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La cultura en el centro de la vida

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En 1961, su tercer año en el poder, la Revolución Cubana logró dos victorias de pareja relevancia: fue aplastada la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la patria se convirtió en territorio libre de analfabetismo. Ambas victorias mostraron su rumbo y su alcance, y merecen seguir definiendo su existencia frente a desafíos que no cesan.

Alguna cronología “objetiva” señala que el 3 de enero del propio 1961 los Estados Unidos y Cuba habían roto relaciones. Pero las rompió la potencia del Norte, en respuesta a la decisión de independencia y soberanía del país caribeño. Aún antes de los hechos de Playa Girón, el gobierno estadounidense tramaba o ponía en práctica acciones enfiladas a derrocar una Revolución llegada para darle a Cuba la independencia y la soberanía que desde 1898 aquella potencia, entonces en desarrollo, le había impedido lograr.

En un sitio como BBC Mundo, insospechable de ánimos filocomunistas, se lee: “Hoy sabemos que en marzo de 1960, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight Einsenhower, autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para que iniciara el entrenamiento de refugiados cubanos para una posible invasión”. Tal autorización es impensable sin pasos previos.

No había que ser muy previsor para intuir que la decisión de romper relaciones con Cuba no la tomaba el imperio para que el pueblo cubano viviera mejor, para que revirtiese las calamidades que había sufrido bajo gobiernos manejados desde Washington mediante su Embajada en La Habana, o con intervenciones directas. Procuraba tener las manos libres para patrocinar actos como la invasión mercenaria, cruentas acciones terroristas y un férreo bloqueo económico, financiero y comercial aún hoy vigente.

Mientras ataca, se canta a sí mismo

El imperio no logró aplastar a Cuba; pero le ha causado grandes daños. Además, creó en el continente escuelas de lucha antiguerrillera donde se enseñaban torturas, y promovía —no ha dejado de hacerlo— golpes de Estado para seguir contando en la región con gobiernos similares al derrocado en Cuba por la lucha revolucionaria. Y ha mantenido prácticas políticas y culturales para edulcorar su propia imagen y aplacar el espíritu combativo de los pueblos.

Desde perspectivas revolucionarias, el recuento de aquellos años suele subrayar la pujanza de la lucha, pero no cabe menospreciar lo alcanzado por falacias imperiales como la Alianza para el Progreso: puesta en marcha también en 1961 por la administración estadounidense que cargó con la derrota de Girón, duró una década, pero su influencia desbordó ese lapso. Como una muestra de sus derivaciones, dígase que en 1983 se creó, y todavía perdura, la llamada Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), igualmente concebida para insuflar el espíritu contrainsurgente y la cultura de la dominación imperial.

Algunas décadas después del apogeo que tuvo tras el triunfo de la Revolución Cubana, el movimiento de guerrillas se vio en general sin asideros, llamado a cesar para no ser visto o presentado como vandalismo. Con su propaganda, en el seguimiento de cuanto durante años hizo contra todo lo que tuviera visos de lucha por la liberación nacional, el imperio tilda de terrorista cuanta acción armada lo contraríe.

Pero continúa haciendo uso de las armas cuando se le antoja. Aunque la dignidad de los pueblos y de sus mejores representantes permanece en pie, y hasta por la vía electoral logra triunfos, nada debe llevar a la desmovilización del pensamiento revolucionario. Aquellos triunfos no son irreversibles, ni sus defensores deben desentenderse de las maquinaciones imperiales. Para ejemplificarlas, bastaría recordar los devastados Irak y Libia, la amenazada Venezuela bolivariana y el apoyo a Israel contra Palestina. ¿Cree alguien que ya Cuba está fuera de esos planes?

Con desfachatez gemela de su pragmatismo, el imperio lo aplica todo a mantener una hegemonía contra la cual surgen competidores y, sobre todo, se yergue la rebeldía de pueblos y vanguardias emancipadoras. Pero él tiene reservas para una duración prolongada. La llamada Guerra Fría fue una contienda para afinar procedimientos políticos y culturales de dominación, y uno de ellos radica en la invitación permanente a no pensar.

El imperio promueve el olvido de la historia, que está llena de crímenes perpetrados —y en marcha— por él, y es fuente de lecciones para la voluntad emancipadora. Con su poderío, si la invitación al olvido no funciona, auspicia espectáculos para sobreponerlos a la historia. Se ha visto en torno al restablecimiento de sus relaciones diplomáticas con Cuba.

