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Lincoln y Cutting en una cita de José Martí

15 marzo 2016 | 17
Augustus K Cutting y Abrahma Lincoln.

Augustus K. Cutting y Abraham Lincoln.

En “Vindicación de Cuba”, artículo con que, en marzo de 1889, refutó insultos anticubanos propalados en conspicuos periódicos de los Estados Unidos, José Martí sostuvo: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”. Leída esa declaración al margen del conjunto de su pensamiento, pudiera no percibirse todo cuanto ella dice.

Como en otros casos, Martí, siempre animado por el afán de hacer de Cuba una patria libre, disfrutaba el vocablo patria, y lo empleó en ese artículo con un sentido que puede sustituirse por país y por nación. Pero quizás sea más útil empezar comentando el uso de los verbos amar y temer en la cita. En lo básico explícito, amamos puede entenderse sin necesidad de apostilla alguna, lo que quizás no ocurra exactamente igual con tememos, expresión, en este caso, de una actitud que no se debe confundir con miedo paralizante. Remite, por el contrario, a lo que suscita recelo, sospecha, desconfianza, aprensión.

No cabría esperar cobardía en quien, consciente de los enormes riesgos y obstáculos que le saldrían o le salían ya al paso, concibió y organizó una guerra de liberación nacional enfilada, en su mayor alcance, a librar lo que sería una lucha contra un gigante, en la cual murió combatiendo. En la víspera de su caída escribió la conocida carta testamentaria donde plasmó la fuerza con que había organizado la gesta en que cumplía diariamente la misión antimperialista que había abrazado: “y mi honda es la de David”.

Vistas las aristas que es necesario considerar especialmente en lo que toca al verbo temer, la cita alcanza plena significación si se toma debida cuenta de los símbolos que la sustentan, de los cuales solamente uno tiene resonancias universales, y prestigio: Abraham Lincoln, por cuya muerte en 1865, Martí, como otros condiscípulos —recordaría él—, llevaron crespón de luto en La Habana. El primer presidente asesinado en las entrañas del monstruo se ganó ser identificado con la lucha contra la esclavitud. Fue “el leñador de ojos piadosos” a quien Martí alabó en su célebre discurso pronunciado en Nueva York el 19 de diciembre de 1889, el mismo año en que había escrito “Vindicación de Cuba”, y que suele titularse “Madre América” porque en él llamó así el orador a la América nuestra, la materna para él, quien la sabía amenazada y ya incluso herida por la del Norte, la que en distintos textos denominó “la Roma americana”, “América europea” y “república cesárea”.

Tal fue la nación que se formó a partir de las expansivas Trece Colonias y cuya criminal conducta contra las poblaciones originarias es bien conocida. Encarnó la índole de un pueblo, el dominante, al cual en su lucha por independizarse de la dominación británica lo apoyaron otros —incluido el cubano—, y del que dijo Martí en “Madre América”: “El pueblo que luego había de negarse a ayudar, acepta ayuda. La libertad que triunfa es como él, señorial y sectaria, de puño de encaje y de dosel de terciopelo, más de la localidad que de la humanidad, una libertad que bambolea, egoísta e injusta, sobre los hombros de una raza esclava, que antes de un siglo echa en tierra las andas de una sacudida”.

Por muy elevada que fuese o se pudiera considerar que fue, la voluntad emancipadora de Lincoln no fue suficiente para contrarrestar las fuerzas dominantes en su país. Tras la contienda que puso fin a la esclavitud, se enseñoreó, “codiciosa y soberbia, la victoria”, y reaparecieron, “acentuados por la guerra, los factores que constituyeron la nación”.

Contundente es el resumen trazado por Martí: “junto al cadáver del caballero, muerto sobre sus esclavos, luchan por el predominio en la república, y en el universo, el peregrino que no consentía señor sobre él, ni criado bajo él, ni más conquistas que la que hace el grano en la tierra y el amor en los corazones,—y el aventurero sagaz y rapante, hecho a adquirir y adelantar en la selva, sin más ley que su deseo, ni más límite que el de su brazo, compañero solitario y temible del leopardo y el águila”. A su turbia manera, Cutting fue uno de esos aventureros.

