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Viaje a un país que ya no existe (IV)

En este artículo: Vietnam
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LA INSPIRADORA RENOVACIÓN VIETNAMITA

Ciudad Ho Chi Minh, antigua Saigón. Foto: Rafael Solís.

Ciudad Ho Chi Minh, antigua Saigón. Foto: Rafael Solís.

Vietnam ya no es la guerra, aunque sus vestigios todavía provoquen pavor en los cientos de personas, nacionales y extranjeros, que van a verla en los museos.

Fotos, cartas e instrumentos de agresión y tortura, cuentan los peores episodios de aquel  horror, sin rencor, pero sin olvido. La nueva generación crece sabiendo quiénes y cómo intentaron  llevar a su país  a la Edad de Piedra y  quiénes fueron  los héroes que lo impidieron. Flores, inciensos y rezos en templos construidos especialmente para contar sus proezas, dan cuenta de la memoria y el respeto.

Pero la principal  contienda del país  es otra ahora. Se llama Doi Moi (renovación) y comenzó hace casi 30 años.

Originalmente se le consideró una consecuencia de la  perestroika soviética y  generó mucha polémica dentro y fuera del país, en vista del estrepitoso fracaso que en unos años desintegró a la superpotencia.

Todos dudaban que un  país pobre, desangrado por tres guerras y un bloqueo económico  en menos de medio siglo,  sobreviviera a un experimento propio sin los amortiguadores del ya inexistente campo socialista.

Adicionalmente, impactaba a la región y al mundo el fenomenal despegue  de  los llamados “tigres asiáticos”, que se convertirían en  paradigmas del crecimiento en los confusos años 90 con métodos capitalistas muy específicos.  El socialismo en todas partes se escribía entonces entre signos de interrogación.

Luu Hai,  periodista que ha vivido y reportado todas las épocas, desde la guerra, recuerda la incertidumbre inicial de los comunistas vietnamitas: “Creíamos que ya estábamos en el socialismo, porque había igualdad, pero no avanzábamos. Habíamos olvidado lecciones básicas del marxismo como que no se puede saltar de una sociedad  feudal al socialismo. Y empezamos a combinar economía de mercado con planificación socialista. Eso generó oposición y debate. Pero la gente pedía cambios y se hicieron.”

La osadía vietnamita fue interpretada de diversas maneras. Todavía muchos, impresionados por la dinámica de desarrollo que hoy exhiben sus ciudades, suelen decir que “parece un país capitalista.”

“Parece pero no lo es”, responden los líderes del país. La diferencia la pone la conducción política, cuyas  líneas estratégicas han sido trazadas, desde 1986,  por  sucesivos congresos del Partido Comunista, el mismo que fundó Ho Chi Minh y que ganó todas las guerras.

“Algunos creyeron que nos desviábamos al capitalismo, pero aquí  seguimos construyendo el socialismo. Logros para un grupo pequeño de personas no valen. Deben ser para beneficio de todo el pueblo trabajador”, nos advertía en la bienvenida a Viet Nam,  Duong Minh,  subdirector para América Latina del Comité Central del Partido.

“Después de 27 años de Doi Moi,  podemos hablar de muchos logros y también de errores. Cambiamos el modelo de desarrollo, reestructuramos la sociedad. Doi Moi es renovación. La esencia se mantiene. El socialismo se mantiene, pero es necesario renovarlo constantemente.”

DE LOS TÚNELES DE CU CHI A LOS PUENTES SOBRE EL MEKONG

Cu Chi, una ciudad en resistencia, tres metros bajo tierra, en 240 kilómetros cuadrados. Genialidad estratégica vietnamita, donde jamás pudieron llegar los rangers, salvo los que murieron en sus trampas. Foto: Rafael Solís.

Cu Chi, una ciudad en resistencia, tres metros bajo tierra, en 240 kilómetros cuadrados. Genialidad estratégica vietnamita, donde jamás pudieron llegar los rangers, salvo los que murieron en sus trampas. Foto: Rafael Solís.

