VietNam que estor millonarios de la guerra no olvidarán.

        Solo creer que quien me critica con la solución implícita en su punto de vista, merece mi atención y mi respeto, pero a

        quien asiente siempre y no propone y no disiente nunca, TËMELE, porque ni la familia siempre está de acuerdo. Esa es

        filosofía de familia y así, me criaron, por ella he cogido palos y por ella muero, es mi gente, imagina lo que pienso de

        Marti, Marti es también mi familia.

      • CUBAMÍA dijo:

        Disculpa olvidé terminar la idea del segundo parrafo.
        Muy claramente crée que nosotros somos los responsables y Obama cual viejo hipnotizador de sociedades nos hace creer que nos la pone facil por que nosotros nos la ponemos dificil, Juan Ernesto vé más allá.

        Yo quiese ser de la UJC, me dijeron que yo tendía a decir lo que pensaba y que la hipocresía era parte de la educación, y Obama sabe lo que saben casi todos los poderosos que hacen guerras, la pobresa lleva implicita la miseria y estas son cosas diferentes, es más normal ver a un millonario miserable que a un pobre sino allá en Afganistan está el ejemplo, no muy alagúenno o en el VietNam que estos millonarios de la guerra no olvidarán.

        Solo creer que quien me critica con la solución implícita en su punto de vista, merece mi atención y mi respeto, pero a quien asiente siempre y no propone y no disiente nunca, TËMELE, porque ni la familia siempre está de acuerdo. Esa es filosofía de familia y así, me criaron, por ella he cogido palos y por ella muero, es mi gente, imagina lo que pienso de Marti, Marti es también mi familia.

    • NHM dijo:

      Rafael muy análitico su artículo pero comparto con Ernesto algunos criterios, “Obama en su visita fue ético, se portó mejor que lo que muchos pensábamos, se expresó con inteligencia, evitó herir al menos directamente, respetó bastante ……, por favor no más críticas, soy del criterio de que tenemos que respetar las diferencias individuales, tenemos el derecho a pensar diferente, a emitir criterios sin miedos, por qué no valorar lo positivo de cada situación, no es olvidar nuestra historia y lo que el pueblo cubano ha sufrido con la política de los EE.UU, es tratar de establecer relaciones civilizadas, es reconocer ese gran paso que dio Obama.

  • carlos dijo:

    no entiendes o no quieres entender ?

    • miguel cespedes dijo:

      carlos, amigo usted es uno de los primeros emprendedores de Mr President, Felicidades!!, recuerde que usted vendio algo muy personal y se le olvido cobrar, lamentablemente el hombre ya no esta en argentina.. tienes visa para USA?

  • carlos 88 dijo:

    Sencillamente: Dejen al pueblo decidir que desea, lo que no ha funcionado en 50 años debe ser cambiado, no hablo del gobierno ni del regimen socialista, sino de la economia que es lo que beneficia o afecta al pueblo, si el gobierno o el regimen influyen dentro de la economia pues entonces cambiemos lo que deba ser cambiado, de eso se trata la revolucion, de eso escribio Marti, y en mi humilde opinion no ha existido un cubano con mas vision sobre el futuro que nuestro apostol, y cito :
    El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios…Jose Marti
    Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos…Jose Marti
    La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes…Jose Marti
    La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución…Jose Marti

    • Nesto dijo:

      El problema carlos es q desgraciadament algunos han tomado las palabras del apostol para citarlas a su conveniencia…

      • Adolfo Estrada dijo:

        No se pero esas frase están más claras que el agua, no importa en contexto en que se pronuncien

    • Mirror dijo:

      L que no ha funcionado en 50 anos se llama BLOQUEO!!!! y estoy de acuerdo..DEBE SER ELIMINADO!!!!

    • RENE dijo:

      es dificil entender que alguien use a Marti para alagar al norte , eso solo demuestra como leemos y no interpretamos

  • alex dijo:

    Los cubanos la inventan del aire . Eso no se lo cree ni el mismo . Es una forma sutil inteligente y astuta de desconocer lo q ha hecho Cuba y hace por el conocimiento q al final constituye la suprema calidad de vida . si el celebro es rico en conocimiento jamas conocera el sufrimiento y mucho menos la baja autoestima . sonrreiras y encontrara la energia positivas para salir adelante en las peores cirscuntancia..o sea nunca te ahogaras en un vaso de agua ni en un oceano..Si hubiese dicho los Cubanos se la llevan en el aire estaria 100% de acuerdo porque ya todo el mundo sabe…..