A Lincoln le recriminaría Martí incluso el haber escuchado al consejero que le propuso apoderarse de Cuba y convertirla en basurero donde echar a quienes eran discriminados en los Estados Unidos, a tono con el pensamiento dominante que también menospreciaba a los pueblos de nuestra América. Lo probaban hechos y textos como los denunciados por el autor de “Vindicación de Cuba”. Ante semejante contexto, Lincoln se asociaba, y continúa asociándose hoy, con las mejores potencialidades atribuibles a su nación, frente al peso que han tenido las lacras determinantes del rumbo seguido por ella. En una de sus crónicas estadounidenses Martí sentenció: “Para conocer a un pueblo se le ha estudiar en todos sus aspectos y expresiones: ¡en sus elementos, en sus tendencias, en sus apóstoles, en sus poetas y en sus bandidos!”

El Cutting que en “Vindicación de Cuba” aparece como antípoda de Lincoln, es un bandido que hoy se conoce precisamente porque Martí supo verlo y señalarlo como un símbolo del país que, desde su fragua, venía imponiéndose como dominante frente al representado por figuras que le merecían admiración. En José Martí y el caso Cutting —libro publicado en 2004 y que el autor del presente artículo saludó analíticamente—, el investigador Rodolfo Sarracino abunda —con información reiterada desde diversos ángulos— en los sucesos a los cuales contribuyó Augustus K. Cutting, y en quién era este. Augusto

Periodista mediocre y dotado de astucias perversas, fue el turbio aventurero que promovió incidentes que las fuerzas rectoras, imperialistas, de los Estados Unidos aprovecharon con el fin de desatar el conflicto que les sirvió para robarle a México más de la mitad de su territorio. Así como el honrado Lincoln no bastó para hacer de su país una nación guiada por el altruismo y la equidad, y por el respeto a los demás pueblos, el desvergonzado Cutting no bastaría por sí solo para explicar que esa nación se lanzara contra México del modo como lo hizo, y, según convenga a sus intereses, sigue lanzándose criminalmente contra cualquier otro pueblo del mundo. A la vista —como siempre: para quienes quieran ver— está la historia, está la realidad, pese a quienes prefieren dejarse confundir con propagandas y maniobras dolosas.

Para hablar de lo mejor de aquella nación, Martí acude a la imagen de Lincoln, y a Cutting no lo tiene en cuenta como individuo aislado, sino como una de las concreciones del rumbo rapaz de aquel país. Es con esa perspectiva que él lo rechaza. Y eso debe explicarse no solo por lo insignificante que —a diferencia de Lincoln— fue Cutting en sí, sino porque, en su miseria moral, encarnaba una potencia en desarrollo y que ya tenía dudoso y lastimado su honor, como sostuvo Martí, más de una vez, al fundamentar la necesidad de salvar, contra los propósitos de aquel país, el equilibrio del mundo.

Entre “Vindicación de Cuba” y “Madre América” había ocurrido un hecho relevante en la historia de los Estados Unidos y sus relaciones con nuestra América y el mundo: había comenzado, y se extendería hasta el año siguiente, el Congreso Internacional de Washington. Ese foro, cuna institucional del panamericanismo imperialista —otro, solidario y emancipador, merece crecer y es necesario que se extienda por todo el continente—, fue expresión de la voracidad de los Estados Unidos, cuyo gobierno lo convocó y auspició.

Sería empobrecedor, y, de entrada, inconsecuente con la perspectiva de Martí, pensar que este amaba por un lado a la patria de Lincoln, y por otro se limitaba a abominar al nada augusto Cutting. Cualesquiera que sean las circunstancias, y sin que tenerlo claro sea un obstáculo para promover acertadamente, desde la justicia, relaciones respetuosas entre pueblos —a las cuales se oponen las fuerzas imperiales, no otras—, la prensa revolucionaria tiene el deber de contribuir eficazmente al conocimiento de esa realidad.

También es pertinente recordar que la devoción justiciera y la voluntad combativa, emancipadora, de José Martí —quien se encargó de plasmarlo asimismo en “Madre América”—, no las guiaba su admiración la patria del leñador de “ojos piadosos”: “por grande que esta tierra sea, y por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez”.