Símbolos, historia

En la reapertura de su Embajada en La Habana desplegó una intensa dramaturgia, como señaló Rosa Miriam Elizalde en Símbolos, artículo publicado en Cubadebate: automóviles mostrados como prueba de la eficacia de la industria yanqui y no de la inventiva cubana para mantenerlos funcionando a pesar del bloqueo; tres marinos en representación de un signo de continuidad que no se correspondiera con la defensa por Cuba de la independencia y la soberanía que ganó en 1959; un poema descafeinado para idealizar las relaciones entre “vecinos” sin adjetivos que los diferencien…

¿A quién le conviene enmascararse sino al lobo que le pide a Cuba muestras de buena voluntad para retomar relaciones que ella no rompió? ¿Invadió Cuba a los Estados Unidos? ¿Ha patrocinado allí actos terroristas en que murieron ciudadanos estadounidenses y de otras nacionalidades? ¿Ha bloqueado por más de medio siglo la economía del agresivo vecino? Esos actos los ha perpetrado contra Cuba el imperio. Obra de seres humanos, la Revolución Cubana ha cometido errores; pero no está entre ellos su radical antimperialismo, que es parte señera de su honor.

El 14 de agosto, junto a la Tribuna  Antiimperialista habanera —a la que nadie debe venir a suavizarle el nombre en un afán contemporizador grato al imperio— ocurrió algo que se inscribe, claro está, en la historia. La bandera de las barras y de las estrellas volvió allí por gestión del imperio que cambia de táctica para lograr contra Cuba lo que no consiguió con la hostilidad evidente. No retornó como emblema del pueblo estadounidense, con el cual nunca ha roto el cubano, como tampoco fue el gobierno de este país el que rompió las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Frente a euforias desmedidas en torno a ese 14 de agosto, Fernando Martínez Heredia introdujo, en Cubadebate, algo más que un matiz: llamarlo histórico “podría ser una hipérbole perdonable, si no estuvieran en juego la soberanía nacional y la sociedad que hemos creado en el último medio siglo”. La precisión, que contradice entusiasmos expresados hasta por algún (o alguna) profesional cubano de la información, irrita al avispero neoliberal y proanexionista, furioso ante cada expresión del pensamiento revolucionario.

Pero ese avispero no es lo que ha de preocuparnos. Centremos la atención en nosotros mismos, en el deber que tenemos con la claridad en asuntos tan significativos. No basta decir que un político estadounidense se ha pronunciado contra el bloqueo, si lo que ha hecho es señalar su inoperancia y reclamar tácticas efectivas para conseguir contra Cuba lo que no obtuvieron las agresiones. Es necesario no propiciar falsas expectativas si en la Casa Blanca se instala ese político (o esa política, pues el imperio, que ha ensayado en su presidencia con un hombre “no-blanco”, ¿rehusaría hacerlo con una mujer rubia, para dar otra imagen de cambio? They can!)

Como diversas voces han venido advirtiendo —y el autor de este artículo no repetirá lo que ha escrito en textos publicados en Cubadebate y Cubarte, y reproducidos en otros órganos digitales—, el asunto no empezó ni terminará en aquel espectáculo escenificado junto al Malecón habanero. La batalla cultural está en el centro de lo que Cuba necesita atender con desvelo para mantener la defensa de su independencia y su soberanía, y su derecho, también deber irrenunciable, a cultivar la justicia social.

Es indispensable mantener alerta el pensamiento, y ello supone una actitud profundamente cultural. El imperio, que invierte en fomentar y difundir vacíos culturales, no deja de pensar ni un momento en cómo conservar y fortalecer su poderío por distintos caminos, incluidos los productos audiovisuales que le convengan. Se emplea aquí el concepto de producto, asociado a la generación fabril y al mercado de bienes materiales, no para aceptar un término de moda, sino como reconocimiento de que no siempre lo difundido merece llamarse obra en el sentido cultural de la palabra.

A menudo los rigen lacras como la explotación mercantil de la imagen de la mujer, y la estética del nuevorriquismo, en la cual aspira el imperio a tener en todas partes —y, por tanto, en Cuba— un aliado conceptual para sus fines. Calzan también esos productos la invitación a una vida muelle inalcanzable, pero cuya representación puede desatar confusiones, espejismos paralizantes.

Caballos de Troya que se reproducen

El peligro lo refuerza el efecto de imágenes reiteradas hasta imponerse como modelos supranacionales, supraculturales, para sustituir el razonamiento por la aceptación resignada, acrítica, de la propaganda dominante. Por su eficacia pragmática, los productos que la calzan no solo se reproducen y llegan a todas partes según salen de sus fábricas: también minan las concepciones con que se hacen los que por nacionalidad son, y por alcance y perspectivas deberían ser, nuestros aportes audiovisuales.

