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Lo que dice y no dice Obama

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Barack Obama en el Gran Teatro de La Habana. Foto: AP

Barack Obama en el Gran Teatro de La Habana. Foto: AP

El Presidente Obama es un buen comunicador. Significa que sabe colocar las palabras, los gestos, la mirada. Parece como si improvisara, pero tiene frente a sí un “teleprompter” que el público no percibe. Su lógica discursiva va de­jando espacios de aire que eluden, minimizan o manipulan los hechos. El pueblo cubano no alberga sentimientos de odio hacia el pueblo estadounidense, y escucha al Presidente que propició el reinicio de relaciones diplomáticas con disposición amistosa. Ello no significa que no perciba los saltos. Quizá, en una de esas frases dichas sin demasiado énfasis, radica la primera confusión: si bien es cierto que el go­bierno estadounidense y el cubano fueron ad­versarios y no sus pueblos, este último y su pue­blo compartieron durante estas décadas de confrontación similares ideales y propósitos. No podría entenderse la sostenibilidad de esa Revolución y la ineficacia de un bloqueo que ocasiona enormes dificultades en la vida cotidiana de sus ciudadanos, si no se parte de esa premisa. No podría entenderse la legitimidad de cada conquista revolucionaria, si no se co­no­ce además la historia de las relaciones entre los dos países.

El Presidente Obama introduce esa historia con una alusión simbólica a las aguas del Estre­cho de la Florida, a los que van y vienen de un lado al otro. Habla de los sufrimientos del “exiliado” cubano —término que obvia el hecho de que este suele pasar sus vacaciones, sin peligro alguno, en Cuba, o incluso, como se ha puesto de moda, sus años finales de vida al am­paro del sistema estatal cubano de salud—, que se­gún el discurso oficial de su gobierno, va en busca de “libertad y oportunidades”, pe­ro no aclara si se refiere a los torturadores, asesinos y ladrones del ejército batistiano que hu­yeron a los Estados Unidos en los primeros me­ses de la Revolución, a los niños que fueron separados de sus padres en virtud de una propaganda mentirosa y un criminal Programa de­nominado Peter Pan, a los médicos o deportistas incitados a desertar de sus misiones de solidaridad o de eventos internacionales, con la promesa de una vida material más holgada o jugosos contratos, o a los que, cansados del blo­queo, o de vivir en un país digno pero pobre, saltan en balsas hacia el llamado Primer Mundo, al amparo de la política de pies secos-pies mojados y de la Ley de Ajuste Cubano, que politiza la decisión de todo inmigrante.

Cuando expresaba sus sentidas condolencias y su solidaridad hacia el pueblo belga por los atentados terroristas que acaban de producirse en Bruselas, con el lamentable saldo de más de 30 muertos, los cubanos sentimos esa he­rida como propia: en estas décadas de aco­so, el terrorismo con base en territorio norteamericano ocasionó 3 478 muertos y 2 099 in­capacitados. Algunos de esos “exiliados”, cu­yos sufrimientos dice comprender, han ejercido o ejercen el terrorismo, en Cuba y en los Es­tados Unidos. Posada Carriles, coautor intelectual de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo y responsable de la muerte de to­dos sus pasajeros y tripulantes, vive tranquilamente en Miami. Por eso nos pareció un acto de justicia imprescindible que liberara a los tres cubanos que aún permanecían presos en aquel país por combatir el terrorismo, el mis­mo día que ambos presidentes anunciaban la intención de reanudar relaciones.

Sin embargo, reconozco que avanza un po­co más cuando reconoce que “antes de 1959 al­gunos estadounidenses consideraban que Cu­ba era algo a ser explotado, no prestaban atención a la pobreza, permitían la corrupción”, y agrega, “yo sé la historia, pero no voy a estar atrapado por la misma”. Entonces, recita el ver­so de José Martí, “cultivo una rosa blanca” y declara: “como Presidente de los Estados Uni­dos de América, yo le ofrezco al pueblo cu­bano el saludo de paz”.

Eso, lo apreciamos. No citaré a José Martí, aunque podría traer a colación sus muchas observaciones críticas y ad­verten­cias sobre la “democracia” estadounidense. Solo diré que el camino que quería para Cuba no era ese.

