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El olvido de un hombre moral o Todo sobre mi padre

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José Delarra en su estudio. Foto: Archivo de la familia

José Delarra en su estudio. Foto: Archivo de la familia

La muerte es un fenómeno extraño. Nunca termina de acotejarse en la conciencia humana. Su energía gruñe para siempre en la mente de los vivos. Y la convertimos en otras formas de existir. En un remedio para sustentar la sobrevivencia de los muertos. De otorgarle voz a su silencio. De darle luz a su huella.

Esta certeza me acompaña hace más de una década. La asumí poco después de la muerte de mi padre. Cuando empecé a conversar con él. A reclamarle. A colocar su fotografía en el cuadro más distinguido. Y a ubicar su imagen por encima de la de todos nosotros.

Nunca lo había escrito. Solo asumí esta nueva forma de vivirlo. Hasta que hace poco, un viejo amigo, renacido del tiempo, me motivó a contarle. Y así me reconocí en el ceño fruncido de las expresiones de mi padre, en algunas de sus formas de tomar decisiones, en mi inclinación a la racionalidad. Aunque no, en su intento desmesurado por controlar las emociones que, como artista, le brotaban por los poros.

Nuestra empatía —relaté a mi amigo—, al margen de las diferencias, está clavada en mi consciente. Creo que soy una parte de él. Lo supe de verdad el día en que, de manera inesperada, su vida estuvo en peligro inminente. Un miedo indescriptible me caló hasta las raíces.

Poco tiempo después, se marchó. Y junto con su partida, un legajo de tareas se asentaron en la conciencia de mis dos hermanos (Isis y Leo) y yo. En realidad siempre nos impuso desafíos. Y no podía morir sin encomendarse a los perseverantes de su obra. Pero difícil ha sido cumplir con una buena parte de este quehacer de reemplazo. Porque el camino empedrado de las relaciones humanas se revela hostil ante el recuerdo de un hombre de verdades crudas. Y la omisión, inconsciente o intencionada, presenta sus credenciales en el camino del olvido.

Hablo de José Delarra. El escultor del Che Guevara erigido en la ciudad Santa Clara. Y de todo el complejo que lo integra. Del creador de 125 obras monumentales y de mediano formato emplazadas en Cuba, México, España, Japón, Angola y Uruguay. Entre las que se cuentan los monumentos de la Plaza de la Patria, en Bayamo y en Holguín, y los erigidos en homenaje a Martí y a la revolución mexicana en la ciudad de Cancún. Del incansable artista que dejó más de 1500 obras de escultura, pintura, dibujo y grabado en museos y colecciones particulares de más de 25 países. Del artífice de cerca de 300 exposiciones, entre colectivas y personales.

Pero, “nada es más fácil que censurar a los muertos”, dijo Julio César, el emperador romano. Y no pienso yo, que siempre sea ese el verdadero propósito cuando se habla de una obra y no se cita a su autor, cuando se “restaura” un monumento y solo se menciona al que la “remedia”, cuando se destaca el trabajo arquitectónico y se demerita el del escultor. Todo esto ha pasado con la obra de José Delarra, quien muchas veces tampoco figura en las efemérides televisivas y de otros medios de comunicación social.

Somos depositarios sus hijos de una parte del legado del artista. Aunque en una distribución legal de marras, nos fue negado el álbum primigenio que abriga la trayectoria de su labor, y segmentos de nuestra propia existencia. También, del que guarda las instantáneas del proceso creativo y de construcción del Che de Santa Clara. Un libro que recoge, a modo de crónicas, episodios de su vida tampoco ha podido ser publicado.

No obstante, los encomendados hemos de ser perseverantes. Y no viene a capítulo escribir hoy, el día del 77 aniversario de su nacimiento, una crónica dulce. ¿Evocarlo? Eso sí. Desde el hijo atento al vivir de sus padres. Desde el ser humano que, junto a mi madre, fundó una familia hermosa de la que se han derivado hijos y nietos artistas. Desde sus valores de hombre moral que se entregó al trabajo sin pedir nada a cambio.

José Delarra en su estudio. Foto: Archivo de la familia

José Delarra en su estudio. Foto: Archivo de la familia

Se han publicado 59 comentarios



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  • liliana dijo:

    Magnífico homenaje!!

    • Flor de Paz dijo:

      !Pues sí!