Asimismo ocurre que, para estimular al colectivo de un centro de trabajo de cualquier sector, incluidos la prensa y el que gremialmente clasifica como cultural, se le oferta —palabra de médula mercantil— una sesión de esparcimiento harto cuestionable. Irrumpen en ella audiovisuales orientados por conceptos y prácticas que deberíamos rechazar, o que incluso, a nivel consciente, repudiamos, pero de hecho aceptamos por inercia. En las fiestas —parece decírsenos— podemos ser acríticos, aceptar cualquier cosa.

No hay que esperar que eso ocurra solamente en sitios de recreación bautizados con nombres tan marcados ya como Las Vegas, y otros. En nuestros centros de trabajo, aun en aquellos con explícitas responsabilidades en la formación de valores culturales, éticos, políticos, ideológicos, se puede celebrar una fecha histórica de la patria con música representativa de las peores groserías. En algún caso es usada hasta para competencias infantiles de baile.

Si en niños y niñas se ven modos de bailar en los cuales la grosería de las letras la refuerzan gestos, más que sexistas, procaces, estamos ante un indicio de que semejantes prácticas se han extendido, y calan. Pero ¿a qué se le abren así las puertas si no a una mayor grosería y a una conducta zafia, impropias, en especial, para esas edades? Parece que se ha generalizado la idea de que niñas y niños deben consumir también la música que conscientemente se supone que rechazamos.

En distintos entornos se hacen entre niñas elecciones de misses, remedos de certámenes como el de la Miss Universo, que ahora aparece con voluntad humorística en un espacio de la Televisión Cubana. Sobre esta última, y sobre la radiodifusión en general, deberían tener mayores y eficaces prerrogativas, y participación, el Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con toda la responsabilidad cultural y política, profesional, de ambos.

En lo privado hogareño cada quien consumirá los productos culturales o seudoculturales que desee. En sus preferencias tendrán peso decisivo su preparación y su gusto en materia cultural, estética. La educación debe servir para iluminar deslindes sensatos, sanos. No se requiere ser un académico para saber que la grosería y la estulticia no son buenas aliadas de los propósitos elevados.

Lo peor es que productos detestables no solo lleguen por vías como el famoso “paquete”, o por emisoras enemigas, sino que se trasmitan por nuestros medios de información y prosperen en nuestros centros de trabajo, en el transporte público y en otros entornos sociales, con abuso de decibeles incluido. Si no hubiera ocurrido ya en actos de graduación escolar, sintámonos felices; pero los cuidados para impedir que suceda no estarán de más.

Si de pueblo se trata

Uno de los males que debemos prevenir, o erradicar, se halla en asumir mal el concepto de pueblo. No es cosa de venir a defender a estas alturas nociones caducas propias de aristocracias variopintas. Pero el contrario deseable para oponerlo a la aristocracia no es el lumpen, la marginalidad que puede ser arrastrada a las peores causas, sino los valores de una verdadera civilidad popular.

José Martí admiraba —y como trabajador se identificaba con ellas— a las que en los Estados Unidos llamó “las tremendas capas nacientes”: los obreros que combatían la injusticia, por lo cual algunos fueron linchados. Supo diferenciarlos claramente de “la chusma adolorida que jamás podrá triunfar en un país de razón”.

Estúdiese en lo hondo para ver hasta qué punto, en nombre de un mal entendido democratismo, lo peor de la sociedad puede haber infectado entre nosotros el torrente circulatorio nacional, hasta minar proyecciones culturales. No hay pueblo homogéneo: su diversidad es parte de su riqueza, y de sus complicaciones. Pero le haría un gran mal a la nación que en ella acabara imponiéndose lo vulgar, lo menos válido para desarrollar la civilidad, la disciplina social, que no es lo que más parece abundar hoy.

Eso lo ha señalado, para recabar que se combatan las deformaciones, la máxima dirección del país. El llamamiento debe ser atendido por cada ciudadano que desee lo mejor para la patria, y, con el mayor sentido de responsabilidad, por las organizaciones políticas y de masas, y las instituciones estatales de todos los sectores, y aún más por aquellas con misiones concretas en ese terreno.

A realizadores de ciertos productos audiovisuales se les oye decir: “Yo no trabajo para los críticos, sino para el pueblo”. Lo dicen especialmente si, después de haber sido impugnados, reciben un premio de la popularidad. Pero aquellas palabras darían para un tratado. ¿Basta, al enjuiciar el trabajo de un cirujano, la simpatía con que hable de él una determinada cantidad de sus pacientes?

