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¿Quién cerró el diario español Público?

25 febrero 2012 | 12

Finalmente el diario Público ha desaparecido en su versión en papel, aunque se mantiene la digital. Público llegó a los quioscos el 26 de septiembre de 2007, editado por Mediapubli, y hoy llevaba perdidos unos 80 millones de euros con una deuda total actual que ronda los 21 millones.

Jaime Roures, principal impulsor del rotativo, anunció a la plantilla que la empresa necesitaba unos nueve millones de euros para mantener la edición impresa en las actuales condiciones, por lo que él y sus socios estaban buscando inversores. Tenían alrededor de un mes para reunir el capital, plazo que marca la ley para presentar un plan de viabilidad tras la suspensión de pagos, pero las gestiones llevadas a cabo -tanto en España como en América Latina- no prosperaron.

Según la empresa, la suspensión de pagos se hacia debido a “la intensificación de la crisis publicitaria, la profunda transformación que está sufriendo el sector de la prensa escrita y las dificultades para acceder a nueva financiación”. Roures dijo, desde un hotel de Beverly Hills en los Ángeles, que las razones eran “la crisis económica, la del papel frente al medio digital y la de la política de izquierdas en España”-

¿Por qué ha resultado inviable Público? Su director, Jesús Maraña, en una despedida repleta de lanzamientos de balones fuera, aporta razonamientos demasiado imprecisos: “La agudísima crisis económica, la publicitaria, la del papel… son factores decisivos que han hecho inviable el proyecto de ‘Público’, como también lo son los propios errores desde la dirección del diario o desde la empresa editora”. Hasta el último momento la dirección del periódico alardeaba de ventas y lectores; y si de errores de la dirección y de la empresa se trata, podría el director precisarnos algo más.

El colaborador Antonio Avendaño reconoce en su columna de despedida, con metáfora sanitaria incluida, que él no entiende muchas cosas:

“de la muerte de Público, que se hace efectiva hoy 24 de febrero del año de desgracia de 2012, apenas sabemos nada. Por no saber, ni siquiera sabemos si se ha muerto o lo han matado (…) . No se sabe muy bien qué pasó allí dentro ni quiénes eran los especialistas llamados a salvar a Público, pero sí sabemos que fracasaron, aunque no por qué se produjo ese fracaso: si por falta de fe, por falta de pericia o, simplemente, porque no hubo forma humana de acopiar esas pocas pero cruciales bolsas de sangre que había que transfundir con urgencia al enfermo, aunque también es verdad que la sangre que gastaba el puñetero es de un tipo muy poco usual y muy difícil de encontrar en los bancos (de plasma sanguíneo).

¿Nos morimos solos o nos matan? De algún modo, todos los que mueren antes de tiempo mueren porque los matan. Público se ha muerto antes de tiempo. Y si es así, ¿quién lo ha matado? Es cierto que también se puede morir de muerte natural antes de tiempo, pero cuando se producen tales muertes todos tenemos la impresión de que no han sido muertes naturales en sentido estricto. Con Público nos pasa algo de eso: muere tan joven que nos cruza velozmente por la cabeza el mismo pensamiento que cuando muere una muchacha en el esplendor de su juventud: por qué diablos vivirán tantos años algunos que no lo merecen y tan pocos años estos otros que nos hacían la vida tan interesante”.

Mi admirado Isaac Rosa tampoco aporta muchas claves de los sucedido, en parte por su estado de ánimo: “Otro día, si quieren, discutimos sobre qué hay que hacer (y qué no hay que hacer) para tener un medio crítico, y qué lecciones hay que aprender de Público. Hoy, como comprenderán, no tengo humor para ello”. Aunque sí insinúa que Público ha estado funcionando gracias a la heroicidad de sus trabajadores: “Ni la independencia, ni la voz crítica, ni la libertad ni la valentía surgen espontáneamente por fundar una cabecera, ni aparecen de la nada porque así lo quiera la empresa o porque figuren en una declaración de principios. Hay que pelearlos día a día, dejándose horas, esfuerzo, nervios y no poca salud, atreviéndose a mirar donde otros no miran y a preguntar donde otros asienten; hay que dar la cara como la han dado todos estos trabajadores hasta el último día (…)”. Pero Rosa también insinúa soledad por parte de ellos: “Ya sé que hoy es día de lamentar el daño a la pluralidad informativa, la pérdida de una voz crítica, la orfandad de tantos lectores o el hueco que queda en el lado izquierdo del kiosco cuando más falta hace tenerlo cubierto, en tiempos de ofensiva reaccionaria. Pero me permitirán que no gaste mi última columna en repetir tópicos, pues ninguno de ellos ha salvado el periódico, ni tampoco han sido esos lugares comunes y afectados los que han hecho posible que el diario esté en la calle cuatro años y medio”.