¿Por qué ahora?”, pregunta Obama, y se res­ponde con naturalidad: “Lo que estaba ha­ciendo Estados Unidos no funcionaba”. Pero, ¿no funcionaba?, ¿no sería mejor decir que era inmoral?, ¿que causaba sufrimientos, e incluso muertes? “El embargo hería a los cubanos en vez de ayudarlos”. Nos hería en nuestros sentimientos de pueblo digno, sí, pero también afectaba nuestras vidas. El bloqueo es criminal. ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre del Estado que representa, a todos los cubanos? La expresión “no funcionaba”, alu­de, aunque no lo exprese de manera directa, a la heroica resistencia del pueblo cubano, a su decisión de preservar su independencia y su soberanía, y también a la perversa razón del cambio: si no funcionaba, hay que hacer algo que funcione (algo que los obligue o los conduzca a hacer lo que queremos que hagan). Me parece que el sentido del cambio se esconde en esa expresión.

Hay un problema adicional con ese efectista ofrecimiento del saludo de paz: la Ley de Ajuste Cubano, la política de pies secos-pies mojados, la política de estímulo a la deserción de médicos y deportistas, y el bloqueo económico, comercial y financiero, siguen vigentes. Del territorio ocupado en Guantánamo durante una centuria contra nuestra voluntad, ni una sola palabra. Entonces, ¿cuál es la rama de oli­vo?, ¿dónde está la rosa blanca? Obama ha abierto un camino que se inicia con el restablecimiento de relaciones, y que pasa por muchas disposiciones ejecutivas antes de que el Con­greso se disponga a cancelar las leyes del bloqueo. En ese camino, todavía puede hacer mucho más.

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas”, declara de manera solemne.

Entonces, ¿acepta la con­vivencia civilizada que Cuba propone, con un Estado socialista a 90 millas de sus costas?, ¿dejará que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Bra­sil, y todos los pueblos latinoamericanos decidan sin injerencia alguna sus destinos? “He­mos desempeñado diferentes papeles en el mundo”, dice con honestidad, aunque no creo que comprenda o acepte el papel asumido por el imperialismo, que pese a todo representa. “Hemos estado en diferentes lados en diferentes conflictos en el hemisferio”, agrega. Es un tema delicado, porque los sucesivos gobiernos estadounidenses apoyaron a Batista, a los So­moza, a Trujillo, a Pérez Jiménez, a Stroessner, a Hugo Bánzer, a Pinochet, a Videla, etc. Y com­batieron a Cárdenas, a Arbenz, a Torrijos, a Velazco Alvarado, a Salvador Allende, a Chá­vez, a Evo… “Tomamos diferentes caminos para apoyar al pueblo de Sudáfrica para que erradicara el apartheid, pero el presidente Cas­tro y yo, ambos, estuvimos en Johannesburgo pagándole un tributo al legado de Nelson Man­dela”, afirma y no sé a qué apoyo se refiere, porque el gobierno que encarceló a Man­dela fue un aliado estratégico de Washington, aunque él era apenas un niño en aquellos años. Cuba pagó su tributo a Mandela con la sangre derramada por sus hombres y mujeres en la selva africana, mientras rechazaba junto a los combatientes angolanos la invasión de la Sudáfrica racista.

El Presidente Obama sabe que el pueblo cubano aprecia y defiende la independencia conquistada, por eso reitera que “Estados Uni­dos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios de­penden del pueblo cubano (…) conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino, su propio modelo”. Sin embargo, la “nueva era” presupone “sus” cambios… en Cuba. Primero enumera los “valores” que todo país debe compartir, y algunas medidas que Cuba en particular debe aplicar. Luego, no tan veladamente, establece condiciones: “aunque levantemos el embargo mañana —dice— los cubanos no van a alcanzar su potencial sin ha­cer cambios aquí en Cuba”. Cree que puede ga­narse la voluntad de los jóvenes: “estoy apelando a los jóvenes de Cuba que tienen que construir algo nuevo, elevarse.

¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!”, como si no lo estuviera desde 1959. Y afirma: “yo sé que el pueblo cubano va a tomar las decisiones correctas”. También yo lo sé. La diferencia estará sin dudas en el criterio de corrección o de conveniencia que establezcamos. El modelo de sociedad al que aspiramos, no es la corrupta Miami, como propone Obama con insólita candidez.