Nadie es infalible, pero la evaluación integral de un médico, ¿no debe expresar el criterio de honrados profesionales de la Medicina? Generalizar sobre la base de lo que opina una muestra de la sociedad puede ser impreciso, riesgoso, sobre todo si no se conoce bien la composición de la muestra, ni se tiene debidamente en cuenta quiénes se sienten más animados a formar parte de ella.

Más que repudiar o aceptar que algunos productos artísticos, y a veces seudoartísticos, tengan éxito, valdría la pena indagar por qué pueden gustar entre amplios sectores de la población, sean o no sean jóvenes. La aspiración de trabajar para el pueblo —la cual, si se entiende y se asume bien, es plausible en sí misma— trae a la memoria algo de lo dicho por Antonio Machado, mediante las voces de sus heterónimos Juan de Mairena y Abel Sánchez, sobre lo que significa “escribir para el pueblo”.

De profunda raíz popular y elevada expresión —lo que hizo de él uno de los grandes poetas de la lengua española—, Machado sostuvo: “Escribir para el pueblo […] ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. […] Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra”.

Otros nombres, de antes y de después, incluido el suyo, sería justo añadir al punteo intercultural hecho por el gran poeta; pero no hay aquí espacio para tanto, ni es forzoso hacerlo. Lo citado basta para advertir su elevada concepción del pueblo, en términos de ascensión, no de empobrecimiento y descenso.

Todo el tiempo

A las manifestaciones artísticas y literarias suele darse el nombre de cultura, que corresponde a la obra toda de los seres humanos al asumir el mundo y contribuir al mejoramiento propio y al de su entorno. En ese ámbito se inscriben aquellas manifestaciones, cuya dignidad será tanto mayor cuanto más enriquezcan ellas el afán de superación, en lo material y en el espíritu, diferencia esencial entre los seres humanos y las otras especies animadas.

Mucho más que unos cuantos párrafos, el tema requiere la meditación de conocedores, de especialistas, y de la ciudadanía en pleno. Este artículo no ha expresado más que algunas preocupaciones sobre algo en lo cual, importante en sí y como parte de reclamos todavía mayores, la sociedad debe bracear con denuedo y lucidez.

Cada punto esbozado daría para largas reflexiones. Como en estos días todo pasa o se hace pasar —mesura o desmesura, lucidez o euforia, racionalidad o embullo mediante, según quién y cómo observe— por el reinicio de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, asunto de grandes implicaciones culturales, estos apuntes estarían todavía más incompletos si no tuvieran en cuenta algunos hechos.

Gracias a su capacidad de resistencia, su lealtad a la historia patria y su claridad de ideas, la mayoría del pueblo cubano consiguió que el imperio fracasara en sus planes. Por ello la ruptura de relaciones diplomáticas en enero de 1961, y la agresiva hostilidad preparada incluso antes de esa fecha, no le permitieran al monstruo engullir a Cuba, convertirla en el dominio colonial, el patio para experimentos y vertedero que siempre aspiró a tener en ella.

Nadie se baña dos veces en el mismo río, pero el río sigue su curso sin ser enteramente otro; y el imperio continúa siendo el mismo. En circunstancias acaso más complejas que nunca antes, el pueblo cubano tiene la misión de impedir que el imperio logre con respecto a Cuba, usando otros procedimientos, lo que no obtuvo bloqueándola y agrediéndola: tragarse definitivamente a la nación que le ha dado al mundo el ejemplo de hacerse respetar frente al poderoso vecino. Eso sí es histórico, más que por haber sucedido, como todo, en la historia, por ocupar en ella un sitio aleccionador.

(Tomado de Bohemia)

Se han publicado 26 comentarios



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  • perpleja dijo:

    Entonces, ¿todavía no hay una estrategia cultural en el ICRT para donde intervengan el Ministerio de Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y equipos de psicólogos y sociólogos, donde además de arte y técnica haya ciencia? ¿Es que nunca antes la hubo?

    ¿Y las quejas y preocupación de los ciudadanos alarmados por la vulgaridad, la superficialidad y la mentalidad de colonizado cultural de algunos llamados “artistas” que no lo son, cómo se van a resolver desde la institucionalidad?

