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El conflicto Estados Unidos-Venezuela y la VII Cumbre de las Américas

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América Latina y el Caribe, principalmente las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y en particular, Venezuela, son el teatro de operaciones de un sordo juego geopolítico entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN, contra China y Rusia, dos potencias emergentes que han venido desarrollando vínculos económicos y de cooperación técnico-militar con naciones situadas en lo que tradicionalmente Washington ha considerado su “espacio vital”.

 Pocas veces, como hoy −tras la reciente orden presidencial de Barack Obama que ubicó a Venezuela como una “extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”−, cobran dimensión los conceptos esgrimidos por Nicholas J. Spykman en 1942, cuando al definir el “Mediterráneo Americano” (que abarcaba el litoral del golfo de México y el mar Caribe, México, América Central, Colombia, Venezuela y el cinturón de islas que se suceden desde Trinidad a la punta de la Florida, Cuba incluida), dijo que esa región debía quedar bajo la “exclusiva e indisputada tutoría” de Washington.

En su obra Estados Unidos frente al mundo, escrita tres años antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, al exponer la doctrina geopolítica del imperialismo tal y como lo concebía la clase dirigente estadunidense, Spykman dijo con elocuente crudeza: “Eso implica para México, Colombia y Venezuela una situación de absoluta dependencia con respecto a Estados Unidos, de libertad meramente nominal…”

En 1973, el boicot de suministros de hidrocarburos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a Estados Unidos, exhibió las vulnerabilidades del hegemón del capitalismo mundial. Desde entonces, los estrategas del complejo industrial-militar diseñaron y pusieron en práctica una serie de proyectos geopolíticos −o de conquista del espacio en su zona de influencia−, a expensas de naciones débiles o que ofrecen poca resistencia, que incluyeron la colonización, la anexión o la conquista.

Cuatro decenios después, Estados Unidos ha conformado América del Norte como un espacio geopolítico bajo el dominio económico-financiero de las corporaciones con casa matriz en su territorio y el control militar del Comando Norte del Pentágono. Y aunque en 2005 en Mar del Plata fracasó el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la libertad de México y Colombia es hoy meramente nominal, como anunció Spykman en 1942, y sus territorios han sido militarizados por el imperio. Sólo escapan a ese designio Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Además de su importancia geopolítica para la defensa del territorio continental de Estados Unidos de cara a un eventual conflicto bélico con otra potencia, Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas de hidrocarburos. Asimismo, bajo el liderazgo indiscutido de Hugo Chávez, Venezuela fue el impulsor del ALBA y potenció la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), obstaculizando los planes para una integración vertical del subcontinente, implementados por la Casa Blanca y el gobierno-sombra de las grandes corporaciones estadunidenses.

Washington y el golpismo continuado

Las consideraciones anteriores explican los sucesivos intentos encubiertos de Washington por llevar a cabo un “cambio de régimen” en Venezuela: desde el golpe de Estado cívico-militar-oligárquico de abril de 2002 (el primer golpe mediático del siglo XXI), y la Operación Septiembre Negro de  finales de ese año y comienzos de 2003 –el llamado “golpe petrolero” que siguió los lineamientos del Dossier Confidencial No. 5, estrategia subversiva de los capitanes de industria, grandes latifundistas, ganaderos y la llamada nomenclatura gerencial de petróleos de Venezuela (Pdvsa), bajo la cobertura política e ideológica de las principales corporaciones multimedia de Venezuela y las Américas−, pasando por diversas operaciones clandestinas y diferentes modalidades de la guerra de espectro completo (“golpe suave”, guerra de baja intensidad, guerra asimétrica, de información o cuarta generación, guerra económica y terrorismo mediático), hasta el fracasado golpe del 11 y 12 de febrero de 2015.

Al respecto, cabe recordar que con eje en una estrategia de varios carriles, la escalada política-propagandística había iniciado en diciembre pasado, cuando al tiempo que anunciaba negociaciones para una próxima reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba, el presidente Obama puso en vigor la “Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela”, una medida injerencista violatoria del derecho internacional aprobada por el Congreso. La nueva ley extraterritorial, pieza central en la etapa para un cambio de régimen en Venezuela, es una réplica perfeccionada de lo que el propio Obama había dicho, siendo senador, que durante más de 50 años no había funcionado contra Cuba.