  • Vladimir dijo:

    Lo felicito, Rafael. Ha hecho un análisis muy certero de las “lecciones” de Mr. Obama.
    Ud. mencionó que Obama citó a Martí, pero curiosamente no sobre sus múltiples comentarios sobre los EE UU. Veo que en algunos comentarios a su artículo alguien también cita a Martí. Pero evidentemente se olvida del claro mensaje en su testamento político, no sé si por el mismo motivo.

  • Victor Prats dijo:

    No Nesto,nuestro Marti es grande y cada palabra vale su honra.

  • Mirror dijo:

    Canada tremendo sistema de salud????…Donde tienes que esperar 3 meses para cita medica,y después otros 3 meses,porque hay penuria de médicos y camas de hospital,,,,engaña a los que no conocen!!!

  • FIDVAZ dijo:

    Alguien por favor puede decirme donde se abordan temas relacionados con la situación de los profesionales cubanos de la salud que prestan servicios en el extranjero?

  • Adrian Vazquez dijo:

    Cuba nunca ha podido competir en igualdad de condiciones, siempre ha tenido que luchar contra las agresiones, la subversion y el bloqueo economico. Eso es cierto. La historia no se puede olvidar como si nunca hubiese ocurrido, pero no se puede arrastrar como una cadena que impida la reconciliacion y mirar hacia el futuro con optimismo. Sin embargo, creo en los derechos humanos, en todos. Y creo que no hay derecho, ni teoria de plaza sitiada, ni defensa a ultransa de la unidad que impida que las personas no puedan ejercer sus derechos a opinar libremente y sin miedo, a la libertad de expresion a debatir publicamente y en los medios de comunicacion los temas que nos afectan a reunirse. Porque esa es la base principal de toda la sociedad y de nuestra expresion como seres humanos. La Revolucion no es perfecta y cada vez que leo el Granma, me percato de cuan lejos esta en nuestra Cuba la opinion publica de la opinion publicada. Obama es el presidente de los EEUU y como tal defiende los intereses de su pais, y digo que lo ha hecho muy bien. Nosotros debemos defender nuestros intereses y no creo que lo estemos haciendo tan bien como ellos en estos momentos. No se puede ensennar a un pueblo a leer y a escribir a pensar, a cultivar su inteligencia y su cultura para luego privarlo de expresarse con libertad. Es simplemente hipocrita hacer algo asi y manifiesta una falta absoluta de confianza en los valores creados y en la propia gente. El temor a la diferencia y al debate respetuoso es, segun mi opinion, el caballo de troya que nos esta ganando la batalla de ideas. Debate si, sensura no, Argumentos si, frases bonitas y huecas no, respeto y valor si, intolerancia y miedo no, honestidad si, hipocresia no, verdades si, mentiras no, Patria si, anexion no.

  • Julio dijo:

    Muy bien Rafael Hernández, es un adecuado análisis asequible para todos. Y, al igual que el del Dr. Agustín Lage se proyecta sobre lo que debemos hacer, eso es esencial. No hay dudas que nos corresponde actuar en correspondencia con el cambio que se produce en la nueva confrontación. Es cierto que todo dependerá de la capacidad de nuestra política para evitar adherencias ideológicas como las que ocurren cada vez que Estados Unidos decide favorecer a un sector, pero, eso implica cambiar el método logrando el equilibrio que necesita la información y el debate por muy complejo que sea, para, como usted subraya, fortalecer nuevas prácticas de participación y de democracia ciudadana dejando atrás la creencia errónea de que el socialismo se construye solo desde la economía, aunque ella determine siempre en última instancia. Reconozco que estamos entrando a una etapa muy compleja que pone como premisa insoslayable, dejar atrás la vieja mentalidad, y, la caprichosa práctica nos demuestra con este acontecimiento que el contexto no ofrece otra opción.

  • Juan Antonio Hernandez Caraballo dijo:

    :A este trabajo de Rafael Hernández no may mucho que añadir, hace un correcto análisis de las palabras de Obama, profundo y basado en argumentos irrebatibles, sólo yo podría añadir que es excelente.