    • Lia.ht dijo:

      Nop! Eso no creo que exisa, si alguen pudiera alumbrarnos un poco más en ello?! Pero aún más, no existe una Ley de cine… Está escribiendose, aunque no somos el único país en Latinoamerica sin ello…
      No obstante en cuanto al artículo concuerdo en que se deben hacer análisis más profundos en cuanto a la relación arte – consumidor y señores cuando hablamos de un públco avido de consumir arte nunca se busca masividad

  • lili dijo:

    Le aplaudo por su preocupación sobre el entorno creado para niñas y niños en lo social y familiar.Están perdiendo la imágen tierna, dulce, desde el vestuario hasta formas de comportamiento,los agreden desde lo audio visual y familiar. Ahora hay una moda de mini quince para las pequeñas de alrededor de 10 años, con album, imagine todo esa panfletaria. Hace años se insiste por un sector sobre este fenómeno, se ha alertado pero han sido sordos y ciegos.Sería bueno revisar qué brindan algunas intituciones culturales.Antes del 59 las carrozas carnaval infantil representaban personajes de sus cuentos, hoy bailarinas de centros nocturnos con trajes y movimientos pélvicos.Sería bueno ver la programación artística, qué nivel de información y profesionalidad tienen los
    decisores que deciden. Es muy difícil estar todos los días luchando contra los molinos de viento en defensa de nuestra identidad, hay quien no entiende la importancia del trabajo con los niños.

  • Henry dijo:

    la cultura “escudo y espada de la nacion”

  • Arnold August dijo:

    Gracias Luis, muy bueno y necesario tu artículo. Vale la pena que los lectores piensen en este comentario tuyo-
    “En circunstancias acaso más complejas que nunca antes”.

  • Robert dijo:

    Realmente no creo que un acercamiento con Estados Unidos en cualquier esfera sea un peligro y haya que estar engrifado, ni una perdida a la Soberania Nacional, al final es el pueblo cubano de todas las orillas quien le compete y le toca resolver sus problemas internos y cuales son los metodos mas adecuados para resolverlos, sin discursos politicos, frases vacías ni mítines de repudio ,para poder seguir construyendo la Patria para todos los cubanos, , con los comunistas y los que no lo son, con sus gays, afrodescendientes, con los humildes que siguen siendo mayoría ante el conservadurismo que gana terreno, tenemos que armar un nuevo proyecto de nación. Con todos y para el bien de todos, no sin todos y para el bien de unos pocos.No hace falta escribir un ensayo mas ni hacer una investigación mas.Estados Unidos es el pais mas desarrollado del mundo, es el pais donde el ser humano ha llegado mas lejo, con sus contradicciones como cualquier nacion y sus problematicas internas que solo a ellos les toca resolver, no he visto una nacion que quiere ser desarrollada sin tener una relacion bilateral con esa nación, pues tienen la tecnologia y la capacidad cientifica para ser lo mejor y lo peor.El gobierno tiene que escuchar a sus ciudadanos y que el cubano aprende a caminar por sus propios pasos, no domado, hay nuevas formas de colonizar a un pais y una de las formas a estado latente la COLONIZACION INTERNA, sin haber lanzado una piedra Estados Unidos.Hay que crear nuevos espacios de participacion ciudadana fuera del oficialismo, hay muchas cosas que la institucionalidad y la centralizacion del poder no pueden resolver, dejemos el resentimiento y aprendamos a escucharnos unos a otros (es dificil pues desde pequeños nos inculcaron la tradicion del verdugo ),sea disidente , catolico, yoruba, o lo que sea ,los espacios son de todos , de fidelistas o no, la Patria es de todos porque al final el pueblo le rendira cuentas a aquellos que se han enriquecido con las arcas del estado.

    • cas dijo:

      Robert yo soy un ciudadano cubano que esta de acuerdo con la politica de mi gobierno, soy escuchado, saludos cas.

      • Sergio dijo:

        Es escuchado, DONDE, Sr. Cas?, a través de sus VIAJES a España, como ya dejó caer?, o es que vive en España?,,, donde es que lo ESCUCHAN a usted?, Ilustrenos, por favor. Sea Explicito, no deje esa incertidumbre PARTICIPATIVA que ni Heisenberg?.

        Como se diría en una PRUEBA FINAL,,,, PONGA EJEMPLOS CONCRETOS, para saber y no quedarnos en la IGNORANCIA.

        Saludos,

      • Roberto dijo:

        Claro y los que no tambien son escuchados? Has visto resultados alentadores, se ha detenido la migracion de jovenes hacia otras naciones, han parado los discursos del compromiso moral.Has visto en la mimetisada asamblea nacional cambios alentadores.