“El pueblo no tiene que ser definido como opositor a los Estados Unidos, o viceversa”, di­ce, y utiliza un vocabulario ajeno a nuestra edu­cación política. No somos opositores a los Estados Unidos, somos hermanos de su gente de bien, sencilla y creadora, y le tendemos la mano a su gobierno, siempre que esté dispuesto a respetar el camino elegido por Cuba, que tanta sangre y sacrificios costara. “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, sentenciaba José Martí. Ese es el enigma: ¿quién de los dos nos tiende la mano?

Se han publicado 115 comentarios



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  • DG dijo:

    Estoy de acuerdo con lo que dice Ubieta, Obama habla entre lineas y deja bien claro con su gran magestuosidad sus verdaderas intenciones pero el pueblo cubano es muy inteligente y sabremos defender todo el legado que hasta hoy hemos construido con gran satisfacción, necesitamos abrirnos al mundo pero siempre demostrando la gran verdad del este pueblo aguerrido, la solidaridad que aprendimos de nuestro líder y la inteligencia que nos caracteriza por defender lo tenemos y que Cuba es solo para los cubanos.

  • Paulina Hernández mezonet dijo:

    obama será un buen comunicador, pero le falta algo que es el alma de todo discurso y es la sinceridad y la transparencia. El pueblo siente cuando se les habla de corazón y reconoce cuándo las palabras son precocidas, hiladas para crear una idea que no tiene que ver con lo que bulle allí en lo interno, eso fue lo que sentí al escuchar a obama. yo tembién pienso que es inteligente, pero si algo le faltó en este viaje, fue hacer honor a esa inteligencia cuando no fue capás de acompañar este discurso con hechos más coherentes con su declarada decisión de "olvidar todo lo pasado" y tender los lazos de amistad, como si fuera posible ser amigos simplemente de los que nos oprimen y bloquean y nos impiden desarrollarnos. es algo paradógico. pero aún más declaras que quieres ayudar al pueblo cubano y solo limitas tu ayuda y cooperación al sector privado en un país donde las riquezas del Estado están en manos y son destinadas al pueblo. no veo ninguna buena intención en ello a no ser el deseo de privatizar el país, cosa que no es a él a quien compete, pues tenemos un sistema que nadie nos impuso y no aceptamos sugerencias de nadie y mucho menos cuando tras ellas vemos la supervivencia de ciertas ambiciones ancestrales que por más que trate de disfrazarlas con palabras bondadosas y comprensivas saltan a la vista de cualquier observador que recuerde que la historia es la continuidad de lo vivido, es el motor regulador que analiza los hechos del pasado para poder sobre sus errores y experiencias orientar el presente y proyectar un futuro más firme y seguro. Esa historia es la que nos permite ver sus verdaderas intenciones y recordar las palabras del Ché cuendo dijo:"Al imperialismo no se le puede dar ni un tantico así"

  • Rodolfo dijo:

    Muy bien por las medidas tomadas por Obama para flexibilizar el Bloqueo, aunque las mismas tengan un carater selectivo y objetivos bien oscuros; pero, el discurso que dirigio a la ´Sociedad Civil Cubana,´ constituyen una ofensa a la inteligencia de nuestro pueblo que sabe que detras de cada una de sus medidas y acciones esta como todos los presidentes norteamericanos(con contadas excepciones), el EMPERADOR de siempre. !OJOS ABIERTOS!

  • Geo dijo:

    y seguimos con la tiranteria. todos conocemos la historia y aun en estos tiempos queremos seguir viviendo de ella. en el concierto por la paz se dijo bien alto, "es hora de cambiar", porque seguir con odio?. esto me hace preguntarme, porque tanto odio hacia unos y no hacia otros. según recuerdo los españoles nos mataron a mas cubanos de los que se pudieran contar y no a existido esa tirantería con ellos, al contrario, casi dioses en los inicios de los 90.
    pero bueno eso no es lo preocupante, lo que realmente preocupa es que si fuera una politica de fruta madura a que tememos, no los conocemos ya, bueno tenemos el derecho de aceptar lo que nos brinden si nos conviene, y lo que no, bueno hasta ahora hemos sabido rechazarlo.

    saludos
    g

  • Arides Estévez dijo:

