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Bush compara la guerra de Iraq con la de la independencia de EU

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La Jornada

Nueva York, 4 de julio. Desfiles, candidatos presidenciales, nuevo campeón de hot dogs, ceremonias para bendecir a nuevos ciudadanos, honores a las tropas, discursos sobre patriotismo, y un cierre con grandes exhibiciones de fuegos artificiales, se realizaron con motivo del día de la independencia en un país que, según sus líderes, está bajo amenaza, en guerra permanente sólo por defender la libertad, la justicia y la “democracia”.
El mensaje del presidente George W. Bush hoy fue vincular la guerra de Irak con la guerra de la independencia de este país, y solicitar mayor “paciencia” para lograr el triunfo necesario en Irak. O sea, una vez más, intentó emplear el mismo mensaje desde el inicio de la invasión: apoyar la guerra es acto patriótico.
Bush, en una visita a West Virginia, comparó a los ciudadanos que lucharon por la independencia de este país con los soldados que hoy luchan contra “los terroristas”. “Seguimos celebrando y estamos en lo correcto al hacerlo”. Insistió en que la guerra en Irak “es esencial para la seguridad de Estados Unidos”. La victoria en Irak requiere de “más paciencia, más valentía, y más sacrificio”.
Todos los políticos reiteraron el mensaje eterno de que este país es diferente a todos los demás, que su papel en el mundo es excepcional, que su defensa de la libertad de todo el mundo es su destino. Los precandidatos presidenciales marcharon en desfiles en varios estados claves del mapa electoral, cada uno expresando la virtud del patriotismo.
Pero pocos aquí celebran a sus políticos patriotas. Las encuestas están registrando los índices más bajos de aprobación para el presidente Bush, y el Congreso, bajo liderazgo de su oposición demócrata, no está mucho mejor: menos de tres de cada 10 estadunidenses aprueban el trabajo de los legisladores.
Por lo tanto, cuando ofrecen sus grandes discursos sobre la “promesa” de este país como símbolo de la justicia, la libertad y la igualdad, lo hacen ante la realidad que desmiente la retórica oficial. El sistema de justicia ha sido contaminado con la influencia política partidista, se ha legalizado la tortura, el espionaje sin autorización judicial y se ha suspendido el habeas corpus, continúa la existencia de un campo de concentración en Guantánamo, mientras la corrupción oficial alcanza niveles sin precedente. A la vez, la desigualdad económica, reporta el New York Times, ha llegado a índices que se tenían en 1928, y donde una guerra lanzada con toda la justificación patriótica ahora es repudiada por la abrumadora mayoría de este pueblo.
Pero la guerra “contra el terrorismo” se sigue empleando como la justificación de todo esto, incluido lo que muchos críticos y abogados han denunciado como violaciones a la Constitución, particularmente los derechos de la Carta de Derechos, y hasta los principios consagrados en la Declaración de Independencia.
En tanto, la anulación presidencial de la condena penal de Lewis Libby sólo nutrió la percepción de que los que tienen el poder se protegerán entre sí, a pesar de que en este caso, el asunto fue la obstrucción de justicia para alguien que participó en encubrir los engaños oficiales con que justificaron una guerra.
Extreman vigilancia
Sin embargo, las festividades oficiales se realizaron como si nada de esto ocurriera; bueno, casi. En Washington, como ha sido el caso desde el 11-S, se intensificaron las medidas de seguridad “antiterroristas” con cientos de equipos de respuesta a emergencias preparados para cualquier problema, vigilancia aérea y mayor enfoque en “actividades sospechosas”. El parque en el centro de la zona federal estaba cercado y los visitantes tuvieron que pasar por retenes de seguridad para estar presentes en las actividades de festejo (un concierto, un desfile y los juegos artificiales). De hecho, esta tarde fueron desalojados de este parque decenas de miles de visitantes por una actividad de terror natural -una tormenta- aunque se supone que todo procederá normalmente al pasar el mal tiempo.
A la vez, se realizaron ceremonias oficiales de ciudadanía a unos 4 mil inmigrantes que se suelen celebrar en este fecha. Tal vez algunos críticos señalarían que la ficción del llamado “sueño americano” quedó al descubierto cuando una de las más grandes de estas ceremonias se realizó en un mundo ficticio. En el Walt Disney World de Orlando, unos mil hicieron el juramento de ciudadanía en algo llamado la ceremonia de “Los sueños se hacen realidad”, cerca del castillo de La Cenicienta. Gloria Estefan cantó el himno nacional y un estrella de música country ofreció “Dios bendiga a Estados Unidos”, al estallar los cohetes en el cielo, reportó la agencia Ap.
En Nueva York se coronó el nuevo campeón del hot dog en el concurso anual de esta fecha realizado en Coney Island. Joey Chestnut rompió su propio récord mundial al ingerir 66 hot dogs en 12 minutos. Nadie sabe qué tiene que ver todo esto con el día de la independencia, pero tal vez es menos nocivo esto que escuchar discursos patrióticos de políticos reprobados por sus propios ciudadanos.
Con los cohetes esta noche y un trasfondo de música patriótica, se repetirá de manera incesante la retórica sobre el orgullo de ser estadunidense porque este es el mejor país del mundo.
Aumentan las voces disidentes
Sin embargo, hay cada vez más voces disidentes que empiezan a cuestionar el patriotismo oficial. Adam Kokesh, integrante de los Veteranos de Irak Contra la Guerra (IVAW), repite en todas sus actividades que “nos enviaron a Irak supuestamente a defender a este país, pero ahora hemos regresado justo para defender a nuestro pueblo al oponernos a la guerra”.
El historiador Howard Zinn aconseja: “en este 4 de julio, haríamos bien en renunciar al nacionalismo y todos sus símbolos: sus banderas, sus juramentos de lealtad, sus himnos, su insistencia en canción de que Dios debe de bendecir sólo a América”. El historiador escribió hoy para el Progressive Media Project y Alternet que “¿no es el nacionalismo -esa devoción a la bandera, una frontera tan feroz que genera el homicidio masivo- uno de los grandes males de nuestros tiempos, junto al racismo, junto al odio religioso?… Estas formas de pensar… han sido útiles para aquellos en el poder, y mortales para aquellos fuera del poder”. Concluyó: “necesitamos afirmar nuestra lealtad a la raza humana y no a cualquier país”.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.