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Lecciones del 2D

En este artículo: Hugo Chávez Frías, Venezuela
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I

Lo sucedido el pasado domingo 2D se presta a todo tipo de interpretaciones: fue una victoria del No que más parece derrota y una derrota del Sí que más parece victoria. Pero al fin y al cabo victoria es victoria, así sea pírrica, y derrota es derrota, así sea gloriosa. El resultado electoral de ese día constituye una lección para todos.

Para el gobierno y para la oposición; para chavistas y antichavistas; para los que votaron y para los que se abstuvieron.

Lección sin exclusión.

La diferencia entre el voto No y el voto Sí confirma de manera contundente lo que es obvio para cualquiera: la división de los venezolanos, similar, por cierto, a la que existe en la región.

El reconocimiento de esta realidad, que emerge del último acto comicial, conduce a una conclusión elemental: las dos mitades son irreductibles, por ahora, pero se necesitan. Son como las alas de un pájaro. Si falta una no hay vuelo. En la matemática hay una derrota de Chávez como ponente de la reforma y una victoria de los adversarios de la propuesta. Pero, ¡cuidado!, en lo político no es así. El chavismo no pudo traspasar el mítico 50%, y la oposición a duras penas lo logró.

Es comprensible que la oposición cante victoria. Y está bien que el chavismo, en el fondo, no se sienta derrotado.

¿Qué se plantea entonces? Administrar esa realidad. Que las fuerzas en pugna se admitan y respeten. Si la división del país, que es inocultable, la manejan las partes con racionalidad, los grandes aciertos del actual gobierno, así como sus fallas, podrán reconocerse o corregirse civilizadamente, al igual que los errores de una oposición que hasta ahora se empeñó en negarlo todo y en desconocer el mandato constitucional.

II

En mi opinión, el diálogo es un mandato que surge del acto electoral del 2D. Diálogo no para componendas; para gestar acuerdos cupulares. Diálogo que nada tiene que ver con los enjuagues del puntofijismo. La precisión es pertinente porque la tesis del diálogo tiene adversarios poderosos de lado y lado.

Pero si algo positivo tiene lo sucedido electoralmente, es que Chávez, así como la oposición, están obligados a reflexionar a partir del mensaje de los votantes expresado en dos bloques con guarismos similares. El gobierno tiene que evaluar lo que ahora es la oposición y la oposición tiene que hacer lo mismo respecto al gobierno. El gobierno tiene que disponerse a dejar de lado prejuicios y admitir que hay medio país que lo enfrenta y, por tanto, facilitar las cosas para que lo siga haciendo por la vía democrática. No hay que olvidar que una de las características del proceso bolivariano que plantea el socialismo del siglo XXI -que más enfatiza Chávez-, es que éste se dé en paz y a través de elecciones. En este marco los bolivarianos han logrado 11 victorias en 12 procesos electorales -auténtico récord-, que obliga al reconocimiento de otras opciones promovidas dentro de la Constitución.

III

Al mismo tiempo, la oposición tiene que jugar a fondo la carta democrática. Sin ambigüedades, con lealtad. Despejar la sospecha que sobre ella recae.

Hacerlo significa renunciar a la aventura. Si el gobierno reconoce en la oposición democrática un interlocutor y le da el tratamiento que a ésta se le suele dar en un sistema plural, y la oposición hace otro tanto y respeta las reglas de juego, uno y otro factor se benefician. Pero sobre todo se beneficia el país que es lo que importa. El tratamiento apropiado del 2D puede conducir a algo fundamental en una sociedad democrática, y la nuestra lo es: confianza recíproca. Si el gobierno desconfía de la oposición y ésta del gobierno -hasta ahora hubo razones para desconfiar de la oposición-, es imposible relacionarse.

En este sentido, el desafío es igual para todos. Y tengo la convicción de que eso es lo que aspiran las mayorías nacionales. No para que desaparezcan las contradicciones, el debate, las diferencias que están en la esencia misma de la política, sino para que se regularicen y sean asumidas con talante cívico y sin ánimo de acabar con el adversario. Que, al fin y al cabo, es un compatriota.

LABERINTO

Chávez confirmó su liderazgo político y también su liderazgo ético, que es más importante. Todo cuanto se dice de su condición de autócrata, de tirano, de dictador, se desinfló cuando el Presidente reconoció un resultado insólitamente estrecho. Acató con coraje, sin amargura, el veredicto popular…

En ese momento dejó sin política a la oposición que tuvo que replegarse a una celebración discreta…

Conviene decir que voceros de la oposición asimilaron la lección. Han actuado con serenidad, ubicando la victoria en la realidad de su precariedad…

Pero quedan sueltos los farsantes. Los que en el fondo se sintieron frustrados con un triunfo que exalta la vía electoral y lanza al basurero la provocación aventurera…

La guerra sucia no cesa. Los laboratorios siguen maquinando. Recomendación: no bajar la guardia…

Hay que cuidar que el talibanismo opositor contagie al chavismo. Algunos, sin reflexionar sobre lo sucedido ni conocer el arduo trabajo de dirigentes chavistas, gobernadores, alcaldes, parlamentarios, ministros, adoptan una actitud destructiva…

No aguanto las ganas de reproducir párrafos del artículo del escritor argentino José Pablo Feinmann en el diario Página 12 de Buenos Aires, titulado La Voz del Amo, elaborado a partir del prólogo de Sartre al libro de Fanon, Los Condenados de la Tierra.

Cito: “Un rey, durante estos días, perdió los estribos en la Cumbre Iberoamericana que se realizó en Chile. Tenía ante sí a un presidente latinoamericano, oscurito para colmo, con rasgos de indígena y que hace uso brillante del Verbo. El rey, se sabe, es el anacrónico Juan Carlos de España. El presidente latinoamericano es el polémico Hugo Chávez… Hay que decir que en cuanto al Verbo, Chávez lo maneja infinitamente mejor que el rey.
Quien sólo fue capaz de una rabieta inadecuada, de una ira de monarca en tierra de salvajes. ¿Por qué no te callas? Toda la historia del colonialismo late en esa frase.

Basta de usar el Verbo, tú, hijo de indígenas, descendiente de esclavos. Es un rey europeo que te lo ordena”.

Feinmann remata: “En su última contratapa, la revista Barcelona exhibe una foto del rey Juan Carlos de Borbón, de su esposa, Sofía, y, junto a ellos, un genocida, el general Jorge Rafael Videla. El rey español y su mujer lo visitaron, lo respaldaron con su presencia y no le dijeron que se callara. Tal vez porque Videla hablaba poco, tal vez por otros motivos. Como fuere le entregaron el prestigio de una monarquía europea, fortaleciéndolo. Los que hacen Barcelona publican la foto y una frase: ¿Por qué no te callas? La frase está dirigida al rey Juan Carlos. Si ahora ordena callar a Chávez, ¿por qué él se calló ante Videla? No hay nada más que agregar.” (Fin de la cita)…

Auténtica estupidez el allanamiento de la Hebraica. ¿Quién lo autorizó? Además de constituir un atropello es un acto que provoca reacciones personales y políticas innecesarias…

El presidente Chávez hubiera podido, sin mencionar la palabra, referirse a la famosa exclamación del general Cambronne en Waterloo.

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