A partir de enero de este año, se incrementaron los planes tendientes a generar un nuevo clima de zozobra económica y violencia caótica desestabilizadora que confluyera con el primer aniversario de “las guarimbas” de febrero de 2014. ¿Objetivo? Derrocar a Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, a quien se le había venido fabricando una imagen de gobernante autoritario y violador de los derechos humanos.

Lubricada la oposición venezolana con millonarios fondos extraídos de los contribuyentes de Estados Unidos a través de agencias oficiales de Washington como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y fundaciones afines como la National Endowment for Democracy (NED) y Freedom House; posicionada la guerra económica con base en el desabastecimiento de productos de primera necesidad −en particular alimentos básicos, medicamentos y artículos higiénicos− para provocar ira y malestar en la población, la extensa red de medios corporativos privados del hemisferio occidental hicieron su labor como parte de la guerra psicológica y el terrorismo mediático. En lo interno, su misión principal era generar un clima de miedo y horror paralizante a través de herramientas habituales como el acaparamiento, el desabasto, el mercado negro, la inflación, la usura, campañas de rumores y la violencia callejera, y en lo externo, fomentar una correlación de fuerzas internacionales que avalara tácitamente el accionar golpista y, llegado el caso, una eventual intervención militar del Pentágono.

En rigor, se trataba de una segunda fase de la fracasada operación subversiva puesta en práctica a comienzos de 2014 para tirar a Maduro. “La salida” −como denominó entonces la ultraderecha venezolana al plan sedicioso para sacar al presidente legítimo de Venezuela del Palacio de Miraflores−, culminó con un saldo de 43 personas muertas y llevó a la cárcel a uno de los líderes de la asonada, Leopoldo López, dirigente del Partido Voluntad Popular.

Desde entonces, una de sus cómplices en la aventura conspirativa, la ex congresista desaforada María Corina Machado −firmante del Decreto Carmona durante el golpe de Estado de abril de 2002 −, había tomado las riendas de la nueva intentona con apoyo del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Witaker. “Contamos con una chequera más fuerte que la del régimen para romper los anillos de seguridad”, dijo Machado, quien desde hace años cultiva los favores de congresistas cubano-estadunidenses de Miami, como Marco Rubio, Iliana Ros Lethinen y Mario Díaz Balart, y los del alcalde de la ciudad Doral del sur de la Florida, Luigi Boria.

 El factor Brownfield

En el caso venezolano, la génesis de la intervención estadunidense actual remite al Comité de los 40 (denominación tomada de la Decisión-Memorándum No. 40 del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos), reunido por el secretario de Estado Henry Kissinger en junio de 1970 para diseñar una estrategia de “bajo perfil” destinada a hacer abortar la “vía pacífica al socialismo” de Salvador Allende en Chile. El plan del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de la época de Richard Nixon, incluía: 1) creación del caos económico; 2) acciones paramilitares; 3) ofensiva de propaganda; 4) financiamiento a sectores derechistas, y 5) infiltración y divisionismo dentro de la izquierda chilena.

Con base en esa estrategia −aplicada después con variantes contra Nicaragua sandinista, Granada y Panamá−, en agosto de 2004 Washington había enviado a Caracas al embajador William Brownfield. Adscrito a la Oficina de Iniciativas para la Transición en Venezuela (OIT), la principal misión de Brownfield era elaborar un plan de largo plazo para derrocar a Hugo Chávez. En un cable diplomático del 9 de noviembre de 2006, difundido en el portal de Wikileaks, el diplomático recordaba a sus jefes en el Departamento de Estado las directrices establecidas dos años antes en el denominado “Plan de cinco puntos contra el Gobierno Bolivariano”: 1) Fortalecer las instituciones democráticas; 2) Infiltrarse en la base política de Chávez; 3) Dividir al chavismo; 4) Proteger negocios vitales de Estados Unidos, y 5) Aislar a Chávez internacionalmente. La OIT para Venezuela fue cerrada en 2010, pero sus funciones fueron transferidas a la oficina para América Latina de la USAID, vieja pantalla de las acciones injerencistas y para la guerra psicológica de la CIA y el Pentágono.