Por último, los trabajadores en su comunicado hablan de “mala gestión de la empresa”, sin ahondar más en el asunto.

Según los últimos datos de la OJD, el periódico tenía un promedio de tirada de 129.679 ejemplares, y 87.983 de difusión. Si uno consulta el listado de diarios de información general auditado por la OJD, descubre que, de casi un centenar, Público se encontraba el séptimo en tirada y octavo en difusión. Es verdad que los regionales se pueden permitir menos tirada porque conllevan menos coste en distribución y en elaboración, pero es indiscutible que la acogida de lectores de Público no era mala. Es evidente por tanto que los datos de ventas y lectores no justifican por sí solos la inviabilidad del proyecto.

Pero creo que la izquierda debería reflexionar sobre lo sucedido con Público y aprender algo de la experiencia. Lo primero a destacar es que, aunque se presentaba como una propuesta informativa de izquierdas, sus propulsores, o mejor dicho su propulsor, era un empresario adinerado que asumía económicamente la iniciativa, Jaume Roures. Un financiador que intentó jugar simultáneamente a dos cartas: seducir a la ciudadanía más radical presentando sin ambages un periódico de izquierdas y prestar un leal servicio a un sector del entonces gobernante partido socialista, excesivamente dependiente del grupo PRISA. Los primeros servían como caladero de lectores en un panorama huérfano de medios que se posicionaran en la izquierda nacional e internacional, y los segundos para conseguir unas buenas relaciones con un poder político que le garantizaran acceso a adjudicaciones a su productora (RTVE), licencias de emisión, acceso a diferentes servicios lucrativos (fútbol), etc… El plan parecía estratégicamente acertado pero incluía una grave contradicción: te unías a los rebeldes por un lado y aceptabas las reglas de juego por otro. Es decir, como se diría en castellano antiguo, querían estar en misa y replicando.

Como resultado de este doble juego aparecían cosas curiosas que resultaban imperdonables para los lectores de la izquierda (la de verdad, no la que gobernó en nombre de los mercados). No se comprendía que se le concediese el artículo estrella de opinión al embajador israelí, que se uniese al final al discurso de hostilidad contra los gobiernos progresistas latinoamericanos, que tuviese tres directores en tres años y uno terminara en la nómina del gobierno socialista, que incorporase analistas oportunistas de El País (Ernesto Ekaizer) o que la presencia de líderes del PSOE fuera constante. Ahora leo algún twitter de periodistas de Público quejándose “las interferencias constantes de Roures en el trabajo de la redacción”. Por otro lado, la pata de “apoyo político” se le quebró cuando el PSOE pierde las elecciones generales y el sector del partido más cercano a Público pierde el congreso. El resultado es que quisieron jugar a dos bandas y se quedaron en tierra de nadie.

Además, en su diseño y forma Público jugó a ese periodismo moderno de urgencia y brevedad, es decir, se fue a jugar a un terreno que no es el del periodismo escrito, sino que es el de internet y perdió, sin que su buena selección de DVD’s y libros de regalo lo pudieran evitar. Las películas y los libros sirven para vender ese día -aumentar la tirada y poder contratar la correspondiente publicidad- pero no te garantiza fidelidad diaria que es lo que necesita un periódico.

Por último, cuando los directivos y accionistas de Público veían que se acercaban al abismo pidieron ayuda a los lectores, apelaron a nuestro compromiso con un medio de izquierdas. Era lógico que así lo hicieran, pero para pedir ayuda a los “camaradas” hay que poner las cartas sobre la mesa: compartir la contabilidad, hacer públicos los sueldos y honorarios de todos los que trabajan, ofrecer cauces de participación para la selección de los contenidos, firmas y sueldos; y probablemente cambiar el modelo de accionariado. En Italia, Il Manifesto también ha declarado recientemente suspensión de pagos, pero ellos llevan años explicando su política salarial y exponiendo a los lectores su contabilidad.

