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Georgia: Nunca segundas partes…

Por: Elsa Claro
En este artículo: Eduard Shevarnadze, Georgia
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Desde que se declaró independiente en abril de 1991, Georgia ha venido atravesando por situaciones conflictivas. La inestabilidad política no cesa, según evidencian las insistentes demostraciones y el llamado hecho a la Unión Europea por parte de bloques políticos y partidos contrarios al actual gobierno, pidiendo a la UE que interceda para negociar la dimisión del presidente georgiano Mijail Saakashvili, quien esta vez no tiene trazas de salir airoso de una situación similar a la que protagonizara él mismo en el 2003. Si los porfiados hechos repiten situaciones, es probable que también los epílogos lleven a que el mandatario sea obligado a dejar su puesto como le exige una alianza de 17 partidos, unidos al menos en la convocatoria a la desobediencia civil pacífica hasta obtener su renuncia.

A Saakashvili se le acusa de autoritarismo y violación de los derechos civiles, partiendo de que concentra prerrogativas y las ejerce en exceso, no admite criterios divergentes y encarcela hasta a sus aliados si estos no concuerdan con él. Un caso sería el de Nino Burdzhanadze, una de las cabezas visibles que dirigen las protestas y quien estuvo con Saakashvili en parecido proceso contra el anterior presidente, Eduard Shevarnadze.

Tanto ella como varios cercanos o participantes del entorno oficial en otro momento, renunciaron a sus cargos o hacen denuncias de fuerte tono. La ex parlamentaria lo dijo de este modo: “Haremos todo lo posible para que este presidente, mentiroso y cobarde, se vaya para siempre de nuestro país”.

Aparte de los denunciados actos de desmesura, serían por igual los desaciertos económicos y las desatenciones hacia la población motivo para que las concentraciones tuvieran entre 20 y 150 mil participantes en distintas convocatorias.

Los grupos políticos pueden tener intereses no siempre cristalinos, pero el pueblo llano sufre por las veleidades o los incumplimientos de quienes administran. Los viajeros cuentan que hay farolas de estilo parisino en las calles de la capital, pero el desempleo se remonta al 14%.

También se reprocha al presidente el manejo de la invasión a Osetia del Sur acometida en agosto del 2008. Un tema sensible en la ex república soviética, y de particular significado en sus anales, pues desde Zviad Gamzamjurdia, el primero en asumir la jefatura del país a inicios de los 90, hasta el ahora repudiado Saakashvili, intentaron hacerse de ese territorio cuyos ciudadanos, apenas hecha la declaratoria de independencia georgiana, proclamó su propia soberanía.

Los fuertes enfrentamientos nunca lograron reducir a los osetios, ayudados por Rusia en esta última alevosa incursión, partiendo de que fueron asesinados miembros de las tropas de pacificación que Moscú dejó, mediante convenios internacionales, desde el anterior enfrentamiento entre Georgia y esa república insumisa.

Circulan versiones en ese sentido, sugiriendo que el impugnado presidente emprendió el ataque a partir del apoyo otorgado por el gobierno de Bush y la asistencia directa de Israel y Ucrania.

Vale destacar que en una entrevista recién publicada por el semanario Newsweek, Saakshvili confesó que su mejor amigo norteamericano “siempre fue John McCain” y además expuso que (…) ” Yo solía idealizar a América en el marco de Bush, cuando las ideas estaban por encima del pragmatismo político. Ahora la política pragmática, está a cargo de las ideas y podría estropear la América que conozco”

Pese a la explícita crítica a Barak Obama, el georgiano asegura contar con un buen número de partidarios en EE. UU. y cita entre ellos a la secretaria de estado Hillary Clinton y al vicepresidente Joseph Biden.

De momento al menos no se sabe si tan altos personajes decidieron mantener las maniobras de la OTAN, a realizarse ahora en mayo, y de las cuales participaría Georgia junto a otros 18 países miembros o no de la Alianza. Rusia pidió posponer esos ejercicios militares planeados durante la anterior administración norteamericana y que “sólo pueden complicar una situación que ya de por sí no es simple en la región”, según expuso un portavoz del Kremlin, en referencia a las tensiones entre Tiflis y las provincias separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, aparte de las protestas contra Saakashvili.

Expresiones de descontento masivo similares a las en curso hubo también a finales del 2007, y fueron fieramente sofocadas por la policía, el gobierno hizo declaratoria del estado de excepción, pero, en definitiva, fue preciso convocar a elecciones anticipadas, hechas en enero del 2008 y consideradas fraudulentas. Por eso se pide repetirlas con transparencia.

Saakashvili, sin embargo, afirma que no piensa dimitir. Quiere mantenerse hasta que expire su segundo mandato en el 2013, aún cuando para lograrlo sea necesario acudir a feos subterfugios, aseguran sus detractores, alertando sobre provocaciones destinadas a justificar el uso de la fuerza.

El defensor del pueblo georgiano, Sozar Subari, hizo imputaciones sobre represalias físicas y la ex canciller Salomé Zurashvili, persuadió a los manifestantes de abandonar una protesta tras conocer, dijo, planes para organizar desórdenes y saqueos que les comprometieran. Nadie se atreve a confirmar o desmentir tales extremos dado el ambiente de suspenso e inquietudes imperantes.

La “Revolución de las rosas” como fue llamado el proceso mediante el cual fue elevado al poder Mijail Saakashvili, pudiera tener en su versión opuesta, solo infelices espinas.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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