    • Ing. José Luis Villalón de Paz dijo:

      Flor, aunque en estos momentos estoy con una carga de trabajo para las apenas tres horas de trabajo que me quedan en el día de hoy, me topé con esté artículo y en un primer momento solo leí sus palabras (por cierto magníficamente escrito, donde más que palabras, considero son sentimientos plasmados en un papel o en una PC), pero algo ha ocurrido en mi mente que me invitaba a reelerlo y además a interesarme por los comentarios lo cual hago habitualmente pero ya le hablé de lo ocupado que estaba hoy.
      Quizás por los días que han pasado puede que ya no lea lo que aquí escribo, pero no importa, las probabilidades me dejan un amplio margen de posibilidades dadas sus posteriores intervenciones en este foro casi espontáneo acerca de la vida de su padre. Soy un joven santiaguero (31 años), nunca había oído hablar de su padre ni de su obra, y por supuesto no tenía conocimiento del autor del memorial al Che en Santa Clara ni de otras obras más que aquí he podido leer y que conocía de su existencia, pero que son autoría de su progenitor, no soy un artista ni estoy vinculado profesionalmente a las artes; pero indiscutiblemente algo ha tocado mi corazón que inexorablemente siento la necesidad de expresarle mi más sentido apoyo a sus justos reclamos, no de fama, ni de riquezas materiales, sino de reconocimientos morales, de virtudes, de trayectoria y del legado de su padre para con las artes y el pueblo cubano.
      Hoy somos un pueblo volcado casi por completo a lo “de afuera”, que cada día se acostumbra a la superficialidad más elemental de las cosas, incluidas las artes (por ahí se ve a un tal REFLEXIVO que no vale la pena ni mencionarlo), donde educación se confunde con conocimiento, donde cultura se confunde con tener la Wikipedia o la Encarta en el móvil, donde solo vale lo que “alguien” cataloga como bueno, pero que no es consecuente ni con lo que proclama, ni con el pueblo al que pertenece, ni con la obra que promulga.
      En fin que la felicito por hacernos reflexionar a muchos de los lectores de este sitio sobre las verdaderas cosas importantes de la vida, en las que nada tienen que ver nuestras posesiones materiales, sino en el legado que algún día dejaremos (no importa su alcance) para con nuestros familiares, amigos, descendientes y Patria en general.
      Gracias una vez más y sepa que aquí en Santiago de Cuba su padre tiene a partir de hoy un admirador más.
      Saludos

      Ing. José Luis Villalón de Paz
      Esp. Centro de Dirección ETECSA – DTSC

  • yo dijo:

    justo homenaje, magnifico legado nos dejo

    yo

  • Cesar dijo:

    Lindo homenaje al hombre, al padre, al gran artista, al fiel revolucionario. Contra los olvidos: !LAS OBRAS! Tuve el privilegio de conocer al maestro Delarra, no fue mi amigo, pero es un ejemplo para todos.

  • clemente Nieves dijo:

    muy bueno……….conocemos poco de el, seguro fue una bella persona igual o mejor que sus obras…….

  • Un cubano dijo:

    Un texto hermoso, vibrante, sentido. Personalísima crónica de uno los grandes del arte cubano cuya obra enaltece a nuestro país. Los más íntimos sentimientos, las huellas de la memoria y la trascendencia de su legado en el presente, están expresados en esta entrega. La literatura es parte esencial del periodismo. La autora de “El olvido de un hombre moral o Todo sobre mi padre”, no los confirma.

    • Flor de Paz dijo:

      Muchas gracias cubano.

  • Lilia dijo:

    Homenaje ? Bueno…. si. Pero LINDO ???? Mas bien familiar, íntimo, catársico.

    • Sergio dijo:

      CATARSIS dice usted?

  • Gizéh dijo:

    Excelente y merecido homenaje a este gran artista!

  • Luis dijo:

    Cuantos obreros de construcción hicieron grandes obras y están muertos y no por eso no habla la historia los olvidados, los sin nombres los sin palabras pero ahí están, erguidos, por ser Obreros Creo que ahí esta su Padre. Hasta la Victoria Siempre, Venceremos

  • Atenea dijo:

    Flor, recuerdo a tu familia, fuimos niñas juntas en el Cerro, recuerdo bien a tu padre y a tu mamá, ella atareada con sus nenes, Delarra, siempre trabajando, pero atento y excelente persona, él dejó allí un busto de Martí que aún existe, luego la vida nos separó y yo también me fuí de ese lugar.
    Me alegro mucho que seas artista y otros de los hijos y nietos de Delarra.
    Tu padre merece ser mencionado mucho más, no entiendo esa injusticia, ojalá sea escuchado tu justo reclamo.
    Hay tantos pseudoartistas por ahí ahora, injustamente súper reconocidos por razones de oportunismo y otras, que estas cosas duelen más.
    Te saludo Flor de Paz, en la foto te veo muy bien.
    Y sigue escribiendo de tu papi, no puede haber olvido para ese extraordinario escultor.
    Cariños para tí y tu familia.