Pero sería injusto, desde la izquierda, limitarnos a criticar a Roures y al resto de accionistas de su proyecto. Antes de Público, con todos sus errores y contradicciones, estábamos peor, su aparición tampoco obstaculizaba ningún otro plan mediático más radical. Basta observar cómo molestaba a la derecha mediática montaraz, la fauna de “intereconomía” no dejaba de embestir contra ellos y se jactaron de un modo miserable de su cierre. También toca hacer alguna autocrítica de los lectores y audiencias de izquierda. La mayoría sigue esperando el “mirlo blanco” millonario o empresario: Roures con Público, Teodulfo Lagunero con La Voz de la Calle. Un medio de izquierdas con un contenido valioso y verdaderamente alternativo sólo puede existir si hay una audiencia que le apoya y le promueve, en realidad es lo mismo que sucede con un sindicato o un partido político, nadie va a hacer el trabajo que sólo la colectividad puede hacer. No podemos poner la esperanza mediática de la izquierda en manos de un empresario que le pilla el cierre de su periódico en un hotel de Beverly Hills con motivo de los Óscar.

Y así llegamos al terreno de la economía. La izquierda no puede estar pidiendo información gratis, reportajes gratis y periodismo gratis y luego quejarse con tristeza cuando ve cómo las iniciativas terminan arruinadas. O pagamos nosotros o pagan los poderes públicos. La derecha no tiene ese dilema porque cuenta con grupos económicos dispuestos a poner -y perder- el dinero que haga falta: como accionistas, como anunciantes, como patrocinadores. Por eso Libertad Digital gana dinero aunque tenga menos lectores que muchos medios digitales alternativos de izquierda, o La Gaceta no cierra aunque su cifra de difusión sea la mitad que Público (según la OJD 45.835 respecto a 87.983 de Público). Se juegan la defensa ideológica del mantenimiento de su modelo, es lógico que estén dispuestos a pagar por ello. Por el contrario, la izquierda, o logra que los gobiernos colaboren como lo hacen con otros servicios públicos como la sanidad o la educación, o lo pagamos entre todos para que se mantengan. Si observamos el panorama de medios de prensa verdaderamente de izquierda que hay en el mundo, ninguno se mantiene gracias a un millonario. Detrás hay lectores que se creen el proyecto y lo pagan: Le Monde Diplomatique, Il Manifesto, El Viejo Topo, Diagonal. U organizaciones que asumen las pérdidas, en el caso de Mundo Obrero con el Partido Comunista. Pueden tener algunos textos gratuitos en internet pero ninguno se encuentra íntegramente en la red. Es curioso, El País, ABC o La Gaceta sí están enteros en internet. Acaso alguien cree que ellos están más preocupados por la “socialización de la información”. ¿No será que ellos tienen ya a El Corte Inglés, Repsol, BBVA o Telefónica para sobrevivir y no necesitan lectores que paguen?

Detrás de proyectos alternativos escritos que funcionan como The Nation en Estados Unidos o New Left Review en el Reino Unido hay unos lectores convencidos de la necesidad de mantenerlos y financiarlos. Il Manifesto periódicamente se ve obligado a sacar un ejemplar por cincuenta euros para tapar sus frecuentes agujeros económicos, La Jornada de México logró fondos subastando cuadros y The Nation cuenta con 30.000 socios solidarios que pagan por encima del precio de la suscripción. Nosotros, en cambio, queremos que esté gratis en internet y comprarlo los domingos cuando nos regalen un DVD.

Luego están los gobiernos progresistas latinoamericanos, que, con razón, se quejan de la “dictadura mediática” que domina la información mundial y que tanto les vapulea, manipula y tergiversa. Muchos de esos gobiernos, con gran acierto, han desarrollado sus medios públicos, aprobado legislaciones destinadas a avanzar en la democratización de la comunicación concediendo licencias a los movimientos sociales, han establecido límites a la concentración de medios en sus países. Pero la información ya no tiene fronteras, deben tener la audacia y la visión para pensar fuera de su país. Si sus recursos naturales son gestionados por las empresas españolas, muchos de sus servicios públicos también son prestados por estas empresas e incluso parte de sus medios de comunicación están en poder de multinacionales españolas, ¿por qué no se plantean esos gobiernos la necesidad de dedicar parte de su esfuerzo y recursos a participar en alguna opción mediática española que rompa el monopolio de la derecha? ¿cómo esperan que mejore la imagen falsa y manipulada que existe en España de esos gobiernos? ¿esperan que rompamos ese cerco mediático y logremos llevar la verdad de esos países a los españoles unos cuantos periodistas con nuestras páginas webs?

Como conclusión sólo resta decir que no es fácil enfrentar el actual panorama monolítica de medios de derecha, incluso no sé siquiera si es posible si tampoco sabemos cambiar los gobernantes y continuamos con gobiernos que se rinden ante el mercado que, al igual que hacen con el resto de los sectores económicos, dejan a él el control de la información y el periodismo. Pero generaciones y generaciones de hombre y mujeres han luchado en la historia de la humanidad por cambiar situaciones que parecían más difíciles que las actuales. Y algunas veces -no muchas- lo consiguieron. Por pocas que fueran nos deben de bastar para apostar por seguir luchando.