    • primera dijo:

      Realmente un acercamiento con Estados Unidos en cualquier esfera, especialmente en la cultural, requiere de toda nuestra atención porque nos han confirmado claramente que por vías más amables quieren subvertir nuestro sistema político y por ende, atacar la soberanía nacional. Percibir nuestro sereno estado de alerta como engrifamiento, es solo una cuestión de perspectiva que te aconsejo reconsiderar. Y como queda demostrado con nuestra resistencia exitosa al bloqueo, la defensa se permite y esta cuestión de atención va a tener toda la inteligencia y concentración del pueblo cubano que defiende desde cualquier orilla donde viva, esta sociedad más justa, mejor que el capitalismo, sí, evidentemente, que hemos logrado crear.
      La patria construida y en construcción permanente es para todos; te faltó decir para los revolucionarios y los no revolucionarios de cualquier color, tendencia sexual, sea religioso o ateo, trabajador por cuenta propia o empleado del estado. Se construye CON todos (los que quieran participar) y no olvides la otra parte, que es muy importante también: PARA el bien de todos. Si no es para el bien de todos, no puede ser parte de este proyecto de la nación cubana. Y eso no es conservadurismo; como sabes es una idea pilar de la nación, que nos distingue y a la que no renunciaremos jamás. Por eso el proyecto será el mismo con metas renovadas cada vez, con una ideología sólida, con un discurso político coherente, y también con lo que llamas discursos políticos, que son el orgullo de quienes nos formamos escuchando y aprendiendo de las intervenciones o discursos de Fidel.

    • segunda dijo:

      Somos un país subdesarrollado, sin grandes recursos naturales, y sin embargo nuestros indicadores en muchas áreas, incluidos el disfrute y la creación de las manifestaciones artísticas y la literatura, son de país del “primer mundo”, gracias al camino que escogimos. Los organismos del Estado que nos representan son responsables de que la calidad de los productos artísticos que el pueblo disfruta no decaiga y deben establecer las regulaciones necesarias para ello.

      No somos más desarrollados porque “aquella nación” nos ha impedido no solo la relación bilateral con ellos sino con el mundo para hundirnos en el mar, desaparecernos de la faz de la tierra o cualquier otra frase hecha pero cierta que te convenga. A diferencia de ellos, demostramos lo que se puede hacer para mejor y no para peor, con pocos recursos pero con tremenda voluntad de beneficiar al pueblo, cultivando la rosa blanca como ofrenda de paz para el amigo sincero y para el cruel que nos arranca el corazón con que vivimos.

      Es una desvergüenza y una falta de respeto a todo el pueblo cubano que te atrevas a decir que Estados Unidos no ha lanzado una piedra, cuando tiene una base militar en nuestro territorio desde hace más de 100 años contra nuestra voluntad, nos ha rrre…bloqueado el desarrollo y la vida por más de medio siglo sin lograr destruirnos ni acobardarnos, constantemente financia operaciones, personajillos y productos de radio y televisión para “domarnos” y regresarnos a la neocolonia, a la condición de subordinado cultural que tan bien estás demostrando

    • tercera dijo:

      Lo que llamas oficialismo seguramente son más de 2 200 organizaciones no gubernamentales con personalidades y objetivos bien diferenciados, que están reconocidas por la ONU y a la que pertenecemos por decisión propia los ciudadanos cubanos. Por ejemplo, a los CDR, pertenecemos voluntariamente 8 millones de personas más o menos. No entiendo que resentimiento hacia las ONG cubanas tienes que invocas dejarlo atrás, o qué tradición de verdugo te inculcaron ni quién lo hizo. Pero si es tu deseo, debes cumplirlo fielmente.
      Y sobre quienes se hayan enriquecido a costa del estado, querrás decir que le deberán rendir cuentas al pueblo. Si denunciamos y condenamos al imperialismo, no dejaremos de hacerlo con los delincuentes locales. Nos ocupamos de tu preocupación.
      Es un excelente ensayo el de Toledo Sande sobre todo, desde mi punto de vista, porque nos aclara a los ciudadanos que no somos artistas ni funcionarios de los organismos de la cultura, por dónde vamos todavía después de los congresos, reuniones, artículos y programas de radio y televisión donde se critican las deficiencias que tiene dicho sector en el plano subjetivo y cuya solución puede contribuir a permitirnos asimilar el aguacero que nos espera de lo mejor y lo peor de la cultura norteamericana en directo.
      Es un deber cívico estar informado y preparado, por eso le agradezco al autor su contribución.

      • Tercera dijo:

        Con mi mayor respeto, no entiendo por qué no publican lo que una escribe con toda sinceridad y seriedad para responder ciertos comentarios. Cuántos escritos superlargos y otros tecosos, cuántos comentarios reaccionarios no se publican constantemente en Cubadebate?
        Yo quiero debatir abiertamente los temas de mi país y si me equivoco, me educaré en el debate. No tengo nada en contra de la censura, pero en este caso no considero que se justifique. Saludos.