Con base en esos antecedentes, la ambientación o “calentamiento” mediático de la nueva ofensiva desestabilizadora contra Venezuela contó, a mediados de enero pasado, con la presencia en Caracas de los ex presidentes de Colombia, Chile y México −Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón, respectivamente−, invitados a un foro por María Corina Machado y el partido Voluntad Popular. Otro de los objetivos era visitar en la prisión a Leopoldo López, erigido por Washington como nuevo “combatiente de la libertad”, según la expresión acuñada por Ronald Reagan para los contras nicaragüenses y el saudí Osama bin Laden en los años 80.

La trama desestabilizadora se complementó, a finales de enero, con la deserción de Leamsy Salazar, capitán de corbeta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. En calidad de “testigo protegido”, el desertor Salazar declaró ante un tribunal de Nueva York que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, era el jefe de un presunto cartel de Los Soles. La “primicia” la obtuvo el diario neofranquista español ABC, que se basó en “fuentes cercanas a la investigación”, y fue convenientemente amplificada en México por los periódicos Excélsior y La Razón que, curiosamente, no citaron como fuente a ninguna agencia noticiosa internacional, por lo que puede presumirse que en los tres casos se trató de desinformación sembrada con propósitos subversivos-propagandísticos.

Dentro del plan conspirativo en curso, no es un dato baladí que William Brownfield −el “diplomático” que en 2004 elaboró el Plan de los cinco puntos para derrocar a Chávez y quién se desempeñó luego como embajador en Colombia de 2007 a 2010−, validara la “consistencia” del reportaje de ABC, que involucra a Cuba y las FARC en la insólita trama. Tampoco lo es que Brownfield sea en la actualidad secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Narcóticos y Seguridad Internacional.

Los fondos para la subversión

Otro elemento clave del plan elaborado por Brownfield en 2004, es el financiamiento de ONGs, fundaciones, asociaciones y partidos opositores venezolanos, enmarcado dentro del rubro “defender y fortalecer prácticas democráticas, las instituciones y los valores que promueven los derechos humanos y la participación de la sociedad civil”. El presupuesto actual de Estados Unidos (octubre 2014 a octubre de 2015) incluye cinco millones de dólares, y la asignación prevista para el próximo año fiscal aumenta la cifra en 500 mil dólares más. Asimismo, Washington ha incorporado una nueva modalidad consistente en registrar a las ONGs venezolanas como corporaciones en Estados Unidos, lo que facilita el suministro de fondos y además pueden ser subcontratadas por compañías estadunidenses.

Entre las organizaciones receptoras de fondos de los contribuyentes de Estados Unidos figuran Nueva Conciencia Nacional; Fundación Futuro Presente; Humano y Libre, de Gustavo Tovar Arroyo, quien organizó en 2010  la denominada Fiesta Mexicana para adiestrar en métodos de desestabilización a dirigentes estudiantiles de la extrema derecha venezolana; Espacio Civil; Operación Libertad; Mujer y Ciudadanía; Ventana por la libertad; Súmate y Consorcio Desarrollo y Justicia, ambas ligadas a la golpista María Corina Machado.

La USAID, que en 2011 destinó más de nueve millones de dólares de los 20 millones aprobados ese año para la desestabilización de los países del ALBA, en 2013 canalizó cinco millones 786 mil dólares para programas subversivos en Venezuela, principalmente para la capacitación de nuevos líderes juveniles que sean capaces de resaltar en el enfrentamiento con el gobierno. El presupuesto destinado a 2014 no ha sido publicado, probablemente en un intento por sortear las dificultades que les ocasionaron las revelaciones y cuestionamientos de que fue objeto luego de las revelaciones de la agencia AP sobre el trabajo de la USAID contra Cuba.

Además, los programas de Estados Unidos para la subversión en Venezuela incluye a la National Endowment for Democracy (NED), que en 2014 destinó más de dos millones 300 mil dólares a organizaciones antibolivarinas, y a Freedom House, ampliamente denunciada por sus vínculos con la CIA, que mantiene su política  de asesoramiento y financiamiento de la oposición venezolana, profundizando las estrategias de guerra psicológica y campañas mediáticas como parte de las técnicas de las “revoluciones de colores” y el “golpe suave” de Gene Sharp, Robert Helvey y Peter Ackerman.