(Tomado del blog del autor Artesa en este tiempo)

Se han publicado 17 comentarios



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  • El buril dijo:

    Exelente artículo Doctor Toledo, genial su análisis.

  • Juan Antonio Hernandez Caraballo dijo:

    Monumental comparación que hace de José Martí en una sola frase, siempre mostrando su convicción antiimperialista y hombre de excepcional capacidad para transmitir sus pensamientos y sus ideas, diciendo mucho en breves palabras. En estos momentos en nuestra patria, estos artículos deben ser estudiados, porque son ilustrativos y esclarecedores para la situación actual, en el diferendo Cuba-EEUU.. Excelente interprtación de Luis Toledo Sande.

  • Aracelys dijo:

    Magnífico artículo, un honor leer a Toledo Sande, siempre adentrándonos en la belleza de nuestra historia, trayéndonos a un Martí que nos sorprende constantentemente con la vigencia de su legado. No me canso de repetir que uno de mis mayores orgullos es ser cubana y formar parte de una Patria como la que tenemos.

  • pale dijo:

    por favor porque no cuelga alguien Vindicacion de Cuba, seria grata ayuda para los que no la conozcan que sinceramente es la gran mayoria de la patria y nopor culpa de los medios ni la centros educacion , etc.

  • debv dijo:

    Ni un solo comentario de los foristas furibundos que andan detras de las noticias del dollar y los anuncios de Obama como si con ello fueran a salvar a Cuba.
    Acaso no leen los artículos de verdadera cubanía y honor patrio?
    Mucho que les hace falta a esos idólatras de todo lo americano.

    • Manuel Mercado dijo:

      Debv e apoyo con todo el amor que siento por la patria cubana, puesto que Marti nos enseno a no odiar y si repudiar al monstruo del Norte Revuelto y Brutal, hoy nos sentimos mas cubanos, mas martiano y mas marxistas, puesto que el pueblo de a pie siempre alerta y siempre preparado esta listo para ser respetuoso con el Emperador de turno siempre que mantenga respeto por el pais, el pueblo y sus conquistas, de lo contrario nosotros sabremos darle la respuesta que el merece siempre, puesto que perdonamos, pero no olvidamos.

  • patricia dijo:

    Pocos paises tienen el privilegio y la grandeza de tener entre sus apostoles y poetas a uno de la talla de nuestro Martí, con un pensamiento vigente como si fuera de este tiempo, estudiemoslo como se merece.

  • Orosmer Rodriguez dijo:

    La honda de David es referente a una promesa de Dios.

  • Diana dijo:

    Estremece comprobar la vigencia de las ideas de Martí, es por eso ´mas indigno el abuso de su nombre en las ofensivas emisoras de radio y televisión concebidas para desinformar a los cubanos. Gracias a Toledo Sande pues la mayor parte de la población no conoce a Cutting. Creo también que debiera reproducirse este artículo en la prensa escrita para que tenga un mayor alcance

  • Jacuna matata? dijo:

    Conidero que este es un artículos de verdadera cubanía y honor patrio, pero algunos seres humanos, que tienen por costumbre (en ocasiones constituye una maldición) interpretarlo todo a la luz de sus propias experiencias, creencias, vivencias, expectativas e incluso objetivos individuales (no siempre muy luminosos), pudieran utilizar la justa indignación de nuestro héroe para proferir injurias sobre el país de cuyo presidente estamos por recibir en nuestra propia tierra. Insisto; no se trata de que debamos olvidar el pasado de políticas de rapiña, nuestros justos reclamos de que abandonen la base de guantánamo de una vez ni que olvidemos las injusticias de que hemos sido objeto durante décadas, se trata de pasar por encima de todo eso (sin olvidar) y ser capaces de tender un puente de amistad y entendimiento entre dos pueblos, entre dos gobiernos que finalmente inician un camino sin parangón en dirección al entendimiento pacífico, al comercio, al derrumbe de barrerqas mentales, políticas, económicas y humanas que han causado mucho daño a cubanos de un lado y del otro del estrecho de la florida. Ruego encarecidamente que mis palabras no sean mal entendidas.