  • laly dijo:

    Luis Toledo Sande, gracias por esas reflexiones tan profunda, tan llenas de sabiduría, tan frescas, esas cosas están sucediendo en algunos factores de la población, hay que eliminarlas rápidamente, pero le aseguro que millones de cubanos pensamos así como dice Ud dice, …Nadie se baña dos veces en el mismo río, pero el río sigue su curso sin ser enteramente otro; y el imperio continúa siendo el mismo. En circunstancias acaso más complejas que nunca antes, el pueblo cubano tiene la misión de impedir que el imperio logre con respecto a Cuba, usando otros procedimientos, lo que no obtuvo bloqueándola y agrediéndola: tragarse definitivamente a la nación que le ha dado al mundo el ejemplo de hacerse respetar frente al poderoso vecino. Eso sí es histórico, más que por haber sucedido, como todo, en la historia, por ocupar en ella un sitio aleccionador.

    Soy del criterio que debemos coger espacios donde toda la población comprenda la importancia de este contenido tan bien expresado por Ud, también Cubadebate debió ponerlo en primera plana, para que todos opinen, yo lo vi por casualidad, casi nunca voy a ese sitio de opiniones

  • Luna dijo:

    No creo que el artículo de Martinez Heredia sea otra cosa que una muestra de conservadurismo e intolerancia, ya que usted menciona el mismo y no porque se discrepe de él se puede hablar en forma general del avispero que usted menciona.

  • Antonio dijo:

    A proposito de todas esas manifestaciones culturales a contracorriente, se debe esperar que las intenciones de la raclamada “apertura a la iniciativa privada” implicara de hecho que esas manifestaciones tontas y deformantes seran las que reciban los estimulos desde el exterior dentro del clima de apertura.
    El objetivo sera asfixiar economicamente el clima cultural cubano dejando solo espacio
    para el espectaculo de mal gusto como manifestacion de arte y cultura.

  • lagardere dijo:

    Quién es Robert? Desde dónde escribe? Quién le dijo escribe esto? Lo que interpreto es: olvidemonos de todo. No pensemos que se quieren apoderar de nuestro pais , de nuestra cultura de nuestra soberania. Dijo no hay que estar “engrifado” que equivale a decir “Ya puedes bajar la guardia. Todo esta resulto. Dejemos a un lado la politica. Dobleguemonos sin tanto comunismo, sin tanta ideologia, sin estar pensando en la historia. Desmovilicemonos.” Quién eres Robert?

    • Sergio dijo:

      No se quien es, pero si no está de acuerdo con él, EXPONGA USTED SUS RAZONES no ATAQUE, IRONICAMENTE, a la persona.

      Pero ya sabemos que es un MODUS OPERANDI habitual.

      Diga, exponga, argumente, etc., etc., etc, para eso esto es un sitio de DEBATE, para exponer “LIBREMENTE” las ideas, y hacer eso, UN DEBATE, no un MONOLOGO, del cual ya estamos bastnte CANSADITO, no creee usted?.

      Saludos,

  • Linda dijo:

    Excelente análisis. Lamentablemente, algunos todavía creen en los “cantos de sirena” que llegan desde el Norte.

  • Julio dijo:

    Es interesante la reflexión, pero, hay que ir más allá del asunto, debe pasarse a una etapa superior, la realidad lo exige. En ese sentido fueron decisivas las palabras de Pedro Pablo Rodríguez publicadas en. http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/09/03/pedro-pablo-rodriguez-el-peligro-mayor-esta-dentro-de-nosotros-mismos/. Para Pedro Pablo Rodríguez el peligro mayor está dentro de nosotros mismos. Para él o somos capaces de efectivamente extirpar males que tienden a hacerse endémicos (como la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia), o muchos, quizás demasiados, mirarán a la cultura del capitalismo como la salida, aunque ellos terminen socialmente excluidos, y los índices de desarrollo humano caigan vertiginosamente hasta que la miseria sustituya a la pobreza. Hay que preparar al pueblo para una nueva contienda adecuando a sus características una estrategia sin precedente ante la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia. Esa debe ser la principal tarea del momento.