Tomado de Www.pascualserrano.net

Se han publicado 12 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Muy claro y convincente este artículo; pero estoy seguro que si los países del ALBA, es un ejemplo. apoyan financieramente un períodico en España, lo cierran al otro día de salir, si sale un día, con qué justificación, cualquiera eso es lo de menos.

  • jose torres dijo:

    En España la prensa al igual otros medios de comunicación están controlados por la mas rancia derecha, incluso entes publicos como la TV. se deben a sus dictados, estos mismos medios son los que auparon al actual jefe de Gobierno Rajoy, que con sus mentiras y propaganda organizada influyeron sobre la opinión de un publico ignorante, para alcanzar sus objetivos electorales.
    Cualquier medio que este fuera de la oligarquia dominante, como lo fue el caso de Publico, tenia sentenciada su subsistencia, como prensa impresa, quedando relegada su existencia al formato digital, al igual que la llamada prensa alternativa.

  • CHANO dijo:

    ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON PASCUAL SERRANO

  • H. LO dijo:

    Y ES TODO LO QUE HAY QUE HACER. (Seguir luchando)

  • Luis Alberto Montero dijo:

    ¡Cuánta claridad y razón hay en este artículo! Yo creo que el escenario mediático a veces lo damos como perdido “a priori” aquellos que quisiéramos ver la verdad en la prensa que leemos. No es de revolucionarios dejar de luchar por esa verdad, por la justicia y por la libertad reales.

  • juan carlos dijo:

    Quienes ya hemos sido robados, esquilmados, estafados por el sistema liberal capitalista que hoy domina al mundo no podemos entender como el pueblo español, actual víctima de ese “sistema”, no se dá cuenta que le están contando un cuento de Blanca Nieves. Los lenguaraces al servicio del “orden mundial” implantado por dicho “sistema” se desgañitan explicando los mecanismos que permitirán a España salir de la actual crisis casi sin esfuerzo. Al nuevo léxico económico que han introducido para que nadie entienda absolutamente nada agregan, además, a un ejército de “expertos” que mediante el engaño y la mentira tratan de hacer digerir al pueblo español las amargas horas que le aguardan. NADA DE LO QUE DICEN ES CIERTO. Hundirán a España en una crisis total de manera que pase a formar parte del grupo de naciones a las cuales les está vedado autodeterminarse. Su economía será, de ahora en más, TOTALMENTE DIRIGIDA POR EL “SISTEMA”, sin posibilidad alguna de recuperación. Todo esto que acá escribo puede ser obra del odio congénito que siento por ese llamado “sistema”, por lo tanto podría parecer el pensamiento de un alienado. Pero no es así. Y que lo que digo es cierto se encargará el TIEMPO… Ojalá me equivocara, pero por experiencia vivida en mi país puedo afirmar que la cosa será tal como acabo de explicarla. Suerte……!!!!

  • Antonio Salgado dijo:

    ESTO ESTA INTERESANTE Y PREGUNTO:

    ¿ ACASO EN ESPAÑA NO HAY LIBERTAD DE PRENSA ?

    ¿ DONDE ESTAN LOS DH EN ESPAÑA, LOS COMPRARON ?

    TODOS LOS PROGRESISTAS ESPAÑOLES DEBEN DENUNCIAR ESTAS PATRAÑAS LAS 24 HORAS, NO AL CANSANCIO, SEGUIR INDIGNADOS NO SIGNIFICA QUE SE PIERDA LA LUCHA DIARIA POR SUS DERECHOS.

    ARRIBA ESPAÑA…TU TIENES HISTORIA, SEAN CAPACES DE PRESERVARLA.

  • Antonio Salgado dijo:

    ¿Quién cerró el diario español Público?
    Grandes emporios del empobrecimiento cultural histórico, que en vez de explicar el mundo lo dibujan a su antojo, para que solo podamos pasar de la ignorancia al shock cuando haga falta implementar medidas de excepción.

    Decía Clausewitz que la guerra es la política por otros medios y nosotros podemos afirmar que la industria de la comunicación es la guerra por otros medios. Donde, en vez de misiles, se utiliza el bombardeo desinformativo, la inconexión y el empobrecimiento cultural para que las personas no alcancen los medios con los que puedan formar un pensamiento que explique el mundo en que viven.