Después de atravesar el país de norte a sur, a lo largo de más de 2 000 kilómetros y  12 ciudades, de mayor o menor importancia, las palabras de nuestros anfitriones valen por la fuerza de los hechos.

En todas partes hay señales inequívocas del progreso. Y aunque siempre son convincentes los datos macroeconómicos – de Vietnam bastaría decir  que ha sido reconocida por las Naciones Unidas por la reducción de la pobreza, que superó a China en exportación de arroz y que emula con Brasil en exportación de café-, también es bueno pulsar el ánimo de la sociedad.

En Viet Nam la gente sonríe fácilmente y siempre parece estar ocupada en algo productivo. Los ancianos se veneran y los niños se consienten. Antes que solas, las personas suelen recrearse en familia y en familia se mueven, aunque sobre una moto sencilla tengan que viajar 5.

Pero sobre todas las cosas, llamó mi atención el cambio que se advierte en el desarrollo físico de las nuevas generaciones.  Sin ser experta, estaría dispuesta a afirmar que en pocos años, los vietnamitas ya no serán reconocidos por su baja estatura y su delgadez profunda.

La buena noticia es que esta transformación se da sin que  hayan renunciado a sus tradicionales comidas, bajas en grasas y abundantes en vegetales. Ellos pueden afirmar con orgullo que la comida chatarra entró, sí, pero no es tan popular como la propia. Y ojalá nunca lo sea (un diario en inglés afirma hoy que en 10 años creció en 211 por ciento el número de diabéticos, principalmente por la “importación” de malos hábitos alimentarios).

Mirando a esta nueva generación, más alta y más hermosa, y pensando en esta época, más dinámica y desafiante, pensé en dos de los mayores asombros que nos ha provocado  este viaje: los túneles de Cu Chi y los puentes sobre el Mekong.

Los primeros son una verdadera maravilla de ingeniería popular. Es una auténtica ciudad bajo tierra que, a poco más de 40 kilómetros del Saigón gobernado por los títeres y ocupado por los yanquis, fue campamento del ejército de liberación del sur y temible tumba para sus adversarios.

Para que puedan hoy pasar por ellos los turistas que visitan Cu Chi, se ha ampliado la boca de entrada a los túneles. En las originales solo cabían los escuálidos combatientes que durante años se alimentaron exclusivamente de yuca cocida, aderezada con sal y maní.

En contraste, la maravilla de la ingeniería contemporánea son los numerosos puentes que conectan ciudades y distritos que  vivieron separados por el agua de sus anchos ríos durante décadas. El  último que atravesamos, abre las puertas a Can Thó, la ciudad más al sur de nuestro itinerario.

El puente de tirantes de Can Tho  fue construido en apenas dos años y es de las obras que ha facilitado el comercio agrícola del Delta del Mekong –famoso por la fertilidad de los suelos y el sabor de sus frutas-, propiciando precios más asequibles en los mercados de Ciudad Ho Chi Minh y otras de la región.

Imaginación y  laboriosidad, méritos indiscutibles del pueblo vietnamita que hicieron posible obras como  los túneles de Cu Chi en la guerra y los puentes sobre el Mekong  ahora, explican el milagro vietnamita, propiciado por el Doi Moi.

Pero los cambios que deslumbran al visitante no parecen generar triunfalismos. Según Luu Hai, “estamos conscientes de que, al abrir las puertas, junto con el aire fresco, también entran bichos”. En su último congreso,  el Partido definió 4  peligros fundamentales para el socialismo vietnamita:

En primer lugar ubican la corrupción y la burocracia, males que  enfrentan elevando la eficacia administrativa y el control popular. El segundo  peligro es  el atraso económico. Entienden que un mundo de veloz actualización tecnológica,  la ventaja la pone el conocimiento y enfrentan el riesgo expandiendo en todas direcciones la informatización de la sociedad.

El tercer peligro podría acechar desde los dos anteriores y consiste en que se promueva desde el exterior una rebelión al estilo de las primaveras de otras latitudes. Y el cuarto, que es al mismo tiempo la suma de todos los peligros, es que Viet Nam se desvíe del camino socialista.