  • ODALYS BARRABIA dijo:

    HERMOSO ARTÍCULO PROFESOR, LO INCLUIRÉ EN MIS CLASES DE PEDAGOGÍA A ESTUDIANTES DE LA CARRERA PEDAGOGÍA – PSICOLOGÍA, PARA QUE COMPRENDAMOS MEJOR LA SOCIEDAD EN QUE VIVIMOS Y QUEREMOS SEGUIR VIVIENDO Y TRANSFORMANDO AL LADO DE ESTE QUERIDO E INTELIGENTE PUEBLO CUBANO

  • Raisa dijo:

    Un artìculo buenìsimo y que todos deberìan leer y analizar profundamente, es una realidad tangible lo que se expresa. Muchos dicen olvidar el pasado y empezar a crear puentes de concordia, amistad, etc, etc. Pero debemos tener mucho cuidado con esos puentes, donde nos pueden tirar hacìa el vacìo. Deben ser Puentes donde predomine siempre el sentimiento de Patria, Naciòn, Pueblo, Unidad. Donde los “Cantos de Sirena” de los que nos quisieron vencer por el Hambre, Enfermedades y otras tantas Agesiones que nos efectuaron para destruirnos y sin una gota de Humanidad hacìa niños, ancianos, mujeres en fin el Pueblo en general, nos haga olvidar todo esto que sufrimos y supimos aguantar con Valor y Estoicismo para no renunciar a los logros alcanzados y alcanzar nuestra verdadera Independencia.

  • el socialismo real dijo:

    Luis Toledo Sande, debo decirle me ha gustado mucho este planteamiento suyo, estoy de acuerdo, me sobrevienen muchas preguntas, pero esencialmente , donde está realmente el poder de decisión en Cuba actualmente, en el gobierno revolucionario que con su brazo enérgico nos acostumbró a medidas contundentes en favor de nuestro pueblo a lo largo de este proceso y me viene a la mente aquel acto histórico donde Fidel pronunciaba una a una la nacionalización de las distintas empresas norteamericanas que extirpaban a Cuba, de gran simbolismo antimperialista, ó el poder hoy radica en las fortunas emergentes , surgidas desde varios años, dentro de la sociedad cubana con sus ligamentos y extensiones que mutilan y van corrompiendo nuestra sociedad a todos los niveles?, quién ó quienes realmente tienen el poder de decisión que nó son capaces de advertir que nuestros sistemas de comunicación se conviertan en sucursales de la telebasura internacional y absorban toda la chatarra seudocultural que producen?, por qué se permite que las llamadas figuras “artísticas” que llegan a nuestra Patria, a fin de descubrirla ahora, cuando antes ni se portaban por aquí en aras de no perder sus beneficios económicos, y cuando muchas de esas figuras son ejemplo de lo más bajo y enfermizo de esas sociedades se paseen por las calles de La Habana semidesnudas y se tomen fotos pornográficas para titulares de prensa banal?, por qué se permiten tantas cosas en favor del capital y en detrimento del socialismo que queremos construir y se posterga?, quizás no tenga tiempo para responder al menos alguna de estas preguntas, pero quizás algán forista aquí pueda hacerlo, ó quizás mi planteamiento no aparezca dada la política de este diario, pero si el plantamiento del Robert apareció, quizás el mío corra la misma suerte, ah, coincido con usted plenamente, pero nó se extrañe si algún día la tribuna deje de llamarse antimperialista, por ahora las astas sólo están pobladas por una sóla bandera.

  • Silvio Rodríguez dijo:

    Las preocupaciones que generan este artículo están en muchos cubanos, tanto en los trabajadores de la cultura como en los depositarios, que nunca son pasivos pues son parte generadora de cultura.

    Yo estoy de acuerdo en que cultura es todo, incluso lo provocado por la incultura. Aún así, sin marginar expresión alguna, cualquier sociedad que aspire a ser mejor debe plantearse con responsabilidad qué tipo de expresiones culturales desea estimular más, de modo que reflejen no sólo su historia y tradiciones sino también las diversas motivaciones de sus contextos y por supuesto sus aspiraciones.

    Buscando eso, desde el triunfo de la Revolución hasta la fecha se han realizado numerosos congresos y reuniones en las que han participado prácticamente todos los organismos que inciden en la cultura: desde los más abarcadores, como el PCC y los Ministerios de Educación y Educación Superior, hasta los más específicos, como el otrora Consejo Nacional de Cultura, devenido Ministerio de Cultura, la UNEAC, CASA de las Américas, ICAIC y otros centros generadores y divulgadores culturales.

    O sea: llevamos medio siglo gastando saliva y papeles diciendo cómo queremos que sea la cultura, y la misma cantidad de tiempo dejando que los organismos que proyectan la cultura nos contradigan.

    ¿Por qué?

    ¿Hasta cuándo?

  • lili dijo:

    Silvio, nos vamos poniendo viejos y se acaba la saliva y el papel…y conste no es solo en la cultura.

  • laly dijo:

    Gracias Silvio, en esas dos preguntas suya, hay respuesta, pera quien las da, excelente su reflexión también.

Se han publicado 26 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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