En su reporte global anual sobre libertad de expresión, Freedom House ubica a Venezuela como uno de los países donde no existe libertad de prensa ni de expresión y donde se violan los derechos humanos; la agenda de Obama, pues. En contrate, cabe consignar que en ese país existe una hegemonía de los medios de comunicación privados. Según Luis Britto García, en 1998 la empresa privada era propietaria del 80% de las estaciones de televisión y del 97% de las radiodifusoras de FM, y no había medios comunitarios. Esos medios privados se caracterizaban por una alta concentración de la propiedad, tanto horizontal como vertical. En la actualidad operan en Venezuela 2,896 medios; 2,332 son de la empresa privada. El 65.18% sigue siendo privado y el 30.76% son comunitarios; apenas un 3.22% son de servicio público. El principal cambio consiste en la multiplicación de medios comunitarios, los cuales en su mayoría tiene poco alcance y tienden a durar un tiempo limitado.

En radiodifusión funcionan mil 598 emisoras privadas, 654 comunitarias y apenas 80 de servicio público. En televisión de señal abierta 55 canales son privados, 25 son comunitarios y ocho de servicio público.  Casi todos los medios privados son opositores, con lo cual, pretender que el Estado esté ejerciendo una “hegemonía comunicacional” con los escasos medios de que dispone, como señala Freedom House, es un infundio que sólo puede ser interpretado como parte de una operación de guerra psicológica y propaganda negra para exacerbar el pánico, desestabilizar el país, generar ingobernabilidad y detonar violencias destinadas a derrocar por la vía del terror al gobierno bolivariano.

La debilidad de Obama y el riesgo intervencionista

En ese contexto, los días 11 y 12 de febrero el gobierno venezolano anunció haber desarticulado un “atentado golpista” que contaba con la participación de oficiales activos y retirados de la aviación militar y otros elementos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y cuyo objetivo era bombardear desde un avión Tucano el Palacio de Miraflores y matar al presidente Nicolás Maduro. Otros blancos de la llamada Operación Jericó eran el Ministerio de Defensa y los estudios del canal de televisión Telesur, para sembrar caos y confusión.

Es previsible que ante el nuevo fracaso golpista, y dado el interés geopolítico en la estrategia subversiva de Washington hacia Venezuela, el presidente Obama y sus aliados de la ultraderecha regional intentarán enrarecer el clima de la próxima Cumbre de las Américas, prevista para la segunda semana de abril en Panamá. Con la “declaración de guerra” de Obama, queda claro que a Estados Unidos no le interesa la democracia ni los derechos humanos en Venezuela; lo que le importa es el petróleo y la posición geográfica del país sudamericano. El interés de la Casa Blanca es reafirmar su política de dominación regional, desafiada por China y Rusia; restaurar el tradicional control en su zona de influencia, hoy resistida como nunca antes por los países agrupados en la UNASUR, la CELAC y el ALBA.

En la coyuntura, las palabras de Obama al acusar a Venezuela como una “amenaza” a la seguridad nacional de Estados Unidos, además de ridículas, son una clara expresión de la evolución clásica de las políticas de agresión imperial, que van de la ruptura del orden constitucional, los golpes suaves y las revoluciones de colores a una eventual intervención militar directa del Pentágono. Como denunció el ex vicepresidente venezolano José Vicente Rangel, Washington dispone de mil 600 paramilitares listos en la frontera de Colombia, frente a los estados Zulia y Táchira, 800 en cada zona limítrofe. Ése es el verdadero peligro en la hora.

En ese contexto, la guerra mediática y económica y la imposición de sanciones de Estados Unidos al gobierno venezolano sólo debilitan la imagen de Obama de cara a la VII Cumbre de las Américas organizada por la OEA (Organización de Estados Americanos). Nicolás Maduro llegará a la cita con el apoyo y el respaldo internacional, y queda claro que al defender a Venezuela, los presidentes de los países del área están defendiendo la soberanía y la unidad de Nuestra América martiana y bolivariana.

Se han publicado 10 comentarios



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  • SANTIAGO dijo:

    ESTE ES UN TEMA CRUCIAL PARA RESOLVER MUCHAS CONTRADICCIONES DE LA POLITICA INTYERNACIONAL, ES DECIR SE APROXIMA LA CUMBRE DE LAS AMERICA Y ES PRECISO LLEVAR UN MENSAJE DE OFENSIVA NO DE DEFENSIVA, YA QUE SEGUN LOS ORGANIZADORES SEGURO QUE EE.UU COMIENZA HABLANDO , Y ES NECESARIO CAMBIAR EL ORDEN DE DERECHO A PALABRA LA IDEA ES QUE EL BLOQUE DEL ALBA COMIENCE PRIMERO HABLANDO Y DESPUES O AL FINAL EE.UU PARA OBLIGARLOS A CAMBIAR EL GUION PRE-PLANIFICADO Y VER QUE ESTRATEGIA BURDA TOMAN ANTE ESA DESESPERACIÓN ..