La sola conciencia de que esos peligros existen y la decisión de enfrentarlos sin renunciar a las más dinámicas vías hacia el desarrollo, genera confianza en la gente y fortalece el liderazgo del Partido.

“Hacemos todos los esfuerzos para que el pueblo sea rico. Pueblo rico, país poderoso”, dice en síntesis una frase que resume el espíritu de la Renovación, llamado también socialismo con características  vietnamitas, porque se reivindica orgullosamente socialista y porque no copió de nadie ni pretende ser modelo de nadie.

Un real acontecimiento económico, político y social por el  que se conoce menos a Viet Nam  hoy, que por  la guerra en el pasado. Como si fuera menos trascendente y heroica esta contienda en la que también es una referencia inspiradora.

 En familia, hasta 5 caben en una moto. Foto: Rafael Solís.

En familia, hasta 5 caben en una moto. Foto: Rafael Solís.

Se han publicado 16 comentarios



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  • Lalo dijo:

    Arleen solo faltó decir que Viet Nam, después de la guerra y en su posterior acercamiento con los EE:UU, dejó de ser bloqueada y pasó a ser Nación Favorecida, en sus relaciones con los EE:UU, eso trajo muchas ventajas al desarrollo de Viet Nam. Sin lugar adudas la laboriosidad de este impresionante pueblo ha sido fundamental en el alcance de los resultados que hoy proyectan, pero sus relaciones con los EE:UU, ayudaron a reducir el tiempo en su recuperación. Ahhh importante destacar su firmeza, nunca le pidieron nada a los EE:UU, fueron estos últimos los que tomaron la decisión, claro, la conciencia les pesaba mucho, creo que el glorioso pueblo vietnamita se lo merece.

  • Kilmeny dijo:

    cómo debemos aprender!

  • arturo dijo:

    Han dejado atrás su triste pasado, no viven de los recuerdos, como muchos aún lo hacen, y se enfilan en el futuro pensando en sus gentes, sobre todo. Así un país sí avanza!!

  • Tonyn dijo:

    Querida Arleen, no me he perdido tus articulos desde
    Viet Nam, son excelente, cuando los lees ,me impresiona
    que estoy alli,deben darte más tiempo, eres tan buena
    hablando como escribiendo,
    Estamos obligado a importar esa cultura, de trabajo,constancia,
    sacrificio de los namitas.
    un abrazo t.

  • Eloy dijo:

    Muy buen reportaje, como todos los de Arleen.

    Realmente Viet Nam en estos momentos, como algunos otros países que andan por este mundo es un ejemplo a seguir, fíjese si es así, que aprendieron de nosotros sobre el cultivo del café y ya hoy compiten en el mercado con poderosos exportadores como brasil, en Viet Nam hasta el más reducido palmo de tierra se utiliza en función de cultivar alimentos. Son muchos los desafíos enfrentados y supongo que muchos los retos que le quedan a ese heroico pueblo, lo más importante a mi opinión es el avance que han sido capaces de adquirir sin perder su esencia sin abandonar las banderas del socialismo,un reto para todos aquellos que tenemos la intención de actualizar nuestro modelo y que aspiramos a un mundo mejor.

  • Remy dijo:

    Precioso articulo, debemos tener la posibilidad de leer más a menudo estos trabajos, para encaminarnos mejor.

  • Gaston Kira dijo:

    Sencillamente excelente sus reportajes Arleen, este es fabuloso, felicitaciones, creo que el lector aprendera de muchas cosas que debemos de imitar y hacer como ya ellos lo hacen, muchas gracias

  • Betty dijo:

    Bravo,
    Por los Vietnamitas.

    Solo con la ayuda del ingenio y el paso del tiempo han logrado salir adelante despues de tener el pais en ruinas, hoy muestran al mundo de lo que son capaces.