    Indudablemente se puede terminar afirmando que estos grandes medios de comunicación son una parte importante del «complejo industrial-militar» del que nos alertó Eisenhower y que hoy trabaja para vencer sin condiciones o llevarnos a un conflicto de dimensiones desconocidas.

    Por eso, la necesaria insistencia en conseguir medios de comunicación que puedan empezar a revertir la hegemonía cultural de los mensajeros de la muerte.

  • Antonio Salgado dijo:

    ¿Quién cerró el diario español Público?

    Grandes emporios del empobrecimiento cultural histórico, que en vez de explicar el mundo lo dibujan a su antojo, para que solo podamos pasar de la ignorancia al shock cuando haga falta implementar medidas de excepción.

    Decía Clausewitz que la guerra es la política por otros medios y nosotros podemos afirmar que la industria de la comunicación es la guerra por otros medios. Donde, en vez de misiles, se utiliza el bombardeo desinformativo, la inconexión y el empobrecimiento cultural para que las personas no alcancen los medios con los que puedan formar un pensamiento que explique el mundo en que viven.

    Indudablemente se puede terminar afirmando que estos grandes medios de comunicación son una parte importante del «complejo industrial-militar» del que nos alertó Eisenhower y que hoy trabaja para vencer sin condiciones o llevarnos a un conflicto de dimensiones desconocidas.

    Por eso, la necesaria insistencia en conseguir medios de comunicación que puedan empezar a revertir la hegemonía cultural de los mensajeros de la muerte.

  • Antonio Salgado dijo:

    Grandes emporios del empobrecimiento cultural histórico, que en vez de explicar el mundo lo dibujan a su antojo, para que solo podamos pasar de la ignorancia al shock cuando haga falta implementar medidas de excepción.

    Decía Clausewitz que la guerra es la política por otros medios y nosotros podemos afirmar que la industria de la comunicación es la guerra por otros medios. Donde, en vez de misiles, se utiliza el bombardeo desinformativo, la inconexión y el empobrecimiento cultural para que las personas no alcancen los medios con los que puedan formar un pensamiento que explique el mundo en que viven.

    Indudablemente se puede terminar afirmando que estos grandes medios de comunicación son una parte importante del «complejo industrial-militar» del que nos alertó Eisenhower y que hoy trabaja para vencer sin condiciones o llevarnos a un conflicto de dimensiones desconocidas.

    Por eso, la necesaria insistencia en conseguir medios de comunicación que puedan empezar a revertir la hegemonía cultural de los mensajeros de la muerte.

  • DR.F.JUAN ÁGUILA-RAMOS dijo:

    LOS BANCOS RESUELVEN FÁCILMENTE SUS PROBLEMAS FINANCIEROS.

    PÚBLICO NO ES UNA DIARIO QUE INTERESE MANTENER EN CIRCULACIÓN DAD SU LÍNEA EDITORIAL, AUNQUE EN ALGUNA OCASIÓN NO HAY DEJADO DE MANTENER LA DE OTROS , COMO FUE, EN MI OPINIÓN PAQRRTICULAR EL CASO DE LA “INVASIÓN A LIBIA”, POR CITAR UN EJEMPLO.

  • Kim dijo:

    Todo tiene sus pros y sus contras.En mi opinif3n, los pdritaos poledticos deberedan financiarse exclusivamente con las cuotas de sus afiliados y con las garantedas que tanto los pdritaos como los afiliados dieran a los que les prestan el dinero. En este sentido, tambie9n habreda que hacer una ley de responsabilidad patrimonial de los pdritaos poledticos que los responsabilizara de las decisiones poledticas que tomasen y que posteriormente fueran declaradas ilegales (Como ocurrif3, por ejemplo, hace af1os con la congelacif3n de los salarios de la funcif3n pfablica decretada por el gobierno del Partido Popular y que finalmente se declarf3 no ajustada a derecho teniendo que pagar el estado los atrasos con sus correspondientes intereses).Asimismo, tampoco deberedan recibir ningfan tipo de subvencif3n pfablica.Esto generareda un importante ahorro pfablico, pero por contra, seguramente provocareda tambie9n que los afiliados a los grandes pdritaos con representacif3n mayoritaria, que trabajan en exclusiva para ellos como liberados (y que no son pocos) terminasen engrosando las filas del paro.No obstante, es cierto que el sistema de financiacif3n de los pdritaos debe reformase radicalmente en el sentido de que se financien con las cuotas de sus afiliados, lo que, por pura lf3gica, llevare1 a reducir los gastos electorales, aun asumiendo que no puedan emplear a tantos liberados.

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