    BASTA DE IR A LA DEFENSIVA DEBEMOS PASAR A LA OFENSIVA PERO RADICAL AL 100%. ESTE MENSAJE QUE LE LLEGUE PUES A LOS JEFES DE DELEGACIONES DE LAS NACIONES DEL ALBA.

    SALUDOS CORDIALES A TODOS Y VIVA CHÁVEZ

  • Antonio dijo:

    Personalamente creo Maduro o no debe asistir a la cumbre o asisitr
    para entregar las firmas de su pueblo e inmediatamente retirarse.

    Eso seria una posicion digna, no creo deba permanecer sentado ante
    el hombre que intenta destruir su pueblo.

  • nina dijo:

    Que excelente analisis Don Simon. Felicitaciones…

    • donsimon dijo:

      La realidad es que los Estados Unidos a través del derrocamiento del gobierno constitucional de Venezuela, intenta reestablecer una nueva doctrina Monroe en el continente. Esta es una reacción a la pérdida paulatina de su poderío en el mundo. El advenimiento de la China como un enorme poderío económico y militar, y la restructuración que llevo a Cabo el presidente Putin en las fuerzas militares de Rusia son un mensaje de una magnitud enorme para Washington. También la creación de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sur África) y su intención de crear una nueva moneda internacional son hechos de carácter devastador para su economía y Hegemonía mundial. Actualmente han optado por usar la vía de la intervención militar encubierta por medio del pago a mercenarios internacionales, tal como se ejecuta en el Medio Oriente. La agresión contra Irak, Siria, Irán, Somalia Afganistán y Yemen son parte de este plan, desestabilizar estos países para evitar perder el control de los inmensos recursos de hidrocarburos que existen en esta parte del mundo.
      En el último presupuesto aprobado por el congreso, se destinó una partida enorme no solo para la desestabilización de Venezuela, pero también para desestabilizar a El Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Ya empezaron estos planes contra Argentina y Brasil. El complot para acusar al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner del asesinato del fiscal Niesman, por el supuesto hecho de querer encubrir la investigación del atentado contra la embajada israelita en Argentina, disque por un tratado comercial con Irán, algo que ha sido totalmente desmentido por la justicia argentina, y las demonstraciones recientes en Rio de Janeiro contra el gobierno de la presidenta Rousseff, orquestado por las ONG’s que operan allí bajo el control de la CIA, NED, y la USAID.
      Ya está trazado el plan. Sacar los gobiernos progresistas del poder en la región, para instalar miembros controlados de las oligarquías locales y así mantener su control político, económico y militar sobre toda la región, como actualmente sucede con sus países vasallos como Colombia, México, Perú y América Central.

      • alicia segurado dijo:

        Excelente análisis donsimon!!!

        Si a EEUU le molesta el acercamiento entre China y Rusia con Latinoamérica “su espacio Vital” porque intervino para sacar con golpe de estado al ex – gobierno ucraniano y apoya al dictador actual, que hace EEUU en la frontera con Rusia?

        China y Rusia no buscan guerra, buscan estrechar lazos económicos, no intervienen en la política interna de los países Latinoamericanos!!!

        La cumbre es una oportunidad para que todos los países Latinoamericanos que apoyan a Venezuela le digan clarito a Obama que si no retira las acusaciones contra Venezuela debe retirarse de la Cumbre, si no lo hace, deben retirarse los demás y dejarlo con los tres o cuatro países que quieren seguir siendo sus victimas.