  • der dijo:

    Me gustaría recomendar un libro muy útil sobre José martí , me refiero a el “Diccionario del Pensamiento de José Martí” , realmente descubrí un José martí que no sabía existía.

    La compilación la hace Ramiro Valdés Galarraga

    mucho mas cuando vi su página 523

  • Meñique dijo:

    Confirmado una vez más el por qué los verdaderos patriotas tenemos que ser necesariamente martianos. No por gusto es el hombre más grande que ha dado esta patria, a cuyo pensamiento hay que regresar una y otra vez.

  • Tacuara dijo:

    Muy oportuno artículo y comprendo o mejor dicho trato de comprender la posición de un presidente de los Estados Unidos en su posición dentro de una sociedad tan cargada de contradicciones y que solo parece mostrar cierta coherencia en lo concerniente a la excepcionalidad y el mesianismo yanqui para “conducir” o mejor dicho sojuzgar a resto del mundo uncido a su yugo imperial. Ahora cabría preguntarse si Obama; mestizo de negro africano cree realmente en esa excepcionalidad dentro de la que siempre estuvieron excluidos desde la propia constitución fundacional sus hermanos de raza? Con el abultado prontuario de humillaciones, discriminación, vejámenes y todos los maltratos sufridos por los afronorteamericanos a manos de la nación WASP, rica blanca y excluyente. Creo q

  • Tacuara dijo:

    Creo que como hombre negro, de humilde origen, calificado profesor de derecho constitucional y honesto ciudadano sabe que la cacareada excepcionalidad no se ajusta a su raza ni a otras minorías y solo es pura propaganda chovinista, aquí tenemos al ciudadano y padre de familia culto, simpático y cortés Obama-Dr Jekill y cuando habla el Presidente que tiende la mano a Cuba; será un lazo? y esgrime el Big stick de Teddy Rossevelt contra Venezuela tenemos a Obama Mr Hyde. Recordemos siempre a Julius Fucik y al Che Guevara: “Estad alertas” “No se puede confiar en el imperialismo ni tantito así, nada”

  • José J. Gorrín Peralta dijo:

    Nuevamente el compañero Luis Toledo Sande me impresiona con su capacidad de análisis, su conocimiento de la historia de nuestros pueblos y su tormentosa relación con los EEUU, y su verbo certero. Tuve el privilegio de conocerlo, precisamente un 10 de octubre de 2014, aniversario del inicio en La Demajagua de la lucha libertaria de Cuba. En aquella ocasión Luis nos visitó en la Universidad de Puerto Rico para la presentación de la edición para Puerto Rico de su biografía del Apóstol llamada Cesto de Llamas.
    Ahora Luis nos habla de la figura de Abraham Lincoln, hombre importante en la historia de EEUU y de gran pertinencia para los pueblos que, como los nuestros, se nutrieron y se nutren de sangre africana. Muchas veces me he preguntado por qué Lincoln no pudo impedir el desarrollo del curso que llevaba EEUU desde poco después de su liberación de Inglaterra y que apuntaba hacia un destino imperial que lo llevó a frustrar el triunfo de Cuba en el siglo XIX y que ha condenado a Puerto Rico al deleznable coloniaje que padecemos desde 1898.
    Luis Toledo Sande me ha dado mucha luz en este tema y ha contribuido a que me convenza más de lo terrible que es la fuerza del capitalismo que, aún en su nivel incipiente hasta en los estados del norte, logró engendrar el monstruo que hay hoy. Ya lo dijo el Che Guevara, en el imperialismo no hay que confiar: “ni un tantico así”.

  • Arnold August dijo:

    Las palabras de José Martí son aplicables a las condiciones actuales en América Latina y en la complicada cuestión de relaciones Cuba-EE.UU.. Excelente artículo. Gracias a CubaDebate por difundirlo. El periodista y escritor Luis Toledo Sande es unos de los modelos Cubanos para mí en relación con el periodismo.

  • lolo dijo:

    Muchas citas, parabolas, acadecismo, etc, pero no se aterriza, ó no entiendo donde se situa a Obama ¿ al lado de Cutting ó al lado de Lincoln?

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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