  • rccc dijo:

    Arleen: Que falta hace que llegue a cada cubano, y sobre todo que sean bien interiorizadas, estas reseñas que tú sistemáticamente estas haciendo con incuestionable tino sobre ese pueblo de historia ejemplar que por más que uno evite singularizar, la vida misma muestra que atesoran los esfuerzos más batalladores por la supervivencia y soberanía conocida por los humanos contemporáneos. Una historia única por la sobresaturación de sacrificios heroicos, pero igualmente certeros, en respuesta a las obcecadas circunstancias impuestas primero por los émulos de Bonaparte y luego sus parientes “tanques pensantes” del nuevo imperio. ¿Cuánto de todo ello habría dentro del ser de Che para que nos dejara aquella sentencia lapidaria: “al imperialismo ni tantito así, ¡NADA!”? Que importante precisión tuya puntualizar: sin rencor, pero sin olvido; para que la nueva generación crezca sabiendo los quienes y los cómo de toda aquella dura y larga etapa. Estimo que lo sustantivo permanecerá vivo en el ser de cada vietnamita. Conservo como una reliquia el libro DIEN BIEN PHU escrito magistralmente por el General VO NGUYEN GIAP que ya alcanza para conocer cómo es el espíritu de ese pueblo.
    De mi breve estancia recuerdo los incontables dúos dentro de los arrozales trasvasando agua por encima del dique, cadenciosamente, con una cesta manipulada a través de dos cuerdas que puntualmente con un movimiento de cintura tensaban auxiliándose con las espaldas. Un proceder incuestionablemente ingenioso y sacrificado, ideado para suplir el déficit del impensable bombeo mecánico. Recuerdo con asombro todavía que a cierta hora del mediodía aparecía una incontable cantidad de gente en bicicletas a todo lo ancho y largo de las sendas de aquellas calles anchísimas en todas las direcciones posibles conformando un torrente interminable. Yo estimaba cientos de miles de personas desde una supuesta vista aérea. Todo el mundo calzando chancletas plásticas. Me subí junto al policía regulador de tránsito en una tarima en el mismo centro de la intercepción de las calles y tiré fotos para todos lados. Lamentablemente ese rollo fue uno de los que salieron velados y perdimos las imagenes. Como yo había oído por acá, que los vietnamitas aprovecharon las becas otorgadas por los países enviando a dos estudiantes con el financiamiento correspondiente a uno, entonces especulaba yo en mis pensamientos que dentro de aquella enorme masa de pueblo de Hanoi en bicicletas habría varias veces más doctores y profesionales de todas las especialidades que todos los que había aquí en mi provincia y hasta en La Habana.
    Finalmente, nadie mejor preparado que los vietnamitas para cerrar puertas y multiplicar por cero a los bichos; tienen el entrenamiento y anular los cuatro peligros fundamentales. Así lo creo.
    Gracias de nuevo por tus reportes y como constatarás les doy seguimiento. Gracias también por tu comentario. Saludos René.

  • Lillian dijo:

    Tengo el honor de conocer a todo el equipo que viajó a Viet Nam. Arleen es una de las mejores cronistas,,gran periodista y comunicadora cubana. Me han encantado los cuatro trabajos publicados en Cubadebate. El que no vibre, se emocione y aprenda de ellos, es de goma y carece de sensibilidad. La idea ,de Isabel Santos de hacer un documental,no pudo ser mejor pues trabajaron de la mano de Iván Nápoles, al alma y la memoria de quien fue hacedor junto con Santiago Alvarez de los trabajos durante la guerra genocida de Washington contra los vietnamitas. Isabel, además de ser una de las mejores actrices cobanas de todos los tiempos, es una mujer culta, informada e inquieta sobre todo lo que sucede en su país y el mundo. Solís y Tato grandes conocedores cada uno en su especialidad, es decir, foto y sonido. El documental quedará fabuloso a no dudarlo y el libro, por supuesto, también.!!Felicidades muchachos!!

  • Lillian dijo:

    He cometido un error. Perdona Solís, debía haber dicho cámara donde dije foto, supongo que este será el trabajo de Marcelo.

  • ramsay dijo:

    EE.UU. les quitó el bloqueo en 1995, sobre todo porque estaban perdiendo un mercado en auge...