  • pablo andres dijo:

    Si estamos con venezuela, la respuesta de nuestros gobiernos debe ser contundente y concisa de que no asistirán a la Cumbre de las Américas, si los Estados Unidos no retira las sanciones contra el pueblo venezolano, solo así en bloque unido, nuestras voces serán oídas, es una deuda con la tierra de Bolivar

  • Katrina Schmitz dijo:

    Muchos funcionarios norteamericanos de la linea conservadora son de ascendecencia judia ,al igual que varias “cabezas dirigentes” de la contraofensiva de derecha en el continente,Capriles Radonsky,Ileana Ross Lehtinen,y este ex-embajador Brownfield que “miente igual a como respira”se concertan a menudo con Israel y su brazo de inteligencia y acciones encubiertas el Mossad,para asesinar,sabotear y fomentar aaciones de falsa bandera,como el asesinato del fiscal Nisman en Argentina o la voladura de la embajada Israeli en la misma nacon hermana,eso sin hablar de Otto Reich,algo anonimo en estos tiempos,pero protagonista de muchas desestabilizaciones en el continente.
    —-Todos los seres humanos somos imperfectos ,y todos pecamos,utiizando la mentira en situaciones que nos parecen necesaria,sin embargo,solo los judios,explicitamente en sus textos sagrados,se reclaman como “pueblo elegido”y para ello,incluso,contrariamente al ideario de la religion cristiana,no hay cuestionamiento cuando se centra la existencia en acumular poder y materiales,,,pero ademas se menciona incluso que un judio no profana el nombre de dios (su dios),cuando para vencer en una lucha hipotetica contra cristianos,jure en su nombre,ya que según su definicion de los no judíos ,”el goyim” (el no judío),es un esclavo de bajo rango con apariencia humana.Lo lei en el TALMUD,uno de los documentos que mejor describe la manera en que se moldea la psiquis de un judío….y ojo…..sé que no todo judío es guerrista o genocida al buen estilo del zionismo,pero es importante que se debatan las problematicas de coexistencia,sea quienes sean sus protagonistas.
    Con el sacrosanto “marketing” del holocausto,poco o nada se puede decir sobre este grupo étnico,que tiene como mérito,la gran capacidad para entre-ayudarse,pero al mismo tiempo,generando “zonas discriminatorias” contra los no judíos,hasta en el libre acto,de elegir su pareja.Lo sé muy bien,pues estoy casada con uno!!!

  • Raisa dijo:

    Artìculo excelente, claro y ejemplificante de la polìtica de los EEUU hacia los paìses que quieren liberarse del yugo imperial y ser Libres e Independientes. Con Venezuela han estado haciendo lo mismo que hicieron en un tiempo con Chile, creando desasbastecimiento para crear caos y descontento en la poblaciòn, ademàs de todo lo que se explica en este artìculo y por ùltimo al igual que con Cuba a inicios del triunfo de la Revoluciòn, corriendo bolas de que iban a quitar la Patira Potestad a los Padres, asì como otras estupideces que dieron a correr y naciò la Operaciòn Peter Pan, donde tantos niños sufrieron y muchos nunca mas vieron a sus padres, por enviarlos a los EEUU creyendo las imbecilidades, que ese paìs inventò. Pero Cuba sigue ahì Libre y Soberana y frente a un Bloqueo Abusivo e Inmoral. No nos dejemos engañar la polìtica del Imperialismo es la misma de siempre y con Venezuela la arrecian pues es un paìs rico con petroleo del cual quieren apoderarse, lo mismo que han hecho con paìses como Irak, Afganistan, Libia, creando guerras con mentiras y sumiendo estos paìses en un caos total. Y por eso digo y repito, el paìs mas Terrorista del Mundo es los Estados Unidos de Norteamèrica. “VIVA VENEZUELA” VIVA NICOLAS MADURO” ” GLORIA ETERNA A HUGO CHAVEZ FRIAS” “VIVA CUBA” “VIVAN FIDEL Y RAUL”

  • DAVID dijo:

    Defender a Venezuela, es protegernos

  • Patricia Lagunas Sotomayor dijo:

    Todos sabemos que en Panama estan los terroristas mas grandes protegidos por Estados Unids, asi que los Presidentes del ALBA CELAC y UNASUR deben tomar grandes precauciones todos sabemos lo que hace Estados Unidos no llega ahi Obama y les dispara o los envenena o les pone un cancer tan grave como el que le pusieron a Chavez. En Panama esta el grupo de los mil involucrado en el golpe de estado en Chile 1973

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Carlos Fazio

Carlos Fazio

Periodista uruguayo radicado en México. Pertenece a la redacción del diario La Jornada y colabora con el semanario Brecha, de Uruguay.

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