  • artemiseño dijo:

    Buen artículo
    En esencia, Obama nos promete, si se olvidan del socialismo y aplican las “libertades” del capitalismo (“Mercado abierto” como eufemísticamente lo llamó ¿por qué no le gusta la palabra capitalismo?) tendremos entonces a un Miami aquí. Habría que ver si eso es a lo que aspira el pueblo cubano. Se olvida Obama que también pudiéramos tener un Haití. Ambos son resultados del capitalismo.
    Por otra parte, el autor hace un análisis equilibrado, también de nuestras carencias democráticas que también las hay y que no tienen que ver con el bloqueo o la economía. En esas hay que avanzar. Debemos tener un parlamento mas productivo en la emisión de leyes (hoy el país se gobierna prácticamente por decretos leyes del Consejo de estado), hay que organizar mejor la posibilidad de la iniciativa legislativa de individuos y organizaciones sociales, mejorar la interacción de los diputados con sus electores. Una cosa es el poder local y otra el Parlamento que debate asuntos nacionales, los mecanismos locales no son efectivos en el análisis y transmisión de iniciativas o cuestionamientos de alcance nacional. Se puede y debe hacer mayor uso de las consultas populares por diferentes medios.

  • gallo dijo:

    Hay un refrán popular que comienza planteando: UNA COSA PIENSA EL PUERCO… cuyo final todos sabemos, pero lo que quiero narrar es el contraste con lo que me paso con un puerco, que precisamente me dio una lección de vida, un puerco que crie cuando mas joven, por allá por los inicios del Periodo Especial y que hasta nombre le pusimos porque se nos parecía a Yuca Varadó, un personaje de la novela brasileña del momento en Cuba, pero la actitud de rechazo que mantuvo ese animal hacia mi, hiciera lo que le hiciera para recuperar inútilmente su confianza, me choco tanto, que me hizo reflexionar y cambiar esa actitud de superioridad indiscutible que yo exhibí al maltratarlo sin un motivo para el y no solo para con el, sino para con TODAS LAS COSAS QUE VIOLENTAMOS O MENOSPRECIAMOS POR CONSIDERARLAS INFERIORES y no tienen por que reconocernos como dioses del Olimpo, incluyendo las cosas no vivas con las que sencilla y llanamente INTERACTUAMOS en este mundo. Pienso que ese cambio en mí lo motivo un mal golpe que irreflexivamente le di al puerco una mañana cuando, él desesperado por la comida y yo apurado por partir, estorbó mi rutina y para hacerlo obedecer lo golpee duro, cosa que nunca me perdono ni olvido al parecer ese animal, yo siguiendo patrones de trato hacia los animales que adquirí en la niñez quizás por irreflexiva imitación o por algo que como lastre íntimamente llevamos dentro y no queremos reconocer y él sencillamente, siguiendo su intuición de vida. La moraleja que saque y me llevare a la tumba es que PODREMOS MATAR AL PUERCO, PODREMOS IMPONERNOS SOBRE LAS COSAS Y LOS DEMÁS QUE NOS RODEAN, PERO NUNCA PODREMOS PISOTEAR LA DIGNIDAD AJENA SIN CONSECUENCIAS. Cuando lo hacemos y pensamos que lo logramos, en realidad el daño de alguna forma se nos revierte, mas tarde o mas temprano.
    Un saludo a Ud. y a los profesores, y alumnos de aquel posgrado sobre la Revolución Cubana – Una reinterpretación, que nos dio en el ICAIC, del único veterinario que allí asistio y un saludo atrasado a todos los veterinarios por nuestro día, 25 de marzo.

  • eduardo dijo:

    Exelente! Es usted diputado a la Asamblea Nacional? Si, no, deberia!!!!!

  • Eduardo González S. dijo:

    Carlos: Las tuyas como las de TODOS los presidentes de USA, incluido el actual, están envueltas en algodón pero perforan igual. Lo que tenemos en Cuba está ahí, porque la inmensa mayoría lo quiere. Un pueblo “a base de restricciones y miedos” no habría contribuido como lo hicimos nosotros, a la desaparición del Apartheid en Sudáfrica. ¿Acaso estuviste en los más de 300 mil que fuimos a Angola? Presumo que no. No estás hecho para arriesgar voluntariamente el pellejo en interés de demostrar tus verdades sin pedir nada a cambio, sin premios, sin canonjías, sin bendiciones.

  • srgio dijo:

    El bloqueo es la balloneta que el capitalismo puso en el pecho del pueblo cubano obama la quiere quitar para ponerselas en la espalda con claras intrnciones de llevarla al cuello y cortar la yugular del futuro de los pueblos sundesarrollados, la economia socialista,

Se han publicado 56 comentarios



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Rafael Hernández

Rafael Hernández

Sociólogo cubano. Director de la revista “Temas”.

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