  • Juan Bautista Gatica dijo:

    Pregunta:

    ¿ CÓMO SE HACE PARA CONJUGAR SOCIALISMO EN LO POLÍTICO Y SALVAJE CAPITALISMO EN LOS ECONÓMICO-SOCIAl, ÉSE QUE ACRECIENTA LA INEQUIDAD,QUE PERMITE PAGAR A UN OBRERO DE UNA TRANSNACIONAL OCCIDENTAL US$ 150 POR MES , Y EN EL PAÍS DE ORIGEN , US$ 2.000 ...?
    ¿ CÓMO SE HACE ?

    El tío Ho se preguntará en el más allá,...¿ para qué tanta lucha?, ¿ para qué tanto dolor ?,¿ para qué soportar el napalm y los salvajes bombardeos ?

    ¿ PARA QUÉ LA REVOLUCIÓN...?

    Desde otro de los paraísos del neoliberalismo salvaje a ultranza,

    Juan Bautista Gatica
    Santiago de Chile
    República de Amnesia
    Suramérica

    • gilberto dijo:

      usted tiene toda la razon, y me gustaria agregar: encima presenter los paises donde esto sucede como algo positive, e incluso como potencias emergentes, mostrando precisamente lo que mas se critica el capitalism, el maquillaje consumista.

  • Roeldo dijo:

    Como debemos aprender de su economía,su trabajo,sacrificio ,estos vietnamitas si que se esfuerzan ,avanzan porque selo propone y se olvida que no pueden rodar con un solo buey,son muy admirado por todo el mundo,ojalá que algunos ¨¨cubanos pudieran visitar este gran país¨¨y conocer sus culturas.

  • Jesús Riveros A. -Perú- dijo:

    Atrasado en mis lecturas y por tanto atrasado en mi comentario, pero de todas maneras ahí va este.
    Veo que este es el IV artículo de "Viaje a un país que ya no existe". Lo que entiendo sí, es que se refiere a Vietnan del Norte, el de Hanói, no al del Sur no el de Saigón.
    Debería leer los anteriores, pero sin embargo, me atrevo al comentario ya que me ha llamado mucho la atención esa frase que dice:
    “Hacemos todos los esfuerzos para que el pueblo sea rico. Pueblo rico, país poderoso”, dice en síntesis una frase que resume el espíritu de la Renovación, llamado también socialismo con características vietnamitas, porque se reivindica orgullosamente socialista y porque no copió de nadie ni pretende ser modelo de nadie"

    Me pregunto: ¿dónde, en el socialismo, podemos encontrar tremenda consigna esa de "PUEBLO RICO, PAÍS PODEROSO"?
    Todo el artículo se hace en la pretensión de que sirva de ejemplo para que otros países, otros pueblos, otros regímenes puedan simplemente ser estimulados a copiar de este otro Vietnan
    Pero en mi persona ha causado desaliento, desaliento cuando encuentro todas estas frases:

    ..., las palabras de nuestros anfitriones valen por la fuerza de los hechos.
    ... En todas partes hay señales inequívocas del progreso.
    … de Vietnam bastaría decir que ha sido reconocida por las Naciones Unidas por la reducción de la pobreza, que superó a China en exportación de arroz y que emula con Brasil en exportación de café (…)
    ... Ellos pueden afirmar con orgullo que la comida chatarra entró, sí, pero no es tan popular como la propia.
    ...El puente de tirantes de Can Tho fue construido en apenas dos años y es de las obras que ha facilitado el comercio agrícola del Delta del Mekong –famoso por la fertilidad de los suelos y el sabor de sus frutas-, propiciando precios más asequibles en los mercados de Ciudad Ho Chi Minh y otras de la región.
    … Un real acontecimiento económico, político y social por el que se conoce menos a Viet Nam hoy, que por la guerra en el pasado. Como si fuera menos trascendente y heroica esta contienda en la que también es una referencia inspiradora.

    ¿Socialismo en Vietnan del Norte, en ese Hanoi heroico de ese queridísimo e inquebrantable revolucionario comunista Ho chi Minh?

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Arleen Rodríguez Derivet

Arleen Rodríguez Derivet

Periodista cubana y conductora del programa de la televisión cubana "Mesa Redonda", que transmite una emisión especial para Telesur. Es coautora del libro "El Camaján".

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