  • Pedro Pablo dijo:

    Un grande, se reconoce, pero merece más. Todos podemos

  • miguelito dijo:

    Es muy lindo que un hijo o hija escriba asi de su padre. Tener la oportunidad de defenderlo, de mostrarle a los que no lo saben o los que lo saben quien fue Jose’ Delarra.
    Tuve la oportunidad hace muchos años en, Luanda, no recuerdo con exactitud la fecha,quiza finales del 90 o principio del 91, de verlo. Fuimos llamados un grupo de combatientes que estabamos en la Mision a ayudar.Creo que era mas bien como a limpiar un area que habia sido escogida para hacer un monumento a los caidos en Angola.No pude verlo terminado porque creo que este concluyo’ despues que la MMCA terminara en mayo del 91. Yo era muy joven pero sabia desde Cuba quien era Jose’ Delarra,claro quiza no con tanta informacion. De todas maneras me da emocion que una
    hija de el haya escrito este articulo y ojala’ que muchos puedan leerlo.
    Nunca se debe olvidar a quines lo dieron todo a cambio de nada o mas bien a cambio de lo que creyeron siempre.

  • Fermin Rivas Sotomayor dijo:

    Es poco un artículo para evocar a tan artista como fue Delarra. Lo escuche mencionar por primera vez, pero no de cualquier persona, sino de un museólogo que siente y hace vibrar la historia de Villa Clara como pienso muy pocos lo han logrado conmigo. Esta persona me dio lujo de detalles e información de quien fue el Che, pero más aun como Santa Clara se movió con Delarra para poder hacer el complejo escultórico y todas las obras, muchas veces con no solo el significado escrito en algún lugar, sino con el sentimiento que le impero al artista en su obra. Me gustaría leer sobre Delarra, saber todo cuanto hizo, el porque lo hizo. Para la autora, su hija, no estas sola, ni usted ni su familia, considero que es una causa noble el poder publicar un libro (posiblemente mas de dos). Espero que el Gobierno, el Partido y las instituciones que deben velar por estos temas tomen acción. Por mi parte me sentí bien cuando en Ecured busque a Delarra y en más un artículo sale referenciado y en muy buena lid, el dedicado a el esta muy bien escrito.

  • Ramon E dijo:

    Flor de Paz, Julio Cesar pudo haber dicho lo que quiera, en usted antes de nacer su padre engendro y también tallo su belleza interna y la externa porque son verdaderas linduras las dos.
    La interna la luce con este recordatorio a su papá, gracias.
    La externa por dios, !!!! Súper, que linda eres !!!! Su papá le dio la sonrisa de una diosa, gracias pues a José.
    Y a usted también, Ramon

  • Alexis Mario Cánovas Fabelo. dijo:

    SOBRINA:
    Soy de los CAMARADAS de trincheras de piedras e ideas de tu padre, nos conocimos en esos Días Heroicos de la Crisis de Octubre, de esas relaciones de identidad que no requiere estarse molestando mutuamente… Solo en esos momentos que la patria requiere puntería en las decisiones.
    ¡TIENES TODA LA RAZÓN DEL MUNDO!
    Lo bueno del asunto es que por nosotros hablan nuestros nuestros hijos, LAS OBRAS, que nacieron antes, y como ella, los hijos que formamos a base de ejmplos personales.
    ¡DIOS TE BENDIGA FLOR DE PAZ!

  • NTA dijo:

    Muy justo, y muy bien escrito.
    Gracias por traerlo a la memoria de los cubanos.
    N

  • chachi dijo:

    Muy buena esta crónica hecha a todas luces con un gran sentimiento, y sí, es hora que se hable más de Delarra y de toda su obra, para que los jóvenes sepan quien hizo tan gran obra del Ché en Santa Clara y muchas más. Sus hijos lo merecen no solo por serlo sino porque han seguido su ejemplo.

  • Flor de Paz dijo:

    A todos, !gracias por sus apoyos!

  • alexis triana hernandez dijo:

    La memoria ante todo. El respeto a los que fundaron patria…Cómo podremos hablar con Flor de la Paz desde el comité organizador de las Romerías de Mayo?

  • Lucía dijo:

    De niña recuerdo una historia que terminaba: Un hombre no muere mientrás los vivos lo recuerdan, y él está vivo, en sus hijos, en los que conocen su obra, y en los que como yo, ahora mismo descubro su imagen por primera vez. El vivirá eternamente aunque un libro no pueda recoger su obra, seguirá eterna como su obra: Inmortal.

  • Arturo dijo:

    Gracias, por tus palabras. Con Guantánamo, puedes contar para reconocer con absoluta justeza, la memoria y el legado de un HOMBRE y ARTISTA INMENSO como Delarra.

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Flor de Paz

Flor de Paz

Periodista cubana y artista de la plástica.

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