    Muchas gracias Enrique por tú palabra clara y precisa, estudié con tú hermano Raimundo y te recuerdo de una u otra vez que fuí a tú casa, perdí a mi papá en Angola, eso va a ser muy, pero muy dificil que pueda olvidarlo, no vivo en el pasado ni me dejare atrapara por este, como insta el presidente Obama, pero precisamente por eso y para que el futuro sea el que queremos para nuestros hijos no se puede olvidar, Prohibido olvidar, dice el presidente Correa a los ecuatorianos. ?Serán casuales estas palabras?.
    Después de la conferencia de Prensa conjunta de Obama y Raúl, una noticia dio la vuelta al mundo, todas las agencias se hacian eco de ella más o menos de la misma forma.
    " Presidente Castrol responde disgustado a pregunta de preriodista

    Es cierto Raúl se notaba contrariado por la pregunta de Jim Acosta el peridista de CNN que le preguntó ?Porque había presos políticos en Cuba?, eso le dió la vuelta al mundo,
    pero al parecer Jim está bien entrenado en la doctrina de olvidar rapidamente, se olvido, como por arte de magia entregar la lista a Raúl, y a la fecha la lista no aparece por ningún lado.
    ?Será posible que este ilustre defensor de los presos políticos cubanos pierda la extraordinaria posibilidad de hacer algo concreto para liberarlos?
    ?Va a perder la CNN la oportunidad de apoyar a quienes defiende?
    Señor Jim Acosta, o usted es muy olvidadizo o la información que maneja como peridista es poco seria o sinceramente le importan bien poco los presos de los que dice preocuparse.
    Yo y mis hijos somos de esos cubanos para los que Obama hablo, de los que creemos en un futuro mejor, de los que quieren que nuestra sociedad se perfeccione, puedo hasta creer, en sus buenas intenciones como persona, pero en mi país, pobre y perfectible me enseñaron a pensar y aprecio la agudeza política del presidente Obama, quien a mi juicio ha sabido aprovechar muy bien el momento histórico para producir un cambio político, beneficioso para Cuba, sin dudas, pero sobre todo para EE UU, Obama sin embargo representa un sistema que por encima de todo pretende perpetuar su hegemonía y lo que Obama impulsa viene muy bien a esos objetivos. No vamos a quedar atrapados en el pasado, eso podemos prometercelo a Obama, pero ni por un momento vamos a olvidarlo, en ese pasado está la gloria de ser cubano, esta todo el sacrificio que nos ha llevado, a este momento en que el presiente Obama tuvo la valentía de reconocer que la política del imperio contra cuba había fracasado.
    Muchos dicen, bueno Obama está haciendo concesiones, es hora de que Cuba haga también concesiones, Cuba no tiene concesiones que hacer, no por que lo hayamos hecho todo bien, sencillamente no hay nada que conceder por que Cuba no montó un entramado legal para impedir las relaciones económicas, culturales y sociales de los norteamercianos con los cubanos, lo que había que hacer en este terreno ya lo hizo y no hizo falta para ello al 17D en esa fecha ya había hecho los cambios que dependía de este lado, Cuba no tiene ocupado un pedazo de Territorio Norteamericano que pueda devolver a la soberanía de ese país, Cuba no tiene que hacer concesiones, no por arrogancia ni no sencillamente porque no hay nada que conceder a cambio de algo que es de por sí un derecho de los norteamericanos, incluidos los jovenes y emprendedores de allá que quieren comerciar y viajar a todas partes del mundo.
    Se equivoca Obama si cree que los Cubanos de acá albergamos odio a los cubanos de allá, eso es imposible, por que allá está una parte de cada familia cubana que viajó para buscar mejor vida y aprovechó las leyes que le otorgan ventaja y discriminan a los migrantes de otros orígenes, los muertos que llacen en el estrecho de la Florida y que intentaron llegar al sueño prometido dejaron familias allá y también acá, como no respetar el dolor de mi vecino con el que comparto cada jornada y también la alegría de mi vecina que supo que su hijo llegó bien? no hay odio acá, presidente Obama pero como dice un tema de Calle 13, Perdono, pero nunca olvido.
    Por favor Enrique, ?Podrías transmitirle al señor Jim Acosta, que se le olvidó la lista?

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Enrique Ubieta Gómez

Enrique Ubieta Gómez

Ensayista e investigador cubano. La Habana, 1958. Fue director del Centro de Estudios Martianos y de la revista Cuba Socialista. Desde 2024 dirige la revista Revolución y Cultura. Autor de varios libros.

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